Con plata dulce en el bolsillo tras las ventas de Sergio Agüero y Oscar Ustari, Independiente salió decidido a romper el mercado a fines de 2007. Fue asà como fue en búsqueda de una estrella como Humberto Suazo, que por aquel entonces no andaba tan bien en el Monterrey de México.
Luego de varios dÃas de negociación, en los que incluso los dirigentes mexicanos reconocieron que la costosa operación ya estaba abrochada, el delantero chileno terminó quedándose en los Rayados, al no haber acuerdo entre los clubes. ¿El Rojo? Contrató a Pablo Vitti. Casi lo mismo (?).
MatÃas Abelairas tiene el extraño privilegio de ser uno de los jugadores más insultados en la historia de un club que jamás (?) insulta a sus jugadores.
Tras siete años en River y unos ciento cuarenta y cinco mil puteadas e innumerables pensamientos pitucidios de plateÃstas tanopasmanÃsticos, se fue Núñez y recaló, a prueba, en el Rangers de Escocia.
Tras una semana de entrenamiento y un partido amistoso contra el Kilmarnock, el técnico Alistair McCoist, que habÃa estado en Buenos Aires viendo jugadores (no exactamente a Abelairas), se dio cuenta de que el volante era muy caro y sin importarle un joraca el pasaporte italiano lo mandó a colar fideos (?).
Después de haber jugado varios años en Aldosivi, el delantero Diego MartÃnez cambió de aire con una transferencia al extranjero. Ni bien pisó Perú, en enero de 2011, besó la camiseta de Universitario y aclaró que no llegaba lesionado, como si hiciera falta. Y la verdad que sÃ, era necesario el dato, porque unos meses antes habÃa sufrido una lesión en una de sus rodillas.
Dos dÃas más tarde la operación se pinchó y pese a que oficialmente se informó que no se habÃan puesto de acuerdo en lo contractual, la versión que indicaba que no habÃa atravesado positivamente el chequeo médico se hizo muy fuerte.
Regresó a Mar del Plata y 6 meses más tarde pasó a préstamo a San Lorenzo, donde se lesionó gravemente antes de debutar.
En en receso invernal de 2009 el Racing de Caruso Lombardi buscaba un 9 que le peleara el puesto al Gordo Rubén RamÃrez. Y para seguir en la misma lÃnea, el técnico puso a prueba en un entrenamiento a un por entonces no muy conocido delantero fornido que venÃa de ascender al Nacional con Boca Unidos de Corrientes: Cristian Núñez.
Después de haber convertido 3 goles en una práctica, el atacante fue tapa del Diario Olé, que le dedicó varios artÃculos y no dudó venderlo como el nuevo Fabbiani. Al final, no quedó en La Academia y terminó jugando en Newell’s.
Si hubo un equipo que movió el mercado de pases en los 80′s, ese es River Plate. La cantidad de estrellas que vistieron la banda roja en aquellos años es innumerable, pero a su vez, también muchos intentos quedaron en el camino, algunos de los cuales se publicaron en la revista partidaria.
Asà fue como los editores de River se animaron a un truco fotográfico (le pintaron la camiseta, bah), donde el delantero, por entonces en Europa, aparecÃa con la banda bajo el tÃtulo “Repatriamos a Bertoni“. El ex Independiente no regresó al paÃs y siguió jugando en Italia varios años.
Gracias a Ale_Carro.
El Gráfico no se puso colorado a la hora de mandar una bomba que nunca estalló: allá por abril de 1991 confirmaba que Jorge Burruchaga irÃa a jugar al Sion de Suiza, para ocupar la vacante que dejaba Lukas Tudor. En pocas pero contundentes palabras, sostenÃa que un consagrado en México ‘86 que hacÃa un año habÃa jugado otra final del mundo, irÃa a un fútbol de nivel intrascendente para ocupar el espacio de una promesa que nunca explotó y se volvÃa de Europa con más pena que gloria. Finalmente, el pase nunca se hizo, y en cambio llegaron al equipo suizo, que era entrenado por Enzo Trossero, otros dos argentinos para reforzarse en esa temporada: Juan Barbas y Gabriel Calderón.
El recorte de la revista El Gráfico es elocuente. Sucedió en agosto de 1994: El delantero VÃctor Hugo Ferreyra llegó a cobrar 10 lucas verdes como adelanto de su pase al Lobo jujeño, pero terminó arreglando con Talleres de Córdoba, donde jugó en la temporada 1994/95. ¿Habrá devuelto la guita?