No sabemos si el técnico Ricardo Rezza habrá encontrado, con el tiempo, lo que quería de su equipo, según manifestaba en la revista “Aquí Banfield”, pero estamos seguros de que en la noche del 13 de febrero de 1995, ante Eslovaquia, no debe haber sacado muchas cosas positivas.
Con un gol de Ujkovick a los 39 minutos del segundo tiempo, el Taladro, con todos los titulares y en su cancha, cayó 1 a 0 ante los europeos. Y eso que jugó Radaelli (?).
Gracias a Clau05
En 1973 la selección argentina debía enfrentar como visitante a Bolivia, por las Eliminatorias para el Mundial de Alemania, con todo el temor que históricamente significó, en la previa, la altura de La Paz.
Para afrontar la difícil misión, el técnico Ernesto Sivori armó la tan mentada Selección Fantasma, un grupo de jugadores que fueron prácticamente abandonados durante 40 días en Tilcara, Jujuy, lugar donde hicieron una larga y absurda aclimatación, ya que muchos ni siquiera terminarían jugando.
Para sobrevivir en aquella larga espera, el combinado nacional disputó varios amistosos. Uno de ellos contra el Cienciano, equipo peruano cuyo entrenador era otro argentino, Jorge Vichera.
Pese a todas las dificultades, Argentina, con gol de Mario Alberto Kempes, se impuso 1 a 0 en el Estadio Garcilaso y luego, en Bolivia, ganaría por el mismo resultado.
Créditos del material a ARKIV Perú.
Sí, no leíste mal. Y ni siquiera el orden es incorrecto, el Marrón dio el golpe en la propia Italia. Nos vamos al año 1951 cuando Platense por esas cosas de quien sabe cómo, andaba de gira por Europa. Le tocó enfrentar a varios equipos italianos como Sampdoria, Lazio, Bolonia, Spezia y también al Lugano de Suiza. Con todos había perdido. Era un equipo el Calamar que venía con la baja de sus dos mejores jugadores, Santiago Vernazza, notable puntero derecho de gran remate que había sido traspasado a River y también Antonio Báez que se había ido en el último contingente (?) del éxodo colombiano.
Pero ese 14 de febrero de 1951, Platense quería graficar la historia de David frente a Goliath. Y claro, lo haría lanzando piedras (?). En el mismísimo San Ciro y ante un Rossonero que hacía dos años que no perdía como local, el querido Calamar hizo pata ancha y gracias a los goles de Federico Geronis en dos oportunidades y al cordobés Cuello logró batir al Milan que convirtió sus dos tantos gracias al sueco Nordalh, los italianos contaban con tres jugadores de Suecia en sus filas por entonces.
Volvería Platense a nuestras tierras y haría una campaña de mierda como siempre (?) mientras que aquel Milan era el campeón vigente en esa temporada en el Calcio. Quedará para siempre este hito en la historia del fútbol argentino, otro equipo de nuestro país que tiene de hijo al Milan (?). El fantasma del descenso y un triunfo fantasma en el mismísimo Giuseppe Meazza.

Corría junio de 1976. Talleres era por entonces el puntero de la liga Liga Cordobesa de Fútbol y representante local en el Torneo Nacional. Pero lo importante no pasaba en el fútbol, pasaba en las calles.
Tres meses antes, un nuevo golpe militar en nuestro país había desatado la dictadura más sangrienta, esa que no respetó a nada ni a nadie. Desde la Docta, el Comandante del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, condenado años más tarde a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, afirmaba: “estamos en camino de derrotar a los delincuentes subversivos y al fin conseguir la paz en la Argentina (…), siempre fue desastroso para estos delincuentes enfrentar a soldados profesionales como nosotros; mientras ellos no pasan de ser bandidos”.
Aunque cueste imaginarlo ahora que han pasado los años, ese mismo III Cuerpo del Ejército se dio el lujo de enfrentar a aquel equipo de la T.
El match se disputó en la mañana del 24 de junio de 1976, en el campo de deportes de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada de Córdoba. Los milicos alinearon un equipo integrado por oficiales, suboficiales y soldados pertenecientes al Comando del III Cuerpo y de la Brigada.
