Bocchio Matías

Víctor Matías Bocchio
La agonía de Platense en Primera División -la cuál duró demasiadas temporadas al pedo igual que Lost- le brindó a la posteridad un elenco inolvidable de personajes secundarios quienes, a veces más tarde a veces más temprano, fueron recibiendo aquí mismo su justo y merecido homenaje. Hoy le llegó el turno a uno de los más reconocibles de aquella turba de almas en pena: Matías Bocchio.

Guay (?), cuando decimos “reconocible” nos refer√≠mos √ļnicamente a una cuesti√≥n f√≠sica o est√©tica, ya que este zaguero central nacido en Capital Federal el 6 de mayo de 1977 no mostraba ninguna condici√≥n destacable para la pr√°ctica del f√ļtbol, m√°s all√° de su altura, su palidez y su llamativa cabellera rubia. Entonces, cuando cualquier triste lunes noventoso opt√°bamos por aburrirnos mirando a aquel Calamar, sab√≠amos que el blondo de arriba era Claudio Spont√≥n, el del medio era Sergio Mandrini y el de abajo era, efectivamente, nuestro homenajeado del d√≠a.

As√≠ las cosas, tras toda una vida en las inferiores del Marr√≥n, Mat√≠as Bocchio debut√≥ en Primera Divisi√≥n por la √ļltima jornada del Clausura ’97, cuando Carlos Picerni lo puso como titular en una victoria por 2 a 1 sobre Rosario Central en Arroyito. Aquella tarde, el rubio tuvo como compa√Īeros de l√≠nea a esos l√≠ricos defensores llamados: Humberto Vattimos, Daniel Loyola y Fernando Moner. Demasiados referentes de un mismo estilo como para comenzar a tratar tanto a rivales como a pelota de una √ļnica y definitiva manera: con su debido desprecio.

Comenzó el siguiente Apertura como títular y tuvo su primer momento de fama en la segunda fecha, cuando anuló primero al Suchard Ruíz y luego a Pablo Islas en el recordado empate 2 a 2 con Boca, la noche que debutó Oscar Córdoba en el arco Xeneize. Pese a ello, el rendimiento del Maty (?) fue mermando y terminó como recambio de aquella defensa a la que también había que sumarle a Pablo Erbín. El total de 10 presencias transformó a aquel torneo como el más regular de su estadía en la elite.

Con el sello de “suplente de Platense y√©ndose en ca√≠da libre hac√≠a el Nacional B y m√°s abajo” estampado en su frente, Bocchio tuvo su otro gran momento de gloria cuando, por la segunda fecha del Clausura ¬ī98, ingres√≥ en el segundo tiempo de aquel hist√≥rico 4 a 0 del Calamar sobre Boca y un impotente Claudio Paul Caniggia se fue expulsado por meterle una patada en el ojete. Literalmente…

Sin ser tenido demasiado en cuenta ni por El Profe C√≥rdoba, ni por El Negro Marchetta, ni por el resto de desquiciados t√©cnicos interinos, Mat√≠as Bocchio lleg√≥ al n√ļmero de 28 partidos en su estad√≠stica personal y hasta se dio el lujo de ser uno de los √ļltimos amonestados por Javier Castrilli, la tarde que El Sheriff se retir√≥ del referato (Platense 1 -3 Gimnasia de Jujuy, en la foto).

Tras su paso por la “A”, Bocchio se fue al Nacional B, donde continu√≥ oscilando entre titular y fantasma. Y as√≠ recibi√≥ el milenio en All Boys (1999/2000); hizo lo que pudo en Cipoletti de R√≠o Negro (2000/01), se salv√≥ del descenso en la ultima fecha con el √©pico El Porvenir de Ricky Caruso Lombardi (2001/03) y despu√©s deambul√≥ por Defensores de Belgrano (2003/04).

A mediados de 2004 se fue a un lugar m√°s acorde a su facha: Alemania, para meter 22 partidos en el Fortuna Dusseldorf del under (2004/05) y compartir la vida con Mariano Pasini, V√≠ctor Hugo Lorenz√≥n y Walter Otta. En el √ļltimo semestre de 2005 volvi√≥ a¬† Defensores de Belgrano y este paso testimonial le dio la fuerza necesaria para volver a Germania, jugar 13 partidos en el Waldhof Mannheim durante el primer semestre de 2006 y, sobretodo, para pedirle matrimonio a Jennifer Ocklenburg, una preciosa alemana que nada tiene que envidiarle a la mejor Brigitte Nielsen.

