Ospina Luciano

Luciano Alejandro Ospina Londoño

Defensor colombiano que siendo muy joven tuvo en sus pies la pesada responsabilidad de mantener a Huracán en Primera División. Si la empresa ya era difícil desde el vamos, imagínense la situación con el Globo auspiciado por La Nueva Seguros. Ya saben cómo terminó la historia.

Nacido en febrero de 1991 en Medellín, Ospina se formó en la cantera de Envigado FC, pero se hizo conocido en su país entre 2010 y 2011, cuando vistió la casaca de la selección juvenil de Colombia en el Esperanzas de Toulon, el Sudamericano y Mundial Sub 20. Para ese entonces, ya era jugador de Huracán.

En el conjunto de Parque Patricios debutó en la 17º fecha del Apertura 2010, siendo titular en la derrota 3 a 1 ante Tigre, en Victoria. Unas semanas más tarde, jugaría su segundo partido, cuando ingresó por Carlos Quintana en la victoria 1 a 0 ante Independiente con gol de Guillermo Roffes, otro baldosero.

En 2011, el central antioqueño tuvo más chances, aunque no en mejor contexto. El desbarranque del Globo era evidente en todos los planos y la verdadera quema era la de los pibes en la cancha. Casi todos los que se ponían la camiseta blanca terminaban incendiados. La cosa estaba fulera y la gente no tenía paciencia.

Fue así que Ospina sumó minutos en otros 7 partidos, algunos como titular, formando zaga con Facundo Quiroga. Y en la previa de uno de esos encuentros, mostró signos de inmadurez. ¿Cómo? Hablando de más ante los medios.

Martín Palermo estaba sumergido en su peor racha personal, con 869 minutos sin convertir. La situación era desesperante para un goleador de su talla, así que a un periodista de Olé se le ocurrió preguntarle al colombiano, que inocentemente se prestó al juego:

¿Es bueno que Palermo venga sin marcar?

-Nunca se sabe. Me preocupa mucho que Palermo nos haga un gol justamente a nosotros y corte el mal momento que arrastra. La idea es mantener el arco en cero. Ojalá que él siga con la malaria y no convierta este domingo.

Por supuesto que Marteeeeeeeen (?) se sacó la mufa haciendo el 3 a 0 ante el Globo, con asistencia de Mouche. ¿Ospina? Se quedó calladito hasta el final del torneo (sólo volvería a jugar en la derrota 3 a 0 con San Lorenzo), pero aún faltaba lo peor.

Tras caer 5 a 1 con Independiente y recibir una ayuda de Cellay, Huracán tuvo que jugar un desempate con Gimnasia y Esgrima La Plata. ¿El que ganaba? Jugaba la Promoción con San Martín de San Juan. ¿El que perdía? Se iba a la B. Y Ospina fue fundamental en la división de bienes.

A los 15 minutos del primer tiempo, el defensor cafetero intentó rechazar una pelota, pero terminó dándole un pase gol a Lucas Castro, que puso el 1 a 0 para el Lobo y derrumbó anímicamente a los de la Quema. Huracán perdió 2 a 0, descendió y lo peor de todo, hicieron llorar al Roly Zárate (?).

Si bien siguió perteneciendo al plantel en la B Nacional, Ospina ya no fue tenido en cuenta y a comienzos de 2012 fue cedido al América de Cali. En la misma condición pasó por Envigado FC (2013) y UTA Arad de Rumania (2013).

Una vez desvinculado de Huracán, pasó por equipos de su tierra: Deportivo Rionegro (2014), Boyacá Chicó (2015), Fortaleza (2015/16) y Alianza Petrolera (desde 2017).  Y a pesar de que no pudo remontar su carrera, aún se mantiene en Primera, quizás porque cambió de sponsor.

Aldosivi Piel de Tiburón (2015)

Recién llegado a Primera División y con la expectativa de hacer mucho ruido, al menos desde lo estético, allá por mayo de 2015 Aldosivi de Mar del Plata presentó su nueva indumentaria, compuesta por su tradicional casaca titular, una suplente blanca y amarilla, una tercera negra, y una cuarta denominada Piel de Tiburón por la gente de Kappa. ¿Qué pasó con esa casaca?

En un principio, muchos pensaron que ese inédito diseño que rendía homenaje al apodo del conjunto del Puerto sólo sería utilizado por el arquero. Es más, el 1 Pablo Campodónico fue el modelo en su presentación. Claro que no fue el único.

