Voy Al Arco: Villán (2010)

No es tarea fácil reconocer a los tres futbolistas de la imagen. Por el paso del tiempo, claro. Aunque también por el cambio en la fisonomía de los protagonistas.

El más sencillo es quien está en primer plano: se trata del Churry Cristaldo, protagonista absoluto de la fotografía. ¡Qué flaquito!

Los otros son más complicados de identificar. El hombre que está a la derecha de la pantalla es un irreconocible Carlos Quintana, sin pelo ni barba.

Y el otro es Leonardo Villán, un defensor que disputó 15 partidos en Primera División antes de deambular por el ascenso. En uno de esos encuentros, terminó jugando en una posición extraña para él.

Fue en la derrota de Huracán por 2 a 0 ante Vélez, el 8 de diciembre de 2010. Cuando se jugaban 36 minutos del segundo tiempo, este joven zaguero (tenía 18 años) ocupó el lugar de Gastón Monzón, expulsado por tocar la pelota fuera del área. El Globo caía por la mínima diferencia, hasta que se ejecutó ese tiro libre.

Víctor Zapata se hizo cargo del remate y Villán evitó el gol dando un rebote que fue capturado por Santiago Silva. El disparo del uruguayo dio en el travesaño, pero Cristaldo se encontró con ese balón y marcó el resultado definitivo. Unos segundos después, vino el click de los fotógrafos para hacer esta historia posible (?).

Voy Al Arco: José Enrique (2012)

Hasta hace un tiempo, era impensado ver porteros españoles en la Premier League. No obstante, en los últimos años una avalancha de solventes guardametas procedentes de la península ibérica han actuado en Inglaterra, generalmente sosteniendo buenos desempeños. Ejemplos de esto son David De Gea, Víctor Valdés, Adrián San Miguel, Kiko Casilla y Kepa Arrizabalaga, entre otros.

Sin embargo, nadie llegó al extremo de españolismo (?) alcanzado por Pepe Reina, quien le dejó su lugar a un compatriota en el marco de un partido de la Premier League entre el Liverpool y el Newcastle. El detalle no menor, es que el hombre que ocupó su sitio no era arquero. Cosas de gallegos (?).

El calvo goalkeeper fue expulsado por agredir a un rival (apenas lo acarició pero lo echaron igual) a falta de poco menos de 10 minutos para el final del partido.

Con los cambios agotados, José Enrique Sánchez se puso el buzo y los guantes, aguantando hasta la conclusión del juego sin recibir goles. A pesar de esto, no tuvo motivos para festejar: al momento del intercambio los Reds perdían 2 a 0, y ese resultado no se modificó hasta el pitazo final.

Voy Al Arco: Bo Hansen (2001)

La principal decisión de un entrenador a la hora de formar un equipo es elegir a los once titulares. Sin embargo, hasta hace algunos años, no debía menospreciarse la conformación del banco de suplentes. Es que la cantidad de relevos era menor que la actual y, si el DT tomaba riesgos, podía pasar lo que sucedió el 13 de octubre de 2001.

Aquella noche, por la 7ª fecha de la Premier League, el Bolton Wanderers recibía al Newcastle United. El conjunto local presentaba una particularidad: su habitual arquero suplente, Steve Banks, estaba lesionado, por lo que el cuerpo técnico decidió no poner un sustituto que pudiera ocupar ese puesto. Y lo que podía salir mal, salió mal.

Con el marcador 1 a 0 a favor de la visita, Jussi Jääskeläinen, portero del Bolton, dejó el área con la intención de cortar un contrataque. Logró su objetivo, pero lo hizo tocando la pelota con la mano. ¿Consecuencias? Expulsión y revoleo de buzo para un compañero.

A falta de media hora para el final del juego, el danés Bo Hansen atajó la prenda y se dirigió al arco para intentar hacer lo mismo con el tiro libre que ejecutaría Laurent Robert. Spoiler: no pudo.

Uno rato después, llegarían los goles de Alan Shearer y de Craig Bellamy para poner cifras definitivas. Fue victoria 4 a 0 para Las Urracas, y una reivindicación para el valor de tener un arquero suplente.

Voy Al Arco: Maziar Zare (2015)

El lector promedio de este sitio web no tiene la menor idea de quién se trata el protagonista de las siguientes líneas. Para ser sincero, quién está escribiendo tampoco escuchó nombrar alguna vez a este jugador iraní de respetable trayectoria. Sin embargo, como la imagen nos dice que estamos viendo algo fuera de lo común, vale la pena encomendarse a San Google.

Maziar Zare es un ex mediocampista defensivo que supo meter suela en las canchas de medio oriente, incluyendo la Selección de Irán. Entonces: ¿cómo puede ser que lo vemos con el número 9 en su pantalón y un buzo de arquero? Vamos por partes.

A pesar de ser un aguerrido volante central, durante la mayor parte de su vida futbolística lució el número que suele corresponderle a un delantero. Eso se debe a que al inicio de su carrera fue apodado El Nuevo Ghayeghran, en referencia a un compatriota que utilizaba el mismo dorsal en la década de 1980. Y ahí lo adoptó.

Lo otro, lo que nos compete, es el hecho ocurrido el 6 de febrero de 2015, cuando su equipo, el Malavan FC, enfrentaba al Persepolis FC, por la Copa del Golfo Pérsico. Con los suyos arriba por un gol, llegó la expulsión por último recurso del arquero Iman Sadeghi.

Sin cambios disponibles, y con un penal en contra, el protagonista de esta historia se puso los guantes y el buzo de su compañero. El brasileño Fernando Gabriel tenía una chance inmejorable para empatar el juego, pero pasaron cosas.

