Cariati Lucas

Lucas Adríán Cariati

Delantero surgido en Independiente que hizo su presentaci√≥n en una derrota frente a Arsenal, el 4 de diciembre de 2004. Ese d√≠a fue debut y despedida para el rubiecito que luc√≠a el dorsal 21. Pedro Monz√≥n lo mand√≥ a la cancha a falta de 10 minutos en lugar de Jorge ‚Äúte desbordan todos‚ÄĚ Mart√≠nez, compartiendo el ataque con Esteban Rivas y un tal Sergio¬†Leonel¬†Ag√ľero¬†del Castillo. No volver√≠a a¬†formar parte del primer equipo durante el resto de la temporada. Sin dudas, era dif√≠cil hacerse un lugar en la delantera teniendo como competencia al Tati Bustos Montoya, el Turu Flores, Franco C√°ngele, V√≠ctor Sosa, Pablo Torres y el comegordas novio de Karina.

A mediados de 2005, en busca de mayor continuidad, parti√≥ hacia Uruguay. En Montevideo visti√≥ los colores de F√©nix, donde fue compa√Īero de Nicol√°s Vigneri y Gabriel Migli√≥nico. El equipo termin√≥ ante√ļltimo en el Torneo Apertura, pero Cariati pudo zafar del inminente descenso que se producir√≠a un semestre despu√©s, gracias a la aparici√≥n del Ujspet de Hungr√≠a, donde jug√≥ durante 2006. En el f√ļtbol h√ļngaro, los 23 a√Īos, convertir√≠a sus primeros goles como profesional, algo que seguramente no imagin√≥ cuando se cansaba de romperla en las inferiores del Rojo, llegando a inscribir su nombre entre los m√°ximos anotadores de las divisiones menores del cuadro de Avellaneda.

En Europa Oriental terminó su experiencia extranjera, regresando a Argentina para conocer el ascenso. No, no volvió a Independiente (?). En 2007 se puso la camiseta de Almirante Brown y le fue tan bien que en solo seis meses ya había pegado pase al Torneo Argentino B. Hasta mediados de 2009 la rompió (?) en el FC Tres Algarrobos, hasta que regresó al conurbano bonaerense para disputar la Primera C.

Las √ļltimas se√Īales de vida futbol√≠stica las dio en Remedios de Escalada. En Talleres (2009/2010), bajo el mando de Ricardo Rodr√≠guez, acumul√≥ 22 partidos, 4 goles y la rotura de ligamentos de su clav√≠cula derecha. Despu√©s incluso son√≥ como refuerzo del Barcelona de Ecuador, pero la operaci√≥n nunca se concret√≥.

Aparentemente largó todo después de ese episodio y se dedicó a esperar su aparición en este sitio. Felicitaciones (?).

Ju√°rez Gustavo

Gustavo Alberto Ju√°rez (el Panza)

El poder inescrepuloso de la Internet es tan grande que con s√≥lo tipear unas teclas podemos enterarnos vida y obra de cualquier persona con una trayectoria m√°s o menos conocida, sea en el entorno del f√ļtbol o fuera de este √°mbito. Con un poco m√°s de sagacidad en el uso de Google, se pueden obtener datos de aquellos que apenas asomaron la nariz en alg√ļn momento por encima (o por debajo) de lo habitual. Pero hay tipos de los que no existen rastros. Ni siquiera cuando son pocos los que pasaron por la misma situaci√≥n. Y no se le puede echar toda la culpa a lo que (no) nos menciona la pantalla, ya que a veces ni nuestra propia memoria nos ayuda. Porque los nombres de Mirko Saric o Sergio Schulmeister nos dicen mucho, pero el nombre de Gustavo Alberto Ju√°rez no nos dice nada.

Con la intenci√≥n de que por lo menos quede una referencia en la Web sobre este ex defensor cordob√©s, dedicamos este breve relato al recuerdo de su paso por el f√ļtbol. El Panza supo ser parte de varios planteles de Instituto entre 1985 y 1991. Con La Gloria disput√≥ 65 partidos (54 en Primera Divisi√≥n y 11 en el Nacional B) y alcanz√≥ la misma cifra de goles y de descensos: uno.

