Mal Pase: Oliver Atom a Francia ¬ī98

Inquieto, trasgresor, inconforme… Desde muy joven, Kazuyoshi Miura le hizo honor a la premisa primaria de Kung Fu y, enfundado en un kimono de delantero goleador, sali√≥ a recorrer el mundo en b√ļsqueda de su peque√Īo saltamontes…

Con √°nimos de dejar atr√°s un lugar donde el f√ļtbol era s√≥lo una actividad para estudiantes, en 1985 Miura apareci√≥ en Brasil, donde hizo su debut como profesional con la camiseta del Santos en 1990, previo paso por las inferiores de Juventus de San Pablo, Palmeiras, Regatas, XV de Ja√ļ y Coritiba.

Despu√©s regres√≥ a su pa√≠s para hacer goles como nadie con las casacas de la Selecci√≥n de Jap√≥n (donde le sac√≥ el invicto al arco de la Argentina de Passarella) y del Verdy Kawasaki (Tambi√©n llamado Yomiuri y Tokio Verdy). Adem√°s, en 1994 hizo historia al ser el primer ponja en jugar en el Calcio al defender la casaca del Genoa, donde fue tildado como ‚Äúsamurai cobarde‚ÄĚ luego que Franco Baresi le rompiera el tabique nasal de un cabezazo el d√≠a de su debut.

¬ŅAlgo m√°s? Si, la historia de vida de El Rey Kazu fue utilizada por Yoichi Takahashi, quien le puso los atributos del atacante a su creaci√≥n: Captain Tsubasa, conocido en la Argentina como Oliver Atom, el protagonista de la serie animada Los Supercampeones.

Antes que alguno ponga un grito hist√©rico en los comentarios (?), vale aclarar que esto ocurri√≥ desde 1994, cuando se estren√≥ la tercera serie y la m√°s popular del personaje llamada ‚ÄúCaptain Tsubasa J‚ÄĚ, ya que en las dos series primitivas y seg√ļn mencion√≥ su creador en 2010, el Oliver Atom original estaba basado en Mario Kempes.

Como sea, fue así que tanto Miura como Atom nacieron en Shizuoka, se fueron de purretes a aprender Brasil, jugaron en Europa y luego llevaron a Japón a ganar la Copa del Mundo de la FIFA… Bueno, en realidad eso no, ya que uno de ellos se quedó con la leche cuando faltaban apenas pocos días para la máxima cita televisiva (?).

El tema, a decir verdad, llam√≥ la atenci√≥n por tratarse del √ļnico nombre conocido de los orientales en la √©poca pre globalizaci√≥n ‚Äďjunto al del japobrasuca Rui Ramos- pero tampoco fue para que los seguidores del resto del mundo se hicieran un harakiri, como pasa ahora que cualquiera llora por la ausencia de un sueco, un checo, un polaco √≥ hasta un gal√©s‚Ķ

En fin, el d√≠a previo a que Jap√≥n partiese para Francia, el t√©cnico, Takeshi Okada, le comunic√≥ a Miura que no daba la talla para jugar la Copa del Mundo‚Ķ Demasiado extra√Īo. Por ah√≠ el sensei (?) no se hab√≠a dado cuenta que, en ese momento, el delantero era el m√°ximo goleador de toda la historia de las Eliminatorias con 28 tantos (luego superado por los iran√≠es Ali Daei y Karim Bagheri y por el guatemalteco Carlos Ruiz).

El asunto se volvi√≥ un esc√°ndalo en Jap√≥n y el t√©cnico, que pon√≠a cara de Shar Pei cuando se lo consultaba por su decisi√≥n, debi√≥ dejar Francia y volver a Tokio para dar las explicaciones del caso. De hecho, otra vez en Aix les Bains, el periodista de El Gr*fico, Gonzalo Abascal, escribi√≥ como se transform√≥ Okada cuando le pregunt√≥ por Miura: ‚ÄúNo voy a hablar m√°s del tema hasta que no termine la Copa, pero todo lo que usted me dice no es cierto. Y ahora no quiero hablar m√°s‚ÄĚ.

