Voy al Arco: Howells (1998)

Por la segunda fecha de la Premier League, el Charlton Athletic recibía al Southampton, en lo que se presumía un duelo importante en la lucha por la permanencia en la máxima categoría. Ojo: duelo importante no es igual a partido definitorio. Por eso, lo que ocurrió la tarde del 22 de agosto de 1998 no iba a tener gran relevancia en el resto de la temporada, a pesar del abultado resultado final del encuentro.

Todo iba más o menos normal hasta los 25 minutos del segundo tiempo, cuando el equipo local, ganando 2 a 0, tuvo un penal a su favor que fue mucho más que eso: el combo incluyó la expulsión del arquero galés Paul Jones con el detalle que el visitante ya había realizado los tres cambios, el último de ellos en la jugada anterior. No está chequeado, pero al parecer tenían un hincha de Gimnasia infiltrado en la tribuna (?).

David Howells, mediocampista que había ingresado unos minutos antes, ocupó el lugar de su compañero, sin poder evitar el tercer gol del Charlton, que también convertiría un par más sobre el final, demostrando una total falta de códigos, derribando los mitos de la galantería inglesa y avergonzando a los gentleman presentes (?).

Con el marcador 5 a 0, el campeonato mostraba un muy buen comienzo para uno, y uno muy malo para el otro. Pero esta tendencia se iría modificando con el correr de las fechas, hasta terminar con el Charlton descendiendo al ocupar el 18º lugar y el Southampton celebrando la supervivencia en la Premier, apenas un escalón por encima de su rival. Y así, aquella tarde en Londres resultó un recuerdo no tan amargo.

Traición a la colombiana

¿Se acuerdan de Juan Camilo Angulo? Deberían (?). Para algún millennial desprevenido, se trata de un colombiano que en 2010 formó parte del plantel de Tigre, haciéndose fama en el fútbol argentino por haber acusado a Caruso Lombardi de pedirle plata para que juegue. Posteriormente, el director técnico negó que eso haya pasado, lanzando frases como “si lo llego a ver, le va a quedar chica la Panamericana.”   

Parece que a este futbolista no le tiembla la voz ante los micrófonos, ya que este año declaró: “En Play Station soy más ‘claro’ que en la vida real“. Obviamente, por esto solo no ha sido noticia, sino que su nombre ha estado en las portadas de su país al protagonizar una transferencia sorpresiva: pasó del América de Cali (club donde estaba desde 2016 y en el que se formó y debutó profesionalmente) al Deportivo Cali. Sí, a partir de esta temporada lucirá la camiseta del clásico rival de su ex equipo, con el que más se identificaba. Y, otra vez, no le esquivó al fierrito para justificar su decisión: “Uno como futbolista siempre quiere estar en los mejores lugares, donde se sienta mejor, donde la posibilidad económica también sea la mejor. Así es el fútbol y se sabe que uno nunca se va a quedar en un lugar. Para mí no es nada raro, de pronto para el hincha sí, pero para mí no. Saber que esta camiseta también es grande, este escudo también es importante”. Caruso, el tiempo te dio la razón (?).

– De ser el futuro de San Lorenzo a jugar en un pueblo de la Patagonia: pasaron 9 años del explosivo debut de Gonzalo Rovira en el Ciclón, y lo encontramos jugando la final de la Liga Deportiva Confluencia con el Club Social Unión Deportiva Catriel. Ante un medio local, aprovechó para contar su historia de vida, relatando, por ejemplo, lo mal que la pasó en Bolivia cuando tuvo que entregar su Ipad como parte de pago en el hotel donde se hospedaba. En fin, su equipo cayó ante Cipolletti y luego anunció que dejaría el club.

– Dos grandes valores colgaron los botines: tras la decisión de los directivos de Sportivo Belgrano de no renovarle contrato, Juan Manuel Aróstegui anunció su retiro del fútbol profesional. El delantero había adelantado que pretendía continuar un año más y solo en el club, de lo contrario no iba a continuar jugando. ¿Se viene el partido homenaje? No, algo mejor aún: las muestras de afecto las recibirá en una cena homenaje, a $400 el cubierto. Imperdible.

