
A principios de los ’90, Diego Latorre se llevaba el mundo por delante: figura de Boca, jugador de seleccion, futuro europeo y novio de la hija del Presidente de la Nación. Quizás por todo esto creyó que usando esa camisa impresentable con el blazer (existe esa palabra?) cuadriculado y rematándola con una gorra azul, iba a pasar desapercibido.
Todavia no sabemos si lo logró, es una de las tantas posibilidades ya que terminó jugando en Guatemala y en el ascenso Mexicano. Otra opcion es que luego de conocer a su ex-suegro le cambio la vida para siempre. Nunca lo sabremos, tampoco sabremos porque el cuello de la camisa es tan…feo. Bah, feo le queda chico.
Pastor (Créditos a La Memoria que Perdimos vÃa Tic Espor)
Grande y querido Juan Gilberto Funes. Pasaron ya 15 años de su partida, pero además de goles históricos, un mal pase, yerba a su nombre y un paso por el automovilismo, nos dejó esta foto para el recuerdo.
El mÃtico corte de pelo, camisa estampada estilo butaca de cine moderno y un jean rojo que sólo pueden ponerse los grandes. ¡Eternamente gracias Búfalo!
Cucu

Postal charrúa en Buenos Aires. El Riachuelo es testigo de la llegada de dos eximios futbolistas uruguayos. Ellos vienen a demostrar sus condiciones, pero no se dan cuenta que posando para la foto deterioran su imagen. Por un lado, Ruben Paz quiere conquistar los corazones académicos con un jean nevado y una campera blanca de mangas enormes. Tan grandes que necesitan ser arremangadas. Casi que ni se nota la chomba celeste.
A su lado, un recién levantado Polilla Da Silva no quiere ser menos y con las manos en los bolsillos, enseña un lompa de hippie de feria que nada tiene que ver con el reloj de oro que asoma de su muñeca izquierda. El sweater azul, hÃper lanudo y de cuello redondo, desentona con el noviembre porteño. Y digan que jugaban tan bien, porque el cuadro ameritaba para hacerlos volver por la corbeta Uruguay.
Juan Pordiosero

Facha y elegancia no son sinónimos. Que Gabriel Batistuta, un tipo reconocido históricamente por sus goles y su pinta, haya caÃdo en el grave error de vestirse como un tÃpico turista para visitar una muestra de motos, no tiene perdón. La camisa floreada y mal abotonada nunca supo que hacer ante la indecisión de su dueño, que jamás supo si ponerla por fuera o por dentro del pantalón. A propósito, el término pantalón es muy generoso. Esa especie de pescador blanco (con la bragueta semi abierta) deja al descubierto un par de…¿zapatillas?, ¿zapatos?, ¿suecos acordonados?. Vaya uno a saber.
Para completarla, un manojo de credenciales que certifica algo concreto: lo menos llamativo de la imagen es la moto.
Juan Pordiosero

Dicen que el actor Toti Ciliberto se inspiró en esta foto para componer a Rolando Fernández, uno de sus más reconocidos personajes.
Es increÃble que Diego Latorre haya estropeado asà un hermoso recuerdo como lo es una producción fotográfica de la Revista El Gráfico en el Coliseo Romano. Ese 1992 fue duro para él, se sabe. Sin lugar en la Fiorentina tuvo que dedicarse a pasear por distintas partes de Italia. Y aquà lo vemos, en pleno verano europeo, recorriendo históricas calles con alpargatas, una malla bicolor, una remera del año anterior con un estampado fluo haciendo juego, y una gorra con la enorme leyenda “Diego”, como si hubiera hecho falta para distinguirlo entre tanto tano bien vestido.
Juan Pordiosero