Malbernat Rodrigo

Rodrigo Malbernat (Roro – El Gordo – El Facha)

Volante central o por izquierda con un vistoso y prolijo dominio del balón y además poseedor de un apellido ligado a la más profunda alcurnia pincharrata, nuestro protagonista de hoy es sobrino del histórico Oscar Cacho Malbernat, quien fuera capitán de Estudiantes de La Plata en aquellos sanguinarios y gloriosos días de la lejana década de los sesenta.

Rodrigo Malbernat (Avellaneda, 06/08/1985) también logró vestir la casaca de El León, aunque solo en Cuarta División y en Reserva, previo paso por las infantiles de Independiente y de River Plate. Es más, llegó a entrenar, esporádicamente, con el primer equipo en épocas de Jorge Burruchaga y de Mostaza Merlo. Y ahí, en una de sus primeras entrevistas, declaraba muy suelto de cuerpo: “Si bien me inicié en dos equipos con una filosofía distinta, más acorde con mi juego, ya me pude adaptar a la forma de ser de Estudiantes”. Porque, claro, jamás hay que renegar de las raíces…

Pero claro, un día llegó El Cholo Simeone, quien desconfía de los pibes líricos como todo hombre de bien (?) y le bajó el pulgar sin remordimientos. Sin nada más por hacer en la Ciudad de Las Diagonales, El Roro bajó hasta la Primera B Metro para jugar un partido en Deportivo Morón (2006/07) y siete encuentros en dos temporadas en Acasusso (2007/09). Todo eso, claro, aderezado por las lesiones. Ya que estamos hablando de un jugador bastante “golpeable”, como diríamos en la cárcel el barrio.

Con el pase en su poder y cuando todo hacía presuponer que jamás veríamos su estética figura en Primera División, un buen día de mediados de 2009 El Gordo se apareció en una prueba en el Huracán de Ángel Cappa, quien seguía profundamente dolido tras haber perdido pocos días atrás el Clausura 2009 frente al poderoso Brazenas Sársfield. Cuando lo vio jugar, El Bigotón se relamió: “Este pibe tiene sangre bilardista y juega al Tiki-Tiki… Si lo hago afianzarse en Primera, me anoto un poroto y consigo un converso que no logró ni el propio Torquemada…”. Peroooo…

Por supuesto y por más ganas de jugar al ras del piso que tuviesen, fue muy violento pasar de un mediocampo donde brillaban Bolatti, Toranzo, Pastore, El Maestrico González o Matías De Federico a otro donde hacían lo que podían Lucas Trecarichi, Alan Sánchez, Luciano De Bruno o el uruguayo Diego Rodríguez Da Luz. El Roro Malbernat no pudo ser menos que esto y fue manyado por uno de los peores Globos que se recuerde en mucho tiempo. Y eso es decir demasiado, eh.

Debutó en la sexta jornada de aquel Apertura 2009, ingresando por Nicolás Trecco para jugar los últimos siete minutos en la derrota 0-2 frente a Vélez. Luego metió minutos basura frente a Racing (3-1), Tigre (2-2), River (0-0) y Colón (0-3, con triplete del hasta hace poco quemero, Federico Nieto), para despedirse de Primera División nada más y nada menos que siendo titular en el clásico frente a San Lorenzo. Malbernat fue reemplazado en el entretiempo y no pudo ver desde dentro del campo de juego la histórica asistencia del nigeriano Félix Orode al Chaco Torres para el 2 a 0 definitivo de Los Cuervos. Eso fue demasiado…

Tras una lesión que lo mantuvo alejado de las canchas, a mediados de 2010 Rodrigo Malbernat rescindió con Huracán y se transformó en un enigmático paria que pasó por diversas instituciones y categorías, ostentando un promedio de apenas diez encuentros por año y firmando con algunos clubes sin nunca jamás debutar.

Juventud Unida de San Luis (2010/12), San Martín de Tucumán (2012/13) y Deportivo Maipú (2013/14) del Argentino A; luego Independiente Rivadavia (2014) y All Boys (2015) del Nacional B; y más adelante Talleres de Remedios de Escalada (2016/17) de la Primera B Metropolitana, figuran en su abundante curriculum.

