Amadei Gabriel

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Gabriel Amadei
Entre las miles de historias truncas salpicadas por la angustia de interminables lesiones se encuentra el caso de Gabriel Amadei, una eterna promesa xeneize postergada una y otra vez por los infortunios físicos. Durante 7 años estuvo a punto de debutar en Primera División y navegando por las divisiones previas, como la Quinta, la Cuarta y la Reserva.
Fue subido al plantel superior cuando tenía 15 años, de la mano del técnico César Luis Menotti y el Director General de las Inferiores, Silvio Marzolini. Tratar de jugar unos minutos con los grandes en 1993 era a esa altura algo impensado, pero al menos ya compartía entrenamientos con Márcico, el Manteca Martínez y la Larva Saturno.
Se había ganado el respeto en el club gracias a una enorme cantidad de goles convertidos en Séptima. Ese antecedente lo colocó rapidamente en el muestrario deluxe del semillero xeneize.
Alternando las prácticas con los consagrados y los pibes de su edad se le fue pasando el tiempo hasta que, a fines de 1995, llegó Mauricio Macri a la presidencia y se hizo una reestructuración en la cantera. Amadei pasó a integrar imprevistamente la Quinta y la Reserva. Precisamente en ese embudo que tienen los futbolistas antes de tocar el cielo con las manos encontró el momento crucial de su vida deportiva. En una nota para el Diario Olé, años más tarde contó lo que sintió aquel 24 de abril de 1997: «Jugando en Reserva contra Newell’s me lesioné la rodilla derecha. Fue una lesión parecida a la de Palermo, pero yo me había roto más cosas: ligamentos cruzados, ligamento lateral externo, la cápsula de la rodilla y un tendón. Estuve casi un año sin jugar, fue larguísimo el proceso. Lloraba todas las noches, pero tenía que seguir. Era bravo porque yo veía que los chicos que se habían roto los ligamentos cruzados volvían a los 6 ó 7 meses. Y aunque yo le daba duro, la rodilla no me respondía«.
Recien a fines de los 90’s puedo volver a pisar una cancha de forma activa y a pesar de que ya era demasiado tarde la siguió peleando. Con 22 años, a mediados de 2000, seguía en la institución, vagando por las instalaciones y entrenando por su cuenta, ya que la edad le impedía actuar en la Cuarta y en la Reserva no le daban cabida.
La última ilusión estuvo prendida de un supuesto interés del cuerpo técnico de Carlos Bianchi, pero esa posibilidad nunca se cristalizó. El 30 de junio de 2000 le llegó el telegrama que le informaba su libertad de acción, y tuvo que alejarse junto a otros pibes como Catriel Orcellet, Guillermo Valdéz, Martín Orlando y Mauricio Giganti.
Después de 15 años en Boca quiso saber qué había más allá del horizonte y recaló en El Porvenir junto a otros juveniles boquenses como Aróstegui, Bahamonde y Pignatta. La B Nacional no era un castigo tan duro para un delantero que no había tenido chances concretas. En esa institución estuvo hasta 2002, momento en el que pasó a Juventud Antoniana de Salta y firmó, al menos para los medios de comunicación, su certificado de defunción dentro del fútbol.

Juan Pordiosero

Blanco Néstor

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Néstor César Blanco Correa
Volante uruguayo nacido en 1966 que jugó en varios equipos del fútbol argentino en forma mediocre, y de no haber sido por su condición de extranjero, ni a baldosero hubiese llegado.
Cerca de cumplir los 30 y tras haber pasado por Cerro a fines de los ’80 y ser dirigido por Menotti en Peñarol (1990) cayó al majestuoso Ferro de la temporada 1994-1995, que contó con megafiguras como el Doctor Khumalo, Oscar Ferro, Mandrini, Chaparro y «Zapatilla» Sánchez y que increíblemente no se fue al descenso.
En esa época trabajó con varios entrenadores, entre ellos Rodolfo Motta que alguna vez puso en cancha una alineación titular que ya fue homenajeada en ese sitio.
Fueron en total 24 partidos en el club de Caballito, con 2 goles y más pálidas que alegrías. Es que al final del camino los números indicaron apenas 9 victorias, 15 derrotas y 14 empates.
Sobre fin de temporada llamó la atención que no haya recibido alguna oferta más interesante que la de Almagro (1995-1998) que jugaba en Primera B, aunque semejante bajada de escalones le dio réditos ya que junto al «Beto» Yaqué logró el ascenso al Nacional con Pascutti como entrenador.
Continuó en el Tricolor hasta 1998, y allí tuvo compañeros como Solchaga, Luengo, Timpani y Cinto, entre otros.
A mitad de año y en pleno receso por el Mundial, volvió a la tercera división para jugar en Sarmiento de Junín (1998-1999).
Luego su trayectoria se fue terminando y su nombre cayó en el olvido. Y sacando cuentas, el paso de Blanco por el país, fue definitivamente negro.

