Mal Pase: Maradona a Nacional (1993)

En agosto de 1993, algunas semanas después de haber rescindido su contrato con el Sevilla español, y con su futuro incierto, Diego Armando Maradona viajó a Montevideo para someterse a un rápido tratamiento para bajar de peso en una clínica especializada. En medio de esa travesía, Ceferino Rodríguez, presidente de Nacional, aprovechó la presencia del Diez en el estadio Centenario, donde había ido a ver Uruguay – Ecuador por las eliminatorias a Estados Unidos 1994, para tratar de convencerlo y llevárselo al Bolso.

Si bien Diego no podría jugar el campeonato uruguayo por cuestiones reglamentarias, la posibilidad de por lo menos disputar algunos encuentros amistosos con la casaca del Tricolor era más que tentadora. “Vamos a juntarnos y luego decidirá si firma con Nacional o no. Si la reunión no se puede hacer en Montevideo, yo viajaré a Buenos Aires para encontrarme con él”, aseguraba Rodríguez, ilusionado con la chance de tener al más grande de todos en su plantel.

Finalmente, el Diez, hincha confeso de Peñarol, que analizaba una propuesta de San Lorenzo y hasta le había abierto las puertas a una eventual negociación con el Corinthians brasileño, terminó en Newell’s Old Boys de Rosario.

Mal Pase: Ponzio a Olimpia (2002)

Mientras Eduardo López, presidente de Newell’s Old Boys de Rosario, juraba públicamente que lo de Leonardo Ponzio a Boca Juniors era pescado podrido, le abría las puertas a otra negociación que, a priori, parecía delirante, pero que estuvo cerca de concretarse.

A mediados de 2002, Olimpia de Paraguay había derrotado en la final de la Copa Libertadores al São Caetano de Brasil, ganándose el derecho de definir la Copa Intercontinental frente al Real Madrid de Los Galácticos en Japón. Para ese partido, los de Nery Pumpido necesitaban refuerzos y el nombre que sonó con más fuerza fue el del propio Ponzio. Según medios locales e internacionales, ese sería el paso previo a su llegada al Xeneize.

Al frente de las tratativas estuvo Alfredo Mendoza, ex delantero leproso de la década del noventa, que por aquel entonces trabajaba como manager del club paraguayo. A López, que no dejaba de negar ni un minuto el acuerdo con Boca, le interesaba el negocio para utilizarlo como vidriera: “El tema es muy serio. Me lo planteó Mendoza y quedamos en conversar. Con Boca no hay nada, ya dije varias veces lo mismo y me lo siguen preguntando. Lo único serio es esta posibilidad de que Ponzio juegue la final de la Intercontinental y considero que puede ser un buen negocio para Newell’s”, decía el hombre que hizo lo que quiso durante catorce años al frente del cuadro del Parque Independencia.

“Si me lo piden es porque se podrá. No es un tema que se le haya ocurrido a Newell’s”, repetía López sobre la chance de que el volante central oriundo de Las Rosas vistiera la camiseta franjeada solo por una noche. Tampoco se hacía mucho problema por el dinero: “Es lo que menos importa, el valor pasa por mostrarle a Ponzio al mundo, incluido al Real Madrid, que será el rival de turno. En este caso, la plata por un partido no cuenta”.

Finalmente, las tratativas no llegaron a buen puerto y el mediocampista continuó jugando en el rojinegro. Tiempo después, Ponzio reconoció el acercamiento: “Llamaron a Newell’s, preguntaron por mí, me comentaron que podía darse y al final se cortó. Hubiera estado lindo enfrentar al Madrid de Los Galácticos”.

Finalmente, pudo sacarse las ganas un año y medio más tarde, en marzo de 2004, aunque con la camiseta del Zaragoza español y por la final de la Copa del Rey. Esa noche, los Maños se quedaron con la victoria y el título por 3 a 2.