Unos meses más tarde, específicamente el 9 de noviembre de ese año, la pilcha gris salió a la cancha por primera y última vez en la grama bahiana de Misiones, ante el descendido Crucero del Norte. Con la Piel de Tiburón, los marplatenses ganaron 2 a 0 en la última fecha de aquel torneo de 30 equipos.

De Souza Diego

Diego Alejandro de Souza Carballo (El Ojo)

Típico jugador con fórmula única, de esos que solo funcionan con una camiseta, con un solo entrenador o en una sola cancha; De esos que se destacan bajo determinadas condiciones y que, ante la más mínima variable que altere el escenacio ideal, pierden identidad, se diluyen, desaparecen y se convierten en futbolistas fantasmas.

Nacido futbolísticamente en Defensor Sporting (2003 a 2010), el charrúa Diego de Souza hizo un máster con la camiseta violeta. Durante casi una década, se mostró como un volante virtuoso, elegante e incisivo, pero además metió buenas campañas y un título, el campeonato uruguayo de la temporada 2007/08. Hasta que le tocó marchar.

Fue en 2011 que, con muy buenas referencias, cayó al fútbol argentino para ilusionar a los hinchas de Banfield. ¿Para tanto? Sí, el club había había apostado fuerte con la intención de que De Souza se pusiera la ropa de la figura que se iba, un tal Walter Erviti.

A su favor, tenía la nacionalidad. La dupla campeona Papelito Fernández – Santiago Silva había levantado el concepto de los uruguayos en el Taladro, luego de casos no muy felices como los de Ignacio La Luz y Yari Silvera. Había esperanza. Se transformaría en odio.

De entrada, De Souza se vendió un poco: Soy un volante ofensivo, me gusta pisar el área y aportarle juego al equipo”. Y agregó: “Mi objetivo es seguir creciendo futbolísticamente y aspirar a ser campeón”. Un pequeño error de cálculo.

Fue titular en casi todo el Clausura 2011, metiendo 15 partidos al lado de hombres como Marcelo Quinteros, el Mencho Bustos, Marcelo Carrusca y Jonatan Gómez, el Messi pobre. ¿Su rendimiento? Debajo de lo esperado, pero aún había paciencia entre los hinchas.

La cosa empezó a doblarse en el segundo semestre, en el que el uruguayo se jodió los meniscos y apenas pisó la cancha en 6 oportunidades, junto a especímenes como Juan Eluchans, Maxi Laso y Ezequiel “Dame dos de Lanús” Carboni. Aún faltaba lo peor.

El Clausura 2012 nunca se borrará de las zabecas de Banfield. El equipo del Sur hizo lo posible y más para irse al descenso de foma inesperada, cosechando apenas 11 puntos y salvando a otro club que estaba jugadísimo, ni más ni menos que San Lorenzo de Almagro.

En ese torneo, De Souza disputó 11 encuentros y apenas hizo un gol, en su último partido en la cancha, una derrota 3 a 1 ante Belgrano. Para la última fecha, el charrúa se quedó sentadito en el banco, viendo como sus compañeros perdían 3 a 0 con Colón, de local, haciendo realidad algo increíble: irse al descenso con un promedio que incluía una campaña de campeón. Insólito.

Todo lo que vino después, fueron datos y números que ratificarían su baldoseridad. Retornó a su país para jugar en Wanderers (2012/13) y ponerse la camiseta de Chelsea Cerro Largo (2013/14, 2015 y 2016); se fue a probar suerte a Guatemala con la camiseta de Deportivo Municipal (2014), se comió 7 con Pachuca, duró apenas unos meses y terminó recurriendo a la FIFA para poder cobrar.

Ojo, algo parecido tuvo que hacer Defensor Sporting para que Banfield saldara la deuda por De Souza. Sí, aquel chiste de traer un reemplazo de Erviti salió más caro de lo esperado.

Después de estar casi un año inactivo, desde 2017 defiende los colores de El Tanque Sisley.

Vélez con besos (2012)

La década había arrancado bien para Vélez Sársfield. Venía de meter el título del Clausura 2011 y semifinales en dos torneos internacionales: Libertadores y Sudamericana. Había material para seguir ganando cosas. El Fortín estaba dulce. Demasiado. Tanto, que empalagaba.

