Lalinde, Gambetta, Olivera y Soto a Colón (2014)

Debacle deportiva, conflicto entre dirigentes y jugadores, aprietes de la barra, Osella en modo Caruso (?) y la amenaza de papá un inminente descenso. Podría ser la crónica del decadente presente de Colón de Santa Fe, pero no, nos referimos esta vez a su versión post L*rche de 2014.

Por aquellos años, el Sabalero atravesaba la peor crisis institucional de su historia. La gestión que gobernó desde 2007 hasta 2013 había arrasado con el club, dejando deudas de todos los colores, cuentas embargadas, descuento de puntos y una virgen pensión destruida. Tamaña hecatombe hizo eco en un equipo sumergido en la zona de descenso a tan solo 6 meses de terminar la temporada.

La nueva CD inició un intento de rescate deportivo e institucional. Apostó por un DT de perfil bajo y laburador como Diego Osella, cuya idea fue la de armar un equipo competitivo haciendo un mix entre pibes del club (a los que ya conocía de su anterior paso como ayudante de Sensini) y algunas incorporaciones en modo precios cuidados (?) y con un poco de mayor experiencia en puestos claves. “Si acertamos en los refuerzos, tenemos chances… No nos sirve las cosas a medias. Sabemos que vamos a una guerra”, arremetió el entrenador.

El primer soldado reclutado (?) fue Julián Lalinde, un delantero uruguayo del montón proveniente de Deportivo Pasto (Colombia). “Hablé con Alcoba, me dijo que es un club espectacular, y eso terminó ayudando muchísimo a la hora de tomar la decisión. Por lo que tengo entendido tiene un nuevo presidente, con cambio de la directiva. Quieren hacer las cosas bien para salir de la zona de descenso. Es una linda responsabilidad y estoy deseoso de afrontarla”.

Resuelto el tema del 9, fueron en búsqueda de un defensor. De la noche a la mañana (?) sorprendió el nombre de Gianmarco Gambetta, joven promesa peruana que jugaba en San Martín de Porres y que poco tiempo atrás había debutado en su selección. “Me voy a mi nuevo equipo para aportar lo mejor que pueda, quiero colaborar para sacar a Colón del mal momento que viene pasando”, declaró el jugador.

Sin embargo, en menos de 24 horas el traspaso se frenó. Por un lado, Álvaro Barco, gerente del club peruano, no veía al Sabalero como una buena vidriera para el jugador. La situación de Colón es lamentable y es candidato al descenso… Un año más en San Martín lo hubiese consolidado”. Por otro lado, el propio Osella, avalado por algunos dirigentes, descartaron la llegada de Gambetta, ya que preferían sumar alguien con mayor oficio. Algo lógico, según sus planes de ir a la guerra con gente madura (?).

Caída la llegada del joven peruano, la CD fue a contratar al defensor elegido por el entrenador: Wilfredo Olivera, confeso hincha del sabalero que por entonces estaba marginado en Quilmes. “Osella me quiere ciegamente y voy a un club donde me eligieron a pesar de que hace 8 meses y medio que no juego… Voy a estar cerca de mi familia, pero más allá de todo priorizo jugar… Tengo en claro que vamos a pelear la permanencia con Quilmes, pero le deseo lo mejor. Ojalá los dos equipos podamos mantener la categoría y que se vaya otro. Habrá que sacar muchos puntos”.

Durante esos días, comenzaron los rumores de que el equipo santafesino iba a ser inhibido para incorporar jugadores hasta que no saldara las deudas con aquellos que habían quedado libres por falta de pago. Ante esta incertidumbre, Olivera (quien ya se había despedido de sus compañeros de Quilmes) continuó practicando en la reserva del Cervecero a la espera de que se resolviera la situación.

Días más tardes, y pese a que tenía todo acordado con Colón y sólo restaba que se levante la inhibición, la CD sabalera le bajó el pulgar luego de enterarse que llegaba con una molestia en la rodilla izquierda que no le permitía entrenarse con normalidad. Al hablar de las complicaciones del pase, Willy confesó: Sabía el esfuerzo que estaba haciendo Osella por llevarme… le dije que lo charle con los dirigentes porque no quería ir a poner en juego la cabeza de él… No quería sacar ventaja de eso porque no correspondía, quise ser sincero y si se daba, se daba. Si no, me quedaba acá en Quilmes, como terminó ocurriendo”, remarcó.

