Especiales: La marca del campeón

nobcampeon1991

Continuando la saga de acontecimientos futbolísticos relacionados a las firmas de indumentaria, esta vez repasamos la historia de los ganadores, para que recuerdes con qué marca tu equipo salió campeón, si es que esto sucedió si sos de Gimnasia, ni lo leas.

Teniendo en cuenta que desde 1931 hacia finales de los 70, las empresas de indumentaria deportiva no solían ser visibles en las camisetas del fútbol argentino, tomamos como punto de partida para esta profunda investigación (?), el año en el que River salió campeón vistiendo una marca diferente a la que nos tiene acostumbrados, ya que en el Metropolitano de 1980 usó Olimpia (aunque en un principio no figuraba en la casaca). Al año siguiente, se repetiría la fórmula, siendo ésta la última vez que ese sponsor técnico conociera la gloria en el fútbol argentino.

rivercampeon97

A la hora de hacer el conteo, no sorprende que adidas sea la marca que más veces haya tocado el cielo con las manos, con 25 títulos, teniendo en cuenta su relación con River, el más campeón a nivel local.

Como todos saben, las 3 tiras dominaron el fútbol argentino desde mediados de los 80, hasta la mitad de los 90. De hecho, desde el título de Newell’s en 1988, hasta el título de Vélez que cortó la racha en 1993, todos los equipos se alzaron el torneo vistiendo la marca alemana. Incluso, ese equipo de Bianchi arrancó el torneo con adidas y a mitad de camino comenzó a utilizar Umbro, marca de moda, para el club moda de esa época (?).

ferrocampeontopper

Otra marca fuerte del fútbol argentino, en distintas épocas, fue una nacional (hoy ya no), Topper. Con 14 títulos en 35 años, es una de las Premium del fútbol argentino y comparte con adidas el haber vestido a 7 campeones diferentes (Estudiantes, Independiente, Racing, Rosario Central, Newell´s, Vélez y Ferro).

Curioso es el caso de Estudiantes, por ejemplo, que vistió Topper en su último torneo en 1983 y luego de 23 años de pasar por distintas marcas, volvió a salir campeón con la misma empresa en 2006.

bocacampeon1998

Boca no nació en 1998, pero sí una generación de hinchas de Bokeeta lo hicieron (?). Y junto a ellos, la irrupción de Nike en el mercado local. Aunque la relación con la marca de la pipa comenzó en 1996, el primer título llegó dos años más tarde. Desde ahí, hasta el título de 2012, fueron 8 festejos en total. Siempre hablando del medio local, porque como se sabe, en el plano internacional fueron muchos más, al punto de tener un segundo barrio, Tokio (?).

Después de las marcas tradicionalmente campeonas del fútbol argentino, hay un pelotón que se reparten los títulos, las marcas que cumplieron el sueño socialista (?) de Don Julio (#Blessed).

velezcampeon93umbro

Así vemos que Umbro, que volvió a proveer a Vélez en estos días, obtuvo 3 títulos locales. Mientras tanto, Lotto cumplió otro sueño del Vicepresidente del Mundo (?): salir campeón con Arsenal. Además, obtuvo otros 2 torneos con San Lorenzo. Otra marca con 3 estrellas es Penalty, que en 1995 dio la vuelta con el Ciclón de la mano del Bambino y sus muchachos, y también tuvo sus alegrías con Vélez.

caslacampeon2001

Signia, la marca de Torneos y Competencias, también se consagró con San Lorenzo. Pero además, pudo festejar con Lanús. Dos títulos en pocos años de existencia.

Finalmente, Mitre, Diadora, TBS y Puma (la marca con más descensos) obtuvieron un solo torneo local.

Los enfermos del fútbol atesoran todas las camisetas de su querido club, pero saben que es más linda aquella con la que dieron una vuelta olímpica. Esa que tiene un brillo especial, gracias un recuerdo que los traslada a ese momento único.

