Sheffield United 1 – Estudiantes LP 0 (2010)

Mientras en Argentina los titulares y Alejandro Sabella ultimaban detalles para el debut por el torneo local, en agosto de 2010 los suplentes y algunos juveniles de Estudiantes de La Plata viajaron a Inglaterra para enfrentar al Sheffield United en el marco de la Alex Sabella Cup.

Comandados por Guillermo Trama, y ante poco más de 5 mil espectadores, salieron al verde césped del Bramall Lane estos once: César Taborda; Elian Parrino, Dylan Gissi, Leonardo Delgado y Raúl Iberbia; Diego Auzqui, Leonardo Jara, Marco Francescoli y Héctor Cardozo; Mauricio Carrasco y Ramón Fernández. En el complemento entraron Javier Favarel por Auzqui y Leonardo Morales por Carrasco. En el banco se quedaron el arquero Agustín Silva y el delantero Guido Carrillo.

¿Y el team de Kevin Blackwell? No le importa a nadie. Steve Simonsen; Laszlo Bodnar, Chris Morgan, Johannes Ertl (Ched Evans) y Leon Britton (Kingsley James); Mark Yeates, Andy Taylor, Richard Cresswell (Daniel Bogdanović) y Jamie Ward (Jordan Chapell); Stephen Quinn y Matthew Lowton.

En un duelo muy parejo, los ingleses se encontraron con el único gol del partido sobre la hora. A cinco del final, tras un córner ejecutado por el colorado Stephen Quinn, la defensa pincharrata no logró despejar y el rebote le quedó servido a Matthew Lowton, que fusiló a Taborda.

De esta manera, el capitán Chris Morgan levantó la Alex Sabella Cup, en homenaje a Pachorra, que dejó su huella con la camiseta del Sheffield United entre 1978 y 1980, hasta que fue transferido al Leeds United.

La suerte, sin embargo, cambió al momento de jugar por los porotos. Estudiantes fue campeón del Apertura 2010, mientras que los Blades (espadas, en inglés), luego de una campaña espantosa, descendieron a la League One, la tercera a nivel nacional.

River Plate 1 – New York Red Bulls 2 (2009)

“Winter is coming” es, probablemente, la frase que va a pasar a la posteridad como la más representativa de la humanidad cuando se rememore a la segunda década del Siglo XXI. Y todo, gracias a ese populoso teleteatro llamado “Game of Thrones” o “El Juego de Tronos”, como se lo conoce en Hispanoamérica (?).

El reconocido lema de la Casa Stark – “Se acerca el invierno”– bien se le podría haber atribuido a River Plate sobre finales de la década previa: tras haber salido en el último lugar en el Apertura 2008, El Millonario arrancaba el siguiente año escaso de refuerzos y con Néstor Pipo Gorosito con el buzo de director técnico. El guion de aquella aventura finalizaría, un par de “seasons” después, con el equipo jugando en el ascenso… porque, claro, los caminantes muertos los tenía sobre el campo de juego…

Fue así que –flashback hacia febrero de 2009- promediando la primera temporada de la serie, llegaron los ansiados refuerzos: Mariano Barbosa, Christian Fabbiani y un hijo prodigo de la casa, Marcelo Gallardo, quien tendría un re-debut frente a un rival acorde al presupuesto que manejaban los productores por aquellos días: el New York Red Bulls de Estados Unidos. Ojo, que la locación elegida para la contienda también era de lo más seria y no generaba nada, pero nada de tristeza: el Country Mapuche de Pilar.

Aquel extraño capítulo para River Plate estuvo dirigido por la dupla Gustavo Zapata – Cacho Borrelli, quienes dispersaron sobre el campo de batalla a: El Indio Vega; Facundo Hernán Quiroga, Pezzela, Mateo Musacchio y Rodrigo Archubi; El Patito Galmarini (Nicolás Lossano), Nicolás Domingo, Rubens Sambueza y Marcelo Gallardo; Andrés Lorenzo Ríos y Gustavo El Tortuga Fernández (Mauro Díaz).

