Prediger a Celta de Vigo (2012)

El 2012 de Colón fue un año con dos caras bien diferentes. Por un lado, mostró un lento pero visible deterioro en el plano institucional, con varios trapos sucios que empezaban a aflorar mientras su presidente la chapeaba como “Secretario del Departamento de Selecciones Nacionales”. Uno de ellos fue la conflictiva salida del Chino Garcé, tirando palitos hacia los dirigentes y hacia el manager del club, Gabriel Omar Batistuta, meses después del episodio surrealista de la Virgen. Pese a todo ésto, en el plano futbolístico el equipo de Boquita Sensini tuvo un año medianamente aceptable: un buen colchón de puntos, la participación en una copa internacional y un celebrado triunfo en el clásico luego de 10 años.

En ese contexto, Sebastián Prediger se había convertido -junto al Puma Gigliotti y al pibe de los 10 millones de euros Lucas Mugni- en uno de los jugadores franquicia (?) del sabalero. Lejos parecía haber quedado su seguidilla de magras experiencias en el Porto, en el Cruzeiro y en el Boca de Bianchi. El Perro, que había vuelto en 2011 a su primer hogar futbolero, se había reencontrado con su mejor versión, aquella que demostró en su anterior etapa sabalera junto al Turco Mohamed, y que lo llevó a ser pretendido por varios equipos europeos (Benfica, Ajax, Espanyol, por nombrar algunos)… ¡y por el Diego! quién le dedicó un mimo en uno de los amistosos falopa de la selección.

Pues entonces, para fines de 2012, la carrera internacional de Prediger parecía tener un reload (?). Alrededor del 10 de diciembre de ese año medios españoles y argentinos hicieron público el interés del Celta de Vigo por el mediocampista entrerriano. El club español estaba dispuesto a desembolsar entre 800.000 y 1.000.000 de euros por el 50% del pase (la otra mitad pertenecía al Porto), y un contrato por tres temporadas y media. El Perro fue solicitado expresamente por el DT del Celta, Paco Herrera, para reforzar su equipo de cara a la segunda mitad de la Liga. Incluso el secretario técnico de la entidad gallega, Miguel Torrecilla, estuvo en Argentina un par de semanas atrás comprobando in situ las prestaciones del futbolista antes de dar el visto bueno a la operación. La cosa iba en serio (?).

Consultado sobre el interés del Celta, Prediger eligió poner paños fríos a la situación: “Recién llegué de pescar, de vacaciones y no sé nada. Vi los mensajes y las llamadas perdidas en mi celular, pero quería salir a aclarar que no estoy enterado de nada”. Aunque dijo no estar al tanto de las negociaciones, se mostró contento por el interés del equipo español: Siempre tuve el anhelo de jugar en España. Cuando firmé en el Porto tuve la chance de jugar en el Espanyol de Barcelona y me arrepentí de no haber ido porque es un fútbol que siempre me gustó, contó. Y cerró de manera optimista: “Ojalá que si esto es concreto y le conviene a todos, se pueda llevar a cabo”.

Por su parte, en la prensa ibérica se hablaba de Prediger como firme candidato a reforzar el clan argentino (sic) del Celta. Gustavo Cabral, defensor argentino que integraba el clan (?) fue consultado sobre la posibilidad y le tiró un hueso flores al Perro: “He escuchado que podía ser una de las alternativas y no sé si será así, pero ojalá pueda venir […] Es un jugador que maneja muy bien la pelota en el piso. Le gusta jugar mucho, estar en contacto con el balón. Actúa en el mediocampo y trata de tener la pelota, de jugarla. Es un estilo a lo que juega el Celta hoy en día. Además, es un futbolista alto que también va bien por arriba. El tipo de jugador que están buscando para que se acople lo más rápido posible al plantel”.

Para el 15 de diciembre las negociaciones se mostraban avanzadas, y el entusiasmo del mediocampista sabalero también, pero con cautela. Por lo que tengo entendido, creo que está bastante avanzado todo, pero tampoco quiero decir algo que quede fuera de lugar porque yo pertenezco a Colón […] Siempre me manifesté en el sentido de que soy feliz jugando en Colón, estoy cerca de mi casa y de mi familia, es un club en el que nací profesionalmente y que siempre me brindó todo, incluso la posibilidad de volver con esta dirigencia. Tengo una muy buena relación con Germán (L*rche), quien me dio la chance de ponerme nuevamente la camiseta de Colón y estar en el ruedo”, agregó. Ya por entonces no quedaba mucho margen para la operación, puesto que el DT Paco Herrera esperaba contar con él antes del 27 de diciembre, previo a los compromisos del Celta por la Liga y la Copa del Rey. Y sobre todo, antes del otro compromiso, ligado a la vida personal del Perro: el acuerdo y la presentación del futbolista en Vigo debía producirse antes del 29 de diciembre, día en el que Prediger tenía previsto contraer matrimonio en Argentina.