Desde mediados de 2017, El Roro defiende la camiseta de El Porvenir de Primera C, junto al baldosero deluxe José Shaffer y al aspirante a Under Ladrón inglés -formado en la Academia Beckham- David Olaoye… así que, por supuesto, vamos a tener un ojo apuntando pa’ Gerli. Como siempre, viejo. Como hice yo mismo esta noche…

Verón Iani

Iani Martín Verón (La Brujita)

No había forma de escaparle al destino. Apenas Iani Martín Verón asomó la cabecita en las infantiles de Estudiantes de La Plata recibió el mismo apodo que su padre Juan Ramón, la Bruja, le había heredado a su hermano mayor Juan Sebastián, la Brujita.

Nacido en La Plata el 21 de junio de 1986, el menor de la dinastía trató de esquivar el mandato familiar y a los 11 años colgó momentáneamente los botines. “De pibe me jodía que me tiraran la pelota y pensaran que tenía que hacer maravillas por portación de apellido”, admitiría después. Empezó a estudiar piano y más tarde intentó con el taekwondo, hasta que a los 15 volvió a la número cinco. Enseguida, estuvo a prueba en el Manchester United: “Estuve un tiempo con los juveniles. Un día entendí mal y caí en la práctica de la Primera. ‘Quedate’. No podía creerlo. Bajé la cabeza y corrí al lado de Seba”. Eso de andar colgado se le iba a hacer una costumbre.

Volante central o por derecha, Iani (Juan, en griego) tuvo que batallar bastante para ganarse un espacio en un plantel superpoblado. De la misma camada que Franco Armani, Leonardo Sánchez, Maximiliano Núñez, Marcos Pirchio y otros talentos desperdiciados como Jonathan Cejas, Juan Carpinello o Franco Bano, apareció en la Reserva a mediados de 2006, al mismo tiempo que la Bruja pegaba la vuelta desde Europa.

“Desde que vino el Cholo Simeone nos empezaron a llamar bastante seguido para entrenarnos con la Primera. Últimamente me tocó enfrentar a mi hermano. Él me tira un par de indicaciones, sobre todo porque debo mejorar en la marca. Y yo en cambio le tiro patadas”, reconocía en 2007. Y agregaba: “La mayoría me destaca que tengo la pegada parecida a mi hermano y a mi papá”.

Fueron ellos, Ramón y Sebastián, los que le contagiaron el veneno pincharrata. “Me muero por jugar un minuto en la Primera de Estudiantes. Es mi vida, mi ilusión más grande. Y ni hablar si puedo llegar a vivir esa experiencia al lado de Sebastián. Se me pone la piel de gallina. Soy muy autocrítico. Hace unos años no me lo tomaba en serio y era consciente de que me iba a ser difícil llegar. Pero hoy me tengo una confianza enorme. Quiero vivir de esto, crecer como jugador. Mejoré un montón, estoy empezando a sentir el esfuerzo”, admitía Iani, al que más de una vez se lo confundieron a causa de su peinado con Mambrú Angeleri.

Sin chances entre los profesionales, pasó a préstamo a Tristán Suárez (2007/08) en la Primera B Metropolitana y Juventud Unida Universitario de San Luis (2008/09) en el Argentino A. Regresó a la ciudad de las diagonales a mediados de 2009, cuando el conjunto de Alejandro Sabella se preparaba para la disputa del Mundial de Clubes en Emiratos Árabes. Semejante acontecimiento había obligado al León a cumplir sus compromisos del campeonato local en tiempo récord. Por eso, el 25 de noviembre, en medio de las fechas 15 y 16, el cuadro platense enfrentó a Colón de Santa Fe en un encuentro correspondiente a la última jornada.

Esa noche, Pachorra alineó a Damián Albil; Federico Fernández, Agustín Alayes y Marcos Rojo; Clemente Rodríguez, Juan Huerta, Matías Sánchez (84’ Roberto Birge), Raúl Iberbia y Leonardo Jara (45’ Juan Manuel Salgueiro); Maximiliano Núñez y Leandro González (80’ Jerónimo Morales Neumann). En el banco se quedaron César Taborda, Matías Sarulyte, Cristian Gaitán y la novedad: Iani Verón, que vio cómo sobre la hora con un zapatazo Federico Nieto les daba la victoria a los santafesinos.

Parecía, finalmente, la hora del despegue. Incluso, Sabella lo anotó con el número 29 en la pre lista de los que viajarían al Mundial, pero se quedó afuera al igual que Iberbia, Fernández, Jara y Gaitán.