Para el Apertura 1992 se incorpor√≥ a Belgrano, junto a Teresa Cancelarich, Julio Ceballos, Elvio V√°zquez y Jorge Acu√Īa. En el Pirata no lo fue nada bien: Victorio Nicol√°s Cocco lo hizo debutar en la segunda fecha de ese torneo (el 14 de agosto, en la derrota 2-0 frente a Boca) y apenas complet√≥ 3 encuentros antes de quedar relegado en la consideraci√≥n del Nano Are√°n, el nuevo entrenador que llegaba a la Docta.

Sin embargo, lo peor llegar√≠a unos meses despu√©s. Sin lugar en el equipo, agobiado por problemas econ√≥micos en un gimnasio de su propiedad y desavenencias con su socio; se dispar√≥ en la cabeza con rev√≥lver calibre 22. Apenas ten√≠a 26 a√Īos. El club se visti√≥ de luto y prest√≥ sus instalaciones para que sus restos fueran velados, antes de que recibieran sepultura en el cementerio San Jer√≥nimo.

No ser√° un baldosero de pura cepa. Le faltar√° alg√ļn paso por el exterior, un hecho que lo haya marcado, o por los menos 15 minutos de fama. Pero qu√© importa eso. Al menos, cuando ahora alguien busca el nombre de Gustavo Ju√°rez, se encontrar√° con un futbolista que tuvo un triste final. Y que ha encontrado aqu√≠ su humilde homenaje.

Baldosa vieja: Roberto Viola

Roberto Eduardo Viola

El f√ļtbol y la pol√≠tica han estado unidos desde siempre, tanto en democracia como en dictadura. La utilizaci√≥n del deporte por parte de los gobiernos peronistas, el pol√©mico mundial organizado por el EAM ’78 o la foto de los campeones del mundo con Ra√ļl Alfons√≠n son muestras de la uni√≥n entre ambas actividades. Tambi√©n hay nombres propios relacionados con las dos funciones, como Omar Palma (el Negro fue intendente de Ibarlucea, Santa Fe) o los actuales casos de Carlos Mac Allister y H√©ctor Baldassi.

Si bien el futbolista Ricardo Viola nunca tuvo plena participaci√≥n en labores vinculadas a la pol√≠tica, su nombre y apellido nos remite a un presidente de facto que tuvo nuestro pa√≠s en 1981. Se trata ni m√°s ni menos que de su padre, quien fuera condenado, con el regreso de la democracia, por los cr√≠menes cometidos durante su mandato. ¬ŅTuvo alguna vinculaci√≥n con el f√ļtbol? S√≠. ¬ŅC√≥mo? A trav√©s de Atlanta, el club donde jug√≥ su hijo.

Las fr√≠as estad√≠sticas marcan que el mencionado jugador debut√≥ en Primera Divisi√≥n el 23 de diciembre de 1972, en una empate 3 a 3 frente a Banfield en el Viejo Gas√≥metro y jug√≥ hasta 1974 un total de 12 partidos en el Bohemio, convirtiendo 3 goles (todos por el Nacional ’74, integrando un plantel conformado por futbolistas amateurs que disput√≥ el certamen por un conflicto que la dirigencia mantuvo con los profesionales), fue expulsado en una ocasi√≥n y el entonces arquero de San Mart√≠n (Mendoza), Enrique Reggi, le ataj√≥ un penal.

A principios de 1975 ten√≠a que firmar su primer contrato pero qued√≥ libre. Recal√≥ en Defensores de Belgrano, en Primera B, donde actu√≥ entre 1975 y 1976 (28 presencias y 4 goles). Parad√≥jicamente, en el segundo a√Īo de su paso por el equipo rojinegro, ya funcionaba justo enfrente de la cancha donde entrenaba y jugaba el campo de concentraci√≥n m√°s grande del pa√≠s, dependiente de la marina y emplazado en la Escuela Superior de Mec√°nica de la Armada (ESMA).

