Under Ladrón: Carlos López Rubio

Carlos Aurelio López Rubio

¬ŅUn arquero mexicano en el f√ļtbol argentino? S√≠, algo que s√≥lo puede pasar en Talleres de C√≥rdoba, un club que est√° acostumbrado a deleitarnos con sus rarezas y extravagancias, sobre todo a partir de sus lazos con el pa√≠s del norte: primero con Carlos Ahumada como gerenciador, luego con Andr√©s Fassi como presidente. ¬°√ďrale, g√ľey!

Carlos L√≥pez Rubio naci√≥ en 1991 en Le√≥n de Guanajuato y se form√≥ en las fuerzas b√°sicas del Le√≥n, donde no lleg√≥ a debutar en Primera Divisi√≥n. Siendo un nene de 17 a√Īos, en 2008 le lleg√≥ la extra√Īa posibilidad de ser transferido a la Argentina. Le contaron que Talleres era un grande del interior. Aunque claro, nunca le habr√°n aclarado que el equipo estaba por irse al Argentino A.

El pibito llego a la Docta de la mano del entrenador de aqueros N√©stor Benedetich y form√≥ parte del plantel como segundo reemplazo. S√≠, siempre le toc√≥ ser tercer portero, fuese quien fuese el titular. ¬ŅPara qu√© lo llevaron? Nunca nadie lo supo responder.

Paralelamente, Carlitos fue convocado a la Selección sub 20. En México, algunos medios informaban que el joven estaba atajando bien en Talleres y eso de alguna manera explicaba su convocatoria. Nadie chequeaba nada, por supuesto.

Despu√©s de vegetar durante 3 a√Īos en C√≥rdoba, decidi√≥ volver a sus pagos, aunque en ese momento surgi√≥ un conflicto legal que involucraba a los Tigres de Nueva Le√≥n y a Las √Āguilas del Am√©rica. Finalmente, el destino de L√≥pez Rubio se inclin√≥ para el lado azulcrema y all√≠ estuvo, desde 2011 a 2014. ¬ŅJugando? Casi nada. Tan solo 2 encuentros por la Copa MX. Como para decirle: toma, chavito.

En 2014, nuestro homenajeado pas√≥ al Monarcas de Morelia, donde apenas disput√≥ 1 encuentro y sigue comiendo banco. Ojo, todav√≠a es joven. Le queda tiempo para mejorar…o empeorar.

Juira Bicho: el perro Globito de Hurac√°n

Muchos son los perros que han hecho historia en el f√ļtbol, obviando a aquellos jugadores que reconocemos como tal. Canes de verdad, como el m√≠tico Boneco o aquel que mordi√≥ a Navarro Montoya, supieron dejar su huella en este deporte, pero ninguno caus√≥ tanta ternura como Globito, un simp√°tico cachorrito al que terminaron acusando de mufa. ¬°Qu√© mundo cruel!

La historia de esta mascota comenz√≥ en el verano de 2002, cuando el plantel de Hurac√°n que dirig√≠a Miguel √Āngel Brindisi se encontraba haciendo la pretemporada en la costa atl√°ntica, m√°s precisamente en Ostende, en el Partido de Pinamar.

Un d√≠a de fr√≠o y lluvia, mientras los jugadores hac√≠an ejercicios para sacarse la dureza (?), apareci√≥ de la nada un perrito de pocos d√≠as de vida, tiritando y con claros signos de debilidad. ¬ŅC√≥mo hab√≠a llegado ah√≠? Nadie lo sab√≠a, pero el plantel quemero no tard√≥ en hacerse cargo del animal, al que abrigaron inmediatamente. Bah, el que lo abrig√≥ con su propio buzo fue Gabriel Lobos, quiz√°s marcando el destino del pobre pichicho.

Finalizada esa práctica, uno de los referentes de aquel equipo, el uruguayo Sebastián Morquio, decidió que llevarían al perro al hotel seguir teniéndolo cerca y de paso para que lo viera el médico del club un veterinario. Awwwww (?).

Tras constatar que no tuviese rabia, moquillo ni ébola (?), los hombres del Globo lo adoptaron como uno más. Y como eran muy originales, le pusieron Globito. A las pocas horas, la mascota ya andaba rompiendo las bolas por el hotel y cagando por todos lados, como era de esperar.

El siguiente paso fue la vuelta a Buenos Aires, con Globito incluido. El perro se morf√≥ las horas en micro como un campe√≥n, pero despu√©s se peleaban por ver a qu√© casa iba. Que llevatelo vos, que mejor que te lo quedes, que esto, que lo otro. Hasta se lo quisieron encajar al kinesi√≥logo, porque el hijo se hab√≠a encari√Īado, pero r√°pido de reflejos contest√≥: “No puedo. Mi mujer es al√©rgica a los animales. Es m√°s, mis hijos tuvieron una tortuga y se les muri√≥” (?).