Los norteamericanos presentaron un ignoto equipo de actores de reparto durante el primer tiempo y otro distinto plagado de extras para disputar el segundo; nombres que nada le aportan a este texto (?). ¿El resultado? Victoria por 2 a 1 y autoría de los tres tantos para los Red Bulls, ya que tanto Dane Richards como Andrew Boyens marcaron a favor y Aklie Edwards se hizo un gol en contra. Acá abajo les dejamos un testimonio de calidad bastante falopa, acorde a los tiempos que vivía el viejo y querido River Plate.

Las crónicas de la época cuentan que el encuentro fue friccionando, caliente y que a varios jugadores visitantes se les fue un poco la patita, por lo cual todos terminaron a los empujones y a las piñas; sobre todo el rejuvenecido Muñeco Gallardo quien, de esta manera, le da un sentido a todos los mundos de fantasía. Porque, se sabe, cuando hay un neoyorquino abusivo y que golpea, el primero en copar la parada siempre es El Hombre Araña…

River 1 – Milan 1 (1979)

Con las piernas cansadas pero los bolsillos contentos (?), el Milan concluyó su participación en un cuadrangular llamado Copa de Campeones enfrentando a River Plate el 25 de mayo de 1979, coincidiendo con el 78° aniversario de la fundación del club argentino.

Habían pasado cinco días del debut de los italianos frente a Boca, y apenas dos de la visita a Talleres de Córdoba. Aquellos encuentros habían terminado empatados en un gol por bando. Y, para no ser la excepción, la despedida frente al Millonario iba a arrojar el mismo resultado.

Aquella noche patria, los de Ángel Labruna salieron al Estadio Monumental con Landaburu; Saporitti, Pavoni, Horacio Rodríguez, Comelles; Juan José López, Merlo, Alonso; Galletti Carrasco y Commisso. Ingresaría De los Santos y en el banco de suplentes quedaron Héctor Tocalli, Lonardi, Azzolini, Héctor López, Omar Labruna y Ramón Sosa.

Los goles del partido fueron marcados por Commisso y Fabio Capello, mientras Mostaza Merlo, Gianni Rivera y Alberto Minoia vieron la tarjeta roja.

Tulsa Roughnecks 1 – Independiente 2 (1985)

Con el rótulo de Campeón Intercontinental vigente, Independiente encaró una gira por los Estados Unidos a mediados de 1985, que lo llevó a enfrentar a rivales de renombre y a otros un tanto desconocidos. Tal es así, que algunos ni siquiera eran equipos en competencia.

El 25 de mayo de ese año, el Rojo se vio la cara ante los Roughnecks de Tulsa, una ciudad de Oklahoma que se caracteriza por sus fuertes tornados. ¿Y se jugaba al fútbol ahí? Más o menos. Para 1985, la NASL ya se había desarticulado y los muchachos locales apenas si mantenían el plantel para armar amistosos internacionales. Ese año, por ejemplo, disputaron partidos ante Linfield de Irlanda del Norte y el Sheffield inglés.

La asistencia récord de esa temporada fantasma la lograrían con el cuadro de Avellaneda, que ya no era dirigido por Pastoriza, recién desembarcado en Fluminense. Unas 8000 personas quisieron ver al conjunto argentino que tenía en sus filas a jugadores como Marangoni y Percudani.

Independiente venció 2 a 1 sobre el sintético a los de la America’s Most Beautiful City (un poco agrandados, sí) y dos días más tarde se presentaría en Nueva York ante el famoso Cosmos.

Toronto FC 0 (3) – River Plate 0 (4) (2009)

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A mediados de 2009, River Plate, dirigido por Néstor Raúl Gorosito, inició una gira por Canadá que incluía encuentros amistosos ante el Toronto FC, Everton de Inglaterra y Montreal Impact. El estreno estaba pautado para el miércoles 22 de julio, ante el Toronto FC, y ponía en juego la Carlsberg Cup.

