Nuevo torneo, viejas baldosas

El 2019 nos recibió con el Torneo Federal Regional Amateur, un exquisito campeonato de ascenso que reúne todo aquello que era Torneo Federal B y C, con equipos bien armados, otros hechos a las apuradas y algunos que definitivamente son pura falopa. En total, son 242 equipos. ¿Las figuras? Veamos:

Mauro Rosales fue reconocido por la Municipalidad de Villa María, Córdoba. Es que el ex hombre de River y Ajax volvió a su ciudad natal para jugar en Alumni, el club que lo forjó. Tiene 38 años.

Hace 3 años anunciábamos el desembarco de Sebastián Arrieta a Colonia Caroya. Bueno, en todo este tiempo no se ha movido, casi que literal (?). El ex Racing sigue vistiendo la camiseta, cada vez más amplia, del Deportivo Colón.

El que no ha variado su peso es Tito Ramírez. El goleador del Apertura 2011 ahora es figura de Bañado de Ovanta (Catamarca), también en el Torneo Federal Regional Amateur.

En septiembre de 2018, el experimentado goleador Gustavo Balvorín anunció su retiro del fútbol: “Hace siete meses que no hago nada, ni voy a jugar para los veteranos. Ahora me dedico a la familiar, veremos más adelante qué podemos hacer”, anunció, al mismo tiempo que le entregaban una plaqueta en el estadio de Juventud Antoniana, su último club. Bueno, parece que los cagó (?).

En diciembre arregló todo para continuar su carrera en San Antonio de Salta, institución que posee esta bella oficina para firmar contratos.

El delantero Claudio Guerra, con pasado en Unión y Huracán, es el capitán del Cosmos. No del de Pelé y Samuel Cáceres (?), sino el perteneciente a la Liga Santafesina y participante del Torneo Regional Amateur.

Sigamos en el interior: con Frida Kahlo fiscalizando todo, el arquero Laureano Tombolini firmó con Juventud Unida de Santa Isabel, en la Liga Venadense. Tiene 42 años.

En Argentino de Marcos Juárez arregló el ex Independiente, Leandro Gioda, y ya debutó en la liga local. Al lado del escudo pusieron una alarma. Por algo será (?).

Por último, una internacional: ¿Se acuerdan de Fabio Nigro? El ex River y Estudiantes es ídolo en Eslovaquia: fue invitado a la inauguración del estadio del Slovan Bratislava y se la pasó sacándose fotos y firmando autógrafos. Fiel a su estilo, emocionante.

Especiales: Lucas Márcico

Lucas Márcico

Entre 1986 y 1992, Alberto José Márcico dejó su huella imborrable en el fútbol francés. Fue durante su estadía en el Toulouse, en 1988, que nació su hijo Lucas, quien varios años más tarde dejaría Europa para llegar a la Argentina y tratar de seguir los pasos de su padre, casi al pie de la letra.

Tras pasar por las divisiones inferiores del Toulouse, a la hora de pegar el salto el pibe se sumó a las juveniles de Ferro Carril Oeste. Así lo vendía el Beto a mediados de 2007: “Juega bien, yo creo que va a llegar, porque le gusta y porque está en un club lindo, que es Ferro. Se tiene que adaptar al fútbol argentino, él hizo todas las inferiores en Toulouse. Juega de enganche, de nueve, un poquito como yo. Está en la Cuarta, el año que viene tiene que ir golpeando la puertita de Primera”.

Pero quizás el cuadro de Caballito, cada vez más alejado de sus días de gloria, no era el lugar indicado. A mediados de 2009, al momento de firmar el primer contrato y sin haber sumado ni un minuto entre los grandes, le dieron el pase libre. Al menos se dio el gusto de coincidir en un par de entrenamientos con Franco Armani, Gonzalo Castellani o Christian Chimino.

