Mal Pase: Lacerda a Independiente (2015)

El paso de Jorge Almirón como DT de Independiente mostró varios altibajos en el campo de juego. ¿El equipo jugaba bien? A veces sí, a veces no. ¿Ganó los clásicos? Algunos sí, otros no. ¿Obtuvo más triunfos que derrotas? El balance numérico fue positivo (14 victorias, 11 empates y 10 caídas), pero no lo suficiente para un club con tanta exigencia.

Sin embargo, el apoyo de los hinchas sufrió un quiebre durante el único mercado de pases en el que estuvo al mando.

A fines de 2014, el técnico decidió pasar la escoba. Jugadores emblemáticos como Federico Insúa, Daniel Montenegro y Sebastián Penco dejaron la institución, ya que no iban a ser tenidos en cuenta. El entrenador buscaba sacarse de encima pesos pesados e incorporar futbolistas de su confianza. Por ejemplo, al defensor uruguayo Jonathan Lacerda.

Venía de vestir la casaca de Olimpia de Paraguay y había estado bajo las órdenes de Almirón (cuando trabajaba como ayudante de campo de Juan Carlos Chavez) en el Atlas de México, en 2011. “Estuvimos poco tiempo porque me fui a Puebla, pero uno se da cuenta cómo es la persona. Le gustaba apostar al ataque.” Con respecto a su llegada a Avellaneda, se ilusionaba: “Independiente está entre los mejores equipos de Argentina. A cualquier futbolista le gustaría jugar allí”.

Estas declaraciones parecieron alcanzar para que el vicepresidente Noray Nakis lo confirmara como refuerzo: “llega entre el lunes y el martes para hacerse la revisión médica”, avisaba el directivo, quien además agregaba que “en el libro de pases anterior fuimos a buscar a Sergio Escudero porque justamente no pudimos traer a Lacerda”.

La cuestión es que el zaguero nunca apareció de este lado del charco. Aunque hasta los medios de su país ya lo daban como jugador del Rojo, prefirió volver a México para disputar la Liga de Ascenso con Dorados. ¡La de chistes gordofóbicos que nos perdimos!

Mal Pase: Guti a River (2012)

Mirándolo desde afuera, la cosa parecía estar encaminada: un futbolista sin club que quería seguir jugando, al que se le ofrecía el mejor contrato posible y, además, estaba de novio con una mujer oriunda de este país. Si todo eso era cierto… ¿Por qué José María Gutiérrez nunca se puso la camiseta de River?

La propuesta, efectuada a mediados de 2012, fue acercada por el empresario Carlos Prunes, quien también oficiaba como representante de Manu Ginóbili. A pesar de que no disputaba un partido desde octubre del año anterior, vistiendo los colores del Besiktas de Turquía, los dirigentes del Millonario pensaban en que el español podía hacerse un lugar entre apellidos como Cirigliano, Ponzio, Aguirre, Acevedo y Ledesma.

Desde el punto de vista contractual, el ex Real Madrid recibiría la misma remuneración que David Trezeguet, el hombre mejor pago de aquel plantel. Nada mal para un equipo recién ascendido.

En cuanto a su vida personal, había una noticia que daba para ilusionarse: Guti se encontraba en pareja con la tucumana Romina Belluscio, que desde hacía unos años se encontraba radicada en España. En diciembre de 2011, habían celebrado la navidad en su provincia natal, y pasaron unos días de vacaciones en Buenos Aires. Ya conocía el terreno.

A pesar de que la transferencia parecía encaminada, el propio jugador decidió rechazarla. Así lo anunció a través de Twitter: “No voy a ir a jugar a River y la verdad es que no me apetece jugar en Argentina, aunque les doy las gracias por el interés”. En la misma red social, agregaba que su intención era jugar en Estados Unidos, Qatar o Dubai. El proyecto deportivo ante todo (?).

Un tiempo después, confirmó el motivo de su decisión. “Estuve en un 99% de ir a jugar a River, pero mi mujer y yo pensamos la situación y decidimos que no era lo más conveniente. Argentina está muy lejos y ella está embarazada y necesita estar cerca de su familia”, afirmó. Lo que parecía ser una ventaja, terminó siendo contraproducente.

