Mostaza Merlo a Aldosivi (2013)

Cuando Reinaldo Carlos Merlo se va de un club, generalmente se va mal. Muy mal. Y los motivos expuestos por el entrenador casi siempre van por el mismo lado: una supuesta falta de códigos del resto de los protagonistas, ya sean jugadores o dirigentes. Así se fue de Racing, River, Rosario Central, Douglas Haig y Colón, entre otros. Aunque lo vivido en Aldosivi superó todas las predicciones.

En septiembre de 2013, Mostaza llegó a Aldosivi, que por ese entonces penaba en la B Nacional (estaba penúltimo), tras el paso de Sebastián Rambert y el interinato de Pablo Corti. Se esperaba una voz de experiencia para el banco, alguien que pudiera aportar su sabiduría en un momento difíci. “Creo en los jugadores, en el presidente en el club y en la hinchada. Y tenemos que sacar esto adelante, a eso vine. Lo vamos a lograr”, dijo el DT en su presentación. Y todos creyeron.

Lo que vino después, fue una versión express de un Mostaza Classic. Tras asumir un miércoles, dirigió la práctica del jueves y esa misma noche le comunicó al presidente del club, José Moscuzza, que se tenía que volver a Buenos Aires porque tenía un familiar enfermo. “¿Vas y volvés?”, le preguntó el dirigente. “No, me voy y no vuelvo”, contestó el entrenador.

Apenas 48 horas después de haber arreglado con el Tiburón (no superó el récord de Labruna), Merlo se tomó el palo y desató la furia de sus ex dirigidos, que no tardaron nada en atenderlo: “A mí me llamó Migliónico. A todos les cambió el apellido; cualquier cosa decía. Uno lo toma como una falta de respeto. Gracias a Dios se fue. En dos días que estuvo, la verdad que no le pegó el nombre a ninguno, y nosotros necesitábamos algo inmediato. La verdad que nunca me había pasado. A Ángel Vildozo, le decía Vildoza. Y venía de jugar en Primera”, llegó a decir el arquero Pablo Campodónico.

Pero si en Mar del Plata ya estaban calientes, imagínense unos días más tarde, cuando el hombre del Paso a Paso firmó con Racing para darle vida a su tercer ciclo en la institución. ¡Y sin haber rescindido su contrato con Aldosivi! “No puede subestimar a la gente así, es una tomadita de pelo”, tiró Moscuzza.

Demasiado tarde, Mostaza lo había hecho de nuevo.

Del Solar a Racing (1989/90)

José Guillermo del Solar, más conocido como el Chemo, fue uno de los pocos talentos de exportación del fútbol peruano de los 90. Pasó por el Tenerife de Valdano (donde jugó al lado de Fernando Redondo) e hizo escalas en Salamanca, Celta de Vigo y Valencia de España, antes de cerrar su tour europeo en el Beşiktaş de Turquía y Mechelen de Bélgica.

Pero antes de todo eso, el lungo volante central de Universitario estuvo cerca de pasar a Racing, equipo al que había enfrentado en la Copa Libertadores de 1989.

La producción del Chemo con la camiseta académica corresponde a la revista Solo Fútbol y se hizo en Argentina, cuando el futbolista viajó para reunirse con Juan De Stéfano. Guita en Avellaneda no sobraba, como contó el mismo del Solar, así que terminó yéndose a Chile.

En 2002, colgaría los botines con los Cremas, saliendo campeón del torneo Apertura de la mano de Angel Cappa. Sí, contra todos.

Mutu a Racing (2013)

No fue una joda por el día de los inocentes ni una bomba de humo inventada en las redes sociales. La posibilidad de que un reconocido futbolista rumano llegara al fútbol argentino existió y fue desestimada por el mismo club. Así fue la historia de Adrian Mutu y Racing.

Se terminaba el 2013 y La Academia venía de mal en peor. Los hinchas aún gozaban con el reciente descenso de su clásico rival, pero el equipo no les ofrecía nada para celebrar. Armar un buen equipo para el 2014 era el objetivo, pero el libro de pases corto apenas le permitía reforzar lo que tenía a Mostaza Merlo.

En Europa, mientras tanto, el delantero Adrian Mutu jugaba en el Ajaccio de Francia, pero buscaba cambiar de aires, después de haber pasado por Inter, Parma, Chelsea, Juventus y Fiorentina, entre otros.

¿Qué conspiraba con semejante trayectoria? Sus antecedentes de indisciplina. Y no hablamos solo de sus casos de doping positivo, sino por algunas termeadas, como haber publicado en Facebook un meme del entrenador de Rumania, Victor Piturca, con la cara Mr Bean. Obvio que nunca más fue convocado.

A un mes de aquel incidente que le costó su despedida de la Selección, Mutu fue ofrecido a Racing, pero el mismo Presidente Víctor Blanco, que no veía con tan buenos ojos traer a un jugador grande como Diego Milito, mucho menos se ilusionaba con abrir la billetera por un rumano de 34 años. Luego de hablar con Merlo, lo bajó. Y eso que a Mutu lo volvía loco todo lo que fuera blanco.

