A mediados de 2010 y al estar tapado por otros delanteros, el entonces jugador de Lanús, Cristian Menéndez, aceptó pasar a préstamo al Emelec de Ecuador, donde ni bien llegó, un confuso episodio le hizo ganar un curioso y original apodo: “Facebookâ€.
Todo comenzó cuando en una cuenta a su nombre en dicha red social apareció el saludo del jugador hacia todos sus contactos por el dÃa del amigo: “En desearles feliz dÃa a todos pq no salude a nadie pq no tengo manera de comunicatme pq estoy en Ecuador y la re puta madre que los parió a estos ecuabolivianos del orto…†(SIC).
Por supuesto, el jugador se excusó argumentando que esa cuenta se la habÃa creado un amigo y que a este se la habÃan hackeado. Inmediatamente sufrió el rechazo de toda la sociedad ecuatoriana y hasta se creo una cuenta para que todo aquel que se hay sentido ofendido por sus palabras lo pueda insultar con tranquilidad (?).
Aunque cumplió buenas actuaciones con El Ballet Azul, el rubio fue etiquetado de racista y un muro impenetrable lo separó del cariño popular, pese a lo cual Emelec le envió la solicitud para renovar el préstamo, cosa que no fue aceptada. Luego añadió a su biografÃa un paso por Libertad de Paraguay y a principios de 2013 cambió su estado a jugador de Quilmes. Bien, pero bien lejos de otros paÃses sudamericanos. Eso, a Cristian Menéndez le gusta.
Diego Iván Bogado
Afirman, quienes frecuentan el fútbol amateur de River Plate, que este pibe realmente era un pichón de crack. Tal es asà que Marcelo Fracaso Bielsa lo llevó como sparring a la Copa América de Perú 2004. Lateral derecho por instinto, pero también lateral izquierdo o volante por ambas bandas, para resumir sus cualidades deportivas en los dominios de Alan Schlenker se afirmaba: “Es como Clemente RodrÃguez… pero rubiecito, claroâ€.
Nacido el 23 de febrero de 1986, Diego Iván Bogado apareció en la primera del Millonario a mediados de 2006, cuando el equipo de Passarella ganó la ansiada Copa Diario Uno al vencer por 3 a 1 a Independiente Rivadavia en Mendoza, en aquel partido que marcó el regreso del Burrito Ortega al club de Núñez.
Se mantuvo entrenando con el primer equipo y volvió a ver acción recién un año después en el marco de otra copa. El 25 de mayo de 2007, River perdió en su estadio la Copa Volkswagen ante el Wolfsburgo alemán. Esa tarde El Millonario jugó con la reserva y lo más recordado es la minita que se ganó el auto que se sorteó en el entretiempo. Bogado fue titular junto a Fernando Pellegrino, MatÃas DÃaz, MatÃas Menseguez y Tulio Etchemaite, entre otros.
Una vez destituido El Kaiser, nuestro homenajeado tuvo su única oportunidad de firmar la planilla de Primera División. Fue por la última fecha del Apertura 2007, cuando El Tapón Gordillo lo llevó al banco de suplentes en la derrota ante Banfield por 2 a 0. Esa tarde, en la que River hizo de local en el Amalfitani ya que el Monumental estaba hecho un chiquero tras los recitales de Soda Stereo, Bogado fue suplente del colombiano Carlos Valencia y, por supuesto, no disputó ni un solo segundo.
Con la llegada de Simeone, el jugador estuvo en los planes junto al resto de los proyectos que, por aquellos dÃas, pedÃan cancha a gritos. Lamentablemente, los únicos gritos que se escucharon de Bogado fueron lo que tiró cuando se cortó el tendón de Aquiles en una práctica. Tras una larga recuperación y sin entrar en los planes de Gorosito, ni de Astrada, ni de Cappa, ni de nadie (?) su nombre desapareció por completo de los primeros planos. ¿Qué hizo Bogado durante ese tiempo? Se recuperó de la lesión, entrenó en soledad y contó su historia en una entrevista casera en la que no deja de mover los pies en un claro signo de ansiedad.
En junio de 2010 se le ofrendó el pase y tras entrenar con los jugadores libres de Futbolistas Argentinos Agremiados, a fines de ese año pasó al Bogor Raya FC de Indonesia, junto a los también ex River Oscar Alegre y Luciano Rimoldi. Allà consiguió regularidad, fue modelo para publicitar los encuentros y hasta participó de la campaña “Change The Game†de la liga Premier de ese paÃs.
