Charif Omar

24 noviembre 2014

Omar Charif

Nombre artístico, vida de actor. Pero no de esos que protagonizan películas y ganan premios, sino más bien de aquellos que sobreviven a base de bolos en programas de TV que no tienen éxito y son levantados del aire mucho antes de lo esperado. Con ustedes, la carrera de Omar Charif.

Naci√≥ en 1961, justo un a√Īo antes de que se estrenara Lawrence de Arabia, el film que signific√≥ el debut del verdadero Omar Sharif en las grandes ligas. De hecho, gracias a su papel de Pr√≠ncipe Al√≠, el egipcio ser√≠a nominado al Oscar y ganar√≠a dos Globos de Oro.

Ya para 1975, el futbolista argentino ingresaría en las inferiores de Chacarita Junios, al mismo tiempo que Sharif filmaría un cameo para la película La Pantera Rosa ataca de nuevo, interpretando a un asesino que sólo tenía una línea de texto.

Sin haber jugado oficialmente en el Funebrero, en 1981 Omarcito se incorporar√≠a a Estudiantes de La Plata, mientras Sharif hac√≠a de Meno Argenti en la pel√≠cula Hielo Verde. Ninguno de los dos triunf√≥ ese a√Īo, vale aclarar. De hecho, Charif volvi√≥ a quedarse con las ganas de debutar.

En 1982, recal√≥ en el f√ļtbol del interior, poni√©ndose la camiseta del Racing Club de Castex (1982) y sentando las bases de lo que ser√≠a su arribo a otro equipo pampeano: Atl√©tico Santa Rosa. Pasar al equipo de la capital de la provincia le redituar√≠a much√≠simo, ya que tendr√≠a la posibilidad la disputar sus √ļnicos 6 partidos posta en nuestro pa√≠s. ¬°Y nada menos que en Primera Divisi√≥n!

Con el Albo, Charif participó del Torneo Nacional de 1983, compartiendo la zona con San Lorenzo, Rosario Central y Juventud Antoniana de Salta. Siendo parte de la defensa, mucho no pudo hacer para evitar los 24 goles que recibió el equipo, pero al menos eso le dio algo de chapa para salir a conquistar el mundo.

Sabiendo que quiz√°s m√°s adelante no le iban a creer que hab√≠a jugado en Primera, en 1984 parti√≥ con rumbo desconocido, no sin antes pedir el certificado en AFA, que a√Īos m√°s tarde colgar√≠a en su sitio web: alexcharif.com.ar. Y ah√≠ es donde nos damos cuenta de que Omar (as√≠ figura en las formaciones de la √©poca), ¬°se llama Alejandro Sergio!

¬ŅPor qu√© un tipo que se llama Alejandro Sergio Charif juega al f√ļtbol bajo el nombre art√≠stico de Omar Charif? No es muy dif√≠cil darse cuenta de que trat√≥ de aprovechar la popularidad de Omar Sharif, que en aquel entonces interpretar√≠a al Agente Cedric en Top Secret!, protagonizada por Val Kilmer.

Lo que vino despu√©s, por supuesto, fue agotar localidades. Alejandrito (?) sigui√≥ intentando con la pelota en los pies, pero ya no en nuestro pa√≠s. Se march√≥ a los Estados Unidos, para cruzarse a las grandes estrellas del cine. Pas√≥ por San Diego Sockers (1986), Municipal California (1987/88), Cosmos LA (1989), Valley Eagles (1990), South America Club (1991/92) y The Emperors (1993). Todos equipos californianos, cercanos a Hollywood. ¬ŅCasualidad? Nada de eso.

Luego de formarse como entrenador y haber pasado pasado por varios equipos juveniles, en 2013 comenzó a dirigir el equipo sub 23 de Seattle Sounders, un equipo de la MLS que es alentado por la Sound Wave, una verdadera banda de sonido para la vida de película de Omar, Alejandro Sergio, o simplemente Alex Charif.

¬ŅQuer√≠an ficci√≥n? Les dio ficci√≥n.

Fuera de Stock: La Copa Conmebol

14 noviembre 2014

Fue, durante casi una década, el estímulo internacional de los equipos chicos y el consuelo de los pocos grandes que no podían aspirar a la Libertadores o a la Supercopa. Festejada por aquellos que la consiguieron, ninguneada por aquellos que no la ganaron o que ni siquiera la disputaron. Con ustedes, la historia de la olvidada Copa Conmebol, la Champions de los pobres.

