Celta de Vigo 1 – Boca 0 (1999)

En su famosa gira europea de 1925, Boca Juniors había enfrentado al Celta de Vigo en dos partidos que arrojaron una victoria y una derrota, ambas por 3 a 1. Y nunca más volverían a cruzarse, hasta finales del siglo XX.

La posibilidad de desempatar el historial recién llegó el 15 de agosto de 1999, cuando el equipo campeón de Carlos Bianchi viajó a España, en medio del torneo Apertura, para enfrentar al Barcelona y participar, además, de la Copa Teresa Herrera.

Apenas un día después de ganarle a los paulistas, los Xeneizes tuvieron que enfrentar en la final al Celta de Vigo, que venía de eliminar al Depor, el equipo local.

La formación del cuadro argentino, como era de esperar, estuvo compuesta por muchos jugadores que habitualmente no eran titulares: Muñoz, Ibarra, Bermúdez, Matellán, Arrubarrena; Gustavo Barros Schelotto, Traverso, Cagna, Basualdo; La Paglia y Barijho. En el banco, se quedaron Córdoba, Samuel, Valdez, Serna, Pereda, Riquelme, Guillermo Barros Schelotto y Palermo, que habían actuado el día anterior.

Los célticos, mientras tanto, tenían al ruso Valery Karpin, al ruso israelí Haim Revivo y a Gustavito López, al mismo tiempo que en el banco esperaba otro argentino: Mario Turdó.

Como si el crisol de razas no fuera suficiente (?), el match lo terminaría ganando el Celta 1 a 0, con un gol del sudafricano Benny Mc Carthy, que este año fue asaltado a punta de pistola en una peluquería. Quizás la revancha se la tomó otro ex 9 de Boca.

Andújar Jorge

andujar

Jorge Omar Andújar

Volante o marcador de punta derecho nacido en 1973 que comenzó su carrera en el ascenso argentino, debutando en 1992 en Talleres (Remedios de Escalada). Fácil: Javier Zanetti. Correcto. Pero hay otro futbolista que cumple las mismas condiciones. Aunque fuera de ese club no estuvo ni cerca de lograr el reconocimiento alcanzado por el Pupi. Valga la aclaración: mientras uno estuvo rodeado la mayor parte de su carrera de jugadores de primer nivel, el otro tuvo que esforzarse por resaltar en contextos siempre complicados.

El Zanetti que no pudo ser (?) hizo su aparición en Talleres cuando lo mejor del Albirrojo en el Nacional B ya había pasado: en su primera temporada (1992/93) el equipo navegó en mitad de tabla, al año siguiente (1993/94) la campaña fue aún más floja, finalizando en los últimos lugares, y su último campeonato (1994/95) terminó de la peor manera: en el fondo de la tabla y con el descenso a la B Metropolitana. Nombres como Hugo Donato, Cacho Córdoba, Sergio Bufarini, Adrián Dezotti, Claudio Zacarías y Sergio Merlini lo acompañaron a lo largo de sus 54 partidos (2 goles).

A pesar del hundimiento de los Tallarines, Andújar salió a flote: a mediados de 1995 se incorporó al Deportivo Español junto a otros refuerzos como Odriozola, Fernando Verón y Castagno Suárez. Mientras tanto, su némesis (?) viajaba rumbo a Italia para incorporarse al Inter, al igual que Sebastián Rambert y Roberto Carlos. Casi lo mismo, sobre todo en la campaña posterior: mientras que el que se trasladó al Bajo Flores solo alcanzó a disputar 3 partidos en la máxima categoría, el que viajó a Milano jugó un poquito más. ¿Y cómo le fue al Gallego ese año? Después de cumplir una gran actuación en el Clausura 1995 (4º puesto), con la llegada de Andújar terminó 18º en el Apertura. Culpable (?).