Cucu

Homero, Lavolpe, Vélez y el Simpson

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Aprovechando el estreno de la película de Los Simpsons, decidimos repasar, hoy en Maldita Radio (Rock & Pop Beach, 98.9, Mar del Plata), los casos que unen el fútbol y los dibujos animados, haciendo hincapié en el gran Alejandro Eliseo «Simpson» Allegue. Como no teníamos el teléfono del ex hombre de Racing, preferimos dejarles el audio de la entrevista que le hicimos este martes al propio Homero. ¿A Homero? Sí, a Homero Simpson.

Nos contó, entre otras cosas, que es hincha de Vélez y que se identifica con Ricardo Lavolpe. Además mandó un mensaje para los que lucran con su imagen, vendiendo playeras de otros equipos que no le simpatizan.

[audio:http://www.enunabaldosa.com/audios/notahomero.mp3%5D

Puede escuchar ese fragmento haciendo click en el reproductor que aparece acá arriba o bien bajarse la entrevista completa en los siguientes links:

Homero en Maldita Radio.
Humberto Vélez en Maldita Radio.

También pueden recorrer el buen post que hizo la gente de Tic Espor y las repercusiones en Olé.

Gracias y seguimos en contacto.

En Una Baldosa

Otras emisiones:

#1– Nota a Sebastián Ablín.
#2– Informe sobre los Gatti’s.
#3– Nota a Darío Dubois.
#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.
#5– Nota a Luciano Zaidelis.
#6– Informe sobre los brasileños ladris.
#7– Informe sobre los futbolistas y sus mujeres.
#8– Nota a Rodolfo de Paoli.
#9– Informe sobre los futbolistas que estuvieron presos.
#10– Informe sobre los europeos que pasaron por nuestro país.
#11– Nota a Orestes Katorosz.
#12– Informe sobre los «hijos de».
#13– Nota a Edgardo Mazzeo.
#14– Informe sobre los que pasaron a la fama por un gol.

Comunicado para Julieta Pink

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Te conocemos bien. Sos la famosa «gorda con helado». La fanática del Beto Camps, Chiche Soñora y el Mencho Medina Bello. La hija de la prima del Tata Martino . La señorita que exige un jugador retro por equipo en el fútbol argentino. La mujer que cita a Alain Delon y que dice «botón mamario» en lugar de pezón.
Ahora nos conocés (¿O nos conocíamos de antes?). «En Una Baldosa» nos llamamos. Y si no sale de una, ya sabés, a la la la la lom.

[audio:http://www.enunabaldosa.com/audios/metroymediojulio07.mp3%5D

Todo empezó cuando un oyente de Metro y Medio (Metro 95.1, Lunes a Viernes de 18 a 20 hs) le preguntó a Sebastián Wainraich si Atlanta (emulando al Manchester) compraba jugadores por Internet a través de EnUnaBaldosa o Mercado Libre.
Mientras el conductor de TVR contaba de qué se trataba el sitio su compañera, la genial Julieta Pink, le hizo un planteo sobre el origen de nuestro nombre.
Nos caes bien, Julieta. Inventate un amorío con cualquier futbolista y te metemos en la sección Área Chicas.
Gracias.