A comienzos de la d√©cada del 90, la Confederaci√≥n Sudamericana de F√ļtbol ten√≠a la intenci√≥n de de crear una copa que fuese similar a la UEFA y que de alguna manera se instalara como el torneo de mayor relavancia para aquellos equipos que en sus respectivas ligas se ubicaban detr√°s de los clasificados a la Libertadores. Ya exist√≠a la Supercopa como segunda competici√≥n, pero era demasiada exclusiva. Se necesitaba, entonces, una copa parecida a la de los europeos, con clasificaci√≥n abierta y eliminaci√≥n mano a mano, en partidos de ida y vuelta.

Fue así cómo surgió la Copa Conmebol, un mimo para los clubes menos favorecidos en el plano internacional. El premio por ganar este trofeo, además, se multiplicaba, porque en algunas oportunidades otorgaba la chance de disputar la Copa de Oro Nicolás Leoz (la que obtuvo Boca) y hasta la Copa Master de la Conmebol (no confundir con la Master de la Supercopa, esa que también ganó Boca). Todo un rejunte de hojalata del que era difícil enorgullecerse si uno era de un equipo grande.

1992

V√©lez S√°rsfield, Deportivo Espa√Īol y Gimnasia y Esgrima La Plata fueron los representantes argentinos de la primera edici√≥n, en 1992. En los octavos de final, El Gallego despach√≥ al Fort√≠n, luego de ganarle 2 a 0 en el segundo partido, con goles de Parodi y Sassone. Aunque luego, Espa√Īol terminar√≠a perdiendo con Olimpia de Paraguay en la definici√≥n desde el punto del penal.

El que lleg√≥ m√°s lejos de los nuestros fue El Lobo, que luego de vencer al O’Higgins de Chile y a Pe√Īarol de uruguay, en semifinales cay√≥ por penales con el Decano paraguayo. El campe√≥n terminar√≠a siendo el Atl√©tico Mineiro de Brasil, que de esa manera obtuvo su primer lauro internacional.

1993

En la segunda edici√≥n se produjo el estreno de Hurac√°n, que r√°pidamente qued√≥ afuera, luego de perder en el global con el siempre copero Pe√Īarol. El Deportivo Espa√Īol fue otro que qued√≥ afuera en la primera ronda, perdiendo en el cruce con Sportivo Luque√Īo de Paraguay. El √ļnico de los argentinos que m√°s o menos hizo algo digno fue San Lorenzo, otro debutante en esta copa.

El Cuervo barri√≥ a Danubio de Uruguay y luego a Sportivo Luque√Īo por penales, para despu√©s caer en semis con el Manya, por la misma v√≠a. Los uruguayos terminar√≠an perdiendo en la final con el Botagofo, otro brasile√Īo que us√≥ la Conmebol para desvirgarse en competencias sudamericanas.

1994

Hurac√°n volvi√≥ a aparecer en la tercera edici√≥n, con la secuela de aquel gran equipo que hab√≠a peleado el t√≠tulo hasta la √ļltima fecha del Clausura, en el primer semestre del a√Īo. El tema es que se comi√≥ 4 con Cerro Cor√°, de local. Despu√©s el Globo gan√≥ 2 a 1 en la revancha, pero no le alcanz√≥ para acceder a los cuartos de final.

El que s√≠ accedi√≥ a la segunda fase fue San Lorenzo, que elimin√≥ al debutante Lan√ļs, luego de empatar los dos partidos y triunfar desde los 12 pasos. Despu√©s se encontr√≥ con la Universidad de Chile, que le dijo adi√≥s para siempre. El campe√≥n en 1994 fue San Pablo de Brasil, que le gan√≥ a Pe√Īarol. A esa altura, los uruguayos eran los eternos perdedores de la Conmebol.

1995

El Gimnasia de Griguol y el Rosario Central de Angel Tulioi Zof accedieron a la Conmebol de 1995, despu√©s de haber terminados 3¬ļ y 6¬ļ en el torneo local, respectivamente. Lo del Tripero fue bien modesto, quedando eliminado de entrada con Sud Am√©rica de Uruguay. Y no, lo de GELP no son las copas.