Esa tarde/noche en el BMO Field, que marcaba el regreso del Millonario al césped sintético después de casi 30 años, Pipo dispuso una formación prácticamente integrada por suplentes y algunos juveniles. De esta manera, salieron a la cancha Leandro Chichizola; Maximiliano Coronel, Mateo Musacchio, Lucas Orban, Rodrigo Archubi; Facundo Affranchino, Nicolás Domingo, Matías Abelairas; Mauro Díaz; Gonzalo Gil y Gustavo Bou. En la segunda etapa ingresaron Augusto Fernández (por Affranchino), el Keko Villalva (por Bou), la Tortuga Gustavo Fernández (por Gil), Erik Lamela (por Díaz) y Germán Pezzella (por Archubi).

El 0 a 0 durante los noventa minutos durmió a los casi 20 mil espectadores y llevó el encuentro a la definición por penales, donde el cuadro argentino se quedó con la victoria por 4 a 3, gracias a las conversiones de Abelairas, Lamela, Domingo y Gustavo Fernández. Augusto Fernández y Daniel Villalva erraron sus respectivas ejecuciones.

Una de las principales curiosidades del partido fue que contó con cambios ilimitados, lo que permitió, por ejemplo, que Pablo Vitti, una de las figuras del Toronto FC, fuera reemplazado al inicio del segundo tiempo y volviera fresquito un rato antes del final… justo para desperdiciar su penal.

Red Star 2 – Gimnasia 0 (1931)

Barcos, puertos, trámites migratorios, sellos de entrada y de salida. Así, repetidas veces. Fueron 8 los países que visitó Gimnasia y Esgrima La Plata en aquella durísima gira que comenzó en diciembre de 1930 y terminó en abril del año siguiente. En algunas naciones, solo disputó un partido. Como en Francia, donde jugó contra el Red Star.

El conjunto local era uno de los grandes animadores del campeonato francés de esa época, tenía como grandes antecedentes la obtención de cuatro Copas de Francia (la última en 1928) y contaba con el privilegio de haber sido fundado por Jules Rimet, por entonces Presidente de FIFA.

Todo esto puede matizar la derrota del Lobo, aquel 31 de enero de 1931, en Paris. Sin contar que unos días antes había jugado en Las Palmas y ¡un día después! lo haría en Alemania. A esa altura, lo más importante era no perder los pasaportes.

Aldosivi 1 – Shangai Shenhua 0 (2013)

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A ver, no hay que ser Sherlock Holmes, Batman, Indiana Jones o un miembro de Los Simuladores para encontrar, en cualquier época del año, un contingente repleto de chinos en Mar del Plata… Y cuando decimos “chinos” nos referimos a esos diminutos y peculiares seres humanos nacidos en el milenario gigante asiático y no a los millares de jóvenes que se aglomeran en las playas del sur para tener una amena conversación con El Creador, entre tantas otras sensaciones…

Todo aquel que, por la razón que fuere, desee hallar chinos en La Ciudad Feliz sabe que la mecánica es muy simple: hay que caminar una medianoche cualquiera hasta el puerto -más específicamente hasta la intersección de la calle 12 de Octubre con la Avenida Martínez de Hoz, ahí donde habitaban los payasos con sus circos– y aguardar a que una bandada de asiáticos con un aroma particular e indefectiblemente calzados con pantuflas aparezcan, súbitamente, en búsqueda de sus tesoros más preciados: cigarrillos de marcas alternativas, señoritas de buena vida y caninos regordetes para cualquier tarde de gula… como hace cualquier trabajador de la pesca cuando se encuentra varado en suelo extranjero. Bueno, salvo por la parte de los caninos.

