
El fotógrafo de la extinta revista MÃstica le dijo “Luis, poné una cara desafiante, como cuando te encara un delantero“. Y el arquero le respondió “es que los delanteros no me encaran. Yo los encaro a ellos. Y además, prefiero los defensores“. Discusión al margen, sabemos que la pistola (o metralleta) de agua formaba parte de la pobre producción fotográfica. Pero la remerita ajustada…corre por cuenta del arquero con problemas de calvicie.
Juan Pordiosero

Recién se iniciaba el verano del 92 y el actor/conductor/futbolista Diego DÃaz se paseaba por las playas marplatenses destilando un innegociable mal gusto a la hora de vestir. Jardinero rojo (sin remera), vincha rojiblanca y protector labial. Por aquellos dÃas, el Tinelli Boy que integraba el plantel de Platense (nótese la combinación archirrival de DÃaz en su ropaje) se debatÃa entre la redonda y la pantalla como notero de canal 13. Finalmente, se decidió por el ambiente televisivo. Los hinchas, agradecidos…
Chelo

Podrán decir que la moda es la culpable. Que a comienzos de los 90′s era muy difÃcil conseguir mallas como la gente. Que Dieguito Latorre estaba confundido por la fama. Lo que quieran. Pero lo que tiene puesto no tiene perdón.
Juan Pordiosero

Se comenta que allá lejos y hace tiempo, un vestuarista de dudosa reputación entabló una relación profesional con Adrián y los Dados Negros. Con el tiempo le fue presentando varios modelos de camisas: floreadas, rayadas, a cuadros y hasta con dibujos psicodélicos. El lÃder de la banda se fascinó con casi todas las prendas. Menos con una. El diseño era realmente feo, sobre todo por los arabescos dorados que impregnaban el blanco. La leyenda cuenta que ese artÃculo rechazado viajó varios kilómetros, fue rematado en una feria americana y un dÃa llegó a la casa de Ricardo Gareca. Y lo que es peor, un dÃa el Tigre se la puso.
Juan Pordiosero

Y no digan que fue el aire francés, porque ni Carlos Bianchi ni Osvaldo Piazza se hubiesen animado. Tampoco el tucumano Krupoviesa, reciente adquisición del Olympique de Marsella. No fue culpa de Toulouse ni de la moda europea. A Leo RodrÃguez lo encandiló su buen momento en la Copa América de Chile, con la Selección Argentina. Y en honor al paÃs donde brilló (y donde brillarÃa con la U), se puso un saco bien rojo. Con botones dorados, para no perder la vulgaridad. Eso sÃ, por debajo, una simple remera blanca y un jean. Porque Leo, a pesar de todo, siempre fue un pibe de barrio.
Juan Pordiosero (Gracias Cazador)

Verano del ’92 no sólo es un tema de Los Piojos que está hablando de faso. También fue una dura etapa en la vida del Cholo Simeone, a pesar de la sonrisa que intenta demostrar lo contrario. Y no es que el yeso en el brazo izquierdo haya significado una tortura. Tampoco sus familiares, cargosos por haberlo extrañado tanto después de un año en Europa. Lo que acosó fatalmente al ex Vélez en aquella época fue la falta de buen gusto, ese sexto sentido que lo llevó a usar esa camisa multicolor y, un tiempito más tarde, un chaleco que nos provoca nauseas de sólo recordarlo.
Juan Pordiosero (Gracias Cazador)