Voy al Arco: César Delgado (2005)

Acostumbrado a ocupar el arco en los picados informales, César Delgado asumió tal responsabilidad jugando por los puntos en un partido válido por el Torneo Clausura 2005 de la Liga MX. La oportunidad se le presentó cuando Emmanuel Gonzalez, portero del Cruz Azul, fue expulsado sobre el final del encuentro.

El ex delantero de Rosario Central fue el hombre más destacado de los 90 minutos. No por haber demostrado una extraordinaria destreza bajo los tres palos, ya que no tuvo trabajo en el poco tiempo que ocupó ese lugar, sino por haber convertido el único gol con el que su equipo derrotó al Necaxa, anotándose su cuarta victoria en igual cantidad de presentaciones.

“Lo importante era colaborar con el grupo para obtener el triunfo, se presentó la posibilidad de estar en el marco, situación que había deseado desde hace tiempo, aunque en realidad no toqué el balón”, declaró el Chelito al finalizar el juego, aclarando además que lo que más le costó fue armar la barrera en un tiro libre que no le trajo peligro.

Los años pasaron y luego de estar una temporada inactivo a causa de un doping positivo, en 2017 Delgado se incorporó a Central Córdoba de Rosario para ser figura en la Primera C. Como jugador de campo, claro.

Battaglia Sebastián

Sebastián Alberto Battaglia (Battaglia Junior)

Su aparición en Primera despertó curiosidad e ilusión. Y no era para menos. Después de todo, se trataba de un familiar de uno de los jugadores más importantes de la historia de Boca Juniors. Para colmo, se llamaba (casi) igual y también actuaba en la mitad de la cancha.

Sebastián Alejandro Battaglia (el campeón de todo) y Sebastián Alberto Battaglia son primos segundos, pero, a pesar de que sus familias vivían a escasas 30 cuadras de distancia en su Santa Fe natal, recién se conocieron en Buenos Aires. “Nuestros viejos son primos entre sí. Pero como no se veían muy seguido, dio la casualidad de que a los dos nos pusieron Sebastián”, explicaban al unísono. “Yo había venido a probarme a Boca en 2001. Estaba en la pensión y Seba vino a saludarme, a presentarse. En realidad, lo conocí primero por tele, mirando los partidos, que personalmente”, comentaba Junior en sus primeras entrevistas: “Cuando digo mi nombre todos me preguntan qué parentesco tengo con él. Es lógico. Ganó todo, se hizo un nombre, hasta jugó en la Selección. Yo, en cambio, recién estoy empezando”.

Nacido el 18 de junio de 1987, el juvenil jugaba de volante por izquierda o doble cinco y, dicen aquellos que lo vieron, marcaba diferencias con su habilidad, por la técnica de su zurda y por su constante ida y vuelta. Quizás por eso ya en 2006 había llamado la atención de Pancho Ferraro, que lo convocó al torneo Esperanzas de Toulon con la Sub 20. Si bien la Argentina decepcionó al no alcanzar las semifinales (empató con Portugal, perdió con China y le ganó a República Checa), Battaglia compartió experiencias con Sergio Romero, Gabriel Mercado, Frasquito Moralez, Mauro Zárate, Lautaro Acosta, Hernán Fredes, Mauricio Pedano y Franco Caraccio, entre otros.

Después de quedarse afuera del grupo que viajó al Sudamericano de la categoría en Paraguay en 2007, Miguel Ángel Russo lo llevó a su primera pretemporada con los profesionales. Sin embargo, su debut extraoficial se produjo un año más tarde, ya con Carlos Ischia como entrenador. Fue el 22 de enero, ante Racing en Salta, por el torneo de verano. Esa noche reemplazó al Tano Leandro Gracián a nueve del final.