Sin embargo, mientras todos los medios deportivos continuaban asegurando que el pase de Prediger al Celta estaba prácticamente cerrado, apareció el presidente del club español, Carlos Mouriño, negando que el club haya hecho una oferta formal por el jugador: “Lo único que podemos decir es que preguntamos precio por muchos jugadores y que Prediger puede ser uno de ellos, pero si se dice que éste es el jugador elegido y que a por éste vamos, rotundamente digo no”. ¡Chan!

Los días transcurrieron sin más novedades, hasta que el 19 de diciembre, el periódico Atlántico de España publicó “El fichaje de Prediger está descartado”, expresando que las diferencias económicas fueron el detonante y que el club vigués saldría a buscar a otro jugador. Incluso, el medio español deslizó la posibilidad que el jugador argentino esté coqueteando (?) con otra mina Racing.

Consultado por esta noticia, Prediger señaló: “Hasta hace tres días estaba todo hecho y tenía otras posibilidades también, pero bueno, la situación mía no es tan fácil porque pertenezco a dos equipos y porque hay que ponerse de acuerdo entre tres equipos, y por ahí siempre pueden suceder estas cosas. De mi parte, quiero aclarar, no hay nada de otro mundo, no hay nada extraño. […] Yo estoy tranquilo, soy muy feliz de estar acá. Un privilegiado de ser querido por la gente del equipo que soy hincha”.

Ante la consulta por saber si el motivo fue alguna traba que puso el Porto o el pedido de más dinero por parte de Colón (en concepto del año y medio de contrato que le quedaba), Prediger tomó temperatura y apuntó a las altas esferas (?): “Eeeeh bueno, eso se lo podrían preguntar a quien le tienen que preguntar, yo puse la mejor predisposición. Ahora le tocará hablar a la gente que le toque hablar. Hay gente que está más arriba que debería dar explicaciones también, refiriéndose quizás, al cúmulo de manos en el plato que quería sacar tajada de la transferencia y no se ponían de acuerdo.

Tal era el nivel de turbiedad desconcierto, que el mismo Prediger lo ponía en evidencia en otra entrevista. Al consultarle sobre la propiedad de su pase y las versiones de que Colón no sería el dueño de la mitad del mismo, sino Marcelo Simonian (el empresario que posibilitó la transferencia al Porto, la vuelta a Colón y ahora, la oportunidad de ir al Celta) el jugador declaró: “desde el momento que volví a arreglar con Colón, se que el 50% de mi pase pertenece al club y los derechos federativos también… Marcelo Simonian es un representante que lleva jugadores por todo el mundo, independiente de si uno tiene representante. Pero yo volví a Colón en 2011 sabiendo que el 50% iba a ser del club. Después no se que hubo, o si hubo algo detrás”.

Luego el que salió a hablar fue el futuro presidente de AFA mandamás de Colón, Germán L*rche, desmintiendo cualquier tipo de oferta al club: “Si algún dirigente del Celta habló con el jugador, no lo sé, pero no recibimos un ofrecimiento por él”. A su vez, aseguró que los dirigentes de Racing tampoco pidieron referencias por el mediocampista, como trascendió en un medio español. Sin embargo, más tarde el dirigente sabalero sacó su faceta más capanga y confesó: “Prediger tiene dos años más de contrato en Colón. Tenía la posibilidad de irse, pero para hacerlo, tenía que rescindir un contrato vigente, y para eso hay que pagar”. Un hermoso ejemplo que nos dejó Germán sobre haz lo que yo digo y no lo que yo hago.

Para pasar por limpio (?): mientras que entre Prediger, su entorno y el Celta parecía estar todo arreglado, por el lado de Colón -que en principio desmintieron esta operación porque no habían recibido ningún llamado formal- la diferencia pasó a ser de números, ya que el club rojinegro no estaba de acuerdo con el resarcimiento ofrecido por el Celta para rescindir el contrato y liberar al jugador.
Fue así que luego de dos semanas de novela, el sueño de jugar en el fútbol español se le pinchó, las nuevas novias nunca aparecieron y, finalmente el Perro se casó continuó en Santa Fe. “Me quedo felíz en Colón” tiró el mediocampista en un tono de novio a punto de casarse resignación.

