Romancikas Gastón

Diego Gastón Romancikas (El Polaco)

Blondo volante del Deportivo Español que hizo su aparición en Primera División allá por 1996, época de Sergio Castillo, Sandro Ojeda y Arsenio Benítez. Su debut fue en el torneo Apertura de ese año, con un 0 a 0 ante el Racing de Basile. A pesar de haber sido titular en ese encuentro, no volvió a pisar una cancha oficialmente hasta el Clausura ’98, cuando el conjunto gallego, condenado por el promedio, apeló a los pibes para despedirse de la categoría.

Junto a especímenes como Javier Lavallén, Roque Burella, Sergio Bonfigli, Arístides Pertot, Paolo Frangipane, Gustavo Dalsasso, Diego Corpache y Oscar Alfonso Ayala, disputó los últimos 3 encuentros de Español en la «A» y se preparó para darle handicap internacional a su trayectoria.

Al año siguiente le salió una posibilidad en el fútbol inglés y hacia allí fue para ponerse la camiseta del Bristol City de la Second Division, donde le fue mal y buscó orientación en la brújula para caer en el ascenso italiano.

En su primer año, el 2000, trató de acomodarse y vistió los colores de 3 equipos. Primero en el Treviso, de la serie B, luego en la Reggiana de la C, y finalmente en el Bojano de la Serie D. ¿Cómo se dice tobogán en tano?

En el 2001 se sumó a un proyecto empresarial que terminó mal. Junto a 12 argentinos (¡¡¡Doce!!!) como el ex Douglas Marcos Lencina y Tito Valinoti y Luciano Beutler, más 10 uruguayos (¡¡¡Diez!!!) como Daniel Bisogno, integró las filas del Fiorenzuola con Mario Kempes como DT. La experiencia fue breve y nada positiva, por lo que se marchó con parte de sus compañeros y terminó en el Fanfulla, donde jugó hasta el 2003.

Castellana fue el club que lo cobijó durante el 2004 y también ahí compartió vivencias con su compatriota Lencina. Sin embargo, seguirlo a Romancikas a todos lados no es fácil. Por eso se despidió de su amigo y en 2005 firmó con el Chiari, donde conoció al cordobés Pablo Rossetti.

Inquieto, como pocos, pasó al Feralpi Lonato (2006) y pudo ver de cerca al mito viviente de Hugo «no estuve en la operación de Vivas» Donato.
Ya le había tomado el gustito a eso de conocer baldoseros, entonces en 2007 se incorporó al AC Cattolica, institución que le dio la oportunidad de jugar con Damián Teres, Hernán Molinari y el ex Instituto Lucas Figueroa. Ese mismo año, aunque parezca mentira, se puso otra camiseta del under tano: la del Sirmione.

¿El 2008? Se lo repartió entre el Orsa Cortefranca y el Castiglione delle Stiviere. Suficiente para agarrar el auto e irse hasta las instalaciones del Caravaggio, donde juega actualmente. Y cuando decimos «actualmente» nos referimos al miércoles 18 de marzo a las 9:58 hs. No nos hacemos cargo de lo que pueda suceder dentro de un rato. Ya pasó por 15 equipos y posiblemente lo veamos por acá muy pronto. Tiene ganas de retirarse en la Argentina y esperemos que algún club le otorgue esa chance. Volver a leer el apellido Romancikas en un diario nos haría retroceder una década. Y eso nos encanta.

Rómoli Adidas/Topper

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Se nota que Pedro Rómoli estaba bancado por adidas o bien tenía la ilusión de convertirse en arquero de Selección, por eso usaba el modelo de buzo que hizo furor en USA ’94.

La costumbre la mentuvo incluso jugando en un club vestido y sponsoreado por Topper, como Lanús. Entonces no le quedó otra que estampar su ropa de las tres tiras con otra marca.

Asec 2 – Boca 3

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En octubre de 1981 Boca se mandó una gira increíble por donde se la mire. A cambio de 180.000 dólares se fue a jugar un cuadrangular a Costa de Marfil en medio del campeonato Nacional.

Ni bien el avión tocó tierra empezaron a suceder cosas jamás imaginadas por el plantel xeneize. Para empezar, un ejército de policías con machetes no pudo impedir que una multitud de africanos saltaran los cercos y llegue a pie hasta la misma escalerilla del avión. Al grito de «Die-go, Die-go» los marfileños querían tocar sí o sí al diez. Ante el primer micrófono, un joven Maradona no salía de su asombro: «… en el exterior, fue lo más grande en mi vida. Esos negritos esperándome en el aeropuerto me emocionaron en serio. Yo ni me imaginaba que me conocían tanto. Uno hasta me llamó Pelusa».