Sin más oportunidades a la vista, a mediados de año se fue a préstamo al Unión Atlético Maracaibo (2008) de Venezuela, que se preparaba para disputar la Copa Sudamericana. “Me llamó la atención este equipo que enfrentó a Boca en la Libertadores pasada y la principal expectativa que hay es la Copa Sudamericana. Poderla jugar me llena de ilusión”, tiró en su presentación. “Puedo jugar por izquierda en ofensiva, pero también me puedo adaptar en la contención jugando como doble pivote. Eso lo hice cuando estuve en la selección argentina y en Boca compartí esa función con Éver Banega. Me puedo adaptar perfectamente donde el profesor lo desee”, chapeó. El sueño se terminó rápido, en la fase preliminar, cuando los venezolanos, que contaban además con Juan Manuel Herbella, Deivis Barone y Juan Carlos Henao en sus filas, cayeron por 4 a 2 en el global ante el América de Cali.

De nuevo en Boca, el primo por fin pudo sacarse las ganas de debutar por los puntos. Mientras los grandes descansaban en la antesala del clásico, un equipo alternativo viajó a La Plata para enfrentar a Estudiantes (1-0, gol de la Gata Fernández) por la fecha 9 del Clausura 2009: Roberto Abbondanzieri; Julio Barroso, Gastón Sauro, Ezequiel Muñoz y Juan Krupoviesa; Cristian Chávez, Fabián Vargas, Sebastián Alberto Battaglia y Leandro Gracián; Pablo Mouche y Luciano Figueroa. Battaglia Junior actuó durante 75 minutos hasta que fue reemplazado por el Kitu Damián Díaz.

Tras la igualdad ante River, volvió a ser titular en la jornada 11, frente a Rosario Central en Arroyito, ahora acompañando en la mitad de la cancha a Pochi Chávez y Exequiel Benavídez. Ya con el 2-0 en el marcador (tantos de Alexis Danelón e Iván Moreno y Fabianesi) le dejó su lugar a Glaciar Gracián.

La salida del Pelado Ischia y el posterior regreso de Alfio Basile (poco adepto a la idea de poner juveniles) atentaron contra su continuidad y volvió a la Reserva. En el verano de 2010, pasó a préstamo a Quilmes, con el que ascendió a Primera actuando con regularidad.

A mediados de ese año, tenía todo arreglado para irse a Aldosivi de Mar del Plata, pero finalmente recaló en Atlético Tucumán (2010/11), que hizo agua en su intento de volver rápido a la máxima categoría. El Decano terminó noveno con 51 puntos, a 8 de Belgrano de Córdoba, que disputó la Promoción ante River Plate. En lo personal, Battaglia Junior marcó 3 goles en 20 encuentros.

En 2012 bajó a la B Metropolitana para defender la camiseta de Platense, pero un problema de salud de su hijo lo obligó a postergar temporalmente su carrera profesional y regresar de urgencia a Santa Fe: “Lo operaron del corazón y me tuve que ir con mi esposa a Santa Fe, donde está mi familia; eso fue hace un año y medio, pero gracias a Dios está bien, ahora son controles y chequeos”. Durante ese tiempo, para mantenerse activo, vistió los colores del Atlético Franck (2013) de la Liga Esperancina.

En junio de 2013 estuvo a prueba en el Deportes Tolima de Colombia, pero no convenció y terminó en Ben Hur (2013), en el Argentino B, donde fue dirigido por Carlos y Lautaro Trullet.

En 2014 parecía estar destinado a sacarse la espina de actuar en el fútbol cafetero. Su amigo el Chino Miguel Caneo, toda una deidad por esos pagos, lo recomendó al Boyacá Chicó, que llegó a anunciarlo como refuerzo. Sin embargo, luego de varias semanas de entrenamiento, Ben Hur nunca envío el transfer y el ex Boca tuvo que pegar la vuelta.

De nuevo en nuestro país, deambuló con más pena que gloria por Tiro Federal de Rosario (2014) en el Federal A, Guaraní Antonio Franco (2015) -con el que enfrentó al Xeneize por Copa Argentina- en la B Nacional, y Deportivo Mitre (2016/17) en la Liga Departamental de fútbol San Martín.

