Castro Eduardo

Eduardo Saturnino Castro

Un jugador que no se destac√≥ demasiado (en realidad no se destac√≥ nada). Pero su imagen se ve beneficiada por su excelente segundo nombre, que lo coloca por encima de varios defensores mediocres. Jug√≥ como marcador de punta en Hurac√°n durante 3 a√Īos (comiendo mucho banco, obvio). Complet√≥ 27 encuentros de 1994 a 1997. No convirti√≥, ya que ese no era su fuerte. A√ļn no se sabe cu√°l era su mayor virtud. Hab√≠a llegado al Globo desde Rawson (pero naci√≥ en Comodoro Rivadavia). All√≠ se hab√≠a destacado en Germinal. Tras su paso por el f√ļtbol grande volvi√≥ al sur del pa√≠s. Jug√≥ en Olimpo de Bahia Blanca (1999-2000), Guillermo Brown de Puerto Madryn (2000-03), Almirante Storni (2003) y Deportivo Madryn (2003-04).
Su historia con el arco contrario no es muy jugosa, pero tiene algo para destacar. Marc√≥ el primer tanto de Guillermo Brown en su estadio, el “Raul Conti”, en el Torneo Argentino B. Ocurri√≥ el 6 de noviembre de 2000, a los 6 minutos del primer tiempo ante Belgrano de Esquel.

Juan Pordiosero

Campi José Luis

José Luis Campi
Arquero sin parentesco alguno con Campi de Videomatch, aunque irrumpieron en la escena popular durante la misma época.
No obstante, su carrera arrancó un buen tiempo antes, en Atlético Tucumán, lugar de su nacimiento y sitio del que emigró muy joven a Atlanta (1990-1996) donde se consagró campeón de la Primera B en la temporada 94/95. Alguna vez compartió planteles bohemios con Cristian Castillo y Luis Bonnet entre otros.
Ese antecedente triunfal lo llevó a la Primera División. Pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy cuando Panciroli ya estaba de capa caída (en el caso de que alguna vez haya estado en alza) y ocupó el arco del lobo.Lo hizo en 18 partidos, pero no lo conocía nadie, por lo que tomó trascendencia por su apellido más que por la actuación individual.
Ya para 1999 algunos arqueros argentinos se consolidaban en Chile como el nacionalizado Sergio Vargas y Claudio Mele. Fue as√≠ que un importante equipo trasandino fij√≥ sus pretensiones y se lo llev√≥. En el Cobreloa (1999) no salieron bien las cosas, no jug√≥ nunca y retorn√≥ al pa√≠s para atajar en Platense (2000-2001) donde particip√≥ de 38 juegos. El Calamar finalmente descendi√≥ a la tercera categor√≠a del f√ļtbol nacional.
Volvi√≥ a Chile, al Deportes Concepci√≥n 2001-2002 donde a pesar de algunos penales atajados, algunas lesiones lo complicaron inclusive lleg√≥ a tener una bursitis en el codo derecho. Fue uno de sus peores a√Īos porque tambi√©n sufri√≥ los problemas econ√≥micos del club. “Los jugadores son los primeros en pagar estos ajustes. Ac√° siempre se sufre y se hace dif√≠cil vivir. Yo antes estaba mucho mejor, con mejor auto, con muchas facilidades, pero ya no se puede. Tuve que vender mi veh√≠culo en Buenos Aires, ya no tengo cinco pares de zapatillas, sino s√≥lo uno y trato de no gastar mucho. En estos momentos vivo gracias a mis ahorros, pues muchas veces no me pagan. Es la √ļnica forma que tengo para seguir adelante” declar√≥ muy dolido y enojado.
Con solo 21 apariciones en el arco de Concepción, se alejó y para completarla llegó al Puerto Montt (2003) donde fue capitán pero nuevamente sufrió duras consecuencias monetarias. Alguna vez le llegó un cheque pendiente por $5.870.693 moneda chilena, el cual Campi rechazó por no corresponder el monto a la suma total de la deuda.
Alguna vez un peri√≥dico de La Plata se√Īal√≥ que para Estudiantes hab√≠an llegado varias ofertas de paquetes de jugadores, “pero la mayor√≠a son de segunda l√≠nea y no entran en los planes de los dirigentes, como Jos√© Luis Campi y Cristian Favre”.
Eso no fue todo, porque en el 2004 el Edmonton Aviators de Canad√° lo contrat√≥ por tres a√Īos y con mucho ruido. El gerente de operaciones del club del norte Dale Petrone destac√≥ que este tipo de jugador es de los que le otorgan fuerza a la liga. Y agreg√≥: “nos emociona el haber adquirido un golero del calibre de Jos√© Campi para nuestro equipo. El ser√° un jugador dominante que puede llegar a ser una piedra angular para nuestra Liga. El puesto de golero es cr√≠tico en la orden para que cualquier equipo del f√ļtbol tenga √©xito. Y Jos√© proporciona la fuerza que nuestro equipo requiere. √Čl trae tama√Īo, experiencia, y el equilibrio en su posici√≥n”.
Claro, a los seis meses y con 14 partidos, estaba de nuevo en Jujuy jugando en el Altos Hornos Zapla el Argentino B y actualmente es suplente en nuevamente en Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2005).

