Victoriano Arenas homenaje a Sandro (2010)

No han sido tantos los equipos que homenajearon a artistas populares en sus camisetas. Belgrano de Córdoba con Rodrigo Bueno (2001) y Riestra con Carlos Gardel (2003) son dos de los casos más conocidos, pero hubo otros que también llamaron la atención. Para empezar, el tributo de Victoriano Arenas a Sandro.

Las referencias futboleras de Roberto Sánchez son escasas, por no decir nulas. De grande vivió en Banfield, pero no era hincha fanático del Taladro. Bueno, supuestamente festejó el título de 2009 desde el hospital, pero andá a chequearlo a LCDTM (?).

Su conexión con los clubes habría que encontrarla en sus inicios como cantante en Valentín Alsina, en el sur del Gran Buenos Aires. Y es ahí donde surge la figura del CAVA. El mito dice que el debut de Sandro y Los de Fuego fue en los famosos carnavales de barrio de Victoriano. De ahí a ser una estrella en muy poco tiempo.

En 2010, el Gitano murió, dejando miles de nenas viudas anécdotas y un fuerte sentimiento de pertenencia, tal es así que el club, a través de la marca For Export, decidió homenajear al cantante y al Puente Alsina en el pecho de su camiseta, bajo la leyenda “CAVA de América”.

¿Sandro? De Victoriano.

Aldosivi negra provisoria (2015)

Es cierto que “negra provisoria” puede sonar un poco despectivo (?), pero eso fue lo que sucedió con la camiseta alternativa de Aldosivi en el verano de 2015, cuando recién había ascendido vestido por Joma y se preparaba para afrontar la Primera División con la ropa de Kappa.

En la noche del 3 de febrero de aquel año, el Tiburón recibió a Los Andes en el José María Minella y presentó una casaca negra con mangas verdes y vivos amarillos. En el pecho, además, llevaba la leyenda Aldosivi es Mar del Plata, algo muy común en el elenco del Puerto a la hora de suplir la falta de anunciantes.

El amistoso se lo terminó llevando el Milrayitas por 3 a 2 y la casaca negra de los marplatenses nunca más volvió a aparecer. Las rodillas de Carranza, tampoco.

Mal Pase: Orión al Nápoli (2008)

orionalnapoli

La pelota está en el aire. Agustín Orión hace jueguitos como si estuviera con un globo en un cumpleaños. Pero no, está en el área grande, su área grande. Y no es un cumple, es un partido de Cuartos de final de la Copa Libertadores, la gran obsesión de San Lorenzo. De repente, llega Claudio Bieler y pincha el globo. Liga de Quito se queda con la llave y más tarde con la copa. ¿Orión? Con el odio de todo el pueblo azulgrana, que nunca le perdonó la fatídica jugada ni la pelea por los premios en la previa de esa serie.

Unos meses antes de aquel episodio, el arquero había tenido una gran chance de irse. El Nápoli de Italia vino con una oferta contundente: 4.200.000 euros y un contrato muy jugoso. “Me voy, ya fue”, dijo el 1. Pero las cosas no fueron sencillas. Ramón Díaz, técnico del Ciclón, le pidió que se quedara, recordándole que él le había dado la titularidad (por encima de Saja) y que lo necesitaba para el primer semestre del año. A Orión nada de eso le importó. Entonces el DT habló con los dirigentes para que rechazaran la oferta.

Después de horas de incertidumbre, los tanos (que estaban desesperados por un arquero), terminaron contratando a Nicolás Navarro, que venía prometiendo en Argentinos Juniors, pero que evidentemente la ligó de rebote.

La calentura de Orión no tardó en manifestarse. Por ejemplo, en el cruce ante Radamel Falcao en Mar del Plata, cuando el conflicto por su frustrada transferencia aún estaba en carne viva. Aunque claro, su enojo real era con los dirigentes.

“Tinelli no me atendió el teléfono. Incluso Le dejé mensajes. Yo estuve junto con él y Rafael Savino en Ideas del Sur en el momento que firmé mi contrato y cuando se cayó mi pase al Napoli traté de llamarlo, pero no hubo caso. Quizás tengo mal el teléfono…”.

