Viewing Category : Fuera de stock

Fuera de Stock: los laterales con el pie (1993)

No deben ser muchos los que tengan en la memoria el Mundial Sub 17 de Jap√≥n 1993. Primero, porque todo suced√≠a en la otra punta del planeta, simulat√°neamente con nuestras madrugadas. Segundo, porque la selecci√≥n argentina no tuvo un buen desempe√Īo. Y tercero, porque ese torneo se disput√≥ hace m√°s de 20 a√Īos. Sin embargo, hay algo de aquella competencia que ning√ļn futbolero deber√≠a olvidar jam√°s: los laterales con el pie. Aqu√≠ el recuerdo de aquella extra√Īa regla.

As√≠ como el Mundial de Italia 1990 nos marc√≥ eternamente gracias a la valent√≠a de aquel equipo argentino que lleg√≥ a la final sin que le sobrara absolutamente nada, tambi√©n para la FIFA signific√≥ un antes y un despu√©s. La exageraci√≥n del juego defensivo produjo la escasez de situaciones de peligro. Se empez√≥ a ponderar el trabajo de los entrenadores por sobre los jugadores. El promedio de gol de esa copa fue p√©simo, el m√°s bajo de la historia: 2.21 por partido. Evidentemente, hab√≠a que hacer algo para que el gran negocio del f√ļtbol tambi√©n resultara atractivo y entretenido, m√°s all√° del resultado.

Uno de los grandes flagelos a combatir era el de la p√©rdida de tiempo. Y no hablamos s√≥lo de esconder pelotas, cagones (?). Los arqueros demoraban much√≠simo, gracias a que por aquel entones era posible tomar la pelota con las manos despu√©s de un pase con el pie de un compa√Īero. Se ten√≠a que terminar con eso. Por eso es que en el Mundial Sub 17 de 1991, tambi√©n en Italia, se prob√≥ aquel primer gran cambio, sobreviviente de muchas otras variantes que distintos jugadores, entrenadores, √°rbitros, dirigentes y periodistas especializados hab√≠an sugerido para que la International Board modificara el reglamento.

Luego del experimento, en el que los arqueritos se acostumbraron rápidamente a jugar con los pies ante un pase, la FIFA no tardó mucho en integrar esa regla al resto de sus competencias. Ya para 1992 y a pesar del instinto natural de cualquier portero, agarrarla con las manos en esa situación dejó de ser una costumbre. Bue, para todos no (?).

En el camino quedaron otras modificaciones, que tambi√©n se implementaron aquel a√Īo, pero que nunca funcionaron: como la zona de la posici√≥n adelantada, que no arrancaba desde la mitad de la cancha, como estamos acostumbrados a ver, sino que part√≠a desde el √°rea grande, hasta el final de la cancha: 16,5 metros de largo. Para que quedase m√°s claro cu√°l era la zona del offside, adem√°s, la l√≠nea frontal del √°rea se extend√≠a hacia los laterales. Nadie entendi√≥ nada, todos estaban atentos a no quedar en fuera de juego y los partidos fueron m√°s horribles que lo habitual. Se descart√≥.

Tambi√©n en 1991, pero en el Mundial Sub 20 de Australia, naci√≥ “La muerte s√ļbita”, que ya recordamos en este sitio. La regla no tardar√≠a en morirse, parad√≥jicamente.

Sin lugar a dudas, el cambio reglamentario que m√°s llam√≥ la atenci√≥n en esa √©poca tuvo que ver los los saques de banda, que desde 1882 tomamos Branca se hab√≠an hecho con las manos. ¬ŅPor qu√© hab√≠a que cambiarlos? Seg√ļn la gente del CIHEFE, el que tir√≥ la idea (o la bronca) fue el entrenador del Arsenal, Ars√®ne Wenger, cansado de los vivos (?) como Rory Delap, un especialista en laterales-centros. Algo as√≠ como Alcami en Atlanta o el uruguayo Rosano en los equipos de Caruso Lombardi. La efectividad, discutible. Pero sacaban fuerte, eso s√≠.

El Mundial Sub 17 de 1993 sirvió, entonces, para probar algo que parecía (y sigue pareciendo) increíble: los laterales con el pie. No se podía marcar un gol directo mediante un saque de banda, pero sí se podía enviar centros peligrosos al área, favorecidos además por la ausencia de posición adelantada. Para tal acontecimiento novedoso, mandamos a nuestros mejores hombres (?).