A mediados de 2010, un combinado de suplentes y juveniles, dirigidos por Guillermo Trama, viajó a Inglaterra para disputar la Alex Sabella Cup ante el Sheffield United. Aquella acción derivó en la firma de un convenio de colaboración entre los argentinos, los ingleses y sus filiales alrededor del mundo. Como parte de ese acuerdo, cuatro futbolistas emigrarían en busca de oportunidades en el Viejo Continente. Los elegidos fueron Elian Parrino, Héctor Morales, Diego Auzqui y Verón, el único que no había viajado para ese partido. Finalmente, Pachorra retuvo a Auzqui, con el que contaba para el plantel profesional, pero les dio vía libre a los otros tres.

Parrino, el único con pasaporte comunitario, se sumó al Sheffield, mientras que Morales y Verón pasaron a otro club del mismo dueño (Esplanade Real Estate Ltd., del magnate Kevin McCabe), el Ferencváros de Hungría (2010). A diferencia de Morales, la Brujita actuó a duras penas en la Reserva y enseguida pegó la vuelta.

En 2011 lo esperaba un nuevo desafío: la Copa Libertadores con los colores del Jorge Wilstermann de Bolivia. El Aviador compartía grupo con Internacional de Porto Alegre (el campeón vigente), Jaguares de Chiapas y Emelec, y poco pudo hacer. Con 4 puntos, producto de un triunfo, un empate y cuatro derrotas, quedó eliminado en la primera fase.

Verón reincidió en eso de probar suerte en Europa en el segundo semestre de 2012, cuando se incorporó al Flacăra Făget del ascenso profundo rumano, pero tampoco logró hacer pie y rescindió su contrato en marzo de 2013.

Desde entonces, y después de haberse ofrecido a jugar gratis en el fútbol hondureño, de nuevo en nuestro país y más tatuado que la hija de Marcelo Tinelli, despunta el vicio a nivel amateur junto a sus amigos en los Búhos de Salem.

Todavía sigue tratando de levantar vuelo.

Especiales: El Falso Cavani

En Uruguay si nacés en el departamento de Salto y te dedicás al fútbol profesional, inevitablemente te van a comparar con Suárez y Cavani. Si a todo eso le sumás una promisoria carrera en inferiores y un parecido físico increíble con el Edinson, todo lo que no logres de los 20 años en adelante se verá como un fracaso.

No debe ser para cualquiera cargar con esa cruz y si no que le pregunten a Ruben Daniel Bentancourt Morales, delantero nacido en 1993 en la misma ciudad que El Pistolero y el amigo de Jesú, que a los 20 años ya jugaba en el PSV Eindhoven y apuntaba a consolidarse en la elite europea.

No le fue bien en Holanda al socías de Cavani, que también empezó en las inferiores de Danubio como el original y sin debutar en Primera División armó las valijas en el invierno de 2011 para acoplarse a la reserva del PSV. En Eindhoven jugó el torneo sub21 de la temporada 2012/13, culminando con 4 goles en 44 partidos.

A pesar de la magra cosecha, en 2013 fue citado para defender a la celeste en el Sudamericano sub 20 disputado en Argentina, donde anotó un gol y luego integró el plantel que perdió la final contra Francia en el mundial de Turquía. En tierras otomanas anotó 1 gol en los 23 minutos que ingresó contra Uzbekistán.


Luego de la experiencia mundialista, siguió por 6 meses mas en el Jong PSV Eindhoven donde la metió apenas una vez en los 19 partidos que disputó en la Segunda División de la Jupiler League. A mitad de temporada, cambió de aires y fichó por el Atalanta que pagó 1.5 millones de euros para tener al “Clon de Cavani”, porque además de su parecido físico también tenían los mismos movimientos, la misma melena y la misma puntería las mismas ilusiones. En el primer semestre de 2014 solo vio el verde césped en 3 oportunidades (todas saliendo desde la banca) antes de ser enviado a préstamo al Bologna que en la temporada 2014/2015 deambulaba en la Serie B.

En la ciudad universitaria no le fue mucho mejor, ya que jugó un puñado de minutos entre liga y Coppa Italia por lo que al finalizar la temporada emprendió el regreso al paisito, buscando continuidad y goles, esos que no convertía en sus clubes desde mediados de 2013. Defensor Sporting fue el equipo que lo acogió a mediados de 2015 y en los 8 partidos que disputó en el Torneo Apertura pudo recuperar el ritmo futbolístico pero no los goles; así que finalizada la campaña con los Tuertos volvió a Bérgamo a negociar otro préstamo con los dirigentes de Atalanta.