Pasada la locura inicial, el plantel se alojó en el hotel Ivoire. Allí, bajo estricta recomendación médica, los jugadores tuvieron que tomar cada 12 horas un medicamento llamado Nivaquine. Es que Boca cayó justo en medio de una gran epidemia de paludismo y esas pastillas prevenían la enfermedad.

En el estadio Houphouet-Boigny, y especialmente por la presentación de Boca, se había montado una orquesta dirigida por un enano que según decían, era un experto en el arte (?) de manejar la batuta. Esta orquesta hacía sonar sus fanfarrias luego de cada gol.

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En lo futbolístico, Boca jugó ante el Asec de Costa de Marfil la final de ese cuadrangular. El partido se disputó bajo una lluvia torrencial de agua y de patadas también. Fue tan heavy el partido que Diego, sobre el final y podrido de su marca personal, metió una descomunal plancha tipo karate. Obviamente el árbitro ni mu dijo.

Faltando 20 minutos los africanos ganaban 2-1 y las tribunas se movían al ritmo de los tambores. Pero Boca lo dio vuelta y clavó un 3-2 final para salvar el honor y de paso llevarse el Elefante de Marfil para las vitrinas de Brandsen 805. Los goles fueron de convertidos por Trobbiani (2) y Huguito Alves.

Como Marzolini seguía internado en Buenos Aires por un problema cardíaco y Bongiovanni no viajó, el improvisado DT fue Yiyo Carniglia. Un Carniglia que no se limitó a su papel de técnico. Luego del cuadrangular y a través de José D’amico, un contacto argentino en África, inició velozmente las gestiones necesarias para que Zahui Lorenz, el hábil y movedizo 10 del Stade Abidján de Costa de Marfil, viniera a Boca a préstamo. Por suerte los marfileños se cebaron y pidieron una pila de guita, así que la operación se cayó.

Débole Alejandro

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Alejandro Luis Débole (el zigzagueante)

Delantero nacido el 8 de diciembre de 1962 en Buenos Aires, recordado como una de las grandes promesas ochentosas que más baldoseó. Su ascendente carrera comenzó cuando, integrando la Reserva de Ferro Carril Oeste, fue sorpresivamente convocado por Cesar Menotti para la Selección Mayor. “Yo estaba lo mas tranquilo en mi casa y al principio me tomó tan frío que no lo creía. No entendía nada…” atinó a declarar por aquellos días.

Con solo 18 años, estuvo a las órdenes del Flaco para una serie de amistosos, acompañado de otros juveniles como Carlos Tapia y Jorge Cecchi. De esta manera, Débole debutó en la selección antes de haber jugado en la primera de su club.

Sin embargo, en el conjunto de Caballito no le iba tan bien. Sin lugar en el plantel superior, se marchó a Racing, club del cual es hincha, y allí hizo su estreno en 1981, actuando como puntero derecho durante 5 partidos. Ese mismo año vistió otra camiseta albiceleste, la de la Selección Sub 20, en el Sudamericano de Ecuador que fue escenario de la goleada 5 a 1 de Uruguay sobre los argentinos.

Luego pasó a Argentinos Juniors, disputó 10 encuentros y nunca más pisó una cancha de Primera División, a pesar de que también formó parte del plantel de River en 1985. En el Millonario fue tapado por Antonio Alzamendi y apurado desde la reserva por un tal Claudio Caniggia que asomaba como crack.

Con Caruso Lombardi como compañero, ese año conoció el ascenso jugando para Sportivo Italiano.

Además de un fallido intento en el fútbol francés, en 1986 probó suerte en Defensores de Belgrano y cuando se acababa la década apareció en Mar del Plata: primero fue compañero de Gabriel Amato en Aldosivi, y en 1991 traicionó al tiburón al marcharse a Alvarado, donde colgaría los botines al año siguiente. Claro que fue una traición que paso desapercibida hasta para el Diario La Capital.

Una vez retirado estudió Comercio Internacional y, para no sentirse tan lejos de las estrellas, trabajó en el sector de finanzas de TELEFE. Imaginamos la envidia de sus ex-compañeros de la Selección cuando sepan que Débole caminó los mismos pasillos que las gemelas de Fugitivos.