Viewing Category : Mundial

Una Zola vez en la vida… (1994)

21 abril 2014

Una vez conscientes del rol que el f√ļtbol y la existencia nos asignaron a cada uno de nosotros ‚Äďya sea tanto por talento y/o sacrificio como as√≠ tambi√©n por la falta de esos mismos atributos- el obligatorio paso subsiguiente es so√Īar con participar en alguna Copa del Mundo. Ese deseo global recorri√≥, al menos por un m√≠sero segundo, la cabeza de todos quienes vagamente sabemos de que se trata todo esto. Y el diga que no, mete bolazo‚Ķ

Es as√≠ que, por estos d√≠as y en cualquier lugar del planeta, podemos encontrar a muchos simpatizantes ultimando detalles de un sacrificio que se extendi√≥ durante cuatro a√Īos. Tambi√©n divisamos a otros que, tarjeta de cr√©dito en mano, se relamen imaginado las jornadas de f√ļtbol y descontrol que Brasil y la providencia les ofrecen a su humanidad. Hay, adem√°s, mucho periodista con la mand√≠bula fracturada de tanto chupar medias para que se lo incluya en la lista de su empresa y mucha minita finalizando arduas sesiones de gimnasio para luego ir a atorrantear a la cidade maravilhosa, tener la suerte de promocionar alguna marca y poder comer caliente durante algunos a√Īos‚Ķ En fin, el sue√Īo nos incluye a todos

Ahora bien, dentro del rol m√°s importante y perecedero de esta historia -el de futbolista- vemos como a lo largo y ancho del tiempo muchos protagonistas corrieron con suertes dispares y hasta injustas. Por ejemplo, el crack finland√©s Jari Litmanen debi√≥ reprimir su deseo al ver los compa√Īeros que le tocaron en suerte, en contraposici√≥n del arquero √°rabe Hussein Al-Sadiq, quien asisti√≥ a dos mundiales. Y as√≠ podemos enumerar miles de casos.

Dentro de los jugadores a los que el destino les hizo justicia po√©tica y pudieron asistir al menos a una Copa del Mundo, encontramos el caso del astro italiano Gianfranco Zola quien, contrariamente a lo que sugieren sus condiciones, s√≥lo estuvo presente en U.S.A ¬ī94. Y, precisamente, no de la mejor manera‚Ķ

Marazola, aquel pibe que creci√≥ bajo la tutor√≠a de El Diego en Napoli, sufri√≥ desde sus inicios el ser contempor√°neo de Roberto Baggio y reci√©n debut√≥ con La Azurra en 1991, cuando ya contaba con 25 a√Īos. Poco tenido en cuenta por Arrigo Sacchi -quien hasta junio de 1994 lo hab√≠a utilizado como relevo en apenas seis ocasiones- s√≥lo la empresa Upper Deck apost√≥ a su presencia en el Mundial Yankee, ya que Panini lo ignor√≥ completamente de plano.

Pero claro, durante los primeros meses de 1994, el diminuto técnico tano tuvo un problema de nombre Roberto y de apellido Mancini; y aquello le abrió un inesperado lugar a Zola en la lista definitiva. Aunque, eso si, en un rol absolutamente complementario.

En aquella accidentada Primera Ronda para Italia -quien finalizó tercera en su grupo por detrás de México e Irlanda- Zola no tuvo ni la más remota posibilidad de ver acción, perjudicado por los avatares de un equipo que andaba a los ponchazos. Cuando pensábamos que nos íbamos a quedar con la leche (?) de ver un cacho de su talento, la chance le llegó en el partido por Octavos de Final contra Nigeria. Y aquello quedaría grabado a fuego en la historia…

Las recordadas S√ļper √Āguilas llegaron al encuentro siendo la gran revelaci√≥n del torneo y con la mejor generaci√≥n de futbolistas de su historia. Ganadores del Grupo D por diferencia de gol, los negros mostraron un alegre juego ofensivo como principal virtud hasta en el partido que perdieron contra la Argentina.