El equipo elegido para empezar el 2016 fue el Arezzo de la Serie C (Lega Pro como se llamaba en esa época) y ahí, casi 3 años después de su último grito de gol, se volvió a encontrar con el arco. En el equipo de Toscana jugó 31 partidos entre liga y copa, anotando 4 goles todos por el torneo de ascenso; un número de mierda a simple vista pero si lo comparamos con los 11 goles que hizo el 5to goleador del torneo y los 33 que anotó su equipo en 34 fechas, no está tan mal.

Terminado su contrato con Atalanta y sin clubes europeos interesados por su ficha, Bentancourt armó las valijas a mediados de 2016, compró un pasaje para Argentina y se incorporó a Defensa y Justicia que tenía a Besacheque Beccacece como entrenador. La noticia fue furor en los medios chilenos que estaban en pleno efecto Jara, pero no fue furor en Florencio Varela ya que no logró jugar ni un minuto con el Halcón.

En diciembre del mismo año, rescindió el contrato y armó las valijas para mudarse a la ciudad de Paraná en Brasil. En el Paraná Clube jugó muy pocos partidos, así que en el invierno de 2017 regresó a su patria para vestir la camiseta del equipo gerenciado por Vicente Celio (sí, el mismo): el casi descendido Sud América.

Durante el Clausura 2017 se reencontró con la titularidad y con el arco ya que la metió 5 veces en 9 partidos, duplicando la cantidad de goles convertidos por Lucas Viatri en Peñarol. El club, popularmente conocido como LA IASA, es su octava estación futbolística en 24 años de vida; así que podemos deducir que al no igualar la carrera del Cavani original, su objetivo será comerle el récord al Loco Abreu.

Bonus track:

Battaglia Sebastián

Sebastián Alberto Battaglia (Battaglia Junior)

Su aparición en Primera despertó curiosidad e ilusión. Y no era para menos. Después de todo, se trataba de un familiar de uno de los jugadores más importantes de la historia de Boca Juniors. Para colmo, se llamaba (casi) igual y también actuaba en la mitad de la cancha.

Sebastián Alejandro Battaglia (el campeón de todo) y Sebastián Alberto Battaglia son primos segundos, pero, a pesar de que sus familias vivían a escasas 30 cuadras de distancia en su Santa Fe natal, recién se conocieron en Buenos Aires. “Nuestros viejos son primos entre sí. Pero como no se veían muy seguido, dio la casualidad de que a los dos nos pusieron Sebastián”, explicaban al unísono. “Yo había venido a probarme a Boca en 2001. Estaba en la pensión y Seba vino a saludarme, a presentarse. En realidad, lo conocí primero por tele, mirando los partidos, que personalmente”, comentaba Junior en sus primeras entrevistas: “Cuando digo mi nombre todos me preguntan qué parentesco tengo con él. Es lógico. Ganó todo, se hizo un nombre, hasta jugó en la Selección. Yo, en cambio, recién estoy empezando”.

Nacido el 18 de junio de 1987, el juvenil jugaba de volante por izquierda o doble cinco y, dicen aquellos que lo vieron, marcaba diferencias con su habilidad, por la técnica de su zurda y por su constante ida y vuelta. Quizás por eso ya en 2006 había llamado la atención de Pancho Ferraro, que lo convocó al torneo Esperanzas de Toulon con la Sub 20. Si bien la Argentina decepcionó al no alcanzar las semifinales (empató con Portugal, perdió con China y le ganó a República Checa), Battaglia compartió experiencias con Sergio Romero, Gabriel Mercado, Frasquito Moralez, Mauro Zárate, Lautaro Acosta, Hernán Fredes, Mauricio Pedano y Franco Caraccio, entre otros.

Después de quedarse afuera del grupo que viajó al Sudamericano de la categoría en Paraguay en 2007, Miguel Ángel Russo lo llevó a su primera pretemporada con los profesionales. Sin embargo, su debut extraoficial se produjo un año más tarde, ya con Carlos Ischia como entrenador. Fue el 22 de enero, ante Racing en Salta, por el torneo de verano. Esa noche reemplazó al Tano Leandro Gracián a nueve del final.