En Una Baldosa

Carballo Héctor

Héctor Federico Carballo
La época de la convertibilidad daba para todo. Para los clubes grandes era poner un palito verde y recibir al menos 4 o 5 pibes con buen futuro. Boca Juniors lo hizo con Argentinos y también con Ferro Carril Oeste. Así llegaron a la Ribera varias promesas del semillero Verdolaga como Facundo Bonvin, José Molina, Héctor Carballo y Carlos Quiñonez.
Pasaban los años y mientras Quiñoñez se rompía cada dos por tres y Bonvin se iba a préstamo a Europa, Molina y Carballo deambulaban entre las inferiores y la Reserva.
Quizas eran cábala y por eso no les daban el pase libre, tal vez les tenían mucha fe y pensaban que algún día podían llegar a explotar. En fin, podríamos estar días exponiendo teorías y nunca nos acercaríamos a la verdad.
Lo cierto es que a comienzos del 2001 le ofrecieron irse prestado al Motagua de Honduras junto con otros exponentes de la cantera xeneize como Fernando Pasquinelli y Gastón Díaz, y sin pensarlo agarró viaje.
Pero los pibes la pasaron mal: «No hicimos nada, pero allá parecíamos los más delincuentes. Sólo por el hecho de cenar a las nueve, como ellos lo hacían a las seis, ya decían que vivíamos de joda. Un lunes teníamos libre y fuimos a un cantobar. Y nos cruzamos con una mina que no sé… Yo estaba con Gula (Díaz) y nos empezó a insultar. Y discutimos un poco. La mina, que después nos enteramos que era hija de un diputado, decía que nos iba a denunciar. Lo encaró a Gula y ahí la piba se cayó. Y empezó a gritar que éramos unos asesinos. Bueno, al final nos fuimos. Al otro día nos llamaron del Motagua, un secretario. Le contamos lo que había pasado y nos dijo que nos quedáramos tranquilos, que la gente buscaba a los jugadores para sacarles plata. Y después nos dijeron que la mina había hecho una denuncia por intento de violación y que había dicho que la golpeamos en el piso. Como la mano se estaba poniendo pesada, nos aconsejaron volver Argentina» comentó Pasquinelli alguna vez.
Por su parte Carballo aseguró: «Cuando llegamos había como 300 periodistas. Y ya empezaron a matarnos. Al otro día, los diarios publicaron: Llegaron los tres refuerzos con poca pinta de jugadores. Los dirigentes y los compañeros nos trataron muy bien, eso sí. Pero la prensa era muy dura. Que estábamos borrachos, de joda, es todo mentira. Yo andaba bien allá, y querían que me quedara, pero quién me daba garantías de que no me iba a pasar nada: nadie».
Así se desvanecieron las ilusiones de los argentinos que habían ido a ganarse unos pesos y futbolísticamente no la pasaban mal (Pasquinelli y Carballo eran titulares, incluso el defensor había marcado un gol).
Luego de unos meses, los dirigentes, que no se querían desprender de él y le hicieron firmar el primer contrato lo cedieron a los Potros de Zitacuaro (2001/2002) de la segunda división del fútbol mexicano.
A la vuelta se convirtió nuevamente en un partenaire de la Primera y un habitué de la Reserva. Con 23 años todavía no había debutado oficialmente. Pero en el fútbol todo llega. Y su oportunidad tardó, pero llegó.
El 29 de junio de 2003 Boca se preparaba para disputar la final de la Copa Libertadores ante el Santos de Brasil. Por ese motivo Carlos Bianchi mandó a la cancha a un conjunto alternativo para enfrentar a Independiente. El resultado fue un 3 a 1 a favor del Xeneize (goles de Caneo, Calvo, Bracamonte y Emanuel Rivas, respectivamente) casi anécdotico. ¿Por qué? Porque gracias a ese triunfo Boca superó al Rojo en el historial.
Tendría otra chance de mostrarse, siete días más tarde en Rosario, ante Central. Claro que el contexto no era el mismo, los jugadores más experimentados aquel día eran Bracamonte y Fabbro, y para Eberto, Magnago, Osella y varios más era el bautismo y despedida en la categoría grande del fútbol argentino.
En dos semanas había jugado más que en 2 años, pero esos no serían sus únicos partidos. Un año después, con Boca otra vez en la final de la Libertadores, viajó a Bahía Blanca y fue de la partida ante Olimpo en un empate en dos tantos.
Con 24 años, 3 partidos en el lomo y sin mucho más que hacer en La Boca quedó libre.
Dicen que siempre se vuelve al primer amor, y así regresó a Caballito para vestir la casaca de Ferro Carril Oeste (2004) y jugar al lado de Carlos Bangert, el Nuno Molina y Carucha Lagorio entre otros en la B Nacional.
En 2005, acompañado de su buen amigo Carlos Quiñonez, se tomó un avión que lo dejó en Malasia, y fichó por el poderoso Kuala Lumpur.
En 2006 pasó por el Estudiantes de Mérida de Venezuela y desde comienzos de este año juega en el Provincial Osorno equipo de la segunda categoría de Chile.

KeyserSoze