Mal Pase: Donald Trump a San Lorenzo (2015)

Una de las ventas de humo más interesantes de los últimos años tuvo como protagonista al actual presidente de los Estados Unidos de América, el siempre polémico Donald Trump.

En su edición del viernes 28 de agosto de 2015, el New York Post, uno de los diarios más importantes de ese país, publicó una nota, firmada por el periodista Brian Lewis, que hablaba del supuesto interés del multimillonario empresario por comprar al equipo del Papa Francisco, San Lorenzo de Almagro, en un intento por quedarse con el voto católico de cara a su candidatura a presidente por el Partido Republicano en las elecciones de 2016.

Según el tabloide, algunas semanas antes Trump y su socio, el italiano Alessandro Proto, habrían ofertado 100 millones de dólares por el Atlético Nacional de Colombia, pero la propuesta había sido rechazada por los dirigentes, que pidieron 50 palos verdes más.

“Nacional quiere 150 millones para vender el club. Para nosotros esa propuesta es inaceptable. Quizás se piensan que somos estúpidos”, habría dicho el hombre de cabello naranja en un comunicado. “Ofrecimos 100 millones. Era una oferta importante. No vamos a ofrecer más. Para nosotros es un caso cerrado. Ahora vamos a evaluar otros clubes de Colombia”.

Ese plan presuntamente no funcionó y tuvieron que ir a buscar algo más al sur del continente. El primero en desmentir todo fue Matías Lammens, mandamás del Ciclón, que le respondió directamente al autor de la nota: “Estimado Brian, deberías cambiar tus fuentes”. Otro que se prendió fue el vice, Marcelo Tinelli, que tuiteó “Pobre Donald. Me quedo con el Pato, que es más serio”.

La respuesta de Trump no tardó en llegar: “Esa historia de que estoy interesado en comprar un equipo de fútbol en Argentina es falsa. Nunca escuché hablar de ese club. ¡No me interesa!”, escribió desde su cuenta oficial en la red social del pajarito.

 

Mal Pase: Ponzio a Boca (2003)

A mediados de 2002, la permanencia de Riquelme en Boca Juniors era insostenible. Con el Diez en gran nivel y el Barcelona al acecho desde hacía un año, la transferencia ya era un hecho. Todos en La Ribera se preguntaban quién sería el reemplazante de Román. Bueno, casi todos.

Mauricio Macri, por aquel entonces mandamás del Xeneize, parecía tener la respuesta: “El día que venda a Riquelme, compro a Leonardo Ponzio. El pibe de Newell’s Old Boys de Rosario, de apenas 20 años, era un viejo anhelo de Macri, que le había echado el ojo varios meses antes y en octubre de 2002 llegó a asegurar: “En enero o junio próximo, Ponzio se pondrá la azul y oro. Sólo es cuestión de tiempo”.

Aparentemente, todo se había cocinado unos días después del empate en uno entre bosteros y leprosos por el Apertura 2002, aunque ambos presidentes negarían públicamente cualquier tipo de acuerdo. Boca pagaría un millón y medio de dólares por el 50% del pase y sólo una oferta superior a los seis millones dejaría a los xeneizes sin el jugador, aunque con tres palos verdes en sus cofres.

Incluso, a fines de 2002, José Anunciado Cirillo, secretario técnico de Boca, decía: “Macri está haciendo una gestión con el presidente de Newell´s para que Ponzio llegue seis meses antes y esperamos inscribirlo para la Copa Libertadores”.

“Ojalá que se dé. Sentí orgullo cuando Macri me elogió, pero hoy quiero pensar en Newell’s. Mientras no haya nada oficial…”, repetía Ponzio, y agregaba: “No es fácil abstraerse de todo lo que se habla. Que Boca se fije en mí me ilusiona”. Aquella confesión le costó una estruendosa silbatina de la parcialidad rojinegra en un duelo frente a Olimpo de Bahía Blanca: “En su momento dije que me gustaría jugar en un equipo grande de la Argentina, sin desmerecer el lugar en que estaba, pero cayó mal en la gente y en un partido contra Olimpo, levantaron el cartel N° 5 para el cambio, yo empecé a salir de la cancha, aunque el cambio era para el 5 de Olimpo, y ahí me silbaron como nunca. No me gustó, fue feo”.

