Racing 1 – Milan 0 (1970)

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La imagen corresponde a uno de los partidos jugados por Racing Club, en una mini gira realizada por Estados Unidos. El rival más importante al que se enfrentó la Academia fue el Milan, vigente campeón Intercontinental.

Primero, hubo una igualdad sin goles y, unos días después, se jugó la revancha. Fue el 19 de Junio de 1970 en Rochester (Nueva York). El equipo argentino se llevó el triunfo y le dio una pequeña alegría a sus hinchas, que ya llevaban tres eternos (?) años sin ganar un título.

Olimpo Topper copia de Adidas (1989)

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Hermoso. Así, sin vueltas ni discusiones, podría definirse en una sola palabra el modelo de Adidas que popularizó la Selección de Alemania en 1990. Aunque el template (?) de esta camiseta ya había sido vista antes en nuestro país, usada por Boca Juniors. Y también había tenido su imitación, de la mano de Topper, en Olimpo de Bahía Blanca.

El conjunto del sur de la provincia de Buenos Aires, que por esos años jugaba el Torneo del Interior y se destacaba más en básquet que en fútbol, presentó esta particular prenda alternativa, claramente inspirada en la marca europea. La única diferencia estaba en la cantidad de tiras: en lugar de tres, eran dos: afanarse el logo, lo único que les faltó.

Molina Juan Ángel


Juan Ángel Molina (Harry)

Testigo privilegiado y silencioso de un lustro dorado, el protagonista de la jornada estuvo en la época más fértil de Gimnasia y Esgrima de La Plata, en donde sus juveniles más agraciados se transformaron en verdaderos sacos de billetes con patas y El Lobo cumplió varias veces con su objetivo supremo: salir segundo. Mimado por el ostracismo, a Juan Ángel Molina las buenas siempre le pasaron por el costado…

El bueno de Harry -nacido en Ensenada el 4 de enero de 1976- llegó a las inferiores triperas con tan sólo cinco años de edad e hizo todo el camino de las inferiores hasta que, en 1993, Roberto Perfumo lo convirtió en El Principiante del plantel principal.

Volante derecho como única aplicación, Molina fue la última opción de todos sus entrenadores detrás de Gustavo Barros Schelotto, Lucio Alonso, Troglio y hasta Dueña, Yllana y Guglielminpietro, aunque eso, paradójicamente, lo benefició para permanecer tantos años en el plantel, ya que los antes mencionados o se lesionaban seguido o estaban siempre a punto de abandonar la institución Por Un Puñado De Dólares…

Tras 4 años esperando su Ejecución Inminente, curiosamente -o no tanto para quienes siempre desconfiaron de algunos nunca comprobados malos hábitos de Griguol- a mediados de 1997 y cuando apenas le faltaban un par de minutos para recibir la libertad de acción, Molina firmó su primer contrato junto a una cofradía de baldoseros (Carlos Aurelio, Siro Darino, Federico Tarabini y Vladimiro Bahl) y debutó en Primera División esa misma semana; más precisamente el 6 de agosto por la decimoséptima jornada del Clausura, cuando el Torneo se reanudó tras la huelga por los jugadores del Deportivo Español.

¿El partido? Derrota por 2 a 1 frente a Lanús jugando como visitantes ¿Molina? Además de lucir unos flamantes Adidas Questra se destaca que tras 63 intrascendentes minutos en la cancha fue reemplazado por El Chirola Romero. Nunca más volvió a estar En La Línea De Fuego.

En junio de 2000 y después de otros tres años jugando preliminares hasta el empacho, Harry se subió a su Gran Torino y enfiló hacia un lugar más acorde con sus capacidades: Defensores de Cambaceres, donde se mantuvo cuatro años conociendo las canchas de la Primera B Metropolitana y se dio el gusto de convertirle dos goles a los suplentes de Estudiantes en un par de amistosos jugados en el Country de City Bell.