Sin más oportunidades a la vista, a mediados de año se fue a préstamo al Unión Atlético Maracaibo (2008) de Venezuela, que se preparaba para disputar la Copa Sudamericana. “Me llamó la atención este equipo que enfrentó a Boca en la Libertadores pasada y la principal expectativa que hay es la Copa Sudamericana. Poderla jugar me llena de ilusión”, tiró en su presentación. “Puedo jugar por izquierda en ofensiva, pero también me puedo adaptar en la contención jugando como doble pivote. Eso lo hice cuando estuve en la selección argentina y en Boca compartí esa función con Éver Banega. Me puedo adaptar perfectamente donde el profesor lo desee”, chapeó. El sueño se terminó rápido, en la fase preliminar, cuando los venezolanos, que contaban además con Juan Manuel Herbella, Deivis Barone y Juan Carlos Henao en sus filas, cayeron por 4 a 2 en el global ante el América de Cali.

De nuevo en Boca, el primo por fin pudo sacarse las ganas de debutar por los puntos. Mientras los grandes descansaban en la antesala del clásico, un equipo alternativo viajó a La Plata para enfrentar a Estudiantes (1-0, gol de la Gata Fernández) por la fecha 9 del Clausura 2009: Roberto Abbondanzieri; Julio Barroso, Gastón Sauro, Ezequiel Muñoz y Juan Krupoviesa; Cristian Chávez, Fabián Vargas, Sebastián Alberto Battaglia y Leandro Gracián; Pablo Mouche y Luciano Figueroa. Battaglia Junior actuó durante 75 minutos hasta que fue reemplazado por el Kitu Damián Díaz.

Tras la igualdad ante River, volvió a ser titular en la jornada 11, frente a Rosario Central en Arroyito, ahora acompañando en la mitad de la cancha a Pochi Chávez y Exequiel Benavídez. Ya con el 2-0 en el marcador (tantos de Alexis Danelón e Iván Moreno y Fabianesi) le dejó su lugar a Glaciar Gracián.

La salida del Pelado Ischia y el posterior regreso de Alfio Basile (poco adepto a la idea de poner juveniles) atentaron contra su continuidad y volvió a la Reserva. En el verano de 2010, pasó a préstamo a Quilmes, con el que ascendió a Primera actuando con regularidad.

A mediados de ese año, tenía todo arreglado para irse a Aldosivi de Mar del Plata, pero finalmente recaló en Atlético Tucumán (2010/11), que hizo agua en su intento de volver rápido a la máxima categoría. El Decano terminó noveno con 51 puntos, a 8 de Belgrano de Córdoba, que disputó la Promoción ante River Plate. En lo personal, Battaglia Junior marcó 3 goles en 20 encuentros.

En 2012 bajó a la B Metropolitana para defender la camiseta de Platense, pero un problema de salud de su hijo lo obligó a postergar temporalmente su carrera profesional y regresar de urgencia a Santa Fe: “Lo operaron del corazón y me tuve que ir con mi esposa a Santa Fe, donde está mi familia; eso fue hace un año y medio, pero gracias a Dios está bien, ahora son controles y chequeos”. Durante ese tiempo, para mantenerse activo, vistió los colores del Atlético Franck (2013) de la Liga Esperancina.

En junio de 2013 estuvo a prueba en el Deportes Tolima de Colombia, pero no convenció y terminó en Ben Hur (2013), en el Argentino B, donde fue dirigido por Carlos y Lautaro Trullet.

En 2014 parecía estar destinado a sacarse la espina de actuar en el fútbol cafetero. Su amigo el Chino Miguel Caneo, toda una deidad por esos pagos, lo recomendó al Boyacá Chicó, que llegó a anunciarlo como refuerzo. Sin embargo, luego de varias semanas de entrenamiento, Ben Hur nunca envío el transfer y el ex Boca tuvo que pegar la vuelta.

De nuevo en nuestro país, deambuló con más pena que gloria por Tiro Federal de Rosario (2014) en el Federal A, Guaraní Antonio Franco (2015) -con el que enfrentó al Xeneize por Copa Argentina- en la B Nacional, y Deportivo Mitre (2016/17) en la Liga Departamental de fútbol San Martín.

Ya nadie lo confunde con el Seba original.

Perna Edgardo

Edgardo Javier Perna

Decidido a priorizar la Copa Libertadores, que se le negaba sistemáticamente desde 1960, San Lorenzo disputó el torneo Clausura 1996 con un mix de suplentes y juveniles que, en muchos casos, sumaban sus primeros minutos en la máxima categoría. La campaña, claramente, fue olvidable: el cuadro de Boedo terminó penúltimo, con 16 puntos, apenas 3 más que Argentinos Juniors.