Definitivamente el fútbol de ascenso era su mundo y Talleres, su casa. Volvió a Escalada para formar parte de mediocres planteles entre 1996 y 1999. Claro, el entorno no era el ideal: ese año el club entró en convocatoria de acreedores y luego se decretó la quiebra. Su último registro en el fútbol profesional fue en Berazategui (1999/00), donde no pudo escapar de los problemas económicos: cansados por la falta de pago, los futbolistas fueron a la huelga. Aunque Andújar y varios compañeros más estaban al día (sus sueldos eran abonados por el empresario Antonio Rico), decidieron adherirse. Y por eso, recibieron una multa de $200. A esta altura, mejor ni pensar en que andaba el Pupi.

Años después, el Fútbol Senior los volvió a reunir. Cada vez que regresó al país, Zanetti y Andujar compartieron equipo otra vez junto a otras glorias de Talleres como Sandro Andreani, Roberto Besasso, los hermanos Yáñez y Jorge Reina. Todos con trayectorias bien opuestas a las de Il Capitano. Como para replantearse algunas cosas.

Yo soy Gilda (?)

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No hace mucho tiempo, anunciábamos lo que nos parecía el pase baldosero del año: Gracián al Manta. Bueno, parece que al Tanito le quedó chica (o grande) la B de Ecuador, así que acaba de firmar con el Santaní de Paraguay.

¿Curiosidades? Un par. Para empezar, la cuenta oficial del club lo presentó como “Graciani”. Claro que nadie le prestó atención a eso, mucho menos el agente de azul (?), que no paró de mirar atentamente si todo estaba en orden.

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La señorita de la foto es Gilda Ruiz, alias La Tía, delegada del club y gestora de esta gran contratación para el fútbol guaraní, que seguramente hará todo lo posible para que Gracián encuentre definitivamente su lugar en el mundo. Tu me das la fuerza que se necesita para no marchar (?).

#MundialBaldosero – La Final

Un año después, mandamos a lavar a la pantera y adentro le encontraron este video inédito de la final. ¿Melancolía? ¿Tristeza? ¿Calentura? Banquen que todavía no salió el documental. Mientras, este adelanto de #MundialBaldosero.

Excursionistas DBN copia de Mandiyú adidas (1993)

excursionistas1993

La hermosa impunidad del ascenso. Esa que permite todo, porque todo vale. ¿Jugador violento? Así se juega en el ascenso, loco. ¿Partido horrible? Así el ascenso, mostro. ¿Camisa afanada? La humildad del ascenso, papu. Y así, infinitamente.

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Allá por 1993, Excursionistas estaba en la Primera C, pero tenía aires de Primera División, utilizando una casaca cuyo diseño era un vil choreo a un template que adidas había mostrado dos años antes, en equipos como Huracán, Deportivo Español y Argentinos Juniors.

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La mayor semejanza, sin embargo, era con el Deportivo Mandiyú de Corrientes, ya que además compartían colores. La casaca de Excursio, blanca con vivos verdes, llevaba el logo de la marca DBN y el chivo de Soda La Africana (?). Puro ascenso, papá.

Steinert Damián

Héctor Damián Steinert (El Cachafaz)

Recién levantado de la siesta. Así parecía estar siempre Damián Steinert, un delantero paranaense que despertó entusiasmo y terminó envuelto en las sábanas de su propia pesadilla, babeando la almohada y posponiendo una y otra vez la alarma de su consagración.

Joven promesa, formó parte de una selección sub 17 de Tocalli y debutó con la camiseta de Newell’s Old Boys en el Clausura 2004, con apenas 18 años.  Y no solo eso: en el semestre siguiente pudo salir campeón de la mano del Tolo Gallego, en aquel equipo de Villar, Ré, Belluschi, Marino, Capria y Jardel (?).

Nunca pudo ser titular en ese torneo, pero de todas maneras se las arregló para disputar 10 encuentros y marcar un gol, en la victoria 3 a 0 ante Instituto. Fue su estreno como goleador. Y por supuesto que se emocionó.

Encarador por las puntas y habilidoso, no se destacó precisamente por su poder de gol. Apenas la metió 5 veces en 72 partidos en la Lepra (2004 a 2009), aunque también anotó 3 veces en la Copa Libertadores de 2006.

