Especiales: El hijo trucho del Palomo Usuriaga

16 octubre 2014

Carlos Albeiro Usuriaga

Esa brillante generaci√≥n de jugadores colombianos que hizo historia sin ganar nada en la primera mitad de los a√Īos 90, escupi√≥ hijos futbolistas que, dos d√©cadas m√°s tarde, intentaron y siguen intentando hacer su propio camino, incluso tomando el f√ļtbol argentino como trampol√≠n. No es casualidad, claro. La nuestra es la tierra del 5 a 0, aquel gran hit cafetero que nos marc√≥ para siempre. A nosotros, pero principalmente a ellos.

José Valencia, el hijo del Tren, pasó por Olimpo y actualmente viste los colores de Rosario Central. Sebastián Rincón trata de seguir los pasos de su papá, Freddy, con la camiseta de Tigre. Alan Valderrama se probó en Racing y en Platense, gracias al apellido de su padre; mientras que Carlos, otro descendiente del Pibe, juega en Colombia y luce la misma porra de rizos rubios. Y ni hablar de todos los parientes del Tino Asprilla que se han dedicado a esto, aprovechando el lazo familiar.

Otros hijos de cracks colombianos noventosos, como Luis Alberto Perea, Leo Stefano √Ālvarez, Santiago Tr√©llez y Aldair Valenciano, tambi√©n juegan al f√ļtbol en su pa√≠s y en el exterior, aunque no han pisado suelo argentino. Todav√≠a…

All√° por el 2009, lleg√≥ a Avellaneda un jugador jovencito al que nadie conoc√≠a, pero que f√≠sicamente hac√≠a recordar a Albeiro Usuriaga, aquel talentoso delantero que fue vital para esa camada (meti√≥ el gol de la clasificaci√≥n a Italia ’90), aunque no pudo disputar ning√ļn Mundial. El parecido, por supuesto, no era casualidad. El muchacho aseguraba ser hijo del Palomo, tenia casi el mismo nombre e incluso llevaba el mismo peinado. S√≥lo le faltaba triunfar en Independiente.

Fue as√≠ como el Palomito lleg√≥ al Rojo, en busca de revivir todo eso que hab√≠a conseguido Albeiro: un t√≠tulo local, una Supercopa y una Recopa. Pero lo que se encontr√≥, principalmente, fue el cari√Īo de la gente, que recordaba (y sigue recordando) los goles y las gambetas del Usuriaga mayor, asesinado por sicarios en 2004, por involucrarse sentimentalmente con la ex mujer de un delincuente.

‚ÄúEl es muy reconocido, hizo una historia muy grande aqu√≠ y me gustar√≠a repetirla. Me siento muy orgulloso de √©l, y quiero que √©l se sienta orgulloso de m√≠ all√° arriba, jugando en Independiente‚ÄĚ, declaraba Carlos Albeiro, que se paraba de 9 y ven√≠a de hacer inferiores en Deportivo Cali, hasta que un contacto lo ubic√≥ en la Argentina.

De entrada, lo hicieron practicar con la Tercera, dirigida por Cayetano Rodr√≠guez, aunque su sue√Īo era integrar el plantel del Tolo Gallego y que lo llamaran Palomito.

Después de dos semanas, en Independiente se dieron cuenta de que el pibe no era tan bueno como decía. De hecho, el parecido con el Palomo sólo se remitía a lo físico. No gambeteaba, no desbordaba, no metía goles, nada de nada. Muchas gracias y hasta pronto.

Hasta que un d√≠a, a alguien se le ocurri√≥ investigar un poco m√°s all√° de lo que sal√≠a en los diarios, para encontrar la verdad: no se trataba del hijo de Usuriaga…¬°Era el sobrino! Un estafador.

El Palomo tuvo una vida muy intensa, en la que le sucedió de todo, pero no tuvo hijos. Sí sobrinos, como Carlos Albeiro Ríos Usuriaga, fanático de su tío, al punto de querer imitarlo en todo y llegar a decir que era su hijo, sapo que la prensa argentina se comió sin dudar.

El 5 de noviembre de 2011, el Palomito fue asesinado en circunstancias similares a las de su t√≠o. Una tragedia que pas√≥ desapercibida en el mundo del f√ļtbol, pero que de alguna manera lo termin√≥ emparentando a su falso padre. Quiso repetir la historia y lo logr√≥.

Reinoso Gustavo

7 octubre 2014

Gustavo Marcelo Reinoso

Ser el hermano de, ese viejo y pesado estigma del que no han podido escapar grandes como el Turco Maradona, Nicol√°s Higua√≠n o Marcelo S√ľller, tambi√©n condicion√≥ la carrera de Gustavo Reinoso, ni m√°s ni menos que el hermano de la Vieja, aquel futbolista que reforz√≥ a Boca para las finales de la temporada 1990/91, junto al brasile√Īo Ga√ļcho.

