Cousillas/Goyco 1991

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Que los arqueros utilicen buzos de selecciones, de clubes de otro país o incluso de equipos nacionales, no es ninguna novedad en esta sección. Aquí una muestra más: por la quinta fecha del Torneo de Primera División de 1991, Mandiyú visitaba a River en el Monumental. No se sabe en verdad si se trató de un homenaje a la Selección Nacional en el mismo escenario donde se consagrara campeona del mundo o bien se trató de una postulación para ocupar el arco del combinado nacional. Lo cierto es que el Flaco Cousillas salió a la cancha aquel día con una réplica de la utilizada por Sergio Goycochea en el Mundial de Italia ’90.

Chelo

Galván José

José Ernesto Galván (El Tucu)
Volante surgido en Boca Juniors, de la misma camada de Omar Pérez, Juan Forchetti, José María Calvo, Esteban Herrera, Facundo Bonvín, Lucas Cardinale y Wilfredo Caballero, entre otros. Insinuó en su estapa de juvenil (estuvo en la Selección sub 17) y recibió el guiño de Bernardo Griffa, que alguna vez lo definió como “una de las promesas más importantes, un cerebro para manejar el equipo“.
Su calidad, sin embargo, sólo pudo observarse en Reserva porque su participación en Primera División se vio limitada por la superpoblación de futbolistas.
Tras un paso a préstamo por el Cuautitlán (2001/02), una filial del Necaxa que actúa en el ascenso mexicano, regresó al Xeneize y después de entrenar con Tabárez (en una práctica le tiró un caño a Cascini y éste le respondió con una patada) esperó sentado la llegada de Carlos Bianchi. Cuando el Virrey desembarcó nuevamente en Boca (2003) y se encontró con un plantel de 49 profesionales, Galván cerró los ojos esperando la guillotina sobre su cabeza. Créase o no, la depuración se llevó de movida a muchos colegas pero Josecito salvó su pellejo por poco y se mantuvo en la escuadra unos meses más.
En febrero de ese año tuvo un Mal Pase al Malmoe de Suecia y en marzo lo incluyeron en un combo junto a su gran compañero de aventuras, Juan Forchetti, y después de probarse en el Metro Stars de Estados Unidos (también lo hicieron sin fortuna Ezequiel Molina y el húngaro Robert Waltner) ambos quedaron en la plantilla oficial. Ninguno de los dos hizo méritos suficientes como para permanecer un tiempo prolongado y, de nuevo en Argentina, fueron dejados en banda y pasaron a Chacarita Juniors (2004) para foguearse en el Nacional B junto a Christovao, Carlos Quiñonez, Esteban Herrera y Diego Cepeda. En el Funebrero, Galván arrancó como titular pero luego fue perdiendo las posibilidades y terminó jugando poco.
A partir de ese momento, se dedicó a hilvanar fichajes en clubes sin demasiadas pretensiones como MTK de Hungria (2004), Manta FC de Ecuador (2005), 9 de Julio de Morteros (2006/07) y Universitario de Sucre (2007). Allí, en Bolivia, sufrió una lesión en la rodilla y tuvo que ser operado. En recuperación y todo (recién podría volver en marzo), la gente de 9 de Julio de Morteros volvió a confiar en él y hace unas semanas confirmó su incorporación, con vistas a la liga local y el torneo Argentino B de la temporada 2008/09. Toda una muestra de fe para un tipo que, como si tuviera poco con aparecer en la baldosa, también integra los “Obscure Metro Files“, una especie de recopilación de baldoseros que pasaron por ese team de la MLS.

Juan Pordiosero

Con la pistola parada

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El fotógrafo de la extinta revista Mística le dijo “Luis, poné una cara desafiante, como cuando te encara un delantero“. Y el arquero le respondió “es que los delanteros no me encaran. Yo los encaro a ellos. Y además, prefiero los defensores“. Discusión al margen, sabemos que la pistola (o metralleta) de agua formaba parte de la pobre producción fotográfica. Pero la remerita ajustada…corre por cuenta del arquero con problemas de calvicie.

