Francica Leonardo

Leonardo √Āngel Francica

Ignoto delantero que sumó algunos minutos en Primera División con la camiseta de Huracán gracias a la confianza de Héctor Cuper, quien lo hizo debutar el 13 de noviembre de 1994 en un encuentro frente a Ferro.

Con esa camiseta jugó 4 partidos (2 victorias y 2 empates, todos en el Tomás A. Ducó), marcando un solo gol, a Gimnasia y Esgrima La Plata, en un partido postergado por la 10ª fecha del Apertura 1994. Ese 13 de diciembre, el Globo formó con Rómoli; Arrieta, Gabriel Rinaldi, Corbalán, Pineda; Andrade (Hugo Morales), Fantaguzzi, Conti, Sergio Arias; Francica (Walter Pelleti) y Daniel Jiménez. Una constelación de baldoseros a los que se podría sumar el árbitro del partido, Rubén Padilla.

Sin lugar en Parque Patricios, apareció jugando en la Primera C para Lamadrid (1997/98) e Ituzaingó (1998/99), sin saberse nada más de sus pasos futbolísticos.

Gracias a San Google sabemos que posteriormente estuvo al frente de Industria y Servicios S.A., una empresa dedicada a la comercialización de aberturas en general en chapa, aluminio y madera, ubicada en Lomas del Mirador. Así que si andan por la zona y justo necesitan una puerta (?), pregunten por él. Pero no digan que van de parte nuestra.

TOP 10 de baldoseros con apellido [#10A√ĪosBaldoseros]

¬ŅQu√© hubiese sido de ellos sin un pariente famoso? Probablemente, no se hubiesen dedicado al f√ļtbol. Pero lo hicieron, y aqu√≠ los tenemos. Un s√≠ntoma de que no les fue muy bien. Algunos no soportaron el peso de ser ‚Äúel hijo/hermano/sobrino de‚ÄĚ, otros directamente no iban a llegar muy lejos por m√°s que hubieran llevado otra sangre. Sin embargo, todos tuvieron algo en com√ļn: fueron de la ilusi√≥n de imitar a su familiar consagrado, a darse de lleno con la realidad. Y la realidad doli√≥.

El clan Maradona
Ellos tenían que abrir esta lista, no podían ser otros. El Lalo, el Turco, el Dani, un hijo que no fue fruto del amor (?) y todos los demás. Eso es todo. Por ahora.

Los Díaz
Emiliano y Michael. Dos √Īoquis del f√ļtbol. Recorrieron el mundo de la mano del padre. Integraron planteles de equipos ganadores. Cobraron premios sin que se les cayera la cara de verg√ľenza. Hasta el f√ļtbol de ascenso les qued√≥ grande. Tanta cr√≠tica tiene su fundamento en la envidia: ¬Ņqui√©n no quisiera tener un pap√° como Ram√≥n?

La generaci√≥n del ’78
El hijo del Pato se aviv√≥ r√°pido y larg√≥ antes de empezar, el pibe del Beto pas√≥ de River a la Primera D en un a√Īo y el del Tolo fue parte del cuerpo t√©cnico de su padre, como entrenador de arqueros. Al final, el √ļnico que la peg√≥ fue Robertino.

La generaci√≥n del ’86
Los Bilardo‚Äôs Boys (?) no s√≥lo se han dedicado a entrenar equipos de mitad de tabla predicando las ense√Īanzas del Doctor. Afuera de la cancha, tambi√©n han hecho desastres (?) engendrando hijos que no llegaron ni a aprender a pisar al rival. ¬ŅAlgunos casos? Brown, Garr√©, Burruchaga, Trobbiani. Y si seguimos agregando familiares, no hay que olvidarse del hermano de Islas ni del sobrino de Ruggeri.

Gatti (no) hay uno solo
‚ÄúAl principio te ayuda un poco, pero cuando pasa el tiempo el apellido Gatti te jode‚ÄĚ. La reflexi√≥n estuvo a cargo de Federico, uno de los hijos del Loco. Su hermano Lucas Cassius fue v√≠ctima de una de las mejores an√©cdotas del Bambino Veira y luego se fue a Espa√Īa a hacer lo que sabe: bailar tango.