Tras aquel golazo de media cancha, Matías Bocchio decidió retirarse en Platense, pero como en Vicente López ya nadie lo recordaba terminó colgando los botines en Platense de Honduras. A esta altura, mas o menos lo mismo. Hoy, aquel rubio grandote del Calamar vive en Barcelona, trabaja en diferentes empresas de servicios y parece que mal no la pasa. Nos alegra.

Duarte Diego

Diego Antonio Duarte

Ya dentro de esa dictadura que se dio a conocer como ‚ÄúLa Revoluci√≥n Libertadora‚ÄĚ -cuyo objetivo primario fue derrocar al Presidente Constitucional, Juan Domingo Per√≥n- el 22 de noviembre de 1955, un grupo comando encabezado por el Teniente Coronel Carlos de Moori Koenig secuestr√≥ el embalsamado cad√°ver de la segunda esposa del depuesto mandatario -Mar√≠a Eva Duarte- del edificio de la CGT, el cual, se presum√≠a, ser√≠a la morada transitoria de los restos de La L√≠der Espiritual de la Naci√≥n hasta la construcci√≥n de su mausoleo propio.

Nada de aquello ocurri√≥, claro. Bajo la supervisi√≥n del dictador General Pedro Eugenio Aramburu, el cuerpo de Evita anduvo yirando durante m√°s de un a√Īo tanto por Capital Federal como por el Conurbano profundo. En dep√≥sitos, en casas, en departamentos. Recorriendo Buenos Aires de d√≠a y de noche adentro de una camioneta. El cad√°ver estuvo hasta detr√°s de la pantalla de un cine donde la alta sociedad de la √©poca se reun√≠a a ver los √©xitos del momento.

Una noche cualquiera, cuando el Mayor Arand√≠a hab√≠a llevado el cuerpo a su casa ya que le hab√≠a tocado en suerte la tutela del mismo (?), unos ruidos hicieron montar en paranoia al militar, quien empez√≥ a los tiros suponiendo que lo hab√≠an descubierto los peronistas. Pero claro, nadie estaba en el lugar y la √ļnica depositaria de sus balazos fue su esposa, quien se encontraba embarazada. Tras aquel hecho y ante la creciente superstici√≥n de los lacayos de turno, los altos mandos de facto dispusieron el traslado del cad√°ver de Evita al extranjero‚Ķ

El 23 de abril de 1957 y con la c√≥mplice ayuda log√≠stica de la alta jerarqu√≠a tanto de la iglesia nacional como de El Vaticano (incluyendo al Papa P√≠o XII), se inici√≥ el ‚ÄúOperativo Traslado‚ÄĚ, que termin√≥ -barco mediante- con los restos de Eva Duarte enterrados en la tumba 41 del campo 86 del Cementerio General de Mil√°n, Italia, bajo el nombre de ‚ÄúMar√≠a Maggi de Magistris‚ÄĚ. Y all√≠ permaneci√≥ durante 14 a√Īos, gritando en la consciencia de unos pocos. Ignorado por el resto del mundo.

Casi 40 a√Īos despu√©s del traslado de Evita, m√°s precisamente el 10 de diciembre de 1995, Diego Antonio Duarte (13/03/1975) hizo su aparici√≥n en la primera de Rosario Central en un empate 0 a 0 ante Argentinos Juniors en Arroyito. El Canalla -que ante la inminente final de la Copa Conmebol puso suplentes de suplentes y hasta fue dirigido por N√©stor Manfredi y no por El Viejo Zof- aquella tarde form√≥ con: El Pato Abbondancieri; Luis D√≠az, Rub√©n Ch√°vez, Percy Olivares y Mario Gori; Duarte, Diego Oyola, Sergio Fern√°ndez y Chistian Colusso; Humberto Biazotti y Marito Pobersnik.

Una semana despu√©s, contra San Lorenzo en el Nuevo Gas√≥metro por la √ļltima fecha de aquel Apertura ¬ī95, Diego Duarte volvi√≥ a ser titular y hasta tuvo su momento de fama al marcar el 2 a 2 final a falta de un minuto para el t√©rmino del encuentro, luego de ir perdiendo por 2 a 0.

