Voy al Arco: Radebe (1996)

Las cosas eran muy diferentes en la Premier League de los 90’s. Por ejemplo, equipos como Chelsea o Manchester City no tenían el protagonismo que adquirieron luego de llegada de jeques y magnates. Además, conjuntos tradicionales como Nottingham Forest, Blackburn Rovers y Wimbledon solían estar presentes en cada temporada, a pesar que sus mejores años habían quedado atrás. Entre estos últimos también se puede incluir al Leeds United, ganador de la última liga previa a la creación del torneo que hizo conocido los cantitos del Bambino Pons (?).

Esta introducción no aporta nada, pero queda linda para darle contexto a una casi hazaña del zaguero Lucas Radebe, en la visita del mencionado Leeds al Manchester United, el 17 de abril de 1996. Aquella vez, el sudafricano fue al banco de suplentes y nunca imaginaría que iba a ingresar a los 18 minutos del juego. Mucho menos, que lo iba a tener que hacer con buzo y guantes, ante la expulsión del arquero Mark Beeney y la ausencia de un sustituto natural entre los relevos. Como el defensor había ocupado ese puesto antes de comenzar su carrera profesional, ingresó por el mediocampista Mark Ford. Y encaró para la portería.

De esta manera, el conjunto visitante se preparó para ser goleado: en Old Trafford, con un jugador menos y ante un rival más poderoso que iba rumbo al título, no había otra alternativa. Sin embargo, la realidad mostró otra cosa. Por un lado, los delanteros del Leeds tuvieron un par de chances claras para convertir. Y por el otro, Radebe aguantó estoico los intentos de Andy Cole, Eric Cantona, David Beckham y Ryan Giggs.

Sin embargo, a los 72 minutos el hasta ahí seguro guardameta no pudo detener un derechazo de Roy Keane, que decretó el 1 a 0 final. Y su proeza quedó en la nada.

Voy al Arco: Steve Staunton (1999)

Un clásico bien caliente fue el que disputaron Liverpool y Everton el 27 de septiembre de 1999. A los 4 minutos, los Blues se pusieron en ventaja gracias a un tanto marcado por Kevin Campbell. A pesar de ser el único gol del partido, el encuentro tendría más emociones. Sobre todo en los últimos minutos, cuando los equipos se olvidaron de jugar y se dedicaron a pelear.

Faltaba un poco más de un cuarto de hora para el final del partido cuando una pelota perdida cayó en el área del local. El arquero Sander Westerveld salió a cortar y terminó chocando con el delantero Francis Jeffers. El encontronazo terminó con ambos jugadores tomándose a golpes de puño de manera furiosa, con rabia, frente a frente. Como debe ser. Obviamente, los futbolistas fueron expulsados. Y, al haber realizado los tres cambios, el arco de los Reds quedó acéfalo (?).

El defensor Steve Staunton fue quien tomó la responsabilidad de ocupar el puesto, aunque no tuvo trabajo ya que el Everton no se acercó a sus dominios. No obstante, el enfrentamiento dejó otra jugada inolvidable en la historia de los duelos liverpoolenses: un hermoso planchazo del joven Gerrard que le puso punto final al partido. ¡Que viva el fútbol, Steven!

Voy al Arco: Scotti (2014)

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Ya sin chances de avanzar a los octavos de final de la Copa Libertadores 2014, Nacional recibía a Newell’s Old Boys en Montevideo con un mix de suplentes y juveniles. Del otro lado, la Lepra necesitaba los tres puntos para seguir con vida y definir su suerte de local ante Atlético Nacional de Colombia.

La noche había arrancado torcida para los rosarinos cuando el bombazo de Juan Cruz Mascia adelantó al Bolso. Un ratito más tarde, Alexis Nicolás Castro, con otro fierrazo, lo igualó para Newell’s y en el inicio del segundo tiempo Marcos Cáceres se encargó de inclinar el resultado para los argentinos. El tanto de penal de Andrés Scotti (sí, el que jugaba con los osos polares) amenazó con llevarse puesta la victoria leprosa, pero David Trezeguet, a quince del final, tras un pase de Milton Casco y con el arco a disposición, puso las cuentas en orden. 3 a 2.

Cuando aún quedaban diez minutos para que terminara el encuentro, Jorge Bava, el uno de Nacional, que se había quedado con diez hombres, se fue expulsado por una tonta mano fuera del área. Sin más cambios disponibles, Gerardo Pelusso debió improvisar con un jugador de campo y el que tomó la responsabilidad fue el propio Andrés Scotti, quien no tuvo otra que aguantar la embestida del cuadro rojinegro bajo los tres palos.

