
Hubiera sido impagable estar presente en la fiesta de cumpleaños de Guillermo Cóppola aquella noche del 12 de octubre de 1988, horas después de un España 1 Argentina 1 por la Copa de la Hispanidad. Pero no pudo ser (?).
Y no precisamente para ver la cabellera de Caniggia, la abundante comida, bebida o las chicas y los jarrones que iban de un lado para el otro. Nos referimos a Gustavo Galgo Dezzotti, quien muy suelto de cuerpo (?) se mostró con el último grito de la moda italiana en cuanto a técnicas de ahorcamiento camisas de cuello alto. O en realidad, cuellos altos con una camisa abajo.

Absolutamente nada para reclamarle al Negro J.J. López, quien luce un pantalón de gimnasia rojo y más o menos (?) emparda la cosa. Muy respetable lo del Nene Comisso y el Ruso Domenech, quienes tal vez fieles a sus principios metieron jogging y zapatillas sin que les importara nada.
Ahora, lo de Carmelo Villalba en 1985 es muy difÃcil de justificar. Bajar a una playa de RÃo de Janeiro y posar delante de una palmera con las mÃticas adilette, jean sin cinturón y chomba adentro del pantalón, hace dudar seriamente de lo positivo de su aporte a ese plantel del Bicho que estaba a horas de un triunfo clave al Vasco da Gama. Por lo menos su aporte afuera del campo de juego.
Simón dice ser campeón del mundo en juveniles. Y un montón de pibes lo hacen. Simón dice jugar la final de un Mundial de mayores. Y algunos lo imitan. Simón dice retirarse con toda la gloria en Boca. Y unos pocos le siguen el juego. Simón dice ponerse mis bermudas. Y ahà todos lo mandan a la mierda.