Tras un a√Īo y medio enterrado en la CGT afuera de todo registro, este volante derecho reci√©n reapareci√≥ el 14 de mayo de 1997 ‚Äďtambi√©n como titular- en una derrota por 2 a 1 ante Independiente en La Doble Visera y luego, cuatro d√≠as despu√©s, ingres√≥ a los 73 minutos de un partido que Rosario Central le ganaba por 3 a 0 a Gimnasia de La Plata y que El Chirola Romero igual√≥ en la jugada final.

¬ŅY despu√©s? Nada. Ni un dato en Rosario Central. Ni alguno en el ascenso y tampoco en el exterior. No se encuentra nada en ninguna red social y ning√ļn hincha Canalla parece recordarlo. Desde ac√°, en este √≠ntimo acto, damos por finalizada la b√ļsqueda de su paradero y archivamos su legajo de manera definitiva, ya que bajar los brazos parece ser mejor alternativa a seguir con un rastreo est√©ril y frustrante. ¬ŅQui√©n sabe? Por ah√≠ Diego Duarte fue a probarse al Inter o al AC Mil√°n y est√° enterrado en el Cementerio General con otro nombre.

El misterio sigue recubriendo al apellido Duarte…

Z√°rate Cristian

Cristian José Zárate (El Mago)

Se la hicieron dif√≠cil. Y no es que √©l no le haya puesto voluntad o ganas. Para nada. A mediados de 2000, el querido y querible Daniel Garnero iniciaba su tercera etapa en Independiente, trayendo consigo su talento, mucho amor por la camiseta y tambi√©n un inmaculado y envidiado r√©cord personal: ‚ÄúPor partidos oficiales nunca perd√≠ contra Racing‚ÄĚ.

¬ŅY El Rojo que le ofreci√≥ a uno de sus hijos dilectos? La desconfianza de Osvaldo Piazza, quien no lo hab√≠a pedido, la indiferencia de los hinchas y la desagradable sorpresa que su hist√≥rica camiseta n√ļmero 10 se la hab√≠an dado a Sebasti√°n Rozental, qui√©n lleg√≥ a Villa Dom√≠nico dos semanas despu√©s que El Dany. Adem√°s, el pobre Garnero tuvo que entrenar con baldoseros quienes, cual zombies, intentaban tocarlo para contagiarlo y as√≠ transformarlo en uno de ellos. Esa era la √ļnica meta que ten√≠an gente como Walter Le√≥n Bustos, Leandro √Āvila y el protagonista de este post: Cristian Jos√© Z√°rate, quien hasta se anim√≥ a competirle por el puesto en la cancha a Garnero.

Nacido el 29 de septiembre de 1979 en la localidad cordobesa de Isla Verde, este (en teoría) talentoso volante, enganche o mediapunta, sufrió un síntoma que puede ser -como el colesterol- o demasiado bueno o excesivamente malo: el representante prematuro. Y así, tras formarse en Renato Cesarini, a mediados de 1997 apareció en el Sion de Suiza, donde llegó a entrenarse un tiempo con el primer equipo. Sin embargo, su apoderado, La Tota Rodríguez, no pudo arreglar la compra de su pase y así Zárate le dijo adiós a la tierra de Joseph Blatter.

Tras frustr√°rsele -seg√ļn sus palabras- una prueba en Boca y otra en un equipo italiano, El Mago estuvo un a√Īo entren√°ndose s√≥lo en su pueblo y conoci√≥ las mieles del trabajo posta laburando en una metal√ļrgica hasta que, en junio de 1999, Rodr√≠guez lo acerc√≥ a Defensa y Justicia, donde en una temporada del Nacional B meti√≥ 16 partidos con un gol y se convirti√≥ en una codiciada promesa. Esto le allan√≥ el camino a su representante, quien se lo enchuf√≥ a Independiente como parte de la letra chica del √ļltimo pr√©stamo de Cristian Domizi.

En El Rojo, Z√°rate debut√≥ el 6 de agosto de 2000 en el empate 1 a 1 con Almagro por la segunda fecha del Apertura (aunque posteriormente jugar√≠a por la primera jornada ante Belgrano y de ah√≠ la confusi√≥n de algunas bases de datos) cuando ingres√≥ a los 72 minutos por Fram Pacheco. Por la acumulaci√≥n de figuras venidas a menos en su puesto y por la p√©sima campa√Īa del equipo, El Mago s√≥lo jug√≥ 6 partidos por campeonato siendo titular en apenas uno de ellos. Aunque pudo mostrar su mejor versi√≥n, al igual que Piazza como t√©cnico de Independiente, en 5 partidos de la Copa Mercosur de aquel a√Īo.