Ya nadie lo confunde con el Seba original.

Perna Edgardo

Edgardo Javier Perna

Decidido a priorizar la Copa Libertadores, que se le negaba sistemáticamente desde 1960, San Lorenzo disputó el torneo Clausura 1996 con un mix de suplentes y juveniles que, en muchos casos, sumaban sus primeros minutos en la máxima categoría. La campaña, claramente, fue olvidable: el cuadro de Boedo terminó penúltimo, con 16 puntos, apenas 3 más que Argentinos Juniors.

Luego de la victoria por 3 a 1 ante River Plate en el debut, el Ciclón visitaba a Racing en Avellaneda. Con los titulares en Venezuela para los duelos coperos frente a Minervén y Caracas, San Lorenzo presentó una formación minada de nombres nuevos, orientada por Roberto Mariani, el DT de la Reserva: Gilberto Angelucci; Roberto Lezcano, Héctor Almandoz (el más experimentado), Ariel Graña, Leonardo Giraudo; Andrés Gaitán, Marcelo Ramírez, Claudio Rojas, Diego Figueroa; Edgardo Perna y Rubén Darío Rossi. En el complemento ingresaron Roberto Castellón (por el guatemalteco Rojas) y el Pipa Raúl Estévez (por Perna). Si bien la Cicloneta cumplió, la Academia ganó 1 a 0 con un golazo del Tweety Silvio René Carrario.

El 9 de esa tarde había llegado en el verano de aquel año desde Rosario Central, donde se había destacado en las divisiones inferiores con la categoría ’76, acompañado de Marcelo Ramírez y de la mano del Puma Carlos Morete. El pack también incluía la participación del Chiri Cristian Colusso, que, después de posar con la camiseta azulgrana, terminó en el Sevilla español.

Sin más chances en el Ciclón, el delantero armó el bolsito y apareció en la pretemporada de Boca Juniors (1996) en Necochea, bajo las órdenes de Carlos Salvador Bilardo, que diagramaba el dream team. Allí, acompañó a otros pibes que hacían sus primeras armas: Cristian Rodríguez, Aníbal Samuel Matellán, Fernando Casartelli, Walter Del Río, Rubén Cantero, Pablo Trobbiani y Sergio Diduch.

Tras un paso por Aldosivi de Mar de Plata, a mediados de 1998 se sumó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En el Lobo tampoco tuvo oportunidades y un semestre más tarde armó las valijas con destino a México.

La última vez que lo vimos en una cancha fue durante la temporada 1999/00, con los colores de Defensa y Justicia, en la B Nacional. Fueron apenas dos partidos, antes de darse cuenta de que el fútbol no era lo suyo y regresar a Santa Fe, donde es dueño de un comercio en Villa Gobernador Gálvez.

Mal Pase: Belluschi y Garay a Boca (2005)

La consagración de Newell’s Old Boys como campeón del torneo Apertura 2004 tuvo en Fernando Belluschi a uno de sus puntos más altos. Al mismo tiempo, el cierre de ese campeonato marcó el debut de Ezequiel Garay, de apenas 18 años, catalogado hasta entonces como una de las principales promesas de las divisiones inferiores de la Lepra. Sobre ellos, y como una inversión a futuro, posó sus garras Boca Juniors. La buena onda en la relación entre Mauricio Macri y Eduardo López se encargó del resto, aunque la negociación tuvo algunos ribetes extraños.

El Xeneize compró el 50 % de los derechos económicos de ambos jugadores en dos millones de dólares, aunque, en principio, ninguno de los dos vestiría la camiseta azul y oro antes de junio de 2006. Incluso, existía la chance de que nunca lo hicieran: si Newell’s recibía una oferta interesante antes del 30 de junio de 2005, podía venderlos y el monto de esa transferencia se dividiría de la manera acordada con Boca.