Mal Pase: Morais a Boca (2007)

Las primeras semanas de 2007 fueron agitadísimas en el siempre conturbado mundo Boca. Después de perder el tricampeonato de manera insólita en las últimas fechas del torneo Apertura 2006, y tras la salida de Ricardo La Volpe, Miguel Ángel Russo asumió con un objetivo claro: ganar la Copa Libertadores.

Mientras soñaba con la vuelta de Juan Román Riquelme desde Europa, el cuadro de la Ribera buscaba otras alternativas más cercanas. Uno de los tantos nombres a los que apuntaba la dirigencia del Xeneize era el de Leandro Gracián, que estaba en el Monterrey de México. Descartada esa posibilidad, surgió la chance del brasileño Manoel de Morais Amorim, más conocido como Morais.

Pieza fundamental de la fantástica Generación 84 de Vasco da Gama (integrada también por Francisco Alberoni, de efímero paso por Independiente en 2004), que entre 1997 y 2001 estuvo casi 130 partidos sin perder, Morais irrumpió en la primera del cruzmaltino en 2002, aunque tardaría un tiempo en adaptarse. Tras una breve estadía en el Atlético Paranaense (2004/05), regresó a Río de Janeiro y en 2006 fue uno de los puntos altos del equipo que terminó a un paso de la zona de clasificación a la Libertadores.

Enganche zurdo, talentoso y con mucho futuro por delante, Morais, de 22 años, ya despertaba el interés de algunos clubes europeos como el Olympiakos de Grecia o el Red Bull Salzburg de Austria, a los que les daba la espalda. Esperaba algo más importante y tenía con qué: en 2006 había sido convocado por Dunga a la selección, aunque no salió del banco en el amistoso contra Noruega.

Su pase estaba tasado en 9 millones de dólares, pero el trámite también implicaba sentarse a negociar con uno de los dirigentes más turbios del fútbol sudamericano, Eurico Miranda. “Boca es un grande del fútbol mundial y va a disputar la Libertadores. Está claro que no puedo descartar esa posibilidad”, decía Morais en declaraciones a la radio Globo. En São Januário se hacían los desentendidos: “Vamos a charlar. Todo jugador tiene su precio. Pero tiene que ser un buen negocio para todos. Ellos (por las autoridades de Boca) tienen que venir con un camión lleno de dinero. Para llevar a Morais de Vasco van a tener que transpirar bastante. Si ellos están realmente interesados, deben responder con mucho dinero”, arremetía José Luiz Moreira, el vice brasileño

¿Y Russo? “Morais o Gracián son dos cosas distintas. A Gracián hemos intentado conseguirlo y lo otro es una posibilidad que surgió imprevistamente. Uno busca información de gente amiga que está en Brasil y te van diciendo. Son todas situaciones para evaluar. Siempre es difícil lo desconocido. A Gracián ya lo conocíamos, cualquier otra posibilidad que no sea Gracián es toda una apuesta. Son situaciones de negociaciones difíciles”, tiraba el hombre de las sonrisa perfecta. Son decisiones.

Finalmente, Morais continuó en Vasco da Gama y luego pasó por un sinfín de clubes, siempre perseguido por las lesiones y flojas actuaciones. Hoy juega en el Brasiliense de la Serie D. Lo de Boca es historia conocida: una semana después selló el regreso de Juan Román Riquelme, que la rompió en la Libertadores, y a mitad de año abrochó el pase de Leandro Gracián, que, bueno, mejor no recordarlo…

Mal Pase: Mascia a Quilmes (2016)

Escaparle al descenso como siempre era el gran objetivo de Quilmes al inicio de la temporada 2016/17. Para esa misión, Alfredo Grelak contaba con los goles del uruguayo Juan Cruz Mascia. Sin espacio en Nacional de Montevideo, el jugador era uno de los fetiches del DT, que ya llevaba varios meses buscando su contratación. Parecía que esta vez iba a darse el gusto.

A fines de agosto, Mascia cruzó el Río de la Plata para firmar el contrato que lo uniría a préstamo por un año al Cervecero y hasta fue presentado en las redes sociales del club. Sin embargo, surgió un imprevisto que obligó a cambiar los planes.

El pase del futbolista estaba dividido en tres partes: 45% Nacional, 30% un grupo de representantes -incluido el baldosero Gerardo Rabajda– y 25% Miramar Misiones, donde hizo las divisiones inferiores. “Los Forlán le trancaron el préstamo de Mascia. Ayer Juan Cruz llamó al presidente para agradecerle por todo lo que había hecho Nacional para que pueda salir el pase, pero el mismo se lo trancaron los representantes. Tiene contrato con Nacional hasta junio del año que viene”, argumentaban los dirigentes del Bolso.

Sin llegar a un acuerdo y tras un par de días a la deriva (solo participó de dos entrenamientos) en la zona sur del Gran Buenos Aires, a Mascia no le quedó otra que tomarse el buque y regresar a Nacional.

