Navarro Montoya a Colo Colo (2000/2001)

Hay palabras o nombres que, combinadas o en conjunto, remiten inexorablemente a una imagen. Decir “Navarro Montoya” y “Colo Colo“, es pensar inmediatamente a aquel episodio del perro Ron en la Copa Libertadores de 1991, cuando el Mono terminó con el culo mordido. Pero aunque haya pasado desapercibido por estos lares, hubo un segundo capítulo entre el arquero y el club. Acá, la historia.

Nueve años después de aquella batalla copera, el colombiano nacionalizado argentino regresó al Estadio Monumental, invitado a último momento por el chileno Ivo Basay, que se despedía del fútbol. Las ausencias de Claudio Arbiza y Marcelo Ramírez, los dos porteros del Cacique, propiciaron que el Mono terminase atajando para el equipo donde había sufrido uno de los reveses más grandes de su carrera.

Esa noche, el ex Boca formó parte del 11 habitual del Colo Colo y enfrentó a figuras de la talla de Superman Vargas, Oscar Ruggeri, el Colorado Mac Allister, el Diablo Etcheverry, Enzo Francéscoli y el Patito Aguilera, entre otros.

Por esas horas, también, se mencionaba que Navarro Montoya podía terminar atajando oficialmente en el Albo al año siguiente, posibilidad que el propio arquero no descartó ante las cámaras, ya que estaba con el pase en su poder luego de su experiencia española.

Finalmente, en 2001 el Mono recaló en Chile, pero firmó con Deportes Concepción.

Mal Pase: Philippe al Kaizer Chiefs (2017)

Después de terminar cuartos y quedarse afuera de todo en la temporada 2016/17, los Kaizer Chiefs sudafricanos salieron a romper el mercado para tratar de volver a los primeros planos. ¿Qué buscaban? Un delantero que aprovechara la mayor cantidad de oportunidades generadas y que compitiera con el experimentado Bernard Parker, el venezolano Gustavo Páez y los juveniles Ryan Moon y Emmanuel Letlotlo. Así fue como apareció en Johannesburgo el ex Boca Jonatan Philippe, que venía de jugar en el Agrotikos Asteras, de la segunda división griega, donde convirtió 9 goles en 34 partidos.

Si bien durante las primeras semanas varios medios locales aseguraron que Philippe iba a firmar contrato por dos años, el entrenador Steve Komphela era más cauto: “Me gusta cómo maneja la pelota en tres cuartos de cancha. Es muy difícil que se la saquen. Sin embargo, todavía no está en su mejor forma física. Vamos a esperar antes de tomar una decisión”, repetía.

El argentino tenía una prueba de fuego en su presentación en sociedad en el duelo contra Chippa United por la Premier’s Cup, un torneo amistoso. Con mayoría de suplentes y juveniles, los Glamour Boys se vieron muy superados por su rival y lo perdieron sobre la hora con un tiro libre del veterano Katlego Mashego. Philippe, que jugó los 90 minutos, no se entendió con Ryan Moon y prácticamente no tuvo chances de convertir.

Después de casi un mes a prueba, en el que coincidió con el nigeriano ex Talleres Okiki Afolabi, al Francés lo bajaron de un hondazo: “No se va a quedar. No es lo que el equipo está buscando. Necesitamos a alguien que esté en el área y haga goles. Philippe no demostró nada destacable”. Durísimo.

Mal Pase: León al PSV Eindhoven (2004)

A mediados de 2004, Boca Juniors parecía empecinado en abrir mercados poco explorados, como el holandés. A los arribos del mediocampista Sebastián Rusculleda y el delantero Gastón Sangoy al Ajax B, se le sumó la llegada a prueba del defensor central Federico León al PSV Eindhoven.

Con apenas un partido en la Primera del Xeneize (ante Colón de Santa Fe, por la penúltima fecha del Apertura 2003), el juvenil de 19 años apareció acompañado de dos coreanos, An Sang-hyun y Lee Ji-nam. Según el director deportivo Stan Valckx, León era un viejo anhelo del equipo fundado para los empleados de la fábrica de las lamparitas incandescentes. Lastimosamente (?), tras varios días bajo las órdenes de Guus Hiddink, ninguno de los tres pasó el filtro.

De regreso en Argentina y sin lugar en Boca, León actuó largo y tendido en clubes como Almirante Brown y Aldosivi (incluso en Primera) y sumó pasos por Ferro Carril Oeste, Barracas Central y Sarmiento de Resistencia. En el exterior, vistió las camisetas del Elche Ilicitano, Málaga B, ambos de España, y Deportes Iquique de Chile.

Mal Pase: Cléber Arado a Vélez (1997)

Marcelo Bielsa asumió la dirección técnica de Vélez Sarsfield en la segunda fecha del torneo Apertura de 1997, frente a Gimnasia y Tiro de Salta, en el José Amalfitani, pero en su cabeza ya empezaba a diagramar el equipo del próximo semestre.