Lo del Canalla, en cambio, fue heroico. No sólo porque eliminó a Defensor Sporting, Cobreloa y Colegiales de Paraguay, sino porque le ganó una final histórica al Atlético Mineiro, después de haber caído 4 a 0 en Brasil. Tanto la remontada como los penales, tuvieron tintes épicos. Obviamente, estamos hablando de una Copa Conmebol y no de una Libertadores, pero poco importa cuando se trata de festejar.

1996

Para la quinta edici√≥n, los clasificados de nuestro pa√≠s fueron Rosario Central (√ļltimo campe√≥n) y Lan√ļs, segundo en el plano local. El conjunto rosarino intent√≥ repetir la haza√Īa y estuvo cerca, luego de dejar afuera al Cobreloa y al River uruguayo, pero en semifinales se cruz√≥ el Granate, que ven√≠a de eliminar al Bol√≠var de Bolivia y a Guaran√≠ de Paraguay, apoyado en sus figuras: Roa, Serrizuela, Siviero, Mena, Hugo Morales, Ibagaza y el Chupa L√≥pez, entre otros.

Contra todos los pron√≥sticos, un equipo de C√ļper no perdi√≥ la final. Se impuso ante Independiente Santa Fe, luego de ganar 2 a 0 de local y perder 1 a 0 en Colombia. Lan√ļs fue el segundo club argentino en ganar la Conmebol y otro de los tantos que en Sudam√©rica se sacaron la leche con esta copa.

1997

En 1997, hizo su aparici√≥n Col√≥n de Santa Fe. Inesperadamente, despach√≥ a la U de Chile y a Danubio de Uruguay (ambos por penales, con Leo D√≠az como protagonista), pero en semifinales se cruz√≥ con Lan√ļs, que lo derrot√≥ por 3 a 1 en el global y entonces pas√≥ a la final.

En el √ļltimo cruce, el Granate choc√≥ con el Atl√©tico Mineiro, que ven√≠a de pechear escandalosamente el a√Īo anterior y no se pod√≠a permitir algo similar. Por eso puso todo en esas dos finales. Sobre todo en la primera, cuando el equipo de Emerson Leao gan√≥ 4 a 1 como visitante y canchereando un poco, desatando un esc√°ndalo que jam√°s olvidaremos, pese a que se trataba de una Conmebol.

“Varios jugadores de Mineiro nos cargaban, en el segundo tiempo, dici√©ndonos ole ole cada vez que tocaban la pelota. Y el peor de todos fue el capit√°n, Jorginho, que un minuto antes del final me dijo ole argentino hijo de p… Esto me hizo reaccionar mal”, dijo Ruggeri despu√©s de aquel gran hit de su carrera. Y agreg√≥: “Ahora, despu√©s del cotejo, m√°s calmo, reconozco que me equivoqu√©, pero en ese momento lo quer√≠a destrozar. Por eso lo segu√≠ hasta el banco de suplentes, donde se fue a refugiar. Ah√≠ me sali√≥ al cruce Leao, a quien no le pegu√©. El me separ√≥ al tiempo que me gritaba par√°, par√°, dejalo. Y despu√©s vino todo lo dem√°s por una reacci√≥n l√≥gica de mis compa√Īeros, que estaban tan irritados como yo por las cargadas de estos rivales, que en verdad me sorprendieron porque de tantas veces que jugu√© contra equipos brasile√Īos nunca tuvieron una actitud as√≠”.

Otro que habl√≥ fue el golpeado t√©cnico Leao, que por aquellos d√≠as comenz√°bamos a enterarnos de su aberraci√≥n por los argentinos:“Los jugadores de Lan√ļs son unos animales. Si fuesen hombres me hubiesen pegado de frente. Adem√°s no se dan cuenta de que todav√≠a tienen que ir a Brasil. Esto era s√≥lo un partido de f√ļtbol. En la cancha demostramos leg√≠timamente que somos superiores”.

En la revancha (sí, porque hubo revancha), empataron 1 a 1 y los brasileros se llevaron la copa.

1998

Gimnasia y Central fueron los protagonistas nacionales en la Conmebol de 1998. Los platenses tuvieron que recurrir a sus jugadores juveniles, ya que los grandes estaban de gira por Norteamérica. Fue así como surgieron los ya olvidados Lobitos, unos pibes que estuvieron al borde del milagro, pero perdieron con el Jorge Wilstermann de Bolivia. Una prueba más que clara de la poca importancia que le daban los clubes a esta copa, incluso aquellos que no tenían (tampoco ahora) trofeos internacionales.

