Bossio a Gremio (2007)

Brasil nunca se destacó por ser tierra de arqueros seguros y confiables. Así que a nadie debió extrañarle que Gremio buscase a un guardavalla tan irregular como Carlos Bossio para que defendiese su arco.

Recién comenzaba 2007 y el cordobés ya era cuestionado por más de un hincha de Lanús, por eso vio con buenos ojos una transferencia, igual que los directivos. Claro que ellos no lo iban a dejar irse tan fácil: pretendían un resarcimiento económico, ya que el arquero tenía un contrato vigente con el Granate. Sus pares brasileños se negaron a abonar lo que pedían desde Guidi y Arias y, aunque Chiquito ya había arreglado su contrato, el pase se cayó.

Mac Allister a Independiente (1992)

En conflicto con la dirigencia de Argentinos Juniors, Carlos Javier Mac Allister se fue del club en pleno Torneo Clausura ’92. Todavía quedaban varias fechas por jugar, y el Colo no quiso perder ritmo, por eso decidió que lo mejor era seguir entrenando. Y gracias a su representante, Settimio Aloisio, Independiente le abrió las puertas y lo recibió como uno más del plantel, junto con Diego Cagna, quien atravesaba una situación similar.

Todo parecía encaminado a que ambos se sumaran al equipo de Avellaneda para la siguiente temporada. Y eso sucedió con el mediocampista.  Sin embargo, el caso del defensor fue diferente: Mac Allister arregló su situación con los directivos del Bicho, volvió al cuadro de La Paternal y al poco tiempo pasó a Boca Juniors. Y todo sin pedirle coimas a nadie (?).

Oscar Fabbiani a River (1979)

Comenzaba 1979 y River Plate buscaba un goleador. Oscar Fabbiani, un argentino de 28 años que la estaba rompiendo en el Palestino de Chile, fue el hombre elegido. El acuerdo constaba de un pase de 300 mil dólares y la recaudación de dos amistosos, una importante inversión para la época. Las negociaciones estaban tan encaminadas que en la edición de El Gráfico del 30 de enero Popeye posó con la camiseta del Millonario.

Sin embargo, hubo un problema contractual (al parecer, el delantero la caruseó pidiendo un porcentaje) y el pase se cayó. El  tío del Ogro terminó ganando buenos dólares en el fútbol de Estados Unidos y River fue campeón de los torneos Metropolitano y Nacional, sin necesidad de ver hinchas que causaran vergüenza ajena en las tribunas.

Schiavi a la Roma (2001)

Pareció que se habían alineado los planetas. El primer capitulo fue en la semifinal de la Copa Libertadores 2001 cuando, indignado con la dirigencia por temas monetarios, Jorge Bermúdez encabezó la protesta en contra del tesorero Orlando Salvestrini.

Paguen y cállense y Salvestrini al psicólogo eran las leyendas que tanto el trío de colombianos como Traverso e Ibarra, mostraron por la pantalla de T y C Sports desde los vestuarios del Parque Antártica, donde Boca acababa de vencer al Palmeiras por penales. Este hecho le aseguró al Patrón una rápida salida al Olimpiakos de Grecia, en donde conoció a Adriana Karembeu.

El segundo capitulo tuvo como protagonista a Rolando Schiavi llegando a Boca, pese a que se había confirmado su pase a San Lorenzo y al clamor de los hinchas Xeneizes quienes preferían a Horacio Ameli.

El tercer capitulo tuvo como locación el Estadio Olímpico de Roma, donde Boca llegó para jugar un amistoso contra el flamante campeón de Italia, estipulado en el pase de Walter Luján Samuel. Mientras Batistuta se desgarró las cuerdas vocales festejando su gol, Antonio Barijho se las rebuscó para dejarnos otro inigualable paso de comedia (?). En una jugada intrascendente arremetió contra la humanidad del marfileño Saliou Lassissi, provocándole fractura de tibia y peroné al jugador que había llegado hacía dos semanas a los Giallorossi a cambio de 10 millones de dólares.