La conexi√≥n Atlanta ‚Äď Viola (h) ‚Äď Viola (h.d.p.) fue fundamental para la obtenci√≥n de nuevas tierras a favor de Atlanta. Las gestiones iniciadas por la instituci√≥n en 1978 llegaron a buen puerto y, hacia 1980, se redact√≥ un anteproyecto para la cesi√≥n de una extensi√≥n de m√°s de cinco hect√°reas en Villa Madero (partido de La Matanza), cerca de la autopista Riccheri. Las tierras eran propiedad del Estado nacional. En marzo de 1981, el mismo mes en que Viola pas√≥ a ser presidente, el Poder Ejecutivo resolvi√≥ por decreto N¬į 555 la entrega del terreno. Las autoridades del Bohemio incluso lograron que el presidente de la Naci√≥n les concediera una audiencia en la Casa Rosada y, m√°s tarde, recibieron la visita del intendente porte√Īo, brigadier Osvaldo Cacciatore.

La relaci√≥n de la dictadura con el club de Villa Crespo no se limit√≥ a este suceso. Antes, hubo otro acontecimiento mucho menos feliz pero, lamentablemente, habitual por aquellos a√Īos. Se trata del secuestro y desaparici√≥n del socio Jorge Toscano, el 30 de enero de 1978. Este militante peronista hab√≠a jugado al b√°squet en Atlanta, siendo compa√Īero de… Robertito Viola, quien tambi√©n practic√≥ este deporte (fueron entrenados por Le√≥n Najnudel) antes de dedicarse a la n√ļmero cinco. A√ļn antes del golpe militar de 1976, el hijo del dictador sufri√≥ un suceso similar, cuando una ex novia (Liliana Cui√Īa, estudiante de psicolog√≠a) fue asesinada por la Triple A.

La vida futbolistica de Viola (h) no ofrece m√°s datos luego de sus actuaciones en el Drag√≥n. Un paso intrascendente por las canchas y un parentesco peculiar lo han hecho merecedor de estas l√≠neas, una muestra m√°s de la conexi√≥n del f√ļtbol y la pol√≠tica. Un caso con un contexto particular. Bienvenidos sean los baldoseros en todas sus formas. Pero, a otros hechos, les decimos NUNCA M√ĀS.

Turrismo Aventura: Atlético Lagunero

Instituci√≥n creada en 1996 que supo alcanzar la Segunda Divisi√≥n del f√ļtbol mexicano (o sea, la tercer categor√≠a en importancia). Los comienzos del Atl√©tico Lagunero fueron duros: adem√°s de tener otro nombre (en un principio llevaba la denominaci√≥n “Tecos Catalu√Īa”) no pose√≠a estadio propio y reci√©n en enero de 1998 se afianz√≥ en el bajo Flores la ciudad de G√≥mez Palacio, al norte de M√©xico. Lo curioso es que lo hizo en un campo de b√©isbol, que fue especialmente refaccionado para que se pudiera jugar el deporte de Arriaga y Arriaga II (?). Ese a√Īo Los Lecheros consiguieron el ascenso a Segunda. Y de ah√≠ no se movieron, alternando buenas y malas campa√Īas. Apareciendo y desapareciendo de los primeros planos. O sea, laguneando.

Es menester que sea rock quede claro de qu√© hablamos cuando decimos ‚Äúlagunero‚ÄĚ. Nos referimos, en l√≠neas generales, a aquellos vaivenes que tiene la vida, lo que hace que lo bueno aparezca en cuentagotas dentro de la monoton√≠a diaria. Futbolisticamente hablando, entendemos el t√©rmino como una manera de definir a jugadores con gran capacidad a la hora de tener la pelota en sus pies, pero que juegan cuando se les da la gana, mezclando unas pocas talentosas apariciones con largos pasajes de ostracismo.

Para ser más concretos, tenemos los ejemplos de Giovanni Hernández y su tocayo Moreno, exponentes puros de lo que es ser un jugador lagunero. Jugar de 10 en la Selección Colombia (?) es exclusividad de este tipo de futbolistas, si hasta el Pibe Valderrama podría llegar a incluirse dentro de estos. Polémico (?).

Argentinos que hacen o hicieron turrismo: El √ļnico compatriota que visti√≥ sus colores fue Walter Ariel Vera, un delantero que acredit√≥ un paso previo por Luj√°n. Tambi√©n tuvo un entrenador de nuestras tierras: Guillermo G√≥mez Pereyra.

