Gary Medel a Independiente (2009)

13 junio 2013

Los primeros pasos del 2009 ocurrían de manera curiosa para el Club Atlético Independiente. Miguel Ángel Santoro era el entrenador, hacia de local en la cancha de Huracán (donde nacería ese mismo año el tiki-tiki), Pepe Moreno pegaba la vuelta tras una estadía en el fútbol rumano y si bien el presente no era dulce, no se imaginaba lo que estaría pasando cuatro años más tarde, con el descenso acechando en la hora más crítica de su historia.

Del otro lado del continente (?), un Gary Medel de 21 años se destacaba en la Universidad Católica de su país tanto en el sector defensivo como en el mediocampo. Y el chorro supremo sobrino adoptivo de Grondona presidente de Independiente, Julio Comparada, que según dicen se movía a Aracelí González, poso sus ojos sobre él y comenzó las negociaciones a por el joven chileno.

Desde ambas partes parecía que el final feliz estaba escrito: Se comentaba que Medel estaba contento por el traspaso, que creía que era un gran paso para luego dar el salto a Europa y en el campo contractual, a pesar del elevado precio del jugador (se hablaba de más de dos millones y medio de dólares), las cosas se encontraban por buen camino. Incluso se mencionó a Damián Luna como parte del traspaso.

Sin embargo, como todo lo sucedido bajo el ala comparadista en Independiente, cualquier promesa de traspaso quedo lisa y llanamente en la nada. Desde la Católica, a pesar de los buenos términos que se manejaban en el génesis de la negociación, la opinión cambió y se decidió no vender a la nueva y joven estrella. Meses más tarde Gary pasaría a Boca Juniors.

Pepsi, 80 canales, porno, pizza, comedia, aire gratis, facebook, alcohol, fútbol, películas, la familia, los amigos, cualquier disco de Pink Floyd, los recuerdos, los posavasos, la siesta… Tenemos mucho para ser felices física, natural y psicológicamente, pero no caben dudas de que una minita, de zapatos con taco, mirada tímida y perfume atrapante puede hacer que todo eso quede muy atrás, romper cualquier cimiento de nuestra rutina y hacer que nuestro presente se derrumbe. El mundo se viene abajo. Cubrirte, que los escombros no te golpeen. Cuando salgas de la cueva, aferrate a algún recuerdo. Algo te debe haber quedado. Total, siempre vamos a tener algún viejo capítulo de Cha Cha Cha para reírnos y, por supuesto, camuflar en esas carcajadas un llanto sincero y silencioso que se convirtió en el himno de nuestros días.

Leonardo Pisculichi a Independiente y Gastón Machín al Mallorca (2006)

El primer gol que hiciste jugando a la pelota entre amigos capaz no lo recordas del todo bien. Tenías 9 años, jugabas de arquero y de delantero, corrías atrás de la pelota y los partidos terminaban 24 a 22. La primer película que viste en el cine no tiene una exactitud muy clara. Tu vieja dice que fue Cinema Paradiso, pero tu viejo te dice que nunca llegaste a entrar porque vomitaste la papilla del mediodía al acomodador y tuvieron que salir de la sala. Pero si hay algo que te acordas, es de la primera vez que tuviste a una minita cara a cara en lo que los yankees llaman “cita” y a lo que nosotros simplemente le decimos “salida”. Ya debías de ser un boludo grande, avanzado en granos tapados con cremas, con ganas de votar (?) y perfumado hasta las encias para agradar a aquella joven que se interesaba en vos. Lo tomabas casi como un milagro. Y más o menos era algo así. Después de años de Playboy como único acercamiento al sexo femenino, hoy estabas frente a frente a una piba. Te haces el duro y el frío con tus amigos, pero en el fondo estabas muy feliz. Te volvés más nabo, es cierto. Pero algo nuevo, con una sonrisa perfecta y un aroma mágico en su cuello (se sabe que los perfumes femeninos son muy ea ea pepe), te había sacado del famoso “Loco, ¿qué voy a hacer de mi vida?” adolescente.

El mágico (?) invierno del 2006 traía novedades en Avellaneda. Tras un mes sin fútbol en el país mientras la Argentina de José Pekerman disputaba la Copa del Mundo en Alemania, el Independiente de Jorge Burruchaga invertía en nuevos jugadores de cara al Torneo Apertura. Uno de los que tenía en la mira el actual entrenador de Rafaela era Leonardo Pisculichi, habilidoso enganche nacido desde la cantera de Argentinos Juniors y que en aquel entonces llevaba meses en el Mallorca español.

