Voy Al Arco: Cosmin Moti (2014)

A sabiendas (?) de que el que futbolista de la imagen no es un arquero, sino un jugador de campo improvisado en esa posición, uno imagina que el desaforado festejo fue por algo más que haber descolgado un centro. La algarabía de Cosmin Moti estaba justificada: gracias a su magnífica actuación, el Ludogorets Razgrad de Bulgaria se clasificaba por primera vez a la fase de grupos de la Champions League.

El hecho se consumó de manera épica: tras la derrota por 1 a 0 en el partido de ida frente al Steaua Bucarest, por la última ronda de los play-off, el club búlgaro debía ganar en casa por lo menos por el mismo resultado para forzar el tiempo suplementario. Lo logró, pero con sufrimiento: el único gol del cotejo llegó en el minuto 90. En consecuencia, a jugar media hora más.

A pesar del desahogo sobre el final, el local no la iba a pasar bien durante la prórroga, sobre todo al final de la misma, cuando, por la expulsión del arquero Vladislav Stoyanov, el Ludogorets se quedó con un jugador menos y sin cambios. Ahí apareció este defensor, para hacerse cargo de la situación.

“Ni lo pensé”, afirmó luego. “Cuando me di cuenta de que habíamos usado todas nuestras sustituciones, corrí hacia el banco, hablé con el entrenador y decidimos que ocupe su lugar”. Con la definición por penales encima, se calzó el buzo del guardameta suplente y fue en búsqueda del milagro.

El primer penal lo pateó él. Adentro. Nadie le podría reprochar algo si no lograba desviar por lo menos un remate. “La gran presión estaba sobre los jugadores del Steaua, porque esperaban convertirme”. Sin embargo, Moti tenía una ventaja: “Ellos no me podían estudiar como a un arquero normal, no sabían lo que iba a hacer… en realidad ni yo sabía que iba a hacer”.

La cosa fue que los planetas se alinearon: con un par de atajadas, desató la alocada celebración. ¿Algún condimento más? Sí, el héroe de la jornada era un ex jugador del Dinamo Bucarest, el rival histórico del Steaua, que de esta manera se quedó sin chances de una revancha frente a River en la siguiente Copa Mundial de Clubes.

Voy al Arco: Passucci (1988)

Tan marcado quedó Roberto Passucci con su juego aguerrido y aquella patada a Ruggeri para vengar el orgullo xeneize en el clásico ante River, que poco se habla de otros aspectos coloridos de su trayectoria, como su insólito retiro en el ascenso de Suiza o su afición por el arco, que demostró más de una vez.

Ya recordamos cuando le tocó ponerse el buzo de Gatti en un partido de 1983, pero años más tarde volvería a hacerlo, aunque defendiendo a otra institución.

El 9 de octubre de 1988, Unión de Santa Fe recibió a Banfield, por la novena fecha del Nacional B. Ambos equipos venían de descender de la Primera División y estaban en el plan de retornar lo más pronto posible. El Tatengue lo terminaría logrando al final de aquella temporada 1988/89, con aquellas recordadas finales del reducido ante Colón. El Taladro tardaría 4 años en hacerlo, también ganándole un desempate al Sabalero. Pero volvamos a 1988.

Ese tarde, Passucci se hizo cargo del arco en los minutos finales (el arquero titular era Tognarelli), y pese a que tuvo algunas buenas intervenciones (según el recuerdo de algunos hinchas), no pudo evitar la caída de su equipo 1 a 0 ante Banfield, con gol de Daniel Toribio Aquino.

Voy Al Arco: Pelé (1957)

Pelé arrodillado. Sucedió en un partido entre Santos y San Pablo, en 1957. Veludo, arquero del Peixe, sufrió una lesión y tuvo que abandonar la cancha. Su lugar fue ocupado por O Rei, quien mostró una llamativa seguridad para alguien de su edad.

Esta no sería la única oportunidad en la que se lo vería a Pelé en esa posición, claro. Mostraría una continuidad a lo largo de su carrera.

Incluso, el brasileño solía aprovechar los entrenamientos para experimentar en otros sectores. Sin embargo, aquella fue la primera vez en la que esta habilidad se hizo pública. En ese momento, tenía solo 17 años.

Voy al arco: Quinteros (2002)

Mientras un fotógrafo apura el paso para tratar de tener una buena posición en el festejo de gol del Mago Capria, otro colega de espíritu baldosero se queda con la no tan atractiva imagen, que nunca será tapa, de un arquero improvisado, vencido y resignado.