Las marcas, por supuesto, lo saben perfectamente, por eso es cada vez más fuerte el vínculo con los clubes y la intención de generar una pertenencia con su sponsor técnico.

independientecampeonadidas94

La tabla historica (1980-2014)

1- adidas: 25
2- Topper: 14
3- Nike: 8
4- Penalty: 3
5- Lotto: 3
6- Umbro: 3
7- Olimpia: 2
8- Signia: 2
9- Mitre: 1
10- Diadora: 1
11- Puma: 1
12- TBS: 1

estudiantescampeon11

Los campeones (1980-2014)

1980: River Plate (Olimpia) y Rosario Central (adidas).
1981: Boca Juniors (adidas) y River Plate (Olimpia).
1982: Ferro Carril Oeste (Topper) y Estudiantes (Topper).
1983: Estudiantes (Topper) e Independiente (Topper).
1984: Ferro Carril Oeste (Topper) y Argentinos Juniors (adidas).
1985: Argentinos Juniors (adidas).
1985/86: River Plate (adidas).
1986/87: Rosario Central (Topper).
1987/88: Newell’s Old Boys (adidas).
1988/89: Independiente (adidas).
1989/90: River Plate (adidas).
1990/91: Primera División Newell’s Old Boys (adidas).
1991/92: River Plate (adidas) y Newell’s Old Boys (adidas).
1992/93: Boca Juniors (adidas) y Vélez Sársfield (Umbro).
1993/94: River Plate (adidas) e Independiente (adidas).
1994/95: River Plate (adidas) y San Lorenzo (Penalty).
1995/96: Vélez Sarsfield (Umbro) y Vélez Sársfield (Umbro).
1996/97: River Plate (adidas) y River Plate (adidas).
1997/98: River Plate (adidas) y Vélez Sarsfield (Puma).
1998/99: Boca Juniors (Nike) y Boca Juniors (Nike).
1999/00: River Plate (adidas) y River Plate (adidas).
2000/01: Boca Juniors (Nike) y San Lorenzo (Signia).
2001/02: Racing Club (Topper) y River Plate (adidas).
2002/03: Independiente (Topper) y River Plate (adidas).
2003/04: Boca Juniors (Nike) y River Plate (adidas).
2004/05: Newell’s Old Boys (TBS) y Vélez Sársfield (Topper).
2005/06:  Boca Juniors (Nike) y Boca Juniors (Nike).
2006/07: Estudiantes (Topper) y San Lorenzo (Lotto).
2007/08: Lanús (Signia) y River Plate (adidas).
2008/09: Boca Juniors (Nike) y Vélez Sársfield (Penalty).
2009/10: Banfield (Mitre) y Argentinos Juniors (Diadora).
2010/11: Estudiantes (Topper) y Vélez Sársfield (Penalty).
2011/12: Boca Juniors (Nike) y Arsenal (Lotto).
2012/13: Vélez Sársfield (Topper) y Newell’s Old Boys (Topper).
2013/14: San Lorenzo (Lotto) y River Plate (adidas).
2014: Racing Club (Topper).

Por @AlfreMontes.

Especiales: el hijo del Turco García

garciaturquito

Daniel Omar García (El Turquito)

Ser “Hijo de”, ese karma que pocos han sabido llevar adelante con dignidad. Esa pesada mochila que no deja caminar a más de uno. Porque todos somos hijos de alguien, eso es es indiscutible, pero no todos somos hijos de jugadores reconocidos.

La posible salida a ese dilema familiar, para aquel que lo tiene, podría ser sencilla: dedicarse a otra cosa. Pero claro, la tentación de hacer una carrera parecida a la de papá, o incluso superarla, aparece naturalmente. Las comparaciones, también.

Daniel Omar Garcia nació allá por 1984 en Buenos Aires, cuando su padre, el Turco, ya jugaba en Huracán y se proyectaba como un futbolista de Selección. La carrera de Claudio, luego, tuvo varios buenos momentos, pero se ancló definitivamente en el corazón de los hinchas de Racing, donde jugó entre 1991 y 1995. “Huracán es mi mujer, pero Racing es mi amante”, repetía el delantero, versionando una frase de Tucho Méndez.

Claro que el amor entre el Turco y el Globo también fue muy fuerte. De hecho, su hijo Daniel (el segundo, de 5 varones) se dedicó al fútbol como delantero y repitió los comienzos de su padre en las inferiores del cuadro de Parque Patricios.

En 2002, mientras jugaba en la Quinta División, integró un Selectivo y sorprendió a propios y extraños, haciendo un par de goles ante la mirada de Carlos Babington. “Trato de hacer todo lo que me piden los técnicos y también escucho los consejos que me da mi viejo. Yo estoy contento con esta posibilidad y mi gran sueño es jugar en la Primera de Huracán. Y ni te imaginás cómo está mi papá. Igual, sé que hay muchos chicos con condiciones y que tendré que pelear bastante, pero estoy ilusionado”, declaraba el Turquito.

Mientras tanto, al padre le brillaban los ojos: “Ayer hable con Babington y me comentó que tal vez Daniel debutaba en primera. Eso me pone muy contento”. Sin embargo, el Inglés lo terminaría cagando. Rarísimo (?).

