Independiente Topper/Topper 1998

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Dicen que la ocasión hace al ladrón. La frase no se aplica perfectamente a este caso, pero bien vale acordarse de cómo Independiente regaló parte de su prestigio por unos pesos.

En el Apertura 1998, el Rojo debía visitar a Boca en la fecha 17, con serias posibilidades de que su rival se consagrase campeón después de seis años. La expectativa generada por el match hizo que los dirigentes del club de Avellaneda cedieran ante la tentación propia de un equipo de una liga barrial o empresarial: vender su camiseta por un partido.

Topper, que a su vez era el proveedor de indumentaria, puso la plata para que su logo apareciese bien grande en el frente de la casaca, que hasta ese momento no tenía publicidad. Para la marca el negocio fue redondo porque el 0 a 0 final consagró al equipo de Carlos Bianchi y al menos al día siguiente, el chivo en la camiseta apareció en todos los diarios del país.

Schinocca Rodolfo

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Rodolfo Héctor Schinocca

Apenas siete partidos en la Primera de Boca Juniors le bastaron al fútbol para darse cuenta de que Rodolfo Schinocca no estaba programado para jugar a la pelota a nivel profesional.

Tampoco acompañó la buena fortuna, ya que el defensor tuvo la mala suerte de hacer su estreno oficial durante el torneo Metropolitano de 1984, en el cual el Xeneize utilizó la friolera de 55 jugadores, que en su gran mayoría por separado no alcanzaron los 10 partidos.

Entre tipos consagrados como Roberto Mouzo, Hugo Gatti, Oscar Ruggeri, Julio César Balerio, Ricardo Gareca o el uruguayo Fernando Morena, fueron asomando la cabeza varios pibes como Denny Ramírez, Marcelo Stocco, Roberto Prado y Pimpinela Tessone, entre otros, que tuvieron que ponerle el pecho a las balas por la huelga de los profesionales.

Schinocca salió a la cancha por primera vez el 23 de septiembre, ante Platense en el empate 1 a 1. A ese encuentro lo siguieron 3 derrotas consecutivas (Newell’s, Unión y Temperley -expulsado sobre el final del match-) y un empate (Chacarita, suspendido por incidentes a los 65 minutos) antes del partido bisagra.

En el Monumental de Nuñez, el 11 de noviembre, River goleó a un Boca plagado de juveniles por 4 a 1, con 2 goles del Beto Alonso y 2 de Enzo Francescoli. El tanto marcado por Rafael Herrera poco sirvió para un equipo que quedó groggy. La cachetada final se la propinó Argentinos Juniors, tres días más tarde, dejando como resultado un 5 a 1 en contra para el olvido.

5 derrotas y 2 empates, con apenas 4 goles a favor y 17 en contra, fueron el triste desenlance en la historia de un jugador que jamás conoció la victoria.

Tuvieron que pasar varios años para encontrarlo otra vez ligado al fútbol, representando a Nacho González hace algunos años y en la actualidad al nómade Hilario Navarro. Previamente, se recibió de contador público y obtuvo un master en economía.

Esta sería una historia más si no fuera porque Schinocca también manejó durante algún tiempo los destinos de Lionel Messi. Según Jorge Messi, padre del pibe de la publicidad de yogur, conoció a Rodolfo a mediados de 2004, cuando Lio daba sus primeros pasos en el fútbol profesional. La relación terminó mal, dos años después, cuando Messi padre detectó irregularidades en un contrato publicitario firmado con Adidas. «El contrato lo cerré yo, pero lo firma la sociedad en la que figurábamos los dos. Un día llamo a Adidas preguntando cuando se iba a efectuar el primer pago del acuerdo y me contestan que ya lo habían hecho. Pero en la cuenta el dinero no aparecía. Era porque Schinocca lo había trasladado a una cuenta suya.» declaró hace poco a la revista Noticias. Y agregó: «Lo que yo no sabía hasta ese momento era que Schinocca había cambiado la constitución de la sociedad«.

Tras este hecho, Jorge Messi solicitó a las empresas que no depositaran el dinero en la cuenta que compartia con Schinocca. «Tuvimos una reunion en Buenos Aires y ahí le dije: ‘Hasta acá llegamos’. Schinocca me había dicho que él no quería mi plata, que él tenía bastante y que no me quería «cagar». Pero en esa reunión estaba su abogado, que me dijo: ‘Buscate un buen abogado porque nos vas a pagar 8 millones de euros’. Mientras volvia a Rosario de esa reunion tenia ganas de estrellarme contra el gurdarail«, sentenció.

Mientras en los tribunales la Justicia evalúa y decide, nosotros esperamos sentados a que pase algo que puede ser histórico. Que alguien pague 8 millones de euros por un tipo que nunca ganó nada.

Camisa astral

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No quedan dudas del vomitivo gusto del futbolista argentino promedio que visitó el Coliseo Romano en los 90’s. Parece que la cercanía con semejante maravilla arquitectónica provocaba unas ganas tremendas de hacer el ridículo.

Por aquel entonces, José Antonio Chamot todavía sabía hablar en castellano y aún no se había peleado con Roman Iucht, aunque intuía algo de su futuro. ¿Videncia? Sí, pero con algo de ayuda.

Unos días antes había visitado a una gitana, que le tiró las cartas. Y el Flaco quedó tan a gusto que se las estampó en la camisa.