Finalmente, Matías Almeyda debió conformarse con lo que tenía, aunque siempre aclaró que nunca había pedido por el mediocampista. Por su parte, Guti no arregló condiciones con ninguna institución, y unos meses más tarde anunciaría su retiro definitivo.

Mal Pase: Rafael Delgado a Independiente (2015)

En su primer (y único) mercado de pases en Independiente, Jorge Almirón tuvo la intención de hacer varios retoques en el equipo. Por ejemplo, en el lateral izquierdo. La partida de Sergio Escudero, además del inconformismo del entrenador sobre el nivel de Lucas Villalba y Alexis Zárate, exigía un nuevo nombre que ocupara ese sector de la cancha.

Zurdo, joven y con poder de reventa, Rafael Delgado cumplía con los requisitos necesarios para adueñarse del puesto. Además, después de rescindir su contrato con Rosario Central, llegaba con el pase en su poder, lo que facilitaría las negociaciones.

El convenio se acordó rápidamente: el Rojo compraría la mitad del pase y el jugador firmaría un contrato por tres temporadas. “Es un paso muy importante en mi carrera por todo lo que representa jugar en Independiente. Estoy muy contento y espero ponerme a entrenar lo antes posible”, comentaba el defensor en aquel verano de 2015.

Sólo quedaba un detalle: aprobar la revisión médica. Lo que suele ser una formalidad, en este caso se transformó en el impedimento de la llegada del lateral a Avellaneda. Una reciente operación de meniscos en su rodilla izquierda fue el detonante para que la transferencia no se concretara. Según los facultativos, todavía le quedaba más de un mes de recuperación.

Sin embargo, la historia tuvo final feliz (?). Por un lado, Almirón recibió una compensación por esta desagradable sorpresa: Emiliano Papa y Nicolás Tagliafico llegarían para jugar por ese costado. Mientras que Delgado, a pesar de sus problemas físicos, alcanzaría un acuerdo con Estudiantes.

Mal Pase: Mena a Estudiantes (2015)

Bastante extraña parecía ser la contratación por parte del Pincha de este colombiano sin antecedentes destacados y un CV lleno de pasantías. Zaguero de casi 2 metros de estatura, apodado La Muralla, lógicamente fue presentado como impasable en la parte aérea, justo lo que buscaba Mauricio Pellegrino para reforzar la defensa del equipo.

Con 26 años, ya era un verdadero trotamundos: había pasado por nueve conjuntos de seis países diferentes, aunque en varios solo hizo turismo. Por ejemplo, en 2009 formó parte del plantel de Godoy Cruz sin pisar la cancha ni un minuto. Tampoco tuvo mucho rodaje en otros conjuntos como el Olaria (Brasil), Fénix (Uruguay) o Santiago Morning (Chile).

En fin, la historia dirá (?) que César Augusto Mena Mosquera estuvo unos días en el Country de City Bell, practicó con sus compañeros y casi se sube a un micro rumbo a Mar del Plata para jugar un amistoso frente a Independiente. Pero lo bajaron.

Es que su pase todavía pertenecía al Atlético Huila, que a último momento intentó cambiar las condiciones previamente acordadas. Algo que en La Plata no aceptaron.

Según un comunicado de la institución que comandaba Juan Sebastián Verón, “el jugador no pudo desvincularse del club colombiano por lo que Estudiantes decidió hacer marcha atrás, ante estas condiciones, de su contratación”. Y a Mena no le quedó otra que seguir con su periplo baldosero por otras tierras.

Mal Pase: Donnet a Flamengo (2005)

Hasta no hace mucho tiempo, el fútbol carioca en general, y Flamengo en particular, era un gigante dormido. Sin títulos relevantes desde 1992, cuando había conquistado por última vez el Brasileirão, en 2005 el Mengão atravesaba otra de sus tantas malas rachas deportivas y financieras, y coqueteaba con el primer descenso de su historia.

Decimonoveno entre 22 equipos, con apenas 9 puntos en 11 fechas, el cuadro más popular de Brasil necesitaba refuerzos de manera inmediata, y uno de los que entró en el radar fue el mediocampista de Boca Juniors Matías Donnet. Héroe inesperado de aquella noche de Yokohama ante el Milan en 2003, Puchero había actuado a cuentagotas con el Chino Benítez y no estaba dentro de los planes de Alfio Basile, flamante DT del Xeneize.