Ya sin nada más que esperar de la ciudad de La Plata y alrededores, en 2005 se convirtió en el Millon Dólar Baby del mediocampo de Excursionistas de Primera C y a mediados del año siguiente cruzó el Río Místico y firmó algo que lo vinculó por doce meses con Atenas de San Carlos de la Segunda Categoría uruguaya.

Cuando parecía la carrera de este volante -quien le debe su apodo a Clint Eastwood por los rumores sobre su poco apego al aseo personal- había llegado a su fin, en junio de 2013 apareció jugando en Argentino Agropecuario de Carlos Casares que participaba del Torneo Argentino B. Allí compartió plantel con el ex Unión Cristian Wernly y con el futuro baldosero Emmanuel Fernández Francou. Además, en su jornada más trascendente, metió un partido por Copa Argentina. Al menos se dio ese gusto. “Go Ahead, Make my day”.

Ojeda Martín

Alejandro Alberto Martín Ojeda (Ojedita)

A mediados de los noventa, durante aquella lejana época en la que Daniel Alberto Passarella era considerado como la evolución definitiva del cargo de director técnico en la Argentina, varios juveniles de River Plate hicieron su aparición a un mundo que los esperaba más que dispuesto a otorgarles fama internacional, gloria, dinero y mujerzuelas (?)… todo a cambio de un poco de esfuerzo, talento y suerte, claro.

Y así, seres humanos como Hernán Crespo, Ariel Ortega, Marcelo Gallardo y Matías Almeyda, entre otros, reclamaron con énfasis lo que la providencia les tenía preparado. Siendo El Millonario el lugar para estar durante los días de la pizza con champagne, no fue de extrañar que muchos hayan perdido toneladas de guita cuando apostaron que Alejandro Alberto Martín Ojeda (26/08/1975) iba a ser la futura sensación global passarelliana…

Llamativo desde el vamos por el hecho de poseer tres nombres de pila, este delantero quedó sepultado en el más oscuro ostracismo más allá de su prometedora presentación en sociedad. Aquello ocurrió en mayo de 1994, cuando River cayó por 1-3 ante la Roma por la desprestigiosa Copa Carlos Men*m en cancha de Vélez y un osado Ojedita de tiernos 18 abriles ingresó a los 74 minutos por Hernán Crespo; tiempo más que suficiente para bancársela frente a Aldair, Marco Lanna y Amadeo Carboni. Bastante bien…

Cuatro días después, por el mismo certamen pero esta vez en el Estadio José María Minella de Mar del Plata, El Millonario vapuleó al Napoli por 4 a 0 en el primer tiempo, incluyendo un hat trick del Luigi Villalba. Con el encuentro totalmente desvirtuado, Ojeda ingresó por Leonardo Vujacich al comenzar la segunda etapa y hasta sacó a pasear un par de veces a un ragazzo italiano que ingresó un rato después que él ¿su nombre? Un tal Fabio Cannavaro. Che, re bien lo de Ojeda…

Con sus acciones en alza, el pibe debutó por el campeonato local el día 20 de aquel mayo inolvidable en un victoria por 2 a 0 sobre Ferro en Caballito con goles de Villalba y Toresani. La cereza del postre, su momento de gloria, su certificado de baldosa o como quieran llamarlo, ocurrió nueve días después, cuando fue titular en la delantera por la Copa Diario Uno frente a, nada más y nada menos, el Real Madrid de España.

Los Merengues, dirigidos por un vapuleado técnico interino llamado Vicente Del Bosque, comenzaron ganando con tantos de Zamorano y Prosinecki. Y ahí, cuando los gallegos (?) se seguían mandando como una tromba, apareció Ojeda para batir con un derechazo a Paco Buyo, tras un rebote que le dejó el propio arquero. Y a soñar con el empate…

Más allá de otro gol de Zamorano y uno de Dani que sentenciaron la derrota final por 1-4, todos auguraron un gran futuro para Ojedita, quien fue por lejos el más destacado de una formación que contó con baldoseros de la talla de: Javier Sodero, El Guatemalteco Rojas, Hernán Raciti, Leonardo Carlos Fernández, el mencionado Vujacich y una etílica línea defensiva mareada con Clerico con Cocca.