En enero de 2013, inesperadamente, se pudo divisar a una manada de chinos en otra zona de Mar del Plata. Fue cuando el Shangai Shenhua de la Superliga comearroz (?) se apareció en la cancha de Cadetes de San Martín para jugar un encuentro amistoso frente a Aldosivi, que por aquel entonces se encontraba en la B Nacional.

Ante tamaño acontecimiento de gala –el primer enfrentamiento del club portuario frente a un equipo asiático– Fernando El Teté Quiroz puso en la cancha a lo mejor que tenía a mano, a saber: Pablo Campodónico; Nahuel Roselli, Ricardo Villalba, Darío Cajaravilla y Walter Zunino; Ignacio Malcorra, Mariano Herrón, Hernán Lamberti y Leandro Aguirre; Matías Gigli y Pablo Vázquez.

Por su parte, el Shenhua formó con: Kiu; Lin, Dai Lin, Li Jianbin y Fan Linjiang; Wang, Kaimu, Xu y Son; Sae Kon y Sae. Incomprobable.

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Las crónicas de la época destacan un baile del Tiburón del Puerto sobre sus lejanos visitantes. Sin embargo, en encuentro finalizó apenas 1 a 0 gracias a un tanto de Matías Gigli.

Pese a eso, los asistentes se pudieron deleitar con el colombiano Gio Moreno corriendo con una pelota al costado de la cancha y con la presencia estelar de Rolando Schiavi, quien recientemente había dejado su lugar en Boca para transformarse casi en agregado comercial en la tierra de La Gran Muralla.

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Vale destacar, también, el conservador accionar de los vernáculos, quienes al ver a más de 20 chinos en el mismo lugar actuaron por carácter transitivo y colgaron una bandera que rezaba “Piñón Presente”, seguramente, vinculando el trapo a Sergio El Checho Batista, entonces entrenador del Shangai Shenhua. Porque, para el marplatense, donde hay chinos siempre hay un payaso cerca. Y los marplatenses somos los más tradicionalistas de la Argentina.

Vélez 1 – New York Red Bulls 2 (2009)

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¿Quién no metió una gira con Red Bull? Eso hicieron los jugadores del equipo neoyorquino en el verano de 2009, cuando cayeron en Argentina para realizar una serie de amistosos ante River, Boca y Vélez Sársfield. No sólo eso, claro. También aprovecharon la visita para experimentar un mini viaje de egresados.

¿Sacarse una foto en el Obelisco? ¿Comer una pizza en Las Cuartetas? ¿Ser desplumado por un par de copas en un tugurio del microcentro? Nada de giladas turísticas. Los yanquis aprovecharon la estadía en Buenos Aires para hacer un concurso de bigotes. ¡Qué desopilante idea! (?) Evidentemente, la pretemporada no ofrecía demasiadas preocupaciones en cuanto a lo futbolístico.

El 24 de febrero de 2009, Vélez recibió a los norteamericanos en su Villa Olímpica. Y no lo hizo con el primer equipo, porque el torneo ya estaba en marcha, pero sí lo hizo con la Reserva del Turco Asad, reforzada con algunos jugadores de renombre.

Esa mañana el Fortín formó con Marcelo Barovero; Jeremías Lencina, Fernando Tobio, Carlos Soto y Brian Resch; Héctor Canteros, Pablo Despósito y Adrián Torres; Luis Acuña; Jonathan Cristaldo y Roberto Nanni.

El Red Bulls de Carlos Osorio, mientras tanto, alineó a Dany Cepero; Jeremy Hall, Andrew Boyens, Kevin Goldthwaite y Oscar Echeverry; Dane Richards, Alberto Celades, Luke Sassano y Khano Smith; Jorge Rojas y el colombiano Juan Pablo Ángel.

En el arranque del amistoso, Barovero se hizo un gol en contra. Unos minutos más tarde, Ángel puso el 2 a 0 para los de New York. Y en el segundo tiempo, terminó achicando Matías Conti para el 2 a 1 final.