Lesman a Junior (2016)

No hace tanto tiempo, el fútbol argentino clase B se vio renovado por la aparición de un futbolista con carasterísticas singulares: 9 de área, corpulento, con buen juego aéreo, colorado y con un alto promedio de gol: 17 tantos en 21 partidos con All Boys. Así la mayoría conoció a Germán Lesman en 2016.

Claro que otro empujoncito para su popularidad, se lo dio su apodo: El Rooney argentino”, gracias su parecido físico con el delantero inglés. De yapa, su compañero Ricardo Blanco le hacía la segunda haciéndose pasar por el Pocho Lavezzi.

Ese buen año de Lesman (fue goleador de la B Nacional), que venía de romperla en Defensores de Villa Ramallo y antes había pasado sin tanta fortuna por Colón, Rangers de Chile y varios equipos de nuestro ascenso, le valió el interés de clubes de Argentina y del exterior, algo que All Boys finalmente no pudo capitalizar porque el futbolista reclamó su libertad de acción por falta de pago.

Tras ausentarse de los entrenamientos en Floresta por motivos más que entendibles, el jugador empezó a ser mencionado por los medios colombianos como refuerzo de Millonarios, primero; y por último de Junior de Barranquilla. Incluso su representante, Luciano Krikorián, lo dio por hecho: “La gente de Junior hizo un ofrecimiento, nosotros hicimos una contra propuesta y parece que se va a cerrar. Estoy esperando el ok, que me digan que está todo perfecto. El jugador quiere ir.  El negocio está para cerrarse ya. Es más, yo creería que ya está hecho”.

Luego de varias idas y vueltas, que incluyeron una operación por una hernia, el hombre nacido en Esperanza (Santa Fe) le dijo adiós a All Boys y se sumó a Huracán, donde jugó 3 partidos y no hizo goles, algo parecido a lo que le sucedió en 2017 en Instituto, donde disputó 4 encuentros y no la metió.

Después de haberse sacado la mufa en Brown de Adrogué, actualmente defiende la camiseta de Villa Dálmine. Y sigue siendo el Rooney argentino.

Ferro 0-Daewoo Royals 2 (1994)

Las bellas imágenes de Cachito, rescatadas por La Ferropedia, nos muestran un maravilloso choque noventoso, cuando la dolarización de la economía argentina permitía que vinieran bandas y artistas internacionales de renombre, pero también equipos falopa de cualquier parte del mundo.

El equipo coreano, ganador de la Champions de Asia en 1986 y perteneciente a la empresa automotriz (entre otros rubros) Daewoo, viajó a nuestro país en el verano de 1994 para realizar una pretemporada que incluía una serie de amistosos, entre ellos uno ante Racing, en Mar del Plata.

Pero los porteños también tuvieron la suerte de ver al conjunto de Corea del Sur, cuando visitó Caballito para enfrentar a Ferro Carril Oeste de Burgos, Garré, Mandrini, Pobersnik y Sava, entre otros.

En la velada del 8 de febrero de 1994, los coreanos salieron a la cancha con un atuendo azul cerceta (?), prácticamente verde, para jugar contra los locales, que obviamente estaban tradicionalmente vestidos…de verdolagas.

¿Y las camisetas alternativas? Aquella noch, las blancas fueron destinadas a los músicos que tocaron para entretener a los presentes. Ganó el Daewoo Royals 2 a 0. Y sí, Ferrito fue una banda.

Chacarita con rayas horizontales (2009/2010)

Caramba, ingeniero, se nos ha venido con la camiseta de Chacarita”, escribió alguna vez el Negro Fontanarrosa, aludiendo a la principal característica de la clásica casaca del Funebrero: no podría ser confundida jamás con una remera o con una camisa de vestir.

Los bastones negros y rojos separados por delgadas líneas blancas son la identidad de Chacarita. La ves a una cuadra de distancia y no tenés dudas: esa que viene allá es una camiseta de Chaca. Salvo que a alguien se le ocurra darla vuelta…

A fines de 2009, la empresa TBS jugó con el diseño, poniendo los bastones de forma horizontal, al mejor estilo equipo de rugby. Algo que a la distancia puede parecer simple, pero que significaba una arriesgada movida en cuanto a lo visual para el equipo que meses antes había vuelto a Primera División.