Luego de la victoria por 3 a 1 ante River Plate en el debut, el Ciclón visitaba a Racing en Avellaneda. Con los titulares en Venezuela para los duelos coperos frente a Minervén y Caracas, San Lorenzo presentó una formación minada de nombres nuevos, orientada por Roberto Mariani, el DT de la Reserva: Gilberto Angelucci; Roberto Lezcano, Héctor Almandoz (el más experimentado), Ariel Graña, Leonardo Giraudo; Andrés Gaitán, Marcelo Ramírez, Claudio Rojas, Diego Figueroa; Edgardo Perna y Rubén Darío Rossi. En el complemento ingresaron Roberto Castellón (por el guatemalteco Rojas) y el Pipa Raúl Estévez (por Perna). Si bien la Cicloneta cumplió, la Academia ganó 1 a 0 con un golazo del Tweety Silvio René Carrario.

El 9 de esa tarde había llegado en el verano de aquel año desde Rosario Central, donde se había destacado en las divisiones inferiores con la categoría ’76, acompañado de Marcelo Ramírez y de la mano del Puma Carlos Morete. El pack también incluía la participación del Chiri Cristian Colusso, que, después de posar con la camiseta azulgrana, terminó en el Sevilla español.

Sin más chances en el Ciclón, el delantero armó el bolsito y apareció en la pretemporada de Boca Juniors (1996) en Necochea, bajo las órdenes de Carlos Salvador Bilardo, que diagramaba el dream team. Allí, acompañó a otros pibes que hacían sus primeras armas: Cristian Rodríguez, Aníbal Samuel Matellán, Fernando Casartelli, Walter Del Río, Rubén Cantero, Pablo Trobbiani y Sergio Diduch.

Tras un paso por Aldosivi de Mar de Plata, a mediados de 1998 se sumó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En el Lobo tampoco tuvo oportunidades y un semestre más tarde armó las valijas con destino a México.

La última vez que lo vimos en una cancha fue durante la temporada 1999/00, con los colores de Defensa y Justicia, en la B Nacional. Fueron apenas dos partidos, antes de darse cuenta de que el fútbol no era lo suyo y regresar a Santa Fe, donde es dueño de un comercio en Villa Gobernador Gálvez.

Blanes Jonathan

Jonathan Blanes Núñez

Mediocampista ofensivo -a veces delantero- uruguayo que, tras un muy buen rendimiento en Racing de Montevideo, donde actuó entre 2007 y 2009 al lado de Sebastián Balsas, despertó el interés de un gigante del paisito como Peñarol. Sin embargo, esa temporada se sumó a Atlético Tucumán, que venía de ascender a Primera de la mano del Chulo Héctor Judas el traidor Rivoira y tenía como objetivo mantener la categoría.

En el Apertura, pese a un inicio desastroso que derivó en la salida del entrenador, el Decano ganó los últimos cuatro en condición de local y terminó decimotercero con 22 puntos, incluso por encima de River Plate, Racing Club y el subcampeón del Clausura 2009, Huracán. Perjudicado por la presencia de los jugadores de la selección argentina Luis Miguel Rodríguez y Juan Pablo Pereyra, el paraguayo Fabio Escobar, Emmanuel Gigliotti y hasta Pablo Calandria, Blanes solamente disputó 3 encuentros durante su primer semestre.

Debutó el 12 de septiembre, por la cuarta fecha, en la victoria por 2 a 0 ante Boca Juniors en el estadio Monumental José Fierro. Bah, debutó es un decir, porque entró sobre la hora por la Pulguita y apenas pudo tocar la pelota. Casi un mes después, por la octava jornada, reapareció frente a Banfield, en el Florencio Sola, cuando a ocho del final reemplazó a César Montiglio. Ya en la última fecha, Osvaldo Chiche Sosa lo puso de titular contra Gimnasia y Esgrima La Plata. Esa tarde (triunfo 1-0, con tanto del Puma Gigliotti) jugó 57 minutos hasta que el Capé Claudio Sarría tomó su lugar.

