
Promediaban los 80′s cuando Racing se fue de gira por Colombia para jugar contra el América y el Deportivo Cali . En pleno vuelo, el Pato Fillol ablandó al comandante con una acción de inteligencia: le obsequió una foto autografiada. Con el camino allanado, los protagonistas de la imagen (algunos con pesados antecedentes en esta sección) se dirigieron a la cocina del avión y allà hicieron de las suyas.
El porrudo de Chupete Vázquez perdió 3 kilos dentro de esa calurosa campera de ciré. Walter Fernández no tuvo mejor idea que sostener una torta, ¡vistiendo jogging y camisa a rayas! Horacio AttadÃa habÃa chupado tanto que se habÃa olvidado de la misión que le habÃa encomendado la gente de Apple: probar la versión Beta del Ipod. Y el Flaco Lamadrid, que habÃa perdido 3 botones de la camisa vaya a saber en qué circunstancias, quiso olvidar el disgusto aferrándose a la primera botella que encontró. Se comenta que uno, mareado por razones lógicas, gritó “¡parada, chofer!” una hora antes de llegar.
Juan Pordiosero (Gracias Lita y ForoRacing.com.ar)

Ya se sabe que lo de Rubén Insúa no es un casual mal gusto. El tipo insistió durante toda su vida en eso de cagarse en la moda y en las buenas costumbres a la hora de vestir. En esta oportunidad, lo podemos observar en el verano de 1992, disfrutando de sus vacaciones junto a su esposa Alejandra luego de un año excelente en Ecuador. La melena imponente, la colorida camisa bien abierta y el jean bien apretadito. Y pensar que empilchados de esa manera triunfaron los de Tremendo.
Juan Pordiosero

Al borde de cumplir su sanción por doping, Diego Maradona disfrutaba de sus últimos dÃas como condenado. Aquel junio de 1992 lo mostraba con un pico de hiperactividad, tÃpico de su personalidad. Mientras negociaba su situación contractual con el Nápoli de Ferlaino, también jugaba en Ritmo de La Noche, compraba jugadores como Charles y hasta tenÃa tiempo para ir a ver “la verdá de la milanesa“, el espectáculo de Antonio Gasalla. Esa noche, en honor al nombre del show, se comió una milanga tan aceitosa como la camisa que llevaba puesta.
Juan Pordiosero