Pasan los meses. La pelota está en el aire. No es un globo, pero se pincha como el pase al Nápoli. San Lorenzo queda afuera. Orión se pelea con Ramón Díaz. Los hinchas lo acusan de mercenario. Navarro jugó 2 años en Italia.

Mena Daley

Daley Yesid Mena Palomeque (La Gacela)

Un solo torneo en el fútbol argentino lo convirtió en un ejemplar de colección para aquellos que recordamos futbolistas raros, esos que por alguna característica física logran llamar la atención de entrada, provocando entusiamo puro para luego rebajarlo con actuaciones decepcionantes. ¿Cómo olvidarse de Daley Mena?

Nacido en 1985 en el departamento colombiano de Chocó, no pudo evitar el karma, puso primera, aceleró a fondo y se terminó estrolando en la primera gran curva de su trayectoria.

Siendo un juvenil y sin tener experiencia profesional en su país, se fue a probar a Uruguay y terminó quedando en Danubio, donde le dieron la posibilidad de mostrar sus condiciones. Con La Franja anduvo bien entre 2006 y 2008, ganando el campeonato charrúa y la posibilidad de saltar a una liga más importante.

Pedido por Antonio Mohamed, en el verano de 2009 arribó a Santa Fe para jugar en Colón. ¿Sus características? “Soy de jugar por los costados y en velocidad para asistir a mis compañeros y que lleguen al gol”, declaraba por entonces. Sólo había que sentarse a esperar.

Su debut se produjo en la primera fecha del Clausura, cuando entró en el segundo tiempo ante River para tratar de nivelar un 2 a 0 adverso en el Monumental. Si bien no gravitó, el Sabalero lo terminaría empatando con sendos zapatazos de Capurro y Prediger. Arrancó bien.

Su condición de amuleto pareció afianzarse al partido siguiente, en el Cementerio de los Elefantes. El Turco lo mandó a la cancha en la segunda parte de un match chivo ante Gimnasia de Jujuy. El colombiano entró encendido, se sacó a dos rivales de encima en la primera pelota y levantó a la gente. Para colmo, unos minutos después le cometieron una falta que derivó en el gol del triunfo gracias a un tiro libre del Pony Oyola. Esa noche todos lo ovacionaron, inclusive el Bichi Fuertes, que estaba en el palco y no se fijó en el color de piel (?).

La fórmula se repitió por algunos partidos más. Mena reemplazaba al delantero Fabián Castillo y trataba de hacer lo suyo en 20 ó 30 minutos. Con su tranco largo y atolondrado, corría como un desesperado e intentaba generar peligro, pero pocas veces con efectividad.  En la tribuna comenzaron a mirarlo con desconfianza.

La Gacela también fue titular en 7 partidos de ese torneo, pero ya sin la gracia de sus inicios. Para el tramo final del campeonato, volvió a actuar desdel el banco, para completar sus contundentes estadísticas: 19 partidos y ningún gol. ¿Asistencias? Tampoco.

No pagaba nada su regreso a Danubio y así fue. Entre 2009 y 2011, siguió metiendo piques en las peladas canchas uruguayas, su lugar en el mundo, hasta que le surgió la chance de jugar en México y marchó.

Lo que nunca se esperó El Velocista (así también lo llaman), es que lo recibieran tan afectuosamente. En un partido ante los Rayados de Monterrey, fue víctima de una patada que le originó una fractura de peroné. Por eso pudo jugar tan solo partidos en los Gallos. Mala leche.

En la temporada 2012/13, Daley bajó las pretensiones y se fue ascenso mexicano, quizás para sentirse figura y recuperar cartel. O mejor dicho, cártel, porque se puso la camiseta de Dorados de Sinaloa. Su debacle ya se podía sentir.

Al año siguiente, continuó trabajando en el mismo rubro, ya que fue traficado al Deportivo Cali (2013/14), a pesar de que el entrenador, el Chonto Herrera (dueño de uno de los mejores apodos del mundo), dejó en claro que no lo había pedido. Y lo que generó expectativa al tratarse de la primera experiencia en su país de origen, terminó siendo una decepción: tan solo 80 minutos repartidos en 3 encuentros. Evidentemente, Mena ya no era aquella Gacela a la que no podían parar.

En los últimos tiempos, intentó recuperarse sin suerte en Rocha de Uruguay (2015), Boyacá Chicó (2016) y Unión Comercio de Perú (2016).