La cuarta escena de este culebrón (?) fue en el despacho del presidente de la Roma, Franco Sensi, quien no estaba seguro si cagar a piñas al delegado de Boca contratar a Burdisso, Cufré o a ese lungo “cuevero” que anuló a Delvecchio, decantándose, finalmente, por esta ultima opción. Cuentan las crónicas de la época que Sensi ofreció 4 millones de dólares pero desde La Boca le pidieron 5, sin percatarse que ya estaban cometiendo El Timo del Siglo quintuplicando los 800.000 dólares que le habían pagado tres semanas antes al Semillero del Mundo.

Así y todo, los dirigentes de Boca apalabraron a Julián Maidana para reemplazar al Rolo, sumando de esta manera un nuevo pase frustrado en la carrera del ex Talleres, junto a las diez que derribo una leyenda urbana.

El ultimo capitulo sitúo a Schiavi de vuelta en Casa Amarilla, para después conocer a La Raulito, salir campeón de todo.

Así siguió la vida de los otros protagonistas:

Jorge Bermúdez: Tuvo otro hitazo televiso al llorar con la camiseta de Newell’s sobre los hombros de Tití Fernández.

Gabriel Batistuta: Se perdió en el ostracismo, hoy se lo conoce como El Papá de Thiago.

Antonio Barijho: Consiguió en Roma comprador para la cadena de Winston Bogarde.

Saliou Lassisi: Volvió a su tierra y fue extra en Diamante de Sangre.

Julián Maidana: Se le cayeron cuatro pases más…

Maradona a Deportes Temuco (1997)

En pleno conflicto con Boca debido a las líneas blancas que llevaba la camiseta diseñada por Nike (!), el Dié amenazaba con irse del club de un momento para otro. Dispuesto a caer más bajo que nunca (?), anunció, según la revista trasandina Don Balón, que “estudiaría una oferta concreta del fútbol chileno”.

En su edición del 15 abril de 1997, la publicación informaba que importantes directivos del Deportes Temuco se encontraban en Buenos Aires negociando la llegada de Maradona. Esto se haría posible gracias al aporte de un canal de televisión argentino, que a cambio adquiriría los derechos para transmitir un octogonal que jugaría Diego con el equipo chileno.

Eso sí: los mismos dirigentes del Temuco aclararon que la contratación del mediocampista Xeneize sería sólo para esa competencia y no disputaría los torneos Apertura y Clausura. Bien por ellos, que mantuvieron los pies en la tierra y no generaron falsas ilusiones (?).

(Gracias Plaza_Chile)

Leonardo Pisculichi a Independiente y Gastón Machín al Mallorca (2006)

El primer gol que hiciste jugando a la pelota entre amigos capaz no lo recordas del todo bien. Tenías 9 años, jugabas de arquero y de delantero, corrías atrás de la pelota y los partidos terminaban 24 a 22. La primer película que viste en el cine no tiene una exactitud muy clara. Tu vieja dice que fue Cinema Paradiso, pero tu viejo te dice que nunca llegaste a entrar porque vomitaste la papilla del mediodía al acomodador y tuvieron que salir de la sala. Pero si hay algo que te acordas, es de la primera vez que tuviste a una minita cara a cara en lo que los yankees llaman “cita” y a lo que nosotros simplemente le decimos “salida”. Ya debías de ser un boludo grande, avanzado en granos tapados con cremas, con ganas de votar (?) y perfumado hasta las encias para agradar a aquella joven que se interesaba en vos. Lo tomabas casi como un milagro. Y más o menos era algo así. Después de años de Playboy como único acercamiento al sexo femenino, hoy estabas frente a frente a una piba. Te haces el duro y el frío con tus amigos, pero en el fondo estabas muy feliz. Te volvés más nabo, es cierto. Pero algo nuevo, con una sonrisa perfecta y un aroma mágico en su cuello (se sabe que los perfumes femeninos son muy ea ea pepe), te había sacado del famoso “Loco, ¿qué voy a hacer de mi vida?” adolescente.

El mágico (?) invierno del 2006 traía novedades en Avellaneda. Tras un mes sin fútbol en el país mientras la Argentina de José Pekerman disputaba la Copa del Mundo en Alemania, el Independiente de Jorge Burruchaga invertía en nuevos jugadores de cara al Torneo Apertura. Uno de los que tenía en la mira el actual entrenador de Rafaela era Leonardo Pisculichi, habilidoso enganche nacido desde la cantera de Argentinos Juniors y que en aquel entonces llevaba meses en el Mallorca español.

