Viewing Category : Baldoseros

Maldonado Hern√°n

30 octubre 2014

Hern√°n Diego Maldonado

Cuando escuchamos (o decimos) que perder un partido por goleada, irse al descenso o caer humillados frente al clásico rival es una verdadera tragedia, no tenemos una clara noción de lo que significa esa expresión. La calentura del momento, tal vez, es lo que nos lleva a no tener real conciencia de lo que estamos hablando. Cuando sucede algo realmente grave, nos damos cuenta.

Hernán Maldonado fue un defensor que generalmente actuaba como lateral derecho. Hizo su debut por el Apertura 1998 con la camiseta de Vélez Sársfield, en una victoria 5 a 3 frente a Platense. Entre torneos locales y Copa Mercosur llegó a disputar 15 partidos en el Fortín hasta el Clausura 2001, en los que no convirtió goles y vio la tarjeta roja en una oportunidad.

El 30 de junio de 2001 fue dejado libre por la entidad de Liniers y reci√©n volvi√≥ a competir un par de a√Īos m√°s tarde en el Cartagena FC, del ascenso profundo de Espa√Īa. En 2005, volvi√≥ al pa√≠s, para jugar el Torneo Argentino A con Atl√©tico Tucum√°n. Lamentablemente, su estad√≠a en el Decano ser√≠a muy breve.

Tras un demorado estreno debido a la demora en la llegada del transfer internacional, Maldonado se hizo r√°pidamente de un lugar en el costado de la defensa del equipo tucumano y, por su entrega, se gan√≥ el cari√Īo de los hinchas. El 15 de octubre jug√≥ su √ļltimo partido (derrota 2 a 1 frente a Gimnasia y Esgrima, en Concepci√≥n del Uruguay, donde se fue expulsado). Unos d√≠as despu√©s, recibi√≥ la visita de su novia, Daniela, que resid√≠a en Buenos Aires. Y el s√°bado 22 de octubre de 2005 se producir√≠a la tragedia.

Despu√©s de compartir un almuerzo con su amigo y compa√Īero An√≠bal Roy Gonz√°lez y su familia, la pareja fue al departamento que habitaba Maldonado. Ambos sintieron un fuerte malestar y mareos, por lo que Daniela se fue a recostar al dormitorio, mientras que Hern√°n se qued√≥ en el living mirando televisi√≥n. Al levantarse, la joven se encontr√≥ con su novio tirado en el piso, con s√≠ntomas de haber vomitado. Desesperada, de inmediato llam√≥ a Roy Gonz√°lez y luego a un centro m√©dico de urgencia. Pero era demasiado tarde: un escape de gas hab√≠a desembocado en la muerte del futbolista, asfixiado por mon√≥xido de carbono.

Desde aquí, nuestro respetuoso recuerdo para él. Y un pedido para todos: si perdemos un partido o si nos vamos al descenso, tengamos cuidado con lo que decimos. Porque una tragedia es otra cosa.

De León Adrián

22 octubre 2014

Adrián Javier De León

“Oy oy oy oy, oy oy oy oy, es el Cangrejo De Le√≥n”, cant√°bamos en los Encuentros Baldoseros de hace algunos a√Īos, extasiados por la aparici√≥n de Esteban De Le√≥n, alias CrotoRosarino, un hincha de Rosario Central bastante particular que en apenas tres semanas revolucion√≥ al Forito, gracias a sus comentarios xen√≥fobos y agresivos, llenos de furia e ignorancia.

Su figura fue tan importante, que en aquel momento le dedicamos un blog, le hicimos canciones, creamos personajes que interactuaron con √©l durante meses (tuvo sexo virtual, se cit√≥ a pelear con uno, recibi√≥ una propuesta de Farinella para trabajar en Ol√©), lo llamamos por tel√©fono a Funes (su pueblo), chateamos con sus compa√Īeros de rugby, le hicimos saber lo mucho que lo quer√≠amos, pero bolud√©andolo. No porque nos gustara hacer eso, sino porque se lo merec√≠a.