Hoy, después de tanto tiempo de vivir en cautiverio, la Gacela está libre. Y lo único que sabe es correr.

Rodríguez Pablo [Actualización 2016]

OGCN RODRIGUEZ (PHOTO SERGE HAOUZI)

Pablo Martín Rodríguez (Maravilla)

Fue actor de reparto en varias selecciones juveniles, pero casi que nadie se dio cuenta. Se marchó a Europa siendo muy joven y logró destacarse en ligas menores, pero pocos se enteraron. Volvió a nuestro país con toda su experiencia al hombro, pero nadie se percató. Se retiró en el anonimato y siguió trabajando en el ambiente. Fue asistente, DT y coordinador, pero siempre lejos del reconocimiento popular. Insistió, insistió e insistió, hasta que un día pudo hacer ruido en el fútbol argentino. ¿Su función? Comentarista en televisión. Con ustedes, Pablo Rodríguez.

rodriguezmalasia97

Surgido de la cantera de Argentinos Juniors, comenzó a dar muestras de su talento en la Sub 17 de Mostaza Merlo que disputó el Mundial de Japón en 1993, con valores como Nico Diez y Emiliano Romay. Más tarde, integró las selecciones de Pekerman, acoplándose a esa gran generación que conquistaría el Sudamericano de Chile y el Mundial de Malasia en 1997. Era enganche y tenía habilidad. El tema era que el pibe del Bicho no se llamaba Aimar, ni Cambiasso, ni Riquelme, ni Perezlindo (?). Apenas era Pablo Rodríguez. Y quizás ese nombre tan común haya influido en el perfil bajo que cultivó a lo largo de su carrera.

Con el cuadro de La Paternal debutó en la fecha 15 del Clausura ’96, ante Belgrano, pero tuvo más rodaje recién en la temporada siguiente, donde participó de 23 partidos del Nacional B e incluso jugó la Supercopa. De nuevo en la máxima categoría, siguió actuando de forma salteada, pero al mismo tiempo despertando el interés de equipos europeos.

En 1998, se fue al Crystal Palace de Inglaterra, junto a Cristian Ledesma y Walter del Río, pero después de tres semanas de entrenamientos se tuvo que volver junto al Lobo, porque no hubo acuerdo con el club inglés, que en ese momento trataba de surfear una crisis económica de la mano del joven empresario Marck Goldberg.

De regreso en Argentinos, Rodríguez llegó a completar 13 partidos en la elite e incluso marcó un gol, para ganarle 2 a 1 a Newell’s en el Clausura ’98. Pero un día, lejos de los flashes y las tapas de los diarios, le dijo adiós a nuestro fútbol.

rodriguezpabloniza

Fue Francia el país que lo cobijó. Y nada menos que la ciudad de Niza: playa y glamour, de lo mejor de la Costa Azul. Su paso por el OGC Nice (1998 a 2003) fue de menor a mayor, consiguiendo la idolatría con el ascenso a la Ligue 1 en 2002. Fue entonces que se dijo que podía pasar a la Roma de Italia, pero finalmente se quedó un año más en Niza, hasta que nuevamente apareció Pekerman en su vida.

leganes2003

¿Se acuerdan del Proyecto Grinbank en el Leganés? Bueno, Pablo Rodríguez fue uno de los 16 jugadores argentinos que se pusieron la casaca del cuadro pepinero en la temporada 2003/04, en la segunda división española. Todo bajo la atenta mirada del hombre Peker en su función de mánager y el Cai Aimar como entrenador. La experiencia apenas duró unos meses porque el empresario del rock terminó levantando campamento, pero al menos se dieron el lujo de poner contra las cuerdas a los Galácticos del Real Madrid.

El siguiente destino de Rodríguez fue el Beira-Mar de Portugal. Y miren si le habrá ido mal, que hasta su curiosamente extenso artículo en Wikipedia lo reconoce (?). Sólo disputó poco más de 100 minutos y pudo conocer al Tanque Santiago Silva, quien seguramente le recomendó que probara con otro deporte: el fútbol uruguayo.

En Montevideo Wanderers (2005), el volante argentino tampoco jugó mucho tiempo, pero al menos utilizó la experiencia para aterrizar en Sudamérica y hacer contactos que le servirían a futuro. Mientras tanto, sentía que todavía le quedaba un tirito como jugador en nuestra tierra.