A diferencia de Gerardo, que fue un talentoso volante ofensivo, Gustavito se dedic√≥ a defender. Debut√≥ en la Primera Divisi√≥n de Independiente de Avellaneda en 1988, con apenas 20 a√Īos, justo cuando su hermano ya se hab√≠an ido al River de Menotti. Y jug√≥ su segundo (y √ļltimo) partido en 1989, a√Īo en el que el Rojo se adjudic√≥ aquel campeonato de los penales.

Fue as√≠ como el Reinoso chico anot√≥ su nombre en el √ļltimo t√≠tulo de Bochini, junto a otros que tambi√©n arrancaban, como Mart√≠n Ubaldi, Claudio Osterrieth, Mario Lobo o el Pirata Czornomaz.

La estrella en su curr√≠culum, sin embargo, no le sirvi√≥ para tener una gran carrera. Enseguida pas√≥ al Cobreola de Chile, donde funcion√≥ como volante de contenci√≥n e incluso marc√≥ 2 goles en el Torneo Nacional de 1990, suficientes para acomodarse en la tabla de goleadores, apenas detr√°s (?) de su hermano (17), que por entonces actuaba en la Universidad Cat√≥lica; y de su compa√Īero Czornormaz (14).

En toda su estad√≠a en Chile, Gustavo Reinoso disput√≥ 45 partidos con la camiseta naranja. Bah, a veces usaba la suplente (?). Despu√©s, desapareci√≥ misteriosamente por muchos a√Īos y reci√©n supimos de √©l cuando apareci√≥ jugando para las glorias (?) de Independiente en los torneos de veteranos.

Rastreando un poco su pasado, descubrimos que en 2001, por ejemplo, estuvo junto a su hermano (que segu√≠a siendo futbolista) en Patronato de Paran√°. Tambi√©n fue ayudante de Gerardo en Andino de La Rioja y el a√Īo pasado, ya como solista (?), se hizo cargo del plantel del Independiente riojano en el Argentino B. Todo eso hasta comienzos de 2014, cuando se tuvo que ir por dejar al equipo al borde del descenso.

Lo curioso es que este mismo a√Īo su hermano agarr√≥ nuevamente a Andino de La Rioja para disputar el Torneo Federal A, pero tard√≥ unos d√≠as en llegar, as√≠ que Gustavito se sinti√≥ el DT, al menos por un rato.

El tema es que el Torito de Gerardo Reinoso no ganó en toda una rueda, por lo que los dirigentes pusieron la excusa de los problemas económicos y decidieron cortar la cabeza del ayudante. ¡Y el hermano no hizo nada para impedirlo!

Moraleja: siempre hay que desconfiar de la familia. Sobre todo del abuelo, para aquel que es hermano de la vieja.

Robles Javier

28 septiembre 2014

Javier Sebasti√°n Robles

Rodrigo Palacio ven√≠a de resbalarse m√°s de una vez en el Mundial de Alemania, pero eso no era suficiente para que se ganara la enemistad del futbolero argentino promedio. Por el contrario, en el torneo local continuaba con su racha de buenos rendimientos con la camiseta de Boca, generando la admiraci√≥n de propios y extra√Īos, incluso de los rivales. Tal es el caso de Javier Robles, un pibe de V√©lez que, en octubre de 2006, no se ilusionaba con la chance concreta de debutar en Primera, sino m√°s bien con la posibilidad de cambiar su camiseta con el delantero bahiense.

“Si juego, le voy a pedir la camiseta a Palacio porque me encanta su estilo”, dec√≠a el volante fortinero en los d√≠as previos al choque ante Boca del Apertura 2006. El tema es que ese no ser√≠a su partido n√ļmero 50, ni el 100. Se trataba de su estreno profesional en V√©lez, pero eso no parec√≠a importarle tanto.

Enganche habilidoso y socio del eterno ni√Īo Patito P√©rez en la Reserva, fue subido a Primera por Miguel √Āngel Russo y en poco tiempo le respondi√≥. Actu√≥ desde el arranque en ese match ante el Xeneize, dejando la cancha a los 58 minutos, cuando su equipo ganaba 2 a 0 en La Bombonera. Luego llegar√≠a el gol de Gago y…otros dos tantos de Palacio, para el triunfo del local por 3 a 2. ¬ŅY el intercambio de camisetas? Qued√≥ para otro momento.