Frustrado el pase del soldado (?) Olivera, Colón fue una vez más en búsqueda de un defensor y cerró la contratación de Carlos Soto, histórico referente de All Boys.

Sin embargo, el mismo día que Soto se unía a las prácticas con el plantel, el Comité Ejecutivo de la AFA resolvía que Colón y (casualmente) All Boys estaban impedidos de incorporar refuerzos, como castigo por haber dejado jugadores libres por falta de pago.

Julián Lalinde, el delantero charrúa que llevaba semanas practicando con el plantel, declaró: “ayer me enteré de esta resolución y la verdad que me puso muy triste. Fue una noticia dolorosa porque tenía muchas expectativas por poder jugar e intentar salir de esta situación tan incómoda, pero lamentablemente pasó los que todos saben. Hoy solo vine para tener un día más de entrenamiento y para despedirme de los muchachos”. Más tarde y sin cassette agregó La verdad estoy como loco, no puedo jugar por ahora, me vine con mucha ilusión. Parece que si presento un recurso de amparo me permitirían jugar, pero todavía no sé”. Finalmente ni el yorugua ni Soto emplearon el recurso de amparo y se fueron de Santa Fe.

Pasado un mes de pretemporada, Osella terminó conformándose con la resaca del torneo anterior, los pibes del club, y Ezequiel Videla, la única “cara nueva” que llegó para cubrir la vacante disponible por la lesión de Maxi Caire. La historia que le sigue es ya de manual: El Negro hizo un gran arranque de torneo (llegando a ser puntero durante varias fechas) y la coloneó hacia el final, incluyendo el desempate contra Rafaela en el Gigante de Arroyito.

¿Qué pasó con los malpasados? Lalinde tuvo un paso incomprobable por  China para luego regresar al país y vestir la de Ferro. Gambetta creyó encontrar mejor vidriera en el Argentinos del Bichi Borghi, pero su paso fue intrascendente y -vaya paradoja del destino- terminó descendiendo junto a Colón. Olivera se quedó en Quilmes hasta julio cuando recaló finalmente en el sabalero para jugar en la B. Y Soto quedó libre de All Boys y se lo llevó el Ruso Zielinski a Belgrano. Como verán, datos para nada relevantes. Es que no fueron precisamente unas grandes luminarias ni mucho menos las que no llegaron al sabalero, pero el hecho de tratarse de un poker de malpases valía la pena su espacio en nuestra memoria (?).

Como positivo para rescatar de esa época, fue que esos malpases les dieron lugar a pibes como Alario, Meli, Poblete, Luque, Graciani y Conti, quienes poco tiempo después le darían buenos réditos económicos a la institución, y sobre todo, el rápido retorno a Primera en el famoso torneo express de los 8 ascensos.

Hoy, en 2020, Colón parece querer repetir el mismo cuentito, aunque no a modo de Mal Pase porque ya jugó media hora, sino algo más cercano a Deformaciones. El tiempo que dure la mufa de Los Palmeras lo dirá…

 

Montenegro a Nueva Chicago (2015)

Fue goleador. Campeón. Descendió. Ascendió. Lo único que le quedaba por hacer era jugar un torneo de 30 equipos (?). Y eso estuvo a punto de no ocurrir, ya que a comienzos de 2015, cuando ese mamarracho dio inicio, Daniel Gastón Montenegro fue apartado del plantel profesional de Independiente. Jorge Almirón, con el visto bueno de Hugo Moyano, lo mandó a entrenarse con la Reserva, poniéndole fin a su cuarta y última etapa en el Rojo.

Sin embargo, la posibilidad de enfrentar a entrañables equipos como Crucero del Norte, Sarmiento o Temperley aún era factible: Nueva Chicago buscaba un reemplazo para Gomito Gómez (había sufrido una distención ligamentaria) y el Rolfi era el apuntado. Se iniciaron las conversaciones y todo parecía encaminado: hubo un rápido acuerdo de palabra, se preparó el contrato y sólo faltaba la firma. Hasta el presidente Sergio Ramos lo confirmaba vía Twitter.