El debut del pibe llegaría recién el 11 de agosto de 2005, cuando otro Turco, Mohamed, lo mandó a la cancha (reemplazando a Daniel Osvaldo) en la victoria 3 a 0 de Huracán ante Juventud Antoniana de Salta. Mucho no pudo hacer en 10 minutos, pero al menos se puso la camiseta que había vestido su viejo.

En la fecha siguiente, frente a Atlético de Rafaela, jugó otros pocos minutos, para despedirse finalmente de la Quema. Tenía 21 años y mucho camino por recorrer. Pero claro, el karma es el karma. Y había que seguir los pasos del viejo.

Fue así como Daniel terminó en Juventud Pueyrredón de Venado Tuerto, el club que rescató a su padre de la droga, para darle trabajo, mantenerlo ocupado y convertirlo en director técnico.

Y ahí, el Turquito, no sólo fue dirigido por el Turco, sino que además pudo jugar con sus hermanos, los mellizos Christian y Alain. Todos en familia, en el momento justo.

Ser “Hijo de” no es para cualquiera, pero algunos pocos, más allá del fútbol, logran llevarlo con dignidad.

Especiales: La marca del descenso

descensocentral

¿Qué es lo peor que le puede pasar a tu equipo? Descender. Aún cuando se acerque ese momento y salga el DT de turno, en general Cappa, a decir que “un descenso no es la muerte de nadie”, para cualquier hincha en parte lo es, desde lo deportivo, claro está.

Pero no sólo para el hincha lo peor es el descenso. Para los responsables de las marcas, que visten a ese club domingo a domingo  sabiendo que el próximo año será sábado a sábado, el descenso es algo que no se olvida más. Porque es tu marca la que seca las lágrimas del jugador emblema que vino a salvar al club y no lo logró. Es tu marca la que aparece en el mutante (?) de turno tirando cuanto objeto pueda a la cancha para expresar su repudio. Es tu marca la que quedará grabada en la mente del hincha que tiene todas las camisetas de su club en un placard.

descensohuracan

En definitiva, las marcas también descienden un poco cuando los clubes que visten conocen el ocaso. Es por eso que decidimos tomar como referencia los últimos 20 años del fútbol argentino (1994-2014), teniendo en cuenta que a partir de los primeros años de los 90 el mercado de las camisetas se abrió y el portfolio de marcas pasó a ser mucho mayor, e hicimos una tabla estadística con la cantidad de descensos de cada sponsor técnico y su club.

En este repaso, nos dimos cuenta de que hay marcas que, no conformes con vestir una vez a un club descendido, repiten, tal es el caso de Lotto con Quilmes, Balonpie con Olimpo y Mitre con San Martín de San Juan.

descensosanmartinsanjuan

En estos 20 años, descendieron dos gigantes del fútbol argentino, equipos que nadie imaginaba que podían descender. Y los que menos lo imaginaban, lógicamente, eran sus sponsors técnicos. Fue así como River se fue a la B con adidas, su compañero de casi toda la vida. Y pasó lo mismo con Independiente, que bajó de categoría con Puma.

descensoriver

Y si hablamos de la empresa del felino (?), tenemos que decir que ostenta el récord de ser la marca con más descensos en estas dos décadas, con 7 equipos vestidos, entre los que también aparecen grandes del interior, como Talleres y Rosario Central.

Y si mencionamos las luces y las sombras de las marcas, podemos decir que de los equipos que descendieron y volvieron a salir campeones en Primera División en los últimos 20 años, sólo River con adidas repite firma de indumentaria, ya que Estudiantes salió campeón con Topper, Argentinos Juniors con Diadora y Banfield con Mitre.

descensoindependiente

La tabla histórica (1994-2014):

