Bermejo Martín

Martín Sebastián Bermejo

Hay que ver m√°s all√° de la imagen. Porque la foto en s√≠, no dice nada: vistiendo una camiseta Adidas, se puede apreciar a un joven futbolista. Para buscar alg√ļn dato adicional, es necesario analizar la escasa informaci√≥n que se tiene. Vamos por partes.

‚ÄúVistiendo una camiseta Adidas‚ÄĚ: primera mentira. La camiseta es Taiyo. A principios de los 90‚Äôs, la marca realiz√≥ un modelo muy similar al que usaban varios equipos vestidos por la empresa alemana. Conociendo el uniforme, m√°s el detalle no menor de los colores blanco y marr√≥n, es f√°cil distinguir el equipo: Platense. Y ah√≠ se empieza a aclarar un poco m√°s el panorama.

‚ÄúSe puede apreciar a un joven‚ÄĚ: hagamos un freno ah√≠. El joven es bien joven (?). Seguramente, todav√≠a no hab√≠a debutado. Ni adentro, ni afuera de las canchas. Entonces, adelantamos unos a√Īos y llegamos a 1996. M√°s precisamente al 19 de agosto. √öltima fecha del Torneo Clausura. El Calamar recibe a Ferro, en un t√≠pico partido de los lunes. Y ah√≠ est√° Bermejo, haciendo su presentaci√≥n como lateral derecho, en una l√≠nea de cuatro que completaban Christian D√≠az, Erb√≠n y Montefiore. Platense perdi√≥ 1 a 0, pero eso no importaba: todav√≠a quedaba la √ļltima palabra.

‚ÄúFutbolista‚ÄĚ: y ac√° es donde se cae el castillo de naipes. Porque Bermejo no jug√≥ nunca m√°s despu√©s de ese agridulce debut. ¬ŅC√≥mo terminar esto? Empezando de nuevo: ver m√°s all√°, ampliar los l√≠mites. De nuestra imaginaci√≥n. O de la √ļnica fuente de informaci√≥n con la que contamos: la fotograf√≠a.

Ahora, sí. Ahí está el futbolista. Había que ver más allá de la imagen, nomás.

Baldosa Vieja: Horacio Granero


Horacio Granero

Hay jugadores que nacieron antes de tiempo. En épocas de transferencias millonarias, hoy valdrían un dineral. Y podrían jugar en los mejores equipos del mundo. Por eso, es factible que se lamenten por no haber jugado en esta época. Pero también están los otros, los que por sus errores o records negativos serían objeto de burlas en todo el planeta, vía You Tube. Y las estadísticas, hoy en día tan en boga (?), se encargarían de destrozarlos. Ellos, probablemente, se alivien de haber pisado las canchas cuando las transmisiones televisivas no estaban debidamente desarrolladas.

El arquero uruguayo Horacio Granero hab√≠a jugado en su pa√≠s en Central Espa√Īol. Tambi√©n acreditaba un breve paso por su Selecci√≥n Nacional, siendo testigo directo del debut de un tal Obdulio Varela con la Celeste, en un partido frente a Chile por el Campeonato Sudamericano de 1939. Con esos antecedentes, lleg√≥ a Atlanta en 1941 junto a sus compatriotas Dalmiro Far√≠as y General Viana (s√≠, se llamaba General).

El tema es que Granero arranc√≥ como titular. Poco le durar√≠a ese privilegio: totaliz√≥ tres partidos y lo mandaron de vuelta al paisito. ¬ŅQu√© pas√≥? Que en esos 270 minutos recibi√≥‚Ķ ¬°18 goles! En la primera fecha, el Bohemio recibi√≥ a River, que ven√≠a de terminar tercero el a√Īo anterior. El Millonrio gan√≥ f√°cil, 5 a 0. En la segunda fecha, Atlanta visit√≥ al Boca (defensor del t√≠tulo) y volvi√≥ a perder por goleada, esta vez por 7 a 2. En la tercera fecha, ante Estudiantes, como local, sucedi√≥ un hecho hist√≥rico: el encuentro finaliz√≥ igualado 6 a 6, el empate m√°s abultado de la historia del profesionalismo.

Evidentemente, a Granero lo liquidó el promedio de un gol en contra cada 15 minutos. Los dirigentes se dieron cuenta que no cumplía con los expectativas y decidieron prescindir sus servicios. Muy perspicaces. Y eso que todavía no existía Mister Chip (?).

