Una pésima jornada fue la que tuvo el Deportivo La Coruña el 17 de enero de 2009, cuando visitó tierras catalanas para enfrentar al Barcelona en el Camp Nou. Messi, Henry y Eto’o se encargaron rápidamente de liquidar el partido en el primer tiempo, con un 3 a 0 que se hizo imposible de remontar para los de Cataluña.
Ya en la segunda mitad, llegó el cuarto gol a través de Henry y a pocos minutos del final se fue expulsado el arquero visitante, AranzubÃa. Sin más cambios y con cierto orgullo para defender, el volante Juan RodrÃguez se colocó el buzo y los guantes para tratar de contenerle un penal a Samuel Eto’o. Finalmente el milagro no se produjo y el Depor perdió 5 a 0. Al menos RodrÃguez puede decir que atajó contra el Barsa y Messi no le hizo ni un gol.
(Gracias Capitán (tan) Argento)
Extraño caso el del eterno arquero suplente Bernardo Leyenda. Su estreno oficial, curioso por demás, se produjo el 21 de septiembre de 1999, en un mini partido de Vélez Sársfield ante Independiente de tan sólo 45 minutos, que completaba el que habÃa sido suspendido dÃas antes, por la desaparecida Copa Mercosur.
Para aquella cita internacional, ya compleja desde el vamos, al FortÃn le surgieron varios inconvenientes, ya que de los 25 jugadores que tenÃa en la lista de buena fe, el técnico Julio César Falcioni sólo pudo disponer de 14, por diferentes transferencias, suspensiones, lesiones, descansos o desapariciones, con el caso del Lobo Cordone, que unos dÃas antes del match se esfumó (sÃ, esfumó) de la tierra.
Con tantos problemas, al DT no le quedó otra que armar un equipo más o menos presentable y convocar para el banco de suplentes a tan solo 3 jugadores: Leyenda, HusaÃn y Bardaro. En realidad habÃa convocado a 4, pero Cordone ese dÃa tampoco apareció.
HusaÃn y Bardaro ingresaron en el transcurso de los 45 minutos. Y el pobre Leyenda, que esperaba su gran oportunidad como arquero (el titular ese dÃa fue De Lafuente), tuvo que ingresar como jugador de campo ante la lesión del volante Compagnucci, cuando faltaba apenas un minuto.
Entre todo lo que tardó en encontrar una camiseta con su número, el 25, y ponérsela, para cuando entró (con pantalones y medias de arquero) ya el partido estaba terminando. El marcador final fue 1 a 1. Leyenda debutó y no tocó la pelota. Algo que se repetirÃa a lo largo de su trayectoria.
En Brasil, se sabe, todos quieren jugar de delantero, o a lo sumo de marcador de punta. Esa tradición los ha llevado, entre otras cosas, a formar equipos maravillosos con arqueros chotos. Es por eso que el acto de colocarse los guantes sin haberse preparado para hacerlo, alcanza el rango de heroico por aquellas tierras.
Un brasileño que se sacrificó por la causa fue Silvinho, un puntero izquierdo del Vasco da Gama que en 1985 debió ponerse el buzo de su compañero Acácio, expulsado a 3 minutos del final en un partido ante el Bangu. En ese lapso Silvinho no tuvo demasiado riesgo, pero en su improvisado rol tampoco pudo hacer mucho para igualar el marcador. Su equipo perdió 1 a 0.
En 1987 Racing hizo una gira por México que arrojó un hecho por demás insólito. En el último de los tres partidos amistosos, ante el Toluca, los jugadores de ambos equipos protagonizaron una gresca que derivó en la expulsión del Pato Fillol, cuando La Academia perdÃa 1 a 0 y aún restaban 17 minutos.
El técnico Alfio Basile miró hacia el costado y recordó que el arquero suplente, Balerio, tenÃa un tirón que le impedÃa entrar. Entonces el DT no dudó en mandar a la cancha a…¡Su ayudante de campo! SÃ, en zapatillas y con un buzo adidas (como detalló la revista El Gráfico), el Panadero Rubén DÃaz (que se habÃa retirado como marcador de punta en 1978) se hizo cargo del arco y no sólo lo mantuvo invicto, sino que además hizo un par de voladas, una de las cuales le hizo perder un atado de cigarrillos que tenÃa en el bolsillo, en pleno verde césped.
Como si fuera poco, en ese último tramo del encuentro Racing pudo empatar. Y sÃ, el Panadero fue figura en un puesto que no era el suyo y luego de 9 años de inactividad. De no creer.
En noviembre 1992, la selección mexicana se topó con su par de Costa Rica en las eliminatorias para Estados Unidos ’94. No tuvo problemas para imponerse en el DF por 4 a 0, pero ese dÃa pasó algo inusual. Expulsaron al arquero Jorge Campos y quien tuvo que ponerse los guantes y el buzo colorido fue el mediocampista José Manuel de la Torre. Dicen que se lució en un tiro libre, haciendo una gran atajada. Sea cierto o no, mantuvo su valla invicta.
Alguna vez vimos como el Beto Acosta, en 1991, defendió el arco de San Lorenzo en un partido ante Estudiantes. Lo que no sabÃamos, por entonces, es que la fama de arquero improvisado la habÃa ganado también en Francia, donde ese mismo año se calzó el buzo y los guantes ante el Montpellier, en su último partido con el Touluse, antes de regresar a la Argentina.