Puma: 7 (Español, Platense, Gimnasia de Jujuy, Unión, Talleres, Rosario Central e Independiente).
adidas: 5 (Estudiantes, Mandiyú, Argentinos Juniors, Huracán Corrientes y River).
Mitre: 5 (San Martín SJ x 2, Olimpo, Chacarita y Belgrano).
Lotto: 4 (Quilmes x 2, Banfield y Gimnasia y Tiro).
Penalty: 3 (Gimnasia LP, Nueva Chicago y Talleres).
Kappa: 3 (Banfield, Huracán y San Martín de Tucumán).
Signia: 3 (Belgrano, Huracán y Los Andes).
TBS: 3 (Unión, Chacarita y Nueva Chicago).
Balonpie: 3 (All Boys y Olimpo x 2).
Topper: 2 (Gimnasia y Tiro y Atl. Tucumán).
Umbro: 2 (Colón e Instituto).
Envión: 2 (Argentinos Juniors y Huracán).
Joma: 1 (Argentinos Jrs).
Dunlop: 1 (Gimnasia de Jujuy).
Athix: 1 (Godoy Cruz).
Athletic: 1 (Tiro Federal).
Mebal: 1 (Almagro).
Le Coq Sportif: 1 (Belgrano).
Sport 2000: 1 (Almagro).
Atlantic Sport’s: 1 (Huracán de Tres Arroyos).
Brisa: 1 (Atlético Rafaela).
New Balance: 1 (Ferro).
Diadora: 1 (Instituto).

descensogimnasiajujuy

Los descensos (1994-2014)

2014: Argentinos (Joma), All Boys (Balonpie) y Colón (Umbro).
2013: Unión (TBS), Independiente (Puma) y San Martín de San Juan (Mitre).
2012: Olimpo (Balonpie), Banfield (Kappa).
2011: Quilmes (Lotto), Huracán (Kappa), River (adidas) y Gimnasia LP (Penalty).
2010: Atlético Tucumán (Topper), Chacarita (TBS) y Rosario Central (Puma).
2009: Gimnasia de Jujuy (Dunlop) y San Martín (Kappa).
2008: Olimpo (Mitre) y San Martín de San Juan (Mitre).
2007: Quilmes (Lotto), Belgrano (Signia), Godoy Cruz (Athix) y Chicago (TBS).
2006: Tiro Federal (Athletic), Instituto (Umbro) y Olimpo (Balonpie).
2005: Huracán de Tres Arroyos (Atlantic Sport’s) y Almagro (Sport 2000).
2004: Chacarita (Mitre), Chicago (Penalty), At. Rafaela (Brisa) y Talleres (Puma).
2003: Unión (Puma) y Huracán (Signia).
2002: AAAJ (Envión) y Belgrano (Mitre).
2001: Almagro (Mebal) y Los Andes (Signia).
2000: Ferro (New Balance) , Gimnasia Jujuy (Puma) e Instituto (Diadora) .
1999: Huracán (Envión) y Platense (Puma).
1998: Español (Puma) y Gimnasia y Tiro (Lotto).
1997: Banfield (Lotto) y Huracán Corrientes (adidas).
1996: Belgrano (Le Coq) y Argentinos (adidas).
1995: Talleres (Penalty) y Mandiyú (adidas).
1994: Estudiantes (adidas) y Gimnasia y Tiro (Topper).

Por @AlfreMontes.

Especiales: Tyson Caballero, un baldosero en Highbury

Hoy, con los preciosos ojos de los marplatenses y de los otros que también osan llamarse como argentinos posados en Londres, donde el arquero Damián Emiliano Martínez hace sus primeros cagadones palotes en el arco del Arsenal, vamos a recordar la historia de Néstor Fabián Caballero, aquel olvidado primer paraguayo argentino en firmar para los “Gunners”.

Nacido el 31 de enero de 1978 en Posadas (Misiones), este delantero comenzó a sobresalir desde purrete por dos condiciones destacables: su potencia letal en el área y su ceño fruncido como quien está permanentemente olfateando un tanque atmosférico. Esto le valió el apodo que lo acompañará hasta el último de sus días: “Tyson”.

Surgido en Guaraní Antonio Franco, donde llegó a la Primera local siendo apenas un adolescente, Estudiantes de La Plata fue su próximo destino, siguiendo los pasos de su coterráneo estrella: El Yerbatero González. La historia de ninguno de los dos atacantes misioneros con El Pincha prosperó y fue así como Caballero desembarcó en su patria por adopción: Paraguay, para jugar en primer término en Tembetary (1997) y luego en Cerro Porteño (1997/98).

Sin ser nada del otro mundo, la correcta labor del Tyson en aquel Azulgrana que llegó a las semifinales de la Libertadores ´98 sumado a un mercado inglés que se estaba despertando de la siesta tras la sanción de la Ley Bosman, más la decisión dirigencial por piratear otros tercermundistas que no fuesen solo africanos, alinearon los planetas y el día menos pensado Fabián Caballero le estaba dando la mano a Arsene Wenger, el francés más afrancesado

Una vez en Londres, El Tyson se desayunó con dos malas noticias. La primera: el ninguneo de su patria, que no le había dado la más mínima relevancia a su hazaña. La segunda: la futura llegada de Nelson Vivas, mal sindicado –hasta el debut de Dibu Martínez- como “el único argentino en jugar en el Arsenal”.