A comienzos de 2012, a la gente de Topper se le ocurrió lanzar una movida marketinera para enamorar a sus hinchas. ¡¿Qué?! La idea consistía en que los fanáticos de la V azulada ingresaran al sitio miamorporvelez.com para estampar un beso virtual (?) a la camiseta. ¡¿Cómo?! Así como leen. A través de una webcam, los hinchas podían besar sus colores con la ilusión de ser una de las 11 bocas (?) seleccionadas para salir a la cancha, con nombre y todo, en la semana de San Valentín.

La propuesta, bastante llamativa para el ambiente del fútbol, no tardó en tener repercusión en las redes sociales, aunque no de la manera esperada por la marca. En Twitter, los simpatizantes de los demás equipos se burlaron del cuadro de Liniers con el HT #LaBandaDelLabial y la acción quedó en la nada.

La camiseta de los besos nunca fue utilizada y a San Valentín se le rompió el corazón.

Chapitas: Terry Dodd

Si la cerveza no se hubiera cruzado en su camino, tal vez Terry Dodd hubiese sido un gran goleador de la Premier League o al menos de la Championship. Pero no, Terry Dodd descubrió las virtudes de la birra desde muy joven y entonces, pese a sus buenas condiciones, solo le dio el cuero para ser un típico goleador gordo de las categorías más bajas del ascenso ingles. ¿Lo vamos a condenar por eso? Claro que no. ¡Si gracias a la birra lo conocimos!

Atención a su carrera. Surgió en el Worthing, pero se puso la camiseta de varios equipos vecinos, entre los que se destacan East Preston, Horsham YMCA, Bognor Regis Town, Lewes y Peacehaven, todos de la región de East Sussex, en el sureste de Inglaterra. Nunca se tomó más de un bondi para cambiar de club. Capo.

Su pico de fama, sin embargo, lo lograría con la camiseta de otro equipo de la zona, el Horsham FC: en abril de 2016, Dodd anotó 3 goles para la victoria ¡11 a 1! ante el Hallisham, por la última fecha de la Southern Combination League. Hasta ahí nada raro para un jugador acostumbrado a meter tripletes (hizo 30 goles en esa temporada). ¿Y entonces?

Ese mismo día, el goleador falló una posibilidad luego de dejar en el camino al arquero y quedar con el arco a su merced. Desde el vértice del área chica, Terry Dodd la tiró afuera y para ahogar sus penas, agarró el vaso de cerveza de un hincha y tomó un trago, para sorpresa de los niños presentes y Howie, la mascota del club.

Desde acá, nuestros respetos para semejante ejemplo.

 

Racing turquesa (2011)

¿De qué color es la camiseta alternativa de Racing? Si nos basamos en su historia, diríamos que azul marino es el color que más lo representa. Sin embargo, ha tenido casacas con predominio del azul francia, el celeste, el blanco, el negro y otras combinaciones que incluyeron el amarillo o el rosa. Ninguna como la casaca utilizada en 2011.

En diciembre de ese año, La Academia presentó una tercera equipación en diferentes tonos de turquesa, para diferenciarse de la titular albiceleste y la suplente azul. La idea de la marca Olympikus, como suele ocurrir en estos casos, era que la camiseta se utilizara en competencias paralelas al torneo de Primera División. Lo único extra que disputaba Racing en ese entonces era la Copa Argentina, así que ahí se produjo el estreno.

En San Juan, el equipo del Cholo Simeone salió a la cancha vestido de turquesa para enfrentar a El Porvenir, por los 32º de final de la Copa Argentina. Y a pesar de haber debutado con un triunfo (2 a o, con dos goles de Teo Gutiérrez), la casaca no volvió a usarse.

Cellerino Gastón

Gastón Andrés Javier Cellerino (El Dura)

Un año acá, otro año allá. Un poquito en América, un toque en Europa, una experiencia en Asia. Una típica carrera de Football Manager. Eso que muchos de nosotros hicimos en más de una ocasión con una PC, pero trasladado la vida real, donde no se pueden guardar partidas ni apagar el CPU. Eso fue lo que hizo y sigue haciendo Gastón Cellerino, el protagonista de esta historia.

Nació en Viedma, capital de Río Negro, el 26 de junio de 1986. Se probó en River y en Boca, pero debutó con la camiseta de Deportivo Patagones, donde hizo inferiores.  Su salto al fútbol grande, sin embargo, sería de a poco y en el exterior. Ese inicio marcaría el resto de su trayectoria.