Platense error de utilería 1983

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El de utilero no es un trabajo fácil. Corriendo de un lado para el otro todo el tiempo, hay poco margen de error. Y cuando el moco está hecho no sirven las excusas. Porque ante un caso como éste, es mucho más probable que se trate de un descuido del utilero que de un defensor que, en este caso, se negó a lucir la conocida gaseosa transparente.

Lo cierto es que la visita de San Lorenzo a Platense en cancha de River, por la fecha 19 del Metropolitano 1983, dejó algo para la anécdota. Más allá del 3 a 1 a favor del Ciclón, lo que llamó la atención fue ver que esa tarde no todos los jugadores del Calamar llevaron la publicidad en su camiseta.

Aquí en la foto vemos la diferencia entre Scigliano (tratando de alcanzar a Husillos pero sin éxito) y un Sánchez Sotelo que está tirado en el piso y es un espectador de lujo para ver el tercer gol de San Lorenzo.

Botero Alejandro

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Alejandro Botero

Arquero colombiano que desde chico quiso triunfar en una liga importante. Nació el 10 de Agosto de 1980 en la ciudad de Pereira, pero no fue a probarse al equipo local, el Deportivo Pereira, sino que recorrió 230 kilómetros para pelearla en las inferiores del Deportivo Cali.

Con apenas 18 años debutó en la Primera del tradicional club en el año 1998. Por aquel entonces, el equipo caleño llegó a la final de la extinta Copa Merconorte, por lo que en el campeonato local utilizaba un gran recambio. De todos modos, el equipo sería el campeón de la temporada. Poco a poco se fue afianzando en el equipo, con el que llegó a disputar 80 partidos entre éste y la filial, el Palmira FC. También fue a Francia para participar del torneo Esperanzas de Toulón, en donde las crónicas afirman que tuvo muy buenas actuaciones, al igual que todo el plantel Sub-21 colombiano, que se llevó el título derrotando a Portugal por penales. Botero atajó dos penales en esa definición.

Con todo esto, un desesperado Independiente -que venía de un patético último puesto de la mano de Ariel Rocha, que a partir de allí sería colgado, y Darío Sala, que escaparía, justamente, a Deportivo Cali- se fijó en este muchacho que en el 2002 cumplía apenas 22 años. Su torneo debut fue el Apertura 2002, y, aunque era tercer arquero detrás de Leonardo Díaz y Damián Albil, se consagraría campeón por segunda vez.

En el torneo siguiente tampoco sumaría minutos en la Primera del equipo, jugando mayormente en la Reserva, aunque alternando también la titularidad con una joven promesa, el malogrado Lucas Molina. Pero no todo fue malo, porque compartió entrenamientos con Maximiliano Vallejo, Ariel Orellana, Pablo Trecco, Juan Carlos Tissera, Maximiliano Ayala y Leonardo Pekarnik, entre otras luminarias (?).

Sin lugar casi en ninguna división, decidió bajar una categoría para formar parte del plantel de Argentinos Juniors, que buscaba rápidamente el ascenso.
Desgraciadamente para él, también calentaría el banco de suplentes, porque el titular era el paraguayo César Velázquez. Cuando éste se lesionó, recién pudo jugar cinco partidos, hasta que se rompió los ligamentos cruzados. Si bien consiguió el ascenso, solamente participaría en la Reserva del club de La Paternal. Recién en el Clausura 2005 volvería al banco de suplentes, que no largaría ya que Marcos Gutiérrez jugó los 19 partidos. A pesar de ni siquiera precalentar con la esperanza de actuar, en el plantel estaban Pablo Brandán, el venezolano Ruberth Morán y el paraguayo Gustavo Morínigo.

Sin lugar nuevamente para el torneo siguiente, decidió volverse para sus pagos, específicamente al club donde creció. Sin embargo, ni allí sería titular, ya que tenía por delante otros dos arqueros.

Para el 2006, ya resignado a no usar la número 1, volvió al Nacional B para jugar en San Martín de San Juan. Desde el vamos fue suplente del histórico César Monasterio. Sin embargo, en el 2007 conseguiría su segundo ascenso. Nuevamente en el torneo fue suplente en todos los partidos, aunque se dio el gusto de coincidir con Maximiliano Kondriatiuk, Martín Ortiz, Sebastián Malandra, Fernando Alloco, Mariano Trípodi y Ariel Carreño.

Buenas noticias llegarían para el Clausura 2008, ya que Monasterio se iría del club peleado con la dirigencia, y, a pesar de la contratación de Ezequiel Medrán, empezaría siendo titular. Duró solamente dos partidos, ya que se volvió a lesionar. Con esto y las buenas actuaciones de Medrán, otra vez fue condenado al banco de suplentes. Luego del descenso del equipo sanjuanino volvió a ser titular, con declaraciones humeantes como “Es un equipo con 100 años de historia, que en los últimos años se ha convertido en un grande de esa división”. Pero, como podrán adivinar, a los siete partidos se lesionó por tercera vez, y perdió el puesto con el de apellido impronunciable, Luciano Pocrnjic.

Para apreciarlo mejor, un seguidor (?) en YouTube subió compilados con sus mejores atajadas, que como verán en este video, no son realmente grandiosas. Pero no sólo pone sus buenas actuaciones, sino también sus datos personales.