Finalmente, Garay dejó Rosario a comienzos de 2006, tras solo 13 partidos, con destino al Racing de Santander español. El mediocampista, por su parte, hizo lo propio un semestre más tarde… pero a River Plate.

Enseguida, los dirigentes del club de la Ribera salieron con los tapones de punta e iniciaron acciones legales contra el cuadro rosarino por un total de tres millones y medio de dólares. El único que se opuso fue Macri. “Yo respeto la posición de los dirigentes que tomaron esa postura, pero no estoy de acuerdo con la vía judicial a la que recurrió Boca. No hay ninguna chance de que el pase de Belluschi a River se caiga. No tengo nada que hablar con Aguilar porque él arregló con Newell’s y Newell’s arregló con nosotros… Y López nos va a cumplir como siempre”, decía el presidente. Y agregaba: “Vimos a Belluschi como una apuesta a futuro. Pero ahora nos dimos cuenta de que Neri Cardozo va a dar más que Belluschi”.

Todo un visionario, Mauricio.

Resaca: Birra Moretti y el fútbol

Fundada por Luigi Moretti en Udine en 1859, y aunque desde 2006 pertenece al grupo holandés Heineken, la Birra Moretti es reconocida mundialmente, no solo por ser una de las más tradicionales de Italia, sino también por su particular logo, con un hombre de traje verde, bigote y sombrero, empinando una cerveza, al que denominan Baffo Moretti.

Otra de las características de la cervecería es su fuerte vinculación con el fútbol, que viene de antaño. Desde 1924 y hasta la mudanza a Friuli en 1976, el Stadio Moretti fue la casa del Udinese Calcio. Allí, el cuadro albinegro tuvo la mejor campaña de su historia, cuando alcanzó el subcampeonato en la temporada 1954/55, aunque ese mismo año descendió porque se comprobó que, sumamente comprometido en la tabla de posiciones, había arreglado (guiño guiño) su permanencia en la máxima categoría en la última fecha de la temporada 1952/53.

Entre 1997 y 2008 la marca fue sponsor del Trofeo Birra Moretti, un campeonato triangular en el que se jugaban partidos de 45 minutos, cuyas primeras ediciones fueron en Udine y más tarde se trasladaron a Bari (de 2000 a 2004) y Nápoli (de 2005 hasta su desaparición). Juventus se quedó con el título en 6 ocasiones, Inter en 3, mientras que Nápoli, Udinese y Parma se coronaron una vez cada uno.

En la previa del Mundial de Brasil 2014, Moretti innovó su emblemática etiqueta en siete botellitas coleccionables con el viejo y querido Baffo Moretti imitando festejos de gol: el dedo pulgar en la boca (al mejor Francesco Totti), las manos formando un corazón (a lo Funes Mori) o tocando el violín (a lo Alberto Gilardino), los índices apuntando al cielo o los pulgares señalando el número de la camiseta, entre otros. La acción, titulada Campeones de la emoción, fue un golazo… pero no trajo mucha suerte que digamos. En el grupo de la muerte, Italia quedó tercera, detrás de la sorpresa, Costa Rica, y Uruguay, apenas superando a Inglaterra.

Algo parecido ocurrió el año pasado, con la excusa de la Eurocopa, cuando Moretti lanzó una edición especial de siete porrones que incluían en su etiqueta a viejas glorias del Calcio: los Campioni col Baffo. Todos bigotones, claro: Giuseppe Bergomi, Roberto Pruzzo, Stefano Tacconi, Pietro Paolo Virdis, Renato Zaccarelli, Franco Causio y Sandro Mazzola.

La campaña publicitaria estuvo a cargo del Baffo Moretti y el trío de comediantes Gli Autogol (los mismos que hicieron el tema musical del Papu Gómez), y tampoco fue un talismán. Los tanos armaron las valijas en cuartos de final, tras caer por penales ante Alemania.