Pero por supuesto, en el haber, esta selecci√≥n mostraba la tan mentada ‚Äúingenuidad defensiva‚ÄĚ tan caracter√≠stica de toda selecci√≥n africana. Eso, adem√°s de torpeza, escasa concentraci√≥n y falta de picard√≠a. Todo este d√©ficit, encarnado en su castigada √ļltima l√≠nea‚Ķ

Y fue aquel 5 de julio, en Boston, que la historia amagó con dar un giro inesperado. A los 26 minutos, un rebote digno de un aficionado en Paolo Maldini a la salida de un corner benefició a Emmanuel Amunike, quien con un toque suave sentenció el 1 a 0. A partir de ahí la pelota fue toda de los tanos, quienes se encontraron con una defensa nigeriana atenta, sólida y segura. Hasta parecía que Peter Rufai había llevado las manos (?).

El reino del rev√©s. Italia atacaba anarqu√≠camente y Nigeria usaba un catenaccio f√¨sico para defenderse. Haciendo abuso de la buena estrella, sobre los 30 minutos del segundo tiempo, el lateral Augustine Eguavoen dio una clase de picard√≠a haciendo expulsar injustamente a un rival ¬Ņsu victima? Nuestro venerado Gianfranco Zola, quien hab√≠a hecho su debut mundialista apenas 11 minutos atr√°s‚Ķ

La polémica jugada se dio sobre el costado derecho de la defensa nigeriana cuando, luego de un choque entre ambos jugadores, Zola cargó sobre Eguavoen y le ganó la posición de forma vehemente aunque completamente limpia. Y ahí vino la escena dantesca…

Eguavoen cayendo fulminado. El árbitro mexicano Arturo Brizio Carter con la tarjeta roja en alto. Sunday Oliseh festejando como un gol y corriendo a felicitar con un beso la performance artística del defensor. Eguavoen sonriendo desde el suelo y Gianfranco Zola haciendo pucherito, cruzándose de brazos y arrodillándose en el lugar como un nene que no quiere irse de la plaza, para luego sufrir una crisis de furia y llanto. Apenas unos segundos que se inmortalizaron. Gloriosos y patéticos al mismo tiempo.

As√≠ y todo, los nigerianos se acordaron sobre el final que eran africanos (?) y a los 43 minutos del segundo tiempo dejaron s√≥lo a Roberto Baggio, quien mand√≥ el partido al alargue. A los 10 minutos del primer suplementario, Eguavoen, aquel que por un rato fue el tipo m√°s pija del planeta, se tir√≥ sobre Il Codino como si fuese Superman cazando un chorro y el 10 de Italia, de penal, mand√≥ a Las S√ļper √Āguilas a hacer las valijas. La naturaleza hab√≠a vuelto a equilibrar el Calcio.

Pese a lo injusto de la expulsi√≥n y a√Ļn con la imagen de Tab Ramos convulsionando ante las c√°maras un d√≠a antes, la FIFA le aplic√≥ dos fechas de suspensi√≥n a Zola. Sin ser tenido en cuenta en la Final ni en los mundiales siguientes, aquellos 11 minutos fueron su One Hit Wonder en la Copa del Mundo‚Ķ

Por otro lado, y a pesar que en Francia ’98 tambi√©n vendi√≥ algo de humo, la generaci√≥n dorada de Nigeria se fue de su primer Mundial con demasiado sabor a decepci√≥n. La ilusi√≥n de un equipo africano con buen juego, orden defensivo y picard√≠a fue, como la participaci√≥n de Marazola, un sue√Īo de pocos minutos en esta vida‚Ķ

Mal Pase: Rom√°rio a Francia 1998

17 abril 2014



Provocador por naturaleza, autor de frases memorables como ‚ÄúPel√© callado es un poeta, cuando habla solo dice boludeces‚ÄĚ, el Chapul√≠n Rom√°rio se qued√≥ afuera de Francia 1998 cuando ya ten√≠a un pie y medio en el Mundial.

Tras su participaci√≥n en Estados Unidos 1994, Mario Lobo Zagallo, el t√©cnico de la selecci√≥n brasile√Īa, lo margin√≥ del equipo entre 1995 y 1996 porque su intenci√≥n era probar jugadores m√°s j√≥venes, pensando en los Juegos Ol√≠mpicos de Atlanta (Estados Unidos).

O Baixinho, ya con 31 a√Īos, regres√≥ a la verdeamarelha en 1997, cuando conform√≥ una dupla letal con un tal Ronaldo, diez a√Īos menor. Despu√©s de conquistar las Copas Am√©rica y Confederaciones de ese mismo a√Īo, todo el pa√≠s esperaba que Ro-Ro fuera la delantera titular de la Canarinha en Francia.