A partir de entonces la realidad de Prediger y de Colón no volvería a ser la misma, y los esperaba un 2013 para el olvido.

Durante la pretemporada que le siguió y también con el campeonato en marcha, el Perro discutió en varias oportunidades con el DT Sensini, llegando a quedar excluido del equipo. Allegados al mediocampista manifestaban que todo era resabio de la frustrada venta a España: “siempre paga los platos rotos y es el primer cambio cuando los resultados no se dan. Además no le dieron vía libre para que se realice la venta al Celta y no le cayó bien la negativa”. El malpase había dejado secuelas y Prediger ya no parecía estar tan feliz en Colón.

Lo que siguió fue aún peor. Ya sin Sensini… ni Gigliotti… ni Batistuta… ni Forestello… ni L*rche… ni comida en la pensión… ni dinero en las arcas del club… Prediger tuvo que poner la cara en la Fecha 16 del Torneo Inicial 2013 y hacerse cargo de una de las decisiones más difíciles de la historia reciente de Colón, costándole a la postre de los resultados, la idolatría en el club que es hincha. Pero bueno, esa ya es otra historia que en algún momento tendrá su lugar en Son decisiones.

Por lo pronto, continuaremos recibiendo donaciones (?) de fotos de nuestro homenajeado con la remera de Atletico Uruguay, a fin de que el colega KeyserSoze complete este anhelado culo de mal asiento Amor a la Guita.

Lalinde, Gambetta, Olivera y Soto a Colón (2014)

Debacle deportiva, conflicto entre dirigentes y jugadores, aprietes de la barra, Osella en modo Caruso (?) y la amenaza de papá un inminente descenso. Podría ser la crónica del decadente presente de Colón de Santa Fe, pero no, nos referimos esta vez a su versión post L*rche de 2014.

Por aquellos años, el Sabalero atravesaba la peor crisis institucional de su historia. La gestión que gobernó desde 2007 hasta 2013 había arrasado con el club, dejando deudas de todos los colores, cuentas embargadas, descuento de puntos y una virgen pensión destruida. Tamaña hecatombe hizo eco en un equipo sumergido en la zona de descenso a tan solo 6 meses de terminar la temporada.

La nueva CD inició un intento de rescate deportivo e institucional. Apostó por un DT de perfil bajo y laburador como Diego Osella, cuya idea fue la de armar un equipo competitivo haciendo un mix entre pibes del club (a los que ya conocía de su anterior paso como ayudante de Sensini) y algunas incorporaciones en modo precios cuidados (?) y con un poco de mayor experiencia en puestos claves. “Si acertamos en los refuerzos, tenemos chances… No nos sirve las cosas a medias. Sabemos que vamos a una guerra”, arremetió el entrenador.

El primer soldado reclutado (?) fue Julián Lalinde, un delantero uruguayo del montón proveniente de Deportivo Pasto (Colombia). “Hablé con Alcoba, me dijo que es un club espectacular, y eso terminó ayudando muchísimo a la hora de tomar la decisión. Por lo que tengo entendido tiene un nuevo presidente, con cambio de la directiva. Quieren hacer las cosas bien para salir de la zona de descenso. Es una linda responsabilidad y estoy deseoso de afrontarla”.

Resuelto el tema del 9, fueron en búsqueda de un defensor. De la noche a la mañana (?) sorprendió el nombre de Gianmarco Gambetta, joven promesa peruana que jugaba en San Martín de Porres y que poco tiempo atrás había debutado en su selección. “Me voy a mi nuevo equipo para aportar lo mejor que pueda, quiero colaborar para sacar a Colón del mal momento que viene pasando”, declaró el jugador.

Sin embargo, en menos de 24 horas el traspaso se frenó. Por un lado, Álvaro Barco, gerente del club peruano, no veía al Sabalero como una buena vidriera para el jugador. La situación de Colón es lamentable y es candidato al descenso… Un año más en San Martín lo hubiese consolidado”. Por otro lado, el propio Osella, avalado por algunos dirigentes, descartaron la llegada de Gambetta, ya que preferían sumar alguien con mayor oficio. Algo lógico, según sus planes de ir a la guerra con gente madura (?).

