Hay que reconocerle, en este caso, que estaba bastante discreto con los colores. Nada de amarillo, naranja y ni fucsia. Todo de oscuro y con una remera gris. Pero no hay caso.
Ni la combinación campera de cuero y botas + minita al lado lo salvan a Diego DÃaz del escarnio público. Analizamos y analizamos, pero siempre caemos en el mismo concepto. Parece que está todo bien, pero es un pancho, viejo. Es un pancho.