Cellerino Gastón

Gastón Andrés Javier Cellerino (El Dura)

Un año acá, otro año allá. Un poquito en América, un toque en Europa, una experiencia en Asia. Una típica carrera de Football Manager. Eso que muchos de nosotros hicimos en más de una ocasión con una PC, pero trasladado la vida real, donde no se pueden guardar partidas ni apagar el CPU. Eso fue lo que hizo y sigue haciendo Gastón Cellerino, el protagonista de esta historia.

Nació en Viedma, capital de Río Negro, el 26 de junio de 1986. Se probó en River y en Boca, pero debutó con la camiseta de Deportivo Patagones, donde hizo inferiores.  Su salto al fútbol grande, sin embargo, sería de a poco y en el exterior. Ese inicio marcaría el resto de su trayectoria.

A comienzos de 2007, Cellerino recaló en Perú para ponerse la camiseta de la Universidad de San Martín de Porres. Y lo que parecía un destino incierto, terminó siendo un buen punto de partida. Allí conoció a otro argentino, el ex Boca Enzo Gutiérrez, con el que conseguiría levantar el trofeo de Campeón de Primera División.

En el segundo semestre de aquel 2007, al delantero rionegrino le tocaría la chance de probarse en Peñarol de Montevideo. En lo futbolístico, Cellerino pasó la prueba, pero quedó debiendo en lo otro. Le faltó algo. ¿Cómo decirlo? Un plus. Bueno, según el mismo jugador, no puso lo que tenía que poner y entonces no pudo jugar ni un minuto con la camiseta del Manya.

Pero si esa fue una mala experiencia, qué decir de lo que le pasó meses más tarde, cuando vivió una tenebrosa situación en México, mientras entrenaba en los Alacranes de Durango. “Todo el mundo al que se lo cuento se caga de risa, pero yo estuve ahí y sé lo que pasó. Era una residencia de tres pisos que tenía 20 habitaciones y 15 baños. Al principio estábamos bien, pero por las noches empezamos a sentir ruidos, chicos que corrían en la planta baja. Una noche me golpearon la puerta y no sabía qué hacer, me quedé encerrado. Al día siguiente le pregunté a mi compañero si había sido él y me dijo que no, que a él le pasó lo mismo. Yo tenía la habitación en el primer piso y cuando escuchaba ruidos no me animaba a salir. Bajar por la escalera era de terror. Pasé dos noches sin dormir y en un entrenamiento me desmayé de lo cansado que estaba. Mis compañeros me preguntaron qué me pasaba y les conté. Ellos se volvieron locos y les exigieron a los dirigentes que nos cambien de casa. El lugar en el que estábamos viviendo había sido un orfanato y lo cerraron porque varios chicos habían muerto ahogados en los baños”, declaró en una nota de La Nación.

Obviamente, salió corriendo de ahí y gracias a la recomendación de su amigo Enzo Gutiérrez terminó en Chile, donde la rompería con los colores del Rangers de Talca (2008). No solo hizo muchos goles, sino que además uno en particular, de chilena ante Palestino, mereció el aplauso del árbitro Carlos Chandía.

Ya en 2009, empezó a ser requerido por varios equipos europeos. Incluso tuvo un Mal Pase a la Lazio, pero después de sacar cuentas arreglaría con el Livorno (2008 a 2013), de la segunda división de Italia. Si bien el equipo terminaría ascendiendo en la primera temporada, Cellerino tuvo escasa participación, así que lo pusieron en la lista de jugadores a prestar.

Fue entonces que se fue al Celta de Vigo (2009/2010), de la segunda española. ¿Le fue bien ahí? No, solo hizo un gol y lo recuerdan de mala manera por su pesadez en la cancha. Su hit lo marcaría en un partido ante el Real Unión, cuando no saludó a un compañero en un cambio del segundo tiempo. Le harían la cruz.

Curiosamente, en su período en Vigo despertó el interés de Sabella. ¿Del DT de la Selección? No, de Sabella Vidal Iglesias, su novia española, con la que se terminaría casando en Viedma.