Tras seis meses en el PS Mojokerto Putra, a mediados de 2012 volvió a la Argentina para una prueba en Atlético Tucumán, pero Ricardo RodrÃguez le bajó el pulgar. Perdido por perdido, se sumó a Atlético Policial de Catamarca del Argentino B. Allà comenzó de gran manera, tal es asà que a los tres meses le surgió la posibilidad de irse al Treviso de la Tercera División de Italia. Bogado no lo dudó y abandonó el equipo de la noche a la mañana. Lamentablemente, el transfer internacional jamás llegó a destino y el jugador volvió con el caballo cansado al club de Catamarca, donde se mantiene, hasta el dÃa de hoy, luchando por intentar volver a ser eso que nunca fue pero que pudo haber sido. ¿Se entendió? Yo tampoco…
Sergio Alejandro Gioino Ponce (Koleston)
Cuando hablamos de la invasión argentina en Brasil, no nos referimos únicamente al verano en las playas de Florianópolis, en el estado de Santa Catarina, donde es frecuente escuchar esa tonada tan particular que, sin ninguna necesidad, le agrega un –inho a cada palabra.
Ahà es común oÃr diálogos del tipo “Pasame la pelotinhaâ€, “Decile al mozinho que se me enfrÃa la cervecinhaâ€, “Me voy para el hotelinho†o “Pedà aguinha para el matecinhoâ€, entre otras expresiones que no tienen razón de ser.
También, aunque en menor medida, nos referimos a la gran cantidad de compatriotas que en la última década, beneficiados por las buenas actuaciones de Juan Pablo SorÃn (Cruzeiro) y Carlos Tevez (Corinthians), hicieron del futebol brasileiro un modo de ganarse la vida.
Argentino de nacimiento y chileno por adopción, el delantero Sergio Gioino hizo prácticamente toda su carrera (bastante exitosa, por cierto) del otro lado de la Cordillera, entre weones y temblores. Apenas abandonó el paÃs de Beto Cuevas (el nefasto cantante de La Ley) en dos ocasiones, las dos para irse a Brasil.
Nacido en 1974, sus inicios con la número cinco fueron en el club San Jorge de Córdoba. Luego, a los 16 años, se unió a las inferiores de Newell’s Old Boys, donde estuvo tres meses y la pasó mal. “En la pensión donde estaba me robaron todo y tuve que regresar a la casa”, contó alguna vez, ya afianzado en Chile. “A los 20 años regresé a Newell’s, pero una lesión en la rodilla, al ligamento cruzado, me impidió jugar por un año y dos meses, asà que otra vez volvà a San Jorge”.
Con 22 años y roto, cruzó la Cordillera para cumplir su sueño de convertirse en futbolista profesional. Arrancó en Provincial Osorno (1997) y luego, lentamente, fue subiendo escalones. Siguió perforando redes en Coquimbo Unido (1998), Deportes Iquique (1999), Huachipato (2000 a 2002) hasta que llegó a un grande: Universidad Católica (2003).
Sin embargo, se hizo reconocido en la vereda de enfrente. Su buen desempeño en la Universidad de Chile (2004/05), principalmente en la Libertadores de 2005 -la rompió ante el São Paulo-, al lado de Gokú Rivarola, fue el trampolÃn para su llegada al Palmeiras brasileño (2005/06).
Enseguida las cosas se complicaron cuando Candinho, el DT del Verdão que lo habÃa pedido, presentó su renuncia en medio de una racha negativa. Su reemplazante fue Paulo Bonamigo, con el que Koleston (lo apodaron asà porque le gustaba teñirse reflejos en el pelo) tuvo algunos roces, por ejemplo cuando ante Paraná Clube pateó un penal sin la autorización del entrenador.
Aunque el encargado oficial era Marcinho, el chileno argentino agarró la pelota y… lo erró. Por suerte, el arquero se habÃa adelantado y el penal se tuvo que repetir. Ahà sÃ, Marcinho no perdonó y convirtió el descuento del Palmeiras, que igualmente cayó 2 a 1. “En la charla técnica quedó definido que los lanzadores son: primero Marcinho, después Washington y luego Juninho. Gioino tomó una iniciativa que vamos a tener que aclararla”, declaró Bonamigo, enojado con el delantero, que terminó en el freezer por algunas fechas.
El ciclo de Bonamigo se acabó rápido, en julio, con un récord de 5 victorias, 2 empates y 9 derrotas. Contundente. Su sucesor fue nada más y nada menos que el enemigo número uno de la Argentina: Emerson Leão.
Pese a los antecedentes, el Flaco jugó bastante bajo la dirección técnica de Leão. Marcó algunas veces (pocas, se esperaba más de él) y hasta lo tuvo en cuenta, aunque cada vez con menos frecuencia, en la Copa Libertadores de 2006, en la que el Verdão quedó eliminado –ya sin Koleston- en octavos de final tras caer ante São Paulo. En total, Gioino en el Porco disputó 37 partidos y solo convirtió 7 goles. Poquitinho.
Regresó a la U de Chile (2006), como habÃa prometido, pero ya no era el mismo de antes, y más tarde tuvo un paso apagado por la Unión Española (2007).
Su segunda experiencia en la tierra de Pelé, ya en la recta final de su carrera, fue en el Gama de Brasilia (2008) y estuvo a tono con su desempeño reciente. El conjunto de la capital tuvo un arranque desastroso en la Serie B del Brasileirão y Koleston no fue la excepción. Apenas dos meses después de su llegada, le rescindieron el contrato.
