
Ya no llama la atención que Vélez utilice camisetas que rindan homenaje a los colores de sus inicios. A partir de la llegada de Umbro, en 1993, todas las marcas que vistieron al Fortín confeccionaron un modelo tricolor alusivo a esa época. Pero lo que hizo Puma, en 1997, estuvo lejos de lo razonable. En primer lugar, la casaca no era la tradicional roja, blanca y verde a bastones si no que se remitieron a la creatividad de los diseñadores, que distribuyeron los colores de acuerdo a sus gustos. Y como si hiciera falta, Vélez no tuvo mejor idea que estrenarla en un partido ante San Lorenzo, provocando que la identificación de los equipos a simple vista sea imposible, gracias al parecido de los conjuntos (ambos con medias y pantalones blancos). Nunca más se vio ese modelo por Liniers.
Juan Pordiosero
Hermosa casaca velezana, pero posta que le pifiaron al debutarla contra los cuervos.
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ademas fue mufa, contra san lorenzo fue el unico partido que perdio velez en ese torneo
la remera ahora igual garpa un monton
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