Jos√© Burtovoy, Fabricio Fuentes, Federico Dom√≠nguez, Milton Acosta, Rodrigo Vilari√Īo, Norberto Orrego, Nicol√°s Diez, Andr√©s Grande (el hombre encargado de los laterales por la derecha), Leonardo Biagini, Mauro Cantoro, Kurt Lutman, Jos√© Ram√≠rez, Ariel Ruggeri, Jos√© Manuel Moreiras, Emiliano Romay, Rub√©n Cantero, Pablo Rodr√≠guez y Fernando Della Sala fueron los conejillos de Indias (?). Argentina fue eliminada en la fase de grupos, detr√°s de Nigeria y Australia.

Los resultados de la nueva regla, a nivel general, no tardaron en llegar. Por esa vía se marcaron 4 tantos en la competición, lo mismo que a través de los saques de esquina. Además, los equipos trataban de mantener la tenencia del balón para evitar un lateral en contra, que suponía una situación de riesgo. Sin embargo, no todo era color de rosa.

Cada pelota que se iba afuera por las bandas, terminaba en una pérdida de tiempo, porque cada equipo tenía uno o más especialistas, que se preparaban como si fuesen a ejecutar el tiro libre de sus vidas, pedían distancia y no hacían otra cosa que demorar el trámite del partido. Insoportable.

Como si fuera poco, ese capricho de los laterales con los pies casi deriva en algo que hubiese sido dif√≠cil de superar: Chile campe√≥n del mundo (?). Por suerte, el sue√Īo de los trasandinos s√≥lo lleg√≥ hasta semifinales y los laterales volvieron a ser con las manos.

El mundo mantiene su equilibrio.

Fuera de Stock: La Copa Conmebol

14 noviembre 2014

Fue, durante casi una década, el estímulo internacional de los equipos chicos y el consuelo de los pocos grandes que no podían aspirar a la Libertadores o a la Supercopa. Festejada por aquellos que la consiguieron, ninguneada por aquellos que no la ganaron o que ni siquiera la disputaron. Con ustedes, la historia de la olvidada Copa Conmebol, la Champions de los pobres.

A comienzos de la d√©cada del 90, la Confederaci√≥n Sudamericana de F√ļtbol ten√≠a la intenci√≥n de de crear una copa que fuese similar a la UEFA y que de alguna manera se instalara como el torneo de mayor relavancia para aquellos equipos que en sus respectivas ligas se ubicaban detr√°s de los clasificados a la Libertadores. Ya exist√≠a la Supercopa como segunda competici√≥n, pero era demasiada exclusiva. Se necesitaba, entonces, una copa parecida a la de los europeos, con clasificaci√≥n abierta y eliminaci√≥n mano a mano, en partidos de ida y vuelta.

Fue así cómo surgió la Copa Conmebol, un mimo para los clubes menos favorecidos en el plano internacional. El premio por ganar este trofeo, además, se multiplicaba, porque en algunas oportunidades otorgaba la chance de disputar la Copa de Oro Nicolás Leoz (la que obtuvo Boca) y hasta la Copa Master de la Conmebol (no confundir con la Master de la Supercopa, esa que también ganó Boca). Todo un rejunte de hojalata del que era difícil enorgullecerse si uno era de un equipo grande.

1992

V√©lez S√°rsfield, Deportivo Espa√Īol y Gimnasia y Esgrima La Plata fueron los representantes argentinos de la primera edici√≥n, en 1992. En los octavos de final, El Gallego despach√≥ al Fort√≠n, luego de ganarle 2 a 0 en el segundo partido, con goles de Parodi y Sassone. Aunque luego, Espa√Īol terminar√≠a perdiendo con Olimpia de Paraguay en la definici√≥n desde el punto del penal.

El que lleg√≥ m√°s lejos de los nuestros fue El Lobo, que luego de vencer al O’Higgins de Chile y a Pe√Īarol de uruguay, en semifinales cay√≥ por penales con el Decano paraguayo. El campe√≥n terminar√≠a siendo el Atl√©tico Mineiro de Brasil, que de esa manera obtuvo su primer lauro internacional.