Su no tan esperado retorno a la Argentina se produjo en el Apertura 2005, cuando defendió la divisa de Olimpo de Bahía Blanca, ingresando en 3 partidos: ante San Lorenzo, Arsenal y Vélez. Poco pudo hacer en los minutos que tuvo, fue limpiado por el técnico Labruna y volvió a ser considerado por Madelón en la temporada siguiente, ya con el Aurinegro en la B Nacional. ¿Ahí jugó? Casi nada. Comió banco a morir, pero al menos formó parte del ascenso a Primera (2006/07).

Tras un semestre en el que estuvo fuera de la actividad, fue rescatado por El Porvenir (2008), donde compartió tardes con Leonel Martens, Pablo Alassia y el Bocha Cameroni. ¿Y ahí tuvo continuidad? Sufrió lesiones y apenas jugó 8 encuentros. Estamos hablando de la Primera C. Su Wikipedia ni siquiera lo menciona.

Inexplicablemente (al menos desde lo deportivo), a mediados de ese año saltó 3 categorías y firmó para Colón de Santa Fe (2008/09). El primer torneo se la pasó en Reserva, pero en el segundo se dio el lujo de jugar: 1 partido, tampoco se crean que tanto. Fue en la victoria 3 a 0 ante San Lorenzo, ingresando por el Pony Oyola a los 68 minutos. Esa fue su despedida de las canchas.

Su interés por el fútbol, sin embargo, nunca desapareció. Estudió en la Escuela de Directores Técnicos de Vicente López, donde se recibió junto a Rodolfo Arruabarrena, Anibal Matellán, Paulo Ferrari y Marcelo Gallardo, entre otros. Y fue precisamente el Muñeco el que le dio la chance de integrar su cuerpo técnico en Nacional de Montevideo. No solo fue ayudante, sino que también dirigió la Reserva del Bolso.

morquiorodriguezumpierrez

En 2013, Pablito se hizo cargo de Cerro en el rol de coordinador, pero no tardaría demasiado en lanzar su carrera solista (?) como DT. Al año siguiente se puso el buzo y comenzó a laburar con Patota Morquio y Rubén Umpiérrez como colaboradores. Y les fue bien, porque terminaron zafando del descenso, el objetivo principal.

Ya para 2015, Rodríguez tenía como meta agarrar la Primera de Argentinos Juniors, pero el universo es tan impredecible, que nos daría a Maravilla (también apodado El Bomba) en un nuevo rol, el de comentarista de partidos en televisión. Y ahí sí, llegaría su explosión.

pablorodriguezcomentarista

De repente, las aburguesadas transmisiones se vieron sacudidas por una voz nueva, con conceptos diferentes (muchas veces, inentendibles) y condimentados con algunos furcios típicos de la inexperiencia o los nervios de la ocasión. Eso sí, siempre bien alejado del estereotipo.

Con frases como “El riesgo es el requisito básico del éxito” o “construir es mas difícil que destruir, pero es mejor haberlo intentado”, se fue ganando la atención de los futboleros, que al enterarse del cercano final de Fútbol para Todos, al menos tendrán un motivo para no extrañarlo.

Palermo con nombre y número dorado (2011)

palermonumerodorado

No fue su partido homenaje. Ni siquiera fue su último partido como profesional. Pero sí fue la última actuación oficial de Martín Palermo en La Bombonera y eso motivó la creación de una camiseta con toque de distinción, incluso fuera de reglamento.

En aquel primer semestre de 2011, el Titán había experimentado miles de sensaciones. Como si hubiese mal asimilado que el Clausura era su torneo despedida, superó su peor racha y estuvo 953 minutos sin convertir. Luego de sacarse la mufa ante Huracán, metió una seguidilla que incluyó un gol en el Superclásico que le daría un empujón más a River en su camino a la B Nacional. En ese momento de recuperación, muchos pensaron que Martín seguiría unos meses más. Pero el final ya tenía fecha.

palermocapa

En la jornada 18, el Xeneize de Falcioni recibió a Banfield. Terminó 1 a 1. Fue un partido de verdad, por los puntos, pero por momentos pareció un amistoso para homenajear al goleador. Y no sólo por las plaquetas, la capa y el arco de regalo, sino también por la indumentaria.