En enero de 2001, los dirigentes le solicitaron a su representante que baje la opci√≥n de compra ‚Äďfijada en dos palos y medio d√≥lar- y, tras la negativa, as√≠ finalizaron los d√≠as de Cristian Z√°rate en Primera Divisi√≥n. Luego de entrenarse seis meses en El Rojo sin ser tenido en cuenta, a mediados de ese a√Īo se uni√≥ al Alverca de Portugal, donde pas√≥ sin pena ni gloria. En junio de 2002 firm√≥ con San Mart√≠n de Mendoza, donde fue uno de los puntos altos del equipo que lleg√≥ a jugar la Promoci√≥n contra Talleres de C√≥rdoba. Esa aceptable campa√Īa lo deposit√≥ en el Algeciras de la Segunda Divisi√≥n Espa√Īola, donde jug√≥ 23 partidos con 2 goles y comparti√≥ asados con Mariano Armentano y Juan Pablo Vojvoda.

Tras la desabrida experiencia ibérica, volvió a San Martín de Mendoza (2004/05), donde se evaporó el buen recuerdo que había dejado en su primera etapa. Sindicado como una promesa que jamás iba a explotar y ya sin un representante que le dicte sus errantes pasos, Zárate se convirtió en un trotacategorías (?) que enamoraba y decepcionaba jornada tras jornada. En el Nacional B también pasó por: Juventud Antoniana (2005), San Martín de Tucumán (2006/07), Atlético de Rafaela (2007/08) y San Martín de San Juan (2008/09).

El Argentino A lo tuvo usando los colores de: San Martín de Tucumán (2006), Unión de Sunchales (2009/10), Talleres de Córdoba (2011), Santamarina de Tandil (2011/12) y Unión de Mar del Plata (2013). Además, en 2012 tuvo un paso fugaz por Jorge Wilstermann de Bolivia. Casi todas esas inestables experiencias tuvieron como hilo conductor la rescisión de contrato de manera anticipada. Una lástima.

Durante el √ļltimo semestre de 2013, se despidi√≥ del f√ļtbol con un paso simb√≥lico por, cuando no, San Mart√≠n de Mendoza, su lugar en el mundo que ya se encontraba en el Argentino B. Desde comienzos de 2014, Cristian Z√°rate forma parte del cuerpo t√©cnico del Yagui Forestello, encontrando algo de estabilidad pero ya muy lejos de aquel pibe que entren√≥ una temporada con Daniel Garnero, quien lejos de guardar un grato recuerdo aquella caterva de baldoseros, termin√≥ retir√°ndose del f√ļtbol perdiendo 1 a 0 contra Racing en la Doble Visera con un gol de penal del Chanchi Est√©vez. Y bueno, los r√©cords est√°n para romperlos (?)‚Ķ

Mal Pase: Oliver Atom a Francia ¬ī98

Inquieto, trasgresor, inconforme… Desde muy joven, Kazuyoshi Miura le hizo honor a la premisa primaria de Kung Fu y, enfundado en un kimono de delantero goleador, sali√≥ a recorrer el mundo en b√ļsqueda de su peque√Īo saltamontes…

Con √°nimos de dejar atr√°s un lugar donde el f√ļtbol era s√≥lo una actividad para estudiantes, en 1985 Miura apareci√≥ en Brasil, donde hizo su debut como profesional con la camiseta del Santos en 1990, previo paso por las inferiores de Juventus de San Pablo, Palmeiras, Regatas, XV de Ja√ļ y Coritiba.

Despu√©s regres√≥ a su pa√≠s para hacer goles como nadie con las casacas de la Selecci√≥n de Jap√≥n (donde le sac√≥ el invicto al arco de la Argentina de Passarella) y del Verdy Kawasaki (Tambi√©n llamado Yomiuri y Tokio Verdy). Adem√°s, en 1994 hizo historia al ser el primer ponja en jugar en el Calcio al defender la casaca del Genoa, donde fue tildado como ‚Äúsamurai cobarde‚ÄĚ luego que Franco Baresi le rompiera el tabique nasal de un cabezazo el d√≠a de su debut.

