Viewing Category : Fuera de stock

Fuera de stock: La Copa Libertad, f√ļtbol de tres (1993)

8 septiembre 2014

Hace algunos a√Īos, en esta misma secci√≥n, recordamos los torneos de 45 minutos que intentaron revitalizar el f√ļtbol de principios de los a√Īos 90. La aparici√≥n de im√°genes casi in√©ditas de aquellos extra√Īos triangulares de pretemporada, nos obliga a reabrir el tema para seguir recolectando pruebas hasta que se haga justicia (?). Con ustedes, la Copa Libertad de 1993.

El torneo, organizado por la empresa Telemarket y transmitido por Canal 9 Libertad, bajo el slogan de “F√ļtbol de tres”, tuvo dos episodios en aquel verano. En la cancha de Hurac√°n, el local recibi√≥ Newell’s y a Nacional de Montevideo. Los uruguayos, despu√©s de igualar en cantidad de puntos con los rosarinos, se terminaron quedando con la copa gracias a ¬Ņlos penales? No, gracias a los c√≥rners sin arquero. El √ļnico que convirti√≥ fue Wilson N√ļ√Īez.

El otro cap√≠tulo de aquel experimento lo protagonizaron Racing, San Lorenzo y Pe√Īarol de Montevideo, el 24 de enero por la noche, en el estadio Jos√© Amalfitani. Un m√©nage √† trois futbol√≠stico desde el vamos, sobre todo visualmente, ya que los tres equipos salieron a la cancha de forma simult√°nea. S√≠, se√Īor, 33 jugadores. Aunque siempre quedaban 22 adentro y los restantes 11 (m√°s los suplentes) esperaban afuera.

La Academia, en primer turno, venci√≥ a Pe√Īarol por 3 a 0, con un gol de Ademir y dos de Claudio El Piojo L√≥pez, que ser√≠a destacado como la relevelaci√≥n del certamen. Un rato m√°s tarde, El Cicl√≥n derrotar√≠a a los charr√ļas por 2 a 1, clasificando para la final, que contar√≠a con algunas particularidades.

El reglamento decía que si Racing y San Lorenzo igualaban en el encuentro de 45 minutos, el desempate debía hacerse mediante ejecuciones de arco a arco (?). De persistir la paridad, la cosa de trasladaba a los tiros desde la esquina. Y si después de todo ese quilombo los hijos de puta seguían sin sacarse ventajas (?), la definición se hacía con remates desde la mitad de la cancha, con la salvedad de que la pelota no podia picar antes de entrar. Todo esto sin arquero, claro.

Finalmente, todos esos pasos quedaron sin efecto, porque el partido lo ganaría Racing por 1 a 0, con gol de Ruben Paz. Y sí, como en muchos torneos amistosos, el cuadro de Avellaneda gritó Dale campeooooo, Dale campeooooo.

M√°s de 20 a√Īos han pasado desde aquella vieja Copa Libertad y el f√ļtbol ha cambiado mucho. Aunque pens√°ndolo bien, siguen transmitiendo el Bambino Pons y Fernando Niembro. Dejen, no dijimos nada.

Fuera de Stock: El 1 de Navarro Montoya

24 agosto 2014

Si uno recuerda a Carlos Fernando Navarro Montoya como futbolista, no puede dejar de pensar en una tragedia su particular estilo, en su pelada con pelo largo, en los jeans Vanquish, en su incansable lucha para ser convocado a la selecci√≥n argentina y, por supuesto, en su cl√°sico buzo del cami√≥n. Sin embargo, hubo otro detalle, quiz√°s menos llamativo, que acompa√Ī√≥ al arquero durante toda su trayectoria: el n√ļmero 1. Pero no cualquier uno. Conozcamos la historia.

Nacido en Colombia, pero formado futbolísticamente en Argentina, el Mono debutó en Vélez Sársfield en 1984 y desde sus comienzos se mostró como un jugador distinto. No sólo ocupar el arco y por aceptar a temprana edad el llamado de la selección cafetera, sino también por otras cuestiones que tenían que ver con la imagen, aspecto poco explotado por aquel entonces.