– El otro nombre rutilante que ya no pisará las canchas es el de José Luis Martínez Gullotta. Tras pasar por Racing, Gimnasia de Jujuy, Aldosivi, Boca Unidos, San Martín de Tucumán y Gutiérrez Sport Club, el ahora ex arquero de 34 años dio a conocer su decisión en un año complicado, que lo tuvo entre lesiones y conflictos con los dirigentes. ¡Gracias por tanto, Wally!

– Para cerrar, un compilado de las noticias más sobresalientes de las últimas semanas del Mundo Baldosero: Cristian Fabbiani debutó en Panamá luciendo algunos (?) kilos de más, Almirante Brown contrató a un delantero japonés (se llama Kou Gotou y ha festejado goles haciendo la fusión de Dragon Ball), Damian Luna está a prueba en Fenix, Lucio Cereseto se incorporó a Central Córdoba y Diego De Souza continúa en Central Español (segunda división de Uruguay) buscando dejar atrás un año complicado (según varios medios uruguayos, hace unos meses padeció un cuadro de paperas). Les deseamos muchos éxitos a todos ellos. Sabemos que no nos defraudarán.

Saad Matías

Matías Federico Saad (El Turco)

El oportunismo es una de las virtudes más valoradas que puede tener un delantero. Más allá de la técnica, el cabezazo y la velocidad, el hecho de estar siempre a tiempo en el lugar indicado es la cualidad suprema para los que se dedican al trabajo más lindo del mundo: hacer goles. Claro que para que la cosa sea completa, ese oportunismo hay que tenerlo también en otros aspectos. Algo que le faltó a este santafesino de errante camino.

Última mitad de 2001. Argentina se prende fuego. No hay trabajo, hoy hay oportunidades, no hay plata.  La inestabilidad política, económica y social en su máximo esplendor. La cumbia villera, también (?). Bajo ese intenso panorama, muchos eligen emigrar y buscar un futuro en Europa. Pero un joven vive feliz, al parecer ajeno a todo el caos: Matías Saad. Tiene sus motivos, claro que sí: tras pelearla durante años en las inferiores de Unión de Santa Fe, debuta en Primera División. Fue el 28 de octubre, ante Nueva Chicago, cuando ingresó sobre el final del juego por Guillermo Israelevich. Ese año disputó otro partido, totalizando 23 minutos en el césped. Sus chances en el Tatengue se acabaron ahí, ya que al final de la temporada fue dejado libre.

Mientras muchos compatriotas no querían saber nada con pelearla acá, él se arremangó y empezó a lucharla en el ascenso, pensando que una corta estadía en el Nacional B serviría como trampolín a algo mejor. Y no se equivocó: apenas un semestre en Juventud Antoniana fue el paso previo para llegar al Viejo Continente. La buena vida lo esperaba en un país ejemplar: Suiza. Nada podía salir mal, para colmo el destino era el histórico FC Lugano. Pero el cuento de hadas se transformó en uno de terror: el club presentó la quiebra y Saad tuvo que regresar. ¿Oportunismo? ¿Qué era eso?

Su mala puntería a la hora de caer en un equipo lo llevó al espeluznante Nueva Chicago del Apertura 2003, que terminó último. Por lo menos, con los de Mataderos convirtió su único gol en la máxima categoría (frente a Gimnasia) antes de irse al descenso al año siguiente. Con la camiseta del Torito redondeó 18 partidos y ese solitario grito.

Pero el fútbol da revancha rápido. Y él la tuvo: la temporada 2004/05 lo encontró festejando el histórico ascenso a la A de Tiro Federal, aunque como un actor de reparto: alcanzó a aportar 5 goles durante esa campaña. Claro, el titular en su puesto era un inspirado Tito Ramírez.

Su olfato ¿goleador? le jugó otra mala pasada cuando lo hizo deambular por el Nacional B en equipos que zafaron por poco del descenso: CAI (2005/06), San Martín de Tucumán (2006/07) e Instituto (2007/08). En donde no pudo evitar la pérdida de categoría fue en Almagro (2009), aunque antes vio la chance de irse al exterior. Y esta vez no la dejó pasar.

