Albarracín Gabriel

Gabriel Fernando Albarracín
A pesar de tener un apellido vinculado a los deportes top como el rugby y la equitación, era obvio que este jujeño nacido en 1983 en San Pedro se volcaría por el fútbol y si bien no llegó a hacerse notar en Primera, se hizo un lugar para vivir de esa actividad.
Tras hacer una parte de las divisiones inferiores en Vélez, este volante de marca tuvo su debut el 20 de junio del 2004 en una victoria ante San Lorenzo, en una jornada en que también tuvo su estreno el «acomodado» Junior Ischia. Reemplazó a Pablo Batalla y jugó un poco más de diez minutos.
Luego de ese partido, volvió a tener otra chance la semana siguiente y esperaba ser un habitué entre los convocados por Carlos Ischia.
Fue en una derrota ante Gimnasia de Jujuy e ingresó por Maxi Bustos. Esa fue su última aparición en la A y sin lugar, al igual que De Souza, Alcaraz, Flotta, Algecira y Chirumbolo, partió en busca de más posibilidades.
Recaló en Atlanta (2004-2006) y fue compañero de Cristian Pellerano. En la primera temporada todo fue normal, pero finalizando la segunda, el técnico Nardozza no lo quiso más y se terminó yendo.
Pasó a All Boys con Cambiasso, Grootuhis, Fayart, Orsi y Solchaga y desde allí pareció pegar un salto. Se fue al Guaraní de la primera división del fútbol paraguayo.
Sin embargo, con el envión se pasó de largo y apenas disputó 6 partidos y tuvo que pegar la vuelta.
Actualmente, es jugador de Central Córdoba de Santiago del Estero por pedido del entrenador Alejandro Cánova, quien fue su DT en su primer año en el Bohemio.
Pero jugar en el ascenso no implica que no sea un jugador moderno. Hasta tiene su video en la web, y es imperdible.

Cucu

Rodríguez Pagano Lucas

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Lucas Omar Rodríguez Pagano
En algo más de 5 años desarrolló una extraña (y no menos baldosera) trayectoria. Resulta curioso que sus primeros pasos en falso en el mundo fútbol los haya dado en el continente europeo cuando cosechó fracasos en sendas pruebas en el Fortuna Köln alemán y el Châteauroux francés (en tiempos que Lucho González metía un mal pase).
Nuevamente en su tierra natal fichó con un club acorde a su nivel, Deportivo Morón (2002/2003). Un año en el ascenso le bastó para probar suerte en la categoría grande. En San Martín, el baldosódromo que preparaba Chacarita le abrió las puertas de par en par. Con Nestor Craviotto en el banco e invitados de renombre como Oscar Gimenez, Mr. Fantastic Pedernera, Cristian Menin, Jorge Torales, Leonardo Di Paolo, Claudio Graf, Carucha Muller y el simio mufa, el chico Rodriguez Pagano alcanzó a disputar 7 encuentros como titular y tomarse el palo antes de irse al descenso.
A comienzos de 2004 viajó a Paraguay para sumarse al bicampeón Libertad junto a Rubén Darío Gigena. En la tierra de José Luis Félix Chilavert González jugó poco y a los seis meses retornó a la Argentina para vestir los colores de Independiente Rivadavia de Mendoza.
En 2005, rumbeó para el Gran Buenos Aires y llegó a Temperley aunque, a mitad de año, un llamado de Craviotto lo hizo mudarse a Santa Fe para incorporarse a Unión (2005/06).
Para mediados de 2006 se propuso jugar en un equipo de la Capital Federal, se tomó el tren y bajó en la estación Caballito. A las pocas cuadras se topó con el estadio de Ferro Carril Oeste y se quedó para escuchar puteadas en todos los idiomas y conocer a Mariano Chirumbolo.
Como para seguir aportando ribetes bizarros a su currículum, a mediados de 2007 sacudió el mercado (?) cuando aceptó una oferta de Chipre y hacia allí partió para jugar en el poderoso Olympiakos Nicosia.

KeyserSoze

Boca fate chiquito

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A finales de la década del 80 Adidas lanzó al mercado mundial un diseño totalmente innovador que , sin dudas, inmortalizó la selección alemana campeona del mundo en Italia ’90. Aquí en nuestro país, además de otras empresas de indumentaria deportiva que imitaron el modelo «colgándose» del éxito alemán, la mismísima empresa de las tres tiras lo impuso en Boca Juniors. Usada en contadas ocasiones, la alternativa xeneize lucía en un principio el logo del sponsor (Fate) en un tamaño que hacía muy difícil su visualización (foto 1). Imaginamos que esto no habrá sido del agrado de los directivos de la empresa de neumáticos ya que esta camiseta nunca vió la luz oficialmente. En consecuencia, Boca utilizó una con el logo mucho más grande que abarcaba gran parte del pecho (foto 2).