Con el tiempo, la ausencia de Kazu se convirtió en un mito japonés grande como Ryu y E. Honda: a Tévez Miura lo habían sacado de la lista Messi y Mascherano 15 empresas niponas para que no le hiciera sombra al aspirante a ídolo que querían imponer: el marketinero Hidetoshi Nakata, un volante talentoso pero con todo el hielo y la escarcha del Monte Fuji clavado en el medio del pecho…

A pesar de todo, Miura sigui√≥ siendo el jugador del pueblo y continu√≥ marcando hitos: en 1999 fue el primer japon√©s en jugar Champions League (Croacia Zagreb); en 2005 el primer japon√©s en jugar el Mundial de Clubes (Sydney FC) y en 2012 se sac√≥ la espina cuando al fin disput√≥ un Mundial FIFA: la Copa del Mundo de F√ļtbol Sala en Tailandia.

Hoy, a sus 47 a√Īos, Kazuyoshi Miura sigue batiendo el record de goleador longevo en el Yokohama FC de la Segunda Divisi√≥n y no parece tener deseos de retirarse ya que, como dice uno de los proverbios japoneses m√°s aclamados: ‚Äúquien monta a un tigre corre el riesgo de no poder bajarse nunca”.

Fuera de Stock: Las pantallas de realidad virtual en Japón (2002)

La seducci√≥n, por lo general, conlleva una alta dosis de sanata y desesperaci√≥n en quienes, a veces a su pesar, se encuentran obligados a asumir el rol activo. Todos en alg√ļn momento lo hicimos. Ya sea para conseguir un laburo, un agujero, dos agujeros (?) o hasta para gitanear algunos pesitos…

Lo pat√©tico y lastimoso del asunto es cuando alguien ofrece, a cara de piedra, brindar labores o servicios de los que no est√° plenamente convencido. Y m√°s a√ļn, cuando se anima a redoblar la apuesta cuando ya todo est√° perdido.

En el afán por recibir el privilegio de ser el primer país organizador de la Copa del Mundo FIFA en suelo asiático, promediando la década de los noventa, Japón se animó a prometerle al mundo un novedoso sistema de realidad virtual que, en teoría, iba a ser un antes y un después en la manera de presenciar los espectáculos deportivos.

Todo comenzó cuando el entonces Presidente de la FIFA, Joao Havelange, propuso a Japón como candidato a organizar el Mundial de 2002 y hasta dio por descontada su segura elección, tras lo cual varios segundones dentro del organismo se encolumnaron detrás de él.

Además de asegurar una catarata de dólares y de poseer una liga en crecimiento, el viejecito afirmaba que los nipones iban a sorprender al planeta con un innovador adelanto tecnológico. Pero mejor que hable el crack del waterpolo:

‚ÄúSi Jap√≥n hace el Mundial va a ser algo espectacular. Tiene nueve estadios aprobados por la FIFA. La Final, por ejemplo, se puede realizar en Yokohama. Nos quedar√≠an ocho estadios para 80.000 personas. En cada uno de ellos van a poner pantallas de 100 por 32 metros, por que se va a filmar en tercera dimensi√≥n, permiti√©ndose ver el partido como si se estuviese en la cancha. O sea que dentro del estadio habr√≠a en realidad 800.000 personas‚Ķ Esto, Argentina no lo puede hacer. Tampoco Brasil ni nadie en Europa‚Ķ‚ÄĚ

¬ŅSe entendi√≥, no? De movida, sonaba raro. Y aunque alguno se ilusion√≥ con el proyecto y en esa √©poca se imaginaba a los japoneses como gente que vive trabajando, comiendo arroz y haciendo artefactos electr√≥nicos, el tema parec√≠a, cuanto menos, improbable. M√°s a√ļn, en un tiempo donde apenas hab√≠a Internet, nadie ten√≠a una webcam y faltaban m√°s de 15 a√Īos para que aparezca James Cameron con Avatar y el 3D.


Un héroe de Anime y Saburo Kawaguchi, el padre de las pantallas

As√≠ y todo, los dirigentes japoneses se vieron obligados a seguir el tocu√©n hasta las √ļltimas consecuencias. Por ejemplo, con objetivos promocionales, durante el Preol√≠mpico de Mar del Plata ¬ī96 apareci√≥ por La Feliz una comitiva encabezada por el fundador de la Japan League, Saburo Kawaguchi, quienes, adem√°s de hacer descender la poblaci√≥n de perros de toda la zona Puerto, insistieron con el temita de las pantallas.