Todo eso pasó entre 2008 y 2009. Cangrejitis aguda, nos autodiagnosticamos. Estábamos enfermos y lo sabíamos. No podíamos parar de relacionar todo con el Cangrejo. Y justo cuando nos estábamos curando, en octubre de 2009, debutó en Rosario Central un tal Adrián De León. No era Esteban, pero compartían el apellido y la camiseta. Ese fue el clímax de nuestro fanatismo, pero también el comienzo del fin. Por suerte.

Su estreno en el Canalla se produjo en la victoria 2 a 0 ante Independiente del Torneo Apertura, cuando ingres√≥ por Gonzalo Castillejos. Rubio, derecho y parecido a De Narv√°ez, el sue√Īo de CrotoRosarino, parec√≠a hecho a prop√≥sito. Para colmo, jugaba de delantero y no la met√≠a nunca, como el mism√≠simo virgen de Funes.

Aunque un d√≠a, finalmente la coloc√≥ (el futbolista, obvio). Con el muslo, casi sin propon√©rselo, en su partido n√ļmero 20, hizo un gol en la victoria 2 a 1 ante Boca, en La Bombonera. ¬°Por fin!

A Adri√°n no le dec√≠an Cangrejo, le dec√≠an Pocho. Incluso ten√≠a un grupo de facebook llamado “xq le tenemos f√© a Adri√°n POCHO de Le√≥n”, que por supuesto nos encargamos de invadir. “Vamos Pochoo! q gol q metiste frente a boca”, fue la √ļltima publicaci√≥n. Ah√≠ se termin√≥ todo.

El pibito de Central jugó otros 5 partidos, pero no volvió a tener suerte. Es más, se fue a la B y nunca más pudo subir, haciendo mucho más complejo el seguimiento de su carrera, que recién estaba arrancando.

A fines de 2011, con pocas apariciones en la B Nacional, recibi√≥ una oferta para irse al f√ļtbol de Grecia, pero finalmente termin√≥ firmando con Uni√≥n de Mar del Plata (2012), equipo del Argentino A. ¬ŅLe fue bien ah√≠? Claro que no, pero enseguida pas√≥ a El Linque√Īo de Lincoln (2012/13), donde pudo jugar con su hermano Lucas, arquero formado en Central.

En el Argentino B, Adri√°n De Le√≥n hizo algunos goles y hasta se fue expulsado, pero a mediados del a√Īo pasado su equipo tuvo que dejar de participar en el torneo por problemas econ√≥micos. Toda la suerte, toda.

Desde hace un tiempo, ya no tenemos noticias del Pocho, pero tampoco sufrimos Cangrejitis, estamos m√°s tranquilos. Se√Īal de que todos maduramos, ¬Ņno?

Burella Roque

14 octubre 2014

Roque Germ√°n Burella

Su momento de gloria no lo tuvo de joven. Fue mucho después de compartir equipo con Diego Simeone en las inferiores de Vélez Sarsfield. Ni siquiera lo vivió cuando apareció como un temible goleador en las canchas de la Primera C. Después de cansarse de romper redes en Luján y Leandro N. Alem a principios de los 90’s, dejó los potreros del ascenso para irse a una liga más competitiva.

Pero all√≠ tampoco alcanzar√≠a su cl√≠max. Y eso que no le fue tan mal: en Chile debut√≥ con la camiseta del Provincial Osorno (1995) donde fue entrenado por Cacho Malbernat y disfrut√≥ como compa√Īeros a Jos√© Daniel Mor√≥n, Mario Vanemerak y Pedro Gonz√°lez. Tuvo un correcto desempe√Īo, siendo incluso elegido como el mejor jugador de la 15¬™ fecha por la prestigiosa revista Don Bal√≥n. Pero todav√≠a lo aguardaba algo mejor. Aunque a√ļn faltaban varios a√Īos.