Talleres, por su parte, presentó a sus mejores figuras, como Willington, Galván, Ludueña y Valencia, entre otros. ¿El resultado? Ganó el albiazul, pero eso es lo de menos. Tras el partido, se realizó una reunión en el Casino de Oficiales, entre los jugadores, las autoridades militares y dirigentes del club. Y ahí, en un clima festivo, el General Juan Bautista Sasiaiñ, procesado luego por ser parte de un plan de apropiación de menores, secuestros y desapariciones, declaró: “Terreno muy flojo y demasiada tierra. Por eso ganó Talleres”. Y sí, haciendo chistes también era un hijo de puta.
Créditos a PC por el material. Gracias a Martín
“Cuando corran los años, acaso pueda parecer sólo una anécdota deportiva: pero lo cierto es que el 23 de febrero de 1980, el equipo superior de Talleres, nuestro Talleres de Remedios de Escalada, se midió con la selección de la República de Costa de Marfil, conjunto africano de gira en estas tierras, con el ánimo de foguearse y aprender –según expresaron. Jugaron 5 partidos, y en el último dieron oportunidad a Talleres, la alternativa de una disputa internacional, algo insólito y desacostumbrado para la divisa albirroja. Existe sólo un antecedente, hace mas de 50 años, cuando Talleres enfrentó a un combinado uruguayo en Escalada, equipo en el que jugó Luis Zubizarreta
El cotejo amistoso, que nos ocupa tuvo lugar en la cancha del Club El Porvenir, y terminó empatado en dos tantos. Posteriormente, la simpática delegación africana, fue agasajada con un lunch en Talleres en un acto muy cordial.”
Texto publicado originalmente Diario La Idea, en su edición Nro 3207 del viernes 7 de marzo de 1980, y rescatado por el blog Talleresdeescalada.blogspot.com
Bastante bastante extraña fue la modalidad de disputa de la Copa Independencia, jugada entre Boca y Roma a mediados de 1976. A dos partidos, el primero en Estados Unidos y el segundo en Canadá, pero lo que más llamó la atención fue su definición: en caso de empate en puntos, los goles valían doble sólo para el ganador del partido. Y bue (?).
La cosa es que el 22 de junio en el Shea Stadium de Nueva York se jugó el partido de ida ante 19.150 espectadores. El trámite fue en general demasiado amistoso y poco atractivo. O sea un bodrio bárbaro entre un Boca impreciso y a ritmo lento, y una Roma metida atrás lista para salir de contra.Algo de emoción en las tribunas levantó el Loco Gatti conjurando cinco situaciones de gol. Una, a los 30 del primer tiempo, que obligó a los presentes a ponerse de pie. Francesco Rocca tiró un centro pasado, Franco Cordova la bajó dentro del área, eludió a Tarantini y fusiló, pero Gatti dando dos pasos al frente atenazó la pelota arriba sin dar rebote.
En el arranque del segundo tiempo hubo otras dos claritas para los italianos, pero nuevamente el Loco dejó con las ganas a Pierino Prati y a Giancarlo De Sisti. La última media hora, fue directamente soporífera. Hasta que Pellegrini sacó un conejo de la galera.Pasado el tiempo cumplido, recibió un pase de De Sisti y viendo que el juez Stéfano D’Ippolitto se llevaba el silbato a la boca, pateó al arco desde lejos. Gatti se estaba los guantes mientras la pelota fue derecho a clavarse en el ángulo derecho. Ni llegaron a sacar del medio.
Tras el partido, la calentura en el vestuario de Boca era importante. Y el Toto Lorenzo buscó rápidamente un discurso para puertas afuera: “…es que no trajimos a Mastrángelo, Veglio, Felman y sin ellos ¿a quién se la damos adelante?…”. Algo de verdad, hubo. Boca prácticamente no llegó al arco contrario.El resultado final 1-0 para la Roma había sido tan inesperado, que hasta los propios jugadores europeos lo reconocieron horas más tarde cuando ambos planteles compartieron una cena en el restorán Tahino. Allí Giogio Morini se sinceró: “…no sé porque ganamos, el gol fue una sorpresa hasta para nosotros…”.Unos días más tarde, Boca ganaría 2 a 1 la revancha en Montreal, y según el extraño reglamento, se llevaría la Copa Independencia superando entonces 4 a 3 a la Roma