“Es un buen jugador, joven, pero con experiencia y un currículum maravilloso. Como todos los argentinos, es un jugador de mucha garra y será interesante que le transmita eso a sus compañeros del plantel”, decía el gaúcho Celso Roth, DT de Flamengo, en declaraciones que habrán caído muy bien entre sus dirigidos, claro.

Si bien aparentemente estaba todo encaminado y apenas faltaba la firma del contrato, el pase de Donnet al fútbol brasileño se cayó porque la esposa del jugador no quería saber nada con mudarse a una ciudad tan violenta como Río de Janeiro.

Finalmente, Roth no aguantó mucho tiempo más en el cargo (“lo eché porque no lo quería nadie”, argumentaría semanas después Márcio Braga, mandamás del Mengão) y el Rubronegro terminó el campeonato en el 15º lugar, 6 puntos arriba de la zona de descenso.

En un conflicto con los dirigentes que nunca fue aclarado, Puchero continuó colgado en Boca hasta mediados de 2006, cuando, con el pase libre, partió a Estados Unidos para sumarse al DC United de la Major League Soccer.

Pellerano a Juventus (2006) y Torino (2010)

¿La Juventus siguiendo los pasos de un jugador Nueva Chicago? Hoy en día parece broma, pero realmente sucedió. Claro que eran otros tiempos, y valga una breve contextualización… sobre todo para nuestros lectores centennials (?).

Finalizaba el año 2006, el dólar rondaba los $3, Chicago jugaba en Primera, Pellerano la descosía en El Torito y Área chicas era una sección que no generaba controversia Juventus era un equipo del ascenso italiano que tenía -además de un escudo tradicional– el objetivo de regresar rápidamente a la Serie A y comenzar a dejar atrás los fantasmas del Calciopoli.

Todos estos variopintos planetas se alinearon el 26 de noviembre de 2006, cuando un conocido ojeador de la Vecchia Signora se hizo presente en Mataderos para observar de cerca a Cristian Pellerano, en lo que fue un vibrante empate entre Chicago y Vélez.

En menos de dos años, Pellerano había pasado de descender a la B Metropolitana con Defensores de Belgrano a ser posible refuerzo de la mismísima Juventus. Al ser consultado sobre esta posibilidad, el 5 de Chicago prefirió tomárselo con humor:

Al parecer hizo bien en no encandilarse con esos rumores, ya que el traspaso a la Juve no fue más allá de ese episodio en Mataderos, esfumándose de manera muy rápida la idea de verlo en una cancha junto a nenes de la talla de Buffon, Del Piero, Nedved y Trezeguet. No obstante, el malpase le sirvió para hacer un poco de ruido en el mercado, elevar su cotización (?) y despertar el interés de otros equipos (entre ellos el Murcia de España).

Recién un mes después, en enero de 2007, Pellerano cruzaría el charco… del Riachuelo. Su destino se encontraba finalmente en Avellaneda y más precisamente en Racing, quien durante el mercado de pases le ganó la pulseada a su clásico rival: “Racing quería que se haga lo antes posible e Independiente quería esperar, porque no estaban decididos. Mi decisión fue firmar para el que más me quería en su equipo”, expresó el jugador luego de que Blanquiceleste S.A. pusiera los 1.200.000 dólares del pase.

El amor a la guita Las vueltas de la vida hizo que -tres años después- Pelle pase a defender los colores del club argentino al que le tiene mas cariño, con el cuál levantó su primera Copa Sudamericana. Esa ráfaga triunfal en Independiente pareció abrirle nuevamente las puertas al Viejo Continente. Y vaya capricho del destino… ¡otra vez lo buscaron desde Turín! Aunque esta vez no se trataba del Día de la Marmota de Juventus sino del otro equipo de la ciudad: el Torino.

Al igual que con el bianconero, el traspaso al Torino nunca prosperó, pese a la buena voluntad de ambas partes y de las buenas vibras de los hinchas del rojo.

Fue así que el mayor de Los Pelleranos nunca llegó a jugar en Europa. Su lugar en el mundo sería la Patria Grande (?), cosechando títulos en México y su segunda Copa Sudamericana, esta vez como capitán y cerebro del cuco de los argentinos de Independiente del Valle.