Sobre la hora, Víctor Figueroa habilitó a Trezeguet, que definió tranquilo ante la mirada de Scotti para marcar el 4 a 2 final.

Pese al triunfo en el Centenario, Newell’s quedaría eliminado un puñado de semanas más tarde, al caer en casa por 3 a 1 ante Atlético Nacional, postergando una vez más el sueño de la Copa Libertadores.

[A la Inversa] Voy al Arco: Adrián Chávez (1992)

El reconocimiento que el brasileño Paulo Roberto Falcão adquirió como jugador tras 15 años de destacada carrera, no pudo alcanzarlo como entrenador. En esa función, ni siquiera se acercó a los logros conseguidos en su tierra y en Italia, con la camiseta de Roma. Como muestra, basta con recordar su paso por el América, donde nunca pudo encontrarle la vuelta al equipo y, en la desesperada búsqueda del resultado, incurrió en un insólito experimento.

Fue en un partido frente al Querétaro, por la temporada 1992/93. Con el encuentro 0 a 0, y a falta de 7 minutos para el final, el DT hizo ingresar a Adrián Chávez, histórico guardameta de las Águilas, pero no en reemplazo del titular en su puesto, sino como delantero.

Nada de esto fue improvisado: el pantalón y la camiseta con el número 1 ya estaban preparados, teniendo en cuenta que en más de un entrenamiento se había movido como atacante. Lo más insólito, y el hecho por el que el DT recibió mayores críticas, fue que había otros jugadores de campo disponibles entre los relevos.

Este mexicano estuvo lejos de poder compararse con su compatriota Jorge Campos, un histórico en este disparate: apenas jugó 7 minutos en esa posición, haciendo debut y despedida. Por lo menos, durante su breve estadía cercana al área rival, el América convirtió y ganó ese partido 1 a 0.

Así, Falcão conservó su trabajo, aunque dos fechas después lo perdería luego de un par de derrotas en las que Chávez se quedó en el banco, pero vestido de arquero.

[A la inversa] Voy al arco: Molina (1996)

La Selección de España llevaba 21 meses sin perder y el partido frente a Noruega, un amistoso de preparación de cara a la Eurocopa 96, no parecía un riesgo para hacer caer el invicto. El pragmático equipo de Javier Clemente carecía de profundidad para abrir el marcador, aunque llevaba el encuentro sin que su arco corra peligro alguno. Sin embargo, la cosa se iba a complicar cuando el defensor Juanma López sufrió una lesión a falta de un cuarto de hora para el final del partido.

“José, caliente”. La orden del entrenador no dejaba dudas: si el conjunto español no quería terminar con un hombre menos, la única opción disponible era José Francisco Molina, el arquero suplente, ya que no había otro recambio entre los suplentes (lo acompañaba Sergi pero, como estaba lesionado, no había sido inscripto). ¿Otro detalle? No había camiseta con su número, el 13. ¿Solución? Tunear una con el 18. Un par de piques y a la cancha, como mediocampista por izquierda.

Para colmo, este era además el primer partido del portero del Atlético de Madrid con el combinado nacional. Pavada de debut. Según las crónicas de la época, la actuación de Molina no fue para nada mala, y hasta estuvo cerca de anotar, con un derechazo que se fue al lado del palo.

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“Cuando Clemente me dijo que me pusiera la camiseta de jugador no me lo creí. No era muy normal, pero cuando vi que iba en serio… pues nada, a lo que saliese”, comentó más tarde. “En la Selección, como se suele decir, se juega de lo que sea. Yo estoy tranquilo, si mañana volviese a pasar esta situación lo volvería a hacer”. Sobre las consignas que recibió del seleccionador, señaló: “Me dijo que me pegara a la izquierda, que hiciese lo que supiera y así lo hice”. Y hasta se refirió a la ocasión fallada: “Sólo hubiera faltado eso. La verdad es que la toqué muy bien y salió fuera por poco. Si lo marco lo que hago es que me voy”.

Voy al Arco: Bobby Moore (1972)

Uno de los enfrentamientos más emocionantes de la historia de la Copa de la Liga fue el que protagonizaron West Ham y el Stoke City, por las semifinales de la edición 1971/72. El partido de ida fue para los de Londres por 2 a 1, mientras que su rival se llevó la revancha, al ganar 1 a 0. Se jugó un partido desempata que terminó igualado sin goles, por lo que hubo que disputar otro encuentro, que sería el definitivo. Y, sin dudas, también fue el más atractivo.

