Voy al Arco: Tarnat (1999)

A pesar de dar ventajas, como tener más desgaste que el resto de los equipos al llegar a instancias decisivas de Liga, Copa y Champions, el dominio del Bayern Munich sobre otras escuadras alemanas a fines del milenio pasado era abrumador. Durante un partido de la temporada 1999/00, los dirigidos por Ottmar Hitzfeld llevaron su supremacía aún más lejos cuando, por la 5ª fecha de la Bundesliga jugaron casi media hora sin arquero. Y aún así, se llevaron la victoria.

El rival fue el Eintracht Frankfurt, que para colmo se puso en ventaja en el primer tiempo y vio como se lesionaba Oliver Kahn en la parte complementaria. Ingresó en su lugar el eterno suplente Bernd Dreher, el Saccone de ellos (?). Al rato, sus ligamentos dijeron basta. Sin otro guardameta disponible, su posición fue ocupada por el mediocampista Michael Tarnat que, luciendo un buzo dos talles más grandes, metió una atajada salvadora y el Bayern lo dio vuelta, llevándose un épico triunfo por 2 a 1. Toda esta secuencia se puede ver en el siguiente video:

El final de la temporada encontraría al equipo adueñándose de su 16ª Bundesliga, al terminar con 73 puntos, la misma cantidad que el Bayer  Leverkusen, pero con una mejor diferencia de gol. Sin dudas, aquella alocada sucesión de eventos en Frankfurt tuvo mucho que ver.

Voy al Arco: Brito (2014)

Aunque el protagonista no de la cara, la historia vale la pena. Primero, hay que ubicarse en tiempo y espacio: Torneo del Interior, cuartos de final, partido de vuelta. Independiente de Tandil recibía a Estudiantes de Olavarría. En la ida, el Bataraz se había impuesto por 2 a 0. En la revancha, se repitió el resultado, pero a favor de los de la piedra movediza (?). Entonces, fueron a penales para definir quién avanzaba a semifinales y quién quedaba afuera.

La definición transcurría con normalidad hasta que el arquero visitante, Carlos Descárrega, contuvo el quinto remate de los locales. Con esa atajada, le daba la victoria a su equipo. Pero el árbitro, a instancias del juez asistente, decidió anularlo por adelantamiento y, después de la protesta, expulsar al 1. Cuando volvió la calma, Víctor Brito (ex delantero de Cañuelas, Comunicaciones, Temperley) se hizo cargo de remplazar a su compañero. No pudo con el primer disparo, pero detuvo el próximo y así le dio la clasificación a Estudiantes.

Brito, que había errado un penal en la definición desde los 11 metros, se sacó méritos a pesar de ser el héroe de la jornada: “Agarré los guantes como quizás los hubiese agarrado cualquiera de mis compañeros, todos estaban dispuestos, yo simplemente pedí los guantes”. Una verdadera hazaña.

Voy al Arco: Gabi (2014)

El Atlético de Madrid tenia un difícil compromiso en su visita al Estadio de los Juegos Mediterráneos: con la punta de la Liga Española en juego, debía enfrentar al Almería, que cumplía una discreta campaña. Pero lo peor para el equipo de Simeone pasaba por su propia portería: el confiable arquero belga Thibaut Courtois era baja por lesión y su lugar lo debía ocupar el inseguro Dani Aranzubía.

Y así fue hasta el minuto 84, cuando el dubitativo guardameta (que no se había mostrado firme en el primer gol del partido) falló al momento de jugar con los pies y le cometió penal a Zongo. O por lo menos eso fue lo que interpretó el colegiado (?), que encima le mostró la tarjeta roja. Con los tres cambios realizados, Gabi ocupó el arco del Aleti y no pudo hacer nada ante el disparo de Verza.

Los minutos restantes solo sirvieron para cumplir con el reglamento: no hubo más ocasiones de gol, para alivio del pobre mediocampista devenido en reemplazante del reemplazante del arquero bueno.

Voy al Arco: Bastía (2015)

Lo de Atlético Rafaela durante el Campeonato de Primera División 2015 fue más que flojo. A las apenas 4 victorias en 30 partidos se pueden agregar otros datos negativos, como los cambios de técnicos (pasaron 3 entrenadores sin conseguir buenos resultados), la gran cantidad de goles en contra (solo le convirtieron más a Crucero del Norte) y el hecho de que el goleador del equipo haya sido el Malevo Ferreyra. Un verdadero papelón. Casi tan frustrante como lo que pasó el 29 de septiembre, cuando la Crema perdió un partido increíble.