El Canalla, en cambio, volvi√≥ a apostar al mismo camino que le hab√≠a dado una alegr√≠a tres a√Īos antes. Elimin√≥ a Audax Italiano de Chile, Hurac√°n Buceo de Uruguay y Atl√©tico Mineiro (s√≠, otra vez los brasucas), antes de llegar a la final con el Santos, que se termin√≥ colgando la medalla de campe√≥n, despu√©s de vencer 1 a 0 en Brasil y empatar 0 a 0 en el Gigante de Arroyito.

1999

La √ļltima edici√≥n de la Copa Conmebol fue la de 1999, con la participaci√≥n de Rosario Central y Talleres de C√≥rdoba. Los rosarinos entraron directamente a cuartos de final, pero marcharon con el Deportes Concepci√≥n de Chile. Lo de los cordobeses, en cambio, fue sufrido pero exitoso.

La T elimin√≥ en cadena a Independiente Petrolero de Bolivia (por penales), Parana de Brasil (por penales) y Deportes Concepci√≥n (3 a 2 en la serie), pero se encontr√≥ con un rival brasile√Īo dur√≠simo (?) e inesperado en la final: Centro Sportivo Alagoano. Un club de Macei√≥, un eterno equipo del ascenso que en aquel momento estaba en tercera divisi√≥n. ¬ŅY c√≥mo hab√≠a llegado a esa instancia? Cosas que los brasuca s√≥lo saben explicar.

Lo cierto es que el Azulão do Mutange se impuso por 4 a 2 en la ida, tirándole toda la presión al team de Gareca en la vuelta. Finalmente, Talleres ganó 3 a 0 en La Docta, con goles de Ricardo Silva, Darío Gigena y Julián Maidana sobre la hora.

¬°Un equipo cordob√©s campe√≥n de algo! Suficiente para que la Confederaci√≥n Sudamericana de F√ļtbol tomara cartas en el asunto y terminara con la fantochada de la Copa Conmebol, que nunca gan√≥ prestigio, pero que de alguna manera sent√≥ las bases para que se agrandara el cupo de participantes en la Libertadores y para que surgiera, a√Īos m√°s tarde, la Copa Sudamericana, luego de los experimentos de la Mercosur y la Merconorte.

Desde acá, nuestro homenaje a aquel torneo internacional que dejó algunos gratos recuerdos para los equipos chicos y algunos viejos cantitos hirientes para los equipos grandes. Todo fuera de stock.

Crisanto Wilmer

10 noviembre 2014

Wilmer Crisanto Casildo (Congo)

No son muchos los jugadores centroamericanos que hicieron una carrera digna en nuestro pa√≠s: el hondure√Īo Eduardo Bennett y los hermanos paname√Īos Dely Vald√©s rindieron inesperadamente bien en nuestras tierras. Pero hay otros, como Paulo Wanchope, que llegaron con un gran cartel y no estuvieron a la altura de lo imaginado, m√°s all√° de alg√ļn gol importante. Ni hablar de otro grupo, mucho m√°s grande, conformado por jugadores de Centroam√©rica que pasaron inadvertidos por el f√ļtbol argentino, como los casos del guatemalteco Rojas, el hondure√Īo Arnold Cruz, el paname√Īo Fernando Bol√≠var, el tico Berny Scott o el actual Ministro de Cultura y Deportes de Guatemala, Dwight Pezzarossi.

Mientras esperamos que Armando Cooper y Jerry Bengtson se decidan por alguna de estas vertientes, recordamos el caso de Wilmer Crisanto, el hijo de Bubba (?).

Nacido el 24 de junio de 1989 en La Ceiba, Honduras, el Congo Crisanto super√≥ una infancia dura, en la que no le falt√≥ una pelota para demostrar sus primeras habilidades, pero s√≠ le falt√≥ la presencia paterna, esa que a veces es tan necesaria para despertar el amor por el f√ļtbol.

Wilmer ten√≠a apenas 11 a√Īos cuando su pap√°, Don Mariano Crisanto, parti√≥ en un barco en busca del sue√Īo americano. El Crisanto padre tambi√©n hab√≠a sido futbolista (es √≠dolo en el Xelaj√ļ de Guatemala, donde hizo el gol del campeonato en 1996). Pero en el Norte, all√° en los Estados Unidos, no le qued√≥ otra que remarla de abajo. ¬ŅSu actividad? Los camarones Las langostas.