UPDATE:
Al ser consultado sobre su experiencia en Canadá sorprendió con una declaración que lo catapultó para siempre en este sitio.

¬ŅQu√© pod√©s contar de tu experiencia en el f√ļtbol canadiense, en el Edmonton Aviators?
“Fui a robar la plata…(risas), a jugar a un f√ļtbol fantasma, que no existe; no sab√©s lo que es. Un tipo que nunca supe quien era me hizo los contactos con un dirigente de un club para ir cinco meses, y acept√©; eran muchos verdes los que me daban. All√° est√° Sergio Marclay (ex Quilmes) y Lalo Maradona dirige un equipo de Puerto Rico que juega la misma Liga que nosotros. Despu√©s me enter√© que en Toronto y Montreal hay algunos argentinos, pero no s√© quienes son. Gan√°s bien, pero son cinco meses de competencia, porque despu√©s te agarra el invierno con 30 grados bajo cero y no se puede jugar. Jug√°bamos con la Liga de Estados Unidos, no la mayor, sino la segunda categor√≠a, entonces viaj√°bamos constantemente, por supuesto en avi√≥n, en vuelos privados. Cuando lleg√°bamos all√°, nos daban 40 o 50 d√≥lares de vi√°ticos por d√≠a, pero nos largaban solos, cada jugador hac√≠a lo que quer√≠a, con un horario tope para retornar al hotel. Yo, con un par de chilenos, com√≠amos en un Mc Donalds a tres d√≥lares por cabeza, as√≠ que guard√°bamos el resto. Iba todo para casita. Total, dec√≠amos que para jugar con estos muertos no hace falta consumir tantas pastas, y le mand√°bamos hamburguesa y gaseosa. Siempre quer√≠amos jugar de visitantes y en Estados Unidos, era el lugar para hacer diferencias”.

José Luis, gracias por tanto, por ser, estar y existir.

Cucu

Ungaretti Martín

Martín Ungaretti
Arquero de grandes reflejos, surgido en River, al estilo Costanzo. Justamente, con él se hicieron grandes amigos en las inferiores, pese a que competían por el mismo puesto. Es más, llegó a estar en el banco de suplentes, en un partido contra Colón, con Ramón Díaz de DT. Igualmente, no le dieron muchas oportunidades y fue dejado libre.
En el 2000 fue fichado por Morón, donde tuvo grandes actuaciones, pero no pudo continuar.
En el 2001, pas√≥ a Colegiales, en la “C”, equipo con el que ascendi√≥ a 1ra “B”. En el 2003, descendi√≥ con “Cole”, decidi√≥ retirarse a los 26 a√Īos, cansado del ambiente futbolero y dedicarse para lo que hab√≠a estudiado: Kinesiolog√≠a.
A los 17, estando en el “Millo”, empez√≥ con la carrera y a los 24 se recibi√≥. Habl√≥ con Bombicino, m√©dico de River, por esos momentos, para hacer las pasant√≠as, al final se qued√≥ trabajando con √©l. As√≠ fue como atendi√≥ a ex compa√Īeros, como Ariel Franco y Dami√°n √Ālvarez. Tambi√©n ayud√≥ en la recuperaci√≥n de una lesi√≥n de Baldassi. Muchas veces se dedic√≥ a curar contracturas de sus compa√Īeros en el “Tricolor”.
Hoy contin√ļa con su tarea de recuperar jugadores, tal vez, m√°s de uno sea “baldosero”.