El siguiente destino estaba cantado. Con su bolsito a cuestas, el Betito apareció en la sede social de la calle 4 al 900, entre 51 y 53, dispuesto a pasar la revisación médica de Gimnasia y Esgrima La Plata. “Realmente estoy feliz, quiero mucho a Gimnasia y sé que tratan muy bien a los chicos. Estoy muy agradecido al Club, y para mí todo esto es muy especial porque Gimnasia es donde terminé mi carrera y ahora se da la posibilidad de Lucas para venir a jugar”, tiró el Beto. El vástago se sumó enseguida al grupo de la Reserva, dirigido por el Pirata Adrián Czornomaz, y hasta participó de la pretemporada de 2010 con la Primera del Lobo, al mando de Diego Cocca. Sin embargo, cuando tenía que demostrar volvió a quedarse sin nafta.

Antes de bajarle por completo la persiana al sueño del profesionalismo, de nuevo en su tierra natal, estuvo probando suerte en el Avenir sportif Béziers (2010), por aquel entonces en la cuarta división gala, pero tampoco tuvo éxito.

Cansado de rebotar por todos lados, se dedicó entonces a despuntar el vicio en el tradicional fútbol de los sábados con amigos. En equipos como Torito o Atlético San Martín, vistió, al menos de forma amateur, las camisetas de Talleres de Córdoba, Vélez Sarsfield, Manchester United o la selección de Francia. Algo es algo.

Hoy, con un bajísimo perfil, se dedica a viajar por el mundo y mostrarnos su vida a través de su cuenta de Instagram.

Henneberg Carlos

Carlos Hernán Henneberg

El diccionario de la cada vez más bastardeada Real Academia Española define la palabra “negociado” como “negocio ilícito que toma carácter público”. Algo más o menos así fue la llegada entre gallos y medianoche de Carlos Henneberg a Independiente en el invierno de 2013, mientras se armaba para disputar la temporada de la B Nacional.

Nacido en El Alcázar (provincia de Misiones) en junio de 1990 y con pasado en las divisiones inferiores de Crucero del Norte, Boca Juniors, Nueva Chicago y Corinthians de Brasil, algunos años antes este delantero se perfilaba como una de las joyitas de Lanús, a donde había arribado a prueba a fines de 2010.

“Pasé dos años por la pensión de Chicago, y decían que mi comportamiento era pésimo. Yo creo que no fue así. Desde que estuve ahí traté de darle lo mejor al club y crecer futbolísticamente, pero los dirigentes no vieron esa parte. Me ofrecieron el pase, y como no tenía representante decidí quedarme. El año pasado me fue muy bien en Cuarta y mi nuevo representante me ofreció venir a Lanús. Acepté sin pensarlo dos veces”, repetía por aquel entonces.

Enseguida sorprendió por sus goles en Reserva, categoría en la que se consagró campeón al lado de Esteban Andrada, Rodrigo Erramuspe, Fernando Barrientos y Bruno Vides, entre otros. Parecía que la iba a romper… y se terminó rompiendo. En agosto de 2011 se quebró los ligamentos cruzados de la rodilla derecha, justo cuando su nombre sonaba como posible refuerzo de Ferro Carril Oeste.

Recuperado de la lesión, aunque corriendo muy de atrás en la consideración del entrenador Guillermo Barros Schelotto y con la idea de sumar minutos entre los profesionales, a mediados de 2012 pasó a préstamo a Atlanta, como parte del convenio de intercambio de jugadores que el Bohemio mantiene con el Granate. En Villa Crespo no dejó un gran recuerdo. Es que, a la sombra del goleador Andrés Soriano, actuó poco (12 partidos) y apenas convirtió 2 tantos, a Defensores de Belgrano y Villa Dálmine.

Por eso su desembarco en el Rojo de Avellaneda sorprendió a propios y extraños. Su llegada, ajena a un pedido de Miguel Ángel Brindisi, dicen, estaba vinculada al arribo de otro ex Lanús, Cristian Facebook Menéndez. Según medios partidarios, los directivos debieron solicitar avales a una empresa financiera para abonarle a Lanús el préstamo de Menéndez (unos 150 mil dólares en tres cuotas), pero tuvieron que bajarse los pantalones eso tuvo un precio. El propietario de dicha financiera era, además, dueño del pase de Henneberg y acreedor de Independiente por una cifra considerable.