Las negociaciones fueron tomando forma: Se daría su arribo en un traspaso que incluiría a Gastón Machín, ex compañero suyo en el Bicho, como parte del pase. El atacante viajo a la Argentina para cerrar su llegada, dejando atrás su etapa en el Viejo Continente y volviendo a un equipo al cual estuvo muy cerca de pasar en el 2005, tan solo un año atrás.

La negociación, sin embargo, jamás llegaría a su puerto. El efecto domino de la caida del pase de Pisculichi al Rojo haría que se cayera también el traspaso de Machín a tierras europeas. Al conjunto de Burruchaga terminaría arribando Rodrigo Díaz. Pisculichi cada vez se alejo más de Avellaneda, dejando el Mallorca en 2006 para pasar a jugar en la liga qatarí primero, y en el fútbol chino posteriormente. En cuanto a Machín, por ahí anda el pibe (?).

Pudo haber sido en los 70′, 80′, 90′ o incluso hace muy poco. Quizá hoy esa piba no es más que un recuerdo en el pasado con el que te reencontraste vía Facebook, llegandole a pispear las fotos de las vacaciones con su esposo e hijos en Villa General Belgrano. No quita que, por momentos, apeles a ese recuerdo para sonreir, poner una canción que te lleve a aquel encuentro o simplemente que aquella memoria te acompañe mientras bajoneas una cerveza en una noche de Viernes. Muchos dirán que es una boludez, ¿pero quíen no sonríe al recordar la anécdota de su primer salida con una minita?

Gabriel Schurrer a Independiente 2006

26 marzo 2013

Normalmente para alguien del género masculino hay ciertas noches previas a un suceso clave que son eternas, plagadas de insomnio y nervios: La previa de un partido vital para la situación de tu equipo, la previa de tu casorio y, finalmente, la previa del día en que te vas a animar a encarar a la piba que te gusta. Estando en secundaria, al menos ese es mi caso, tenés la cabeza quemada de (inserte consola/artefacto tecnológico de interés de sus años de pibe), sumado a muchas imagenes de (inserte mujer fatal de sus años de pibe) en bolas en (Te lo firmo ya que de Playboy o Notiblog no sale) y demasiado espacio vació en el bocho en el que depositas el partido que tenés que jugar con tus amigos o la pelea entre Distasio y Leto en el programa de Fantino. Es por eso que cuando aparece ese extraño invento de Disney llamado “amor” te volvés más nabo, colgado y temeroso. Hasta que un día le decidís poner un punto. Puede ser un punto final o puede ser un punto seguido. Todo depende de lo que salga de los labios de esa chica que reemplazo las ajusticiadas a la Callejón por canciones de Sergio Denis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante la Copa del Mundo del 2006 el Independiente de Jorge Burruchaga pisaba fuerte en el mercado de pases. Había vuelto Daniel Montenegro, Germán Denis reforzaba la ofensiva y Rodrigo Díaz dejaba el fútbol mexicano para asumir el rol de creador de juego tras un tiempo alejado de las cámaras. Como si fuera poco, se confirma en Junio de aquel año la llegada del experimentado defensor Gabriel Schurrer, desde el Olympiakos griego. Tras abandonar Lanús a mediados de los 90′, el santafesino regresaba con 35 años a la Argentina para quemar sus últimos cartuchos en el conjunto de Avellaneda.

La contratación de tornaría complicada y la chance de Schurrer con la casaca roja se fue apagando rápidamente por diferencias dadas durante el cierre de la operación. Sería Leandro Gioda, otro ex Lanús, quien se sumaría a la defensa de Independiente. GS pasaría al Málaga donde finalizaría su carrera. Años después dirigiría al Granate. Y mejor lo dejamos ahí.

