Fuera de stock: la camiseta blanca de Argentina

Celeste y blanca a bastones, la titular. Azul con vivos blancos, la suplente. Pueden variar los modelos, los dise√Īos y las marcas de las camisetas; y hasta el color de los pantalones y las medias, pero m√°s o menos hay una idea instalada de c√≥mo se viste la selecci√≥n argentina de f√ļtbol. Sin embargo, durante muchos a√Īos la AFA cont√≥ con un tercer kit que sal√≠a a la cancha en ocasiones especiales. Recordemos la vieja y olvidada casaca blanca.

Desde sus inicios, el seleccionado nacional tuvo una camiseta albiceleste, que solía alternar con otra completamente blanca en los partidos donde era necesario diferenciarse del rival. No eran tiempos de la televisión, entonces cambiar de camiseta no era algo habitual. Se jugaba con lo que había, las exigencias comerciales no existían.

Fue así que Argentina siguió actuando durante varias décadas con su uniforme titular a bastones, que rara vez tenía que cambiar, como le sucedió en 1958, cuando tuvo que usar la camiseta amarilla del Malmö de Suecia en su choque ante los alemanes, en el Mundial.

A√Īos m√°s tarde, la camiseta suplente de Argentina pas√≥ a ser azul (ya la hab√≠a usado antes, pero su debut mundialista fue ante Inglaterra, en 1962) y as√≠ la conocemos hasta el d√≠a de hoy, obviando aquellas veces en las que nuestro seleccionado volvi√≥ a vestirse de blanco. Veamos en detalle:

En la década del 70, con César Luis Menotti como director técnico, la Selección disputó muchos amistosos de cualquier índole. Se enfrentó a los representativos de otros países, sí, pero también a equipos y combinados, de acá y de afuera.

Para esos partidos de menor envergadura, la AFA utilizaba su camiseta alternativa (una regla que se cumpli√≥ bastante, pero que no siempre fue respetada), que pod√≠a ser la cl√°sica azul…o la blanca, como vemos en esta formaci√≥n de 1977, en un partido ante Cipolletti de R√≠o Negro. La misma fue utilizada en un amistoso frente a Boca, en Mar del Plata. E incluso otra versi√≥n, con tres tiras celestes en forma vertical, tambi√©n hizo su aparici√≥n en un match ante Talleres de C√≥rdoba.

Ya para fines de 1978, la camiseta blanca pasó a tener el logo de adidas y las tres tiras en azul. Y se vistió, por ejemplo, en el amistoso ante la Liga de Corrientes.

En los a√Īos 80, ya con Le Coq Sportif como proveedor, se hizo m√°s frecuente la tercera equipaci√≥n. Sali√≥ a la cancha, por ejemplo, en amistosos ante Fiorentina, Barcelona, H√©rcules, Combinado de Salta y N√°poli. Incluso la Selecci√≥n de Capital Federal lleg√≥ a usar esa casaca.

Lo m√°s curioso, sin dudas, es que en 1986 la utiler√≠a nacional llev√≥ a M√©xico ese juego de camisetas blancas, pero nunca las lleg√≥ a utilizar. A fines de ese mismo a√Īo, Le Coq Sportif present√≥ otro modelo, con una franja vertical azul sobre el margen derecho. Esa casaca s√≥lo fue mostrada por la Selecci√≥n juvenil en unos amistosos previos a los Juegos Odesur de Chile. ¬ŅLa mayor? S√≥lo la utiliz√≥ en los entrenamientos.

En los a√Īos 90, la Selecci√≥n recurri√≥ casi siempre a la camiseta albiceleste y en contadas ocasiones a la azul. De hecho, hay camisetas alternativas que se fabricaron seg√ļn los templates de la √©poca, pero que nunca salieron a la luz. Si a eso le sumamos que los enfrentamientos ante clubes o combinados regionales fueron escasos o pr√°cticamente nulos, la existencia de una camiseta blanca no ten√≠a sentido.

De todos modos, hubo un modelo blanco confeccionado por adidas, que contaba con vivos celestes y negros. La camiseta sali√≥ a la venta entre 1996 y 1997, pero no fue usada oficialmente por la selecci√≥n argentina de f√ļtbol, aunque s√≠ por la de voley y por el arquero de Comunicaciones. Rarezas.