Tras algunas buenas actuaciones en el equipo reserva, donde llegó a anotar 8 goles, el 11 de noviembre de ese año, El Tyson hizo su debut como Gunner por la Cuarta Fase de la Copa de la Liga –llamada en ese momento Whortington Cup- en un partido que quedó grabado a fuego en el folclore inglés, si es que eso existe: “el inolvidable Arsenal contra Chelsea de 1998”.

Aquella noche memorable en Higbury, el Arsenal formó con: Alex Manninger; Grondin, Vivas, Grimandi y Upson; Garde (Méndez), Huges, Ljumberg y Louis Boa Morte; Wreh y Bergkamp (Caballero). Por su parte, los dirigidos por Gianluca Vialli alinearon a: Kharine; Dan Petrescu, Lebouef (Lambourde), Duberry y Celestine Babayaro; Roberto Di Matteo, Goldbaek (Percassi), Gustavo Poyet y Nicholls (Clement); Tore Flo y el propio Gianluca Vialli.

¿El resultado? Un aplastante 5 a 0 a favor del Chelsea con un gol de Frank Lebouef, 2 de Gustavo Poyet y 2 de Gianluca Vialli. ¡Si! ¡El técnico rival les marcó dos tantos! La historia para Caballero arrancaba, cuanto menos, con demasiado olor a baldoseo.

Orgásmico cuando el relator nombra a “Cobaiero”.

Pese al revés inicial, el 29 de noviembre Caballero hizo su debut por la Premier League al ingresar a los 74 minutos por Fredrik Ljumberg en un empate 1 a 1 frente al Middlesbrough que contaba con Gary Pallister, el colombiano Hamilton Ricard y ese genio incomprendido llamado Paul Gascoigne, entre otros.

Inicia la jugada del gol y abraza a Anelka. Ojo, eh.

La última oportunidad para demostrar algo de nuestro “Lucio Filomeno a la británica” fue el 4 de enero de 1999, cuando vencieron como visitantes por 4 a 2 al Preston North End por la Tercera Fase de la F.A Cup e ingresó en el minuto 70 por Alberto Méndez. Ah, y además le dio un pase gol a Emmanuel Petit para el tercer tanto de su equipo. Tras aquello, de vuelta a la reserva y a final de temporada pasaje de regreso al Paraguay…

Tras un buen año en Sol de América (1999/2000), donde marcó algunos tantos y fue el centro de anécdotas del vestuario, el hecho de poseer la firma “Arsenal” en su currículum le allanó el laburo a su representante, quien lo llevó de vuelta a Gran Bretaña. Aunque esta vez no a Inglaterra sino a su liga satélite (?): Escocia, donde formó parte de aquel Dundee F.C con demasiado sabor a mate, dulce de leche y tango (2000 a 2005).

Si bien compartió plantel con Claudio Caniggia, no llegó a jugar con El Pájaro por un pequeño detalle (?): durante unas vacaciones en Encarnación, El Tyson recibió una paliza de una patota a la salida de un boliche que lo dejó al borde de la muerte y, obviamente, sin jugar durante más de un año.

Cuando Caballero volvió a las canchas, Caniggia ya había puteado hasta al árbitro del Argentina – Suecia (?). Igual, a lo largo de los años compartió estadios y whiskies con próceres como El Beto Carranza, Juan Manuel Sara, el español Javier Artero, El Beto Naveda, el rolinga Julián Speroni y el rasta triniteño Brent Sancho, entre tantos otros.

Más allá de algún golazo y de una lesión que lo dejó afuera de las canchas durante la temporada 2003/04, lo más destacable de su estadía en la tierra de El Jardinero Willie fue que el Dundee F.C debió vender su estadio para pagarle lo adeudado a Caballero y a otros valores del plantel. Sus últimos partidos en aquella Liga fueron jugando el Torneo Relegation 2005 ¿Qué es eso? Algo así como nuestra vieja y querida Promoción. ¿El resultado? Descenso y el regreso de nuestro héroe a América. Y mirá que no cualquiera desciende en Escocia, eh…

A todo esto, el tiempo compartido con uno de los baluartes de La Banda del Gol y El Toque, fueron toda una revelación y se ve que inspiraron a El Tyson, quien ahí mismo inició un betocarranceo feroz que lo llevó con pena y sin gloria por: Olimpia (2005), Tacuary (2006) Daejon Citizen de Corea (2007), Alki de Chipre (2007), Provincial Osorno de Chile (2008), Panachaiki Patras de Grecia (2009), Nacional de Paraguay (2010), Municipal de Guatemala (2011) y otra vez por Tacuary (2012).