A comienzos de 2007, Cellerino recaló en Perú para ponerse la camiseta de la Universidad de San Martín de Porres. Y lo que parecía un destino incierto, terminó siendo un buen punto de partida. Allí conoció a otro argentino, el ex Boca Enzo Gutiérrez, con el que conseguiría levantar el trofeo de Campeón de Primera División.

En el segundo semestre de aquel 2007, al delantero rionegrino le tocaría la chance de probarse en Peñarol de Montevideo. En lo futbolístico, Cellerino pasó la prueba, pero quedó debiendo en lo otro. Le faltó algo. ¿Cómo decirlo? Un plus. Bueno, según el mismo jugador, no puso lo que tenía que poner y entonces no pudo jugar ni un minuto con la camiseta del Manya.

Pero si esa fue una mala experiencia, qué decir de lo que le pasó meses más tarde, cuando vivió una tenebrosa situación en México, mientras entrenaba en los Alacranes de Durango. “Todo el mundo al que se lo cuento se caga de risa, pero yo estuve ahí y sé lo que pasó. Era una residencia de tres pisos que tenía 20 habitaciones y 15 baños. Al principio estábamos bien, pero por las noches empezamos a sentir ruidos, chicos que corrían en la planta baja. Una noche me golpearon la puerta y no sabía qué hacer, me quedé encerrado. Al día siguiente le pregunté a mi compañero si había sido él y me dijo que no, que a él le pasó lo mismo. Yo tenía la habitación en el primer piso y cuando escuchaba ruidos no me animaba a salir. Bajar por la escalera era de terror. Pasé dos noches sin dormir y en un entrenamiento me desmayé de lo cansado que estaba. Mis compañeros me preguntaron qué me pasaba y les conté. Ellos se volvieron locos y les exigieron a los dirigentes que nos cambien de casa. El lugar en el que estábamos viviendo había sido un orfanato y lo cerraron porque varios chicos habían muerto ahogados en los baños”, declaró en una nota de La Nación.

Obviamente, salió corriendo de ahí y gracias a la recomendación de su amigo Enzo Gutiérrez terminó en Chile, donde la rompería con los colores del Rangers de Talca (2008). No solo hizo muchos goles, sino que además uno en particular, de chilena ante Palestino, mereció el aplauso del árbitro Carlos Chandía.

Ya en 2009, empezó a ser requerido por varios equipos europeos. Incluso tuvo un Mal Pase a la Lazio, pero después de sacar cuentas arreglaría con el Livorno (2008 a 2013), de la segunda división de Italia. Si bien el equipo terminaría ascendiendo en la primera temporada, Cellerino tuvo escasa participación, así que lo pusieron en la lista de jugadores a prestar.

Fue entonces que se fue al Celta de Vigo (2009/2010), de la segunda española. ¿Le fue bien ahí? No, solo hizo un gol y lo recuerdan de mala manera por su pesadez en la cancha. Su hit lo marcaría en un partido ante el Real Unión, cuando no saludó a un compañero en un cambio del segundo tiempo. Le harían la cruz.

Curiosamente, en su período en Vigo despertó el interés de Sabella. ¿Del DT de la Selección? No, de Sabella Vidal Iglesias, su novia española, con la que se terminaría casando en Viedma.

Tras la cesión, volvió a Livorno, pero de nuevo viviría la indiferencia del entrenador. Fue entonces que, meses más tarde, le llegaría la posibilidad de jugar en el fútbol argentino. Más específicamente en el Racing del Cholo Simeone.

Para ese entonces, El Dura no estaba para nada activo, pero le tocó hacer la presentación oficial junto a otro refuerzo: el futuro instagramer Brian Sarmiento. En el Apertura 2011, Cellerino fue al banco en un puñado de encuentros, pero solo ingresó en dos: en el empate 0 a 0 ante San Martín de San Juan y en la derrota 3 a 2 frente a Belgrano de Córdoba. Racing fue subcampeón del Boca de Falcioni.

Habían pasado varios años y Cellerino no podía agarrar continuidad. Fue en ese momento que le surgió la chance de regresar a Chile para defender otra divisa: la de Unión La Calera (2012). ¿Cómo le fue ahí? Bastante bien, pero todo se vio opacado por un pequeño incidente, un detalle, un desliz. Una terrible patada al pecho, bah.