La √ļltima aparici√≥n de la no tan famosa camiseta pura fue en mayo de 2005, cuando la Selecci√≥n Sub 20 de Argentina derrot√≥ 5 a 3 a Chile, en un amistoso disputado en Santiago. Ese d√≠a, para la albiceleste hicieron goles David Abraham, Gustavo Oberman, Rodrigo Archubi y Pablo Vitti, en dos oportunidades. Suficiente para retirar la camiseta (?).

Omisolo Ariel

Ariel Rubén Omisolo

Ser juvenil en los a√Īos 90 era un poquito m√°s complicado que ahora. En general, los planteles estaban conformados por futbolistas entrados en a√Īos y otros de mediana edad que prefer√≠an seguir jugando en la Argentina porque no hab√≠a demasiada diferencia econ√≥mica con las ligas mediopelo del extranjero. En ese contexto, los pibes que reci√©n arrancaban deb√≠an conformarse con alg√ļn que otro partido amistoso, no era nada sencillo ganarse un lugar.

Hab√≠a excepciones, claro, y Newell’s era una de ellas. El cuadro rosarino, acostumbrado a sacar jugadores de su cantera durante la era de Jorge Griffa (1972 a 1995), intent√≥ continuar la l√≠nea cuando el DT formador se fue a Boca (1996 a 2004). Para principios de 1998, La Lepra era dirigida por el croata Mirko Jozińá y ten√≠a algunos jugadores for√°neos como Ricardo Rocha y Josemir Lujambio, pero a su vez contaba con hombres made in casa como Sebasti√°n Cejas, Fernando Crosa, Daniel Fagiani y Dami√°n Manso.

En aquel entonces, la estaci√≥n ideal para mostrarse era el verano. Exist√≠a el tradicional torneo de Mar del Plata, tambi√©n el de Mendoza, pero adem√°s estaba la poco prestigiosa Copa de Necochea, a la que siempre eran convidados los equipos exclu√≠dos de las grandes fiestas estivales. Lan√ļs, Hurac√°n, Gimnasia, Estudiantes, Central y Newell’s, entre otros, fueron protagonistas de pretemporadas en las playas del suave declive.

Fue en la edici√≥n del 98 que Newell’s derrot√≥ a Central por 1 a 0, con gol de Carucha M√ľller, ganando su zona y accediendo a la final del Hexagonal de Necochea, donde se enfrentar√≠a a Gimnasia. Ese duelo, aunque nos parezca extra√Īo a la distancia, hab√≠a generado algo de expectativa en la ciudad costera, pero el rojinegro decidi√≥ abandonar no presentar a los titulares, que se quedaron en Rosario para jugar un amistoso con Argentino que serv√≠a de excusa para inaugurar una bandeja de su remodelado estadio.

Fue de esa manera que se les abrieron las puertas a varios suplentes y juveniles que venían pidiendo pista, como Ariel Omisolo, un volante que apenas llegó a disputar 9 encuentros en Reserva y sólo asomó el cuello en la Primera en aquella olvidada final de la que también participaron baldoseros como Martín Pisonero, Pablo Villar, Sebastián Bodnar y Ariel Ruggeri.

La Lepra se puso 2 a 0 arriba, con goles de Quintanita y Liendo, pero en el segundo tiempo empat√≥ el Lobo, gracias a los tantos de San Esteban y Guglielminpietro. Para definir al ganador del hexagonal, entonces, hubo que recurrir a la definici√≥n desde el punto del penal, un espect√°culo aparte si tenemos en cuenta que se hizo sobre la despoblada popular de Gimnasia (la de Newell’s estaba igual), favoreciendo el papel del micr√≥fono de ambiente, que tomaba con claridad todo tipo de improperio, como “Terremoto, chupame el choto” (?).

Por esas cosas del f√ļtbol, todos fueron convirtiendo hasta que le toc√≥ el turno al Pampa Sosa…que la mand√≥ al Parque Miguel Lillo (?). Oportunidad √ļnica para el pibe Omisolo (que hab√≠a entrado por el uruguayo Alsina) para meter el √ļltimo penal de la serie y darle una copa al club en su primer partido. Sin dudas, estaba tocado por la vara.