Mientras tanto, el DT Omar Labruna se ilusionaba. “En lo futbolístico sabemos que va a ser un jugador muy importante para nuestro plantel. Veremos cómo está físicamente”, manifestaba, agregando que él también había tenido mucho que ver en esa transferencia: “yo molesté bastante para poder traer a Montenegro. En Chicago teníamos que incorporar a un jugador en esa zona.”

A pesar de tanta aclamación, el Rolfi nunca apareció por Mataderos. Es que en el medio se metió Huracán, el primer amor del hábil mediocampista. En un abrir y cerrar de ojos, arregló con el Globo. Y Labruna cambió elogios por críticas: “Se llegó a un acuerdo de palabra con él. Hoy iba a firmar los papeles. Veo que las personas cambian, las palabras no alcanzan”, señaló el técnico.

Finalmente, hubo tercer ciclo de Montenegro con los de Parque Patricios, en el que llegó a una final de Copa Sudamericana y se retiró a los 39 años, dejando al equipo clasificado a la Copa Libertadores. Mientras tanto, Chicago cumplía mediocres campañas en el Nacional B. Con Gomito Gómez como símbolo y figura, obvio.

Osvaldo a Sud América (2015)

Una valija, la bandera uruguaya, un par de monitores y tres personas. La foto estilo paparazzi tiene como protagonista a Daniel Osvaldo, en su brevísima estadía del otro lado del charco en julio de 2015. Aunque la imagen parezca la de una oficina de migraciones, se trata de una reunión en la que el ex de Jimena Barón estuvo cara a cara con directivos del país vecino. ¿Su objetivo? Acordar su traspaso a la Institución Atlética Sud América.

Luego de su paso por Boca Juniors, el atacante había rescindido con el Southampton, quien era dueño de su ficha, quedando con el pase en su poder. De esta manera, visitó fugazmente las oficinas de la Asociación Uruguaya de Fútbol para pedir su pase a Sud América, el equipo que alguna vez usó la camiseta y el escudo de Chacarita.

Obviamente, Dani Stone no tenía intenciones de jugar en el paisito: buscaba generar una triangulación para terminar actuando en Europa.

¿Qué tan legal era esto? Vicente Celio, ex presidente de Chaca y en ese momento mandamás del humilde club montevideano, aseguraba que operaciones de ese estilo estaban reconocidas por la FIFA, pudiendo un futbolista estar fichado en tres equipos por temporada, y jugar en dos. “Al jugador lo beneficia porque nosotros le conseguimos club y por esa gestión cobramos”, aunque aclaraba: “los ingresos de esta transacción van completamente para Sud América”.

A los pocos días, Osvaldo acordó su llegada al Porto, donde apenas disputaría 12 partidos antes de volver a Boca y ponerle punto final (por un tiempo) a su carrera. ¿Dónde sucedió esto? En Montevideo, tras un partido contra Nacional en el que Guillermo Barros Schelotto encontró al delantero fumando en el vestuario. Ahí nomás, el Mellizo le bajó el pulgar para siempre. Al final, los gordos de traje lo trataron mejor.

Lesman a Junior (2016)

No hace tanto tiempo, el fútbol argentino clase B se vio renovado por la aparición de un futbolista con carasterísticas singulares: 9 de área, corpulento, con buen juego aéreo, colorado y con un alto promedio de gol: 17 tantos en 21 partidos con All Boys. Así la mayoría conoció a Germán Lesman en 2016.

Claro que otro empujoncito para su popularidad, se lo dio su apodo: El Rooney argentino”, gracias su parecido físico con el delantero inglés. De yapa, su compañero Ricardo Blanco le hacía la segunda haciéndose pasar por el Pocho Lavezzi.

Ese buen año de Lesman (fue goleador de la B Nacional), que venía de romperla en Defensores de Villa Ramallo y antes había pasado sin tanta fortuna por Colón, Rangers de Chile y varios equipos de nuestro ascenso, le valió el interés de clubes de Argentina y del exterior, algo que All Boys finalmente no pudo capitalizar porque el futbolista reclamó su libertad de acción por falta de pago.