Pocos días después de arreglar su contrato, mandó a Gabriel Wainer, uno de sus ayudantes, a Brasil a buscar posibles refuerzos para la siguiente temporada. “Me dijo: ‘Se va y no puede volver hasta Navidad, no puede volverse ningún fin de semana’. Me las tenía que arreglar”, confesó recientemente Wainer en una entrevista al diario La Nación. Su función era analizar ¡21 partidos! semanales y enviarle al Loco un reporte cada lunes.

Bielsa tenía la necesidad de contratar a un extremo y con el peso argentino en paridad con el dólar estadounidense, veía en Brasil un mercado más que interesante. El elegido fue Cléber Eduardo Arado, un delantero que había surgido del América de Río Preto y que la estaba rompiendo en Coritiba (metió 10 goles en el Brasileirão ’97), tras buenas actuaciones en Mogi Mirim y Kyoto Sanga de Japón.

Tan fuerte fue el interés del Fortín que Raúl Gámez viajó especialmente a cerrar el fichaje. Sin embargo, el brasileño se inclinó por una oferta del Mérida español. ¿Qué pasó en 1998? Vélez fue campeón del Clausura y Cléber, tras un semestre discreto, pegó la vuelta a Brasil para vestir los colores del… Atlético Paranaense, de donde se escapó magistralmente antes de debutar para volver a ponerse la camiseta de Coritiba.

Mostaza Merlo a Aldosivi (2013)

Cuando Reinaldo Carlos Merlo se va de un club, generalmente se va mal. Muy mal. Y los motivos expuestos por el entrenador casi siempre van por el mismo lado: una supuesta falta de códigos del resto de los protagonistas, ya sean jugadores o dirigentes. Así se fue de Racing, River, Rosario Central, Douglas Haig y Colón, entre otros. Aunque lo vivido en Aldosivi superó todas las predicciones.

En septiembre de 2013, Mostaza llegó a Aldosivi, que por ese entonces penaba en la B Nacional (estaba penúltimo), tras el paso de Sebastián Rambert y el interinato de Pablo Corti. Se esperaba una voz de experiencia para el banco, alguien que pudiera aportar su sabiduría en un momento difíci. “Creo en los jugadores, en el presidente en el club y en la hinchada. Y tenemos que sacar esto adelante, a eso vine. Lo vamos a lograr”, dijo el DT en su presentación. Y todos creyeron.

Lo que vino después, fue una versión express de un Mostaza Classic. Tras asumir un miércoles, dirigió la práctica del jueves y esa misma noche le comunicó al presidente del club, José Moscuzza, que se tenía que volver a Buenos Aires porque tenía un familiar enfermo. “¿Vas y volvés?”, le preguntó el dirigente. “No, me voy y no vuelvo”, contestó el entrenador.

Apenas 48 horas después de haber arreglado con el Tiburón (no superó el récord de Labruna), Merlo se tomó el palo y desató la furia de sus ex dirigidos, que no tardaron nada en atenderlo: “A mí me llamó Migliónico. A todos les cambió el apellido; cualquier cosa decía. Uno lo toma como una falta de respeto. Gracias a Dios se fue. En dos días que estuvo, la verdad que no le pegó el nombre a ninguno, y nosotros necesitábamos algo inmediato. La verdad que nunca me había pasado. A Ángel Vildozo, le decía Vildoza. Y venía de jugar en Primera”, llegó a decir el arquero Pablo Campodónico.

Pero si en Mar del Plata ya estaban calientes, imagínense unos días más tarde, cuando el hombre del Paso a Paso firmó con Racing para darle vida a su tercer ciclo en la institución. ¡Y sin haber rescindido su contrato con Aldosivi! “No puede subestimar a la gente así, es una tomadita de pelo”, tiró Moscuzza.

Demasiado tarde, Mostaza lo había hecho de nuevo.

Del Solar a Racing (1989/90)

José Guillermo del Solar, más conocido como el Chemo, fue uno de los pocos talentos de exportación del fútbol peruano de los 90. Pasó por el Tenerife de Valdano (donde jugó al lado de Fernando Redondo) e hizo escalas en Salamanca, Celta de Vigo y Valencia de España, antes de cerrar su tour europeo en el Beşiktaş de Turquía y Mechelen de Bélgica.

Pero antes de todo eso, el lungo volante central de Universitario estuvo cerca de pasar a Racing, equipo al que había enfrentado en la Copa Libertadores de 1989.

La producción del Chemo con la camiseta académica corresponde a la revista Solo Fútbol y se hizo en Argentina, cuando el futbolista viajó para reunirse con Juan De Stéfano. Guita en Avellaneda no sobraba, como contó el mismo del Solar, así que terminó yéndose a Chile.

En 2002, colgaría los botines con los Cremas, saliendo campeón del torneo Apertura de la mano de Angel Cappa. Sí, contra todos.

