“En las prácticas el Loco andaba mucho mejor que sus compañeros de ataque” disparó como excusa el técnico de Juventud Unida, Carlos Medina.
¿Excusa de qué? Magia pura.
A los siete minutos del segundo tiempo el arquero suplente del Lobo rojo Daniel Amarillo se acercó a la raya de ¿cal? de la cancha de Lugano y reemplazó al número 10 de su equipo, Lucas Garayo y el arquero titular, Carlos Loco Bello se fue a jugar de 9, donde la rompía (?) en las prácticas.
Nuestros colegas de De palo a palo entrevistaron a Bello quien, con mucha serenidad y buen tino, respondió estas preguntas:
-¿Cómo tomaron tus compañeros la modificación?
-Si yo tuve que dejar el arco para jugar de delantero, por algo es. Rescato a Buono, Pastrana, Leizza, Walkzuc y Gordillo, pero los demás necesitan una transfusión de sangre. Jugué arriba porque son pechofríos. Yo en 40 minutos generé más que muchos en estos últimos seis partidos.
-Seguís caliente…
-Yo les dije que si no clasificábamos al Octogonal los iba a ir a pelear uno por uno. Y empezaré esta semana. Mis compañeros están en un cumpleaños. Acá no hay seriedad.
-Lloraste al final del partido y te bañaste en otro vestuario…
-Los dirigentes nos dijeron que si no entrábamos al G8 no nos pagarían el sueldo. Siento que me metieron la mano en el bolsillo.
Parece ser que a Angel Di María le gusta que el catalán mejor jugador del mundo le pase alguna vez la pelota, hasta en los entrenamientos, y no tuvo mejor idea que ir al arco, porque en la selección parece ser que ni en los entrenamientos el putito Lionel Messi la manda a guardar.
Esta imagen fue tomada en los preparativos para la Copa América 2011, donde los muchachos estaban confiadísimos en ganar la copa y decían cosas como esta: “tenemos que salir campeones porque estamos en casa y tenemos jugadores como para lograrlo” (?).
Con el grupo definido en su clasificación a octavos de final, el futuro ladrón campeón Arsenal presentó un equipo de suplentes para enfrentar al Fluminense en la última fecha de la etapa de grupos de la Copa Libertadores 2012.
El partido navegaba en la intrascendencia típica de un juego con Alfaro como DT y el empate estaba casi sellado, con lo que Boca se quedaba con el primer puesto del grupo, cuando a falta de 3 minutos para el pitazo final Campestrini cometió un penal inevitable y nuestro héroe se puso el buzo de arquero.
Diego Torres se paró sobre la línea de gol, miró al multicampeón Thiago Neves que no pudo sacarse los miedos, ni dejarlos afuera (?), y supo que lo imposible se podría lograr (?) y con una volada impresionante le ahogó el grito con el que el Flu se subía a lo más alto de la tabla de posiciones del grupo 4.
Igualmente, dos minutos después se mandó flor de moco y el equipo carioca ganó el partido, se quedó con el primer puesto y el premiazo de tener que jugar contra Internacional de Porto Alegre y no contra Unión Española si como bien hizo Thiaguito, se comió el penal a propósito (?).
Juan Pablo Carrizo no es el primer arquero manco que se puso los guantes (!) para intentar que su equipo no se vaya derrotado. En 1906, el irlandés Winston Coe atajó para Barracas Athletic en el partido contra Estudiantes de Buenos Aires por la Argentine Football Association.
Dicen que dijo: “Si quieren les doy una mano, dos, ya saben que no puedo” cuando todos estaban desesperados por la ausencia del goalkeeper titular. Nosotros creemos que el defensor era un visionario y quería sentar jurisprudencia para que muchas décadas después, los Vitor Baia, los Bossio o los N*v*rr* M*nt*y* puedan trabajar y no ser discriminados.
El Diario La Prensa, al día siguiente comentó: “Muchísimos shots atajó el manco Coe, por lo cual se hizo célebre, pues no es poca virtud desempeñar este puesto en que precisamente se hace uso de las manos, cuando no se posee una. Su modo de parar la pelota, la seguridad y la confianza con la que procede son dignas de elogio.” Coe volvió a atajar dos partidos mas, con derrotas por 11-0 y 5-0.
Gracias a Daniel Console
Partido de vuelta por la Promoción de la temporada 2009/10, y otra vez se veían las caras Gimnasia y Atlético Rafaela. En La Plata, el Lobo buscaba dar vuelta el resultado (había perdido en la ida). Lo estaba consiguiendo, cuando a 10 minutos del final Gabriel Airaudo, arquero del visitante, chocó con Lucas Castro y sufrió un fuerte traumatismo, que casi deriva en la pérdida de su ojo izquierdo. Como la Crema había agotado los cambios su lugar fue cubierto por el capitán del equipo, Lucas Bovaglio, que poco pudo hacer para evitar el gol de Álvaro Ormeño que puso el 3-1 definitivo.
Luego de un par de partidos magros en su periplo por el Nacional B, River buscaba levantar contra Independiente Rivadavia, equipo que venía peleando por el descenso. Todo parecía suponer que se venía otra silbatina para el equipo millonario, porque Carlos Sánchez se hizo echar a los 11 minutos del primer tiempo. Sin embargo, Fernando Cavenaghi primero, y Alejandro Domínguez después, le daban tranquilidad al asunto.
Después de dudar en la salida, el arquero Josué Ayala la perdió contra el Keko Villalba, que le mostró un poquito la pelota, y Josué no se avergonzó y le pegó una linda murra. Germán Delfino lo vio y lo mandó a tranquilizarse al vestuario (?). Como los mendocinos ya habían hecho los tres cambios, el que agarró la camiseta fue Pablo De Miranda, que si bien tuvo una tapada, en la foto se ve cómo sufre el gol de David Trezeguet, tercero y último de la noche.