“Todos los d√≠as me levanto a las 2:30 am para estar ya listo a las 4:00 am en el trabajo. Me subo al bote, nos vamos, entramos al mar y regresamos a las 12:00, mi papel es hacer que las langostas entren a la trampa, a diario sacamos entre 2 mil y 3 mil libras y se venden bien, a veces 4 d√≥lares o 5, depende del cliente”, cuenta Don Mariano, que actualmente vive en Boston.

De m√°s est√° decir que el viejo de Wilmer sabe hacer las langostas en barbacoa, hervirlas, asarlas, cocerlas o saltearlas. Tambi√©n prepara langostas empanizadas, fritas o a la parrilla, pinchos de langostas, langostas criollas, guiso de langostas, langostas con pi√Īa, con lim√≥n, con coco, con chile. Adem√°s le gusta la sopa de langostas, el caldo de langostas, estofado de langostas, la ensalada de langostas, papas y langostas, la hamburguesa de langostas, y el s√°ndwich de langostas…

“Yo s√© que algunos me dir√°n que fui mal padre, pero esa decisi√≥n la tom√© porque ten√≠a que velar por el bienestar de ellos, ahora todos tienen su educaci√≥n y han salido adelante”, explica el ex jugador, mientras agrega: “Los dej√© peque√Īos, Wilmer era el hijo mayor, le dije que me iba de viaje, aunque no revel√© para d√≥nde. No les quise decir que me ven√≠a mojado”.

“Pese a la distancia, Dios me premi√≥ con un hijo obediente, educado y disciplinado. Cuando √©l ten√≠a 14 a√Īos regres√© a mi pa√≠s, y me di cuenta que estaba en la Selecci√≥n Sub-15 de Honduras en Bolivia, qued√© sorprendido. Es un orgullo para m√≠, aunque en la selecci√≥n lo he visto jugar, solo por televisi√≥n”.

En efecto, su hijo tuvo buenos rendimientos en sus épocas como juvenil y eso le permitió debutar en la Primera División de su país, con la camiseta del Victoria (2007/08). Con muy pocos partidos en el lomo, el destino quiso que este lateral derecho llegara a la Argentina, gracias a la recomendación del arquero mendocino Diego Vázquez, que puso en contacto a su representante, Cristian Vargas (ex hombre de Godoy Cruz), con el Gato Oldrá, técnico del Tomba en aquel entonces.

Las cosas, sim embargo, no fueron sencillas. Su vuelo hizo escalas en El Salvador, Per√ļ y Chile, para finalmente arribar a la Argentina y darse cuenta de que le hab√≠an perdido el equipaje. Bastante cansado a esa altura, se sum√≥ al plantel de Godoy Cruz (2008), pero no lo llevaron a la pretemporada. De todos modos, no se hizo mucho drama.

‚Äď¬ŅHas comenzado a adaptarte a la provincia?

‚ÄďDe a poquito, ya que nunca hab√≠a venido. Lo m√°s rico que he probado es un asadito. Las chicas son muy lindas. En Honduras tambi√©n hay chicas bonitas, pero ac√° tienen lo suyo.

‚Äď¬ŅC√≥mo podr√≠as definirte como jugador?

‚ÄďSoy un 4 que subo, bajo y soy muy atrevido. Espero que la gente pueda ser feliz con lo que hago.

Como si se hubiera tratado de un simple negociado (?), Wilmer Crisanto s√≥lo fue utilizado en algunos partidos de Reserva y al a√Īo siguiente ya estaba de nuevo en Honduras, donde volvi√≥ a ponerse la camiseta del Victoria (2009 a 2013).

A mediados del a√Īo pasado, denunci√≥ que sus compa√Īeros pasaban hambre y a los pocos meses se incorpor√≥ al Motagua, a pedido de un entrenador argentino. Adivinen qui√©n. S√≠, Diego V√°zquez, el mismo que lo hab√≠a colocado en Mendoza.

Ya más tranquilo desde lo económico, Wilmer ahora dice que su nuevo equipo también tiene hambre, pero de gloria. Porque el hambre en serio, ya sabemos, se combate con langostas.