Un estiramiento en la pantorilla derecha pocas semanas antes del inicio del campeonato encendi√≥ la luz de alarma. Si bien el Chapul√≠n juraba que estar√≠a en condiciones de volver a las canchas durante la segunda fase del Mundial ‚Äďde hecho lo hizo, en un amistoso ante Internacional en el que marc√≥ un gol con la camiseta de su club, Flamengo-, Zagallo ‚Äďque no ten√≠a mucha onda con el atacante- decidi√≥ marginarlo y convocar en su lugar al mediocampista Emerson, del Bayer Leverkusen alem√°n.

“Mi historia con la selecci√≥n no acaba aqu√≠. S√© que volver√© a jugar en ella”, afirm√≥ casi entre l√°grimas el goleador en una conferencia de prensa en Lesigny, localidad francesa donde Brasil ultimaba detalles para el Mundial. “S√© que hay mucha gente triste por esta situaci√≥n, pero tambi√©n s√© qui√©n se ha alegrado al conocer que yo no voy a estar en el Mundial. Esto quiz√°s me sirva para aprender a valorar otras cosas”, dispar√≥ apunt√°ndole todas las balas a Zico, el coordinador de las selecciones brasile√Īas, y viejo enemigo personal, quien le hab√≠a aconsejado a Zagallo que lo excluyera del plantel.

Algunos meses despu√©s, Rom√°rio dejar√≠a bien en claro su rencor contra Zagallo y Zico. En la puerta de los ba√Īos de su flamante bar en R√≠o de Janeiro, Caf√© do Gol, O Baixinho mont√≥ un dibujo que ridiculizaba a la dupla. En la caricatura, el entrenador estaba sentado en el trono (?) y pegadito a √©l aparec√≠a el hist√≥rico 10 de Flamengo, papel en mano.

Cuatro a√Īos m√°s tarde, ya con Luiz Felipe Scolari como DT de la verdeamarelha, el hombre de los 1000 goles volvi√≥ a quedarse afuera de la Copa del Mundo, aunque esa ya es otra historia.

Mundial Baldosero

14 abril 2014

Despu√©s de mucho tiempo de dedicarnos al proyecto #UnMundialParaEnUnaBaldosa, lleg√≥ la parte final, la m√°s interesante, la de meterse de lleno a la cobertura de Brasil 2014. Para tal prop√≥sito inauguramos un nuevo espacio llamado MundialBaldosero.com, en el que iremos relatando nuestro periplo por tierras brasile√Īas.

El sitio, adem√°s, contar√° con notas de nuestro estilo (partidos ins√≥litos, selecciones que dieron pena, minitas de cracks mundialistas, camisetas extra√Īas, rarezas en general) que tambi√©n compartiremos ac√°, como venimos haciendo desde que arrancamos esta campa√Īa.

Bienvenidos a esta nueva etapa y qu√©dense tranquilos que en la Baldosa, al menos hasta que empiece el Mundial, seguiremos publicando historias del f√ļtbol argentino, que son las que m√°s nos gusta contar.

Placard: Las camisetas de Japón (1988-1998)

13 abril 2014

Desde 1975 hasta la actualidad, el seleccionado japon√©s de f√ļtbol ha tenido s√≥lo tres proveedores de indumentaria: adidas, Puma y Asics. Esas empresas vistieron a los Samur√°is Azules en varios per√≠odos, pero durante una d√©cada tuvieron que atenerse a una premisa bastante inusual: el dise√Īo se manten√≠a, fuera cual fuera la marca. Repasemos este particular caso. 

Si uno piensa en la camiseta de Argentina, enseguida la asocia con los bastones celestes y blancos. Si uno piensa en la de Brasil, enseguida piensa en el amarillo con vivos verdes. Lo mismo pasa con la blanca de Alemania o con la naranja de Holanda. Ahora bien, ¬Ņde qu√© color es tradicionalmente la camiseta de Jap√≥n? La respuesta no es tan sencilla. 

Se podr√≠a decir que la casaca nipona es azul, porque en gran parte de su historia ha usado ese color y lo ha mantenido en los √ļltimos tiempos, pero si hacemos foco en los a√Īos 50, 60, 70 y 80, nos damos cuenta de que la camiseta blanca ha sido su principal estandarte. ¬ŅY entonces? Banquen un poco, que todav√≠a no hablamos de la roja.