Lluvia, barro, niebla, hooligans (?): todos los condimentos que hacían del fútbol inglés un espectáculo único se dieron cita el 26 de enero de 1972, en un abarrotado Old Trafford. Los hechos más destacados se desencadenarían a partir del primer cuarto de hora, cuando Bobby Ferguson, el arquero de los Hammers chocó con un adversario y quedó tendido en el suelo, prácticamente inmóvil. Los médicos del equipo se lo llevaron al vestuario para tratar de revivirlo (?), pero mientras tanto el partido debía continuar.

Sin otro guardameta a disposición, el que se hizo cargo de la situación fue Bobby Moore, que se las vio complicadas cuando tuvo que enfrentarse a un penal. Y para aumentar su gesta en una noche que tenía olor a épica (?), el histórico capitán desvió el remate… aunque le dejó el rebote servido al mismo hombre que había ejecutado, y el partido quedó 1 a 0. Un rato más tarde, a Ferguson le hizo efecto el café veloz que le administraron en los vestuarios y volvió al arco, retornando Moore a su lugar en la defensa.

Mas tarde, el West Ham lo dio vuelta, pero el Stoke lo empató, se puso 3 a 2 y terminó llevándose una tremenda victoria, que le daría la oportunidad de conquistar su primer título importante tras más de 100 años de historia.

Voy al Arco: Polter (2013)

Bundesliga 2013/04, fecha 11. El Augsburg, que venía de tres caídas en fila, recibía al Mainz 05, que solo había ganado un partido de los últimos siete. El duelo entre estos equipos necesitados se lo terminaría llevando el local, que supo aprovechar las adversidades por las que pasó el visitante.

El primer tiempo se desarrolló con normalidad alemana: miles de rubios festejaban el 1 a 0 parcial para el dueño de casa mientras se bajaban dos litros y medio de cerveza por cabeza. Al comienzo de la segunda etapa, el arquero de la visita, Heinz Müller, fue reemplazado por lesión, ingresando en su lugar Christian Wetklo.

El nuevo guardamenta recibió el segundo gol del Augsburg. Pero eso no era lo único que iba a recibir: faltando un par de minutos para el cierre del partido, con su equipo 2 a 1 abajo en el marcador, vio la tarjeta roja por una infracción al borde del área. Y un tercer hombre pasó a defender el arco.

En este caso, fue el hasta ese entonces delantero Sebastian Polter quien se puso los guantes y se encomendó a la tarea en la que fracasaron los dos expertos en la posición: evitar recibir goles. Y lo logró, con volada para la foto incluida en un tiro libre que no parecía traer mucho peligro. Sin embargo, ser el único de los porteros que consiguió mantener la valla invicta esa noche no salvó al Mainz de la derrota, ya que el resultado adverso se mantuvo hasta el final.

[A la inversa] Voy al Arco: David James (2005)

Última fecha de la Premier League 2004/05. Manchester City y Middlesbrough se le jugaban mano a mano: los dos buscaban la 7ª ubicación en la tabla de posiciones: ese era el último lugar que clasificaba a un equipo inglés a la Copa UEFA. Sólo la victoria les servía a los Ciudadanos, que arrancaron perdiendo gracias un gol de Jimmy Floyd Hasselbaink. En el segundo tiempo, Kiki Musampa le daba el empate al local, pero esto no era suficiente. Y, en la desesperación por buscar la victoria, valía todo. Incluso lo que intentó el DT, Stuart Pearce.

Es común que en estos casos, algún defensor central vaya a jugar como centro delantero, buscando bajar algún pelotazo aprovechando su altura. Lo que no es habitual (o mejor dicho: lo que nunca pasa) es que ésto lo haga el arquero del equipo. Como pasó esa vez.

Faltando un par de minutos para el final, ingresó el guardameta suplente Nicky Weaver, dejando la cancha el mediocampista Claudio Reyna. Y David James, el hombre que defendía los tres palos, se calzó una camiseta con el 1 y se fue a buscar la heroica entre los defensores rivales. Calamity no consiguió ni siquiera un tiro al arco, pero sí cometió varias faltas en ataque, como para que quedase en claro que ese lugar no era el suyo. Bueno, el arco tampoco.