1993

En la segunda edici√≥n se produjo el estreno de Hurac√°n, que r√°pidamente qued√≥ afuera, luego de perder en el global con el siempre copero Pe√Īarol. El Deportivo Espa√Īol fue otro que qued√≥ afuera en la primera ronda, perdiendo en el cruce con Sportivo Luque√Īo de Paraguay. El √ļnico de los argentinos que m√°s o menos hizo algo digno fue San Lorenzo, otro debutante en esta copa.

El Cuervo barri√≥ a Danubio de Uruguay y luego a Sportivo Luque√Īo por penales, para despu√©s caer en semis con el Manya, por la misma v√≠a. Los uruguayos terminar√≠an perdiendo en la final con el Botagofo, otro brasile√Īo que us√≥ la Conmebol para desvirgarse en competencias sudamericanas.

1994

Hurac√°n volvi√≥ a aparecer en la tercera edici√≥n, con la secuela de aquel gran equipo que hab√≠a peleado el t√≠tulo hasta la √ļltima fecha del Clausura, en el primer semestre del a√Īo. El tema es que se comi√≥ 4 con Cerro Cor√°, de local. Despu√©s el Globo gan√≥ 2 a 1 en la revancha, pero no le alcanz√≥ para acceder a los cuartos de final.

El que s√≠ accedi√≥ a la segunda fase fue San Lorenzo, que elimin√≥ al debutante Lan√ļs, luego de empatar los dos partidos y triunfar desde los 12 pasos. Despu√©s se encontr√≥ con la Universidad de Chile, que le dijo adi√≥s para siempre. El campe√≥n en 1994 fue San Pablo de Brasil, que le gan√≥ a Pe√Īarol. A esa altura, los uruguayos eran los eternos perdedores de la Conmebol.

1995

El Gimnasia de Griguol y el Rosario Central de Angel Tulioi Zof accedieron a la Conmebol de 1995, despu√©s de haber terminados 3¬ļ y 6¬ļ en el torneo local, respectivamente. Lo del Tripero fue bien modesto, quedando eliminado de entrada con Sud Am√©rica de Uruguay. Y no, lo de GELP no son las copas.

Lo del Canalla, en cambio, fue heroico. No sólo porque eliminó a Defensor Sporting, Cobreloa y Colegiales de Paraguay, sino porque le ganó una final histórica al Atlético Mineiro, después de haber caído 4 a 0 en Brasil. Tanto la remontada como los penales, tuvieron tintes épicos. Obviamente, estamos hablando de una Copa Conmebol y no de una Libertadores, pero poco importa cuando se trata de festejar.

1996

Para la quinta edici√≥n, los clasificados de nuestro pa√≠s fueron Rosario Central (√ļltimo campe√≥n) y Lan√ļs, segundo en el plano local. El conjunto rosarino intent√≥ repetir la haza√Īa y estuvo cerca, luego de dejar afuera al Cobreloa y al River uruguayo, pero en semifinales se cruz√≥ el Granate, que ven√≠a de eliminar al Bol√≠var de Bolivia y a Guaran√≠ de Paraguay, apoyado en sus figuras: Roa, Serrizuela, Siviero, Mena, Hugo Morales, Ibagaza y el Chupa L√≥pez, entre otros.

Contra todos los pron√≥sticos, un equipo de C√ļper no perdi√≥ la final. Se impuso ante Independiente Santa Fe, luego de ganar 2 a 0 de local y perder 1 a 0 en Colombia. Lan√ļs fue el segundo club argentino en ganar la Conmebol y otro de los tantos que en Sudam√©rica se sacaron la leche con esta copa.

1997

En 1997, hizo su aparici√≥n Col√≥n de Santa Fe. Inesperadamente, despach√≥ a la U de Chile y a Danubio de Uruguay (ambos por penales, con Leo D√≠az como protagonista), pero en semifinales se cruz√≥ con Lan√ļs, que lo derrot√≥ por 3 a 1 en el global y entonces pas√≥ a la final.

En el √ļltimo cruce, el Granate choc√≥ con el Atl√©tico Mineiro, que ven√≠a de pechear escandalosamente el a√Īo anterior y no se pod√≠a permitir algo similar. Por eso puso todo en esas dos finales. Sobre todo en la primera, cuando el equipo de Emerson Leao gan√≥ 4 a 1 como visitante y canchereando un poco, desatando un esc√°ndalo que jam√°s olvidaremos, pese a que se trataba de una Conmebol.