Zare, adelantándose descaradamente, adivinó la intención y detuvo el remate del sudamericano. Faltaban un par de minutos para el final, por lo que también tuvo tiempo para rechazar un remate lejano y salir mal en un centro. El resultado no se modificó, produciéndose así una jornada histórica para el fútbol iraní. Y nosotros ni enterados.

Voy Al Arco: González Pirez (2015)

Tigre le ganaba tranquilo a Vélez. Faltaban unos minutos para que terminara el partido y la ventaja de dos goles parecía suficiente. Hasta que a los 42 minutos del segundo tiempo llegó el descuento de Milton Caraglio. Y algo peor: la lesión de Javier García.

El arquero del Matador relató así el momento: «Yo intento achicar el disparo y me quedo trabada la parte de abajo. Hice un movimiento descoordinado y encima me agarra saliendo. La pierna izquierda se me quedó trabada en el piso».

Con los tres cambios hechos, el equipo de Gustavo Alfaro no tuvo más alternativa que inventar a un jugador de campo como arquero. ¿Quién fue el elegido? Leandro González Pirez.

El defensor, que cada vez que se daba la oportunidad en un entrenamiento no le esquivaba al puesto, pudo aguantar el triunfo hasta el minuto 100 (!), cuando nuevamente Caraglio, esta vez de penal, convirtió para los locales. Fue empate y un sabor amargo para el improvisado guardameta.

Voy Al Arco: Ramón Arias (2015)

Faltaban 5 minutos para que termine el partido en el que el Morelia vencía como visitante al Puebla, por la Jornada 12 del Torneo Apertura de la Liga MX.

Con el local en búsqueda del empate, llegó un contraataque para La Monarquía encabezado por el colombiano Jefferson Cuero. Mano a mano con Cristian Campestrini, el arquero fue al piso y el contacto se tornó inevitable. Penal y tarjeta roja para el argentino. Al no haber más cambios disponibles, el uruguayo Ramón Arias tomó su lugar.

El inexperto portero adivinó el disparo del veterano Juan Pablo Rodríguez (que no era el ex mediocampista de All Boys, sino un mexicano de larga trayectoria en su país), pero no pudo detenerlo.

Con pocos minutos de juego restantes, el marcador no se volvió a modificar, quedando como resultado final el 3 a 1 en favor de la visita.

Esta no fue la única vez que el ex defensor de San Lorenzo tuvo que ponerse los guantes: en 2016 lo hizo nuevamente, y terminó festejando. Ya habrá tiempo para contar esa historia…

Voy Al Arco: Sandoval (2019)

El 28 de enero de 2019, Diego Dabove debutaba como DT de Argentinos Juniors con algunas dudas que iría puliendo a lo largo de los próximos meses. Por ejemplo, el puesto del arquero titular, que se encontraba en puja entre Federico Lanzillota y Lucas Chávez. En el arranque, el primero parecía ganar la pulseada, aunque su chance duraría menos de 90 minutos.

La cita era en Santa Fe, ante Colón, un rival que también presentaba a un nuevo entrenador (Julio Comesaña) y a su flamante jugador franquicia (?): Luis Miguel Rodríguez.

Justamente, el tucumano sería la figura del encuentro al marcar un gol, dar una asistencia y generar la expulsión del guardameta del Bicho.

Esto último ocurrió cuando aún quedaban 20 minutos para el final del juego. El equipo visitante había realizado los tres cambios y tuvo que improvisar en el arco: ese lugar fue ocupado por Jonathan Sandoval.

Con el resultado 2 a 0 y Argentinos jugando con 9 (Fausto Montero también había visto la tarjeta roja), el Sabalero tuvo códigos: sacó el pie del acelerador y se dedicó a que pase el tiempo… salvo por el Pulga, que probó con una definición de lujo devuelta por el travesaño.

De esta manera, el primer paso de Dabove en el club de La Paternal fue negativo: flojo rendimiento, dos expulsados y derrota inapelable. Aunque sirvió para algo: luego de esta caída, el Pochi Chávez se adueñó de los tres palos, siendo vital para la obtención de mejores resultados.

Voy Al Arco: Stephen Clemence (2005)

Peter y Kasper Schmeichel. Miguel y Pepe Reina. Oscar y Pablo Cavallero. Rubén y Agustín Cousillas. A estos ejemplos de padres e hijos arqueros, se le puede sumar uno más: Raymond y Stephen Clemence.  Sin embargo, es necesario hacer una salvedad: mientras que el progenitor ejerció esa labor durante dos décadas, su heredero lo hizo sólo por unos instantes.

Titular en la selección de Inglaterra durante la mayor parte de la década de 1970, Ray alcanzó la gloria al ganar tres Copas de Europa con el Liverpool, además de varios títulos locales. ¿Y su hijo? Tuvo una digna pero corta carrera en el fútbol inglés, teniendo que abandonar la actividad a los 31 años, al no poder recuperarse de varias lesiones graves.

Aunque Stephen jugaba como mediocampista, en una breve ocasión ocupó el lugar de su padre. Esto sucedió en el encuentro en el que su equipo, el Birminghan, cayó 4 a 1 frente al Manchester City, el 17 de diciembre de 2005.

Cuando se estaba por cumplir el tiempo reglamentario, el portero Nico Vaesen fue expulsado, otorgándole a algún compañero la obligación de usar su buzo y sus guantes. Como no podía ser de otra manera, Clemence se hizo cargo de la situación. Y así, el mandato paterno quedó cumplido.