Ya en la ciudad, el rope pudo cumplir el sue√Īo. No el suyo, que quiz√°s hubiese sido seguir viviendo en la playa, sino el de los jugadores, que lo sacaron al campo de juego para que les diera suerte. Y en un principio, la cosa pareci√≥ funcionar.

Hurac√°n debut√≥ oficialmente ese a√Īo, cumpliendo su compromiso postergado de la √ļltima fecha del Apertura 2001. Jug√≥ en La Plata y le empat√≥ a Gimnasia sobre la hora, con un gol de Patota Morquio, justo el que m√°s se hab√≠a encari√Īado con Globito. ¬ŅEl otro tanto quemero? Del debutante Emanuel De Porras, que ese d√≠a hab√≠a sido el encargado de cargar en brazos al animal. ¬ŅCasualidad?

Para alimentar la condición de amuleto del cachorro, en la fecha siguiente el conjunto de Parque Patricios le ganó a Chaca, en San Martín. Parecía que la buena racha se iba a extender por un buen rato, pero no. Veamos lo que nos cuenta el sitio Dale Huracán:

Con el correr de las fechas, Hurac√°n inici√≥ una racha negativa, Globito fue tildado de mufa por la gente y dejo de salir con el primer equipo. Despu√©s de eso, Hurac√°n alcanz√≥ el cuarto puesto en el Clausura 2002. El perro tard√≥ casi un a√Īo en volver a las canchas, fue en un partido del Clausura 2003 contra Rosario Central. Al principio, con el gol de Alejandro Alonso parecia que Globito cambiaba su suerte, pero en el segundo tiempo el equipo rosarino lo dio vuelta. Ni el retorno del pichicho alcanz√≥ para que el Globo de C√©lico ganase un partido.

Finalmente, Hurac√°n descendi√≥ y seg√ļn afirma el mismo blog quemero, la mascota sigui√≥ viviendo, junto a 12 gatos y otros 8 perros, en la casa del Poli Ram√≥n Pedro Ortiz, el mismo que a√Īos m√°s tarde denunciar√≠a por acoso a la Presidenta de San Mart√≠n de Formosa. Qu√© perra (?).

As√≠ se terminaron los d√≠as de f√ļtbol en la vida del pobre Globito, un perro al que estigmatizaron por no darle suerte a Hurac√°n. Hay que ser malo, eh.

Son decisiones: River usando la camiseta suplente ante Boca (1999)

Fueron gloriosos los 90 de River. A√Īos dorados plagados de t√≠tulos nacionales e internacionales, √≠dolos que volvieron en gran nivel, pibes de las inferiores que se consagraron, partidazos inolvidables, varios equipos que se transformaron en p√≥sters, entrenadores que dejaron una huella, el Monumental lleno. Todo lo que un hincha espera de su club, menos una cosa: la superioridad en el cl√°sico. La cuenta pendiente de esa generaci√≥n.

La racha adversa del Millonario en el supercl√°sico noventoso comenz√≥ en 1991, cuando Boca venci√≥ 1 a 0 con un gol de Diego Latorre. A partir de ese d√≠a, el Xeneize se impuso de varias maneras en el torneo local y hasta en la Supercopa. Incluso, la tendencia se repet√≠a en los amistosos de verano, donde el conjunto de N√ļ√Īez pudo ganar 1 partido sobre 10 disputados.

Recién en 1994, el River de Gallego se desquitó ganando los dos encuentros, el del Clausura y el del Apertura, ambos en la Bombonera. Parecía ser el quiebre de la historia negra, pero no.

De los siguientes 9 partidos oficiales de la d√©cada, Boca se llev√≥ el triunfo en 6 oportunidades. Algunas veces, de forma categ√≥rica, como el 4 a 1 con un triplete de Caniggia. ¬ŅEl Millo? Apenas si pudo festejar un heroico empate, luego de ir perdiendo 3 a 0. Era lo que hab√≠a.

Por aquellos a√Īos, los jugadores de River declaraban que prefer√≠an salir campe√≥n a ganar el cl√°sico (no por nada, Diego Cocca dir√≠a lo mismo a√Īos m√°s tarde) y desde la vereda de enfrente chicaneaban con la supuesta falta de huevos en el duelo m√°s importante.

El mensaje, por supuesto, no era esquivado por todos los futbolistas riverplatenses. Tampoco por los dirigentes, que ya no sabían qué hacer para ganar el clásico y callar al rival de toda la vida.