“Varios jugadores de Mineiro nos cargaban, en el segundo tiempo, dici√©ndonos ole ole cada vez que tocaban la pelota. Y el peor de todos fue el capit√°n, Jorginho, que un minuto antes del final me dijo ole argentino hijo de p… Esto me hizo reaccionar mal”, dijo Ruggeri despu√©s de aquel gran hit de su carrera. Y agreg√≥: “Ahora, despu√©s del cotejo, m√°s calmo, reconozco que me equivoqu√©, pero en ese momento lo quer√≠a destrozar. Por eso lo segu√≠ hasta el banco de suplentes, donde se fue a refugiar. Ah√≠ me sali√≥ al cruce Leao, a quien no le pegu√©. El me separ√≥ al tiempo que me gritaba par√°, par√°, dejalo. Y despu√©s vino todo lo dem√°s por una reacci√≥n l√≥gica de mis compa√Īeros, que estaban tan irritados como yo por las cargadas de estos rivales, que en verdad me sorprendieron porque de tantas veces que jugu√© contra equipos brasile√Īos nunca tuvieron una actitud as√≠”.

Otro que habl√≥ fue el golpeado t√©cnico Leao, que por aquellos d√≠as comenz√°bamos a enterarnos de su aberraci√≥n por los argentinos:“Los jugadores de Lan√ļs son unos animales. Si fuesen hombres me hubiesen pegado de frente. Adem√°s no se dan cuenta de que todav√≠a tienen que ir a Brasil. Esto era s√≥lo un partido de f√ļtbol. En la cancha demostramos leg√≠timamente que somos superiores”.

En la revancha (sí, porque hubo revancha), empataron 1 a 1 y los brasileros se llevaron la copa.

1998

Gimnasia y Central fueron los protagonistas nacionales en la Conmebol de 1998. Los platenses tuvieron que recurrir a sus jugadores juveniles, ya que los grandes estaban de gira por Norteamérica. Fue así como surgieron los ya olvidados Lobitos, unos pibes que estuvieron al borde del milagro, pero perdieron con el Jorge Wilstermann de Bolivia. Una prueba más que clara de la poca importancia que le daban los clubes a esta copa, incluso aquellos que no tenían (tampoco ahora) trofeos internacionales.

El Canalla, en cambio, volvi√≥ a apostar al mismo camino que le hab√≠a dado una alegr√≠a tres a√Īos antes. Elimin√≥ a Audax Italiano de Chile, Hurac√°n Buceo de Uruguay y Atl√©tico Mineiro (s√≠, otra vez los brasucas), antes de llegar a la final con el Santos, que se termin√≥ colgando la medalla de campe√≥n, despu√©s de vencer 1 a 0 en Brasil y empatar 0 a 0 en el Gigante de Arroyito.

1999

La √ļltima edici√≥n de la Copa Conmebol fue la de 1999, con la participaci√≥n de Rosario Central y Talleres de C√≥rdoba. Los rosarinos entraron directamente a cuartos de final, pero marcharon con el Deportes Concepci√≥n de Chile. Lo de los cordobeses, en cambio, fue sufrido pero exitoso.

La T elimin√≥ en cadena a Independiente Petrolero de Bolivia (por penales), Parana de Brasil (por penales) y Deportes Concepci√≥n (3 a 2 en la serie), pero se encontr√≥ con un rival brasile√Īo dur√≠simo (?) e inesperado en la final: Centro Sportivo Alagoano. Un club de Macei√≥, un eterno equipo del ascenso que en aquel momento estaba en tercera divisi√≥n. ¬ŅY c√≥mo hab√≠a llegado a esa instancia? Cosas que los brasuca s√≥lo saben explicar.

Lo cierto es que el Azulão do Mutange se impuso por 4 a 2 en la ida, tirándole toda la presión al team de Gareca en la vuelta. Finalmente, Talleres ganó 3 a 0 en La Docta, con goles de Ricardo Silva, Darío Gigena y Julián Maidana sobre la hora.