Juan Pordiosero

Albarracín Gabriel

Gabriel Fernando Albarracín
A pesar de tener un apellido vinculado a los deportes top como el rugby y la equitación, era obvio que este jujeño nacido en 1983 en San Pedro se volcaría por el fútbol y si bien no llegó a hacerse notar en Primera, se hizo un lugar para vivir de esa actividad.
Tras hacer una parte de las divisiones inferiores en Vélez, este volante de marca tuvo su debut el 20 de junio del 2004 en una victoria ante San Lorenzo, en una jornada en que también tuvo su estreno el “acomodado” Junior Ischia. Reemplazó a Pablo Batalla y jugó un poco más de diez minutos.
Luego de ese partido, volvió a tener otra chance la semana siguiente y esperaba ser un habitué entre los convocados por Carlos Ischia.
Fue en una derrota ante Gimnasia de Jujuy e ingresó por Maxi Bustos. Esa fue su última aparición en la A y sin lugar, al igual que De Souza, Alcaraz, Flotta, Algecira y Chirumbolo, partió en busca de más posibilidades.
Recaló en Atlanta (2004-2006) y fue compañero de Cristian Pellerano. En la primera temporada todo fue normal, pero finalizando la segunda, el técnico Nardozza no lo quiso más y se terminó yendo.
Pasó a All Boys con Cambiasso, Grootuhis, Fayart, Orsi y Solchaga y desde allí pareció pegar un salto. Se fue al Guaraní de la primera división del fútbol paraguayo.
Sin embargo, con el envión se pasó de largo y apenas disputó 6 partidos y tuvo que pegar la vuelta.
Actualmente, es jugador de Central Córdoba de Santiago del Estero por pedido del entrenador Alejandro Cánova, quien fue su DT en su primer año en el Bohemio.
Pero jugar en el ascenso no implica que no sea un jugador moderno. Hasta tiene su video en la web, y es imperdible.

Cucu

Rodríguez Pagano Lucas

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Lucas Omar Rodríguez Pagano
En algo más de 5 años desarrolló una extraña (y no menos baldosera) trayectoria. Resulta curioso que sus primeros pasos en falso en el mundo fútbol los haya dado en el continente europeo cuando cosechó fracasos en sendas pruebas en el Fortuna Köln alemán y el Châteauroux francés (en tiempos que Lucho González metía un mal pase).
Nuevamente en su tierra natal fichó con un club acorde a su nivel, Deportivo Morón (2002/2003). Un año en el ascenso le bastó para probar suerte en la categoría grande. En San Martín, el baldosódromo que preparaba Chacarita le abrió las puertas de par en par. Con Nestor Craviotto en el banco e invitados de renombre como Oscar Gimenez, Mr. Fantastic Pedernera, Cristian Menin, Jorge Torales, Leonardo Di Paolo, Claudio Graf, Carucha Muller y el simio mufa, el chico Rodriguez Pagano alcanzó a disputar 7 encuentros como titular y tomarse el palo antes de irse al descenso.
A comienzos de 2004 viajó a Paraguay para sumarse al bicampeón Libertad junto a Rubén Darío Gigena. En la tierra de José Luis Félix Chilavert González jugó poco y a los seis meses retornó a la Argentina para vestir los colores de Independiente Rivadavia de Mendoza.
En 2005, rumbeó para el Gran Buenos Aires y llegó a Temperley aunque, a mitad de año, un llamado de Craviotto lo hizo mudarse a Santa Fe para incorporarse a Unión (2005/06).
Para mediados de 2006 se propuso jugar en un equipo de la Capital Federal, se tomó el tren y bajó en la estación Caballito. A las pocas cuadras se topó con el estadio de Ferro Carril Oeste y se quedó para escuchar puteadas en todos los idiomas y conocer a Mariano Chirumbolo.
Como para seguir aportando ribetes bizarros a su currículum, a mediados de 2007 sacudió el mercado (?) cuando aceptó una oferta de Chipre y hacia allí partió para jugar en el poderoso Olympiakos Nicosia.

KeyserSoze