Fuera de stock: el Premio Chamigo

A lo largo de la historia, muchas han sido las marcas que premiaron a los mejores jugadores de los partidos más importantes del fútbol argentino. Sin embargo, ninguna quedó grabada en la memoria del hincha como lo hizo Chamigo, una empresa yerbatera que galardonó a los cracks del ámbito local en la primera mitad de los dorados años 90.

En la última década, hemos visto de todo dentro de una cancha, y no nos referimos solo a jugadores falopa. Los departamentos comerciales y responsables de marketing se han esforzado, de manera absurda en muchos casos, en ser originales a la hora de distinguir a las figuras de la cancha. Desde aquella corona a Armani, pasando por la parrilla a Lautaro Acosta, hasta la famosa bicicleta que le metieron al recordado Morro García. Demasiados artículos, para tan poco engagement (?).

La verdadera relación sentimental entre un chivo y una época, la consiguió Chamigo, una marca de yerba que nunca fue de las más populares en Argentina (sí, sigue existiendo), pero que supo dejar una huella a partir de 1990, cuando decidió apostar por un espacio en Fútbol de Primera, el programa emblema durante más de 20 años. Si el domingo a las 10 de la noche no te sentabas a verlo, prácticamente no podías opinar de la fecha. Así de cruel era el mundo, aunque lo romanticemos con el paso tiempo.

Luego de cada clásico o encuentro clave de cada jornada, el hombre encargado del campo de juego (que podía ser Alejandro Fabbri, Tití Fernández o Elio Rossi, entre otros) le entregaba la estatuilla color oro al futbolista destacado, elegido por Marcelo Araujo y Enrique Macaya Márquez, la dupla encagada de la transmisión.

El premio, que representaba una mano sosteniendo un mate con forma de pelota, y que según su característico separador, reconocía «el esfuerzo, la corrección y la habilidad deportiva», era como un Oscar para nuestro fútbol. Todos lo querían ganar.

Aquel galardón, que por supuesto terminó infinidad de veces en manos de jugadores de Boca y River, pero que más de una vez fue arrebatado por figuras inesperadas como Raúl Peralta (Deportivo Español) o Miguel Ángel Wirtz (Argentinos Juniors), fue perdiendo prestigio hacia mitad de los años 90 e irónicamente siendo homenajeado por el Diario Olé, en 1996, cuando instaló en sus páginas el Premio Chenemigo (virtual, no físico, pero premio al fin) al peor jugador de la cancha.

Es probable que muchos de los que nos leen jamás hayan consumido la yerba en cuestión (sí, otras), pero sin embargo saben muy bien de qué hablamos cuando hablamos de Chamigo. Y eso, se merece un premio. No, graciavó.

12 respuestas a “Fuera de stock: el Premio Chamigo

  1. En un Gr*f*c* del año 95 salio un chiste de Maicas donde Alphonse Tchami decia : Si me ponen a mi en vez de Scotto se aseguran el premio Tchamigo ?. Tambien al Diego le dieron uno el dia que volvio a Boca contra Colon y a Capria cuando tuvo su momento de gloria en la bombonera el dia del Boca 4 Racing 6… Un lindo recuerdo para los que vivimos esa epoca y ya tenemos la tercera dosis de refuerzo ?.

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  2. Las malas lenguas dicen que después al trofeo lo tenían que devolver, había uno solo para todos los domingos ¿Se acuerdan una vez que se lo dieron a un referí?

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  3. Mi mejor recuerdo de ese premio (?) fue cuando se lo ganó Claudio Morresi, ya en el final de su carrera, y declaró «gracias, agradezco el honor, y no lo comparto con nadie, me lo guardo para mí» (!)

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  4. Dejenme romantizar tranquilo esas épocas que para eso envejecí, para eso y para decirle al piberio «que música de mierda la de ahora»- Domingo a la noche pizza y futbol de primera en un mundo menos globalizado y mas misterioso para los soñadores que nos preguntábamos: Quien carajo es hueso?

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  5. Antes de la mano con el mate tenía un diseño más sencillo, como una plaqueta. Una vez fui a ver un dpto en venta y en el modular había uno de esos. Nunca supe qué jugador vivía allí.

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  6. En esos años «Fútbol de Primera» era casi casi el organismo rector del fútbol argentino, tanto que la entrega de ese premio pedorro «Chamigo» era una ceremonia ineludible; jugador que se negara a la recepción de tan «prestigioso» premio de la mano de Tití Fernández era jugador proscripto de la liga.
    En fin, otros tiempos, muchas cosas del pasado fueron mejores que las actuales pero FdP no es una de ellas.

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