Corría 1998, cuando comenzó a circular el rumor de que River iba a intentar cambiar la racha utilizando su camiseta alternativa. En aquel entonces, la suplente de River era roja, con algunos detalles en blanco. Sin embargo, eso nunca sucedió. Tanto en la caída 3 a 2 del Clausura, como en el 0 a 0 del Apertura, los dirigidos por Ramón Díaz usaron la tradicional casaca de la banda. Y no ganaron, obvio.

Para fines de la d√©cada, las cosas parec√≠an cambiar. Boca hab√≠a salido campe√≥n despu√©s de muchos a√Īos, de la mano de Carlos Bianchi. Era el momento, entonces, para que los roles se invirtieran y fuera River el que ganara los cl√°sicos.

En enero de 1999, el Xeneize se enfrent√≥ a River en Mar del Plata y le gan√≥ 2 a 1, con goles de Gustavo Barros Schelotto y Basualdo. Eso fue demasiado para el p√ļblico millonario, que necesitaba hacer algo de forma urgente.

La revancha reci√©n llegar√≠a en marzo de ese a√Īo. Partido veraniego, un tanto atrasado y en Mendoza. Fue ah√≠ que la descabellada idea de dejar de lado la banda roja se transform√≥ en realidad.

Esa noche, los del riojano salieron a la cancha con Burgos; Hern√°n D√≠az, Leo Ramos, Berizzo y Sor√≠n; Marcelo Escudero, Astrada, Sergio Berti y Gallardo; Saviola y Juan Antonio Pizzi. ¬ŅEl detalle? Los 10 jugadores de campo con la camiseta tricolor. Una prenda que remit√≠a a su viejo uniforme de la √©poca amateur (que adem√°s ofici√≥ de alternativo en varias √©pocas), pero que adem√°s intentaba sacarse la mufa contra el Xeneize.

El cambio de uniforme, sin embargo, no pudo modificar la historia. Boca terminó ganando 3 a 0, con tres tantos de Martín Palermo. El problema, evidentemente, no era la vestimenta.

Reci√©n en octubre de ese mismo a√Īo y con la camiseta de siempre, River pudo ganar 2 a 0 en el Monumental, con goles de Aimar y √Āngel. Fue una buena manera de sepultar una d√©cada excelente que s√≥lo tuvo una mancha, la de los cl√°sicos. Una que no sale ni cambiando la camiseta.

Fuera de stock: la cerveza Boca Juniors

El f√ļtbol y la birra, dos grandes pasiones populares en nuestro pa√≠s. ¬ŅPor qu√© no juntarlas?, se habr√° preguntado alg√ļn cr√°neo del marketing, seguramente impulsado por un mercado que ofrec√≠a buenas expectativas de ganancia.

A principios de los dorados a√Īos 90, en la Argentina se viv√≠a el furor del coleccionismo de latas. El 1 a 1 cambiario permit√≠a la importaci√≥n de cualquier tipo de bebida. Desde la yanqui Dr Pepper, pasando por la francesa Orangina, hasta la cerveza japonesa Sapporo. Esas, por nombrar algunas de las m√°s comunes. Tambi√©n exist√≠an otras rarezas, intomables la mayor√≠a, que igualmente ten√≠an fan√°ticos. Generalmente no importaba la calidad del contenido, lo que se valoraba era el envase.

En las repisas o estantes de cualquier casa de familia, r√°pidamente volaron los libros o adornos, para darle lugar a las latas importadas, pero vac√≠as. Exhibidas como si fuesen trofeos de guerra. Ni m√°s ni menos que envases que hab√≠an costado centavos y cuya √ļnica funci√≥n, con el correr de los d√≠as, era juntar polvillo. Mugre, bah.

De ese hobby que rozaba el cirujeo tambi√©n se desprendi√≥ otro h√°bito despreciable, aunque practicado s√≥lo por los √Īi√Īos y adolescentes: juntar las chapitas de las latas en un collar. Hasta a un hippie le dar√≠a verg√ľenza, pero en aquel momento estaba aceptado socialmente. Modas son modas.

No fue extra√Īo, entonces, que en ese contexto apareciera la cerveza Boca Juniors, una bebida alcoh√≥lica fabricada en Estados Unidos, pero vendida en la Argentina all√° por 1993, cuando todav√≠a duraba la efervescencia por el t√≠tulo local conseguido por el Xeneize un a√Īo antes.

La colecci√≥n constaba de latas auriazules de 473 ml, con im√°genes que homenajeaban a los jugadores de aquel plantel, como Navarro Montoya, So√Īora, Sim√≥n, Giuntini, Mac Allister, Mancuso, M√°rcico, el Manteca Mart√≠nez y el Beto Acosta.