Pero claro, por algo estamos contando esta historia en este sitio (?), as√≠ que Omisolo hizo lo que ten√≠a que hacer: patearlo a las manos de Enzo Noce. La definici√≥n se extendi√≥ y termin√≥ ganando Newell’s 7 a 6 en los penales, gracias al gol de Pisonero, que se cruz√≥ toda la cancha para festejar y ocupar el lugar de h√©roe que no hab√≠a conseguido su compa√Īero. De todos modos, tampoco zaf√≥ de aparecer en la Baldosa.

¬ŅQu√© fue de la vida de Omisolo? Al a√Īo siguiente se march√≥ a Argentino de Rosario (1999/2000), para jugar el Nacional B con toda una banda de Newell’s: √Ālvarez, Fretes, Damiani, Pablo Pooli, Ardanza, Bartolucci, Pavlovich, Mauro Gerk, Ariel Ruggeri, Sebasti√°n Bodnar, Mat√≠as Gigli, V√≠ctor Toledo, Pablo Villar, Andr√©s Malvestitti, Dami√°n Teres y Romano.

¬ŅDespu√©s? Poco y nada se supo, pero es evidente que no pudo hacer pie en el f√ļtbol argentino. Ser juvenil en los a√Īos 90 era un poquito m√°s complicado que ahora.

DT Error: Mario Gómez en el Mallorca (1999)

13 enero 2015

Entrenador amarrete, de esos que cuidan el cero en el arco propio, pero tambi√©n en el ajeno, Roberto Mario G√≥mez hizo de su forma de ser un estilo propio que trascendi√≥ barreras (basta con seguir la cuenta @mariogomeceando para entender de qu√© estamos hablando). As√≠ fue c√≥mo lleg√≥ al Viejo Continente y, de un d√≠a para el otro, se encontr√≥ con una gran posibilidad: dirigir a un equipo de la Liga Espa√Īola. Ac√° el resumen de su experiencia.

Asistente de Timoteo Griguol, primero, y de H√©ctor C√ļper, segundo (?); el hombre nacido en Mar del Plata tambi√©n continu√≥ la escuela del subcampeonato, cuando dirigi√≥ a Lan√ļs, donde termin√≥ como escolta de V√©lez, en el Clausura 1998, con jugadores como Rodrigo Burella, Juli√°n Kmet, el Chango Cravero, Gonzalo Belloso y Gustavo Bartelt.

Al a√Īo siguiente, a Mario se le abri√≥ una puerta enorme, cuando H√©ctor C√ļper dej√≥ el Mallorca para irse al Valencia. Las miradas de los dirigentes, primero apuntaron a Griguol (recomendado por el propio C√ļper), pero finalmente lo llamaron a G√≥mez por ser un toque m√°s ofensivo joven que el Viejo. Dirigir en Europa, el sue√Īo de muchos ambiciosos, pasaba ser una realidad para un t√©cnico conformista.

Su llegada a la isla fue en un clima inmejorable, cosa que no suele suceder en el arribo de un DT. Su antecesor, hab√≠a ubicado al modesto club en el primer plano nacional e internacional. Un tercer puesto en la liga, una Supercopa de Espa√Īa y dos finales perdidas (para no perder la costumbre). Adem√°s, el plantel ten√≠a muchos argentinos: Leo Franco, el Mono Burgos, Gustavo Siviero, Juan Jos√© Serrizuela, Ariel Ibagaza, el Polo Quinteros, Leo Biagini e Iv√°n Gabrich. Adem√°s, hab√≠a nombres como Vicente Engonga, Jovan Stankovic y Diego Trist√°n. Mario G√≥mez s√≥lo ten√≠a que hacer la plancha, pero se termin√≥ hundiendo.

El 11 de agosto de 1999, el t√©cnico argentino debut√≥ al mando del Real Club Deportivo Mallorca, con un rival accesible y un objetivo importante: clasificar a la fase de grupo de la Champions League. Para alcanzar ese fin, solamente hab√≠a que deshacerse del modesto Molde de Noruega en la fase previa. Tratando de conquistar al nuevo DT, los futbolistas del cuadro espa√Īol hicieron lo que deb√≠an: empatar 0 a 0 como visitante. G√≥mez se fue m√°s que satisfecho, sabiendo que defin√≠a la serie como local.