Todo lo bueno que había hecho el cuadro tucumano en sus primeros seis meses en la máxima categoría se fue por la borda en el Clausura 2010. Después de ocho sin ganar, Sosa fue despedido y Roberto Mario Carlos Gómez agarró el fierro caliente. Blanes tuvo minutos en 2 partidos: en la fecha 15, en la única victoria del campeonato, ante Chacarita por 2 a 1, cuando ingresó por el paraguayo Claudio Vargas y puso el 2 a 0 parcial, y en la 17, cuando actuó desde el arranque contra Colón en el Cementerio de los Elefantes. El Deca terminó último y descendió junto al Funebrero.

En la temporada 2010/11, se marchó a préstamo a Liverpool, que lo buscaba desde el verano pasado y que tenía de 9 a Nico Guevara. Con el equipo de la Cuchilla, disputó la primera fase de la Copa Libertadores 2011, donde fue eliminado por Grêmio de Porto Alegre. De nuevo en Atlético Tucumán (2011), Jorge Solari le comunicó que no lo tendría en cuenta al igual que a Enzo Maidana, el héroe baldosero Martín Granero, Omar Gallardo y Juan José Jambao Martínez, y ni lo incluyó en la lista de buena fe para la B Nacional. La suerte no cambió tras el arribo del Chocho Juan Manuel Llop y el yorugua tuvo que emigrar.

Entre 2012 y 2014, otra vez en el paisito, mostró su mejor versión en Juventud de Las Piedras. No solo con goles, sino también con los puños, como partícipe necesario de una hermosa gresca ante Montevideo Wanderers que terminó con tan solo (?) 16 expulsados. Larai larai.

Quizás por eso no sorprendió a nadie que, a mediados de 2014, River de Montevideo se interesara en su pase. Sin embargo, en un partido amistoso previo al inicio del campeonato sufrió una lesión en los ligamentos cruzados posteriores de la que nunca pudo recuperarse. Tres años y dos operaciones más tarde, con apenas 30 pirulos, colgó los botines.

 

Ospina Luciano

Luciano Alejandro Ospina Londoño

Defensor colombiano que siendo muy joven tuvo en sus pies la pesada responsabilidad de mantener a Huracán en Primera División. Si la empresa ya era difícil desde el vamos, imagínense la situación con el Globo auspiciado por La Nueva Seguros. Ya saben cómo terminó la historia.

Nacido en febrero de 1991 en Medellín, Ospina se formó en la cantera de Envigado FC, pero se hizo conocido en su país entre 2010 y 2011, cuando vistió la casaca de la selección juvenil de Colombia en el Esperanzas de Toulon, el Sudamericano y Mundial Sub 20. Para ese entonces, ya era jugador de Huracán.

En el conjunto de Parque Patricios debutó en la 17º fecha del Apertura 2010, siendo titular en la derrota 3 a 1 ante Tigre, en Victoria. Unas semanas más tarde, jugaría su segundo partido, cuando ingresó por Carlos Quintana en la victoria 1 a 0 ante Independiente con gol de Guillermo Roffes, otro baldosero.

En 2011, el central antioqueño tuvo más chances, aunque no en mejor contexto. El desbarranque del Globo era evidente en todos los planos y la verdadera quema era la de los pibes en la cancha. Casi todos los que se ponían la camiseta blanca terminaban incendiados. La cosa estaba fulera y la gente no tenía paciencia.

Fue así que Ospina sumó minutos en otros 7 partidos, algunos como titular, formando zaga con Facundo Quiroga. Y en la previa de uno de esos encuentros, mostró signos de inmadurez. ¿Cómo? Hablando de más ante los medios.

Martín Palermo estaba sumergido en su peor racha personal, con 869 minutos sin convertir. La situación era desesperante para un goleador de su talla, así que a un periodista de Olé se le ocurrió preguntarle al colombiano, que inocentemente se prestó al juego:

¿Es bueno que Palermo venga sin marcar?

-Nunca se sabe. Me preocupa mucho que Palermo nos haga un gol justamente a nosotros y corte el mal momento que arrastra. La idea es mantener el arco en cero. Ojalá que él siga con la malaria y no convierta este domingo.

Por supuesto que Marteeeeeeeen (?) se sacó la mufa haciendo el 3 a 0 ante el Globo, con asistencia de Mouche. ¿Ospina? Se quedó calladito hasta el final del torneo (sólo volvería a jugar en la derrota 3 a 0 con San Lorenzo), pero aún faltaba lo peor.