Varios años más tarde, en una entrevista para la revista El Gráfico, el mediocampista contó que “López nunca nos dijo nada, pero se generó como que estaba todo hecho y al final se cayó. No sé”.

Hace algunas semanas, el hoy presidente de la nación, aseguró: “La verdad, me quedé con la frustración de no haber podido traer a Ponzio, que era un jugador para Boca. Con López era muy difícil, no pude enganchar la forma”.

Finalmente, a mediados de 2003, mientras Román enfilaba hacia Villarreal tras una temporada opaca en el Barça, Ponzio pasó al Zaragoza, a cambio de poco más de dos millones de dólares, y una década después se convertiría en uno de los emblemas de… River Plate.

Mal Pase: Riquelme a Belgrano (2007)

Repasando la exitosa carrera de Juan Román Riquelme, es difícil no detenerse en 2007, cuando regresó a Boca para obtener su tercera Copa Libertadores y afirmar su idolatría. Ese año, también la rompió con la selección argentina, alcanzando la final de la Copa América y haciendo varios goles en eliminatorias. Pero qué distinto hubiese sido todo, tal vez, si hubiera arrancado ese año firmando para Belgrano.

En enero de 2007, una bomba explotó en Córdoba: Riquelme podía llegar a Belgrano. ¿El motivo? Quería irse del Villarreal debido a su mala relación con el técnico Manuel Pellegrini. Pero, ¿por qué al Pirata?, es lo que muchos se preguntaron.

El principal y único argumento era que Marcelo Delgado, incorporación celeste y amigo de Román, lo había llamado para que se sumara al barco. Mientras tanto, el gerenciador Armando Pérez metía fichas a esa pequeña chance: “Una vez que Román entregue una respuesta, nos pondremos en contacto con los dirigentes de Villarreal. Estamos pensando una ingeniería económica para afrontar un sueldo alto como el que debe tener un jugador de esa categoría, aunque esto sería un sueño”. Y agregó: “El 90 por ciento de una decisión de Riquelme va a estar dada por un razonamiento que él haga con el Chelo”.

Bueno, el razonamiento terminó desembocando en un NO rotundo. Finalmente Román arregló un préstamo de 6 meses con Boca, y Belgrano, con el Chelo Delgado, se terminó yendo a la B.

Mal Pase: Roselli a Boca (2009)

malpaseroselliboca

Los vaivenes de las negociaciones por la renovación del contrato de Hugo Benjamín Ibarra hicieron que, a medidos de 2009, los dirigentes de Boca Juniors tuvieran que salir como locos a rastrear un posible reemplazante para el lateral derecho. El apuntado fue Nahuel Roselli, que llevaba varias temporadas destacándose en Aldosivi de Mar del Plata. La intención era buscar un jugador joven sin demasiado cartel y potenciarlo, algo similar a lo que el club de la Ribera había hecho a principios del milenio con Clemente Rodríguez, que había llegado desde Los Andes.

“No sé nada, no me quiero ilusionar porque si se cae yo quiero seguir a muerte en Aldosivi. Veremos qué pasa estos días”, decía el defensor de 23 años, que, sin embargo, se moría por pasar a Boca: “Sería un gran sueño cumplido. Hugo Ibarra es un futbolista que admiro y ya es un orgullo que se mencione como una posibilidad para pelear ese puesto en Boca”.

malpaseroselliboca1

La falta de acuerdo entre los dirigentes del Xeneize y el Tiburón, la continuidad del Negro Ibarra y el arribo del juvenil uruguayo Adrián Gunino llevaron al fracaso las tratativas y Roselli terminó a préstamo en Newell’s Old Boys, donde jugó apenas doce meses. Tras esa experiencia trunca en Rosario, el lateral se convirtió en una golondrina del ascenso, registrando breves pasos por Quilmes, nuevamente Aldosivi, Atlético Tucumán, Temperley, Talleres de Córdoba y, luego de haber anunciado su retiro del fútbol profesional, Banfield de Mar del Plata, donde se desempeña actualmente en el Federal C.