En ese mismo torneo, Robles jug√≥ 4 partidos m√°s como titular, ante Banfield, Central, San Lorenzo y Estudiantes. Adem√°s, disput√≥ los √ļltimos 10 minutos del triunfo 3 a 0 ante Gimnasia, en La Plata. Parec√≠a que ten√≠a futuro en el club de Liniers, pero algo le cortar√≠a las piernas. O mejor dicho, alguien.

La llegada de Ricardo La Volpe a la dirección técnica lo perjudicó notablemente. Apenas jugó una vez como titular y después se tuvo qu conformar con algunos minutos sueltos, siempre entrando desde el banco y jugando como volante por derecha. El entrenador no lo quería. Y él así lo entendió.

A mediados de 2007 se fue a Chile para actuar en Santiago Wanderers. Duró poco detrás de la Cordillera, apenas un semestre, ya que regresó para ponerse la camiseta de Olimpo de Bahía Blanca (2008 a 2009), la misma que había utilizado ¡el papá de Palacio! Cada vez mas cerca de su ídolo (?).

Su suerte no cambió en el Aurinegro y sólo jugó 10 partidos, generalmente ingresando en los minutos finales o siendo reemplazado por Mauro Olivi, su competencia. Momento de pegar la vuelta.

Retornado a Vélez, lo tiraron a la cancha en un partido ante Estudiantes de La Plata del Apertura 2009. Ingresó por Nicolás Cabrera para tratar de nivelar un partido que era adverso. Terminaron perdiendo 3 a 0. Esa fue su despedida del Fortín, ya que lo dejaron libre a comienzos de 2010.

Con el pase en su poder, encontr√≥ un hueco en la nunca bien valorada MLS de los Estados Unidos. ¬ŅEl equipo? San Jose Earthquakes. En aquel a√Īo mundialista en el que Rodrigo Palacio ni siquiera estuvo convocado a la Selecci√≥n, Robles jug√≥ apenas 2 partidos para el conjunto yanqui.

Desde 2011 a esta parte, su carrera no ha parado de enfilar hacia este sitio. Iraklis Thessaloniki de Grecia (2011), Deportivo Cuenca de Ecuador (2011/12), Almirante Brown (2012/13) y Gimnasia y Esgrima de Concepci√≥n del Uruguay (2013/14) lo tuvieron en sus filas hasta mediados de este a√Īo, cuando hizo un parate para ver el Mundial de Brasil.

Domingo 13 de julio, Río de Janeiro, final entre Argentina y Alemania. Rodrigo Palacio no se resbala, simplemente desperdicia la gran chance de su carrera. Son cosas que pasan, declara. Entonces, los que nos caemos al piso somos nosotros.

El pueblo futbolero, despu√©s de ese partido, se divide entre los que putean a Higua√≠n y los que putean a Palacio. A veces se juntan las partes para putear a ambos. Javier Robles, mientras tanto, ya no sue√Īa con la camiseta de Rodrigo y ahora juega en Sarmiento de Resistencia, junto a Mat√≠as Arce, aquel que la pens√≥ bien y se consagr√≥ definiendo por abajo.

Fuera de stock: La Copa Libertad, f√ļtbol de tres (1993)

8 septiembre 2014

Hace algunos a√Īos, en esta misma secci√≥n, recordamos los torneos de 45 minutos que intentaron revitalizar el f√ļtbol de principios de los a√Īos 90. La aparici√≥n de im√°genes casi in√©ditas de aquellos extra√Īos triangulares de pretemporada, nos obliga a reabrir el tema para seguir recolectando pruebas hasta que se haga justicia (?). Con ustedes, la Copa Libertad de 1993.

El torneo, organizado por la empresa Telemarket y transmitido por Canal 9 Libertad, bajo el slogan de “F√ļtbol de tres”, tuvo dos episodios en aquel verano. En la cancha de Hurac√°n, el local recibi√≥ Newell’s y a Nacional de Montevideo. Los uruguayos, despu√©s de igualar en cantidad de puntos con los rosarinos, se terminaron quedando con la copa gracias a ¬Ņlos penales? No, gracias a los c√≥rners sin arquero. El √ļnico que convirti√≥ fue Wilson N√ļ√Īez.

El otro cap√≠tulo de aquel experimento lo protagonizaron Racing, San Lorenzo y Pe√Īarol de Montevideo, el 24 de enero por la noche, en el estadio Jos√© Amalfitani. Un m√©nage √† trois futbol√≠stico desde el vamos, sobre todo visualmente, ya que los tres equipos salieron a la cancha de forma simult√°nea. S√≠, se√Īor, 33 jugadores. Aunque siempre quedaban 22 adentro y los restantes 11 (m√°s los suplentes) esperaban afuera.