Tras ausentarse de los entrenamientos en Floresta por motivos más que entendibles, el jugador empezó a ser mencionado por los medios colombianos como refuerzo de Millonarios, primero; y por último de Junior de Barranquilla. Incluso su representante, Luciano Krikorián, lo dio por hecho: “La gente de Junior hizo un ofrecimiento, nosotros hicimos una contra propuesta y parece que se va a cerrar. Estoy esperando el ok, que me digan que está todo perfecto. El jugador quiere ir.  El negocio está para cerrarse ya. Es más, yo creería que ya está hecho”.

Luego de varias idas y vueltas, que incluyeron una operación por una hernia, el hombre nacido en Esperanza (Santa Fe) le dijo adiós a All Boys y se sumó a Huracán, donde jugó 3 partidos y no hizo goles, algo parecido a lo que le sucedió en 2017 en Instituto, donde disputó 4 encuentros y no la metió.

Después de haberse sacado la mufa en Brown de Adrogué, actualmente defiende la camiseta de Villa Dálmine. Y sigue siendo el Rooney argentino.

Maradona al Barcelona de Ecuador (1997)

No fue extenso el lapso en el que Abadalá Bucaram fue Presidente de Ecuador: apenas desde agosto de 1996 a febrero de 1997. Sin embargo, en ese breve período se las arregló para presidir también al Barcelona de Guayaquil e intentar contratar a Diego Armando Maradona. Acá, la historia.

Polémico y con perfil alto, Bucaram llegó al poder después de haberlo intentado tres veces. En 1996, ganó las elecciones en su país y prometió, por sobre todas las cosas, combatir la corrupción, mejorar la economía (lo terminó llamando a Cavallo como referente de la convertivilidad) y ocuparse de los más necesitados. Algo que nunca escuchamos (?).

Un plan de viviendas llamado “Un solo toque” y una leche subsidiada llamada “Abdalact” (sí, el sachet venía con su cara) fueron sus caballitos de batalla para ganarse al pueblo, pero las cosas no funcionaron del todo bien. Pese a entregar miles de casas en la Ciudad de Durán, fue muy criticado por no contar con una buena planificación y, como si fuera poco, la leche del Presi fue sacada del mercado por no contar con el mínimo de calidad.

No caían bien en ciertos sectores de Ecuador las medidas populistas de Bucaram, mucho menos cuando se dedicaba a cantar, así que sus opositores empezaron a abonar la idea de que el Presidente estaba loco. Y medio que Abdalá los apoyaba.

Basándose en sus facultades como mandamás del Barcelona de Guayaquil, ideó un equipo repleto de figuras, entre las que se encontraban Carlos Valderrama (o Valdeggggama, según él), Giovanni Hernández, Claudio Caniggia y Gabriel Batistuta. Pero claro, todos los cañones apuntaban a Maradona, por el cual hizo gestiones.

Un emisario de los Canarios viajó a la Argentina y se reunió con Guillermo Coppola, representante del Diez, para tenerlo en Ecuador. Y Diego, que en ese momento jugaba salteado y se encontraba en el final de su carrera, se entusiamó con la idea, según se refleja en el video del periodista Diego Arcos, que recopiló testimonios de los protagonistas de esa historia.

Maradona acordó jugar un partido amistoso con la camiseta del Barcelona y dejó abierta la posibilidad de sumarse oficialmente al plantel, tal como quedó registrado en un cruce televisivo que tuvo con el papá del baldosero Dalo, si hasta dicen que había pedido vivir en las Islas Galápagos, para disfrutar de las focas (?).

Según Bucaram, depositó anticipadamente medio millón de dólares en la cuenta del argentino, quien nunca jugó en Barcelona y tampoco devolvió el dinero.

Pocas semanas después, Bucaram sería destituído por el Congreso Nacional, por “incapacidad mental para gobernar”. Sí, lo voltearon por loco y se vio obligado a irse del país. Recién en 2017, cuando prescribieron todas sus causas, pudo volver a Ecuador.

Navarro Montoya a Colo Colo (2000/2001)

Hay palabras o nombres que, combinadas o en conjunto, remiten inexorablemente a una imagen. Decir “Navarro Montoya” y “Colo Colo“, es pensar inmediatamente a aquel episodio del perro Ron en la Copa Libertadores de 1991, cuando el Mono terminó con el culo mordido. Pero aunque haya pasado desapercibido por estos lares, hubo un segundo capítulo entre el arquero y el club. Acá, la historia.