La foto corresponde al descenlace de Unión 3 – Rosario Central 2, una noche de noviembre de 2002, en Santa Fe, en la que el Sargento Giménez cobró 2 penales para el local y expulsó a 3 jugadores visitantes en los últimos 6 minutos del encuentro. Sí, todo eso en 6 minutos, en un duelo clave en la lucha por no descender.

Con el partido totalmente desmadrado, fue el volante Daniel Quinteros el que tuvo que ponerse el buzo del Rifle Hernán Castellano, que había recibido la roja y curiosamente no estando en el banco de suplentes (?).

¿Qué llegó a hacer Quinteros? Poco y nada. Adivinó la punta en el último penal de Capria (pateó los dos iguales, misilazos al ángulo superior izquierdo), pero no pudo evitar la derrota la hora de su equipo. Al menos le queda la foto de recuerdo.

Créditos por la imagen a Carlos Durhand.

[A la inversa] Voy al Arco: Sidão (2008)

Figurita repetida por sus frecuentes errores bajo los tres palos, como hace algunos meses cuando falló feo en un partido entre su equipo actual, Vasco da Gama, y Santos, y fue elegido irónicamente en una votación vía internet como el Craque do jogo, el arquero brasileño Sidão también supo hacer de las suyas en el área rival.

Por la primera fecha de la Série A3 del campeonato paulista de 2008, el Força Esporte Clube recibía al União Mogi, que no pasaba por su mejor momento económico. Con apenas 13 jugadores en el plantel, dos de ellos arqueros, y un lesionado, el entrenador de la Serpiente del Tietê, como se conoce al conjunto de la localidad de Mogi das Cruzes, no tuvo otra opción que poner a Sidão entre los titulares.

“Fui de delantero para no perjudicar tanto en la marca. Hubo una jugada en la que Nandinho entró en diagonal, vi que el arquero salía, y le pedí la pelota, pero me quedó para la zurda. La tiré por arriba”, recordó años después. Las imágenes registradas en video dejan poco para la imaginación.

El goleiro devenido en atacante jugó los 90 minutos y poco pudo hacer para evitar la derrota de su equipo por 1 a 0. Más o menos como en su puesto natural.

Voy al Arco: Maicon (2016)

El San Pablo estaba sacando un empate en La Paz. Este resultado les aseguraba la clasificación. Quedaban pocos minutos para terminar el partido. El director técnico era Edgardo Bauza. Teniendo en cuenta estos parámetros, no es difícil imaginar cómo estaba parado el equipo: todos en campo propio para defender como sea ese puntito. Y el “como sea” era precisamente eso: a no ponerse colorado si había que hacer tiempo alevosamente, aunque esto pudiera tener consecuencias. Y las tuvo.

El 21 de abril de 2016, en el choque frente al The Strongest, a los del Patón se les fue la mano a la hora de demorar el juego. Lo del arquero Dénis fue tan grotesco que terminó recibiendo una tarjeta amarilla cuando ya estaba amonestado, dejando a su equipo con uno menos, sin posibilidades de realizar cambios y encerrados en su propia área.

El zaguero Maicon ocupó su lugar, teniendo un par de ventajas. Por un lado, ya se jugaba tiempo de descuento. Además, los bolivianos no contaban con una salida al mar claridad en ataque que pusiera el marcador en riesgo. En consecuencia, el improvisado goleiro apenas tuvo que descolgar un par de centros frontales y esperar al final.

Un desenlace que no decepcionó: con los brasileños festejando y los locales frustrados, fue cuestión de segundos para que se arme la necesaria (?) tangana: empujones, corridas, alguna patadita y un argentino expulsado (Jonathan Calleri). Una típica noche de Copa Libertadores.

[A la inversa] Voy al Arco: Pepe Reina (2006)

El 29 de julio de 2006, el Liverpool de Inglaterra disputó su último amistoso antes de comenzar la temporada oficial de la Premier League. ¿El rival? El Kaiserslautern de Alemania. ¿Lugar? Eschen, Liechtenstein. ¿Resultado? Victoria del equipo germano, por 3 a 2. Por supuesto que este hubiese sido un partido más, de no ser por una rareza ocurrida en su desarrollo.