“Me enteré el sábado cuando me lo contó el presidente (Javier Cantero). Lo vi en una prueba y está trabajando con otro grupo y en otro horario. Se evaluará si se queda o no”, repetía un desconcertado Brindisi. Macetero Cantero, por su parte, se lavaba las manos. Henneberg firmó contrato por un año, pero no hubo foto, ni una mísera mención en la web oficial. “Me pidieron que por ahora no hable”, decía el jugador, que ya llevaba un mes entrenándose con los marginados. Pese al silencio, el escándalo no tardó en estallar. Para colmo, algunos hinchas le carpetearon tweets en los que se burlaba de la situación deportiva de su nuevo club. Todo mal.

La salida de Brindisi, que no conoció la victoria en los primeros cinco partidos en Segunda, y la posterior asunción de Omar De Felippe le devolvieron las esperanzas, o algo así. Al menos formó parte del grupo de indultados que volvieron a trabajar con el plantel profesional, un listado que incluía nombres como Hilario Navarro, Ignacio Barcia, Nicolás Villagra, Nicolás Delmonte, Alejandro Muñoz, Christian Ortiz, Franco Franzino y Leonel Buter, aquel juvenil que se rompió todo a los tres minutos de su debut. Buen augurio.

Y así como llegó, se fue. En octubre, tras dos meses a prueba, rescindió, aunque con permiso para continuar entrenando hasta que consiguiera club. La continuidad que no tuvo en la B Nacional ni en la B Metropolitana la encontró en el Federal B con los colores de Ferroviario de Corrientes (2014/15).

A mediados de 2015, un empresario le consiguió un test en México y viajó hasta Cancún para sumarse a los Pioneros (2015/16), de la Liga de Ascenso, equipo con el que disputó 14 partidos y marcó 3 goles. En sus ratos libres, aprovechó para recolectar un poco de sargazo en las playas. Un crack con conciencia ambiental (?)

De regreso en Argentina, tuvo sus 15 minutos de fama cuando enfrentó a Boca Juniors por la Copa Argentina con Atlético Güemes de Santiago del Estero (2016): se comieron cuatro. Tiempo después, conocería las mieles de la asombrosa Liga Regional de Fútbol de Coronel Suárez enfundado en las camisetas de Automoto Club de Tornquist (2017) y Peñarol de Pigüé (2018).

Cuando todo parecía indicar que nada lo iba a mover del ascenso profundo de nuestro país, a mediados de 2018 recibió una oferta del Hamrum Spartans de Malta, donde colecciona tarjetas amarillas (lleva 4 en 6 partidos) al lado del ex Boca Sebastián Nayar.

Mal Pase: León al PSV Eindhoven (2004)

A mediados de 2004, Boca Juniors parecía empecinado en abrir mercados poco explorados, como el holandés. A los arribos del mediocampista Sebastián Rusculleda y el delantero Gastón Sangoy al Ajax B, se le sumó la llegada a prueba del defensor central Federico León al PSV Eindhoven.

Con apenas un partido en la Primera del Xeneize (ante Colón de Santa Fe, por la penúltima fecha del Apertura 2003), el juvenil de 19 años apareció acompañado de dos coreanos, An Sang-hyun y Lee Ji-nam. Según el director deportivo Stan Valckx, León era un viejo anhelo del equipo fundado para los empleados de la fábrica de las lamparitas incandescentes. Lastimosamente (?), tras varios días bajo las órdenes de Guus Hiddink, ninguno de los tres pasó el filtro.

De regreso en Argentina y sin lugar en Boca, León actuó largo y tendido en clubes como Almirante Brown y Aldosivi (incluso en Primera) y sumó pasos por Ferro Carril Oeste, Barracas Central y Sarmiento de Resistencia. En el exterior, vistió las camisetas del Elche Ilicitano, Málaga B, ambos de España, y Deportes Iquique de Chile.