Duda existencial N¬ļ 208

¬ŅC√≥mo esquivar la marca a presi√≥n?

Crisanto Wilmer

10 noviembre 2014

Wilmer Crisanto Casildo (Congo)

No son muchos los jugadores centroamericanos que hicieron una carrera digna en nuestro pa√≠s: el hondure√Īo Eduardo Bennett y los hermanos paname√Īos Dely Vald√©s rindieron inesperadamente bien en nuestras tierras. Pero hay otros, como Paulo Wanchope, que llegaron con un gran cartel y no estuvieron a la altura de lo imaginado, m√°s all√° de alg√ļn gol importante. Ni hablar de otro grupo, mucho m√°s grande, conformado por jugadores de Centroam√©rica que pasaron inadvertidos por el f√ļtbol argentino, como los casos del guatemalteco Rojas, el hondure√Īo Arnold Cruz, el paname√Īo Fernando Bol√≠var, el tico Berny Scott o el actual Ministro de Cultura y Deportes de Guatemala, Dwight Pezzarossi.

Mientras esperamos que Armando Cooper y Jerry Bengtson se decidan por alguna de estas vertientes, recordamos el caso de Wilmer Crisanto, el hijo de Bubba (?).

Nacido el 24 de junio de 1989 en La Ceiba, Honduras, el Congo Crisanto super√≥ una infancia dura, en la que no le falt√≥ una pelota para demostrar sus primeras habilidades, pero s√≠ le falt√≥ la presencia paterna, esa que a veces es tan necesaria para despertar el amor por el f√ļtbol.

Wilmer ten√≠a apenas 11 a√Īos cuando su pap√°, Don Mariano Crisanto, parti√≥ en un barco en busca del sue√Īo americano. El Crisanto padre tambi√©n hab√≠a sido futbolista (es √≠dolo en el Xelaj√ļ de Guatemala, donde hizo el gol del campeonato en 1996). Pero en el Norte, all√° en los Estados Unidos, no le qued√≥ otra que remarla de abajo. ¬ŅSu actividad? Los camarones Las langostas.

“Todos los d√≠as me levanto a las 2:30 am para estar ya listo a las 4:00 am en el trabajo. Me subo al bote, nos vamos, entramos al mar y regresamos a las 12:00, mi papel es hacer que las langostas entren a la trampa, a diario sacamos entre 2 mil y 3 mil libras y se venden bien, a veces 4 d√≥lares o 5, depende del cliente”, cuenta Don Mariano, que actualmente vive en Boston.

De m√°s est√° decir que el viejo de Wilmer sabe hacer las langostas en barbacoa, hervirlas, asarlas, cocerlas o saltearlas. Tambi√©n prepara langostas empanizadas, fritas o a la parrilla, pinchos de langostas, langostas criollas, guiso de langostas, langostas con pi√Īa, con lim√≥n, con coco, con chile. Adem√°s le gusta la sopa de langostas, el caldo de langostas, estofado de langostas, la ensalada de langostas, papas y langostas, la hamburguesa de langostas, y el s√°ndwich de langostas…

“Yo s√© que algunos me dir√°n que fui mal padre, pero esa decisi√≥n la tom√© porque ten√≠a que velar por el bienestar de ellos, ahora todos tienen su educaci√≥n y han salido adelante”, explica el ex jugador, mientras agrega: “Los dej√© peque√Īos, Wilmer era el hijo mayor, le dije que me iba de viaje, aunque no revel√© para d√≥nde. No les quise decir que me ven√≠a mojado”.

“Pese a la distancia, Dios me premi√≥ con un hijo obediente, educado y disciplinado. Cuando √©l ten√≠a 14 a√Īos regres√© a mi pa√≠s, y me di cuenta que estaba en la Selecci√≥n Sub-15 de Honduras en Bolivia, qued√© sorprendido. Es un orgullo para m√≠, aunque en la selecci√≥n lo he visto jugar, solo por televisi√≥n”.

En efecto, su hijo tuvo buenos rendimientos en sus épocas como juvenil y eso le permitió debutar en la Primera División de su país, con la camiseta del Victoria (2007/08). Con muy pocos partidos en el lomo, el destino quiso que este lateral derecho llegara a la Argentina, gracias a la recomendación del arquero mendocino Diego Vázquez, que puso en contacto a su representante, Cristian Vargas (ex hombre de Godoy Cruz), con el Gato Oldrá, técnico del Tomba en aquel entonces.

Las cosas, sim embargo, no fueron sencillas. Su vuelo hizo escalas en El Salvador, Per√ļ y Chile, para finalmente arribar a la Argentina y darse cuenta de que le hab√≠an perdido el equipaje. Bastante cansado a esa altura, se sum√≥ al plantel de Godoy Cruz (2008), pero no lo llevaron a la pretemporada. De todos modos, no se hizo mucho drama.

‚Äď¬ŅHas comenzado a adaptarte a la provincia?