Desde mediados de 2012, “el segundo argentino que jugó en el Arsenal pero al que nadie conoció ni conoce”, forma parte del Deportivo Recoleta de la Tercera División guaraní, donde hace las veces de jugador y técnico, emulando lo que a finales del siglo pasado le vio hacer a Gianluca Vialli. ¿Y quien te dice que no le vaya bien imitando a aquel tano? Después de todo, Vin Diesel hizo lo mismo y hoy en dólares sigue nadando.

Especiales: El hijo trucho del Palomo Usuriaga

Carlos Albeiro Usuriaga

Esa brillante generación de jugadores colombianos que hizo historia sin ganar nada en la primera mitad de los años 90, escupió hijos futbolistas que, dos décadas más tarde, intentaron y siguen intentando hacer su propio camino, incluso tomando el fútbol argentino como trampolín. No es casualidad, claro. La nuestra es la tierra del 5 a 0, aquel gran hit cafetero que nos marcó para siempre. A nosotros, pero principalmente a ellos.

José Valencia, el hijo del Tren, pasó por Olimpo y actualmente viste los colores de Rosario Central. Sebastián Rincón trata de seguir los pasos de su papá, Freddy, con la camiseta de Tigre. Alan Valderrama se probó en Racing y en Platense, gracias al apellido de su padre; mientras que Carlos, otro descendiente del Pibe, juega en Colombia y luce la misma porra de rizos rubios. Y ni hablar de todos los parientes del Tino Asprilla que se han dedicado a esto, aprovechando el lazo familiar.

Otros hijos de cracks colombianos noventosos, como Luis Alberto Perea, Leo Stefano Álvarez, Santiago Tréllez y Aldair Valenciano, también juegan al fútbol en su país y en el exterior, aunque no han pisado suelo argentino. Todavía…

Allá por el 2009, llegó a Avellaneda un jugador jovencito al que nadie conocía, pero que físicamente hacía recordar a Albeiro Usuriaga, aquel talentoso delantero que fue vital para esa camada (metió el gol de la clasificación a Italia ’90), aunque no pudo disputar ningún Mundial. El parecido, por supuesto, no era casualidad. El muchacho aseguraba ser hijo del Palomo, tenia casi el mismo nombre e incluso llevaba el mismo peinado. Sólo le faltaba triunfar en Independiente.

Fue así como el Palomito llegó al Rojo, en busca de revivir todo eso que había conseguido Albeiro: un título local, una Supercopa y una Recopa. Pero lo que se encontró, principalmente, fue el cariño de la gente, que recordaba (y sigue recordando) los goles y las gambetas del Usuriaga mayor, asesinado por sicarios en 2004, por involucrarse sentimentalmente con la ex mujer de un delincuente.

“El es muy reconocido, hizo una historia muy grande aquí y me gustaría repetirla. Me siento muy orgulloso de él, y quiero que él se sienta orgulloso de mí allá arriba, jugando en Independiente”, declaraba Carlos Albeiro, que se paraba de 9 y venía de hacer inferiores en Deportivo Cali, hasta que un contacto lo ubicó en la Argentina.

De entrada, lo hicieron practicar con la Tercera, dirigida por Cayetano Rodríguez, aunque su sueño era integrar el plantel del Tolo Gallego y que lo llamaran Palomito.

Después de dos semanas, en Independiente se dieron cuenta de que el pibe no era tan bueno como decía. De hecho, el parecido con el Palomo sólo se remitía a lo físico. No gambeteaba, no desbordaba, no metía goles, nada de nada. Muchas gracias y hasta pronto.

Hasta que un día, a alguien se le ocurrió investigar un poco más allá de lo que salía en los diarios, para encontrar la verdad: no se trataba del hijo de Usuriaga…¡Era el sobrino! Un estafador.

El Palomo tuvo una vida muy intensa, en la que le sucedió de todo, pero no tuvo hijos. Sí sobrinos, como Carlos Albeiro Ríos Usuriaga, fanático de su tío, al punto de querer imitarlo en todo y llegar a decir que era su hijo, sapo que la prensa argentina se comió sin dudar.