Normalmente estos post lo cerramos con mensajes tristones. Pero hoy nos aspiramos un Claudio María Domínguez y le ponemos otra postura. La mina acepta una invitación tuya a comer una muzza. No sos George Clooney, Robert Redford o Tom Cruise, pero si un remador que, por primera vez tras vagar por los mares de la soledad con los dos brazos cansados, encontras una recompensa que no te saca la sonrisa de la cara. Sos el tipo más feliz del mundo. Salis a la calle como Will Smith en En Busca de la Felicidad. No sabés que te vio. Quizá son los ojos que te brillan disimulando una noche sin dormir pensando en esa chica. O lo entusiasmado que sonabas al hablarle, como viajando a través de una nube de felicidad en ese espacio denso y aburrido en el que se torna el colegio a las 9 de la mañana. Te subís al colectivo y, apoyando la cabeza en el vidrio abandonado pero fiel del bondi, pensas en que a pesar de todo, aún te quedan muchos momentos felices. Llegás a tu casa y por primera vez en el año le decís a tu vieja que tuviste un lindo día.

Diego Maradona al Portsmouth 2009

10 marzo 2013

Ilusión. Eso es lo que genera estar enamorado de alguien sin que lo sepa. Estamos en secundaria. Hace 10 grados, tenes una clase de Física en 5 minutos y no hiciste la tarea. La señora profesora te va a comer crudo. Pero no te importa. Tenés tus ojos en un ángel. Un ángel de pelo lacio, ojos profundos y sonrisa mística. La piba más linda del curso. “Estoy enamorado de ella boludo” le decís a tu compañero de banco. “Gordo, no te va a dar bola ni a palos. Dejate de joder y ponete a rezar que nos van a bochar al carajo” responde él. No te importa. Estás en tu mundo. Llegas a tu casa, te ponés a escuchar “Hello” de Lionel Richie a oscuras, te volvés más sensible y te llevas muebles por delante todo el tiempo. ¿Te va a dar bola algún día? Ni a palos (ni a las doce botellas de whisky) pero vivis en una nube de pedo que te hace temporalmente feliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El amigo (?) Sulaiman Al-Fahim seguramente fue una de esas personas victimas de ilusiones desmedidas a causa de una mujer. Este emiratí adquirió a mediados del 2009 al Portsmouth de Inglaterra. Y mientras el Huracán de Ángel Cappa peleaba el torneo y la gripe porcina azotaba al continente, tiró una bomba: Quería a Diego Armando Maradona, entrenador por ese entonces de la Selección, como director deportivo, asesor de mercado y embajador global (?) del conjunto.

Pero eso no es todo, si llama en los próximos cinco minutos triplicará su compra y se llevara este útil pisapapeles para su escritorio. No lo dude. Llame ahora dentro del cargo ideado por Al-Fahim de “asesor de mercado”, se encontraba la idea de llevar al conjunto azul, de la mano del Diego, a jugadores de la talla de Sergio Aguero, Samuel Eto’o, David Villa y David Silva. El hombre proveniente del Medio Oriente, en el climax de su delirio, llegó a decir que las charlas con el abogado de DAM, Ángel Oscar Moyano, estaban avanzadas: Maradona estaba listo para dejar el cargo de director técnico de Argentina para sumarse al proyecto, comenzar a ver jugadores y armar el primer equipo, listo para romper el mercado de pases contratando a las cuatro superestrellas ya nombradas.

En fin, esta locura nunca se dio. Normalmente estas cosas suceden cuando alguien con mucha plata pero poca idea del fútbol asume en un equipo. Un mamarracho con todas las letras, pero uno de esos mamarrachos que generan ternura y que son dignos de decir presente cuando agarramos el PES y empezamos a editar todo a nuestro placer.

A todo esto, ¿la mina mordió el anzuelo? Pero por supuesto que no. Los momentos de ilusión quedaron atrás. Lo único que sacaste de esa experiencia fue haberte memorizado “Hello” de Lionel Richie de taquito. Creciste, estudiaste, te compraste tu autito y tu televisor para ver el fútbol. Eso no quita que, en las pausas del laburo o mientras que esperas las empanadas, te encerres en el baño, te fijes si tenés más o menos panza y, en un lapso oscuro y silencioso, recordés esos momentos de joven y ciega ilusión. Pero no todo esta perdido. Regresará, siempre vuelve. Por suerte.