El affaire de la realidad virtual en el f√ļtbol lleg√≥ a su mayor grotesco en mayo de 1996 ¬ŅQu√© pas√≥? Los dirigentes con voto de Europa, √Āfrica y Asia se le dieron vuelta a Havelange y le dieron su apoyo a Corea, que en ese momento ya ve√≠a al Mundial de 2002 como una causa completamente perdida.

Desesperados por no perder lo que en su momento hab√≠an conseguido, los japoneses prometieron llevar a bajo costo su realidad virtual a todos los confines del globo. O sea que desde la cancha de Platense, la Tacita de Plata de Jujuy o La Cantera de Aldosivi se iba a poder ver el tiro libre de Svensson como si se estuviese in situ ¬°Y todo a las tres de la ma√Īana! Adem√°s desde el Luna Park podr√≠amos ver NBA, desde el Buenos Aires Lawn Tenis ver Roland Garros y bla, bla, bla‚Ķ

Finalmente y como √ļltima medida para evitar una votaci√≥n que lo pusiera de rodillas, el propio Havelange propuso un Mundial compartido entre Jap√≥n y Corea para, en silencio, ceder algo del poder que terminar√≠a entregando dos a√Īos despu√©s.

Los coreanos festejaron una victoria impensada y los japoneses un empate sobre la hora, para luego guardar en algunos diskettes de la Federación el proyecto más delirante y baldosero que dio alguna Copa del Mundo en toda la historia…

¬Ņ¬Ņ¬ŅVamos al Mundial??? ¬°¬°¬°Me muero!!!

No es que uno quiera ser p√°jaro de mal ag√ľero‚Ķ pero yo les recomendar√≠a a cuatro argentinos amiguitos m√≠os y a otro uruguayo que no canten victoria de antemano sobre su segura presencia en el Mundial de Brasil 2014. Y no por que uno hable motivado por la envidia ‚Äďque la tengo, claro- sino por que hay varios casos de protagonistas que se ahogaron en la orilla a√ļn despu√©s de remarla hasta m√°s de cuatro a√Īos.

Las causas de estas ausencias son casi siempre las mismas: enfermedades, que se te caiga el avi√≥n (?), en fin… Sin intentar adentrarnos tanto en las razones que tuvo La Parca para actuar y para evitar la morbosidad extrema de algunos y la sensibler√≠a barata y pacata de otros; hoy vamos a hablar de dos casos emblem√°ticos de protagonistas que dieron todo por un Copa del Mundo‚Ķ y de hecho, dieron todo (?).

Despu√©s de todo, cada cuatro a√Īos y durante el primer semestre, lo primero que piensa la mayor√≠a de nosotros ante un deceso de cualquier √≠ndole es: ‚ÄúLa puta madre, fulanito se perdi√≥ el Mundial‚ÄĚ, tal el grado de inconsciente subordinaci√≥n al que nos tiene sometidos la FIFA.

Elio Rossi, Marcelo Polino, Juan Pinto Dur√°n y Carlos Dittborn

Nacido en Río de Janeiro por circunstancias del destino, Carlos Dittborn fue -junto a Juan Pinto Durán- el factor principal para que a Chile se le adjudique la organización del Mundial de 1962, en el Congreso de la FIFA en Lisboa en 1956.

Presidente de la Universidad Cat√≥lica (1953/54), Presidente de la Confederaci√≥n Sudamericana (1955/57) y Presidente designado del Comit√© chileno pro organizaci√≥n del Mundial, su mayor m√©rito fue comerse crudo al candidato argentino, Ra√ļl Colombo, con su brillante oratoria.

Tras realizar una eximia alocuci√≥n en un perfecto ingl√©s, Dittborn lanz√≥ una frase que quedar√≠a grabada a fuego en la historia: ‚ÄúPor que nada tenemos, todo lo haremos‚ÄĚ, dicho esto para contraponer la arrogancia de nuestro emisario, quien altanero y en argentino (?) minimiz√≥ las chances de Chile y manifest√≥: ‚ÄúEl Mundial podr√≠a realizarse ma√Īana mismo en la Argentina‚ÄĚ.