Mutu a Racing (2013)

No fue una joda por el día de los inocentes ni una bomba de humo inventada en las redes sociales. La posibilidad de que un reconocido futbolista rumano llegara al fútbol argentino existió y fue desestimada por el mismo club. Así fue la historia de Adrian Mutu y Racing.

Se terminaba el 2013 y La Academia venía de mal en peor. Los hinchas aún gozaban con el reciente descenso de su clásico rival, pero el equipo no les ofrecía nada para celebrar. Armar un buen equipo para el 2014 era el objetivo, pero el libro de pases corto apenas le permitía reforzar lo que tenía a Mostaza Merlo.

En Europa, mientras tanto, el delantero Adrian Mutu jugaba en el Ajaccio de Francia, pero buscaba cambiar de aires, después de haber pasado por Inter, Parma, Chelsea, Juventus y Fiorentina, entre otros.

¿Qué conspiraba con semejante trayectoria? Sus antecedentes de indisciplina. Y no hablamos solo de sus casos de doping positivo, sino por algunas termeadas, como haber publicado en Facebook un meme del entrenador de Rumania, Victor Piturca, con la cara Mr Bean. Obvio que nunca más fue convocado.

A un mes de aquel incidente que le costó su despedida de la Selección, Mutu fue ofrecido a Racing, pero el mismo Presidente Víctor Blanco, que no veía con tan buenos ojos traer a un jugador grande como Diego Milito, mucho menos se ilusionaba con abrir la billetera por un rumano de 34 años. Luego de hablar con Merlo, lo bajó. Y eso que a Mutu lo volvía loco todo lo que fuera blanco.

Mal Pase: Morais a Boca (2007)

Las primeras semanas de 2007 fueron agitadísimas en el siempre conturbado mundo Boca. Después de perder el tricampeonato de manera insólita en las últimas fechas del torneo Apertura 2006, y tras la salida de Ricardo La Volpe, Miguel Ángel Russo asumió con un objetivo claro: ganar la Copa Libertadores.

Mientras soñaba con la vuelta de Juan Román Riquelme desde Europa, el cuadro de la Ribera buscaba otras alternativas más cercanas. Uno de los tantos nombres a los que apuntaba la dirigencia del Xeneize era el de Leandro Gracián, que estaba en el Monterrey de México. Descartada esa posibilidad, surgió la chance del brasileño Manoel de Morais Amorim, más conocido como Morais.

Pieza fundamental de la fantástica Generación 84 de Vasco da Gama (integrada también por Francisco Alberoni, de efímero paso por Independiente en 2004), que entre 1997 y 2001 estuvo casi 130 partidos sin perder, Morais irrumpió en la primera del cruzmaltino en 2002, aunque tardaría un tiempo en adaptarse. Tras una breve estadía en el Atlético Paranaense (2004/05), regresó a Río de Janeiro y en 2006 fue uno de los puntos altos del equipo que terminó a un paso de la zona de clasificación a la Libertadores.

Enganche zurdo, talentoso y con mucho futuro por delante, Morais, de 22 años, ya despertaba el interés de algunos clubes europeos como el Olympiakos de Grecia o el Red Bull Salzburg de Austria, a los que les daba la espalda. Esperaba algo más importante y tenía con qué: en 2006 había sido convocado por Dunga a la selección, aunque no salió del banco en el amistoso contra Noruega.

Su pase estaba tasado en 9 millones de dólares, pero el trámite también implicaba sentarse a negociar con uno de los dirigentes más turbios del fútbol sudamericano, Eurico Miranda. “Boca es un grande del fútbol mundial y va a disputar la Libertadores. Está claro que no puedo descartar esa posibilidad”, decía Morais en declaraciones a la radio Globo. En São Januário se hacían los desentendidos: “Vamos a charlar. Todo jugador tiene su precio. Pero tiene que ser un buen negocio para todos. Ellos (por las autoridades de Boca) tienen que venir con un camión lleno de dinero. Para llevar a Morais de Vasco van a tener que transpirar bastante. Si ellos están realmente interesados, deben responder con mucho dinero”, arremetía José Luiz Moreira, el vice brasileño

¿Y Russo? “Morais o Gracián son dos cosas distintas. A Gracián hemos intentado conseguirlo y lo otro es una posibilidad que surgió imprevistamente. Uno busca información de gente amiga que está en Brasil y te van diciendo. Son todas situaciones para evaluar. Siempre es difícil lo desconocido. A Gracián ya lo conocíamos, cualquier otra posibilidad que no sea Gracián es toda una apuesta. Son situaciones de negociaciones difíciles”, tiraba el hombre de las sonrisa perfecta. Son decisiones.

Finalmente, Morais continuó en Vasco da Gama y luego pasó por un sinfín de clubes, siempre perseguido por las lesiones y flojas actuaciones. Hoy juega en el Brasiliense de la Serie D. Lo de Boca es historia conocida: una semana después selló el regreso de Juan Román Riquelme, que la rompió en la Libertadores, y a mitad de año abrochó el pase de Leandro Gracián, que, bueno, mejor no recordarlo…