Fuera de stock: las vendas por encima de las medias

Durante gran parte de los 80 y los 90, cuando el f√ļtbol todav√≠a era mucho m√°s est√©tico en el juego que en la indumentaria, los tobillos de algunos jugadores fueron protagonistas de una tendencia que hoy nos parece lejana y hasta nos genera algo de nostalgia: las vendas por encima de las medias. Es buen momento de recordarlo.

Si hay algo que diferencia a los futbolistas profesionales de los amateurs, además de que no tienen que pagar para jugar (salvo que los dirija el Richard), eso es el cuidado físico, que muchas veces implica la prevención en partes del cuerpo que son más sensibles o que simplemente están más expuestas a las lesiones. Los tobillos, en ese sentido, forman parte del podio entre las zonas delicadas.

La mayoría de los jugadores se vendan, por no decir todos. Sin embargo, no todos lo hacen de la misma manera. Existen diferentes técnicas y también puede variar la cantidad de vueltas, la presión que se ejerce sobre el pie (intentando no cortar la circulación sanguínea), si es interna, si es externa, y un montón de variables más, sin tener que llegar necesariamente al colmo de Pablo Michelini, que siempre prefería vendarse la cabeza antes que los pies (?).

Vendarse por encima de las medias (o usar tobilleras, en su defecto), fue una de las pr√°cticas que m√°s prendi√≥ entre los futbolistas de hace 20 o 25 a√Īos. Por comodidad, necesidad o simplemente por moda, algunos jugadores de nuestro pa√≠s probaron el extra√Īo m√©todo. Algunos, lo hicieron un par de veces hasta que se dieron cuenta de que no los favorec√≠a en nada. Otros, por el contrario, lo adoptaron como un ritual m√°s y utilizaron ese tipo de vendaje por el resto de su carrera. Y quedaron en la historia, claro.

Juan Jos√© El Yaya Rossi, aquel que brillara en Newell’s y Banfield, fue uno de los m√°s representativos adeptos de esta costumbre. No era el √ļnico que usaba las vendas por encima de las medias en La Lepra, pero s√≠ uno de los que se nos viene a la memoria recurrentemente.

Otro al que es muy difícil recordar sin los tobillos blancos (y la rodilla sana) es al Negro José Luis Villarreal. El ex de volante de Belgrano, River y Boca, mantuvo el estilo, incluso en el final de su carrera, cuando las nuevas generaciones miraban con cara rara y algo de desprecio a esa tendencia que venía del siglo anterior.

El Chino Carlos Daniel Tapia, actor de reparto en el Mundial 86, fue protagonista de las medias vendadas en la década del 90. Después tuvo que ver como su hija aparecía en #ElProgramaDeFantino, pero ese es un tema que otro día desarrollaremos (?).

El actual técnico de la selección argentina, Gerardo Martino, fue otro prócer de este hábito en los 80 y 90. Imaginarse al Tata sin las vendas visibles es muy difícil. Recién en el tramo final de su trayectoria, en el Barcelona de Ecuador, se lo pudo ver con las medias impolutas.

Sin ser un especialista en la materia, Diego Armando Maradona jug√≥ varios partidos con el vendaje externo, tanto en Boca como en el N√°poli. Y tambi√©n en Newell’s, como muchos de sus compa√Īeros en esa √©poca. Incluso uno puede recordar jugadas hist√≥ricas en las que el Diego le dio a la pelota vendado de esa manera: la rabona frente a Islas, por ejemplo. Y c√≥mo no mencionar su pen√ļltimo encuentro en la Selecci√≥n, ante Grecia, donde las vendas blancas acompa√Īaban a los botines totalmente negros.

Hay algo fundamental que no mencionamos: para que las vendas blancas se hayan destacado, siempre fue necesario la utilización de medias de otro color. El contraste de equipos con medias oscuras, favoreció a algunos jugadores de esa época. Y si uno ve, por ejemplo, los partidos del Mundial 94, se dará cuenta de que Maradona también usó vendas por encima de las medias ante Nigeria.

Para destacarse, en ese caso, había que hacer la gran Sensini y clavar unas tobilleras azules. Porque incluso teniendo al Diego al lado, algunos intentaban ser diferentes.

Con los a√Īos, la costumbre fue desapareciendo de las canchas nacionales, aunque algunos pocos intentan revivirla cada tanto. En tiempos donde se privilegia lo est√©tico por sobre cualquier otro aspecto, parece dif√≠cil que aquella tendencia vuelva para instalarse. Igual, no perdemos la esperanza y confiamos en la justicia, que tiene los ojos vendados.