Nueve años después de aquella batalla copera, el colombiano nacionalizado argentino regresó al Estadio Monumental, invitado a último momento por el chileno Ivo Basay, que se despedía del fútbol. Las ausencias de Claudio Arbiza y Marcelo Ramírez, los dos porteros del Cacique, propiciaron que el Mono terminase atajando para el equipo donde había sufrido uno de los reveses más grandes de su carrera.

Esa noche, el ex Boca formó parte del 11 habitual del Colo Colo y enfrentó a figuras de la talla de Superman Vargas, Oscar Ruggeri, el Colorado Mac Allister, el Diablo Etcheverry, Enzo Francéscoli y el Patito Aguilera, entre otros.

Por esas horas, también, se mencionaba que Navarro Montoya podía terminar atajando oficialmente en el Albo al año siguiente, posibilidad que el propio arquero no descartó ante las cámaras, ya que estaba con el pase en su poder luego de su experiencia española.

Finalmente, en 2001 el Mono recaló en Chile, pero firmó con Deportes Concepción.

Mal Pase: Philippe al Kaizer Chiefs (2017)

Después de terminar cuartos y quedarse afuera de todo en la temporada 2016/17, los Kaizer Chiefs sudafricanos salieron a romper el mercado para tratar de volver a los primeros planos. ¿Qué buscaban? Un delantero que aprovechara la mayor cantidad de oportunidades generadas y que compitiera con el experimentado Bernard Parker, el venezolano Gustavo Páez y los juveniles Ryan Moon y Emmanuel Letlotlo. Así fue como apareció en Johannesburgo el ex Boca Jonatan Philippe, que venía de jugar en el Agrotikos Asteras, de la segunda división griega, donde convirtió 9 goles en 34 partidos.

Si bien durante las primeras semanas varios medios locales aseguraron que Philippe iba a firmar contrato por dos años, el entrenador Steve Komphela era más cauto: “Me gusta cómo maneja la pelota en tres cuartos de cancha. Es muy difícil que se la saquen. Sin embargo, todavía no está en su mejor forma física. Vamos a esperar antes de tomar una decisión”, repetía.

El argentino tenía una prueba de fuego en su presentación en sociedad en el duelo contra Chippa United por la Premier’s Cup, un torneo amistoso. Con mayoría de suplentes y juveniles, los Glamour Boys se vieron muy superados por su rival y lo perdieron sobre la hora con un tiro libre del veterano Katlego Mashego. Philippe, que jugó los 90 minutos, no se entendió con Ryan Moon y prácticamente no tuvo chances de convertir.

Después de casi un mes a prueba, en el que coincidió con el nigeriano ex Talleres Okiki Afolabi, al Francés lo bajaron de un hondazo: “No se va a quedar. No es lo que el equipo está buscando. Necesitamos a alguien que esté en el área y haga goles. Philippe no demostró nada destacable”. Durísimo.

Mal Pase: León al PSV Eindhoven (2004)

A mediados de 2004, Boca Juniors parecía empecinado en abrir mercados poco explorados, como el holandés. A los arribos del mediocampista Sebastián Rusculleda y el delantero Gastón Sangoy al Ajax B, se le sumó la llegada a prueba del defensor central Federico León al PSV Eindhoven.

Con apenas un partido en la Primera del Xeneize (ante Colón de Santa Fe, por la penúltima fecha del Apertura 2003), el juvenil de 19 años apareció acompañado de dos coreanos, An Sang-hyun y Lee Ji-nam. Según el director deportivo Stan Valckx, León era un viejo anhelo del equipo fundado para los empleados de la fábrica de las lamparitas incandescentes. Lastimosamente (?), tras varios días bajo las órdenes de Guus Hiddink, ninguno de los tres pasó el filtro.

De regreso en Argentina y sin lugar en Boca, León actuó largo y tendido en clubes como Almirante Brown y Aldosivi (incluso en Primera) y sumó pasos por Ferro Carril Oeste, Barracas Central y Sarmiento de Resistencia. En el exterior, vistió las camisetas del Elche Ilicitano, Málaga B, ambos de España, y Deportes Iquique de Chile.