¬°Un equipo cordob√©s campe√≥n de algo! Suficiente para que la Confederaci√≥n Sudamericana de F√ļtbol tomara cartas en el asunto y terminara con la fantochada de la Copa Conmebol, que nunca gan√≥ prestigio, pero que de alguna manera sent√≥ las bases para que se agrandara el cupo de participantes en la Libertadores y para que surgiera, a√Īos m√°s tarde, la Copa Sudamericana, luego de los experimentos de la Mercosur y la Merconorte.

Desde acá, nuestro homenaje a aquel torneo internacional que dejó algunos gratos recuerdos para los equipos chicos y algunos viejos cantitos hirientes para los equipos grandes. Todo fuera de stock.

Fuera de stock: las vendas por encima de las medias

1 noviembre 2014

Durante gran parte de los 80 y los 90, cuando el f√ļtbol todav√≠a era mucho m√°s est√©tico en el juego que en la indumentaria, los tobillos de algunos jugadores fueron protagonistas de una tendencia que hoy nos parece lejana y hasta nos genera algo de nostalgia: las vendas por encima de las medias. Es buen momento de recordarlo.

Si hay algo que diferencia a los futbolistas profesionales de los amateurs, además de que no tienen que pagar para jugar (salvo que los dirija el Richard), eso es el cuidado físico, que muchas veces implica la prevención en partes del cuerpo que son más sensibles o que simplemente están más expuestas a las lesiones. Los tobillos, en ese sentido, forman parte del podio entre las zonas delicadas.

La mayoría de los jugadores se vendan, por no decir todos. Sin embargo, no todos lo hacen de la misma manera. Existen diferentes técnicas y también puede variar la cantidad de vueltas, la presión que se ejerce sobre el pie (intentando no cortar la circulación sanguínea), si es interna, si es externa, y un montón de variables más, sin tener que llegar necesariamente al colmo de Pablo Michelini, que siempre prefería vendarse la cabeza antes que los pies (?).

Vendarse por encima de las medias (o usar tobilleras, en su defecto), fue una de las pr√°cticas que m√°s prendi√≥ entre los futbolistas de hace 20 o 25 a√Īos. Por comodidad, necesidad o simplemente por moda, algunos jugadores de nuestro pa√≠s probaron el extra√Īo m√©todo. Algunos, lo hicieron un par de veces hasta que se dieron cuenta de que no los favorec√≠a en nada. Otros, por el contrario, lo adoptaron como un ritual m√°s y utilizaron ese tipo de vendaje por el resto de su carrera. Y quedaron en la historia, claro.

Juan Jos√© El Yaya Rossi, aquel que brillara en Newell’s y Banfield, fue uno de los m√°s representativos adeptos de esta costumbre. No era el √ļnico que usaba las vendas por encima de las medias en La Lepra, pero s√≠ uno de los que se nos viene a la memoria recurrentemente.

Otro al que es muy difícil recordar sin los tobillos blancos (y la rodilla sana) es al Negro José Luis Villarreal. El ex de volante de Belgrano, River y Boca, mantuvo el estilo, incluso en el final de su carrera, cuando las nuevas generaciones miraban con cara rara y algo de desprecio a esa tendencia que venía del siglo anterior.

El Chino Carlos Daniel Tapia, actor de reparto en el Mundial 86, fue protagonista de las medias vendadas en la década del 90. Después tuvo que ver como su hija aparecía en #ElProgramaDeFantino, pero ese es un tema que otro día desarrollaremos (?).

El actual técnico de la selección argentina, Gerardo Martino, fue otro prócer de este hábito en los 80 y 90. Imaginarse al Tata sin las vendas visibles es muy difícil. Recién en el tramo final de su trayectoria, en el Barcelona de Ecuador, se lo pudo ver con las medias impolutas.

Sin ser un especialista en la materia, Diego Armando Maradona jug√≥ varios partidos con el vendaje externo, tanto en Boca como en el N√°poli. Y tambi√©n en Newell’s, como muchos de sus compa√Īeros en esa √©poca. Incluso uno puede recordar jugadas hist√≥ricas en las que el Diego le dio a la pelota vendado de esa manera: la rabona frente a Islas, por ejemplo. Y c√≥mo no mencionar su pen√ļltimo encuentro en la Selecci√≥n, ante Grecia, donde las vendas blancas acompa√Īaban a los botines totalmente negros.