La Academia, en primer turno, venci√≥ a Pe√Īarol por 3 a 0, con un gol de Ademir y dos de Claudio El Piojo L√≥pez, que ser√≠a destacado como la relevelaci√≥n del certamen. Un rato m√°s tarde, El Cicl√≥n derrotar√≠a a los charr√ļas por 2 a 1, clasificando para la final, que contar√≠a con algunas particularidades.

El reglamento decía que si Racing y San Lorenzo igualaban en el encuentro de 45 minutos, el desempate debía hacerse mediante ejecuciones de arco a arco (?). De persistir la paridad, la cosa de trasladaba a los tiros desde la esquina. Y si después de todo ese quilombo los hijos de puta seguían sin sacarse ventajas (?), la definición se hacía con remates desde la mitad de la cancha, con la salvedad de que la pelota no podia picar antes de entrar. Todo esto sin arquero, claro.

Finalmente, todos esos pasos quedaron sin efecto, porque el partido lo ganaría Racing por 1 a 0, con gol de Ruben Paz. Y sí, como en muchos torneos amistosos, el cuadro de Avellaneda gritó Dale campeooooo, Dale campeooooo.

M√°s de 20 a√Īos han pasado desde aquella vieja Copa Libertad y el f√ļtbol ha cambiado mucho. Aunque pens√°ndolo bien, siguen transmitiendo el Bambino Pons y Fernando Niembro. Dejen, no dijimos nada.

Bottinelli: los Puma King blancos de Tchami

3 septiembre 2014

Alphonse Tchami no fue el precursor de los botines blancos en la Argentina, ni muchos menos, ya que el Indio Gómez los había usado bastante en la década del 70, jugando para Quilmes. Sin embargo, el camerunés llamó la atención de todos en los 90, cuando nadie se atrevía a utilizar un calzado que saliera de lo tradicional. Rareza y sensación por ser un jugador de raza negra, el delantero fue modelo de la empresa Puma, que aprovechó el contexto y lo mandó a la cancha con los Puma King blancos. La historia del contraste.

Era otra Argentina, por supuesto. En 1995, se ignoraba la pobreza y la desocupaci√≥n, pero se valoraba lo ex√≥tico, lo despampanante. Dinero hab√≠a, gracias al 1 a 1. Por eso daba lo mismo comprar una camisa de Versace o un futbolista africano. Fue as√≠ como, ese a√Īo, llegaron al pa√≠s algunos valores como el Doctor Khumalo, Memory Mucherahowa y Ernest Mtawalli, entre otros. Todos al mismo tiempo. Y tambi√©n Tchami.

A Alphonse, que ven√≠a de jugar en Dinamarca, enseguida lo se√Īalaron por ser negro. Y ser negro, en esa √©poca, era un arma de doble filo. Como tambi√©n lo es ahora. Los aplausos, en los primeros partidos, est√°n asegurados. Un negro que encara, levanta una platea. Un negro que hace un gol de entrada, comienza a ser √≠dolo. Ahora bien, si el negro demuestra no tener nivel o (peor) si al equipo le va mal con √©l dentro de la cancha, enseguida pasar√° a ser un muerto de hambre, un vendedor de oro al que rescataron de Pompeya. S√≥lo por ser de una raza que en nuestro pa√≠s fue aniquilada.

Tchami tuvo la suerte de entrar con el pie derecho. Debut√≥ bien en un partido ante Banfield y en su segundo partido, ante Newell’s, hizo un gol en La Bombonera. Ovaci√≥n, “ol√©, ol√©, ol√©, negr√≥, negr√≥”, y futuro prometedor. Despu√©s las cosas no le salieron del todo bien, porque aquella pol√≠tica de comprar jugadores como si fueran camisas, lo terminar√≠a perjudicando. La llegada de un plantel casi nuevo, con Carlos Bilardo, lo fue relegando, sobre todo por la presencia de Maradona, que prefer√≠a a otros compa√Īeros de ataque.

Sin embargo, el camerun√©s no se priv√≥ de disfrutar de su momento de fama. Sali√≥ en la tapa de varias revistas deportivas, fue de invitado a algunos programas por fuera del √°mbito futbol√≠stico y trajo a su hermano a probarse a la Argentina. ¬ŅAlgo m√°s? S√≠, tuvo unos botines que despertaron asombro por aquel entonces, porque eran bien diferentes a todos.

No eran ni m√°s ni menos que los cl√°sicos Puma King, pero en su versi√≥n white. Totalmente blancos (hasta los tapones), con su cl√°sica curva negra. ¬ŅY c√≥mo le fue a Alphonse con esos botines? Para nada bien, a tal punto que los abandon√≥ enseguida y volvi√≥ a ponerse los oscuros, con los que hizo todos sus goles en Boca.

El marketing no siempre funciona. A veces, termina jugando en contra.

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