La leyenda cuenta que un joven Marcelo Bielsa, por entonces entrenador de Newell’s, tuvo la valentÃa de arriesgar su puesto y recibir a un grupo de exiliados cubanos que habÃa llegado a Rosario, en balsa, por un pequeño error de cálculo.
El bueno del Loco, no sólo les hizo lugar en el plantel profesional. También les dio alimento (estaban hambrientos) y algo de ropa. Con el tiempo, algunos como Julio César Saldaña y Alfredo Berti llegaron a Primera, pasaron a un equipo grande y pudieron comprarse una pilcha como la gente.
No tiene, obviamente, la misma fama que el de New York o el de La Boca, pero el Museo de Cera de Montevideo posee algunas piezas de incalculable valor. Como muestra la fotografÃa, allà se encuentran exhibidas las réplicas perfectas de Daniel Fonseca, Pepe Herrera y Enzo Francéscoli. Cada uno con su estilo y con la mirada firme en un horizonte. El Conejo y el PrÃncipe , que jugaron en River, miran hacia el futuro. Herrera, como se observa, quedó con las ganas de ser gallina. O al menos de acogotarla.