Diez d√≠as m√°s tarde, al Mallorca le toc√≥ vivir un hecho hist√≥rico: la inauguraci√≥n del Estadio de Son Moix, en la primera fecha de la Liga. ¬ŅEl rival? Ni m√°s ni menos que el Real Madrid de Roberto Carlos, Redondo y Ra√ļl. Dif√≠cil debut, pero inicialmente favorable para el equipo de Don Mario, que se puso 1 a 0 luego de que Burgos le atajara un penal a Fernando Hierro.

Con la ventaja m√≠nima, Don Mario hizo su gracia: primero meti√≥ delantero por delantero (Gabrich por el Polo Quinteros), pero despu√©s sac√≥ dos volantes (Engonga e Ibagaza) para meter a dos defensores: Nadal y Serrizuela. S√≠, agot√≥ los cambios a los 77 minutos. ¬ŅResultado? Goles de Morientes y Ra√ļl, a los 87 y a los 89 minutos, para el 2 a 1 merengue. Mala suerte, habr√°n pensado algunos simpatizantes rojinegros, pero todav√≠a faltaba lo peor.

El 25 de agosto de 1999, el Mallorca recibi√≥ en su ya inaugurado estadio al Molde noruego, por la vuelta de la serie previa de la Champions League. S√≥lo hab√≠a que ganar para entrar de cabeza al mayor torneo continental…pero las cosas no salieron como las hab√≠an imaginado.

En un partido realmente muy malo en el que ninguno arriesgaba (empezando por el DT local), el Mallorca se puso en ventaja a los 25 minutos a través de un penal convertido por el serbio Stankovic: 1 a 0 y a sufrir. Pero a sufrir en serio.

La segunda mitad fue similar a la primera, pero con el Molde obligado a hacer el gol de visitante que lo clasificara a la fase de grupos. Y, como era de esperar, eso sucedió. En el minuto 85, un penal de Lund colocó el 1 a 1. Ahí sí, Mario Gómez metió un cambio ofensivo (Tristán por Engonga) para tratar de ganarlo (había sacado a los dos delanteros titulares), pero ya era demasiado tarde. Los noruegos, que habían viajado con sus mujeres a la isla porque lo tomaban como unas mini vacaciones, aguantaron los momentos finales y pasaron a la historia. No lo podían creer.

La gente del Mallorca, enojada, pero sin perder su inocente gen gaita, les grit√≥ “fuera, fuera” (?) a sus jugadores y al entrenador. Algo se hab√≠a roto y Don Mario lo sab√≠a. Es m√°s, fiel a su costumbre, pens√≥ en arreglarlo (?). “Somos muy pelotudos. El s√°bado, contra el Real Madrid, perdimos por falta de experiencia, de madurez, pero hoy perdimos por boludos. Fuimos m√°s que tontos. Era un partido que ten√≠amos ganado, que no nos llegaban nunca… y por un error nuestro nos empataron… somos boludos, como decimos en la Argentina. Todos somos boludos: yo, los jugadores, todos…”, se despach√≥ el DT argentino.

Por esos d√≠as, comenz√≥ a sonar con m√°s fuerza un temita de Mario que hab√≠an pasado por alto al momento de contratarlo: no ten√≠a la licencia para dirigir en Espa√Īa, ya que no cumpl√≠a con un requisito fundamental: haber dirigido a equipos de la Primera Divisi√≥n argentina durante al menos tres a√Īos. Su paso por el Granate no le alcanzaba.

Cuatro días después del llamado Moldazo, el Mallorca visitó al Rayo Vallecano y perdió 2 a 1 sobre el final, otra vez luego de ir en ventaja. Demasiado para la paciencia de los dirigentes, que le soltaron la mano director técnico, aprovechando aquello que exigía la Federación.

“No nos quedar√° otra soluci√≥n que contratar a otro t√©cnico” (?), tir√≥ el asesor jur√≠dico del club balear. Y as√≠ fue como se terminaron los d√≠as de Roberto Mario G√≥mez en el f√ļtbol espa√Īol. Cuatro partidos en los que no ahorr√≥ en disgustos.

