Mal Pase: Donnet a Flamengo (2005)

Hasta no hace mucho tiempo, el fútbol carioca en general, y Flamengo en particular, era un gigante dormido. Sin títulos relevantes desde 1992, cuando había conquistado por última vez el Brasileirão, en 2005 el Mengão atravesaba otra de sus tantas malas rachas deportivas y financieras, y coqueteaba con el primer descenso de su historia.

Decimonoveno entre 22 equipos, con apenas 9 puntos en 11 fechas, el cuadro más popular de Brasil necesitaba refuerzos de manera inmediata, y uno de los que entró en el radar fue el mediocampista de Boca Juniors Matías Donnet. Héroe inesperado de aquella noche de Yokohama ante el Milan en 2003, Puchero había actuado a cuentagotas con el Chino Benítez y no estaba dentro de los planes de Alfio Basile, flamante DT del Xeneize.

“Es un buen jugador, joven, pero con experiencia y un currículum maravilloso. Como todos los argentinos, es un jugador de mucha garra y será interesante que le transmita eso a sus compañeros del plantel”, decía el gaúcho Celso Roth, DT de Flamengo, en declaraciones que habrán caído muy bien entre sus dirigidos, claro.

Si bien aparentemente estaba todo encaminado y apenas faltaba la firma del contrato, el pase de Donnet al fútbol brasileño se cayó porque la esposa del jugador no quería saber nada con mudarse a una ciudad tan violenta como Río de Janeiro.

Finalmente, Roth no aguantó mucho tiempo más en el cargo (“lo eché porque no lo quería nadie”, argumentaría semanas después Márcio Braga, mandamás del Mengão) y el Rubronegro terminó el campeonato en el 15º lugar, 6 puntos arriba de la zona de descenso.

En un conflicto con los dirigentes que nunca fue aclarado, Puchero continuó colgado en Boca hasta mediados de 2006, cuando, con el pase libre, partió a Estados Unidos para sumarse al DC United de la Major League Soccer.

Racing (verano 2011)

Una verdadera tragedia. No, en este caso no hacemos referencia al equipo que presentó Racing en su debut por la Copa Ciudad de Mar del Plata, el 13 de enero de 2011. La auténtica desgracia había sucedido un par de días antes, durante un entrenamiento de La Academia en Open Door, cuando un rayo cayó cerca del sector que ocupaba el plantel.

La descarga eléctrica alcanzó al masajista Cesar Nardi, provocando su fallecimiento. La pérdida de un querido empleado de la institución (llevaba una década trabajando en el club) fue muy sentida por el cuerpo técnico y los jugadores, acercándose varios de ellos al velorio realizado el día siguiente.

Ante semejante panorama, se tomó la lógica decisión de afrontar el debut veraniego con un conjunto alternativo… muy alternativo. Se trataba de un equipo repleto de juveniles dirigidos por Juan Barbas, entrenador de la Reserva. Aquella noche, posaron ante los fotógrafos: Esteban Saveljich, Gabriel Colombatti, Daniel Pellegrino, Gastón Campi, Leonel Caffarati, Raúl Poclaba (arriba); Sebastián Mayorga, Juan Cruz Respuela, Gonzalo Pérez, Valentín Viola e Ignacio Colombini (abajo).

El rival era Estudiantes, último campeón del fútbol argentino. Aunque Alejandro Sabella reservó varios titulares, fue un partido sin equivalencias. El Pincha se impuso por 4 a 0, con goles de Maximiliano Núñez, Pablo Barrientos, Federico Fernández y Mayorga en contra.

Habiendo transcurrido una década de este encuentro, la pregunta surge sola (?): ¿Qué fue de la vida de aquellos pibes? ¿Cuántos llegaron a jugar oficialmente? ¿Por lo menos pudieron vivir del fútbol? Repasemos brevemente cada caso, incluyendo a los que ingresaron desde el banco de suplentes:

Leonel Caffaratti: sin chances en La Academia, este eterno arquero suplente recorrió el país jugando en varios equipos del interior. Actualmente, se encuentra en Central Córdoba (Santiago del Estero), donde comparte plantel con César Taborda, el guardameta de Estudiantes en aquel 4 a 0.