Una vez adjudicada la organización a Chile, La Parca hizo lo suyo y se llevó a Juan Pinto Durán en 1957 y luego hizo estragos con el terremoto de 9,5 grados en la escala de Richter de mayo de 1960, que dejó más de 50.000 muertos y un país reducido a escombros. Por esta razón, las ocho sedes originales fueron reducidas a cuatro.

Con su frase de cabecera como arma de seducci√≥n y motivaci√≥n, Dittborn se puso a trabajar de manera casi insalubre para que no le quiten la sede a su pa√≠s y se llegue en tiempo y forma con los compromisos asumidos. El objetivo se cumpli√≥, pero una pancreatitis aguda dej√≥ hu√©rfano al Mundial de Chile apenas 32 d√≠as antes que empiece a rodar la pelota. Ten√≠a 38 a√Īos‚Ķ

John ‚ÄúJock‚ÄĚ Stein fue una leyenda del Celtic de Glasgow ‚Äďequipo del que fue el primer t√©cnico no cat√≥lico y con el cual perdi√≥ la Copa Intercontinental de 1967 frente a Racing- y luego la autoridad papal (?) de la Selecci√≥n de Escocia, a la que consigui√≥ meter en el Mundial de Espa√Īa ¬ī82.

En septiembre de 1985, por el Grupo Eliminatorio 7 de la UEFA camino al Mundial de M√©xico, Escocia llegaba a la √ļltima fecha igualada en 6 puntos con Gales y Espa√Īa en el primer lugar.

Los polleritas deb√≠an lograr al menos un empate para asegurarse -por diferencia de goles- un lugar en el Repechaje contra la semi profesional Australia, ya que se descontaba que Espa√Īa iba a lograr el primer puesto al enfrentar a la siempre d√©bil Islandia en Sevilla.

Y fue as√≠ que, en medio de un clima b√©lico digno del viejo f√ļtbol brit√°nico, Gales recibi√≥ a los pupilos de Stein en Cardiff y hasta se puso en ventaja a los 10 minutos con un gol del legendario delantero Mark Huges. Hasta ah√≠, Escocia se quedaba afuera de todo

Cuando las ilusiones -o mejor dicho, los segundos- se desvanec√≠an y Stein permanec√≠a curiosamente inm√≥vil en el banco de suplentes, el volante Davie Cooper empat√≥, de penal, a falta de 10 minutos. Escocia volv√≠a a estar en carrera…

Tras aguantar la carga galesa a los ponchazos, cuando el árbitro pitó el final, todos los escoceses iniciaron el festejo. Todos menos Stein, claro, a quien se llevaron al vestuario en medio de un infarto que se había desencadenado mucho antes del penal que selló el resultado.

Una hora despu√©s, su ayudante, Alex Ferguson, le comunicaba el deceso de Jock Stein tanto a sus jugadores como a la prensa. Luego √©l mismo dirigi√≥ a Escocia en el Repechaje y tambi√©n en el Mundial de M√©xico. Sir Alex le hizo honor a su mentor, aunque no cumpli√≥ con ese axioma que nos acompa√Ī√≥ a todos durante m√°s de 20 a√Īos y que rezaba: ‚ÄúEste viejo choto se va a morir dirigiendo al Manchester United‚Ķ”

Video no apto para impresionables…

Baldoseros: Tino Lettieri, el arquero del pajarraco (1986)

Adentr√°ndonos un poco en aquella gran deformaci√≥n que fue la Selecci√≥n Nacional de Canad√° que particip√≥ de M√©xico ¬ī86, encontramos la historia del arquero Tino Lettieri quien, precisamente, aprovech√≥ los beneficios de ser un jugador mundialista para abrazar su verdadera vocaci√≥n‚Ķ

Sin parentesco alguno con Gabriel, su verdadero nombre es Martino dej√° de hacer mierda al Barcelona Lettieri y naci√≥ en Bari, Italia, el 22 de septiembre de 1957. Aunque tano de nacimiento, se cri√≥ en Canad√°, donde se termin√≥ de hornear como persona y comenz√≥ a tomarle el gustito a estar debajo de los tres palos. T√≠pico producto de mundo, durante su adolescencia abandon√≥ su patria por adopci√≥n para irse a los Estados Unidos e intentar probar suerte con el f√ļtbol.