El 5 de noviembre de 2011, el Palomito fue asesinado en circunstancias similares a las de su tío. Una tragedia que pasó desapercibida en el mundo del fútbol, pero que de alguna manera lo terminó emparentando a su falso padre. Quiso repetir la historia y lo logró.

Especiales: La camiseta de River

Una buena campaña, un episodio histórico, un título, dos, tres. Muchas veces las camisetas quedan marcadas a fuego en la memoria del hincha, gracias a un momento de gloria en la vida deportiva de un club. Quizás no recordamos a todos los jugadores que estaban en ese plantel, pero sí nos acordamos de los detalles que tenía la casaca de esa temporada.

Apelando al corazón del hincha, adidas presentó hace poco la nueva camiseta 2014/2015 de River Plate. El diseño renovado reincorpora las tres tiras horizontales en las mangas, rememorando al tricampeonato de 1997. Con un golpe de vista, uno relaciona la camiseta con aquel equipo millonario que supo ganar todo.

¿Qué otras camisetas históricas te gustaría que se reversionaran? Te leemos.

Especiales: Hugo Moyano futbolista

moyanofutbolista

No se vayan a creer que todo lo hace por la guita o por el poder político. Mucho antes de convertirse en el mandamás de Alvarado, Comunicaciones, Barracas Central, Camioneros Independiente de Avellaneda, el sindicalista Hugo Moyano tuvo una estrecha relación con el fútbol. Y no como dirigente, sino como jugador amateur. Desarrollemos su breve y desconocida historia dentro de un campo de juego.

Nacido en La Plata en 1944, pero radicado en Mar del Plata, Hugo Antonio Moyano se empezó a interesar por los deportes desde muy chico. Mientras sus amiguitos jugaban a los autitos, él jugaba a los camioncitos (?) soñaba con presentarse en estadios repletos de gente. Y quieran o no, lo logró.

Primero, claro, corrió las despobladas canchas marplatenses, jugando en las inferiores de Unión de Mar del Plata, donde compartiría jornadas con Julio Santella, un buen lateral izquierdo que luego de pasar por Estudiantes y el Deportivo Español, se rompió los ligamentos y entonces se dedicó a la preparación física, función en la que consiguiría un singular éxito acompañando a Carlos Bianchi.

¿Y Moyano? A comienzos de los años 60 llegó a ser suplente en la Primera División del Celeste, cuando ya era delegado gremial en una empresa de transportes. Cuentan que era un wing flaquito que jugaba por derecha. Y a diferencia de lo que sucedería una década más tarde, no marcaba a nadie.

También en su juventud, el líder camionero se dedicó al boxeo, pero recién empezó a pegar fuerte en los 70, cuando se hizo cargo de la Juventud Sindical Peronista en la Regional de Mar del Plata. Algunas publicaciones de la época dan cuenta de que la LJP se dedicaba a identificar y a capturar a los subversivos. Más específicamente a los integrantes de la agrupación Montoneros.

Con los años, Moyano fue acomodándose a la coyuntura de los gobiernos de turno. A veces en la misma vereda, a veces en la de enfrente. Política, ni más ni menos que eso. Lo mismo que, luego de haber intentado en varios clubes del ascenso, tratará de hacer en Independiente. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlo? Si comete algún error, ya sabemos lo que tenemos que hacer.

Especiales: Botero Joaquín


Joaquín Botero Vaca (El Chacal)

Tres goles en aquel recordado 6 a 1 de Bolivia a la selección argentina de Diego Maradona en la Paz convirtieron a Joaquín Botero en el enemigo público número uno de 40 millones de personas. No era la primera vez que el delantero se transformaba en el verdugo de los argentinos, ni mucho menos. Tres años atrás había hecho sapo categóricamente con la casaca del Ciclón.

“Es un jugador interesante al que conozco mucho”, dijo el cometero técnico Oscar Alfredo Ruggeri cuando todos se preguntaban quién era ese boliviano que venía a reforzar el sector verdulería del Carrefour de avenida La Plata vestir la camiseta de San Lorenzo en el segundo semestre de 2006. Su llegada, a préstamo por un año (y gratis porque venía con el pase en su poder), se sumaba a la del peruano Roberto Malingas Jiménez en ese paquete de contrataciones falopa latinoamericanas que armó el actual panelista estrella de #elprogramadeFantino.

Para ese entonces, y si bien era casi un desconocido por estas tierras, el Chacal, un delantero de raza, nacido en diciembre de 1977, llevaba un buen rato en la selección y acumulaba pasos en su país por el Mariscal Braun (1997), Club Deportivo Municipal de La Paz (1998), Bolívar (1999 a 2003, en 2002 había sido el goleador a nivel mundial) y por México en los Pumas de la UNAM (2003 a 2006), aunque su carrera ya pintaba en declive.