Gracias a un pedido especial del club a la AFA, la camiseta de Palermo pudo ser diferente al resto de sus compañeros de campo, algo que por reglamento no está contemplado. Fue así que Martín pudo lucir el 9 y el apellido en dorado, distinguiéndose por sobre sus compañeros, que usaron los dorsales en blanco como era habitual en ese entonces.

palermogimnasia2011

Unos días más tarde y sin la casaca especial, por fin llegaría el adiós definitivo del Loco, nada menos que en La Plata, ante el Gimnasia de Guillermo Barros Schelotto. Ese día, Palermo le vio hacer dos goles a Cellay y entendió que había decidido bien, era momento de irse.

Vélez 1 – New York Red Bulls 2 (2009)

velezredbull2009

¿Quién no metió una gira con Red Bull? Eso hicieron los jugadores del equipo neoyorquino en el verano de 2009, cuando cayeron en Argentina para realizar una serie de amistosos ante River, Boca y Vélez Sársfield. No sólo eso, claro. También aprovecharon la visita para experimentar un mini viaje de egresados.

¿Sacarse una foto en el Obelisco? ¿Comer una pizza en Las Cuartetas? ¿Ser desplumado por un par de copas en un tugurio del microcentro? Nada de giladas turísticas. Los yanquis aprovecharon la estadía en Buenos Aires para hacer un concurso de bigotes. ¡Qué desopilante idea! (?) Evidentemente, la pretemporada no ofrecía demasiadas preocupaciones en cuanto a lo futbolístico.

El 24 de febrero de 2009, Vélez recibió a los norteamericanos en su Villa Olímpica. Y no lo hizo con el primer equipo, porque el torneo ya estaba en marcha, pero sí lo hizo con la Reserva del Turco Asad, reforzada con algunos jugadores de renombre.

Esa mañana el Fortín formó con Marcelo Barovero; Jeremías Lencina, Fernando Tobio, Carlos Soto y Brian Resch; Héctor Canteros, Pablo Despósito y Adrián Torres; Luis Acuña; Jonathan Cristaldo y Roberto Nanni.

El Red Bulls de Carlos Osorio, mientras tanto, alineó a Dany Cepero; Jeremy Hall, Andrew Boyens, Kevin Goldthwaite y Oscar Echeverry; Dane Richards, Alberto Celades, Luke Sassano y Khano Smith; Jorge Rojas y el colombiano Juan Pablo Ángel.

En el arranque del amistoso, Barovero se hizo un gol en contra. Unos minutos más tarde, Ángel puso el 2 a 0 para los de New York. Y en el segundo tiempo, terminó achicando Matías Conti para el 2 a 1 final.

Barracas Bolivar homenaje a Kirchner (2011)

¿Sportivo Barracas, en qué te han transformado?, podrían haberle tirado tranquilamente al Arrabalero en un debate presidencial. Ya en 2003 había perdido sus colores tradicionales (del albiazul pasó al rojo) y hasta había agregado el Bolívar a su nombre, gracias al gerenciamiento del periodista Enrique Sacco. Pero aún faltaba.

sportivobarracas2011

En 2011, la agrupación Segundo Centenario de Hernán Letcher impulsó la creación de una camiseta homenaje a Néstor Kirchner, fallecido unos meses antes. Rodolfo Paverini, Presidente del club, dio el visto bueno y en marzo de ese año se presentó la indumentaria en un acto al que asistió el Ministro de Economía Amado Boudou, por suerte no con La Mancha de Rolando (?).

La casaca, en dos tonos de naranja y con mangas grises, se estrenó en la victoria 3 a 0 sobre Victoriano Arenas, en la Primera D. Lucía la imagen de Néstor en el frente, junto al nombre de la agrupación. Lo curioso además era que la ropa no tenía ninguna marca. La suplente era idéntica, pero con el blanco en reemplazo del naranja más suave.

barracasnestor

Unos meses más tarde, Sportivo Barracas Bolívar continuó el homenaje, usando otra imagen de Kirchner en su nueva camiseta naranja de la empresa Kappa. Duró poco, porque año año siguiente se terminaría el gerenciamiento y el club recuperaría su nombre y colores originales.

(Gracias a Piel de ascenso).