A los 35 minutos del primer tiempo, los dirigidos por Leonardo Astrada le ganaban 2 a 0 a Unión, que encima jugaba con uno menos. ¿Partido liquidado? Ni ahí: el Tatengue lo emparejó y lo dio vuelta faltando poco para el final del partido. Para colmo, cuando ya se jugaba tiempo de descuento, el arquero Carlos De Giorgi se fue expulsado y su lugar lo tuvo que tomar un jugador de campo: Adrián Bastía, que tenía la misión de enfrentar a Claudio Riaño en la última jugada del encuentro: un penal.

Sin más que la estadística en juego, ya que la victoria del visitante estaba asegurada, el delantero y el mediocampista devenido en protector del arco se pusieron cara a cara. El disparo fue suave, a la izquierda del pelado pelilargo (?), que de manera poco ortodoxa pero efectiva, rechazó hacia un costado. Pitazo final y sonrisa socarrona para el Polaco, uno de los pocos que se salvó de los reproches en aquella malograda tarde del equipo rafaelino.

Voy al Arco: Taddei (2001)

VoyAlArcoTaddei2001

En São José do Rio Preto, por la fecha 25 del Brasileirão 2001, Palmeiras y Vasco Da Gama protagonizaron un partido bastante entretenido. Casi sin chances matemáticas de avanzar a los cuartos de final, los dos salieron decididos a buscar el triunfo para mantener la ilusión. Fue el Verdão, que venía de seis derrotas consecutivas, el que pegó primero a través del paraguayo Francisco Arce. En el segundo tiempo, Romário puso el empate y, enseguida, Ely Thadeu lo dio vuelta para Vasco.

Faltaban poco menos de diez minutos para el final cuando el eterno arquero de Palmeiras, Marcos, salió a cualquier lado y lo bajó a Dedé fuera del área. Roja directa. El mediocampista Rodrigo Taddei, que había entrado un rato antes, se puso el buzo y tuvo buenos reflejos para despejar el tiro libre de Romário.

El duelo se repetiría sobre la hora, cuando tras una falta tonta de Magrão sobre Ely Thadeu, el Chapulín remató desde los doce pasos y, pese al esfuerzo del goleiro improvisado -que adivinó el palo-, esta vez no falló. Fue victoria por 3 a 1 para el cruzmaltino.

Voy al Arco: Ismael Blanco (2014)

VoyAlArcoIsmaelBlanco

El 1 de noviembre de 2014, el hasta entonces ignoto Independiente del Valle enfrentó al Barcelona de Guayaquil en el Estadio Municipal General Rumiñahui por la fecha 13 de la segunda etapa del campeonato ecuatoriano de Primera División. Ambos equipos llegaban en lo más alto de la tabla. El cuadro canario tenía la posibilidad de escaparse en soledad, mientras que para los rayados del Valle era la chance de alcanzar la punta, cuando quedaba poco menos de la mitad del torneo.

No era un partido más. Era una final adelantada. Y así se vivió. Barcelona se puso en ventaja antes del cuarto de hora gracias al tanto de Aarón Peñafiel, pero no supo aguantarlo y a los 35’ Daniel Angulo lo empató para Independiente.

VoyAlArcoIsmaelBlanco1

Iban apenas 42 minutos del primer tiempo cuando el arquero titular de Barcelona, Máximo Banguera, recibió la segunda amarilla de parte del referí Vinicio Espinel por hacer tiempo. La situación, que ya venía muy tensa, se descontroló cuando Damián Lanza, el suplente, que estaba haciendo los movimientos precompetitivos, también vio la roja por supuestos agravios a la terna arbitral.

Después de 15 minutos de suspensión, la responsabilidad de pararse bajo los tres palos y aguantar lo que viniera recayó sobre el delantero Ismael Blanco que, aunque no pudo hacer demasiado en el segundo gol de Daniel Angulo, anduvo bastante bien.

¿Faltaba más? Sí. A quince del final, el argentino intercambió roles con Alex Bolaños y el moreno ex Olimpo tomó la posta. Decidido a empatarlo, Blanco encabezó un contrataque sobre la hora que terminó en un penal a favor de Barcelona, que el Pony Oyola se encargaría de depositar en las manos de Librado Azcona.

Barcelona perdió momentáneamente la punta ante Independiente, aunque pudo recuperarla algunas fechas después. Sin embargo, fue derrotado en la gran final por el ganador de la primera etapa del campeonato, Emelec.

¿Fin de la historia? Ni ahí. ¿Hay algo más baldosero? Claro que sí. Una tradición centenaria en Ecuador es la quema del monigote. ¿Qué carajo es un monigote? Nos preguntamos lo mismo. Se trata de un muñeco gigante, generalmente hecho de cartón y papel, que se incendia a fin de año como una forma de dejar atrás el pasado y proyectar el futuro.