Sin más que agregar a todo ésto… Pellerín Pellerano (?), este doble-malpase a Turín se ha terminado.

Bielsa a la Lazio (2016)

“Una nueva locura de Bielsa”. ¿Cuántas veces leímos y escuchamos esa frase en los medios de comunicación? Miles. Y no es necesario que el DT argentino realice un acto insensato o demencial para que un portal titule de esa manera, claro. Alcanza con que se queme con un café al sentarse en su heladerita, que vaya a la playa en Francia o que pida permiso para ir al baño en un radio uruguaya. Todo lo que haga Marcelo Bielsa será calificado como una nueva locura.

Después de haber abandonado al Olympique de Marsella porque los dirigentes querían cambiarle las condiciones del contrato, muchos clubes aparecieron en el abanico del DT, pero el que avanzó rápidamente en las negociaciones fue Lazio, seduciéndolo con un proyecto que incluía varios jugadores solicitados por el rosarino.

Fue así como el 6 de julio de 2016, el club romano publicó un comunicado, oficializando el comienzo de la era Bielsa…que terminaría mucho antes de lo planeado.

Apenas dos días después de haber firmado y sin siquiera haber dirigido una práctica, Marcelo Bielsa renunció con un comunicado que, entre otras cosas, decía: “Después de cuatro semanas de trabajo en común con ustedes, no pudimos lograr ninguna de las siete incorporaciones previstas en el ‘Programa de Trabajo’ expresamente aprobado por el presidente, Claudio Lotito. Teniendo en cuenta que también se consideró la salida de 18 jugadores que actuaron en la temporada anterior, la llegada de los refuerzos resultaba necesaria de acuerdo a los plazos programados“.

Lotito, el presidente de la Lazio, tragó saliva y soportó los insultos y manifestaciones de los hinchas que se habían ilusionado, pero unos días más tarde reveló algunos detalles de su relación con Bielsa: “Él vive en la pampa sin límites, pero aquí, en cambio, existen las normas, los reglamentos. Se equivocó. No voy a dar cifras, pero había un montón de cláusulas. El sueldo lo quería en dólares y las variaciones del cambio debían estar a cargo mío. También había que hacerse cargo de las cargas fiscales en Italia. Y había que darle varios pasajes aéreos en primera clase para Argentina, para cinco personas, a lo largo de la temporada. Además, pidió cinco teléfonos celulares para todo su cuerpo técnico”.

¿Más? Claro que sí: “Me dijo: ‘Claudio, yo necesito hablar dos o tres veces al día a Argentina, por lo cual había que contratar un abono ilimitado’. También requirió un hotel cinco estrellas para vivir en Roma. Otra exigencia, pidió la compra de siluetas alemanas para simular la barrera en los entrenamientos y le pregunté por qué, que aquí había las italianas, y me dijo que porque eran mejores, y costaban tres veces más”.

De esa manera, Lazio tuvo que recurrir nuevamente a Simone Inzaghi como DT, mientras que Bielsa continuó sin trabajo hasta comienzos de 2017, cuando firmó con el Lille francés.

Huaiquipán a Colón (2003)

Qué hubiese sido de Huaiquipán en el fútbol argentino…

Francisco Anderson Huaiquipán, alias El Toqui o El Cacique de La Legua, apareció a fines de los 90 como una gran promesa del fútbol chileno. Volante habilidoso, desfachatado y con aires de crack, arrancó su carrera en Deportes Magallanes y, tras un breve paso por Provincial Osorno, se le presentó la oportunidad de mostrarse en un club grande… oportunidad que le cambiaría la vida para siempre. 

En 2002, Huaiquipán pasó a préstamo a Colo Colo, que por entonces atravesaba una fuerte crisis económica e institucional y que, en concordancia con su plan de ajuste, se reforzaba con lo que podía y sin poner un peso. A poco de su llegada, El Toqui se ganó el cariño de los hinchas albos a fuerza de grandes actuaciones y -sobre todo- de un doblete inolvidable en un clásico frente a la U de Chile.