En O’Higgins (1996) tambi√©n alcanz√≥ un aceptable rendimiento personal, jugando al lado del Tata Martino, Walter Paz, Ariel Cozzoni, y Fernando Calcaterra. ¬ŅBuen plantel? El √ļltimo puesto que conden√≥ el equipo al descenso dice lo contrario. Ya vendr√≠an tiempos mejores.

Definitivamente, para llegar al goce absoluto ten√≠a que triunfar en su pa√≠s. Y los goles cosechados del otro lado de la cordillera le dieron una gran oportunidad: a los 27 a√Īos jugar√≠a por primera vez en la Primera A de Argentina: fueron 12 partidos en Deportivo Espa√Īol (1998). Convirti√≥ un par de tantos pero no fueron suficientes: el equipo termin√≥ en el fondo de la tabla y descendi√≥ de categor√≠a.

Sin embargo, se quedaría en el Gallego en busca de la revancha. Jugó en el Nacional B un par de temporadas, una de ellas con Villa Mitre (1999/00), sin destacarse. Su carrera se había estancado, pero llegaría EL día.

Tantos sacrificios dar√≠an su recompensa. Ya retirado, cuando la calvicie le estaba ganando la batalla, llegar√≠a su momento de gloria: mientras resid√≠a en Espa√Īa, se tom√≥ una foto con Quique Wolff. El destino quiso que reci√©n ah√≠ su existencia registrara un instante inolvidable, que quedara grabado para siempre. Y, s√≠: la vida es caprichosa.

Soria Aldo

9 octubre 2014

Aldo Martín Soria

¬ŅEs necesario ganar campeonatos para entrar en la historia grande de un club? Calculamos que no, sino Gimnasia no tendr√≠a √≠dolos (?). Se supone que con ganar alg√ļn cl√°sico puede alcanzar. O convirtiendo alg√ļn gol importante, que sirva para asegurarse un t√≠tulo o algo as√≠. Y si se dan todas, mejor. Conseguirlo no es dif√≠cil: lo verdaderamente complicado es lograrlo… y quedar en el olvido.

Algo as√≠ le ocurri√≥ a Aldo Soria, que, a pesar de cumplir con todos estos requisitos, no qued√≥ en la historia de Newell‚Äôs por ninguno de ellos. Puso su granito de arena un par de a√Īos antes de debutar en Primera Divisi√≥n: fue en 1989, cuando el Leproso ingres√≥ en las divisiones inferiores de AFA. El primer rival fue Argentinos Juniors, y en todas las categor√≠as hubo victoria de los rosarinos. El triunfo m√°s notorio fue el de la Quinta Divisi√≥n: 6 a 1. ¬ŅC√≥mo anduvo Soria? Marc√≥ dos goles. Y as√≠, su nombre qued√≥ en los libros.

Luego llegaría lo anecdótico (?): el debut en Primera, su noche de gloria (un gol a Talleres que prácticamente le aseguró el Clausura 1992 a la Lepra), la obtención del mencionado torneo, una victoria en un clásico frente a Rosario Central (jugó en el 1 a 0 de la Copa Centenario). En definitiva, todas pavadas. Soria ya había hecho lo suyo. Y entonces, con 13 partidos jugados y un gol convertido con la camiseta rojinegra, dejó Rosario.

Y as√≠, este delantero empez√≥ a bajar categor√≠as: en la temporada 1993/94 jug√≥ el Nacional B en Deportivo Mor√≥n (10 encuentros, un gol). Luego form√≥ parte del Dream Team (?) que arm√≥ Social Ramallo (1994/95) en el Torneo del Interior, siendo compa√Īero de Silvio Constantino, Hern√°n Lisi y Hugo Noremberg. Volver√≠a a jugar el Nacional B con Atl√©tico Tucum√°n (1996/97, 6 partidos, 2 goles), un equipo que se salv√≥ del descenso gracias a un tanto marcado por Mart√≠n Ter√°n, un rugbier.