Mal Pase: Domingo a Tijuana (2015)

Welcome to Tijuana, tequila, sexo y marihuana. Así recibieron en su cuenta oficial de Twitter los Xoloitzcuintles a Nicolás Domingo a fines de 2015. Luego de su buen paso por Banfield (2013 a 2015), el blondo se debatía entre ofertas de Gremio de Porto Alegre, River Plate, donde ya había actuado en tres etapas, y los mexicanos, que daban por hecha la transferencia, aunque faltaban detalles menores. Como firmar el contrato, claro (?)

Al respecto, Alejandro Grigera, vicepresidente segundo del Taladro, reconocía el interés de varios equipos por el jugador, que tenía seis meses más de contrato con el club de la zona sur, pero quería irse, y dejaba bien en claro que “falta mucho para que se concrete algo, porque incluso en comisión directiva hay que evaluar la mejor propuesta”.

Los días pasaron y la ausencia de Domingo en el centro de entrenamientos de Tijuana fue sellando el fracaso de la operación. El que estalló de bronca fue el DT de los Xolos, el siempre polémico Miguel Herrera, ex entrenador de la selección mexicana. “Se anunció y desafortunadamente el muchacho decidió irse a negociar con River y creo que hasta ya firmó. Lo esperábamos para esta semana o la otra, pero hasta que no venga aquí no se puede decir que es un refuerzo”, arremetió el popular Piojo. Y remató: “No es correcto hacer estas cosas, la verdad es que yo le di la mano y cumplí mis compromisos, así debe ser. Hay gente que no toma responsabilidad”.

Finalmente, algunas semanas después, Nico Domingo confirmó su regreso al Millonario.

Mal Pase: Manicero al Emelec (2008)

A la deriva. Así estaba el delantero Diego Manicero a mediados de 2008 tras un semestre con poca actividad: apenas 6 encuentros (ninguno completo) con la camiseta de Racing, en una temporada olvidable que culminaría con la Academia defendiendo su lugar en la máxima categoría ante Belgrano de Córdoba en la Promoción.

A Avellaneda había llegado a préstamo desde Lanús, de la mano de Miguel Ángel Micó, a quien conocía de su estadía en el Granate. “No me dejó mucho mi paso por Racing. La verdad es que no me fue como yo quería. Había tenido un diálogo con Miguel y me había dicho que me iba a dar más oportunidades, pero después no se dio. Es cierto que tampoco acompañaron los resultados como para que se pudiera tener una chance”, se sinceró el atacante.

De nuevo en Lanús, también se le cerraron las puertas. Así surgió la posibilidad de incorporarse al Emelec de Ecuador, que venía a los tumbos en el campeonato local y necesitaba un goleador. Caída la chance del peruano Juan Diego Gonzales-Vigil, Manicero tenía todos los números y hasta llegó a ser anunciado por la prensa.

Sin embargo, el pase no se concretó y el delantero terminó actuando en Belgrano de Córdoba (2008/09), donde tan solo jugó 6 partidos… y no convirtió goles.

Mal Pase: Centurión al Anzhi (2013)

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Llevaba apenas un semestre en Primera División y podía convertirse en la venta récord de la historia de Racing. A comienzos de 2013, Ricardo Centurión era la nueva joya del fútbol argentino. Por eso lo vinieron a buscar de Rusia, una plaza poco habitual, pero muy atractiva en cuanto a lo económico.

El Anzhi Majachkalá, un equipo de la República de Daguestán que participa de la Premier rusa, venía pisando fuerte de la mano del multimillonario Suleimán Kerímov y quería otro lujo: había contratado a Roberto Carlos en 2011 y en ese 2013 contaba con Guus Hiddink en el banco y Samuel Eto’o en la delantera. Sólo por nombrar algunos.

El Wachiturro, por entonces, venía de una actuación decepcionante con la Selección sub 20, quedando afuera en la primera ronda del Sudamericano. Eso no detuvo el interés de los rusos, que hicieron una oferta de casi 8 millones de euros y entonces en Racing lo entregaron con moño. Acá tenés tu pasaje y nos vimos (?).

Así fue como Ricardo, que venía de estar en bermudas y ojotas, tuvo que abrigarse para caer en el crudo invierno europeo. ¿La intención? Cerrar el pase y volver a Racing para jugar un torneo más. Las cosas, sin embargo, no fueron tan sencillas.

En la revisión médica, los del Anzhi descubrieron una malformación en uno de sus tobillos y entonces cambiaron las condiciones: el jugador debía quedarse para someterse a una operación, rehabilitarse en el club y, por supuesto, no volver a la Argentina. Los rusos querían eso o nada. Más o menos como un secuestro extorsivo.

Unos días más tarde, Centurión volvió al país con la excusa de venir a arreglar unas cosas y regresar al Anzhi para operarse, pero eso nunca sucedió.

La transferencia se cayó y después de un torneo con altibajos, que terminó con Ricky puteándose por Facebook con los hinchas, se fue a préstamos al Genoa de Italia.