Eso sí, para cuidarse el culo (?), también hicieron una tradicional, cosa de tener la horizontal solo como una de las alternativas. De hecho, el curioso modelo se vio muy poco durante la temporada (ante Vélez en el Apertura 2009 y ante Rosario Central en el Clausura 2010).

Después de aquella experimentación, el conjunto de San Martín tuvo otros modelos extravagantes y abarrotados de sponsors, pero nunca más con las rayas acostadas.

Navarro Montoya a Colo Colo (2000/2001)

Hay palabras o nombres que, combinadas o en conjunto, remiten inexorablemente a una imagen. Decir “Navarro Montoya” y “Colo Colo“, es pensar inmediatamente a aquel episodio del perro Ron en la Copa Libertadores de 1991, cuando el Mono terminó con el culo mordido. Pero aunque haya pasado desapercibido por estos lares, hubo un segundo capítulo entre el arquero y el club. Acá, la historia.

Nueve años después de aquella batalla copera, el colombiano nacionalizado argentino regresó al Estadio Monumental, invitado a último momento por el chileno Ivo Basay, que se despedía del fútbol. Las ausencias de Claudio Arbiza y Marcelo Ramírez, los dos porteros del Cacique, propiciaron que el Mono terminase atajando para el equipo donde había sufrido uno de los reveses más grandes de su carrera.

Esa noche, el ex Boca formó parte del 11 habitual del Colo Colo y enfrentó a figuras de la talla de Superman Vargas, Oscar Ruggeri, el Colorado Mac Allister, el Diablo Etcheverry, Enzo Francéscoli y el Patito Aguilera, entre otros.

Por esas horas, también, se mencionaba que Navarro Montoya podía terminar atajando oficialmente en el Albo al año siguiente, posibilidad que el propio arquero no descartó ante las cámaras, ya que estaba con el pase en su poder luego de su experiencia española.

Finalmente, en 2001 el Mono recaló en Chile, pero firmó con Deportes Concepción.

Newell’s 2 – Argentina 2 (1977)

Los torneos de verano de Mar del Plata, a esa altura, ya eran una tradición. No se jugaba en el estadio José María Minella, todavía faltaba para eso. El escenario para esos enfrentamientos entre los grandes, pero también entre otros clubes locales y combinados internacionales, era el estadio General San Martín, luego demolido. Ahí, en ese mismo lugar donde hoy funciona un supermercado, la selección argentina disputó la Copa de Oro.

Fue la única vez que el seleccionado nacional participó de un torneo de esas características en nuestro país. El equipo de Menotti se preparaba para el Mundial del año siguiente y necesitaba competencia. ¿Los rivales? Aldosivi, River, Boca y Newell’s.

El debut albiceleste (ese día vestido de blanco) se produjo el 30 de enero de 1977, ante los rosarinos. Esa noche, Argentina alineó a Gatti; Tarantini, Olguín, Killer y Carrascosa; Ardiles (Ludueña), Gallego y Villa; Felman (Alderete), Bravo y Bertoni.

Por su parte, los leprosos entrenados por José Yudica formaron con Carrasco; Rebottaro, Pavoni, Sperandío y Aguerópolis; Giusti, Berta y Bulleri; Montes, Moyano e Irigoyen.

Sin embargo, el partido no terminaría ese día. A los 27 minutos, cuando iban 0 a 0, un apagón obligó al árbitro a suspender el juego, que se reanudaría al día siguiente, en la misma cancha. ¿El resultado final? Empate 2 a 2, con goles de Moyano e Irigoyen para el rojinegro, mientras que Villa y Bertoni marcarían para Argentina.

Días más tarde, la Selección seguiría su camino en el torneo: victoria 1 a 0 frente a Aldosivi, empate 2 a 2 con River y triunfo 1 a 0 ante Boca, para quedarse con el trofeo.