Sebastián Peratta a Boca 2011

14 febrero 2013

El reloj marcó las 12 de la noche. Era San Valentín.  Un joven observa desde su ventana la noche estrellada. Piensa en los universos que está acaparando con sus ojos. Esas galaxias lejanas supuestamente con una tecnología superior a la del planeta tierra. Todos hablaban de platillos voladores o inteligencia telepática, pero nadie se preguntaba si en aquellos lejanos lares existe el amor. El beso. El cariño. El tomarte el colectivo con la mujer que amas con ella apoyando cariñosamente su cabeza en tu hombro. Los planes para el futuro de dos personas que se aman. El sexo. Este joven tenía su cabeza centrada en la chica de sus fantasías. La razón de su sonrisa. La responsable de los latidos de su corazón. Ella era rubia, tenía los ojos oscuros, una sonrisa exquisita y un cuerpo digno de un edén. El joven tenía en la mano su teléfono, y en la otra un arrugado papel con el número de ella. Estaba en sus manos el destino de aquella calurosa noche de San Valentín. Irse a dormir como un infeliz nuevamente, o darle sentido a sus días, tornados de monotonía y falta de motivación. ¿Llamará a aquella mujer que lo desvela por las noches y lo mantiene soñando despierto por los días?

El invierno del 2011 significó para el Boca Juniors de Julio César Falcioni un punto y aparte. Tras un flojo Clausura (finalizo 7mo), el retiro de Martín Palermo y los primeros 6 meses de la era del ex entrenador de Banfield, el Xeneize afrontaba un periodo casi de transición en el que necesitaba dejar atrás el tormentoso pasado para lograr el título nacional que se le negaba desde el 2008.

Tras las partidas de Cristian Lucchetti y Javier García, el arco quedaba vacante a la espera de un nuevo guardavalla. Rápido de reflejos (badum tss), los directivos se encargaron de hacer un listado de los posibles nombres para ocupar el puesto. En él estaban Agustín Orión, Mariano Andujar y, entre otros, Sebastián Peratta, por ese entonces titular de Newell’s Old Boys. Fue él quien tomó la delantera de la lista, gracias a que su representante deslizó la frase “A Peratta lo seduce la idea de ir a jugar a Boca“.

Como era de esperarse, comenzó una disputa a por el arquero entre el equipo rosarino y los de La Boca. Desde La Lepra no querían despegarse de él. Pero la verdadera piedra en el zapato apareció para Boca tras enterarse que SP contaba en su contrato con una importante clausula de rescisión. De parte del arquero existió una presión para que desde la dirigencia de Newells aceptaran negociarlo y aliviaran las trabas en su contrato. Su elevada cotización (se hablaba de un millón y medio de dólares) era un dolor de cabeza para los directivos de Boca si pensaban en contar con sus servicios.

Finalmente, Peratta se quedaría en su equipo y los de JCF se harían con el guardameta Agustín Orión, quien sería una pieza clave a la hora de conseguir el tan ansiado Apertura 2011.

En un abrir y cerrar de ojos, el reloj marcó las siete de la mañana. El joven no se animó a aventurarse al llamado. De a poco, ese fuego que le generaba imaginarse en un futuro con aquella bella chica se fue apagando hasta quedar cenizas. Rápidamente se dio cuenta de que la cobardía lo tenía atado de pies y manos. En un instante se reveló a si mismo que, victima de lo recientemente escrito, estaba condenado a una vida de obediencia, silencio y represión de sentimientos. Quedarse pelado, fingir risas y vivir en una rutina desesperante y aburrida, la cual lo iría consumiendo día tras día un poco más. El reloj ahora delataba las 7 y 4 minutos de la mañana. Tenía que tomar un café sin gusto de desayuno. Tenía que tomar un colectivo repleto de calcos de su realidad adaptados a distintos cuerpos. Tenía que soportar otro día tirado a la basura en un cubo aislado, al lado de una computadora lenta y sin servicio. No lo toleró. Negó vivir un día más así. Creyó que el beso de una bala en la parte trasera de su cabeza terminaría con ese calvario. Sin darse cuenta, tras apretar ese gatillo, estaba cometiendo el primer acto valiente de su vida. Tristemente, también, el más nefasto.

Mauricio Serna al Aston Villa 2001

5 febrero 2013

El verano del 2001 no dejó muchos recuerdos memorables. Mejor dicho el año 2001 no dejó recuerdos memorables. Pero lo cierto es que en uno de esos días perdidos de Enero, en la pretemporada de Boca Juniors en Tandil bajo la tutela de Carlos Bianchi, llegó la noticia de que uno de los pilares del equipo, el volante colombiano Mauricio Serna, tenía enormes chances de pasar al Aston Ricky Villa.