Tras la cesión, volvió a Livorno, pero de nuevo viviría la indiferencia del entrenador. Fue entonces que, meses más tarde, le llegaría la posibilidad de jugar en el fútbol argentino. Más específicamente en el Racing del Cholo Simeone.

Para ese entonces, El Dura no estaba para nada activo, pero le tocó hacer la presentación oficial junto a otro refuerzo: el futuro instagramer Brian Sarmiento. En el Apertura 2011, Cellerino fue al banco en un puñado de encuentros, pero solo ingresó en dos: en el empate 0 a 0 ante San Martín de San Juan y en la derrota 3 a 2 frente a Belgrano de Córdoba. Racing fue subcampeón del Boca de Falcioni.

Habían pasado varios años y Cellerino no podía agarrar continuidad. Fue en ese momento que le surgió la chance de regresar a Chile para defender otra divisa: la de Unión La Calera (2012). ¿Cómo le fue ahí? Bastante bien, pero todo se vio opacado por un pequeño incidente, un detalle, un desliz. Una terrible patada al pecho, bah.

El 14 de noviembre de 2012, el argentino saltó a la fama cuando le aplicó una certera patada voladora a Mauricio Viana, el arquero de Santiago Wanderers que lo había puteado. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y Cellerino se comió 7 fechas de suspensión. No solo eso, además fue detenido tras el partido en el estadio Playa Ancha de Valparaíso.

Después de haber pasado unas horas en la comisaría, el atacante declaró: “Uno reacciona en caliente cuando insultan a tus familiares. El no tendría que haberme dicho nada. Yo salí tranquilo después de la expulsión y me fue a insultar de la nada”. El famoso conmiviejanotemetá.

Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Tras un breve regreso a Livorno, donde solo disputó 3 partidos y no convirtió, a mediados de 2013 le ofrecieron volver a Chile…¡para jugar en Santiago Wanderers! Lo primero que tuvo que hacer ni bien llegó a los Caturros, fue saludar a Mauricio Viana, un enemigo que ahora pasaba a ser compañero.

Con la camiseta verde volvió a mostrar que Chile era el lugar donde mejor rendía. Marcó 17 goles en dos temporadas, hasta que le surgió la chance de cumplir el sueño americano.

En 2015, se fue a Estados Unidos para jugar en el New York Cosmos, una versión aggiornada del viejo equipo de Pelé y Beckenbauer, pero con Raúl, Marcos Senna y el ex Independiente Samuel Cáceres. ¿El torneo? La NASL, la segunda liga en importancia de los gringos.

Cellerino apenas hizo un gol en la fase regular, pero sería clave en la definición, metiendo un gol en semis y un triplete en la final ante el Ottawa Fury. No solo fue campeón, sino que se llevó el MVP del último partido, opacando al español Raúl, que ese día se despedía del fútbol. Bueno, Senna también se retiraba, pobre (?).

Cuando muchos lo esperaban por estos pagos o de nuevo en Chile, en enero de 2016 el impredecible Dura arregló con el Bolívar de Bolivia. ¿Goles? Sumó 14 en 39 partidos, pero se lo recuerda especialmente por el que le marcó a Racing en la Copa Libertadores. El tema es que ese mismo año se fue expulsado en un partido clave de la liga local y no pudo jugar el choque decisivo ante el The Strongest, que saldría campeón. Se tuvo que ir.

Para el 2017 aparecía la Universidad de Concepción en su horizonte, pero inesperadamente terminó en el Felda United, de la Superliga Malasia. Ahí tuvo de compañero al ex Argentinos Lucas Cano, pero la experiencia no fue buena.

Hace pocas horas, mientras armábamos este post, se sumó al Deportivo Pasto de Colombia, confirmando que su carrera es una partida de Football Manager. ¿Quién no lo hizo? Un año acá, otro año allá. Goles y más goles, hasta que nos olvidamos de guardar la partida y tenemos que empezar de cero. Eso sí es una patada al pecho.

Huracán genérica (2014)

Corría julio de 2014. Huracán venía de perder la posibilidad de ascender a Primera en un duelo ante Independiente, pero seguía subido a esa ola de partidos a todo o nada que lo tendrían caminando en la cornisa durante los próximos tres años, disputando finales y sufriendo con el promedio. Todo al mismo tiempo.