Gabriel Colombatti: aunque no vistió la camiseta de Racing en un partido por los puntos, pudo darse el gusto de jugar en el club del cual es hincha: Sportivo Belgrano de San Francisco. Desde 2017, pulula por diferentes clubes del ascenso italiano.

Danilo Pellegrino: uno de los que no llegó. Oriundo de Arata (La Pampa), quedó libre sin tener oportunidades de codearse con los grandes y se fue a Alvear FBF, de su provincia natal.

Esteban Saveljich: por fin un apellido conocido. Estuvo en Avellaneda hasta 2015, jugó en varios equipos españoles y fue convocado a la selección de Montenegro.

Gastón Campi: otro de los que pudo dedicarse de lleno a la pelota. Pasó por Atlético Rafaela, Estudiantes, Chaves (Portugal), Trabzonspor y Karagümrük (ambos de Turquía).

Juan Cruz Respuela: una de las grandes promesas de las divisiones inferiores, en febrero de 2011 hizo su debut oficial. Ese año jugó 5 partidos con Miguel Ángel Russo, pero no fue tenido en cuenta por Diego Simeone. Luego de pasar por Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto, el joven nacido en Mercedes reformuló su vida: viajó como mochilero por toda América, hasta que varios años después regresó a su ciudad de origen.

Sebastián Mayorga: un caso extraño, ya que sus únicos 4 encuentros oficiales con La Academia fueron previos a aquel verano. Posteriormente, deambuló con más pena que gloria por el fútbol de ascenso.

Raúl Poclaba: mediocampista central que ese mismo año disputó sus únicos 3 partidos en Racing. En 2014, jugando para Gimnasia y Esgrima de Jujuy, fue suspendido por diez partidos por empujar a un árbitro. Anduvo por Uruguay, Venezuela y Bolivia. Conclusión: baldosero de pura cepa.

Gonzalo Pérez: volante ofensivo de escasa estatura, sus únicos partidos en Primera División fueron en 2009 (derrotas ante Lanús, Independiente y Argentinos). Jugó en Uruguay, Ecuador y en el ascenso argentino.

Ignacio Colombini: entre 2010 y 2013, este delantero sumó minutos en 5 encuentros antes de continuar su carrera en Miramar Misiones (Uruguay), Almagro, Quilmes, Almirante Brown, Atlanta, Sol de América (Paraguay) y Defensor Sporting.

Valentín Viola: de todos estos pibes, ninguno jugó tanto en Racing como él: sumó más de 80 cotejos oficiales en dos etapas. Sin embargo, Titín nunca se quedó quieto: va por su 9º club y todavía no cumplió 30 años.

Brian Risso Patrón: el primer recambio de aquella noche. Un delantero peligroso, que antes de debutar en Primera División fue encontrado culpable de un homicidio y condenado a 11 años de prisión. En 2018 le otorgaron la libertad condicional, volviendo a jugar en Berazategui e Ituzaingó.

Matías González: otro de los chicos que no alcanzó a jugar entre los grandes y se tuvo que ir del club. Pasó por Ferro, El Porvenir, Ben Hur y Camioneros. Al menos no tuvo problemas con la Ley.

Alejandro García: fue el que tuvo menos tiempo en cancha frente a Estudiantes (13 minutos), pero se dio el gusto de disputar 8 encuentros oficiales entre 2013 y 2014. También pasó por Los Andes y Estudiantes de Buenos Aires.

Premios Baldoseros 2020

Después de una semana de urnas abiertas para nuestros lectores, llegó el turno de dar a conocer a los ganadores en las distintas categorías de la Encuesta Baldosera 2020.

Premio “Claudio Benetti” al baldosero de 2020

Efmamj Jasond Gonzáles (24%)

Por segundo año consecutivo, Almanaque fue el más votado, superando por escaso margen a Nahuel Gallardo. Sin embargo, pocos lo vieron jugar: en San Lorenzo solo disputó partidos en Reserva antes de ser cedido a All Boys, donde ya tuvo minutos y hasta convirtió un gol.