¬ŅAlgo m√°s? Si, la historia de vida de El Rey Kazu fue utilizada por Yoichi Takahashi, quien le puso los atributos del atacante a su creaci√≥n: Captain Tsubasa, conocido en la Argentina como Oliver Atom, el protagonista de la serie animada Los Supercampeones.

Antes que alguno ponga un grito hist√©rico en los comentarios (?), vale aclarar que esto ocurri√≥ desde 1994, cuando se estren√≥ la tercera serie y la m√°s popular del personaje llamada ‚ÄúCaptain Tsubasa J‚ÄĚ, ya que en las dos series primitivas y seg√ļn mencion√≥ su creador en 2010, el Oliver Atom original estaba basado en Mario Kempes.

Como sea, fue así que tanto Miura como Atom nacieron en Shizuoka, se fueron de purretes a aprender Brasil, jugaron en Europa y luego llevaron a Japón a ganar la Copa del Mundo de la FIFA… Bueno, en realidad eso no, ya que uno de ellos se quedó con la leche cuando faltaban apenas pocos días para la máxima cita televisiva (?).

El tema, a decir verdad, llam√≥ la atenci√≥n por tratarse del √ļnico nombre conocido de los orientales en la √©poca pre globalizaci√≥n ‚Äďjunto al del japobrasuca Rui Ramos- pero tampoco fue para que los seguidores del resto del mundo se hicieran un harakiri, como pasa ahora que cualquiera llora por la ausencia de un sueco, un checo, un polaco √≥ hasta un gal√©s‚Ķ

En fin, el d√≠a previo a que Jap√≥n partiese para Francia, el t√©cnico, Takeshi Okada, le comunic√≥ a Miura que no daba la talla para jugar la Copa del Mundo‚Ķ Demasiado extra√Īo. Por ah√≠ el sensei (?) no se hab√≠a dado cuenta que, en ese momento, el delantero era el m√°ximo goleador de toda la historia de las Eliminatorias con 28 tantos (luego superado por los iran√≠es Ali Daei y Karim Bagheri y por el guatemalteco Carlos Ruiz).

El asunto se volvi√≥ un esc√°ndalo en Jap√≥n y el t√©cnico, que pon√≠a cara de Shar Pei cuando se lo consultaba por su decisi√≥n, debi√≥ dejar Francia y volver a Tokio para dar las explicaciones del caso. De hecho, otra vez en Aix les Bains, el periodista de El Gr*fico, Gonzalo Abascal, escribi√≥ como se transform√≥ Okada cuando le pregunt√≥ por Miura: ‚ÄúNo voy a hablar m√°s del tema hasta que no termine la Copa, pero todo lo que usted me dice no es cierto. Y ahora no quiero hablar m√°s‚ÄĚ.

Con el tiempo, la ausencia de Kazu se convirtió en un mito japonés grande como Ryu y E. Honda: a Tévez Miura lo habían sacado de la lista Messi y Mascherano 15 empresas niponas para que no le hiciera sombra al aspirante a ídolo que querían imponer: el marketinero Hidetoshi Nakata, un volante talentoso pero con todo el hielo y la escarcha del Monte Fuji clavado en el medio del pecho…

A pesar de todo, Miura sigui√≥ siendo el jugador del pueblo y continu√≥ marcando hitos: en 1999 fue el primer japon√©s en jugar Champions League (Croacia Zagreb); en 2005 el primer japon√©s en jugar el Mundial de Clubes (Sydney FC) y en 2012 se sac√≥ la espina cuando al fin disput√≥ un Mundial FIFA: la Copa del Mundo de F√ļtbol Sala en Tailandia.

Hoy, a sus 47 a√Īos, Kazuyoshi Miura sigue batiendo el record de goleador longevo en el Yokohama FC de la Segunda Divisi√≥n y no parece tener deseos de retirarse ya que, como dice uno de los proverbios japoneses m√°s aclamados: ‚Äúquien monta a un tigre corre el riesgo de no poder bajarse nunca”.

Fuera de Stock: Las pantallas de realidad virtual en Japón (2002)

La seducci√≥n, por lo general, conlleva una alta dosis de sanata y desesperaci√≥n en quienes, a veces a su pesar, se encuentran obligados a asumir el rol activo. Todos en alg√ļn momento lo hicimos. Ya sea para conseguir un laburo, un agujero, dos agujeros (?) o hasta para gitanear algunos pesitos…

Lo pat√©tico y lastimoso del asunto es cuando alguien ofrece, a cara de piedra, brindar labores o servicios de los que no est√° plenamente convencido. Y m√°s a√ļn, cuando se anima a redoblar la apuesta cuando ya todo est√° perdido.