  
En 1988 los japoneses dejaron de alternar el azul y el blanco como camiseta titular, adoptando el rojo para su uniforme. Pero eso no fue todo, ya que a partir de ese momento decidieron que el dise√Īo (bastante simple, por cierto) se mantuviera al margen del cambio de proveedor. 

Fue as√≠ que la misma pilcha roja (o en su defecto, la alternativa blanca con vivos rojos) se us√≥ con el logo de Puma, adidas y Asics. Y todo con diferencia de pocos d√≠as. De no creer. 
La costumbre siguio varios a√Īos, hasta que en 1992 adidas se hizo cargo de la ropa de Jap√≥n por cuarta vez y volvi√≥ a la carga con la camiseta azul. S√≥lo que el dise√Īo innovador (modelo equipment) no dur√≥ mucho y ese mismo a√Īo fue presentado otro template que marcar√≠a una √©poca. 

La nueva camiseta de los asi√°ticos se destacaba por sus m√ļltiples figuras irregulares que combinaban el azul de fondo con los colores de la bandera. El pantal√≥n blanco tambi√©n segu√≠a la misma l√≠nea. ¬ŅY las tres tiras? Por ning√ļn lado. Pese a tener el logo de adidas, no se trataba de un dise√Īo de la marca alemana. Y eso qued√≥ bien en claro entre 1993 y 1995, cuando Puma y Asics le pusieron su firma a la misma casaca.


El recambio visual lleg√≥ en 1996, con una camiseta menos estridente, que apenas manten√≠a una especie de llama en cada una de sus mangas. Esa indumentaria repiti√≥ la combinaci√≥n de marcas: llev√≥ el logo de Puma y adidas, para finalmente debutar en la Copa del Mundo de Francia ’98 con la japonesa Asics. El template del Mundial ten√≠a algunas modificaciones con respecto al original, pero eran m√≠nimas. En esencia, la camiseta era la misma.

A partir de 1999 adidas comenz√≥ una relaci√≥n m√°s estable con Jap√≥n (desde entonces no se interrumpi√≥ el v√≠nculo) y aquella costumbre de rotar las marcas y mantener el dise√Īo ha quedado en desuso. ¬ŅHasta cu√°ndo? No lo sabemos, pero estemos atentos porque en cualquier momento lo vuelven a hacer.

Deformaciones: Zaire (1974)

11 abril 2014

La participación de Zaire en el Mundial de 1974 quedó marcada en la memoria de todos los futboleros por una serie de hechos muy particulares. En principio por ser el primer seleccionado africano subsahariano en clasificar a una Copa del Mundo y segundo por lo triste que fue su actuación en este certamen, que incluyó escenas dantescas.

Pero los leopardos no llegaron ah√≠ de casualidad. El resurgir del f√ļtbol zaire√Īo empez√≥ una d√©cada atr√°s, a mediados de los 60‚Äôs, cuando el dictador Joseph Mobutu ‚Äďbasado en el modelo ghan√©s- encontr√≥ en el deporte la forma de incrementar su popularidad. De esta forma, permiti√≥ la profesionalizaci√≥n de jugadores y dej√≥ que regresaran varios de los que se hab√≠an ido para jugar en pa√≠ses menos enquilombados como B√©lgica.

El plan de Mobutu Sese Seko, como se hizo llamar un pu√Īado de a√Īos m√°s tarde, era bastante ambicioso y fue m√°s all√°: contrat√≥ a un t√©cnico extranjero. La cosa iba en serio y los t√≠tulos a nivel continental empezaron a llegar. Por eso no muchos se sorprendieron cuando, antes de la obtenci√≥n de la copa africana de 1974, los muchachos del ex arquero yugoslavo Blagoje Vidinic se aseguraron un lugar en el Mundial de Alemania.

En las eliminatorias, Zaire hab√≠a dejado en el camino a Togo y Camer√ļn y en la fase final se cruz√≥ con Zambia y Marruecos, que tampoco ofrecieron demasiada resistencia ante el poder√≠o zaire√Īo. Los leopardos, c√≥modos, terminaron con puntaje ideal.

Ya en territorio europeo, nadie esperaba demasiado de los africanos, que pese al r√°pido avance del f√ļtbol en esa regi√≥n estaba a a√Īos luz incluso de las selecciones m√°s flojas. Para colmo, el sorteo los mand√≥ a un grupo bien complicado: Brasil, Yugoslavia y Escocia.

