De Miranda 2012

Luego de un par de partidos magros en su periplo por el Nacional B, River buscaba levantar contra Independiente Rivadavia, equipo que venía peleando por el descenso. Todo parecía suponer que se venía otra silbatina para el equipo millonario, porque Carlos Sánchez se hizo echar a los 11 minutos del primer tiempo. Sin embargo, Fernando Cavenaghi primero, y Alejandro Domínguez después, le daban tranquilidad al asunto.

Después de dudar en la salida, el arquero Josué Ayala la perdió contra el Keko Villalba, que le mostró un poquito la pelota, y Josué no se avergonzó y le pegó una linda murra. Germán Delfino lo vio y lo mandó a tranquilizarse al vestuario (?). Como los mendocinos ya habían hecho los tres cambios, el que agarró la camiseta fue Pablo De Miranda, que si bien tuvo una tapada, en la foto se ve cómo sufre el gol de David Trezeguet, tercero y último de la noche.

Beraldi 2012

Por el Argentino A, San Martín de Tucumán daba el batacazo y vencía a Juventud Antoniana en Salta, gracias al gol en contra que metió Marcelo Barreña. Todo parecía una buena noche para los tucumanos, pero Emanuel Loeschbor se hizo echar por un codazo, dejando casi toda la mitad del segundo tiempo aguantando el resultado a sus compañeros.

Cuando parecía que no podía ser peor la cosa, Lucas Hoyos hace un penal en el área y se va expulsado por el árbitro Diego Gallo. Para aguantar los cinco minutos que le quedaban al partido, Víctor Beraldi se calzó los guantes y esperó que el delantero Emanuel Giménez pateara. Heroicamente (?), Beraldi adivinó y el palo y contuvo el penal.

Pero no sólo eso pasó para el improvisado arquero; cuando Antoniana buscaba desesperadamente el empate, le cometen una falta y saca rápido, habilitando a Héctor López, quien a su vez le dio una asistencia a Núñez para marcar el definitivo 2-0.

La noche no terminó ahí para el arquero expulsado: cuando se iba de la cancha, un cabo de apellido Nieva declaró que fue agredido por Hoyos, por lo que pasó toda la noche demorado en la alcaldía de Salta.

Alessandro (2012)

No está bueno comerse cinco goles en un partido. Lo sabe cualquiera de nosotros que haya jugado al papi fútbol y también Agustín Orion. Otro que la tiene clara es Juninho, el goleiro del Botafogo de São Paulo, que un par de horas antes de que el arquero de Boca la fuera a buscar cinco veces al fondo de la red lo había sufrido en carne propia. Pero no quiso bancarse el sexto y entonces, sin más preámbulos, lo atendió a Juninho, uno que se llama igual que él, pero que juega como defensor en Palmeiras, y se ganó la tarjeta roja.

Ya en tiempo de descuento, con el Verdão 5 a 2 arriba, el lateral Alessandro, que un ratito antes había descontado para su equipo, tuvo que ir al arco para tratar de impedir el festejo del argentino Hernán Barcos de penal. Finalmente, el ex Racing y Huracán cambió su remate por gol y Palmeiras liquidó el set. Fue 6 a 2.

Lansbury (2012)

No queremos herir susceptibilidades, la familia de Henri Lansburi puede estar leyendo y decir que busca guita hasta debajo de las piedras quedaría para el culo, por eso vamos a decir que el londinense tan solo es un peseteirou baratou (?). Tiene 21 años y ya jugó en cinco clubes distintos; no creemos que logre igualar al Pirata Czornomaz pero seguro que le roza los tobillos (!).

Pero vayamos a lo nuestro; el 21 de febrero el cabeza de termo del DT del West Ham, donde juega el muchachito de la película, Sam Allardyce decidió no llevar arquero suplente para jugar contra Blackpool. Su equipo ganaba 2 a 1 cuando rajaron al guardameta (?) por mugriento y Lansbury se puso los Reusch a falta de 35 minutos para terminar el partido.

Lo inusual fue que su equipo ganó 4-1, él atajó bien y la hincha lo despidió al cantito (posta) de “England’s number 1″. Y no tuvo mejor idea que boludear a sus rivales mostrándole los 4 dedos en alusión a las pepas que se comieron. En cualquier momento lo vemos corriendo por la ruta 2.

Gracias a Elias

 

Silvinho (1985)

En Brasil, se sabe, todos quieren jugar de delantero, o a lo sumo de marcador de punta. Esa tradición los ha llevado, entre otras cosas, a formar equipos maravillosos con arqueros chotos. Es por eso que el acto de colocarse los guantes sin haberse preparado para hacerlo, alcanza el rango de heroico por aquellas tierras.

Un brasileño que se sacrificó por la causa fue Silvinho, un puntero izquierdo del Vasco da Gama que en 1985 debió ponerse el buzo de su compañero Acácio, expulsado a 3 minutos del final en un partido ante el Bangu. En ese lapso Silvinho no tuvo demasiado riesgo, pero en su improvisado rol tampoco pudo hacer mucho para igualar el marcador. Su equipo perdió 1 a 0.

Semino 2004

Cuesta creerlo, pero el de la imagen es un jugador de campo vestido de arquero, con la pelota en sus manos. Se trata de Gustavo Semino, quien reemplazó al expulsado Comizzo por unos minutos, en la victoria de Atlético Rafaela ante Rosario Central, por el Clausura 2004. Esa tarde, al local le salieron todas, y ni hablar del improvisado arquero, que convirtió uno de los goles de la Crema y cuando tuvo que ponerse los guantes no desentonó, luciéndose al tapar un cabezazo sobre el final del partido.

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