En el afán por recibir el privilegio de ser el primer país organizador de la Copa del Mundo FIFA en suelo asiático, promediando la década de los noventa, Japón se animó a prometerle al mundo un novedoso sistema de realidad virtual que, en teoría, iba a ser un antes y un después en la manera de presenciar los espectáculos deportivos.

Todo comenzó cuando el entonces Presidente de la FIFA, Joao Havelange, propuso a Japón como candidato a organizar el Mundial de 2002 y hasta dio por descontada su segura elección, tras lo cual varios segundones dentro del organismo se encolumnaron detrás de él.

Además de asegurar una catarata de dólares y de poseer una liga en crecimiento, el viejecito afirmaba que los nipones iban a sorprender al planeta con un innovador adelanto tecnológico. Pero mejor que hable el crack del waterpolo:

‚ÄúSi Jap√≥n hace el Mundial va a ser algo espectacular. Tiene nueve estadios aprobados por la FIFA. La Final, por ejemplo, se puede realizar en Yokohama. Nos quedar√≠an ocho estadios para 80.000 personas. En cada uno de ellos van a poner pantallas de 100 por 32 metros, por que se va a filmar en tercera dimensi√≥n, permiti√©ndose ver el partido como si se estuviese en la cancha. O sea que dentro del estadio habr√≠a en realidad 800.000 personas‚Ķ Esto, Argentina no lo puede hacer. Tampoco Brasil ni nadie en Europa‚Ķ‚ÄĚ

¬ŅSe entendi√≥, no? De movida, sonaba raro. Y aunque alguno se ilusion√≥ con el proyecto y en esa √©poca se imaginaba a los japoneses como gente que vive trabajando, comiendo arroz y haciendo artefactos electr√≥nicos, el tema parec√≠a, cuanto menos, improbable. M√°s a√ļn, en un tiempo donde apenas hab√≠a Internet, nadie ten√≠a una webcam y faltaban m√°s de 15 a√Īos para que aparezca James Cameron con Avatar y el 3D.


Un héroe de Anime y Saburo Kawaguchi, el padre de las pantallas

As√≠ y todo, los dirigentes japoneses se vieron obligados a seguir el tocu√©n hasta las √ļltimas consecuencias. Por ejemplo, con objetivos promocionales, durante el Preol√≠mpico de Mar del Plata ¬ī96 apareci√≥ por La Feliz una comitiva encabezada por el fundador de la Japan League, Saburo Kawaguchi, quienes, adem√°s de hacer descender la poblaci√≥n de perros de toda la zona Puerto, insistieron con el temita de las pantallas.

El affaire de la realidad virtual en el f√ļtbol lleg√≥ a su mayor grotesco en mayo de 1996 ¬ŅQu√© pas√≥? Los dirigentes con voto de Europa, √Āfrica y Asia se le dieron vuelta a Havelange y le dieron su apoyo a Corea, que en ese momento ya ve√≠a al Mundial de 2002 como una causa completamente perdida.

Desesperados por no perder lo que en su momento hab√≠an conseguido, los japoneses prometieron llevar a bajo costo su realidad virtual a todos los confines del globo. O sea que desde la cancha de Platense, la Tacita de Plata de Jujuy o La Cantera de Aldosivi se iba a poder ver el tiro libre de Svensson como si se estuviese in situ ¬°Y todo a las tres de la ma√Īana! Adem√°s desde el Luna Park podr√≠amos ver NBA, desde el Buenos Aires Lawn Tenis ver Roland Garros y bla, bla, bla‚Ķ

Finalmente y como √ļltima medida para evitar una votaci√≥n que lo pusiera de rodillas, el propio Havelange propuso un Mundial compartido entre Jap√≥n y Corea para, en silencio, ceder algo del poder que terminar√≠a entregando dos a√Īos despu√©s.

Los coreanos festejaron una victoria impensada y los japoneses un empate sobre la hora, para luego guardar en algunos diskettes de la Federación el proyecto más delirante y baldosero que dio alguna Copa del Mundo en toda la historia…

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