Pocos meses después, formó parte del llamado Campeón en la Quiebra, el rejuntadero de juveniles, viejas glorias y material de descarte (?) que llevó a Colo Colo a la cima del fútbol chileno durante la peor crisis de su historia. 

 

Aquél frenético 2002 en la vida de Huaiquipán también incluyó una gira del equipo chileno por Australia, con amistosos frente a la selección de aquel país y al Leeds United. En ambos partidos, Huaiqui fue figura, lo que despertó el interés de equipos del Viejo Continente, llegando a firmar un par de preacuerdos que a la postre nunca prosperarían.

Finalizando 2002, con el préstamo en Colo Colo vencido, Deportes Magallanes (dueño del 80% de su pase) reclamó por su regreso. El volante, caliente por la forma en que Magallanes negoció con el albo, se hizo el estrella se negó a jugar en la Primera B chilena y salió a buscar otros clubes.

Fue allí que finalmente entró Colón de Santa Fe a esta historia. Por aquel entonces, el DT Edgardo Bauza ultimaba el armado del plantel sabalero que afrontaría el Clausura 2003. Abrochadas las incorporaciones de un delantero (Gonzalo Belloso) y de un carrilero por izquierda (Marcio Alemao), el Patón y la dirigencia estaban en búsqueda de un volante que le aportara buen juego, creatividad (?) y llegada al gol a un equipo que carecía de dichos atributos. Caídas las negociaciones por Iván Moreno y Fabianesi y Gustavo Orteman, el intermediario Juan Luis Berros acercó el nombre del jugador revelación del fútbol chileno: Francisco Huaiquipán.

Luego de observar muchos videos del jugador, de pedir referencias sobre el mismo, y de contar la aprobación de Bauza, la dirigencia realizó sobre el cierre del libro de pases la inscripción del ex Colo Colo.

Un día después del debut en el Torneo frente a Estudiantes en La Plata, el presidente de Colón José Vignatti, y el vice, Patricio Fleming se reunieron en Santiago de Chile junto a Huaiquipán y representantes de Magallanes.

Fernando Carlín, dirigente del club chileno, salió con optimismo luego de la reunión: “Todavía no se ha resuelto nada pero estaríamos hablando de una venta (…) La gente de Colón es fantástica y una institución de gran solvencia económica. Creemos que puede ser la mejor opción para Francisco en este momento.

Mientras tanto, en la tierra de Los Palmeras (?) se decía que el acuerdo de club a club era total y que los dirigentes regresaron a Santa Fe muy ilusionados. Dicho acuerdo se trataba de un préstamo por 14 meses (hasta junio del 2004) a cambio de 50.000 dólares más la cesión de Gustavo Savoia.

Por su parte, la tercera pata (y la más importante) de esta negociación, Francisco Huaiquipan, salió de la reunión afirmando sus deseos de recalar en el fútbol argentino, aunque aclaró que debía analizar la propuesta con su representante, Mariano Gastó.

¿Qué surgió de dicho análisis? Para empezar, Huaiquipán (y/o su entorno) tasó el 20% del pase que le pertenecía en 300.000 dólares, número que fue considerado excesivo por la dirigencia santafesina. Para completarla, el jugador pretendía -al finalizar el contrato con Colón- quedar en libertad y con el pase en su poder, sin dejarle a los sabaleros la posibilidad de renovar el préstamo, comprar el pase o de lograr un beneficio económico en el caso de una transferencia. Esa cláusula fue la que hizo que Vignatti y compañía desista de su contratación. 

El 20 de febrero de 2003, 5 días después del inicio de la negociaciones, la chance de que el talentoso volante chileno se convierta en el tercer refuerzo de Colón quedó finalmente descartada. El Cacique de La Legua se privaría así de conocer al Pata Pereyra, al Zungui Blanco, a Gavatorta, al Gaviota Migliónico y otros ejemplares de un equipo donde el fútbol jamás apareció, pero que así y todo se las ingenió para meterse en la Copa Sudamericana.