En el inicio de esa etapa, el Globo cambió de proveedor de indumentaria. Dejó de usar Joma y firmó un nuevo convenio con TBS, empresa que se tomó un tiempo lógico para presentar la nueva ropa. Pero claro, para ese Huracán que jugaba casi todos los días, el tema era algo urgente.

El 27 de julio, el equipo de Parque Patricios salió al Bicentenario de San Juan completamente vestido de blanco, sin marca, ni sponsor en su pecho. Apenas unos pocos detalles en rojo, para dar la pauta de que estábamos en presencia de un Huracán clásico, que sorprendió a varios eliminando de la Copa Argentina al Boca de Bianchi.

La pilcha casi inmaculada (tenía las mangas vendidas) se usó en algunos partidos más del torneo Transición de la B Nacional, hasta que en la cuarta fecha debutó la casaca TBS en el duelo ante Patronato de Paraná. Con esa marca, el Globo ascendería, ganaría dos títulos, llegaría a la final de la Sudamericana y daría la vuelta en Venezuela.

Tulsa Roughnecks 1 – Independiente 2 (1985)

Con el rótulo de Campeón Intercontinental vigente, Independiente encaró una gira por los Estados Unidos a mediados de 1985, que lo llevó a enfrentar a rivales de renombre y a otros un tanto desconocidos. Tal es así, que algunos ni siquiera eran equipos en competencia.

El 25 de mayo de ese año, el Rojo se vio la cara ante los Roughnecks de Tulsa, una ciudad de Oklahoma que se caracteriza por sus fuertes tornados. ¿Y se jugaba al fútbol ahí? Más o menos. Para 1985, la NASL ya se había desarticulado y los muchachos locales apenas si mantenían el plantel para armar amistosos internacionales. Ese año, por ejemplo, disputaron partidos ante Linfield de Irlanda del Norte y el Sheffield inglés.

La asistencia récord de esa temporada fantasma la lograrían con el cuadro de Avellaneda, que ya no era dirigido por Pastoriza, recién desembarcado en Fluminense. Unas 8000 personas quisieron ver al conjunto argentino que tenía en sus filas a jugadores como Marangoni y Percudani.

Independiente venció 2 a 1 sobre el sintético a los de la America’s Most Beautiful City (un poco agrandados, sí) y dos días más tarde se presentaría en Nueva York ante el famoso Cosmos.

Tristán Suárez homenaje a Kirchner (2012/13)

Si algo bueno tuvo esta década que todavía estamos transitando, eso ha sido la recuperación de la Copa Argentina, un torneo que se había jugado fugazmente (en 1969 y 1970) y que reapareció para darnos alegrías entre semana.

Nada como ver a los consagrados jugadores de los equipos grandes sudando la gota gorda ante empleados de supermercados, remiseros y panaderos que visten camisetas del sufrido ascenso. Aún con sus imperfecciones, la Copa Argentina se destaca por eso, por poner en igualdad de condiciones a pobres y poderosos. Menos en la final, claro, donde hay otros intereses (?).

Uno de los hitos de la competencia, fue la eliminación de Racing a manos de Tristán Suárez. El Lechero, que participaba de la B Metropolitana, dejó afuera a La Academia de Luis Zubeldía en los 16º de final de la edición 2013, desatando la ira de algunos experimentados, como el caso de Mauro Camoranesi, que metió una patadita para irse a las duchas antes de tiempo.

Para agregarle morbo al asunto, la camiseta de Tristán homenajeaba a Tristán Néstor Kirchner. Sí, el ex Presidente de la Nación, hincha de Racing, en la camiseta del rival. ¿Por qué? Una larga relación del club de los Granados con el Peronismo, que derivó en la creación de la casaca estrenada unos meses antes en un match ante San Telmo.

Para que el tributo fuese completo, los jugadores mostraron el cheque obtenido para que Néstor contemplara desde arriba. Ni que fuera la Copa Suiza (?).