La novedad había estallado a fines de Diciembre del 2000, y durante el primer mes del año los días pasaban encargándose se sacar cualquier obstáculo del camino que podría evitar que Serna jugara en conjunto inglés: Consiguió su visa de trabajo, el técnico del Villa, John Gregory, le dio su aprobación mostrándose entusiasmado en el dúo colombiano que podría formar en campo de juego con Juan Pablo Ángel (“Creo honradamente que, junto con Ángel, podría formarse una unión espectacular. Su temporada acaba de reanudarse y por ello sería un momento ideal para poder ficharlo e incorporarlo a nuestra plantilla“) y se hablaba de una suma cercana a los cuatro millones de dólares para el Xeneize.

Finalmente, la idea de Chicho con la casaca de The Villans se fue desvaneciendo por completo. Diferencias económicas hicieron que el pase quedara en la nada. El colombiano continuaría un tiempo más en Boca hasta pasar finalmente al fútbol mexicano.

¿Hubiera yo firmado que encajaría perfecto en el fútbol inglés? Ni idea, en el 2001 yo tenía 4 años. Pero estoy seguro que en aquellos días, mientras mis viejos se agarraban la cabeza por el año turbulento que se venía y a más de un familiar lo rajaban del laburo, por mi mente paso una imagen de Serna con la casaca del Aston. Después de aquella visión, simplemente, seguí en mi mundo de autitos y maquetas, mientras el país se caía abajo y observaba en la tele a un hombre narigón y calvo diciendo que el 2001 sería un gran año. Para fines del mismo recuerdo la tristeza que reinaba en mi hogar, mientras le preguntaba a mi vieja porque mi papá salía con una cacerola en plena noche, insultando a un nefasto ministro…

Fabricio Fuentes al Querétaro 2003

Fabricio era un defensor de cierto reconocimiento, que tras un par de años jugando a un nivel respetable en el fútbol argentino, recibió una oferta del extranjero y decidió partir hacia nuevos horizontes. A comienzos de julio del 2003 Fabricio tomó, posiblemente, un vuelo de Aerolíneas Argentinas, se comió un sanguche frío en pleno vuelo, le ojeo el culo a alguna azafata y, tras aterrizar, camino por su nueva tierra para hacer lo que más sabe: jugar a la pelota. Dos semanas más tarde Fabricio acordaba su incorporación a un equipo del fútbol francés. Pero, esperen… ¿por qué entre el viaje y el acuerdo hubo 14 días? ¿que ocurrió en el medio? ¿cómo es posible tanta tardanza? ¿qué fue lo que paso en ese conjunto de días fantasma?

Fabricio Fuentes, jugador de Vélez Sárfield, firmó el 10 de junio del 2003 con el Querétaro, equipo del fútbol mexicano. Sorprendía un tanto la decisión del defensa, ya que tenía varias ofertas desde el Viejo Continente tras él. Pero tras una semana entrenando en el equipo de casaca negra, blanca y azul apareció como nuevo refuerzo del Guingamp francés. ¿El Querétaro fue utilizado como puente? Nada que ver. Todo lo contrario: Efectivamente Fuentes fue jugador del Querétaro, entrenó con el equipo y estuvo dentro de la plantilla. El equipo mexicano había puesto la plata tanto en su compra como en su venta. Solo con una diferencia: Le costó 1.200.000 dólares, y lo vendió a 2.000.000 verdes. ¿Conclusión? Ganó 800.000 dólares en un abrir y cerrar de ojos gracias a la astucia y a una clausula en el contrato de Fuentes.

Yo le dije: ‘Si te quedas acá en un año vas a costar más’. Pero él fue excluyente en que si salía algo en Francia prefería ir y yo lo entiendo porque un jugador siempre quiere jugar por aquel lado. Y en lo que sí tiene razón es que en el mercado mexicano es difícil salir para Francia después” Palabras de Cristian Bragarnik, vice del Querétaro. En un tour con más viveza que fútbol, Fabricio Fuentes estuvo en tres equipos en poco más de dos semanas. Y como diría Don Carlos, Tudo bon tudo legal

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