Chelo

Borjas Alejandro

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Alejandro Borjas

Entendámoslo. El simple hecho de que durante mucho tiempo lo hayan llamado (y anotado) como Borja (el mismo apellido que el jugador mexicano que se hiciera conocido en latinoamérica por ser el ídolo del Chavo del 8), quizás lo llevó a elegir la carrera de futbolista, aún sabiendo que no tenía las condiciones necesarias para triunfar en Primera División.

Nacido en Lanús el 22 de marzo de 1982, no se tuvo que tomar ningún tren para integrar las filas del Granate. En el 2000 fue elevado al plantel superior y ese mismo año fue protagonista de un hecho que hizo preocupar al técnico, el Bambino Veira. El pibe Borjas, con toda su frescura e inocencia, la rompió en un partido de práctica e hizo un gol en la victoria de los suplentes 3 a 1 sobre los titulares (los otros dos fueron de Cristian Alvarez y Sebastián Clotet). Ese día parecía que empezaba a ganarse la consideración del entrenador. Pero no.

El volante encontró su techo en el banco de suplentes y después de haber sido cedido a Arsenal en 2002, regresó a Lanús y permaneció hasta junio de 2003, cuando quedó en libertad de acción junto a Matías Larrechart, Ignacio Risso y Emiliano Giannunzio. Lejos de enamorar con su juego a algún chavo (Desábato, Anzarda, Pinto), pasó desapercibido y tuvo menos protagonismo que Godinez.

Juan Pordiosero

Fuera de stock: Cecilia Pirolo

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Sola en la cancha
Perteneciente a la generación dorada de chicas en el fútbol, como Greta Rodríguez, Viviana Semienchuk y Angela Lerena, se hizo conocida por la morbosa tarea de moverse en un ámbito machista, haciendo campo de juego en las transmisiones de Torneos y Competencias a mediados de los 90’s.
Criada en Barrio Norte, en el seno de una familia de profesionales, no quiso ser menos y mientras se formaba periodísticamente en la escuela de Fernando Niembro y Marcelo Araujo, estudió Medicina.
Antes de convertirse en la Tití Fernández con cintura, Cecilia Pirolo deambuló por varios medios no tan conocidos. Pasó por una FM de Sarandí, formó parte de un programa partidario de Racing, siguió la campaña de San Lorenzo (el club de sus amores) y hasta laburó con Moria Casán en Soufflé a la tarde, un olvidable ciclo que se emitía por ATC.
Bajo el ala protectora de Niembro, llegó a las grandes ligas cuando la convocaron para realizar el típico trabajo de los cronistas en el terreno de juego. Su primer partido fue un Independiente-Ferro, con Julián Rico en los relatos y Elio Rossi en los comentarios. Después de su debut, quedó fija en los televisados de los sábados (generalmente en el interior del país), con Mariano Clos y su gran mentor.
Su presencia generó más de una opinión a favor y en contra (en junio de 1997 fue amenazada). La simple idea de ver a una chica en los vestuarios daba lugar a un montón de especulaciones que fueron perdiendo peso con el tiempo. «Eso es una pavada. Yo los espero a la salida o, de última, les pregunto desde afuera si están todos vestidos y puedo pasar. Los jugadores son muy respetuosos. Jamás me subestimaron por ser mujer ni me dieron notas por eso«, le dijo alguna vez al diario La Nación.
Cuando la novedad se convirtió en algo común y corriente, la carrera de Cecilia (que también laburó en Fox Sports) dejó de ser un tema recurrente entre los futboleros y sin que nadie lo advirtiera desapareció de los medios de comunicación.
Según pudimos averiguar, terminó su carrera universitaria y ejerció (al menos hasta hace un tiempo) en el Hospital Municipal de Vicente Lopez «Prof. B. Houssay«. Por suerte nos dejó el recuerdo su voz, su blanca sonrisa y esos pilotos para la lluvia que causaban sensación cuando Marcelo Benedetto todavía no era una estrella y tenía sobre el lomo 15 mil forreadas menos por parte de sus compañeros.

Juan Pordiosero

Racing Costas sin Nashua 1988

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Nunca sabremos si fue producto de un olvido del utilero o si se trató de un verdadero acto de discriminación. Lo cierto es que Gustavo Costas, símbolo de La Academia, salió a la cancha con su camiseta sin publicidad, en un partido de 1988. Como se observa en la imagen, sus compañeros (entre ellos, Medina Bello, Fabbri, Lamadrid y Rubén Paz) sí lucían la estampa de Nashua sobre el manto celeste de adidas. Cosas que pasan en Racing.

Juan Pordiosero (Gracias King_Mostaza)