Premio “Beto Carranza” al jugador que más betocarranceó durante 2020

Daniel Osvaldo en Banfield (40%)

“Mi familia tenía ganas de verme en una cancha y yo quiero darle una alegría a mi viejo que es hincha del club”. Esos deseos fueron suficientes para que Julio Falcioni le haga un lugar a Dani Stone en el Taladro. Después de una eterna puesta a punto, alcanzó a jugar 61 minutos antes de que las lesiones, la pandemia y sus reiterados faltazos a los entrenamientos le pongan un freno a su regreso.

Premio “Matías Almeyda” al Mal Pase de 2020

Ronaldinho a Gimnasia (44%)

A los 40 años, habiéndose retirado en 2015 y mientras cumplía prisión domiciliaria, la llegada del brasileño al Lobo no pasó más allá de un deseo de Diego Maradona. En 2016, el mismo jugador también había sido el más votado por su posible llegada a… Gimnasia.

Premio “Fibronazo” a la camiseta más fea de 2020

Huracán globo gigante (49%)

Aburridos por tener que hacer algo tan simple como una camiseta blanca con detalles rojos, los diseñadores de TBS le metieron mucha magia a la nueva vestimenta del Globo. Muchísima. Demasiada. Se les fue la mano.

Encuesta Baldosera 2020

Fue un año de mierda, pero así y todo alcanzamos a recolectar material para nuestra tradicional encuesta. Como siempre, apuntamos al costado baldosero del fútbol y dejamos de lado lo que seguramente, por estos días, se cansarán de ver en todos lados. ¡A votar, que todavía no está la vacuna y se acaba el mundo!

Leonardo Marchi: Después de una eterna carrera en inferiores y reserva, a los 24 años pudo debutar en la primera de Arsenal. Es hijo de Sergio, el Secretario General de Futbolistas Argentinos Agremiados.

Feyiseitan Asagidigbi: Apodado “el Neymar africano”, se trata de un nigeriano de 21 años que está en el plantel de Banfield. Aún no debutó.

Dany Cure: Venezolano que pasó sin pena ni gloria por Central Córdoba. Jugó 6 partidos, convirtió un gol y se fue a Boston River.

Mauro Da Luz: Uruguayo que pasó desapercibido por Colón. Solo jugó 2 partidos en 2020 antes de retornar al River de su país)

Nahuel Gallardo: Borrado de River por su propio padre, busca continuidad en Defensa y Justicia. Aún no la encuentra.

Claudio Paul Spinelli: No pudo ser el Caniggia que necesitaba Diego. De hecho, no se puso la camiseta de Gimnasia en todo el año y se fue sin hacer un gol con esa camiseta. Ahora está en Eslovenia.

Jonathan Agudelo: Delantero colombiano que apenas duró un semestre en Gimnasia. Ahora está en el Hapoel Beer Sheva de Israel.

Efmamj Jasond Gonzáles: Almanaque (su nombre tiene las iniciales de todos los meses del año) dejó San Lorenzo para sumarse a All Boys, en la Primera Nacional, donde anotó su primer gol.

Mauricio Del Castillo: A los 24 años, pudo debutar en Independiente. Es el hermano del Kun Agüero, pero nadie puede decir que juega por el apellido.

Ousmane Ndong: Vistiendo la camiseta de Lanús, se convirtió en el primer futbolista senegalés en jugar en Argentina. Se hace llamar “Papa Ramos” a raiz de su idolatría por Sergio Ramos.

Jorge Zules Caicedo: Colombiano que desde enero forma parte del plantel de Unión, aunque aún no debutó. Hay que darle tiempo: solo tiene 29 años.

Tobías Zárate: El hijo de Roly debutó en Vélez, rapiñando minutos en varios partidos y fue cedido al FC Famalicão de Portugal. Por lo menos dejó un mejor recuerdo que su tío.

Piero Hincapié: Gran nombre gran, para este central ecuatoriano que llegó a Talleres de Córdoba y siempre fue al banco de suplentes. Nunca entró.

AVISO: La encuesta quedará abierta hasta las 23:59 del 29 de diciembre. Si alguna de tus respuestas no está entre las opciones, podés hacerla llegar a través de los comentarios.