La indumentaria de Navarro Montoya siempre estuvo signada por un n√ļmero 1 bastante extra√Īo, gordo, de forma irregular y bien grande. Presente en la espalda, en el pecho y en el short. √önico y personal. Cuando uno ve√≠a ese 1, sab√≠a que pertenec√≠a al Mono. Algo parecido a lo que suced√≠a con Fillol, con esa especie de I latina uno en n√ļmeros romanos. Ni m√°s ni menos que una marca registrada.

En Independiente Santa Fe, en V√©lez, en Boca. Pod√≠a cambiar de club o de buzo, pero el 1 siempre se manten√≠a. Incluso algunos intentaron cambi√°rselo, pero √©l se neg√≥ siempre. El empresario y dise√Īador Oscar Tub√≠o, autor de algunas camisetas c√©lebres del f√ļtbol argentino, recuerda el motivo: “√Čl vino a hablar conmigo una vez. A m√≠ el camioncito no me gustaba y el 1 no me dejaba tocarlo, porque lo hab√≠a hecho la mam√°. A m√≠ me recordaba al ping√ľino de vino que le serv√≠an a mi pap√° en el bar”.

En 1996, la imagen personal del arquero comenzó a chocar con la institucional del Xeneize. Mientras el club continuaba su relación con Olan, el Mono se mostraba con un buzo de la firma danesa Hummel. Unas semanas más tarde, Olan pasó a ser Topper y entonces el colombiano comenzó a usar un buzo verde, sin marca aparente, pero con el 1 de siempre.

Ya para octubre de ese a√Īo, Nike comenz√≥ su relaci√≥n con Boca, poni√©ndose firme con la indumentaria del guardavallas. Navarro Montoya, sabiendo de las exigencias comerciales que se ven√≠an, mand√≥ a bordarle el logo de Nike a su buzo verde. Los de Nike se le cagaron de risa y fueron contundentes: nada de dise√Īos caseros, ni n√ļmeros raros. Todo deb√≠a seguir el patr√≥n de la marca de la pipa, sin contemplaciones.

El Mono finalmente tuvo que rendirse y aceptar el buzo blanco con el impersonal n√ļmero 1 de f√°brica, en el debut de la empresa yanqui, con empate 0 a 0 ante Racing, por la Supercopa.

También le tocaría usar el buzo negro, que mantenía el template de la camiseta: la franja amarilla y las polémicas líneas blancas criticadas por Maradona.

Cansado por estas cuestiones, pero sobre todo por su relaci√≥n con el t√©cnico Bilardo, el arquero se march√≥ a Espa√Īa, para vestir los colores del Extremadura. Y si bien el Mono se dio el lujo de volver a usar el buzo del cami√≥n, se le complic√≥ a la hora de mostrar el 1, porque de entrada le dieron el 25.

Recuperó el 1 en el Mérida, pero después le dieron el 24 en el Tenerife. Lo que no cambió fue la costumbre de irse al descenso, ya que bajó con todos.

Tras pasar por el f√ļtbol chileno, regres√≥ a la Argentina para jugar en Chacarita, Independiente, Gimnasia, Nueva Chicago y Olimpo, donde sigui√≥ alimentando su fama de jugador descendente. Incluso en el medio tuvo tiempo para actuar en el Atl√©tico Paranaense de Brasil, para finalmente retirarse en Tacuaremb√≥ FC de Uruguay. Siempre con el 1 parecido a un pinguino de vino.

Hoy, con el Mono abocado a su tarea de Director adjunto (?) de las divisiones inferiores de Boca, se lo extra√Īa en las canchas argentinas. Sobre todo ahora, que no hay descensos.

Fuera de stock: Pepsi F√ļtbol

All√° por 1997, los ni√Īos y no tan ni√Īos de nuestro pa√≠s se vieron tentados e invadidos por Pepsi F√ļtbol, una apuesta masiva y marketinera de la empresa de gaseosas experta en segundos puestos, que contrat√≥ a las m√°s grandes figuras del √°mbito local para explotar la imagen comercial. Recordemos aquella movida.

