El puntapié inicial del histórico primer ciclo triunfal de Carlos Bianchi en Boca se dio en el barrio porteño de Caballito cuando, por la primera fecha, el Xeneize enfrentó y venció por 4 a 2 al Ferro del querido Gerónimo Cacho Saccardi. El calendario indicaba: 9 de Agosto de 1998.
Esa tarde, el equipo del Oeste se dio el lujo de presentar en sociedad a algunos de sus refuerzos y hasta una publicidad láctea en su camiseta que fue gestión del inefable Gustavo Mascardi.
Con tanta mala leche a cuestas, Ferro alineó a: Carlos Moya, El Gordo Cordon, Nicolás Sartori, Hernán Oviedo, Martens y Ariel El Bebé Rocha (Arriba). Martín Mandra, Mario Grana, Vitali, Ariel Giaccone y El Colorado McAllister (Abajo).
En ese Apertura ´98 Ferro finalizó en el 17° lugar, luego de 5 victorias, 5 empates y 9 derrotas y por supuesto, comenzó a pulverizar el buen promedio que había conseguido en temporadas anteriores y que lo llevaría a jugar, hasta el fin de los tiempos (?), en categorías del ascenso.
Cuarenta meses después de ese partido, Carlos Bianchi se alejaba de la dirección técnica de Boca tras perder la Intercontinental ante el Bayern Munich con gol del ghanés Sammy Kouffour. Esa tarde en Caballito, otro negro, en este caso Luis Sosa, le daba a Ferro el triunfo por 1 a 0 sobre Flandria por la jornada 14 del torneo de Primera B Metropolitana. Al final, el que ríe último ríe mejor. ¿No?
Extasiados al conseguir el pasaje a la Copa Libertadores -torneo sudamericano por excelencia pero curiosamente esponsorizado por algún banco español, alguna automotriz asiática o algún fabricante de ruedas japonesas de dudosa calidad- los dirigentes de Quilmes apostaron a un formato que se da mucho en USA (?).
Esto es: vender a los que lograron el objetivo, ningunear a los que vienen de abajo y llenar la lista de buena fe con héroes de antaño semi retirados (Vivas, Almeyda, Vitamina Sánchez, Markic, Bridgestone Rueda), promesas que nunca explotaron (Bonvín, Speedy González, Gastón Córdoba) y gente poco identificada con el fútbol (Osorio, Arano, Gabriel Lob*s, Bastianini).
¿Es resultado? Eliminación en primera ronda, producto de una victoria, dos empates y tres derrotas, con el agravante de la vergüenza diplomática por tener que dejar dormir a un jugador tras las rejas en Brasil por llevar a pasear al continente lo peor del ser futbolero nacional. Amén de la gravedad del caso.
La foto corresponde a la última fecha de la fase de grupos, cuando un eliminado Quilmes recibió a Universidad de Chile en su estadio. Arriba: Markic, Avendaño, Velázquez, Pablo Mannara, Gabriel Lob*s y Almeyda. Abajo: Luis Rueda, Speedy González, Arano, Lautaro Trullet y Diego Torres.
De más esta decir que, una vez finalizado ese torneo, el 90 % del plantel se alejó de la institución y en dos temporadas El Cervecero pasó de jugar contra el San Pablo a hacerlo en el Nacional B. Y mucha responsabilidad tuvo esta campaña. La pasión por la excelencia que pregonan algunos no deja de ser el cuento más triste y viejo del mundo.
Responsable como siempre, el Workaholic (?) Alfio Basile se quedó en Tandil por que estaba con resaca los titulares de Boca, poniéndolos en pedo a punto para el arranque del Clausura 2006.
Entonces, ese 10 de enero envió en su reemplazo al Marido de la Mujer de Abel Alves para que comande a estorbos pibes y estorbos suplentes en el empate 1 a 1 ante Racing en Salta.
En la foto, arriba: Edgar Espíndola, Silvestre, Jonathan Maidana, Morel Rodríguez, Medrán y Guarín. Abajo: Juan Matías Fischer, Ledesma, Eduardo Casais, Nery Cardozo y Marino.
Nobleza obliga, El Coco dirigió los siguientes encuentros de ese Torneo de Verano, aunque no tuvo la necesidad de ir a un destino exótico como Salta (?). El resto de los partidos fueron en el escenario natural de estas competiciones: Mendoza Mar del Plata. Y el Boca de Basile salió campeón. Salud.
Aunque cueste creerlo, esta es la formación de Racing más aberrante que se encuentre en un Torneo de Verano. Es entendible, La Academia suma más campeonatos estivales que títulos de AFA. De ahí la seriedad que siempre mostró del 10 al 25 de enero.
Lo que no fue nada serio, claro esta, fue la foto que se sacó el equipo: un combinado de juveniles que nunca explotaron, más algún campeón del pasado (Campagnuolo), un campeón a futuro (Sosa en Boca) y un campeón de nada (Falcón); que ni siquiera sabían formar y que, además de un colado, estaban rodeados de nenitas y nenotas.