Probabilidades de baldosear en ese club: 0%, por una l√≥gica raz√≥n: en 2009 el club fue desafiliado por una deuda con la Federaci√≥n Mexicana de F√ļtbol y, aunque les correspond√≠a volver a Tercera Divisi√≥n, directamente desaparecieron. Esa costumbre tan t√≠pica del los equipos mexicanos y de Racing (?).

Jugadores que se hubiesen adaptado al perfil del club: hubiesen andado bien Rub√©n Capria, el Ca√Īo Ibagaza, Bichi Borghi, Dami√°n Manso, Daniel Garnero, M√°quina Giampietri, Equi Gonzalez, Leandro Graci√°n, Mart√≠n Morel, Dar√≠o Cabrol,¬†Matute Morales, el Mago Ram√≠rez el Rifle Pandolfi, Franco C√°ngele y siguen las firmas.

 

Constantino Daniel

Daniel Alberto Constantino

No puede negarse que dej√≥ un profundo legado, marcando un antes y un despu√©s. Es indiscutible que todo cambi√≥ desde entonces, que sin su presencia la cultura occidental ser√≠a diferente. La civilizaci√≥n de hoy en d√≠a mantiene su impronta en aspectos cotidianos, habituales, frecuentes. En definitiva, el mundo podr√≠a ser un lugar muy distinto si √©l no hubiera nacido. No hay error, estamos hablando de Constantino. Del emperador romano, refundador de Constantinopla. El mismo que tom√≥ una decisi√≥n de suma importancia, perdurable hasta nuestros d√≠as: declarar los domingos como ‚Äúd√≠a de reposo‚ÄĚ. El asado y las pel√≠culas de Olmedo y Porcel, agradecidos.

Si bien Constantino El Grande y su homónimo argentino no revisten parentesco alguno (dato no chequeado, ya que los registros de la Dinastía Constantiniana llegan hasta el siglo IV d.C.), puede afirmarse que el futbolista se esforzó al máximo para cumplir con la ley que decretaba al séptimo día de la semana como el indicado para descansar.

Conoci√≥ el trabajo dominical en 1980, cuando le toc√≥ poner la cara en un River juvenil, que cubr√≠a a los mayores mientras estos hac√≠an cosas de grandes, como jugar la Copa Libertadores (?). Durante dos a√Īos comparti√≥ plantel con el Pato Fillol, Passarella, Mostaza Merlo, Tarantini y el Nene Commisso, entre otros. El problema era que al momento de salir a la cancha estaba al lado de Gi√ļdice, Gordon, Alegre, Coccimano. Trabajo insalubre.

Con poco lugar en el equipo, fue prestado a Renato Cesarini para jugar el Nacional 1983. Despu√©s de 11 partidos y 1 tanto, regres√≥ a Buenos Aires. Lo recibi√≥ un River en conflicto, donde los futbolistas profesionales se declararon desvinculados. Por supuesto, √©l estuvo en ese grupo y pas√≥ varios domingos predicando las ense√Īanzas de su antepasado. Volvi√≥ a las canchas sobre el final del Torneo Metropolitano, para redondear 19 encuentros y 1 gol, en sus dos etapas en el Millonario.

El pr√≥ximo banco de suplentes en el que dej√≥ marca fue el de Atlanta. Durante 1984 totaliz√≥ 23 partidos, generalmente entrando en los segundos tiempos en lugar de Graciani o Erramuspe. La campa√Īa en el Nacional fue mala (eliminaci√≥n en primera ronda) y en el Metropolitano directamente fue p√©sima (el Bohemio termin√≥ √ļltimo y descendi√≥). Al menos, Constantino cumpli√≥ con su cuota goleadora, marcando un solo tanto, pero muy especial: fue a River, en un empate 1 a 1.

Circulo Deportivo de Comandante Nicanor Otamendi. Todo eso (?) fue su destino en 1985. Cumplió con su rutina de un grito por equipo y, luego de disputar 13 partidos con el Papero, se sumó a las filas de Gimnasia y Esgrima (1985/86). En La Plata mantuvo el promedio: un gol en 10 juegos. Y se despidió de las tareas remunerativas de los domingos. Ya era hora de aplicar la ley de aquel sabio emperador romano, que tan bien supo reflejar Rodolfo Zapata en sus versos.

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