Mal Pase: Orión al Nápoli (2008)

orionalnapoli

La pelota está en el aire. Agustín Orión hace jueguitos como si estuviera con un globo en un cumpleaños. Pero no, está en el área grande, su área grande. Y no es un cumple, es un partido de Cuartos de final de la Copa Libertadores, la gran obsesión de San Lorenzo. De repente, llega Claudio Bieler y pincha el globo. Liga de Quito se queda con la llave y más tarde con la copa. ¿Orión? Con el odio de todo el pueblo azulgrana, que nunca le perdonó la fatídica jugada ni la pelea por los premios en la previa de esa serie.

Unos meses antes de aquel episodio, el arquero había tenido una gran chance de irse. El Nápoli de Italia vino con una oferta contundente: 4.200.000 euros y un contrato muy jugoso. “Me voy, ya fue”, dijo el 1. Pero las cosas no fueron sencillas. Ramón Díaz, técnico del Ciclón, le pidió que se quedara, recordándole que él le había dado la titularidad (por encima de Saja) y que lo necesitaba para el primer semestre del año. A Orión nada de eso le importó. Entonces el DT habló con los dirigentes para que rechazaran la oferta.

Después de horas de incertidumbre, los tanos (que estaban desesperados por un arquero), terminaron contratando a Nicolás Navarro, que venía prometiendo en Argentinos Juniors, pero que evidentemente la ligó de rebote.

La calentura de Orión no tardó en manifestarse. Por ejemplo, en el cruce ante Radamel Falcao en Mar del Plata, cuando el conflicto por su frustrada transferencia aún estaba en carne viva. Aunque claro, su enojo real era con los dirigentes.

“Tinelli no me atendió el teléfono. Incluso Le dejé mensajes. Yo estuve junto con él y Rafael Savino en Ideas del Sur en el momento que firmé mi contrato y cuando se cayó mi pase al Napoli traté de llamarlo, pero no hubo caso. Quizás tengo mal el teléfono…”.

Pasan los meses. La pelota está en el aire. No es un globo, pero se pincha como el pase al Nápoli. San Lorenzo queda afuera. Orión se pelea con Ramón Díaz. Los hinchas lo acusan de mercenario. Navarro jugó 2 años en Italia.

Mal Pase: Batistuta al Flamengo (1999)

malpasebatistutaflamengo

Cuando a fines de los noventa la empresa suiza International Sport and Leisure (ISL) desembarcó en Flamengo prometió billetes a mansalva y un súper plantel de estrellas que estuviera a la altura del que había puesto al rubronegro en la cima del mundo en 1981, con Zico a la cabeza.

Sonaban como posibles refuerzos, entre otros, el Fenómeno Ronaldo, Alex, Freddy Rincón, Clarence Seedorf, Carlos Gamarra y Gabriel Batistuta. De todos esos, los únicos que vistieron la camiseta del conjunto carioca fueron el paraguayo y Alex. En cambio, llegaron tipos sin demasiado cartel como Caté, Tuta, Lúcio Bala, Dejan Petković o el Camello Jorge Soto.

malpasebatistutaflamengo1

Lo del Bati, que pocos meses después pasaría a la Roma, fue una venta de humo que hasta ilustró, Photoshop mediante, la tapa de Lance!, el Olé brasileño, que anunciaba en letras catástrofe “BATI NO FLA”. Catastrófica fue la sociedad entre ISL y Flamengo, que se terminó abruptamente en 2001, tras el anuncio de la quiebra de la compañía suiza, que salpicaba a la FIFA. É brincadeira.