Montes Alberto

Eduardo Alberto Montes

Este planeta esta lleno de hechos incoherentes o absurdos: la hija de Shakespeare era analfabeta, Thomas Edison, inventor de la bombilla el√©ctrica, le ten√≠a miedo a la oscuridad y el ferrocarril Roca, muy de vez en cuando, funciona con una demora menor a 15 minutos. El f√ļtbol no es ajeno a estos acontecimientos que carecen de toda l√≥gica, sino no se explica como N√©stor Lorenzo jug√≥ una final de un Mundial, el Ogro Fabbiani cobr√≥ un sueldo como futbolista profesional o un hombre que no sab√≠a hablar ingl√©s fue durante a√Īos vicepresidente de una gigantesca multinacional. A todos estos sucesos carentes de l√≥gica y, por qu√© no, de justicia, se le puede agregar el Caso Montes (?), otra muestra de la mezcla de generosidad e incoherencia del noble deporte del balomp√¨√©.

Este arquero hizo su debut en Primera Divisi√≥n el 28 de febrero de 1982, cuando River Plate visit√≥ a Gimnasia de Jujuy. Montes tuvo una correcta actuaci√≥n, respondiendo a la confianza otorgada por Alfredo Di St√©fano. Sin embargo, s√≥lo se mantuvo en el arco Millonario por 3 partidos: el 7 de marzo, en el cl√°sico, Boca le propin√≥ cinco goles y ese fue el prematuro final para el guardameta en el club de Nu√Īez Belgrano, perdiendo el puesto a manos de Jorge Ferrero (el Pato Fillol estaba con el seleccionado que jugar√≠a el Mundial’ 82).

En 1983 se march√≥ a V√©lez Sarsfield, donde Pumpido era titular indiscutido. Las oportunidades fueron tan pocos que apenas disput√≥ un partido y, en busca de continuidad, se march√≥ a Bolivia (estuvo en Universitario de Sucre). Cuando peg√≥ la vuelta, lo hizo para jugar en San Telmo, Atlanta (ascendi√≥ al Nacional B en 1990, pero luego terminar√≠a perdiendo el puesto a manos de Bernardo Ragg y descendiendo a la Primera B) y Defensa y Justicia. En 1998 su nombre volvi√≥ a aparecer en los diarios, cuando se lo mencion√≥ como una conexi√≥n entre River y un club barrial para efectuar la transferecia de un pibe de ¬°9 a√Īos!

A partir de 2005 se sum√≥ a las divisiones inferiores del Millonario. Lleg√≥ 2012, Almeyda dej√≥ la direcci√≥n t√©cnica del equipo de Primera Divisi√≥n y asumi√≥ Ram√≥n Diaz. ¬ŅY qu√© tiene que ver esto? Que entre la gente que tra√≠a el Pelado no hab√≠a ning√ļn entrenador de arqueros. ¬ŅY quien ocup√≥ ese lugar? Alberto Montes. El mismo sitio en el que alguna vez estuvieron mundialistas como Fillol y Roa, pero tambi√©n ex porteros como Alejandro Saccone o Javier Sodero, lo ocup√≥ entonces un tipo con un pu√Īado de partidos (o menos que eso) en ese arco gigante. Un nuevo ejemplo de lo loco e irracional de este mundo.

Cometto Walter

Walter Daniel Cometto

Se ofrec√≠a a jugar, siempre. Se mostraba disponible, con ganas. Y, por si quedaban dudas de sus intenciones, hasta llegaba a gui√Īar un ojo. Pero nada. No lo entendieron. Por una letra en el apellido, no lo entendieron. Fueron limpios, decentes, se movieron dentro de las leyes. Y no le dieron lugar. Entonces, tuvo pocas oportunidades.

Delantero oriundo de Santo Tomé, provincia de Santa Fe, hizo sus inicios en Unión, donde llegó a jugar 18 partidos en Primera División en la temporada 1991/92, convirtiendo una sola vez (fue en la 9ª fecha del Clausura 91, en un empate frente a Estudiantes).

Siguió en el Tatengue para jugar en el Nacional B, pero las chances de mostrarse escaseaban. Y probó más abajo. En el mapa futbolero, y en el geográfico también. Apareció jugando el Torneo Argentino A para Deportivo Patagones (1996/97), y más tarde en Junin, con los colores de Mariano Moreno (1998), en ese caso disputando el Torneo Argentino B.

Y no hay mucho m√°s. Ah√≠ se le perdi√≥ el rastro. Mala suerte. Si su apellido terminaba en otra vocal, y se cruzaba con alg√ļn DT de barba candado (?), su historia podr√≠a haber terminado de una manera diferente. No hubo caso. El f√ļtbol, en este caso, fue honesssssto.

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