Allá por 2008 se había desatado en España una crisis económica que tuvo al aumento del desempleo como principal consecuencia. Ante esta situación, muchos de los argentinos que habían emigrado unos años antes decidieron volver a su suelo, favorecidos por la recuperación que se experimentaba de este lado del océano. Una vez más, Matías Saad fue en contra de la corriente, y conoció las canchas de la Segunda División B (la tercera categoría española). Casi un trabajo de lavacopas futbolístico (?). El Pontevedra (2009/10) y el Lucena (2010), le sirvieron de plataforma para, inesperadamente, volver a la Primera División de Argentina.

El recién ascendido All Boys (2010/11) cumplió una digna campaña, aunque el Turco poco tuvo que ver: apenas 2 partidos (en total, 14 minutos) le ratificaron que la decisión de regresar a su patria no había sido la acertada. Y que quedarse en el under español era lo mejor que podía hacer. A partir de ahí, Lucena (2011/12), Cacereño (2012/13), La Roda CF (2013/14), Quintanar Rey (desde 2014 hasta 2018) y Peñarroya (2018) le confirmaron lo que todo número 9 tiene que saber: el oportunismo no solo se debe tener dentro del área.

Talleres 2 – Ajax 3 (1979)

Un año después de la conquista de la primera Copa del Mundo por parte de Argentina, hubo una reedición de la final pero en versión amistoso de clubes. ¿Los rivales? Talleres de Córdoba y el Ajax de Holanda.

El 16 de junio de 1979, La T recibió a los de Amsterdam con 5 campeones del mundo en sus filas: Tarantini, Galván, Oviedo, Valencia y…¡Osvaldo Ardiles! Aunque muchos no lo recuerden, el Pitón se puso la camiseta albiazul (ya lo había hecho en otro amistoso, en 1973), a pesar de que en ese momento era jugador del Tottenham de Inglaterra.

Los holandeses, mientras tanto, tenían a varias figuras de Selección, entre ellas al capitán Ruud Krol, aquel de la carta apócrifa publicada en la revista El Gráfico. En nuestro país todavía seguían saliendo flores de los fusiles

Con dos goles de Schoenaker y uno de Lerby, los europeos vencieron 3 a 2 a los argentinos, que descontaron a través de dos tantos de Chupete Guerini.

El Bulldog de Nacho González (1996)

Todos asociamos el bulldog amarillo con el buzo negro de Chilavert, pero hubo otras versiones que le pusieron color al fútbol argentino. Hoy nos ocupamos del caso Nacho González.

Se terminaba 1996 y el diseñador Oscar Tubío, el dueño del mítico El Jardín de Oscar, había terminado su relación con el 1 paraguayo. Al mismo tiempo, buscaba encontrar una imagen nueva para despegar al bulldog de Chila. Fue entonces cuando se reunió con el arquero de Racing, Ignacio González, para darle una vuelta a la figura que ya habían lucido, entre otros, Carlos Monzón y Leopoldo Jacinto Luque.

En aquel entonces, Nacho estaba en ascenso. Venía pateando (y convirtiendo) los penales en La Academia y se lo mencionaba para ocupar el arco de la Selección, cosa que terminaría ocurriendo. Fue así como a finales de ese año, se puso en marcha el acuerdo, que incluyó una renovación del histórico perro, que no abandonó su cara de malo, pero sí abrió la boca (?).

El estreno se produjo en la 15º fecha del Apertura ’96, cuando el cuadro de Avellaneda se impuso 4 a 2 ante Boca, en el Cilindro. Tres días más tarde, volvió a salir a la cancha en el recordado triunfo 4 a 3 de River ante Racing, cuando el Burrito Ortega desobedeció el cambio ordenado por Ramón Díaz. En ambos encuentros, Nacho convirtió de penal, pero la cosa duraría poco.

¿Qué pasó después? González volvió a sus habituales buzos de la firma Uhlsport y el bulldog, ya en su formato original, se mudó al pecho del Mono Germán Burgos, pero eso será historia de otro post.