MonigoteBlanco

¿Qué tiene que ver esto con el fútbol? En aquel 2014, uno de los monigotes más buscados fue el del Zungui Blanco. No cualquiera, claro, sino uno vestido de arquero, como el que vemos en la imagen de arriba. También estaba la versión jugador de campo (bastante más falopa, por cierto). Al menos un hincha fervoroso de Barcelona de Guayaquil desembolsó la friolera de 300 dólares por aquel coso (?) que se hizo cenizas en cuestión de minutos.

Como dice el Pity Álvarez en, justamente, la canción Fuego: “estamos enfermos, perdónennos”.

Voy al Arco: Mauricio Pineda (1998)

Estaba contento Héctor Mauricio Pineda. Apenas una hora atrás le había convertido -jugando para la Selección Argentina- un gol a Croacia por el Tercer Partido de la Primera Ronda del Mundial de Francia y recordaba ante los periodistas que ni a palos se imaginaba ese presente en los primeros días de aquel lejano 1998. De hecho, hasta visualizaba uno muy distinto ya que, relegado en Boca, estuvo hasta a punto de caerse su pase al Udinese italiano.

“Informe médico negativo por un hígado en pésimo estado castigado por el consumo intenso de frituras más colesterol llamativamente exagerado para una persona de 22 años” decía el estudio de los galenos tanos que desaconsejaban su contratación. “No sé como los convencí que no tenía nada (?)… pero ahí nomás me sumé al equipo y jugué de todo… de lateral derecho e izquierdo… de volante por derecha y por izquierda también… hasta en un partido me pusieron de delantero”, se emocionaba Pinedita en Burdeos.

Lo que el lateral no contó aquella vez, claro, fue que también accedió a la bizarreada de atajar para el equipo friulense con tal que no le tirasen la bronca por su adicción a las sopaipillas y a las chimichangas. Aquello ocurrió el 19 de abril de 1998, en plena ebullición de la confección de la lista mundialista, cuando su equipo visitó al Inter de Milán en el estadio Giuseppe Meazza.

El Udinese, utilizando la vieja y querida metodología de “colgarse del travesaño”, había aguantado el empate hasta los 80 minutos, cuando el francés Youri Djorkaeff abrió el marcador de un cabezazo. Con los visitantes adelantados algunos metros, al querido Gordo Ronaldo le quedó bastante espacio para una de sus épicas corridas que, lamentablemente, fue cortada con una mano del arquero Luigi Turci afuera del área. Roja para el portero y tiro libre para El Fenómeno

Con el Udinese sin cambios y pese a que era el más petiso de su equipo, a Mauricio Pineda no le quedó otra que tomarse un Uvasal, ponerse el buzo, calzarse los guantes y pararse debajo de los tres palos a esperar la ejecución del tiro libre. Cosas que tiene que soportar el nuevo chico en la cuadra…

¿A vos te parece reírte de esa manera?

El Inter ganó finalmente aquel partido por 2 a 0 y, mientras permaneció en Udinese, no volvió a haber muchas más novedades de Mauricio Pineda ni tampoco de su hígado, que, en líneas generales, es una basura tan traicionera que en las carnicerías te la dan para que se la coma el gato…

[A la inversa] Voy al Arco: Lobos (2001)

loboseduardogol

Última jornada del Grupo B del Sudamericano Sub-20 de Ecuador 2001. Igualados en escasos tres puntos se enfrentaban, por un lado, la siempre postergada Selección de Bolivia; por el otro, la siempre conflictiva y descarriada Selección de Chile.

Los trasandinos llegaban a éste último cotejo con, como no podía ser de otra manera (?), cinco suspendidos por diversos motivos además de un lesionado y con la imperante obligación de ganar o ganar, ya que una derrota lógicamente clasificaría a los altiplánicos y un empate entre ellos haría lo propio con Uruguay.

Con solo tres suplentes en el banco de relevos, el entrenador chileno, Héctor Pinto, mandó a confeccionarle la camiseta número 12 al arquero suplente, Eduardo Lobos, para que éste la tenga junto a su buzo de arquero por si era necesario su remoto ingreso en caso de que ocurriese alguna fatalidad.

Por suerte para ellos, la fatalidad jamás llegó. Lo que si ocurrió, claro, fue que el delantero José Luis Villanueva se quedó sin piernas y por tal razón -a los 80 minutos-  debió ingresar el último recambio disponible: Eduardo Lobos. Y no solo eso. A los 85 el arquero suplente selló el marcador definiendo un contragolpe como un verdadero goleador. Chile 3 – 1 Bolivia, locura y pasaje a la Ronda Final.

Por primera vez en la historia de los Torneos Sudamericanos, un arquero suplente que no actuó como arquero convertía un gol que no era ni de cabeza, ni de tiro libre, ni de penal en su única participación como juvenil. Exijo una explicación…