Para analizar el caso, pongámonos en contexto: era un encuentro final de preparación, jugaban muchos suplentes, nadie quería arriesgar a los titulares: ideal para agarrar una computadora, ver cómo venían las apuestas y tipear new betting site Moplay’s free bet courtesy of OLBG.com para hacerse unos pesos de ariba. Tratándose de un encuentro de esas características, el entrenador Rafa Benítez optó por probar alternativas en algunos puestos. Una prueba de ello era la presencia del ex Banfield Gabriel Paletta entre los convocados. Apenas disputó 8 encuentros oficiales con The Reds, pero ese día fue titular.

Ojo que no fue el único en sorprender en esa alineación: otro de los zagueros fue un joven de 17 años llamado Jack Hobbs, quien al terminar el encuentro sería señalado como el culpable de la derrota, al haber cometido fallas importantes en los goles (“es un niño que aprenderá de esto”, dijo el director técnico luego del juego). Y medio que lo enterró, porque Hobbs recién hizo su debut oficial un año después y luego se convirtió en un nómade del ascenso inglés. El camino de un verdadero baldosero.

El otro hecho insólito que le da vida a esta historia, ocurrió cuando faltaban unos 15 minutos para el final de aquel encuentro ante el Kaiserslautern. ¿Qué pasó? Veamos:

El Liverpool ya no tenía jugadores de campo entre sus suplentes. Fabio Aurelio y Luis García se habían lesionado y tuvieron que dejar la cancha, por lo que hubo que buscar a dos hombres dispuestos a reemplazarlos para que el equipo no terminara con 9 futbolistas.

Uno de ellos, gracias a la buena voluntad del rival, fue el atacante Robbie Fowler, quien había salido unos minutos antes. Sí, entró después de haber salido, como en un picado de barrio.

El otro, quizás, fue el menos esperado. Rafa Benítez miró hacia el banco y solo quedaba Pepe Reina, arquero de profesión. No quedó otra. Le hizo una seña para que entrara y el ex Villarreal se tuvo que cambiar de apuro, ya que no se imaginaba pasar por esa situación.

El arquero que sería campeón del Mundo con España en Sudáfrica 2010 (sin jugar, por supuesto), se paró en la mitad de cancha y hasta estuvo cerca de anotar un gol, cuando quedó de frente al arquero rival y sacó un remate que salió desviado. Por lo menos, el peligro lo generó en el arco de enfrente…

“Aunque no es normal que un portero juegue de centrocampista, yo me vi obligado a hacerlo”, declaró luego del partido.  “Me gusta jugar de vez en cuando en los entrenamientos, pero prefiero estar bajo los palos. Estuve cerca de marcar, pero no hubo suerte”, agregó el pelado.

Las risas luego de la malograda situación de gol marcaban el estado de ánimo del equipo con respecto al español, quien un par de meses antes había sido el héroe en la obtención de la FA Cup, al detener tres penales en la victoria sobre el West Ham. Y así, se salvó de los reproches.

Voy al Arco: Howells (1998)

Por la segunda fecha de la Premier League, el Charlton Athletic recibía al Southampton, en lo que se presumía un duelo importante en la lucha por la permanencia en la máxima categoría. Ojo: duelo importante no es igual a partido definitorio. Por eso, lo que ocurrió la tarde del 22 de agosto de 1998 no iba a tener gran relevancia en el resto de la temporada, a pesar del abultado resultado final del encuentro.

Todo iba más o menos normal hasta los 25 minutos del segundo tiempo, cuando el equipo local, ganando 2 a 0, tuvo un penal a su favor que fue mucho más que eso: el combo incluyó la expulsión del arquero galés Paul Jones con el detalle que el visitante ya había realizado los tres cambios, el último de ellos en la jugada anterior. No está chequeado, pero al parecer tenían un hincha de Gimnasia infiltrado en la tribuna (?).

David Howells, mediocampista que había ingresado unos minutos antes, ocupó el lugar de su compañero, sin poder evitar el tercer gol del Charlton, que también convertiría un par más sobre el final, demostrando una total falta de códigos, derribando los mitos de la galantería inglesa y avergonzando a los gentleman presentes (?).

Con el marcador 5 a 0, el campeonato mostraba un muy buen comienzo para uno, y uno muy malo para el otro. Pero esta tendencia se iría modificando con el correr de las fechas, hasta terminar con el Charlton descendiendo al ocupar el 18º lugar y el Southampton celebrando la supervivencia en la Premier, apenas un escalón por encima de su rival. Y así, aquella tarde en Londres resultó un recuerdo no tan amargo.