Adem√°s, exist√≠an otras latas blancas (ten√≠an su versi√≥n de 355 ml) con la imagen del equipo titular, en la que extra√Īamente aparec√≠a el baldosero Fabio Talarico y la infaltable mascota xeneize de esa √©poca. S√≠, un ni√Īo en una lata de birra, aunque esas no ten√≠an alcohol, vale aclarar. Demasiada tierna para ser “La cerveza de la N¬į 12″.

¬ŅM√°s curiosidades? La lata de Giuntini dec√≠a “Giutini”. Y como si fuera poco, una leyenda te invitaba a completar la formaci√≥n del equipo para participar de una sorpresa. Y eso que en Boca todav√≠a no jugaba Ch√°vez. Aunque s√≠ el Mono (?).

Del sabor de la cerveza poco podemos decir, porque nos√≥tros todav√≠a est√°bamos con el Nesquik (?) y no conocemos a ning√ļn valiente que la haya probado, pero lo cierto es que no dur√≥ mucho en las g√≥ndolas y pronto pas√≥ al olvido, quiz√°s perjudicada por esa √©poca de Boca, que no volvi√≥ a salir campe√≥n hasta 1998.

M√°s info en:

Las latas de Miguel.
Imborrable Boca.

Peralta Yonny

12 febrero 2015

Yonny Michel Peralta Godoy

Uruguayísimo, empezando por el nombre. Limitado, para confirmar su nacionalidad (?). Y raro, por sobre todas las cosas, porque un marcador de punta alto y de pelo largo es una rareza, más allá de su país de origen.

Nacido el 4 de abril de 1988, arranc√≥ en Paysand√ļ FC, pas√≥ por algunas selecciones juveniles y lleg√≥ de pibe a Espa√Īa, para probarse en el Sevilla B. All√° dicen que ni jug√≥, pero de todas formas aparece en su curr√≠culum. Ese antecedente ib√©rico, le permiti√≥ asegurarse un futuro en otros equipos de Sudam√©rica. No sabemos si es bueno, pero conoce Europa, bo.

Desembarc√≥ en Newell’s para el Apertura 2007, en un equipo que ten√≠a jugadores de la talla de Villar, Schiavi, Husa√≠n y Santiago Salcedo. Al charr√ļa, ni bien cay√≥ le dieron la camiseta n√ļmero 3, aunque s√≥lo simb√≥licamente, porque en su lugar sol√≠a jugar Ansaldi o hasta el Negro Lucero.

Su √ļnico partido en La Lepra fue ante Boca, en la und√©cima fecha, cuando Caruso Lombardi lo meti√≥ por el propio Lucero a los 64 minutos. Fue victoria 1 a 0 del rojinegro en el Parque Independencia y signific√≥ la despedida oficial del uruguayo, que antes hab√≠a ido al banco en un match ante Tigre.

Sin chances, permaneci√≥ en la ciudad, pero baj√≥ al Nacional B para vestir los colores de Tiro Federal, a pr√©stamo por 6 meses. Su DT, el Chaucha Bianco, lo quiso elogiar de entrada, pero lo termin√≥ matando: “Peralta es un buen jugador, con proyecci√≥n, y tendr√° sus chances. Lleg√≥ en buena forma porque estaba haciendo la pretemporada en Newell‚Äôs, aunque tiene un ritmo algo distinto al nuestro, que empezamos antes” (?).

De más está decir que jugó nada en ese semestre, pero al menos conoció a Pillud, Bordicio, Charles Pérez y Armani, entre otros.

En la temporada 2008/09 pas√≥ a San Mart√≠n de San Juan, reci√©n descendido al Nacional, a pedido de Pablo Marini, que lo conoc√≠a de Newell’s. Y la apuesta pareci√≥ salirle bien al DT, porque en su debut Yonny marc√≥ un gol de cabeza que signific√≥ el triunfo 1 a 0 ante Atl√©tico Tucum√°n.

Sin embargo, las sonrisas se terminar√≠an r√°pidamente, ya que Peralta sufri√≥ una fractura que lo dej√≥ afuera varias semanas y entonces la dirigencia sali√≥ a buscar a otro lateral por izquierda. “Si viene un jugador, tiene que ser de jerarqu√≠a”, dijo Pomelo. Y cay√≥…Cristian Tavio.

De vuelta en sus pagos, actu√≥ en Durazno FC (2009), Miramar Misiones (2010), Pe√Īarol (2011) y Liverpool (2012), sin destacarse. Es m√°s, en el Manya pr√°cticamente no jug√≥. Primero, porque estaba por delante el gran Dar√≠o Rodr√≠guez. Y segundo, porque prefer√≠an inventar a Emiliano Alb√≠n en esa posici√≥n. Se ve que mucha confianza no lo ten√≠an al Yonny.

Desde hace un par de a√Īos, su paradero es una inc√≥gnita.

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