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Mi hermano, el futbolista
Hay infinidad de casos. Repasemos algunos: Mat√≠as Menseguez (posible refuerzo de River en el pr√≥ximo mercado de pases); Emanuel Loeschbor (¬°hay que ser el hermano malo de Loeschbor!) y Cristian Riquelme, quien supo (?) ser secuestrado y hoy es furor en twitter. Pero nuestra debilidad son los hermanos baldoseros, como Leonardo y Guillermo Tambussi, Mart√≠n y Jos√© Mar√≠a Belforti; Lino y Gustavo Arce; Dami√°n y Diego Y√°√Īez; y Patricio y Fernando D‚ÄôAmico, entre otros.

perrone

El yerno de…
Hay jugadores que no han tenido suerte con el apellido. ¬ŅQu√© se puede esperar de un tipo que se llama Perrone? F√°cil: casarse con la hija del t√©cnico (?). El pobre de Carlos Timoteo Griguol no s√≥lo tuvo un yerno futbolista‚Ķ tuvo dos. El otro, Victor Hugo Marchesini, se cas√≥ con su hija Karina. Ambos fueron ayudantes del Viejo cuando este todav√≠a dirig√≠a, y m√°s tarde se largaron solos.

Nene de antes
Hay futbolistas que, por llevar un apellido pesado, nunca dejen de ser hijos. O mejor dicho, nunca dejan de ser pibes. El caso m√°s emblem√°tico es el de Leonel Rinaldi, el hijo de La Chancha, que permaneci√≥ en San Lorenzo hasta los 25 a√Īos, sin siquiera haber jugado un partido oficial. Juvenil por siempre.

La política también juega
La portaci√≥n de apellido no s√≥lo remite al deporte, sino a otros √°mbitos. Que lo diga Marcelo S√ľller, sino. Espec√≠ficamente en lo que respecta al mundo de la pol√≠tica, recordamos a ¬†los hermanos Alfons√≠n (hijos de un primo del ex presidente), nos enteramos que el hijo del dictador Roberto Viola jug√≥ en Primera Divisi√≥n y nos indignamos (?) por la presencia de Dalo Bucaram en Chacarita.

Gente que no
El relator le pregunta al periodista que hace campo de juego si el pibe que acaba de ingresar tiene algo que ver con un famoso jugador con el mismo apellido. Un bache. ‚ÄúAhora te averiguo‚ÄĚ. Otro bache. Para que Tit√≠ Fern√°ndez no quede como lo que es un boludo, recordemos algunos baldoseros que no son nada de nadie (?): Cayetano Palermo no tiene nada que ver con el Loco; lo mismo pasa con Franco Ruggeri y el Cabez√≥n; Fernando y Hugo Gatti no son familiares del ex arquero de Boca;¬†Diego Trotta no es pariente de Roberto y¬† Diego Trotta no es pariente de Roberto (?).

TOP 10 de posts emotivos [#10A√ĪosBaldoseros]

¬ŅCu√°l es la m√°xima finalidad de En Una Baldosa? Seguir con el choreo hasta donde se pueda. Narrativamente hablando, lo que buscamos en un baldosero es, m√°s all√° de su performance futbol√≠stica, alguna historia o dato que complemente lo que hizo en una cancha. Y, aunque este sitio est√© relacionado muchas veces con el humor y la chispa (?), hubo varios casos de tipos que pasaron por algo peor que meter un gol en contra o irse al descenso. Sin embargo, decidimos homenajearlos, aunque la emotividad le gane a la risa. Por orden cronol√≥gico de publicaci√≥n (n√≥tese como en un principio √©ramos m√°s fr√≠os en nuestros relatos, con el tiempo nos fuimos ablandando y terminamos siendo unos sensibles), resaltamos los siguientes nombres:

Efford David Chabala
El 27 de abril de 1993, la selección de Zambia viajaba rumbo a Dakar, para enfrentar a Senegal, en un partido válido por las Eliminatorias del Mundial ’94. Tras una escala en Congo, el avión sufrió el incendio en uno de sus motores y se precipitó al mar. Sus 30 ocupantes murieron. Entre ellos se encontraba este arquero, que apenas jugó un partido en Argentinos Juniors.

Rubén Alejandro Bernuncio
Uno de los casos m√°s recordados: el jugador de San Lorenzo qued√≥ cuadripl√©jico a causa de un accidente automovil√≠stico y atraves√≥ una gran cantidad de operaciones. A pesar de su esfuerzo y de la ayuda brindada por Futbolistas Argentinos Agremiados, una insuficiencia renal le puso fin a su vida cuando s√≥lo ten√≠a 23 a√Īos.