Especiales: Lelo Sejean, un baldosero para el Guinness

Elie Charbel Lelo Sejean (El Canguro)

Un baldosero en esencia, de esos que no necesitan partidos en Primera División para integrar este sitio. Un baldosero de nacimiento, con un nombre sensacional y características únicas. Un baldosero inabarcable, de esos que tienen tantas historias que se vuelve imposible reunirlas todas en un post. Ese es Lelo Sejean.

Para empezar a desarrollar su camino, tenemos que tener en cuenta su Wikipedia. No es la fuente más fiable, por supuesto, pero sería un grueso error no dejarse llevar por esa tremenda ficha, curiosamente llena de detalles sobre su vida dentro y fuera de las canchas.

Elie Charbel Lelo Sejean nació en Australia, más específicamente en Geelong, el 5 de noviembre de 1990. ¿Cuántas referencias futboleras podría encontrar uno en ese lugar? Pocas. Pero aún así, Lelo se las arregló para empezar a mostrar su relación con ese deporte. ¿En algún torneo amateur? Claro que no, lo hizo en un cortometraje llamado Bright Lights, donde vistió la camiseta del Real Madrid.

Sí, no se los contamos de entrada para no impresionarlos (?), pero Lelo Sejean es, antes que nada, un artista. Y como tal, tiene un nombre artístico: Elijah Sejean. En 2004, con apenas 14 años, ganó el premio al Mejor actor en el Shootout Festival de Cine de Geelong. Chequeadísimo.

El corto, además, fue proyectado en varios lugares del mundo, destacándose su participación en el Festival Internacional de Cine de Gays y Lesbianas de Philadelphia. Extrañamente, ahí no ganó un choto.

¿Y el fútbol? Entró a su vida desde muy pequeño, pero en 2007 pudo dar sus primeros pasos en serio, cuando siendo un juvenil integró las filas del Nort Geelong (2007) y el Sunshine George Cross (2008). Parecía el sueño del pibe, pero no. Lelo sabía que había algo más allá de los límites de su país. Se había fanatizado con la Argentina gracias al Mundial ’98, especialmente con Batistuta, Zanetti y el Piojo López. Y entonces, tomó la decisión de probar suerte en Sudamérica.

En 2009, llegó a nuestras tierras. Después de haber averiguado tanto por ese país que lo deslumbraba, terminó en Constitución, en la casa de una familia paraguaya. De ahí, a patear para tratar de alcanzar su sueño: vestir la camiseta de Boca Juniors.

En el Xeneize lo evaluaron junto a otros Sub-19 pero no pasó el filtro. Unas semanas más tarde, lo intentó en Arsenal de Sarandí, pero tampoco dio la talla. Recién en 2010 pudo cumplir su objetivo: entrenar en un equipo argentino. ¿Cuál? Barracas Central. Pero no duraría mucho.

Siempre ceñidos a su historia oficial, encontramos que no volvió a jugar al fútbol hasta el año 2013, cuando fichó por el Sportivo Ameliano de Paraguay, donde fue dirigido por el baldosero Celso Guerrero y tuvo de compañero al ex Arsenal, Tyson Caballero. Así, se convirtió en el tercer australiano en participar del fútbol guaraní, dato poco significativo que aparece por todos lados cuando uno googlea a Sejean.

Las cosas, sin embargo, no fueron fáciles. Lelo volvió a Oceanía y desde allí daría rienda suelta a sus más insólitas pasiones. Por un lado, siguió jugando al fútbol con las casacas de Westgate FC (2014), University of Melbourne (2016) y Surf Coast (2016). Pero al mismo tiempo, se dedicó con entusiasmo al atletismo, puntualmente a los 100 metros llanos y al lanzamiento de jabalina, especialidades que le fueron incentivando el placer de superar marcas día a día. Y de ahí a la locura, hay un solo paso.

Paralelamente a sus actividades en Australia y Paraguay, Sejean comenzó a hacer ejercicios en su casa para tratar de dejar su nombre en los Guinness World Records. Con una camarita como único testigo y sin más herramientas que las cosas que tenía guardadas en el garage, realizó miles de intentos para tratar de alcanzar marcas históricas.