‚ÄďDe a poquito, ya que nunca hab√≠a venido. Lo m√°s rico que he probado es un asadito. Las chicas son muy lindas. En Honduras tambi√©n hay chicas bonitas, pero ac√° tienen lo suyo.

‚Äď¬ŅC√≥mo podr√≠as definirte como jugador?

‚ÄďSoy un 4 que subo, bajo y soy muy atrevido. Espero que la gente pueda ser feliz con lo que hago.

Como si se hubiera tratado de un simple negociado (?), Wilmer Crisanto s√≥lo fue utilizado en algunos partidos de Reserva y al a√Īo siguiente ya estaba de nuevo en Honduras, donde volvi√≥ a ponerse la camiseta del Victoria (2009 a 2013).

A mediados del a√Īo pasado, denunci√≥ que sus compa√Īeros pasaban hambre y a los pocos meses se incorpor√≥ al Motagua, a pedido de un entrenador argentino. Adivinen qui√©n. S√≠, Diego V√°zquez, el mismo que lo hab√≠a colocado en Mendoza.

Ya más tranquilo desde lo económico, Wilmer ahora dice que su nuevo equipo también tiene hambre, pero de gloria. Porque el hambre en serio, ya sabemos, se combate con langostas.

Ring Ring Balvorín: Una celebridad en el gimnasio

Homenajeando un especial y viejo post llamado Una celebridad en el plantel (I y II), se me ocurrió buscar en el boxeo una temática similar con casos realmente llamativos. En realidad, este post seria la mezcla de varios, porque también rescatamos al que, quizás, sea el apodo más increíble de la historia del deporte a nivel mundial.

Juan Pablo Segundo

Boxeador salte√Īo nacido el d√≠a de la primavera de 1986, apodado El eclesi√°stico o simplemente El Papa. Teniendo en cuenta la fecha de nacimiento y el papado de WojtyŇāa (1978-2005), Don Segundo sab√≠a muy bien el nombre que le pon√≠a a su heredero. De campa√Īa paup√©rrima entre 2008 y 2010, a√Īo del debut y a√Īo del retiro (no espiritual), hizo 12 peleas, todas p√©rdidas. La mitad antes del l√≠mite. Ni siquiera su sant√≠simo nombre y apellido lo pudo salvar. All√≠ se lo ve en la foto, junto a la del santo padre, levantando ambos pulgares como bendiciendo al lector, con un pantal√≥n que en la pierna izquierda reza su nombre y en la pierna derecha el de un sponsor √ļnico y quiz√°s irrepetible, como su onom√°stico: Peluquer√≠a Sinatra.

John Wayne Hibbert

Este ingles nacido en Orsett porta el nombre y apellido del famoso actor norteamericano que no reconoci√≥ al Bambino Veira cuando le fue a golpear la puerta del camar√≠n para presentarle al Toscano Rendo. Como si fuera poco, sube al ring con sombrero de vaquero. De r√©cord respetable (m√°s ganadas que perdidas), en su √ļltima presentaci√≥n derrot√≥ al argentino Leonardo Gonz√°lez, en Londres.

Brad Pitt

Australiano, de peso crucero, no duerme con Angelina, pero lo apodan Hollywood. Particip√≥ en los juegos ol√≠mpicos de 2008 y acaba de perder el invicto. Tiene 32 a√Īos y pocas peleas. Repasando su r√©cord encuentro que, como no pod√≠a ser de otra manera, hay boxeadores argentinos en su palmar√©s. Bastantes baldoseros, por cierto: En 2011 enfrent√≥ a Eduardo Rojas y ese mismo a√Īo a Hugo Sclarandi (hermano de Jorge Sclarandi, tambi√©n boxeador, una especie de Vitali y Vladimir Klitschko argentinos que merecer√°n m√°s adelante un post de esta secci√≥n) por el t√≠tulo vacante del estado de Victoria (?). A ambos, Brad los despach√≥ por nocaut. Un irrespetuoso.

José Sanmartín

Hombre de Barranquilla, Colombia, lo apodan El General, nada menos. Pinta bien, en su √ļltima presentaci√≥n se apoder√≥ de un t√≠tulo regional, por ahora no sali√≥ de Colombia, veremos qu√© pasa cuando intente cruzar la frontera, tratando de emular al verdadero General, que siempre sali√≥ bien parado en tierras vecinas.

Edwin Puto Rodríguez

Este apodo supera todo lo conocido, Rodr√≠guez dice llevarlo desde los 9 a√Īos. ‚ÄúLa gente me llama as√≠ porque yo era un enamorao‚ÄĚ. Sin remate. La cadena Telemundo lo puso de estelar en su √ļltima velada en los Estados Unidos, no sin antes comunicarle al p√ļgil boricua que no iba a poder utilizar su apodo en esta oportunidad‚Ķ una putada.

Rodr√≠guez decidi√≥ aceptar, era su oportunidad de ingresar a los primeros planos, la chance esperada con solo 21 a√Īos. El resultado fue una derrota muy clara por puntos ante Ricardo Meserito Rodr√≠guez. R√°pidamente volvi√≥ a su Puerto Rico, a la humildad, y a ser el puto del barrio, como a √©l le gusta.