Bajo el nombre de “Promo Locura“, la divisi√≥n F√ļtbol de Pepsi intent√≥, promediando los a√Īos 90, adue√Īarse de un mercado que promet√≠a, pero que a√ļn no hab√≠a sido debidamente aprovechado. Los pibes de aquel entonces estaban acostumbrados a juntar figuritas, pero no exist√≠a una enfermedad por las licencias oficiales, como existe actualmente con los productos de Panini. Es m√°s, en nuestro pa√≠s ni siquiera hab√≠a echado ra√≠ces el concepto de las trading card, ni m√°s ni menos que tarjetas coleccionables, parecidas a las figuritas, pero con m√°s informaci√≥n de los protagonistas en el dorso.

Para su desembarco en el f√ļtbol argentino, Pepsi arm√≥ un equipo con las figuras m√°s importantes de cada equipo, exceptuando a algunas estrellas demasiado caras, como Maradona y Caniggia, que adem√°s prefer√≠an la coca.

¬ŅQui√©nes integraban el plantel de Pepsi F√ļtbol? Jugadores de la talla de Franc√©scoli, Chilavert, Ruggeri, Gorosito, Palermo, Capria, Bonano y Mancuso, entre otros. Adem√°s, se reforzaba con algunos players de la Selecci√≥n que actuaban en el exterior, como Almeyda, Ortega y Simeone.

El álbum (que venía con el diario Olé) se completaba con otros futbolistas, sin tanto renombre, que rellenaban las canchas de Argentina. Así es como nos podíamos encontrar con un Pacha Cardozo, un Colorado Mac Allister o un Morrón Rotchen.

Las figuritas (o tarjetas) se consegu√≠an en los kioscos a cambio de tapitas, que en la parte superior ten√≠an la imagen de alg√ļn jugador. Debajo de las tapas, adem√°s, pod√≠an tocar fabulosos premios, aunque generalmente tocaba un p√≥ster. Como mucho, una remera. Lo de fabuloso quedaba para otra oportunidad.

Otro pilar fundamental de la Promo Locura fueron los vasos de pl√°stico con fotos de los jugadores. Es m√°s de una casa, hoy por hoy, debe haber un ejemplar de 1997. Pasaron 17 a√Īos y Riquelme sigue trotando jugando.

La campa√Īa inicialmente fue exitosa y en 1998 tuvo una segunda edici√≥n, con algunos cambios. La camiseta del equipo de Pepsi no alter√≥ sus colores (azul y celeste), pero s√≠ el formato: dej√≥ la banda de lado y pas√≥ a tener bastones. Los p√≥sters ya no s√≥lo mostraban a los jugadores pateando una pelota, sino que se le agregaban guerreros, animales y efectos especiales, d√°ndole tintes √©picos a la escena.

Adem√°s, se sumaron m√°s figuras del extranjero. Como si fuera poco, se moderniz√≥ el contenido de los sobres, con la inclusi√≥n de tazos y tarjetas 3D. S√≠, hologramas que representaban alguna jugada importante, como el gol de Palermo a River del Apertura ’97.

Después de un paréntesis (a mediados del 98 el que pisó fuerte fue Coca Cola), a comienzos de la década del 2000 Pepsi volvió a la carga (no solamente en Argentina), con más promociones y más articulos de merchandising. No tuvo el mismo éxito.

Sin el Pacha Cardozo como figura, ya nada fue igual.

Fuera de Stock: La Muerte S√ļbita

En su poco cre√≠ble af√°n por convertir el f√ļtbol en un deporte m√°s justo, a mediados de los 90 la FIFA introdujo, por intermedio de la International Football Association Board, una variante reglamentaria que reduc√≠a las probabilidades de los penales en aquellos partidos que terminaban empatados. La Muerte S√ļbita, luego denominada Gol de Oro, dur√≥ una d√©cada. Aqu√≠ el recuerdo: 

El f√ļtbol hab√≠a tenido su pico de aburrimiento en el Mundial de Italia. Partidos chatos, sin situaciones, nadie arriesgaba. Para colmo, no s√≥lo hab√≠a que bancarse los 90 minutos habituales, sino que tambi√©n hab√≠a que soportar el tedioso alargue y los penales. Demasiado, para que el h√©roe del partido terminara siendo un arquero. Hab√≠a que hacer algo, ¬Ņpero qu√©? 