Caída la llegada del joven peruano, la CD fue a contratar al defensor elegido por el entrenador: Wilfredo Olivera, confeso hincha del sabalero que por entonces estaba marginado en Quilmes. “Osella me quiere ciegamente y voy a un club donde me eligieron a pesar de que hace 8 meses y medio que no juego… Voy a estar cerca de mi familia, pero más allá de todo priorizo jugar… Tengo en claro que vamos a pelear la permanencia con Quilmes, pero le deseo lo mejor. Ojalá los dos equipos podamos mantener la categoría y que se vaya otro. Habrá que sacar muchos puntos”.

Durante esos días, comenzaron los rumores de que el equipo santafesino iba a ser inhibido para incorporar jugadores hasta que no saldara las deudas con aquellos que habían quedado libres por falta de pago. Ante esta incertidumbre, Olivera (quien ya se había despedido de sus compañeros de Quilmes) continuó practicando en la reserva del Cervecero a la espera de que se resolviera la situación.

Días más tardes, y pese a que tenía todo acordado con Colón y sólo restaba que se levante la inhibición, la CD sabalera le bajó el pulgar luego de enterarse que llegaba con una molestia en la rodilla izquierda que no le permitía entrenarse con normalidad. Al hablar de las complicaciones del pase, Willy confesó: Sabía el esfuerzo que estaba haciendo Osella por llevarme… le dije que lo charle con los dirigentes porque no quería ir a poner en juego la cabeza de él… No quería sacar ventaja de eso porque no correspondía, quise ser sincero y si se daba, se daba. Si no, me quedaba acá en Quilmes, como terminó ocurriendo”, remarcó.

Frustrado el pase del soldado (?) Olivera, Colón fue una vez más en búsqueda de un defensor y cerró la contratación de Carlos Soto, histórico referente de All Boys.

Sin embargo, el mismo día que Soto se unía a las prácticas con el plantel, el Comité Ejecutivo de la AFA resolvía que Colón y (casualmente) All Boys estaban impedidos de incorporar refuerzos, como castigo por haber dejado jugadores libres por falta de pago.

Julián Lalinde, el delantero charrúa que llevaba semanas practicando con el plantel, declaró: “ayer me enteré de esta resolución y la verdad que me puso muy triste. Fue una noticia dolorosa porque tenía muchas expectativas por poder jugar e intentar salir de esta situación tan incómoda, pero lamentablemente pasó los que todos saben. Hoy solo vine para tener un día más de entrenamiento y para despedirme de los muchachos”. Más tarde y sin cassette agregó La verdad estoy como loco, no puedo jugar por ahora, me vine con mucha ilusión. Parece que si presento un recurso de amparo me permitirían jugar, pero todavía no sé”. Finalmente ni el yorugua ni Soto emplearon el recurso de amparo y se fueron de Santa Fe.

Pasado un mes de pretemporada, Osella terminó conformándose con la resaca del torneo anterior, los pibes del club, y Ezequiel Videla, la única “cara nueva” que llegó para cubrir la vacante disponible por la lesión de Maxi Caire. La historia que le sigue es ya de manual: El Negro hizo un gran arranque de torneo (llegando a ser puntero durante varias fechas) y la coloneó hacia el final, incluyendo el desempate contra Rafaela en el Gigante de Arroyito.

¿Qué pasó con los malpasados? Lalinde tuvo un paso incomprobable por  China para luego regresar al país y vestir la de Ferro. Gambetta creyó encontrar mejor vidriera en el Argentinos del Bichi Borghi, pero su paso fue intrascendente y -vaya paradoja del destino- terminó descendiendo junto a Colón. Olivera se quedó en Quilmes hasta julio cuando recaló finalmente en el sabalero para jugar en la B. Y Soto quedó libre de All Boys y se lo llevó el Ruso Zielinski a Belgrano. Como verán, datos para nada relevantes. Es que no fueron precisamente unas grandes luminarias ni mucho menos las que no llegaron al sabalero, pero el hecho de tratarse de un poker de malpases valía la pena su espacio en nuestra memoria (?).

Como positivo para rescatar de esa época, fue que esos malpases les dieron lugar a pibes como Alario, Meli, Poblete, Luque, Graciani y Conti, quienes poco tiempo después le darían buenos réditos económicos a la institución, y sobre todo, el rápido retorno a Primera en el famoso torneo express de los 8 ascensos.

Hoy, en 2020, Colón parece querer repetir el mismo cuentito, aunque no a modo de Mal Pase porque ya jugó media hora, sino algo más cercano a Deformaciones. El tiempo que dure la mufa de Los Palmeras lo dirá…