Algún que otro desprevenido lo confunde y lo seguirá confundiendo con aquel brasileño Gaucho que jugó para Boca las finales ante Newell’s, en 1991. Sin embargo, no se trata de la misma persona. Aunque por nombre, nacionalidad y rendimiento en nuestro paÃs, podrÃa decirse que hubo pocas diferencias entre uno y otro.
Nacido en la ciudad de Santa Rosa, la tierra de Xuxa, Roberto Gaucho llegó en 1995 con antecedentes que invitaban a pasarse por el Palacio Ducó para verlo jugar. Además de ganar la Supercopa con el Cruzeiro (también le hizo un gol a Boca en la Libertadores de 1994), venÃa actuar en su selección y muchos creyeron que con ese dato le bastaba para romperla en
Huracán.
Jugaba de puntero izquierdo y a su llegada prometió demostrar caracterÃsticas de los verdaderos grandes. “
Siempre voy al frente, en eso me parezco mucho a Batistuta. También tengo algo de la habilidad de Caniggia y cabeceo bien” afirmó cuando pisó Buenos Aires.
Y continuó con su verborragia: “
Tengo que recuperar un poquito la fuerza. En las dos semanas del carnaval, el jugador brasileño no se entrena. Y por supuesto, yo tampoco lo hice“.
Y si el brasuca estaba entusiasmado, ni hablar de la gente del Globo. Héctor Cúper, DT del conjunto de Parque Patricios por aquél entonces declaró “
Es rápido, con buenos desplazamientos y buen trato de pelota. Hace goles de zurda, de derecha y de cabeza. ¿Qué más se puede pedir?”.
Semejantes halagos en su presentación presagiaban un éxito para los Quemeros. Pero no fue asÃ. Roberto Gaucho sólo disputó 9 encuentros con la camiseta de Huracán y convirtió un solo tanto.
En una producción que publicó
El Grafico en 2005, su ex compañero, Marcos Gutiérrez, habló de aquella efÃmera estrella de Brasil: “
Con Corbalán nos turnábamos para llevarlo y un dÃa que tenÃamos doble turno nos quedamos a comer por Caballito. Cuando se hizo la hora de volver al club, el negro tiró ‘tomemos una cervecita y no vayamos. Estamos corriendo mucho’. ¿Qué?. Con Hugo ni lo pensamos, pero para él se ve que era normal. Siempre renegaba en lo fÃsico“. Pero a la hora de los elogios, El Anguila tampoco se quedó corto “
Le pegaba a los corners como si fueran tiros libres. No hizo ningún gol olÃmpico, pero insinuaba bastante“.
En el Globo marcó un antes y un después. Y para ser más claros, nada mejor que un ejemplo que grafica la situación. En marzo de 1995, en un partido ante Boca, Cúper lo sacó e hizo debutar a Gastón Casas, que le dio mucho más rédito al elenco de la Quema.
Antes de sumergirse de lleno en el anonimato, volvió a Brasil para jugar de nuevo con Ronaldo en su querido Cruzeiro (la leyenda cuenta que Roberto Gaucho le servÃa en bandeja varios goles al
Fenómeno). Pero el “gordo” ya se habÃa marchado hacÃa rato y tuvo que conformarse con compartir el equipo con Dida y Palhinha, entre otros . Allà estuvo hasta 1998, cuando los dirigentes decidieron cortar por lo sano un problema que Gaucho no podÃa resolver. En un partido ante Gremio, el atacante habÃa sufrido una rotura de ligamentos que lo tuvo a mal traer durante el resto de sus dÃas. Comenzó a hacer tratamientos para ponerse en forma pero nunca lo logró. Y encima, muchos lo acusaban de despilfarrar dinero en la noche y en médicos que nunca lo terminaban de curar (se operó varias veces con magros resultados).
En 1999 firmó para el
Miami Fusion (Fugis para los brasileños) de Estados Unidos pero al no poder recuperarse de su inconveniente fÃsico tuvo que rescindir contrato.
En su paÃs también vistió los colores de
Guarani de Campinas,
Coritiba,
Criciúma y
Vasco (en épocas de Zagallo).
Hoy tiene una escuelita de fútbol en Joinville SC.
Juan Pordiosero
3:37 pm
Me acuerdo del brasilero este cuando jugo en huracan pintaba bueno pero con el correr de los partidos se fue borrando uno mas de los fracasos q traen los directivos de huracan