Una peque√Īa modificaci√≥n en el reglamento fue lo que intent√≥ salvarnos: si alguien marcaba un tanto en la pr√≥rroga, se terminaba el partido. Sonaba bien, era algo nuevo. Muerte S√ļbita, dijo la FIFA, y todos compramos. Y as√≠ empez√≥ la cosa.  

Fue en 1993 que la regla craneada en las altas esferas del f√ļtbol internacional comenz√≥ a tener vigencia, m√°s espec√≠ficamente en el Mundial Sub 20 de Australia, aquel del que Argentina no particip√≥ por estar sancionada tras su bochornoso papel en Portugal 1991. 

Por esa razón, por estas tierras recién le dimos importancia en el primer duelo entre clubes que contó oficialmente con esa nueva modalidad: la semifinal de la Copa de Oro Nicolás Leoz entre Boca y San Pablo de Brasil.

El Xeneize, que hab√≠a ganado 1 a 0 en la Bombonera, no pudo aguantar el resultado y cay√≥ 1 a 0 en el Pacaemb√ļ. En consecuencia, la cosa se resolvi√≥ en el tiempo reglamentario, ya que en el primer minuto del alargue el Manteca Mart√≠nez defini√≥ en el borde del √°rea chica y le dio a Boca el pasaje a la final para tan prestigioso torneo internacional (?). 

Otros h√©roes nacionales de la Muerte S√ļbita fueron el Cuqui Silvani, definiendo el supercl√°sico de la Copa Centenario; y Renato Riggio, d√°ndole el ascenso a Instituto de C√≥rdoba.
 
El de Oliver Bierhoff a la Rep√ļblica Checa fue el primer Gol de Oro que cobr√≥ notoriedad. Y no era para menos, ya que se produjo en la final de la Eurocopa de Inglaterra ’96. El zurdazo, la floja respuesta del arquero Petr Kouba y el gesto alocado del alem√°n, quedar√°n por siempre en el recuerdo de aquella reglamentaci√≥n. 

 

La Muerte S√ļbita en la Copa del Mundo 
El novedoso m√©todo de desempate no fue implementado en USA ’94, pero s√≠ en los dos mundiales siguientes. Y podemos decir que Francia fue el gran benefiado, ya que un Gol de Oro le permiti√≥ seguir avanzando, en 1998, hasta conseguir el t√≠tulo en su propia casa. En uno de los partidos m√°s chivos que tuvo, en Octavos de Final, necesit√≥ del golpe letal de Laurent Blanc a los 113 minutos para vencer a Chilavert y a la f√©rrea defensa paraguaya. 

Despu√©s de aquella √©pica definici√≥n, los franceses le tomaron el gustito y tambi√©n ganaron la Euro 2000 por esa v√≠a. Primero, eliminaron a los portugueses en semis con un penal de Zinedine Zidane a los 117 minutos. Luego, vencieron en la final a Italia gracias al Gol de Oro de David Trezeguet. Como si fuera poco, en 2003 Thierry Henry le dio la Copa de las Confederaciones a Les Bleus gracias a La Muerte S√ļbita, que por aquel entonces hac√≠a rato que no se llamaba m√°s de esa manera, aunque en ese caso hubiese estado bien, porque fue el √ļltimo de la historia. 

 
En el Mundial de Corea – Jap√≥n 2002 tambi√©n hubo goles de oro. Henri Camara le dio el triunfo a la simp√°tica y sorprendente selecci√≥n de Senegal en los Octavos de Final, ante Suecia. Y en esa misma instancia, el coreano Ahn Jung-Hwan mand√≥ a casa a los italianos con un tanto que le cost√≥ el trabajo, ya que el presidente del Perugia, club donde militaba el delantero, lo felicit√≥ de una manera un poco extra√Īa (?): No voy a pagar el salario a un hombre que ha sido la ruina del f√ļtbol italiano

La muerte s√ļbita del Gol de Oro 

En 2004 la International Football Association Board decidi√≥ eliminar la regla de La Muerte S√ļbita, ya que Camer√ļn no la hab√≠a entendido bien no hab√≠a mejorado el juego en absoluto. Por el contrario, los equipos ten√≠an miedo a perder en el alargue y prefer√≠an ir directamente a los penales. Hubo otro intento fallido, denominado Gol de Plata (en caso de un tanto en la pr√≥rroga, se segu√≠a jugando hasta el final del per√≠odo), pero la cosa no prosper√≥ y muri√≥ en la Euro de Portugal. 