Minnesota Kicks de la difunta North American Soccer League fue su hogar entre 1977 y 1981; despu√©s regres√≥ a Canad√° para jugar un a√Īo en Vancouver Whitecaps (1982/1983) y en 1984 se uni√≥ a los Minnesota Strikers, para luego retirarse del F√ļtbol Como Dios Manda, ese mismo a√Īo, defendiendo los colores de Canad√° en los Juegos Ol√≠mpicos de Los √Āngeles.

Como se ve que le gustaba probar con diferentes sabores, el bueno de Tino también fue el portero de los equipos de Indoor Soccer de todas aquellas instituciones y, es más, continuó haciéndolo una vez alejado de las canchas de once. Y fue ahí, curiosamente, cuando le llegó la chance de ir a una Copa del Mundo.

En el √ļltimo semestre de 1985 y tras dejar en el camino a Hait√≠ y a Guatemala por la Primera Ronda de las Eliminatorias de la CONCACAF, el t√©cnico de aquella selecci√≥n de Canad√°, Tony Waiters, le propuso a Lettieri ocupar el lugar de Paul Dolan -qui√©n apenas contaba con 18 a√Īos- en vistas a la dif√≠cil Ronda Final ante Honduras y Costa Rica por una plaza en el Mundial.

El carism√°tico arquero no solo acept√≥, sino que tambi√©n llev√≥ consigo a su pajarraco de peluche, s√≠mbolo fetiche que, una vez conseguida la in√©dita clasificaci√≥n, acompa√Īar√≠a a Canad√° hasta el Estadio Sergio Le√≥n Ch√°vez de Irapuato.

Una vez en tierras aztecas, Lettieri tambi√©n llam√≥ la atenci√≥n, pero esta vez por ser el √ļltimo jugador en posar su humanidad sobre M√©xico, ya que no particip√≥ de la puesta a punto de su Selecci√≥n porque ten√≠a que jugar algunos partidos de Indoor Soccer y reci√©n apareci√≥ por la concentraci√≥n dos d√≠as antes del debut, sin (?).

Por esta raz√≥n, su t√©cnico puso al joven Paul Dolan en el primer partido contra Francia y de paso tambi√©n lo atendi√≥: ‚ÄúLettieri no se encuentra en la condici√≥n f√≠sica id√≥nea para jugar partidos al aire libre, por que √ļnicamente ha disputado encuentros de f√ļtbol sala‚ÄĚ. Todo muy serio‚Ķ

Pero claro, la pobre reacci√≥n de Paul Dolan en el centro que deriv√≥ en el gol de Jean Pierre Papin pero, por sobre todo, un pajarraco que le tiraron a aquel arquero y que detuvo el encuentro por algunos minutos fueron demasiadas se√Īales como para hacer caso omiso: Tino Lettieri ten√≠a m√°s pasta para defender el arco de Canad√°‚Ķ

Poco amparado por un rejunte de voluntades que apenas lo ayudaron, el pobre de Lettieri se comió dos aceitunas ante Hungría y luego repitió la fainá faena en la despedida ante la Unión Soviética. A Canadá, se lo morfaron sin siquiera poner la mesa…

Siendo considerado como el punto fuerte de su equipo y tambi√©n como uno de los mejores arqueros del Mundial, este precursor de Tony Meola aprovech√≥ sus cinco minutos de fama para transformarse en el rey ¬ŅDe los penales? ¬ŅDe los centros? ¬ŅDe los mano a mano?

No, para transformarse en el rey de la pizza, ya que a los pocos meses y sin haber cumplido 30 a√Īos desestim√≥ varias ofertas, abandon√≥ el f√ļtbol y consigui√≥ una serie de cr√©ditos que le permitieron abrir ‚ÄúTino¬īs Caf√© Pizzeria‚ÄĚ.