¿Qué pasó con Huaiqui? Frustrado su fichaje en Colón, quedó boyando en Magallanes hasta que quedó libre y volvió a Colo Colo, el lugar donde había triunfado. Sin embargo, muy lejos de sus épocas de gloria, esta nueva etapa en el albo estuvo marcada por la reincidencia en actos de indisciplina y un pronunciado bajón futbolístico. Fue así que promediando 2004, El Toqui fue marginado de Colo Colo y dio inicio a un derrotero baldosero que incluiría: clubes chilenos de mitad de tabla para abajo (?), un paso efímero por Corea y México, un traumático malpase al fútbol indonesio, otro malpase al Atlético Nacional de Colombia y un betocarranceo en el under brasilero.

Pero el andar de nuestro homenajeado no terminaría allí… Durante esos últimos chispazos como futbolista, su viveza y desfachatez se fue trasladando del verde césped al plató de televisión, para deleite de Jorgito Ventura. Es que a lo largo de los años, la historia de vida del Cacique, su personalidad cautivadora (?) y su habilidad para generar títulos de tapa, se habían convertido en carne de cañón para la prensa farandulera, que ahora estaba dispuesta a explotarla al máximo. Y Huaiqui -que parecía no hacerle asco a nada- dijo “donde hay que firmar” (?). Fue así que a través de su participación en varios reality shows y programas satélites, terminó por moldear su nueva imagen, ya no como talento desperdiciado futbolista, sino como personaje bizarro de la tele.

En un par de años El Cacique de La Legua había pasado de pelearse con Mark Viduka a pelearse con… Tony Kamo.

Durante su época de apogeo en la caja boba, Huaiquipán no estuvo solo: tuvo de partenaire a La Mitzy (una especie de “versión trasandina de La Claudia”), y juntos forjaron la pareja más mediática de Chile, mucho tiempo antes de la llegada de Jadue y Nené (?). El culebrón Huaqui-Mitzy brilló en un reality de parejas y -como era de esperarse- en todos los programas de chimentos y revistas del corazón (?). De aquí en más, las noticias que llegarían de El Toqui serían cada vez más sensacionalistas y ajenas al fútbol.

 

Incluso aquellas noticias asociadas a la pelotita resultaban ser picantes. Como cuando bardeó a las estrellas colocolinas que pegaron el faltazo en su partido de despedida. O cuando contó la dura realidad en las calles de La Legua, tirándole palitos a algunas figuras del fútbol trasandino.

 

Ya más cerca en el tiempo, Huaiquipán se fue mostrando más moderado y reflexivo sobre su pasado.

Un jugador talentoso no tiene que hacer lo que yo hice a esa edad. Me refiero a carretear, dormir poco, entrenar copeteao. Si hubiese tenido disciplina, sin ningún problema habría llegado a Europa a los 23 años. Lamentablemente las realidades son así y me tuve que criar casi solo“.

Sin dudas, el 2002 había sido un año vertiginoso y a la vez bisagra para la vida de El Toqui. Así como vivió momentos deportivos consagratorios, también tuvo que sobrellevar las consecuencias de la llegada repentina de los flashes y la popularidad. Las crónicas posteriores hacen foco en la incidencia de su entorno: “Lo cambiaron de casa, para sacarlo de La Legua. Se deprimió con tanto lujo y volvió a la población”. El hombre de apellido mapuche hoy siente que esa turbulenta vida le quitó la oportunidad de emigrar a otras ligas e incluso ser parte de la selección de Bielsa.

Para 2017, ya refugiado en la Biblia, habiendo incursionado por la política, y afrontando un grave caso policial que involucró a sus hijos, Huaiquipán se refirió a su nueva vida como cazatalentos en una escuelita de futbol:

“He dejado muchas cosas. Fumaba mucho, dejé la droga, el alcohol. Soy una nueva criatura. Estoy puro de alma y de corazón, íntegro de mente. Quiero estar para toda la vida con mi familia. Cometí muchos errores. Como jugador, también. Esos que no quiero que cometan estos niños, que viven en poblaciones y eligen el camino más fácil (…) Hoy, te repito, puedo decirle a ese niño lo que no debe hacer. Y cuál es el camino correcto”.

¿Qué hubiese sido de Huaiquipán en el fútbol argentino? Nunca lo sabremos. De lo que podemos estar seguros es que a Vignatti le va para el culo negociando con los chilenos, en tiempos donde personajes del ambiente deportivo son estrellas del streaming, la historia de vida de El Toqui también sería digna de maratón. Teléfono, Caetano (?).