“Soy un delantero con mucha movilidad, que corre muchísimo, que le gusta y vive del gol. Soy un oportunista del gol”, se presentó ante los que no lo ubicaban y dejó un par de perlitas como “El técnico, los dirigentes, los jugadores y los jefes de la hinchada (sic) me recibieron muy bien” y “Tengo 10 hermanos: mi papá tenía tan buena puntería como yo”. Eso sí, ya adelantaba que lo iban a tener que esperar un ratito: “Todavía no estoy para jugar. Hace un mes que estoy parado. Pero calculo que la adaptación será bien rápida”. Y sí, en los entrenamientos se lo veía bastante regordete.

Debutó casi un mes más tarde, todavía visiblemente fuera de forma física, el 18 de agosto, ante Belgrano en Córdoba (empate 2 a 2). Esa noche, el Boli reemplazó al peruano Malingas Jiménez y tuvo una actuación discreta, tirando a floja. Es más, sobre el final del partido, con Germán Montoya -el arquero del Celeste– ya vencido, se perdió lo que hubiera sido el triunfo del Ciclón. Mala suerte.

Reapareció cuatro días más tarde, ahora como titular, ante Banfield por la Copa Sudamericana, conformando la dupla de ataque con Malingas. Ese día, San Lorenzo ganó 2 a 1 y Boterito rindió bien hasta que salió reemplazado por el Pocho Ezequiel Lavezzi. Parecía que se le iban a abrir un par de puertas, pero…

Misteriosamente, Ruggeri lo mandó al freezer. Recién volvió a jugar en la revancha ante el Taladro, el 12 de septiembre. El partido terminó 0 a 0 y Botero se fue reemplazado por Leandro Ulloa (con todo lo que eso significa). En las instancias siguientes de la Sudamericana, ante Santos y Toluca, reemplazó a Adrián González, pero siempre pasó desapercibido.

La despedida quedó para la fecha 13, ante Vélez en Boedo Almagro el Bajo Flores, cuando le tocó ingresar por Ulloa. Más allá de que entró con un 0-2 abajo y se fue con el encuentro empatado 2 a 2, tuvo otra noche olvidable. Y así jamás volvería a vestir la camiseta azulgrana. Ese torneo, el Ciclón tuvo un desempeño discreto y terminó noveno, aunque no le fue tan mal en cuanto a goles convertidos. Pese a contar con Peirone, Botero y Ulloa entre sus delanteros, metió 30 tantos. Apenas cinco menos que el campeón, Boca Juniors Estudiantes de La Plata.

Sin espacio, y decepcionado con el Cabezón, se marchó antes del final del Apertura. “Ruggeri me pidió y después no me dio muchas chances. Habrá que preguntarle a él porque no jugué”, argumentó el Chacal, que reconoció que llegó muy fuera de forma y eso le jugó en contra. Solo 6 partidos (nunca la metió, obvio) alcanzaron para conocerlo y pedirle un remís que lo regresara a su casa.

Lejos de Buenos Aires, siguió su derrotero por Deportivo Táchira de Venezuela (2007), Bolívar (2008) y Correcaminos de la UAT de México (2009). Quizás, esa tarde iluminada ante la Argentina le sirvió para viajar por el mundo en 2010. Primero jugó en Al Arabi de Kuwait y luego pasó al Henan Jianye Football Club de China.

En 2011, claro, ya estaba de nuevo en Bolivia, defendiendo los colores del San José, aunque se tuvo que marchar a los pocos meses por las constantes lesiones. A comienzos de 2012 surgió la posibilidad de ir a robar disputar la liga de la India con otras figuras del fútbol boliviano, como Joselito Vaca y Limberg Gutiérrez, pero todo quedó en la nada.

A mediados de 2012, Bolívar, donde es ídolo, lo tentó para volver, pero no hubo acuerdo. En enero de 2013, cuando todo parecía indicar que regresaba al conjunto celeste tras casi un año y medio de inactividad, los dejó de garpe y se fue a Sport Boys de Warnes, en la segunda división del altiplano, donde al cierre de la temporada consiguió el ascenso a la máxima categoría con goles en los partidos importantes.

Castigado por las lesiones, pasó los últimos seis meses relegado el banco de suplentes, viendo cómo su lugar era ocupado por el eterno Bichi Fuertes. Ah, sí, todavía ni piensa en retirarse.