En la foto, “arriba”: Sánchez Sotelo, Campagnuolo, Aveldaño, Martín Wagner y Matías Martínez. “Abajo”: Leandro González, Franco Sosa, Falcón, José Luis El Rayo Fernández, Respuela y Gonzalo García.
Esa noche derrotaron a San Lorenzo 1 a 0 en Mar del Plata con gol de Martínez. La hinchada se quedó más de media hora revoleando las remeras, los jugadores hablaron ante cualquier microfono que se les cruzó y hasta algún medio tituló: “Apuesta a futuro”, llevando a varios juveniles al Casino.
Ah, 2009 tampoco fue el año de Racing.
Año nuevo, vida nueva. Y vaya si lo sabrá River Plate, que en el verano de 2008 comenzó un año que sería bisagra para toda su existencia. Ese 11 de enero, en el estadio José María Minella de Mar del Plata, se inauguró el histérico Ciclo Simeone. Si, ese mismo germen que desencadenaría una pandemia que dejaría secuelas imborrables en Núñez, Belgrano y alrededores.
Esa noche el técnico llegó al Mundialista, se puso un slip ajustado y sexi, después un traje Versace al tono, luego unos zapatos Jesús Canovas, un poco de gel, un Rolex de platino y finalizó con un Tramontina entre los dientes para luego balbucear: “(Arriba) Ojeda, Nasuti, Mussachio y Gerlo. (Abajo) El Cebolla Sciorilli, Abelairas, Domingo, Buonanotte, Damián Lizio, Marco Rubén y Villagra”.
Se ve que los jugadores no entendieron mucho sus palabras y, desconcertados, formaron de manera asimétrica en el empate 1 a 1 con Independiente. Poco importó el gol de Abelairas. Aunque suene repetitivo, lo concreto es que esa noche comenzó el Ciclo de Diego Pablo Simeone como técnico de River Plate. Con todo lo que eso implica. Que Dios, la patria y Angelito Labruna se lo demanden (?).
El verano de 2008 arrancó para el Independiente de Troglio de la misma manera que finalizó el año anterior: decepcionante.
A la falta de esfuerzo dirigencial para sumar contrataciones hubo que agregarle la reconocida bondad de Pedrito, quien aunque sea en un Torneo estival le dio cabida a varios pibes junto a habituales suplentes y hasta a alguno que otro que se despidió por esos días.
¿El resultado? Un espanto futbolístico que, al menos, se dio el lujo de empatarle 1 a 1 a River en Mar del Plata con gol de Machín en la noche del debut del Cholo Simeone como técnico Millonario.
Posan cual grupo de turistas, arriba: Ismael Sosa, Churín, El Rengo Díaz, Guillermo Rodríguez, Carlos Lothar Matheu y Gabbarini. Abajo: Machín, Calello, Di Gregorio, Moreira y El Pony Oyola.
Igual, no todas fueron malas para El Rojo. A las pocas horas se sumaron dos nombres que serían leyendas en Avellaneda: Pablo Ernesto Vitti y Freddy Totono Grisales. El típico “deme dos” de Mar del Plata.
Durante su segunda etapa en Primera División –iniciada en 1955- Argentinos Juniors acumuló hitos que están en las páginas doradas de nuestro fútbol. De su nursery surgieron: Diego Maradona, Claudio Borghi y Fernando Redondo; exhibió camadas moldeadas por José Pékerman; salió campeón Metropolitano, Nacional y de América; y hasta protagonizó la final Intercontinental más lujosa que se recuerde, ante Juventus de Italia, en 1985.
Con Luis Veiga como presidente (1992-1996) y por cuestiones económicas, El Bicho mudó su localía a Mendoza, jugó un partido de la Supercopa 1995 en Miami (?) y, pese a que vendió a Cagna, Sorin, Gancedo, Juan Gómez, Netto, Facciutto y Dollberg en casi 6 millones de dólares, las deudas fueron cada día mayores para una institución que, si fuera por prestigio futbolístico, debía manejar el presupuesto del Chelsea (?).
El Clausura 96 encontró al club de La Paternal con 7 millones de pesos de pasivo, 13 pedidos de quiebra, 60 juicios en curso y con el estadio de Juan Agustín García y Boyacá convertido en un aguantadero de barrabravas, además de tener un plantel diezmado al que se le debían varios meses de sueldo.
Tras la renuncia de Roberto Saporitti (5 Partidos, 5 derrotas) Argentinos se presentó como local en la cancha de Atlanta con la dupla interina Luis Soler – Oscar Cadars como directores técnicos. En la foto, arriba: Lanari, José Manuel Fernández, Cardinal, Asencio, Marra y Pena. Abajo: Placente, Martín Aguirre, Bennett, El Dany López y Nico Diez. Y fue derrota 2 a 0 con Ferro. Previsible, teniendo en cuenta que su mejor defensor todavía era alcanzapelotas (?).
Durante ese campeonato, además de irse al Nacional B, El Bicho sufrió la caradurez de Carlos Fren, quien dirigió un partido y al momento de firmar su contrato por seis meses tiró: “Sé que en el club no hay un mango, así que no me paguen. Denme el 50 % de La Paglia y Cambiasso y estoy hecho”. Tétrico.