Sara atajando con la 2 del Cata Díaz (2016)

Ver a un arquero atajando con una camiseta de jugador de campo es una moda que nació en los 90, con el mexicano Jorge Campos, y que se instaló en los 2000, sobre todo en el fútbol argentino, con referentes como Franco Costanzo en River o Cristian Lucchetti en Banfield.

Años más tarde, aquella tendencia retornó de manera accidental y con un agregado que transformó el caso en algo muy especial.

El 27 de enero de 2016, Boca y Estudiantes se enfrentaron en Mar del Plata en uno de los tantos amistosos de verano. El Xeneize salió a la cancha vestido de amarillo, mientras que el Pincha se puso camiseta y pantalones negros, con medias rojas. Hasta ahí todo bien, salvo por el detalle de que la indumentaria negra se confundía con la ropa de Guillermo Sara, el arquero boquense, que estaba de All Black (?). Y ahí hubo que improvisar.

El árbitro advirtió la similitud en las prendas y ordenó al ex Rafaela a cambiarse el buzo, pero los utileros solo le habían preparado otra casaca amarilla con el 1, igual que la del resto de sus compañeros. Seguían en la misma.

Fue entonces cuando tuvieron una idea brillante (?): ponerle a Sara una camiseta titular. ¡Buenísimo! Pero, ¿y el dorsal? No había casaca azul y oro con el 1 en la espalda, así que le dieron ¡la 2 del Cata Díaz! Aunque taparon con cinta el nombre. ¿Fibronazo, sos vos?

Con Sara en el arco, pero usando la camiseta de un compañero que ni siquiera estaba entre los convocados, Boca perdió 2 a 0 y sumó un lindo capítulo a la historia de su indumentaria.

Montreal Impact 1 (1) – River 1 (3) (2009)

En su gira por Canadá, en 2009, el River de Gorosito enfrentó al Montreal Impact.¿Cómo le fue? Recordemos ese gran encuentro.

El Millonario venía de disputar y ganar dos trofeos amistosos en muy pocos días: la Carlsberg Cup ante el Toronto FC y la Edmonton Cup frente al Everton inglés. En esa pretemporada, todavía había lugar para una copa más y esa era la Montreal Cup.

El 4 de agosto de ese año, River salió a la cancha con los siguientes jugadores: Gonzalo Marinelli; Ferrari, Gustavo Cabral, Maximiliano Ángel Coronel y Orban; Barrado, Abelairas; Augusto Fernández y Mauro Díaz; Diego Buonanotte y Cristian Fabbiani. Luego, ingresaron Musacchio, Villagra, Lamela, Gustavo Fernández, Archubi y Gustavo Bou. Sí, 6 cambios.

Por su parte, los locales contaban, entre otros, con Tiki Tiki Di Lorenzo y con David Testo, un volante estadounidense que fue noticia por haber declarado abiertamente su homosexualidad en un ambiente tan cerrado como el del fútbol.

El partido, disputado bajo la lluvia en el estadio Saputo, finalizó 1 a 1, gracias a los goles del Ogro Fabbiani, a los 20 minutos; y de Roberto Brown a los 63.

En los penales,  Montreal tuvo más de uno desviado y River se terminó quedando con la copa.

 

Independiente amarilla (2014)

El paso por la B Nacional en la temporada 2013/14, no le impidió a Independiente desarrollar algunas estrategias marketineras, como el lanzamiento de nuevas camisetas, incluyendo una de color amarillo con vivos azules que remitía al pasado.

El cuadro de Avellaneda había vestido esos colores por primera vez en una gira por Asia en 1975, pero lugo siguió usándola en el torneo local, amistosos e incluso en una de las finales de la Libertadores de ese año, ante la Unión Española de Chile.

La remake de aquel modelo, salió a la luz en el verano de 2014, cuando el Rojo enfrentó a equipos de Primera División. El debut de esa casaca (acompañada con pantalones y medias azules) fue en Mar del Plata, con un empate 0 a 0 ante Newell’s.

Unos días más tarde, el equipo de Omar De Felippe volvió a recurrir a ese atuendo y cayó 2 a 0 ante Belgrano, en Córdoba. Suficiente para despedir el conjunto de la marca Puma y volver al tradicional rojo.