La nota de la revista Gente rescatada por el blog Esférico Balón muestra a un joven Antonio Mohamed, que allá por comienzos de los 90′s decÃa: “Yo soy asÃ, medio especial para muchos, pero la verdad es que me entreno como un verdadero profesional, trabajo como loco en el gimnasio. SÃ, claro que me gusta tomar sol, salir con chicas y bailar de vez en cuando. Pero ojo, tengo en claro que antes que nada está el fútbol. Me gustarÃa jugar en Europa pero antes salir campeón con Huracán y con la Selección en 1994“.
Sueños truncos al margen (?), el Turco aprovechó aquella ocasión para presentar a su hermano Rolo, que a pesar de sus tiernos 6 añitos ya le copiaba el look a su hermano, con vincha blanca y todo. Y estamos casi seguros de que el pibe declaraba “SÃ, claro que me gusta tomar nesquik, jugar a la mancha con las nenas y juntar figuritas de vez en cuando. Pero ojo, tengo claro que antes que nada está 1º grado” (?).
Porque un entrenador de la Selección Nacional tiene que lucir elegantemente. Nada de camperones o ponchos (?). Un director técnico como la gente te usa remera y gorra, pero arriba se pone el saco. A lo sumo mete camisa y corbata para ocasiones especiales, pero la gorrita siempre tiene que estar puesta. ¿O no, Checho?
Envuelto en un caso de soborno que le terminarÃa significando 1 año y medio de suspensión, Jorge Burruchaga se presentó ante la justicia francesa con su mejor cara de inocente y declaró: “Yo no tengo nada que ver, jué (?). Además, la valija que me llevaba para Argentina tenÃa ropa nomás. Incluso tuve que pedirle prestada esta camisa a un gitano” (?). Nadie le creyó. Pobre Burru.