Cazador

Ventoso Sandro

Sandro Ventoso

Era una especie de Superh√©roe de otra galaxia, como bien lo defini√≥ alguna vez Diego Capusotto en el programa El Aguante. Es que √©ste defensor no tuvo una extensa campa√Īa en Primera (apenas 9 partidos en Racing, desde 1991 a 1994). Pero su nombre y una jugada que qued√≥ en la memoria de muchos hinchas acad√©micos lo convirtieron en un ser √ļnico. A principios de los 90′s, Racing enfrentaba al Deportivo Espa√Īol con la intenci√≥n de sacarse la mufa ante el equipo gallego (que lo ten√≠a de hijo). Cuando el partido se mor√≠a en un triste empate, Espa√Īol arm√≥ una buena jugada que culmin√≥ en un remate que se iba afuera…pero Ventoso, que estaba en la l√≠nea, vol√≥ exageradamente para impedir con sus manos que el bal√≥n entre (repito, la pelota no entraba). Resultado: penal, gol y derrota albiceleste. A partir de ese momento, la carrera de Ventoso baj√≥ como por un tobog√°n. Pas√≥ por Defensa y Justicia (1996-97), Godoy Cruz de Mendoza (1997-98), San Telmo (2000-2001), Argentino de Quilmes (2001-2002), Ca√Īuelas (2003), y Rosario de Puerto Belgrano de Punta Alta (desde el a√Īo pasado). Jugando para Rosario, ante Brown de Puerto Madryn, recibi√≥ un codazo que le parti√≥ el tabique. Dicen que tambi√©n anduvo por el Monterrey de M√©xico. Su apellido lo enaltece. Y encima es amigo de otro grande del ascenso como Carmelo Leiva.

Juan Pordiosero

Mea Vitali Miguel

Miguel Angel Mea Vitali
Volante central venezolano que tuvo un paso tan fugaz como improductivo por el f√ļtbol argentino durante el a√Īo 2003.
Su carrera comenz√≥ en el Caracas FC (1998-2001) y por su buena t√©cnica comenz√≥ a resaltar en la d√©bil selecci√≥n de su pa√≠s. Eso lo alcanz√≥ para viajar a Espa√Īa e incorporarse al Lleida (2001-2002). No le fue demasiado bien por su juventud y prob√≥ en una categor√≠a menor pero en Italia. Visti√≥ los colores de un club de poca monta, el Poggibonsi (2002) de la serie C pero a √©l no le convenci√≥. Sin embargo crey√≥ que en el viejo continente estaba su destino y el Ancona se lo llev√≥ para la temporada (2003-2004). Sus actuaciones no fueron las mejores y para colmo se fueron al descenso. R√°pidamente volvi√≥ a Venezuela y en el Caracas lo esperaron con las puertas abiertas. No pas√≥ mucho tiempo para concretar un sue√Īo, jugar en nuestro pa√≠s.
El necesitado Chacarita (2003) cometió un error fatal, creer que un volante como él podía hacerse patrón de un equipo que tenía la soga al cuello. Ya en el debut frente a Estudiantes de La Plata se retiró expulsado (también recibió la roja el célebre Pajuelo). Estuvo en 7 partidos y meses después el club de San Martín dispuso no renovarle el préstamo al igual que a Cella Ruggieri, Leandro Avila, Maximiliano Bevacqua, Ariel De La Fuente, Federico Astudillo y Héctor Almandoz.
Pero si algo le faltaba era robarla de verdad, y aunque nadie lo crea pasó a la Lazio (2004) cuando esta institución contrató futbolistas del nivel de Brian Robert entre otros. Claro, no jugó ni un minuto en la escuadra italiana y pasó seis meses en el banco de suplentes. Fue cedido a un sitio más acorde, al Sora (2005) de la serie C-1 donde obtuvo la continuidad de juego que necesitaba.
Apenas siendo un poquito superior al resto de sus compa√Īeros le alcanz√≥ para resaltar, lo que le permiti√≥ robarla lindo, pero una vez instalado en el equipo de turno las cosas no le salieron.
Miguel Mea Vitali, no solo cumple el requisito de un paso fugaz y poco fructífero por Argentina, sino que su apellido se lleva todos los aplausos.

Cucu

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