La poca eficacia, sin embargo, no fue el único factor que le jugó en contra a Steinert, ya que también sufrió lesiones de todo tipo a lo largo de su carrera. Desde distensiones, fatigas musculares y desgarros, hasta una operación en uno de sus hombros.

Después de su última temporada en Newell’s donde sólo jugó ¡1 partido!, extraño fue verlo como refuerzo de Racing (2009/2010), pedido por Ricardo Caruso Lombardi, que ya lo había dirigido en Rosario.

Jugar en La Academia, de todos modos, no se le hizo sencillo. Hizo su aparición, ingresando por Lucas Castromán, en la derrota 2 a 1 ante Independiente. En ese mismo Apertura 2009, ingresó en los segundos tiempos de otros dos partidos, ante River y Chacarita, pero otra lesión lo tuvo al margen el resto del campeonato. Muy pobre.

Pareció revivir en el verano de 2010, cuando finalmente pudo jugar 90 minutos en un clásico ante el Rojo, en el que metió 2 caños e hizo una rabona. Y aunque se sintió bien, tampoco se ilusionó demasiado, teniendo en cuenta sus antecedentes: “Cuando aparecí en Primera se habló muchísimo de mí. Y yo no estaba bien parado. No soportaba la situación, la presión. No era fácil. Yo recién meduré a los 21 años. Y al mes me jodí el pie y estuve casi ocho meses parado. Tuve una fractura en el escafoide y debí aguantarme siete meses sin jugar. Antes me habían operado de un hombro, después tuve lumbalgia y pubialgia. Fueron factores que me complicaron mucho cuando estaba en mi mejor momento. Llegué a pensar que nunca me iba a levantar”.

Y de hecho, no se levantó. Entró, como manotazo de ahogado, en 4 encuentros del Apertura 2010, pero nada pudo hacer para cambiar el destino de ese Racing de Claudio Vivas, que terminó siendo reemplazado por Miguelito Russo.

El siguiente destino de Steinert, créase o no, fue Bursaspor (2010), el campeón turco que se preparaba para jugar la Champions con otros argentinos como Leonardo Iglesias, Leonel Núñez, Federico Insúa y Pablo Batalla. La experiencia del ex  atacante leproso, no obstante, fue dura y se limitó sólo a la liga local, donde apenas disputó 3 partidos.

Ya para 2011 andaba medio perdido, pero lo volvimos a encontrar cuando se sumó a las filas de 3 de Febrero de Paraguay. Incluso, jugó un amistoso de pretemporada ante Newell’s, en el que hizo dupla ofensiva con Erwin Ávalos. Lo de ofensiva fue una exageración, por supuesto.

Cuando ya casi nadie preguntaba por él, en agosto de 2012 acordó de palabra su incorporación a Central Córdoba de Rosario, para jugar con Franco Costanzo en la Primera C, pero finalmente ninguno firmó.

Por último, a fines de 2014 lo buscó Atlético Paraná para formar parte del plantel de la B Nacional, pero no le interesó el proyecto.

A esta altura, ya nos hizo bostezar bastante. Verlo de nuevo en una cancha, hoy nos parece un sueño.

Futbolistas Argentinos Agremiados 3 – Asociación de Futbolistas Españoles 2 (1980)

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¿Maradona y Bochini jugando juntos? Se vio en el Mundial 1986, por ejemplo, pero también antes, en 1979, cuando Argentinos Juniors festejó su 75ª Aniversario y el Bocha fue invitado a formar parte del equipo de Diego. Apenas un año después, se volvieron a encontrar: fue en un amistoso entre un equipo de Futbolistas Argentinos Agremiados y la Asociación de Futbolistas Españoles.

Se enfrentaron el 24 de junio de 1980, en el estadio de Vélez, y los de acá vencieron a los de allá por 3 a 2, quedándose con la Copa Segundo Aniversario Mundial ’78. En la imagen, el primer gol del partido: pared Maradona – Bochini – Maradona, y a sacar del medio.