El 14 de noviembre de 2012, el argentino saltó a la fama cuando le aplicó una certera patada voladora a Mauricio Viana, el arquero de Santiago Wanderers que lo había puteado. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y Cellerino se comió 7 fechas de suspensión. No solo eso, además fue detenido tras el partido en el estadio Playa Ancha de Valparaíso.

Después de haber pasado unas horas en la comisaría, el atacante declaró: “Uno reacciona en caliente cuando insultan a tus familiares. El no tendría que haberme dicho nada. Yo salí tranquilo después de la expulsión y me fue a insultar de la nada”. El famoso conmiviejanotemetá.

Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Tras un breve regreso a Livorno, donde solo disputó 3 partidos y no convirtió, a mediados de 2013 le ofrecieron volver a Chile…¡para jugar en Santiago Wanderers! Lo primero que tuvo que hacer ni bien llegó a los Caturros, fue saludar a Mauricio Viana, un enemigo que ahora pasaba a ser compañero.

Con la camiseta verde volvió a mostrar que Chile era el lugar donde mejor rendía. Marcó 17 goles en dos temporadas, hasta que le surgió la chance de cumplir el sueño americano.

En 2015, se fue a Estados Unidos para jugar en el New York Cosmos, una versión aggiornada del viejo equipo de Pelé y Beckenbauer, pero con Raúl, Marcos Senna y el ex Independiente Samuel Cáceres. ¿El torneo? La NASL, la segunda liga en importancia de los gringos.

Cellerino apenas hizo un gol en la fase regular, pero sería clave en la definición, metiendo un gol en semis y un triplete en la final ante el Ottawa Fury. No solo fue campeón, sino que se llevó el MVP del último partido, opacando al español Raúl, que ese día se despedía del fútbol. Bueno, Senna también se retiraba, pobre (?).

Cuando muchos lo esperaban por estos pagos o de nuevo en Chile, en enero de 2016 el impredecible Dura arregló con el Bolívar de Bolivia. ¿Goles? Sumó 14 en 39 partidos, pero se lo recuerda especialmente por el que le marcó a Racing en la Copa Libertadores. El tema es que ese mismo año se fue expulsado en un partido clave de la liga local y no pudo jugar el choque decisivo ante el The Strongest, que saldría campeón. Se tuvo que ir.

Para el 2017 aparecía la Universidad de Concepción en su horizonte, pero inesperadamente terminó en el Felda United, de la Superliga Malasia. Ahí tuvo de compañero al ex Argentinos Lucas Cano, pero la experiencia no fue buena.

Hace pocas horas, mientras armábamos este post, se sumó al Deportivo Pasto de Colombia, confirmando que su carrera es una partida de Football Manager. ¿Quién no lo hizo? Un año acá, otro año allá. Goles y más goles, hasta que nos olvidamos de guardar la partida y tenemos que empezar de cero. Eso sí es una patada al pecho.

Huracán genérica (2014)

Corría julio de 2014. Huracán venía de perder la posibilidad de ascender a Primera en un duelo ante Independiente, pero seguía subido a esa ola de partidos a todo o nada que lo tendrían caminando en la cornisa durante los próximos tres años, disputando finales y sufriendo con el promedio. Todo al mismo tiempo.

En el inicio de esa etapa, el Globo cambió de proveedor de indumentaria. Dejó de usar Joma y firmó un nuevo convenio con TBS, empresa que se tomó un tiempo lógico para presentar la nueva ropa. Pero claro, para ese Huracán que jugaba casi todos los días, el tema era algo urgente.

El 27 de julio, el equipo de Parque Patricios salió al Bicentenario de San Juan completamente vestido de blanco, sin marca, ni sponsor en su pecho. Apenas unos pocos detalles en rojo, para dar la pauta de que estábamos en presencia de un Huracán clásico, que sorprendió a varios eliminando de la Copa Argentina al Boca de Bianchi.

La pilcha casi inmaculada (tenía las mangas vendidas) se usó en algunos partidos más del torneo Transición de la B Nacional, hasta que en la cuarta fecha debutó la casaca TBS en el duelo ante Patronato de Paraná. Con esa marca, el Globo ascendería, ganaría dos títulos, llegaría a la final de la Sudamericana y daría la vuelta en Venezuela.