Trapasso: “Hoy nos visita Judas, el traidor”

El 24 de marzo de 2007, Ferro Carril Oeste y Chacarita volvieron a verse las caras en el estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri, en un nuevo regreso de Héctor Rivoira a Caballito, cargado de insultos y repudio. En una de las tribunas, apareció un trapo que decía “Hoy nos visita Judas, el traidor”, desde entonces una fija que adorna el paisaje cada vez que el Chulo visita Avellaneda 1240.

La relación entre el entrenador (que había asumido en diciembre de 2004, luego de la desvinculación de Josema Castro) y la hinchada del Verdolaga ya venía medio tensa, pero se rompió para siempre el 5 de junio de 2005. Esa tarde, por la 18ª fecha del torneo Clausura de la B Nacional 2004/05, Ferro, comandado por Rivoira y con muchas chances de meterse en el reducido por la segunda Promoción, recibía a Chacarita, muy comprometido con el descenso.

El local se puso en ventaja a los 12 del primer tiempo por intermedio de Iván Juárez. En el complemento, a los 10, Luis Cerutti lo igualó para los de San Martín. A los 22’, Alejandro Meloño lo dio vuelta para el Funebrero. Mariano Campodónico, de penal a los 34’, se encargó de empatarlo. Ya en tiempo de descuento, Leonardo Ramos, desde los doce pasos, puso el 3 a 2 definitivo para los dirigidos por Néstor Clausen, que ganaron una vida más en su lucha por no perder la categoría. Con ese resultado, Ferro quedaba séptimo en la tabla general con 52 puntos, superado por Nueva Chicago en la pelea por un lugar en el reducido. Para colmo, en la última fecha tenía un partido chivísimo contra Defensores de Belgrano, el otro equipo que batallaba para no caer.

Trece días después, el 18 de junio, Chacarita derrotó a Racing de Córdoba por 4 a 1 con dobletes de Cerutti e Ignacio Piatti (Gustavo Bordicio descontó para los cordobeses) y Defe venció 3 a 1 a Ferro, con dos tantos de Leonardo Pekarnik y otro de Juan Ignacio Ríos. Mariano Campodónico había adelantado al Verde en el primer tiempo. Frente a ese panorama, Funebreros y Dragones debían jugar un desempate para ver quién descendía de una y quién jugaba la Promoción contra un equipo de la B Metropolitana. ¿Y Ferro? Con tres derrotas consecutivas (antes había caído ante Juventud Antoniana) se quedó afuera del reducido.

Las miradas, obviamente, recayeron sobre Héctor Rivoira, muy identificado con el cuadro de San Martín, que en el entretiempo de aquel partido sacó al enganche Diego Cochas, hasta entonces la figura, para el ingreso del delantero Ezequiel Miralles. También hay quienes aseguran que varios jugadores del conjunto de Caballito estaban comprados, algo que nunca pudo comprobarse.

Poco más de tres meses más tarde, Rivoira (dirigiendo nuevamente a Chacarita) y Ferro volvieron a cruzarse en San Martín. Tras el 0 a 0, el Chulo denunció haber sido víctima de agresiones, cuando algunas bombas molotov estallaron frente a su domicilio. Además, dijo que él y su familia habían recibido amenazas de muerte vía telefónica. “No puedo asegurar quiénes me atacaron. Pero me amenazaron por teléfono diciendo ser gente de Ferro”, declaró.

El tan ansiado reencuentro en Caballito fue el 24 de febrero de 2006. Esa noche también igualaron 0 a 0 y el DT fue recibido con puteadas, billetes de 100 dólares con su cara y banderas varias que lo acusaban de pesetero. Incluso, en medio de la barra del Funebrero (¡que vuelvan los visitantes!) había un trapo maravilloso que rezaba: “Gracias Chulo por el 3 a 2”.

Como para agregarle más misterio al asunto…