Habiendo ganado varios premios de gastronom√≠a y ubicada en un punto neur√°lgico de Shorewood, Minnesota, el local se destaca por un punto fundamental: los domingos y los lunes se puede comprar dos grandes de muzza por 25 d√≥lares y hasta hay galletitas gratis. Y, es m√°s, entre porci√≥n y porci√≥n te pod√©s cruzar con el propio Tino, a qui√©n se le puede consultar, sin ning√ļn tipo de pudores, por qu√© no invita a manyar a alguno de los muertos de hambre que jugaron el Mundial con √©l‚Ķ

Bonus Track: siempre es buen momento para darse una panzada con ‚ÄúEl Tiro Libre Despejado Por Una Barrera Propia‚ÄĚ; el m√°ximo hito hist√≥rico en una Copa del Mundo de aquel menjurje de solteros contra casados, llamados Selecci√≥n de Canad√°. Bon appetit‚Ķ

Una Zola vez en la vida… (1994)

Una vez conscientes del rol que el f√ļtbol y la existencia nos asignaron a cada uno de nosotros ‚Äďya sea tanto por talento y/o sacrificio como as√≠ tambi√©n por la falta de esos mismos atributos- el obligatorio paso subsiguiente es so√Īar con participar en alguna Copa del Mundo. Ese deseo global recorri√≥, al menos por un m√≠sero segundo, la cabeza de todos quienes vagamente sabemos de que se trata todo esto. Y el diga que no, mete bolazo‚Ķ

Es as√≠ que, por estos d√≠as y en cualquier lugar del planeta, podemos encontrar a muchos simpatizantes ultimando detalles de un sacrificio que se extendi√≥ durante cuatro a√Īos. Tambi√©n divisamos a otros que, tarjeta de cr√©dito en mano, se relamen imaginado las jornadas de f√ļtbol y descontrol que Brasil y la providencia les ofrecen a su humanidad. Hay, adem√°s, mucho periodista con la mand√≠bula fracturada de tanto chupar medias para que se lo incluya en la lista de su empresa y mucha minita finalizando arduas sesiones de gimnasio para luego ir a atorrantear a la cidade maravilhosa, tener la suerte de promocionar alguna marca y poder comer caliente durante algunos a√Īos‚Ķ En fin, el sue√Īo nos incluye a todos

Ahora bien, dentro del rol m√°s importante y perecedero de esta historia -el de futbolista- vemos como a lo largo y ancho del tiempo muchos protagonistas corrieron con suertes dispares y hasta injustas. Por ejemplo, el crack finland√©s Jari Litmanen debi√≥ reprimir su deseo al ver los compa√Īeros que le tocaron en suerte, en contraposici√≥n del arquero √°rabe Hussein Al-Sadiq, quien asisti√≥ a dos mundiales. Y as√≠ podemos enumerar miles de casos.

Dentro de los jugadores a los que el destino les hizo justicia po√©tica y pudieron asistir al menos a una Copa del Mundo, encontramos el caso del astro italiano Gianfranco Zola quien, contrariamente a lo que sugieren sus condiciones, s√≥lo estuvo presente en U.S.A ¬ī94. Y, precisamente, no de la mejor manera‚Ķ

Marazola, aquel pibe que creci√≥ bajo la tutor√≠a de El Diego en Napoli, sufri√≥ desde sus inicios el ser contempor√°neo de Roberto Baggio y reci√©n debut√≥ con La Azurra en 1991, cuando ya contaba con 25 a√Īos. Poco tenido en cuenta por Arrigo Sacchi -quien hasta junio de 1994 lo hab√≠a utilizado como relevo en apenas seis ocasiones- s√≥lo la empresa Upper Deck apost√≥ a su presencia en el Mundial Yankee, ya que Panini lo ignor√≥ completamente de plano.

Pero claro, durante los primeros meses de 1994, el diminuto técnico tano tuvo un problema de nombre Roberto y de apellido Mancini; y aquello le abrió un inesperado lugar a Zola en la lista definitiva. Aunque, eso si, en un rol absolutamente complementario.