Under Ladrón: Joe Vargas

Joe Louis Vargas Giménez

Desde que gan√≥ una plaza en el Nacional B, en las reestructuraci√≥n de 1996, Aldosivi de Mar del Plata trat√≥ de mil maneras dar el √ļltimo paso que lo depositara nuevamente en Primera Divisi√≥n, cosa que reci√©n lograr√≠a en 2014, gracias a los m√ļltiples ascensos impulsados por el torneo de 30 equipos. En el medio, al conjunto del Puerto le pas√≥ de todo, incluso descender al Argentino A, pero lo que nunca perdi√≥ fue esa capacidad para incorporar jugadores falopa, muchos de ellos arrastrados hasta la costa por los buenos sueldos, la gastronom√≠a y la poca exigencia de los marplatenses, ya resignados por tantas campa√Īas de mitad de tabla.

Bajo esas condiciones, a mediados de 1998 apareci√≥ el ecuatoriano Joe Louis Vargas (¬Ņle debe el nombre al Bombardero de Detroit?), un volante de 23 a√Īos que llegaba desde el Barcelona de su pa√≠s, con un curr√≠culum que tambi√©n acreditaba pasos por el Filabanco, el Aucas y el f√ļtbol portugu√©s. Aldosivi, de la mano del Indio Solari, hab√≠a perdido la final por el segundo ascenso ante Belgrano de C√≥rdoba y buscaba mejorar la f√≥rmula en la temporada 1998/99. Claro que sumar a Vargas, no fue la mejor decisi√≥n.

Junto a él, también arribaron Walter Reyna, Iván Varisco, Mauricio Celebroni, Fabio Radaelli, Pablo Parra y Andrés Malvestitti, entre otros. Sin embargo, nadie ninguno llamaba tanto la atención como Vargas, oriundo de una tierra que no solía (ni suele) nutrir a nuestro ascenso.

El andar del hombre de Ecuador pas√≥ desapercibido, ya que s√≥lo alcanz√≥ a disputar 3 encuentros oficiales. ¬ŅSu mayor recuerdo? Un amistoso ante el Boca campe√≥n de Bianchi, que terminar√≠a 1 a 1. Ese d√≠a, Joe fue titular y pudo enfrentar a jugadores como Berm√ļdez, Samuel, Riquelme, el Mellizo Guillermo, Palermo y Emiliano Rey (?).

Poco despu√©s, se fue de Mar del Plata y regres√≥ a su terru√Īo, donde dirige a la Sub 16 de River Plate de Ecuador, al mismo tiempo que forma parte de los Atletas de Cristo. “En estos quince a√Īos que estoy en el ministerio he tenido experiencias maravillosas, una de ellas fue que tuve un problema en el tend√≥n de Aquiles cuando jugaba en Barcelona, y a los tres meses que me convert√≠, como siempre or√°bamos por sanaci√≥n, ese problema se me desapareci√≥‚ÄĚ (?), cont√≥ hace poco.

Y s√≠, Joe Vargas fue un milagro del f√ļtbol.

Son decisiones: los 108 convocados de Maradona

All√° lejos y hace tiempo, la selecci√≥n argentina de f√ļtbol era un equipo conformado por los mejores jugadores del pa√≠s. Para integrar ese selecto grupo, hab√≠a que destacarse durante un lapso prolongado en Primera Divisi√≥n, no alcanzaba con una buena racha de rendimientos, ni mucho menos con la manija del periodismo coimero. Romperla, sobre todo en un club grande, aumentaba las chances de ser llamado por el DT de turno, aunque esto luego fue cambiando con los a√Īos.

En la era Passarella, por ejemplo, lo primordial era jugar bien, pero en River. A lo sumo, podía aceptarse un jugador que no hubiese vestido la banda roja, pero sí o sí tenía que ser representado por Gustavo Mascardi. Fue la era VIP de la AFA. Ponerse la celeste y blanca no era para cualquiera. Pertenecer era la clave.

Toda esa exclusividad del famoso grupo del D√°nieeeeel, que tuvo continuidad con Bielsa (aunque, con las concesiones del caso), fue abri√©ndose cada vez m√°s con los a√Īos, aunque nunca dej√≥ de ser algo privativo para los futbolistas del mont√≥n. Nunca, hasta la llegada de Diego Armando Maradona al banco de la Selecci√≥n. Ese d√≠a, las cosas empezaron a cambiar.