Las negociaciones fueron tomando forma: Se daría su arribo en un traspaso que incluiría a Gastón Machín, ex compañero suyo en el Bicho, como parte del pase. El atacante viajo a la Argentina para cerrar su llegada, dejando atrás su etapa en el Viejo Continente y volviendo a un equipo al cual estuvo muy cerca de pasar en el 2005, tan solo un año atrás.

La negociación, sin embargo, jamás llegaría a su puerto. El efecto domino de la caida del pase de Pisculichi al Rojo haría que se cayera también el traspaso de Machín a tierras europeas. Al conjunto de Burruchaga terminaría arribando Rodrigo Díaz. Pisculichi cada vez se alejo más de Avellaneda, dejando el Mallorca en 2006 para pasar a jugar en la liga qatarí primero, y en el fútbol chino posteriormente. En cuanto a Machín, por ahí anda el pibe (?).

Pudo haber sido en los 70′, 80′, 90′ o incluso hace muy poco. Quizá hoy esa piba no es más que un recuerdo en el pasado con el que te reencontraste vía Facebook, llegandole a pispear las fotos de las vacaciones con su esposo e hijos en Villa General Belgrano. No quita que, por momentos, apeles a ese recuerdo para sonreir, poner una canción que te lleve a aquel encuentro o simplemente que aquella memoria te acompañe mientras bajoneas una cerveza en una noche de Viernes. Muchos dirán que es una boludez, ¿pero quíen no sonríe al recordar la anécdota de su primer salida con una minita?

Palermo a Lazio (1999)

La gran actuación de Martín Palermo con la camiseta de Boca Juniors en el Apertura ’98 lo convirtió rápidamente en una vedette en el viejo continente, y no precisamente por haberse vestido de mujer. La contundente estadística de 20 goles en 19 partidos llamaba la atención acá y también del otro lado del charco.

Fue así como, entre los interesados por contar con los servicios del Titán, se mencionaron varios clubes por aquellos días. El Atlético de Madrid, por ejemplo, se mostró bastante decidido a contratarlo en un principio, pero luego su Presidente, el verborrágico Jesús Gil y Gil, declaró: “Palermo se pinta mucho el pelo de colores, tiene algunas características raras… Más que el costo de la operación, me preocupan las neuronas del muchacho”. Y agregó: “Necesitamos traer un chaval porque al equipo le hacen falta delanteros, pero debo estudiarlo muy bien. No quiero tener otro caso Vieri”, en alusión al italiano, que no había soportado mucho tiempo fuera de su país.

Durante todo el primer semestre de 1999 Palermo siguió haciendo goles y los equipos del exterior se fueron multiplicando. Lazio de Italia apareció en escena y fue, durante varios meses, el candidato más firme para llevarse al Loco. Sin embargo, las conversaciones no llegaron a buen puerto, el libro de pases se cerró y el goleador debió quedarse otro campeonato en Boca, con la promesa de que lo venderían al finalizar el año.

En septiembre de aquel 1999, la chance de que Marteeeeeen (?) se sumara al conjunto romano reflotó inesperadamente, con la venta del sueco Andersson al Bologna. Fue en ese mismo momento cuando el representante del jugador argentino, Gustavo Mascardi, tomó las riendas del asunto y llegó a un acuerdo con los italianos, para presionar a Boca con una cifra que alcanzaba los 15 palos verdes. La dirigencia xeneize, bajo el mando de Mauricio Macri, no aceptó la oferta de los tanos, pero se mostró dispuesta a seguir charlando, dejando de lado a Mascardi, a quien no veían con buenos ojos.

Eso, por supuesto, generó una guerra entre el representante y Mauri (?) que terminaría frustrando al delantero y alejando un poco a la Lazio del mapa, mucho más cuando, a mediados de noviembre, Palermo se rompió la rodilla en un partido ante Colón.

Después de tanta desgracia, Palermo volvería con gloria y en el 2001 terminaría pasando a otro grande de Europa…el Villarreal (?).

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