Hay algo fundamental que no mencionamos: para que las vendas blancas se hayan destacado, siempre fue necesario la utilización de medias de otro color. El contraste de equipos con medias oscuras, favoreció a algunos jugadores de esa época. Y si uno ve, por ejemplo, los partidos del Mundial 94, se dará cuenta de que Maradona también usó vendas por encima de las medias ante Nigeria.

Para destacarse, en ese caso, había que hacer la gran Sensini y clavar unas tobilleras azules. Porque incluso teniendo al Diego al lado, algunos intentaban ser diferentes.

Con los a√Īos, la costumbre fue desapareciendo de las canchas nacionales, aunque algunos pocos intentan revivirla cada tanto. En tiempos donde se privilegia lo est√©tico por sobre cualquier otro aspecto, parece dif√≠cil que aquella tendencia vuelva para instalarse. Igual, no perdemos la esperanza y confiamos en la justicia, que tiene los ojos vendados.

Fuera de stock: La Copa Libertad, f√ļtbol de tres (1993)

8 septiembre 2014

Hace algunos a√Īos, en esta misma secci√≥n, recordamos los torneos de 45 minutos que intentaron revitalizar el f√ļtbol de principios de los a√Īos 90. La aparici√≥n de im√°genes casi in√©ditas de aquellos extra√Īos triangulares de pretemporada, nos obliga a reabrir el tema para seguir recolectando pruebas hasta que se haga justicia (?). Con ustedes, la Copa Libertad de 1993.

El torneo, organizado por la empresa Telemarket y transmitido por Canal 9 Libertad, bajo el slogan de “F√ļtbol de tres”, tuvo dos episodios en aquel verano. En la cancha de Hurac√°n, el local recibi√≥ Newell’s y a Nacional de Montevideo. Los uruguayos, despu√©s de igualar en cantidad de puntos con los rosarinos, se terminaron quedando con la copa gracias a ¬Ņlos penales? No, gracias a los c√≥rners sin arquero. El √ļnico que convirti√≥ fue Wilson N√ļ√Īez.

El otro cap√≠tulo de aquel experimento lo protagonizaron Racing, San Lorenzo y Pe√Īarol de Montevideo, el 24 de enero por la noche, en el estadio Jos√© Amalfitani. Un m√©nage √† trois futbol√≠stico desde el vamos, sobre todo visualmente, ya que los tres equipos salieron a la cancha de forma simult√°nea. S√≠, se√Īor, 33 jugadores. Aunque siempre quedaban 22 adentro y los restantes 11 (m√°s los suplentes) esperaban afuera.

La Academia, en primer turno, venci√≥ a Pe√Īarol por 3 a 0, con un gol de Ademir y dos de Claudio El Piojo L√≥pez, que ser√≠a destacado como la relevelaci√≥n del certamen. Un rato m√°s tarde, El Cicl√≥n derrotar√≠a a los charr√ļas por 2 a 1, clasificando para la final, que contar√≠a con algunas particularidades.

El reglamento decía que si Racing y San Lorenzo igualaban en el encuentro de 45 minutos, el desempate debía hacerse mediante ejecuciones de arco a arco (?). De persistir la paridad, la cosa de trasladaba a los tiros desde la esquina. Y si después de todo ese quilombo los hijos de puta seguían sin sacarse ventajas (?), la definición se hacía con remates desde la mitad de la cancha, con la salvedad de que la pelota no podia picar antes de entrar. Todo esto sin arquero, claro.

Finalmente, todos esos pasos quedaron sin efecto, porque el partido lo ganaría Racing por 1 a 0, con gol de Ruben Paz. Y sí, como en muchos torneos amistosos, el cuadro de Avellaneda gritó Dale campeooooo, Dale campeooooo.

M√°s de 20 a√Īos han pasado desde aquella vieja Copa Libertad y el f√ļtbol ha cambiado mucho. Aunque pens√°ndolo bien, siguen transmitiendo el Bambino Pons y Fernando Niembro. Dejen, no dijimos nada.

Fuera de Stock: El 1 de Navarro Montoya

24 agosto 2014

Si uno recuerda a Carlos Fernando Navarro Montoya como futbolista, no puede dejar de pensar en una tragedia su particular estilo, en su pelada con pelo largo, en los jeans Vanquish, en su incansable lucha para ser convocado a la selecci√≥n argentina y, por supuesto, en su cl√°sico buzo del cami√≥n. Sin embargo, hubo otro detalle, quiz√°s menos llamativo, que acompa√Ī√≥ al arquero durante toda su trayectoria: el n√ļmero 1. Pero no cualquier uno. Conozcamos la historia.