La breve gesti√≥n del Di√© (noviembre de 2008 a julio de 2010) se destac√≥, fundamentalmente, por Passman vos tambi√©n la ten√©s adentro la amplitud de criterio para citar jugadores, favorecido por los amistosos falopa. Adem√°s de los viejos conocidos que actuaban en el extranjero, comenzaron a ser llamados aquellos que formaban parte del √°mbito local. ¬ŅLos que jugaban bien? S√≠. Y los que no, tambi√©n (?). S√≥lo hac√≠a falta que al Diego los viera por TV, un s√°bado a la noche mientras se com√≠a una pizza (?), para que se le cruzara la idea de convocarlos.

El caso m√°s recordado, seguramente, es el de Ariel Garc√©, que termin√≥ yendo al Mundial de Sud√°frica, gracias a que hab√≠a aparecido s√ļbitamente en un sue√Īo del entrenador. Pero el Chino, al que le encomendaron la compra de alfajores en sus inesperadas vacaciones pagas, no fue el personaje m√°s encandalosamente convocado.

El colmo de lo ins√≥lito se produjo en febrero de 2010, cuando Maradona llam√≥ a 18 jugadores para el amistoso ante Jamaica, en Mar del Plata. La lista, que inclu√≠a debutantes como Mariano Echeverr√≠a, Walter Acevedo, Leonel Galeano, Lucas Licht y Gabriel Mercado, alcanzaba la incre√≠ble cifra de 99 citados en todo el ciclo. Parec√≠an muchos, pero a√ļn faltaban.

Apenas un rato despu√©s del llamado, la AFA envi√≥ un comunicado, informando que Clemente Rodr√≠guez, Enzo P√©rez, Jos√© Sosa y Mauro Boselli, de Estudiantes de La Plata, quedaban desafectados. ¬ŅPor qu√©? Porque justo en esos d√≠as estaban disputando la Copa Libertadores. El Diego nunca se enter√≥ y ninguno de sus colaboradores atin√≥ a avisarle. Colgaron, puede pasar (?).

Fue entonces que el DT de Argentina, r√°pido de reflejos (?), llam√≥ a Ignacio Canuto, Jes√ļs M√©ndez, Patricio Toranzo y Juan Pablo Pereyra, debutantes con la albiceleste estos dos √ļltimos. Para ese entonces, el listado llegaba a los 101 nombres en un a√Īo y pico de trabajo (?), pero esperen porque obviamos un detalle.

Ese mismo día, los medios se dieron cuenta de que ¡Maradona había convocado a un jugador lesionado! Sí, aunque cueste creerlo, desde la AFA nunca se percataron de que Juan Pablo Pereyra, de Atlético Tucumán, había sido operado de una fractura del tabique nasal y tenía para 15 días de recuperación, por lo que se le hacía imposible sumarse a los entrenamientos de Argentina, mucho menos disputar el partido ante los jamaiquinos. Y bue, también son cosas que pasan (?).

En su reemplazo, Diegote (o el que manejaba el fax de la AFA, a esa altura) citó a Claudio Bieler, que esperaba con muchas más ganas una convocatoria de Ecuador. Ah, como si fuera poco, El Taca luego fue desafectado por una lesión.

En mayo de 2010, la lista se extendi√≥ a 108 (¬°en menos de dos meses!), cuando el DT llam√≥ a Jos√© Luis Fern√°ndez y Cristian Villagra, para ocupar las vacantes que hab√≠an dejado Vangioni y Fabi√°n Monz√≥n, lesionados de cara al √ļltimo amistoso m√°s o menos serio (?) ante Hait√≠, del que tambi√©n form√≥ parte Ariel Ortega, a modo de homenaje.

Lo que vino después es historia conocida. Veintitrés de esos ciento ocho fueron a Sudáfrica y se volvieron cuando se cruzaron con el chamuyo de Alemania. A esa altura, ya habíamos comprendido que ya no hacía falta ser Maradona para jugar en la Selección.

Ver la lista completa

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