En aquella accidentada Primera Ronda para Italia -quien finalizó tercera en su grupo por detrás de México e Irlanda- Zola no tuvo ni la más remota posibilidad de ver acción, perjudicado por los avatares de un equipo que andaba a los ponchazos. Cuando pensábamos que nos íbamos a quedar con la leche (?) de ver un cacho de su talento, la chance le llegó en el partido por Octavos de Final contra Nigeria. Y aquello quedaría grabado a fuego en la historia…

Las recordadas S√ļper √Āguilas llegaron al encuentro siendo la gran revelaci√≥n del torneo y con la mejor generaci√≥n de futbolistas de su historia. Ganadores del Grupo D por diferencia de gol, los negros mostraron un alegre juego ofensivo como principal virtud hasta en el partido que perdieron contra la Argentina.

Pero por supuesto, en el haber, esta selecci√≥n mostraba la tan mentada ‚Äúingenuidad defensiva‚ÄĚ tan caracter√≠stica de toda selecci√≥n africana. Eso, adem√°s de torpeza, escasa concentraci√≥n y falta de picard√≠a. Todo este d√©ficit, encarnado en su castigada √ļltima l√≠nea‚Ķ

Y fue aquel 5 de julio, en Boston, que la historia amagó con dar un giro inesperado. A los 26 minutos, un rebote digno de un aficionado en Paolo Maldini a la salida de un corner benefició a Emmanuel Amunike, quien con un toque suave sentenció el 1 a 0. A partir de ahí la pelota fue toda de los tanos, quienes se encontraron con una defensa nigeriana atenta, sólida y segura. Hasta parecía que Peter Rufai había llevado las manos (?).

El reino del rev√©s. Italia atacaba anarqu√≠camente y Nigeria usaba un catenaccio f√¨sico para defenderse. Haciendo abuso de la buena estrella, sobre los 30 minutos del segundo tiempo, el lateral Augustine Eguavoen dio una clase de picard√≠a haciendo expulsar injustamente a un rival ¬Ņsu victima? Nuestro venerado Gianfranco Zola, quien hab√≠a hecho su debut mundialista apenas 11 minutos atr√°s‚Ķ

La polémica jugada se dio sobre el costado derecho de la defensa nigeriana cuando, luego de un choque entre ambos jugadores, Zola cargó sobre Eguavoen y le ganó la posición de forma vehemente aunque completamente limpia. Y ahí vino la escena dantesca…

Eguavoen cayendo fulminado. El árbitro mexicano Arturo Brizio Carter con la tarjeta roja en alto. Sunday Oliseh festejando como un gol y corriendo a felicitar con un beso la performance artística del defensor. Eguavoen sonriendo desde el suelo y Gianfranco Zola haciendo pucherito, cruzándose de brazos y arrodillándose en el lugar como un nene que no quiere irse de la plaza, para luego sufrir una crisis de furia y llanto. Apenas unos segundos que se inmortalizaron. Gloriosos y patéticos al mismo tiempo.

As√≠ y todo, los nigerianos se acordaron sobre el final que eran africanos (?) y a los 43 minutos del segundo tiempo dejaron s√≥lo a Roberto Baggio, quien mand√≥ el partido al alargue. A los 10 minutos del primer suplementario, Eguavoen, aquel que por un rato fue el tipo m√°s pija del planeta, se tir√≥ sobre Il Codino como si fuese Superman cazando un chorro y el 10 de Italia, de penal, mand√≥ a Las S√ļper √Āguilas a hacer las valijas. La naturaleza hab√≠a vuelto a equilibrar el Calcio.

Pese a lo injusto de la expulsi√≥n y a√Ļn con la imagen de Tab Ramos convulsionando ante las c√°maras un d√≠a antes, la FIFA le aplic√≥ dos fechas de suspensi√≥n a Zola. Sin ser tenido en cuenta en la Final ni en los mundiales siguientes, aquellos 11 minutos fueron su One Hit Wonder en la Copa del Mundo‚Ķ

Por otro lado, y a pesar que en Francia ’98 tambi√©n vendi√≥ algo de humo, la generaci√≥n dorada de Nigeria se fue de su primer Mundial con demasiado sabor a decepci√≥n. La ilusi√≥n de un equipo africano con buen juego, orden defensivo y picard√≠a fue, como la participaci√≥n de Marazola, un sue√Īo de pocos minutos en esta vida‚Ķ

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