Fue as√≠ como el f√ļtbol volvi√≥ a ser el de siempre y Francia volvi√≥ a ser Francia (?).

Fuera de stock: los cabezones de Francia ’98

Con motivo de la XVI Copa Mundial de F√ļtbol, en 1998 la empresa Coca Cola lanz√≥ una promoci√≥n en Argentina que ten√≠a como protagonistas a los jugadores de la Selecci√≥n. No a ellos en s√≠, sino a unas figuras de cabeza prominente que los caricaturizaban. Hoy recordamos a los Cabezones de Francia ’98.

Para entender el fen√≥meno de los Cabezones nos tenemos que remontar hacia mediados de la d√©cada del 90, cuando surgieron en Inglaterra los Headliners, unas figuras que personificaban a los mejores hombres de la Premier League. El √©xito se acentu√≥ mucho m√°s a finales de esa d√©cada, cuando la empresa ProStars lanz√≥ los mu√Īequitos de 7 cent√≠metros llamados Corinthian, que hasta el d√≠a de hoy dominan el mercado mundial. En la Argentina, esa rama del coleccionismo nunca goz√≥ de demasiada popularidad, a excepci√≥n de lo que sucedi√≥ en el Mundial de 1998 con la propuesta de Coca Cola.

  

La promoci√≥n de la gaseosa era bastante sencilla: hab√≠a que conseguir una tapita con la leyenda “1 Gol” y agregarle 75 centavos para que en los comercios habilitados nos dieran un mu√Īequito de Argentina. Eso s√≠, nada nos aseguraba tener un jugador mundialista, porque de los 16 cabezones albicelestes fabricados, un par no hab√≠an ingresado a la lista oficial confeccionada por Daniel Passarella, DT de la Selecci√≥n. 

 
En la foto podemos ver todos los mu√Īecos que formaron parte de la colecci√≥n. Arriba: Astrada, Ver√≥n, Gallardo, Berti, Ortega, Claudio L√≥pez, Crespo y Delgado. Abajo: Simeone, Burgos, Cavallero, Ayala, Chamot, Sensini, Berizzo y Hern√°n D√≠az.

Todo muy lindo, salvo por el detalle de que la Hormiga D√≠az y el colorado (?) Berizzo no llegaron a integrar el plantel nacional en Francia. 

Algunos jugadores como la Brujita Ver√≥n, el Burrito Ortega, el Rat√≥n Ayala  y el Mono Burgos estaban bastante bien logrados, aunque tal vez por carater√≠sticas f√≠sicas bien reconocibles y no tanto por talento del escultor (?). El resto, por lo general, s√≥lo eran identificados al leer el apellido en la base de la figura. El Negro Astrada todav√≠a le debe estar jurando a sus hijos que ese cara de nada es √©l . Y tambi√©n que fue al Mundial (?).

Además, se perdieron de tener su propio cabezón otros futbolistas que sí acudieron a la cita mundialista, como Roa, Vivas, Pineda, Pablo Paz, Almeyda, Balbo y Zanetti. Tal vez por no tener carisma, vaya uno a saber.

Lo que no se explica es la omisión de Gabriel Batistuta. O sí, a lo mejor los derechos de imagen fueron los culpables de que Bati no apareciera en la colección.

Despu√©s de la eliminaci√≥n a manos de Holanda, nuestro pa√≠s volvi√≥ a la normalidad y en las calles se dej√≥ de hablar de f√ļtbol internacional, aunque en las repisas, estantes, bibliotecas, heladeras y televisores de miles de hogares argentinos permanecieron durante a√Īos los cabezones de Francia ’98, fieles testigos de otro sue√Īo que termin√≥ en Cuartos de Final.

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