Corría el segundo semestre del 2009 cuando la dirigencia de Independiente de Avellaneda, compenetrada en la tarea de reinaugurar el estadio que habían tirado abajo un par de años antes, ideó una serie de acciones de marketing para tratar de aprovechar el envión emocional.
Uno de los puntos fuertes de la campaña que llevaba el lema “Ponele espíritu al Nuevo Estadio“, fue la confección de una nueva camiseta que llevaría los rostros de 1.000 hinchas del rojo. Para ser uno de los elegidos, claro, había que inscribirse, mandar una foto carnet y depositar $1000. La cosa no era así nomás.
Lo que fue así nomás fue la mismísima casaca. No sólo usaron el mismo modelo Puma que venían utilizando hasta entonces, sino que además no estamparon las fotos sobre el uniforme blanco, como lo habían anunciado en un principio. Lo hicieron sobre la camiseta roja. Y el resultado fue espantoso.
La pilcha, que se parecía mucho más a una pancarta con víctimas de la inseguridad que a otra cosa, salió a la cancha el 28 de octubre de 2009, día en el que el Rojo pudo reestrenar parcialmente su estadio con una victoria 3 a 2 ante Colón de Santa Fe.
Lo que queda claro, viendo las imágenes, es que no llegaron a cumpletar los 100 hinchas por cada jugador de campo, como habían prometido, y tuvieron que jugar con sólo 70 fotitos en el pecho.
Bueno, che. Quien dice 1000, dice 700. No sean detallistas (?).
Después de sufrir dos descensos de forma consecutiva, Ferro Carril Oeste arrancó un tanto demorado su participación en el torneo de la Primera B. Y el apuro no sólo se notó en la parte futbolística, sino también en la indumentaria.
Ferro empezó ese campeonato en la 5º fecha, perdiendo 1 a 0 ante Argentino de Rosario. Ese día el club de Caballito salió a la cancha con una camiseta genérica verde de la firma Mebal y la publicidad de Bundes Sports, la empresa que comercializaba los productos deportivos.
Una semana más tarde, más precisamente el 12 de agosto de 2001, Ferro recibió a Ituzaingó y ese partido dio lugar a un hecho bastante curioso en la popular local.
Cuando los hinchas de Oeste vieron saltar a la cancha a los jugadores de verde, les dieron el típico recibimiento: cantaron, aplaudieron y tiraron papelitos. Con un detalle, los que habían salido no eran los jugadores de Ferro, sino los de Ituzaingó.
La confusión se produjo porque su rival ese día salió vestido de manera casi idéntica a Ferro una semana antes: camiseta verde con el mismo diseño, aunque sin el escudo y con el Mebal bien grande en el pecho.
Recién cuando el dueño de casa apareció vestido de blanco, los simpatizantes verdolagas se desayunaron con la realidad. Habían alentado al rival.
Luego de aquel episodio, Ferro comenzó a usar su modelo definitivo para aquella temporada.
Gracias a Ariel_Ferro y El Gonza Tricolor
A simple vista las camisetas de Unión de Santa Fe son iguales, pero si miramos bien nos vamos a dar cuenta de que son diferentes. La que viste Pocholo Sánchez, con el cuello y el logo de adidas en rojo, es de 1995 y distinta a la que luce Pablo Bezombe, con cuello bicolor y el logo en negro, correspondiente a 1993.
Gracias a Diego Ibarra.
La participación de Estudiantes de La Plata en la Copa Libertadores de 2006 dejó en claro que, pese a la tradición copera del Pincha, la institución no estaba preparada para afrentar dos torneos al mismo tiempo. Al menos desde el rubro indumentaria.
En el primer semestre de ese año el cuadro platense vivió la transición de Penalty a Topper y eso se vio reflejado en su ropa. No sólo salió a la cancha con un gran parche ante el Sporting Cristal, sino que además tuvo que utilizar una camiseta blanca, hecha de apuro, en el encuentro que perdió 3 a 1 ante el Independiente Santa Fe, en Colombia.
La sencilla casaca, con cuello rojo y algunos detalles en negro, sólo fue vista en esa ocasión. Luego Estudiantes estrenaría un modelo alternativo de color negro.
Acostumbrados a ver a All Boys de blanco o, en su defecto, de negro o azul, resulta extraña esta linda camiseta celeste con mangas negras de la temporada 1984/85 de la Primera B.
La combinación, poco utilizada por el cuadro de Floresta, fue vestida por el Gringo Héctor Scotta y José Ángel Úbeda, entre otros.
La foto corresponde a la victoria 2 a 1 de Ferro sobre el Deportivo Morón, en la segunda fecha de la Reclasificación de la B de 1970, torneo en el que el Gallito innovó en cuanto a indumentaria, mostrando la numeración en la parte trasera de los pantalones.
En la imagen, incluso, podemos ver al defensor Etcheto con el número 2 en la espalda, pero el 12 en los pantalones. Todo muy extraño.
La decepcionante recta final del Boca de Marzolini en el Apertura ’95, aquella que lo dejó sin título pese a la gran ventaja de 6 puntos que había conseguido a pocas fechas del final, también arrojó una curiosidad en cuanto a indumentaria.
En la última jornada de aquel torneo, el Xeneize recibió en la Bombonera al Deportivo Español, sin imaginar que su rival también saldría a la cancha vestido de azul con vivos amarillos.
Sin un juego de camisetas alternativas, ya que meses antes Olan había preparado un nuevo modelo titular para el regreso de Maradona pero no así un suplente, el local debió comenzar el partido con su clásica casaca, que se confundía fácilmente con la de su rival. Mucho más viéndolo por TV.
Ya para el segundo tiempo, llegaron las camisetas blancas y así el match se hizo un poco más soportable.
Para agregarle confusión al asunto (?), tras los 90 minutos Luis Medero se puso la pilcha de Español y respondió a los ataques de los pocos hinchas xeneizes que habían acudido esa noche al estadio. ¿Para qué lado pateaba Gardelito?