Tras caer 5 a 1 con Independiente y recibir una ayuda de Cellay, Huracán tuvo que jugar un desempate con Gimnasia y Esgrima La Plata. ¿El que ganaba? Jugaba la Promoción con San Martín de San Juan. ¿El que perdía? Se iba a la B. Y Ospina fue fundamental en la división de bienes.

A los 15 minutos del primer tiempo, el defensor cafetero intentó rechazar una pelota, pero terminó dándole un pase gol a Lucas Castro, que puso el 1 a 0 para el Lobo y derrumbó anímicamente a los de la Quema. Huracán perdió 2 a 0, descendió y lo peor de todo, hicieron llorar al Roly Zárate (?).

Si bien siguió perteneciendo al plantel en la B Nacional, Ospina ya no fue tenido en cuenta y a comienzos de 2012 fue cedido al América de Cali. En la misma condición pasó por Envigado FC (2013) y UTA Arad de Rumania (2013).

Una vez desvinculado de Huracán, pasó por equipos de su tierra: Deportivo Rionegro (2014), Boyacá Chicó (2015), Fortaleza (2015/16) y Alianza Petrolera (desde 2017).  Y a pesar de que no pudo remontar su carrera, aún se mantiene en Primera, quizás porque cambió de sponsor.

Villagra Gustavo

Gustavo Rubén Villagra

Con el título de la temporada 1990/91 en el bolsillo y la mente puesta en la Libertadores 1992, Newell’s Old Boys de Rosario afrontó el Apertura 1991 en medio de una nebulosa. Con apenas 3 triunfos, 9 empates y 7 derrotas, y sumando 15 puntos, la Lepra terminó antepenúltima.

Durante ese torneo, Marcelo Alberto Bielsa aprovechó para darles minutos a varios juveniles que venían reclamando oportunidades: Luis Romero, Miguel Ángel D’Agostino, Miguel Ángel Fullana, Gustavo Raggio, Rubén Bihurriet, Cristian Roldán, Aldo Soria, Fernando Calcaterra, Roberto Cerino, Iván Gabrich, Cristian Ruffini y siguen las firmas.

Otro que tuvo su chance en aquel campeonato fue el mediocampista jujeño de la categoría ‘70 Gustavo Villagra. Luego de ir al banco de suplentes en el estreno ante Unión de Santa Fe, debutó en la fecha 8, contra Ferro Carril Oeste, en el Parque Independencia. Esa tarde, se paró en la mitad de la cancha al lado del Tata Gerardo Martino, el Larry Julio César Saldaña y el ya mencionado Roldán.

Enseguida, Villagra se convirtió en una especie de rueda de auxilio para el Loco, que generalmente lo hacía ingresar sobre el final de los segundos tiempos para ganar recuperar algo de aire. En total, fueron 8 partidos.

Al año siguiente, Bielsa lo incluyó en la lista de buena fe de la Copa Libertadores y, con la Lepra clasificada para los octavos de final, hasta lo hizo jugar de titular frente a Colo Colo en Chile. Desde el banco, también fue testigo de una tarde inolvidable, en la que Newell’s, con suplentes y juveniles, le ganó el clásico a Rosario Central, con gol del Pájaro Domizi.

Ya lejos de su ciudad adoptiva, y tras un supuesto paso por Coquimbo de Chile, a mediados de 1995 llegó a México para sumarse al Inter de Tijuana, de la segunda división, que desaparecería poco tiempo después.

Su lugar en el mundo lo encontraría en Estados Unidos, donde arribó a comienzos de 1996, contratado por el Rochester Raging Rhinos, de la A-League (la segunda en importancia del país del norte, detrás de la recién nacida MLS), que enseguida lo prestó al Montreal Impact (1996) canadiense, de la misma categoría, donde apenas jugó un partido. Sin embargo, Villagra regresó al equipo neoyorquino para los playoffs, en los que Rochester enfrentó y eliminó en las semifinales… a Montreal. Luego, cayó en la final ante Seattle Sounders.

Después de haber sido cortado en 1998, se incorporó al Staten Island Vipers (1999), que alcanzó las semifinales de la conferencia este y dejó de existir al final de esa temporada. Ya en el ocaso de su carrera, quemó sus últimos cartuchos en 2000 con la camiseta de los intrascendentes Connecticut Wolves.

Desde 2001, trabaja junto al ex jugador Mickey Kydes en el desarrollo del fútbol infantil en Estados Unidos.