Seguramente, en otro post que debe ser titulado ‚Äúcomo boxeador fui un gran futbolista‚ÄĚ, detallaremos algunos nombres hom√≥nimos entre el boxeo y el futbol como: Fernando C√°ceres, Oscar Ahumada, Sergio Ag√ľero y Alan S√°nchez, entre otros.

Fuera de stock: las vendas por encima de las medias

Durante gran parte de los 80 y los 90, cuando el f√ļtbol todav√≠a era mucho m√°s est√©tico en el juego que en la indumentaria, los tobillos de algunos jugadores fueron protagonistas de una tendencia que hoy nos parece lejana y hasta nos genera algo de nostalgia: las vendas por encima de las medias. Es buen momento de recordarlo.

Si hay algo que diferencia a los futbolistas profesionales de los amateurs, además de que no tienen que pagar para jugar (salvo que los dirija el Richard), eso es el cuidado físico, que muchas veces implica la prevención en partes del cuerpo que son más sensibles o que simplemente están más expuestas a las lesiones. Los tobillos, en ese sentido, forman parte del podio entre las zonas delicadas.

La mayoría de los jugadores se vendan, por no decir todos. Sin embargo, no todos lo hacen de la misma manera. Existen diferentes técnicas y también puede variar la cantidad de vueltas, la presión que se ejerce sobre el pie (intentando no cortar la circulación sanguínea), si es interna, si es externa, y un montón de variables más, sin tener que llegar necesariamente al colmo de Pablo Michelini, que siempre prefería vendarse la cabeza antes que los pies (?).

Vendarse por encima de las medias (o usar tobilleras, en su defecto), fue una de las pr√°cticas que m√°s prendi√≥ entre los futbolistas de hace 20 o 25 a√Īos. Por comodidad, necesidad o simplemente por moda, algunos jugadores de nuestro pa√≠s probaron el extra√Īo m√©todo. Algunos, lo hicieron un par de veces hasta que se dieron cuenta de que no los favorec√≠a en nada. Otros, por el contrario, lo adoptaron como un ritual m√°s y utilizaron ese tipo de vendaje por el resto de su carrera. Y quedaron en la historia, claro.

Juan Jos√© El Yaya Rossi, aquel que brillara en Newell’s y Banfield, fue uno de los m√°s representativos adeptos de esta costumbre. No era el √ļnico que usaba las vendas por encima de las medias en La Lepra, pero s√≠ uno de los que se nos viene a la memoria recurrentemente.

Otro al que es muy difícil recordar sin los tobillos blancos (y la rodilla sana) es al Negro José Luis Villarreal. El ex de volante de Belgrano, River y Boca, mantuvo el estilo, incluso en el final de su carrera, cuando las nuevas generaciones miraban con cara rara y algo de desprecio a esa tendencia que venía del siglo anterior.

El Chino Carlos Daniel Tapia, actor de reparto en el Mundial 86, fue protagonista de las medias vendadas en la década del 90. Después tuvo que ver como su hija aparecía en #ElProgramaDeFantino, pero ese es un tema que otro día desarrollaremos (?).

El actual técnico de la selección argentina, Gerardo Martino, fue otro prócer de este hábito en los 80 y 90. Imaginarse al Tata sin las vendas visibles es muy difícil. Recién en el tramo final de su trayectoria, en el Barcelona de Ecuador, se lo pudo ver con las medias impolutas.

Sin ser un especialista en la materia, Diego Armando Maradona jug√≥ varios partidos con el vendaje externo, tanto en Boca como en el N√°poli. Y tambi√©n en Newell’s, como muchos de sus compa√Īeros en esa √©poca. Incluso uno puede recordar jugadas hist√≥ricas en las que el Diego le dio a la pelota vendado de esa manera: la rabona frente a Islas, por ejemplo. Y c√≥mo no mencionar su pen√ļltimo encuentro en la Selecci√≥n, ante Grecia, donde las vendas blancas acompa√Īaban a los botines totalmente negros.

Hay algo fundamental que no mencionamos: para que las vendas blancas se hayan destacado, siempre fue necesario la utilización de medias de otro color. El contraste de equipos con medias oscuras, favoreció a algunos jugadores de esa época. Y si uno ve, por ejemplo, los partidos del Mundial 94, se dará cuenta de que Maradona también usó vendas por encima de las medias ante Nigeria.

Para destacarse, en ese caso, había que hacer la gran Sensini y clavar unas tobilleras azules. Porque incluso teniendo al Diego al lado, algunos intentaban ser diferentes.

Con los a√Īos, la costumbre fue desapareciendo de las canchas nacionales, aunque algunos pocos intentan revivirla cada tanto. En tiempos donde se privilegia lo est√©tico por sobre cualquier otro aspecto, parece dif√≠cil que aquella tendencia vuelva para instalarse. Igual, no perdemos la esperanza y confiamos en la justicia, que tiene los ojos vendados.

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