Hernán Florentín
Los dramas no siempre se visten de luto, y hasta pueden ocurrir dentro de la cancha. Algo as√≠ es lo que vivi√≥ este defensor paraguayo que jug√≥ en Boca y Ferro, entre otros. Sus horas m√°s tr√°gicas las pas√≥ en All Boys: en un partido frente a Central C√≥rdoba sufri√≥ un golpe que deriv√≥ en un paro card√≠aco. Estuvo una semana en coma, hasta que despert√≥. Salvo su vida de milagro. Y el f√ļtbol qued√≥ en un segundo plano.

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Rubén Bihurriet y Darío Campagna
Uno, de Newell‚Äôs. El otro, de Central. Bihurriet, a punto de sumarse al Deportes Quind√≠o, hab√≠a sido acercado por Campagna, de recordado paso por el f√ļtbol de Colombia. Un terremoto se los llev√≥ para siempre cuando ambos estaban en aquel pa√≠s. el 25 de enero de 1999.

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El fallecimiento de Darío Dubois
Una noticia que nos pegó fuerte: en un confuso episodio, nuestro amigo, con el que habíamos compartido un Encuentro Baldosero, había sido baleado y murió a los pocos días, golpeándonos a todos. Lo despedimos con un emotivo texto. No lo olvidaremos.

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Juan Colombo
Una historia fuerte. Para leer y releer. De Estudiantes de La Plata a las Islas Malvinas, sin escalas. En 1982 entrenaba con la Primera División del Pincha y, de un día para el otro, lo mandaron a una guerra cruel. Vio el drama y la muerte de cerca. Volvió para seguir viviendo. Y para contarlo.

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René Bravo
No tuvo ni tiempo para demostrar sus cualidades antes de que un accidente automovil√≠stico se lo lleve para siempre. Jugaba en Argentinos Juniors y solo ten√≠a 20 a√Īos, cuando perdi√≥ la vida mientras viajaba para visitar a su familia en A√Īatuya, Santiago del Estero. El Nano Are√°n, t√©cnico del Bicho, le comunic√≥ lo ocurrido al plantel en la charla previa a un partido y, al borde del llanto, anunci√≥ que abandonar√≠a su puesto al finalizar el mismo, sin importar el resultado.

Amílcar Moreno
Ex arquero de V√©lez, volvi√≥ a nacer el 30 de diciembre de 2004. Sobreviviente del incendio en Rep√ļblica Croma√Ī√≥n, nos cont√≥ su historia, y como pudo sobrellevar las consecuencias. Un relato en primera persona impactante. Pasen y lean.

Especiales: Obligados a abandonar el f√ļtbol por enfermedad
Hace poco realizamos un informe donde rescatamos jugadores que debieron colgar los botines a la fuerza, por razones de salud. Algunos terminaron mal, otros la siguen peleando y hasta hay un caso distinto a todos, el de Ariel Giaccone, que decidi√≥ abandonar el f√ļtbol por una causa m√°s que justa. Un ejemplo.

Gustavo Ju√°rez

No hay muchos jugadores que se hayan suicidado estando en actividad. Y para que su nombre no quede en el olvido, incluimos en el listado a este futbolista que pas√≥ por Instituto y Belgrano antes de dispararse en la cabeza y conmocionar al mundo del f√ļtbol cordob√©s.

Cariati Lucas

Lucas Adríán Cariati

Delantero surgido en Independiente que hizo su presentaci√≥n en una derrota frente a Arsenal, el 4 de diciembre de 2004. Ese d√≠a fue debut y despedida para el rubiecito que luc√≠a el dorsal 21. Pedro Monz√≥n lo mand√≥ a la cancha a falta de 10 minutos en lugar de Jorge ‚Äúte desbordan todos‚ÄĚ Mart√≠nez, compartiendo el ataque con Esteban Rivas y un tal Sergio¬†Leonel¬†Ag√ľero¬†del Castillo. No volver√≠a a¬†formar parte del primer equipo durante el resto de la temporada. Sin dudas, era dif√≠cil hacerse un lugar en la delantera teniendo como competencia al Tati Bustos Montoya, el Turu Flores, Franco C√°ngele, V√≠ctor Sosa, Pablo Torres y el comegordas novio de Karina.