Su mayor obsesión es en el rubro Flexiones de brazos con aplausos en 60 segundos. El récord es del británico Stephen Buttler, que tiene 90. Lelo hace más de 3 años que intenta batir la marca, pero sólo ha llegado a 34. Es una cuestión de tiempo (?).

¿Más? Sí, claro. También consiguió su propio récord personal, de 2714 jueguitos en 22 minutos. Y vestido con la camiseta de Paraguay, como en casi todas las disciplinas que lleva adelante.

Y allí, en su segunda patria, este año pudo volver a integrar un plante de fútbol, con los colores de Sol del Este, un equipo de Ciudad del Este que participa de la Primera División B Nacional.

Con 10 años de trayectoria y más allá de los videos y las fotos, nadie ha visto jugar a Lelo Sejean. Un récord difícil de superar.

 

Arsenal salmón (2009)

Si hay un equipo que ha sufrido las más variadas experimentaciones en su uniforme alternativo, ese es Arsenal. No importa la marca, tampoco la época. Siempre es buen momento para que el conjunto del Viaducto presente ropa polémica. Como muestra, lo que sucedió en 2009.

Por aquel entonces, el equipo de Sarandí era vestido por Mitre, marca que no tuvo problemas en confeccionar una camiseta titular sin demasiadas sorpresas: celeste con una banda roja. Hasta ahí, todo bien. El tema fue la suplente.

La otra casaca del Arse estaba bien lejos de sus colores históricos. Según los especialistas, era una camiseta salmón (sí, salmón) con vivos negros y blancos. Para los más básicos, era una camiseta naranja en degradé. Usted decide.

La camiseta fue utilizada ante Atlético Tucumán (Apertura 2009) y Tigre (Clausura 2010), antes de ser archivada, junto a otras extrañas prendas, en el particular placard de la familia Grondona.

Victoriano Arenas homenaje a Sandro (2010)

No han sido tantos los equipos que homenajearon a artistas populares en sus camisetas. Belgrano de Córdoba con Rodrigo Bueno (2001) y Riestra con Carlos Gardel (2003) son dos de los casos más conocidos, pero hubo otros que también llamaron la atención. Para empezar, el tributo de Victoriano Arenas a Sandro.

Las referencias futboleras de Roberto Sánchez son escasas, por no decir nulas. De grande vivió en Banfield, pero no era hincha fanático del Taladro. Bueno, supuestamente festejó el título de 2009 desde el hospital, pero andá a chequearlo a LCDTM (?).

Su conexión con los clubes habría que encontrarla en sus inicios como cantante en Valentín Alsina, en el sur del Gran Buenos Aires. Y es ahí donde surge la figura del CAVA. El mito dice que el debut de Sandro y Los de Fuego fue en los famosos carnavales de barrio de Victoriano. De ahí a ser una estrella en muy poco tiempo.

En 2010, el Gitano murió, dejando miles de nenas viudas anécdotas y un fuerte sentimiento de pertenencia, tal es así que el club, a través de la marca For Export, decidió homenajear al cantante y al Puente Alsina en el pecho de su camiseta, bajo la leyenda “CAVA de América”.

¿Sandro? De Victoriano.

Aldosivi negra provisoria (2015)

Es cierto que “negra provisoria” puede sonar un poco despectivo (?), pero eso fue lo que sucedió con la camiseta alternativa de Aldosivi en el verano de 2015, cuando recién había ascendido vestido por Joma y se preparaba para afrontar la Primera División con la ropa de Kappa.

En la noche del 3 de febrero de aquel año, el Tiburón recibió a Los Andes en el José María Minella y presentó una casaca negra con mangas verdes y vivos amarillos. En el pecho, además, llevaba la leyenda Aldosivi es Mar del Plata, algo muy común en el elenco del Puerto a la hora de suplir la falta de anunciantes.

El amistoso se lo terminó llevando el Milrayitas por 3 a 2 y la casaca negra de los marplatenses nunca más volvió a aparecer. Las rodillas de Carranza, tampoco.