Nacido en Colombia, pero formado futbolísticamente en Argentina, el Mono debutó en Vélez Sársfield en 1984 y desde sus comienzos se mostró como un jugador distinto. No sólo ocupar el arco y por aceptar a temprana edad el llamado de la selección cafetera, sino también por otras cuestiones que tenían que ver con la imagen, aspecto poco explotado por aquel entonces.

La indumentaria de Navarro Montoya siempre estuvo signada por un n√ļmero 1 bastante extra√Īo, gordo, de forma irregular y bien grande. Presente en la espalda, en el pecho y en el short. √önico y personal. Cuando uno ve√≠a ese 1, sab√≠a que pertenec√≠a al Mono. Algo parecido a lo que suced√≠a con Fillol, con esa especie de I latina uno en n√ļmeros romanos. Ni m√°s ni menos que una marca registrada.

En Independiente Santa Fe, en V√©lez, en Boca. Pod√≠a cambiar de club o de buzo, pero el 1 siempre se manten√≠a. Incluso algunos intentaron cambi√°rselo, pero √©l se neg√≥ siempre. El empresario y dise√Īador Oscar Tub√≠o, autor de algunas camisetas c√©lebres del f√ļtbol argentino, recuerda el motivo: “√Čl vino a hablar conmigo una vez. A m√≠ el camioncito no me gustaba y el 1 no me dejaba tocarlo, porque lo hab√≠a hecho la mam√°. A m√≠ me recordaba al ping√ľino de vino que le serv√≠an a mi pap√° en el bar”.

En 1996, la imagen personal del arquero comenzó a chocar con la institucional del Xeneize. Mientras el club continuaba su relación con Olan, el Mono se mostraba con un buzo de la firma danesa Hummel. Unas semanas más tarde, Olan pasó a ser Topper y entonces el colombiano comenzó a usar un buzo verde, sin marca aparente, pero con el 1 de siempre.

Ya para octubre de ese a√Īo, Nike comenz√≥ su relaci√≥n con Boca, poni√©ndose firme con la indumentaria del guardavallas. Navarro Montoya, sabiendo de las exigencias comerciales que se ven√≠an, mand√≥ a bordarle el logo de Nike a su buzo verde. Los de Nike se le cagaron de risa y fueron contundentes: nada de dise√Īos caseros, ni n√ļmeros raros. Todo deb√≠a seguir el patr√≥n de la marca de la pipa, sin contemplaciones.

El Mono finalmente tuvo que rendirse y aceptar el buzo blanco con el impersonal n√ļmero 1 de f√°brica, en el debut de la empresa yanqui, con empate 0 a 0 ante Racing, por la Supercopa.

También le tocaría usar el buzo negro, que mantenía el template de la camiseta: la franja amarilla y las polémicas líneas blancas criticadas por Maradona.

Cansado por estas cuestiones, pero sobre todo por su relaci√≥n con el t√©cnico Bilardo, el arquero se march√≥ a Espa√Īa, para vestir los colores del Extremadura. Y si bien el Mono se dio el lujo de volver a usar el buzo del cami√≥n, se le complic√≥ a la hora de mostrar el 1, porque de entrada le dieron el 25.

Recuperó el 1 en el Mérida, pero después le dieron el 24 en el Tenerife. Lo que no cambió fue la costumbre de irse al descenso, ya que bajó con todos.

Tras pasar por el f√ļtbol chileno, regres√≥ a la Argentina para jugar en Chacarita, Independiente, Gimnasia, Nueva Chicago y Olimpo, donde sigui√≥ alimentando su fama de jugador descendente. Incluso en el medio tuvo tiempo para actuar en el Atl√©tico Paranaense de Brasil, para finalmente retirarse en Tacuaremb√≥ FC de Uruguay. Siempre con el 1 parecido a un pinguino de vino.

Hoy, con el Mono abocado a su tarea de Director adjunto (?) de las divisiones inferiores de Boca, se lo extra√Īa en las canchas argentinas. Sobre todo ahora, que no hay descensos.

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