En 2009 volvió a Coquimbo Unido (2009), en la segunda división, donde se retiró tras fracasar en el intento de conseguir el ascenso a Primera. Por estos dÃas es representante de jugadores.
Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com
Se dice que los pioneros nunca se llevan la gloria. Ellos se dedican a transgredir las normas y a romper los paradigmas, para que las generaciones venideras disfruten las mieles del éxito gracias al camino por ellos allanado.
En los albores de la década del noventa, dos jugadores argentinos mostraron sus condiciones en el Barcelona sin exigir hormonas de crecimiento, guita ni otras excentricidades (?). Con nosotros: Walter Mery y Roberto El Lute Oste.
El tema se inició en agosto de 1991, cuando la dirigencia Culé se planteó la por aquellos dÃas innovadora idea de traer jugadores extranjeros para nutrir a sus equipos juveniles. Como conejillo de indias se utilizó al plantel del Barcelona B, el paso necesariamente previo al primer equipo catalán.
La metodologÃa a implementar era clara: uno o dos jugadores por semana para poder examinarlos bien a todos. El que anduviese bien, se quedarÃa. El que no, muchas gracias y hasta nunca.
Aquel exigente jurado le bajó el pulgar al croata Ivica Molnar, a los finlandeses Jyrki Huhyamaki y Jukka Runhanen, al yankee Henry Gutiérrez, al uruguayo Paolo Balla, a los brasileros Gilmar Da Silva y Ronaldo Alexaidre Alves y hasta al paraguayo Miguel Ãngel BenÃtez, entre otros.
Y asÃ, de la mano de los empresarios José MarÃa Minguella y Horacio GarcÃa, llegó Walter Mery a la Ciudad Condal. El tipo jugaba de volante ofensivo y decÃa haber sido internacional con Newell’s en la Copa Libertadores dato que, por supuesto, era tocuén. HabÃa sido Leproso si, pero sólo en divisiones menores. En nuestro paÃs habÃa jugado para Instituto de Córdoba y para el Deportivo Maipú de Mendoza, siempre en categorÃas del ascenso.
Volviendo a La MasÃa (?), Walter Mery sorprendió gratamente volanteando y asistiendo al hispano – danés Thomas Christiansen y al hispano – holandés Johan Jordy Cruyff, siempre con Pep Guardiola a sus espaldas. Tomá mate. El diagnóstico de los entrenadores fue claro: “el argentino se quedaâ€.
Aunque, por tratarse de un jugador extranjero, Mery debÃa pasar por un último filtro para poder quedarse: El Flaco Johan Cruyff, quien, en estos casos, siempre tenÃa la última palabra. El técnico holandés lo vio jugar un rato y fue contundente: “el chaval se quedaâ€. Pero claro, habÃa un problemita en el que nadie habÃa reparado hasta ese momento. Aquel “Chaval†tenÃa 24 años, por lo cual no tuvieron otra alternativa que despacharlo al finalizar la práctica. La ilusión de Walter Mery duró cuatro gloriosos e inolvidables dÃas.
El otro jugador que también tenÃa guardado el secretito es Luis Roberto El Lute Oste, quién con 20 años apareció por Barcelona justo cuando Mery se estaba despidiendo. El delantero, que venÃa de pelearla en Atlanta y Defensa y Justicia, también llegó como una apuesta de empresarios porteños desesperados por agarrar un pleno.
“Me encuentro bien aunque sigo a la espera de que el mÃster me comunique algo respecto a mi situaciónâ€, le confesó El Lute al diario El Mundo Deportivo en su edición del 4 de septiembre de 1991.
Tras diez dÃas de entrenamientos al delantero le llegó la mala noticia. El Barcelona habÃa decidido no ficharlo por no mostrar nada extraordinario que no se viera en la plantilla Culé. De esta manera, El Lute se quedó con las ganas de hacer buenas migas con Guardiola, Pinilla y Mariano Angoy y se volvió al paÃs para jugar en Nueva Chicago. Un año después Oste se sumó a San Lorenzo y se sacó las ganas de vestir la blaugrana (?), para luego completar una trayectoria en miles de equipos y categorÃas que lo llevó a estar posteado en este sitio y hasta a recibir el indulto.
¿Y Mery? Tras la negativa del Barca, el jugador estuvo un mes entrenando en el under para Sadabell, donde le cerraron las puertas el dÃa del cierre del libro de pases. Ahà desapareció de todo registro hasta el dÃa de hoy. Si no lo encontramos para fin de año, desde En Una Baldosa le deseamos una Mery Christmas (?), esté donde esté.
A todo esto, ninguno de aquellos dieciséis purretes evaluados permaneció más de diez dÃas en el plantel y la dirigencia fue ampliamente cuestionada por gastar más de un millón de pesetas en alojamiento y alimentación para los futbolistas. ¿Qué para que hicieron las pruebas? Sólo para disfrutar el malicioso placer de hacer ilusionar gente al pedo. ¿Qué duda cabe?