Sus √ļltimas apariciones fueron en Hurac√°n de San Rafael (en 1998 lleg√≥ a jugar el reclasificatorio en busca de una plaza en el Nacional B, pero el Globo qued√≥ eliminado al caer 5 a 2 frente a Chaco For Ever) y posteriormente en el Torneo Argentino B, con las camisetas de Sport Club Pac√≠fico (Mendoza), Atl√©tico Colon (Mendoza) y Central C√≥rdoba (Santiago del Estero). ¬ŅC√≥mo le fue ah√≠? Ni idea, pero qu√© importa. Total, ya estaba en la historia antes de llegar a Primera. Y si hay que vivir de recuerdos, mejor vivir de los mejores.

Reinoso Gustavo

7 octubre 2014

Gustavo Marcelo Reinoso

Ser el hermano de, ese viejo y pesado estigma del que no han podido escapar grandes como el Turco Maradona, Nicol√°s Higua√≠n o Marcelo S√ľller, tambi√©n condicion√≥ la carrera de Gustavo Reinoso, ni m√°s ni menos que el hermano de la Vieja, aquel futbolista que reforz√≥ a Boca para las finales de la temporada 1990/91, junto al brasile√Īo Ga√ļcho.

A diferencia de Gerardo, que fue un talentoso volante ofensivo, Gustavito se dedic√≥ a defender. Debut√≥ en la Primera Divisi√≥n de Independiente de Avellaneda en 1988, con apenas 20 a√Īos, justo cuando su hermano ya se hab√≠an ido al River de Menotti. Y jug√≥ su segundo (y √ļltimo) partido en 1989, a√Īo en el que el Rojo se adjudic√≥ aquel campeonato de los penales.

Fue as√≠ como el Reinoso chico anot√≥ su nombre en el √ļltimo t√≠tulo de Bochini, junto a otros que tambi√©n arrancaban, como Mart√≠n Ubaldi, Claudio Osterrieth, Mario Lobo o el Pirata Czornomaz.

La estrella en su curr√≠culum, sin embargo, no le sirvi√≥ para tener una gran carrera. Enseguida pas√≥ al Cobreola de Chile, donde funcion√≥ como volante de contenci√≥n e incluso marc√≥ 2 goles en el Torneo Nacional de 1990, suficientes para acomodarse en la tabla de goleadores, apenas detr√°s (?) de su hermano (17), que por entonces actuaba en la Universidad Cat√≥lica; y de su compa√Īero Czornormaz (14).

En toda su estad√≠a en Chile, Gustavo Reinoso disput√≥ 45 partidos con la camiseta naranja. Bah, a veces usaba la suplente (?). Despu√©s, desapareci√≥ misteriosamente por muchos a√Īos y reci√©n supimos de √©l cuando apareci√≥ jugando para las glorias (?) de Independiente en los torneos de veteranos.

Rastreando un poco su pasado, descubrimos que en 2001, por ejemplo, estuvo junto a su hermano (que segu√≠a siendo futbolista) en Patronato de Paran√°. Tambi√©n fue ayudante de Gerardo en Andino de La Rioja y el a√Īo pasado, ya como solista (?), se hizo cargo del plantel del Independiente riojano en el Argentino B. Todo eso hasta comienzos de 2014, cuando se tuvo que ir por dejar al equipo al borde del descenso.

Lo curioso es que este mismo a√Īo su hermano agarr√≥ nuevamente a Andino de La Rioja para disputar el Torneo Federal A, pero tard√≥ unos d√≠as en llegar, as√≠ que Gustavito se sinti√≥ el DT, al menos por un rato.

El tema es que el Torito de Gerardo Reinoso no ganó en toda una rueda, por lo que los dirigentes pusieron la excusa de los problemas económicos y decidieron cortar la cabeza del ayudante. ¡Y el hermano no hizo nada para impedirlo!

Moraleja: siempre hay que desconfiar de la familia. Sobre todo del abuelo, para aquel que es hermano de la vieja.

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