El Diego y la Baldosa

Ya pasaron varios días desde aquel 25 de noviembre y todavía no caemos. No lo podemos creer. ¿Cómo se va a morir el Diego? Cerramos los ojos y tratamos de pensar en otra cosa, como si hacernos los distraídos fuera a cambiar las cosas. Pero no.

Tal vez, pasar a palabras algo de toda esa sensación de vacío nos haga reducir la agustia. Porque Diego, el futbolero lo entiende, era más que el mejor jugador del mundo. Era la bandera del pueblo, sí, pero también era un familiar más. Por eso lo sentimos tan cercano y nos duele.

El primer posteo de este blog, allá por el 2004, fue dedicado a él. No sabíamos ni para dónde arrancar (lo de los jugadores olvidados vendría días después), pero sentíamos la necesidad de tener al Diego como base, como sostén, como protector. Con la copa y en la cima del mundo. En una época donde le pegaban de todos lados y parecían olvidarse de quién estábamos hablando y de todo lo que nos había dado. Así queríamos Empezar.

Luego vendrían mil y una historias de jugadores, partidos, camisetas y rarezas, muchas veces teniendo al Diez de protagonista. Si hasta tuvo una sección propia (Usala 10) y otra bautizada con una de sus míticas frases (Segurola y Habana).

Un día, incluso, nos dimos el lujo de homenajearlo como baldosero. No faltaron las puteadas, claro, hasta que se dieron cuenta de que era 28 de diciembre. Inocencia fue la que tuvimos ese día, pero también la que perdimos con la partida de Diego.

Adiós infancia, adiós juventud, adiós una manera de vivir.

Dejamos acá, algunas las historias del Diego que publicamos en todos estos años:

Especiales: Las piernas de Maradona.

Especiales: Los otros Maradona.

Especiales: Es compañeros de Maradona en actividad.

Especiales: Diego Maradona Jr.

Fútbol con Bigote: Diego Maradona.

Mal Pase: Maradona al Barcelona de Ecuador.

Mal Pase: Maradona al Corinthians.

Mal Pase: Maradona al Flamengo.

Mal Pase: Maradona al Palmeiras.

Mal Pase: Maradona al Santos.

Mal Pase: Maradona al Santos.

Mal Pase: Maradona al Arsenal.

Mal Pase: Maradona a Peñarol.

Mal Pase: Maradona a Nacional.

Mal Pase: Maradona al Bolívar.

Mal Pase: Maradona a Las Palmas.

Mal Pase: Maradona a Deportes Temuco.

Mal Pase: Maradona al Portsmouth.

Mal Pase: Maradona al Birmingham.

Mal Pase: Maradona al PJM de Japón.

Mal Pase: Maradona a Deportivo Español.

Mal Pase: Maradona a River.

Mal Pase: Maradona Independiente.

Mal Pase: Maradona a San Lorenzo.

Mal Pase: Maradona a All Boys.

Fuera de Stock: La marca Dieguito Maradona.

Fuera de Stock: Diego Maradona, el cómic.

Fuera de Stock: La AIFP de Maradona.

Fuera de stock: Maradona en el fútbol rápido.

Bottinelli: Los Mizuno de Maradona.

Ring Ring Balvorín: Laciar Vs. Maradona.

Chivo Peinado: Diego Maradona.

Voy al arco: Maradona.

Son Decisiones: Los 108 convocados de Maradona.

Fuera de stock: la Copa Mercosur

¿Qué fue la Copa Mercosur y por qué se dejó de jugar? Ahora que estamos acostumbrados a tener a la Sudamericana como una copa de segundo orden a nivel continental, viene bien repasar qué era lo que habia antes para mitigar los días de semana del pueblo futbolero en los meses en los que no había Libertadores.

En 1997 se disputó la última edición de la Supercopa Sudamericana, un torneo que solía jugarse en el segundo semestre de cada año. A partir de 1998, para ocupar su lugar en el calendario, se presentaron la Copa Mercosur y la Copa Merconorte, un par de certámenes que prometían suculentas recompensas económicas, aunque esto no se traduciría en un mayor interés por parte del público.

Es que, salvo en las instancias finales, los hinchas nunca lograban engancharse. Además, los DT colaboraban muchas veces con esta desidia, al darle más importancia al torneo local y poner suplentes o juveniles en una competencia que quedaría muy lejos del prestigio de la Copa Libertadores.