En el debut en Dortmund, ante Escocia, Zaire cayó 2 a 0. A pesar del resultado adverso, y de haber sido partícipe necesario en uno de los tantos, el arquero Muamba Kazadi fue una de las figuras del encuentro, se bancó el peloteo europeo como un duque y salvó su valla de una verdadera masacre.

Las cosas comenzaron a ponerse (todav√≠a) m√°s oscuras antes del segundo match, contra Yugoslavia, cuando un asesor del gobierno que viaj√≥ con el plantel les avis√≥ que no iban a cobrar la plata que les hab√≠an prometido por disputar el Mundial. Los morochos llegaron a pensar en no presentarse, pero finalmente decidieron salir a la cancha sin muchas ganas. Se comieron ¬°nueve! “Podr√≠amos haber ca√≠do por 20, hab√≠amos perdido nuestra moral”, coment√≥ despu√©s N’Daye, una de las estrellas de aquel equipo.

En ese partido estall√≥ una pol√©mica en torno al arquero Kazadi, que se fue reemplazado tras el tercer gol yugoslavo. No fueron pocos los que pensaron que se trataba de una maniobra del t√©cnico Vidinic para beneficiar a su pa√≠s de origen. Encima, en la jugada posterior al cambio, Yugoslavia clav√≥ el cuarto. En realidad, Vidinic recibi√≥ instrucciones de los dirigentes zaire√Īos que estaban en Alemania para sacarlo en ese instante. Obviamente, nunca se atrevi√≥ a pedir explicaciones. 

Tras el 4 a 0, N’Daye se fue expulsado por patear al árbitro, aunque el que pateó al juez fue Ilunga Mwepu, pero viste que los negros estos son todos parecidos… (?)

“Los √°rbitros no nos distinguen y ni siquiera lo intentan. Ellos s√≥lo ven nuestro color y piensan que somos todos iguales. Le dije que no fui yo el que lo golpe√≥. Mi compa√Īero le dijo que hab√≠a sido √©l, pero no quiso escucharnos. Llor√© terriblemente tras aquella injusticia”, exclam√≥ N‚ÄôDaye tras el encuentro.

El 0-9 no cay√≥ muy bien entre las autoridades. Motubu prohibi√≥ el ingreso de los periodistas al hotel donde se concentraban los jugadores y envi√≥ a sus guardias a que pusieran un poco de orden. Bebote style. El mensaje fue clarito: ‚ÄúSi pierden por cuatro goles contra Brasil, son boleta‚ÄĚ.

El tema es que para un equipo que no llegaba ni a casi amateur comerse cuatro contra el campeón vigente era algo bastante probable y entonces, el 22 de junio de 1974, ya eliminada y con la soga al cuello, Zaire salió a jugar contra los reyes del jogo bonito con un cagazo padre.

A los 12 minutos, Jairzinho puso el 1 a 0. Después, durante un buen rato, los sudamericanos se dedicaron a prestarse la pelotita ante la mirada nerviosa de los morochos. A los 66’, Rivelino marcó el 2 a 0. Y el tercero, a través de Valdomiro, no tardó mucho en llegar.

Cuando faltaban solamente cinco minutos para el final, el árbitro pitó un tiro libre para Brasil en el borde del área. Rivelino la acomodó y todos se alborotaron. No les alcanzaban las religiones para rezar y pedir que esa pelota se fuera a cualquier lado, pegara en el palo, se estrellara en la barrera o, en el peor de los casos, terminara muerta en las manos del arquero después de controlarla en dos tiempos.

Apenas escuch√≥ el silbatazo, Mwepu enloqueci√≥, corri√≥ desencajado y mand√≥ el bal√≥n a la mierda, gan√°ndose la tarjeta amarilla. Lo que en ese momento para la prensa mundial fue tomado como una muestra gratis del salvajismo africano y una completa ignorancia del reglamento del f√ļtbol, no se trataba de otra cosa que un intento desesperado por salvar su vida y la de sus compa√Īeros.

Y sirvió, porque después de la ejecución, los leopardos pudieron mantener la valla en -3. Tras el Mundial, la generación dorada de Zaire regresó a su país, donde convivieron para siempre con el olvido y la indiferencia.

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