A mediados de 2005, en busca de mayor continuidad, parti√≥ hacia Uruguay. En Montevideo visti√≥ los colores de F√©nix, donde fue compa√Īero de Nicol√°s Vigneri y Gabriel Migli√≥nico. El equipo termin√≥ ante√ļltimo en el Torneo Apertura, pero Cariati pudo zafar del inminente descenso que se producir√≠a un semestre despu√©s, gracias a la aparici√≥n del Ujspet de Hungr√≠a, donde jug√≥ durante 2006. En el f√ļtbol h√ļngaro, los 23 a√Īos, convertir√≠a sus primeros goles como profesional, algo que seguramente no imagin√≥ cuando se cansaba de romperla en las inferiores del Rojo, llegando a inscribir su nombre entre los m√°ximos anotadores de las divisiones menores del cuadro de Avellaneda.

En Europa Oriental terminó su experiencia extranjera, regresando a Argentina para conocer el ascenso. No, no volvió a Independiente (?). En 2007 se puso la camiseta de Almirante Brown y le fue tan bien que en solo seis meses ya había pegado pase al Torneo Argentino B. Hasta mediados de 2009 la rompió (?) en el FC Tres Algarrobos, hasta que regresó al conurbano bonaerense para disputar la Primera C.

Las √ļltimas se√Īales de vida futbol√≠stica las dio en Remedios de Escalada. En Talleres (2009/2010), bajo el mando de Ricardo Rodr√≠guez, acumul√≥ 22 partidos, 4 goles y la rotura de ligamentos de su clav√≠cula derecha. Despu√©s incluso son√≥ como refuerzo del Barcelona de Ecuador, pero la operaci√≥n nunca se concret√≥.

Aparentemente largó todo después de ese episodio y se dedicó a esperar su aparición en este sitio. Felicitaciones (?).

Ju√°rez Gustavo

Gustavo Alberto Ju√°rez (el Panza)

El poder inescrepuloso de la Internet es tan grande que con s√≥lo tipear unas teclas podemos enterarnos vida y obra de cualquier persona con una trayectoria m√°s o menos conocida, sea en el entorno del f√ļtbol o fuera de este √°mbito. Con un poco m√°s de sagacidad en el uso de Google, se pueden obtener datos de aquellos que apenas asomaron la nariz en alg√ļn momento por encima (o por debajo) de lo habitual. Pero hay tipos de los que no existen rastros. Ni siquiera cuando son pocos los que pasaron por la misma situaci√≥n. Y no se le puede echar toda la culpa a lo que (no) nos menciona la pantalla, ya que a veces ni nuestra propia memoria nos ayuda. Porque los nombres de Mirko Saric o Sergio Schulmeister nos dicen mucho, pero el nombre de Gustavo Alberto Ju√°rez no nos dice nada.

Con la intenci√≥n de que por lo menos quede una referencia en la Web sobre este ex defensor cordob√©s, dedicamos este breve relato al recuerdo de su paso por el f√ļtbol. El Panza supo ser parte de varios planteles de Instituto entre 1985 y 1991. Con La Gloria disput√≥ 65 partidos (54 en Primera Divisi√≥n y 11 en el Nacional B) y alcanz√≥ la misma cifra de goles y de descensos: uno.

Para el Apertura 1992 se incorpor√≥ a Belgrano, junto a Teresa Cancelarich, Julio Ceballos, Elvio V√°zquez y Jorge Acu√Īa. En el Pirata no lo fue nada bien: Victorio Nicol√°s Cocco lo hizo debutar en la segunda fecha de ese torneo (el 14 de agosto, en la derrota 2-0 frente a Boca) y apenas complet√≥ 3 encuentros antes de quedar relegado en la consideraci√≥n del Nano Are√°n, el nuevo entrenador que llegaba a la Docta.

Sin embargo, lo peor llegar√≠a unos meses despu√©s. Sin lugar en el equipo, agobiado por problemas econ√≥micos en un gimnasio de su propiedad y desavenencias con su socio; se dispar√≥ en la cabeza con rev√≥lver calibre 22. Apenas ten√≠a 26 a√Īos. El club se visti√≥ de luto y prest√≥ sus instalaciones para que sus restos fueran velados, antes de que recibieran sepultura en el cementerio San Jer√≥nimo.

No ser√° un baldosero de pura cepa. Le faltar√° alg√ļn paso por el exterior, un hecho que lo haya marcado, o por los menos 15 minutos de fama. Pero qu√© importa eso. Al menos, cuando ahora alguien busca el nombre de Gustavo Ju√°rez, se encontrar√° con un futbolista que tuvo un triste final. Y que ha encontrado aqu√≠ su humilde homenaje.

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