Sin embargo, tras jugar otro partido de campeonato con El Kaiser, la llegada primero de Gallego, luego de Babington y después de Ramón Díaz, lo fueron relegando hasta que, a mediados de 1996, se mandó a mudar una temporada al Grenoble Foot 38 (1996/97) del ascenso francés. Regresó a River y se mantuvo otros dos años entrenando para luego recibir la libertad de acción y cerrar una rara estadística en El Millonario que reza: 3 buenos amistosos internacionales y 2 ingresos testimoniales por campeonato local. Extraño tirando a inédito.

A mediados de 1999 cruzó el charco y tuvo un aceptable rendimiento en el Danubio de Jorge Fossati (1999/2001) lo cual le valió otra oportunidad en Europa. Esta vez, en el AC Bellinzona (2001/02) de la Nationalliga B de Suiza. Tras otros seis meses en Danubio (2002), el propio Fossati se lo llevó a la Liga de Quito (2003) donde Ojeda fue de buena gana, no sin antes de despedirse de baldoseros charrúas como Máximo Lucas, Ignacio Bordad y Marcelo Sosa.

Tras un pobre rendimiento en Ecuador, donde participó poco del equipo campeón de esa temporada, Martín Ojeda tuvo un inesperado regreso a nuestro fútbol. En el Clausura 2004 se unió a un baldoserísimo plantel de Chacarita -que terminaría descendiendo- para jugar 10 encuentros (sólo uno como titular), marcarle un gol a Lanús (derrota 2-3) y ver como otro tanto suyo se lo computaban en contra a Mario Cuenca de Racing (derrota 1-2).

En el Apertura 2004, Martín Ojeda apareció por esa gran deformación que fue Instituto de Córdoba, donde solo ingresó como suplente en 6 ocasiones, la mayoría de ellas reemplazando a un avejentado Martín Vilallonga. Tras aquello, uno de los casos más baldoseramente extraños de la historia de River desapareció del mapa para no dejar ningún rastro visible.

Asi y todo, uno no puede dejar de imaginar, con algo de pena, lo bien que hubiera comido el protagonista de esa imagen pedorra sacada de un VHS cascoteado si hubiera jugado así de bien esos amistosos contra Roma, Napoli y Real Madrid algún irrelevante día de este siglo…

Bermejo Martín

Martín Sebastián Bermejo

Hay que ver más allá de la imagen. Porque la foto en sí, no dice nada: vistiendo una camiseta Adidas, se puede apreciar a un joven futbolista. Para buscar algún dato adicional, es necesario analizar la escasa información que se tiene. Vamos por partes.

“Vistiendo una camiseta Adidas”: primera mentira. La camiseta es Taiyo. A principios de los 90’s, la marca realizó un modelo muy similar al que usaban varios equipos vestidos por la empresa alemana. Conociendo el uniforme, más el detalle no menor de los colores blanco y marrón, es fácil distinguir el equipo: Platense. Y ahí se empieza a aclarar un poco más el panorama.

“Se puede apreciar a un joven”: hagamos un freno ahí. El joven es bien joven (?). Seguramente, todavía no había debutado. Ni adentro, ni afuera de las canchas. Entonces, adelantamos unos años y llegamos a 1996. Más precisamente al 19 de agosto. Última fecha del Torneo Clausura. El Calamar recibe a Ferro, en un típico partido de los lunes. Y ahí está Bermejo, haciendo su presentación como lateral derecho, en una línea de cuatro que completaban Christian Díaz, Erbín y Montefiore. Platense perdió 1 a 0, pero eso no importaba: todavía quedaba la última palabra.

“Futbolista”: y acá es donde se cae el castillo de naipes. Porque Bermejo no jugó nunca más después de ese agridulce debut. ¿Cómo terminar esto? Empezando de nuevo: ver más allá, ampliar los límites. De nuestra imaginación. O de la única fuente de información con la que contamos: la fotografía.

Ahora, sí. Ahí está el futbolista. Había que ver más allá de la imagen, nomás.