Especiales: El hijo trucho del Palomo Usuriaga

16 octubre 2014

Carlos Albeiro Usuriaga

Esa brillante generaci√≥n de jugadores colombianos que hizo historia sin ganar nada en la primera mitad de los a√Īos 90, escupi√≥ hijos futbolistas que, dos d√©cadas m√°s tarde, intentaron y siguen intentando hacer su propio camino, incluso tomando el f√ļtbol argentino como trampol√≠n. No es casualidad, claro. La nuestra es la tierra del 5 a 0, aquel gran hit cafetero que nos marc√≥ para siempre. A nosotros, pero principalmente a ellos.

José Valencia, el hijo del Tren, pasó por Olimpo y actualmente viste los colores de Rosario Central. Sebastián Rincón trata de seguir los pasos de su papá, Freddy, con la camiseta de Tigre. Alan Valderrama se probó en Racing y en Platense, gracias al apellido de su padre; mientras que Carlos, otro descendiente del Pibe, juega en Colombia y luce la misma porra de rizos rubios. Y ni hablar de todos los parientes del Tino Asprilla que se han dedicado a esto, aprovechando el lazo familiar.

Otros hijos de cracks colombianos noventosos, como Luis Alberto Perea, Leo Stefano √Ālvarez, Santiago Tr√©llez y Aldair Valenciano, tambi√©n juegan al f√ļtbol en su pa√≠s y en el exterior, aunque no han pisado suelo argentino. Todav√≠a…

All√° por el 2009, lleg√≥ a Avellaneda un jugador jovencito al que nadie conoc√≠a, pero que f√≠sicamente hac√≠a recordar a Albeiro Usuriaga, aquel talentoso delantero que fue vital para esa camada (meti√≥ el gol de la clasificaci√≥n a Italia ’90), aunque no pudo disputar ning√ļn Mundial. El parecido, por supuesto, no era casualidad. El muchacho aseguraba ser hijo del Palomo, tenia casi el mismo nombre e incluso llevaba el mismo peinado. S√≥lo le faltaba triunfar en Independiente.

Fue as√≠ como el Palomito lleg√≥ al Rojo, en busca de revivir todo eso que hab√≠a conseguido Albeiro: un t√≠tulo local, una Supercopa y una Recopa. Pero lo que se encontr√≥, principalmente, fue el cari√Īo de la gente, que recordaba (y sigue recordando) los goles y las gambetas del Usuriaga mayor, asesinado por sicarios en 2004, por involucrarse sentimentalmente con la ex mujer de un delincuente.

‚ÄúEl es muy reconocido, hizo una historia muy grande aqu√≠ y me gustar√≠a repetirla. Me siento muy orgulloso de √©l, y quiero que √©l se sienta orgulloso de m√≠ all√° arriba, jugando en Independiente‚ÄĚ, declaraba Carlos Albeiro, que se paraba de 9 y ven√≠a de hacer inferiores en Deportivo Cali, hasta que un contacto lo ubic√≥ en la Argentina.

De entrada, lo hicieron practicar con la Tercera, dirigida por Cayetano Rodr√≠guez, aunque su sue√Īo era integrar el plantel del Tolo Gallego y que lo llamaran Palomito.

Después de dos semanas, en Independiente se dieron cuenta de que el pibe no era tan bueno como decía. De hecho, el parecido con el Palomo sólo se remitía a lo físico. No gambeteaba, no desbordaba, no metía goles, nada de nada. Muchas gracias y hasta pronto.

Hasta que un d√≠a, a alguien se le ocurri√≥ investigar un poco m√°s all√° de lo que sal√≠a en los diarios, para encontrar la verdad: no se trataba del hijo de Usuriaga…¬°Era el sobrino! Un estafador.

El Palomo tuvo una vida muy intensa, en la que le sucedió de todo, pero no tuvo hijos. Sí sobrinos, como Carlos Albeiro Ríos Usuriaga, fanático de su tío, al punto de querer imitarlo en todo y llegar a decir que era su hijo, sapo que la prensa argentina se comió sin dudar.

El 5 de noviembre de 2011, el Palomito fue asesinado en circunstancias similares a las de su t√≠o. Una tragedia que pas√≥ desapercibida en el mundo del f√ļtbol, pero que de alguna manera lo termin√≥ emparentando a su falso padre. Quiso repetir la historia y lo logr√≥.

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