Para colmo, el método de clasificación no tenía muy en cuenta el mérito deportivo, ya que las 20 instituciones que formarían parte de la Mercosur (disputada por seis clubes de Argentina, siete de Brasil, tres de Chile, dos de Uruguay y dos Paraguay) habían sido invitadas a dedo por la CONMEBOL. Este convite (?) era por diez años, aunque si un equipo se destacaba por una buena campaña podía ser incluido, dándose de baja a otro del mismo país. Básicamente, todo dependía de la rosca entre los gordos de traje.

Lo único más o menos transparente era el formato, inmodificable a través de los años. Todo arrancaba con cinco grupos de cuatro equipos cada uno. Los ganadores de cada zona y los tres mejores segundos clasificaban a cuartos de final. Ahí arrancaban las eliminaciones con partidos ida y vuelta. El detalle estaba en la serie de la final: si ganaba un partido cada uno, el título se definía en un tercer match, como ocurría antiguamente, antes de la invención (?) de las definiciones por penales.

1998

Fueron de la partida River, Boca, Racing, Independiente, San Lorenzo, Vélez, San Pablo, Cruzeiro, Corinthians, Flamengo, Vasco da Gama, Gremio, Palmeiras, Universidad de Chile, Colo Colo, Universidad Católica, Nacional, Peñarol, Olimpia y Cerro Porteño. La lista de participantes apenas se modificaría con el paso del tiempo.

Palmeiras fue el campeón superando al Cruzeiro, en un hecho que sería habitual: finales entre brasileños. Otro detalle frecuente sería ver a San Lorenzo como el mejor argentino. El Ciclón necesitaba un título internacional y esta Copa era una gran oportunidad. Aquella vez, el sueño terminó en semifinales.

1999

Arrancan las desprolijidades. Por ejemplo, Vélez y Boca tuvieron que comenzar el torneo haciendo de local en la cancha de Ferro, ya que el sistema de seguridad, audio y video de sus estadios no habían sido habilitados. Un año antes, el Xeneize había jugado allí un partido, ya que la Bombonera estaba siendo aclimatada (?) para un recital de los Bee Gees.

Sin embargo, los que dieron la nota fueron River y Cruzeiro, que aprovecharon sus partidos en la fase de grupos para disputar la Recopa Sudamericana que debían del año anterior. Entre el apretado calendario y la falta de un sponsor para costear el enfrenamiento, la CONMEBOL mató dos pájaros de un tiro y puso en juego aquel trofeo casi sin anunciarlo.

El mito dice que Ramón Díaz, DT del Millonario, se enteró de esto unas horas antes del encuentro de ida, cuando el equipo ya estaba en Belo Horizonte y varias de sus figuras no habían viajado. Los brasileños se impusieron aquella vez, y aseguraron el título con otra victoria en el Monumental.

Por su parte, Boca también fue protagonista de un hecho insólito. Tras quedar igualado en la tabla de mejores segundos con Corinthians en puntos, diferencia de gol y cantidad de goles a favor y en contra, hubo que recurrir a algún tipo de definición no estipulada en el reglamento para definir el clasificado a cuartos de final. Como no hubo acuerdo para realizar un partido desempate, se recurrió a un sorteo. La bolilla favoreció al Timão, y así los de Carlos Bianchi quedaron eliminados.

Sin embargo, lo de Racing fue mucho peor. La Academia perdió los seis partidos de su grupo, terminando con 2 goles a favor y 22 en contra. Fue la peor campaña internacional de un equipo argentino, incluyendo también la mayor goleada recibida: 7 a 0 contra el Palmeiras.

Otro hecho vergonzoso fue el que protagonizaron Vélez e Independiente, el 1º de septiembre. Sobre el final del primer tiempo, un petardo lanzado desde la popular del Rojo explotó cerca de José Luis Chilavert. El arquero alegó sentirse aturdido, por lo que el árbitro decidió suspender el encuentro, aunque sus rivales no estaban convencidos. “Cuando fui a preguntarle cómo estaba, me escuchó muy bien. Creo que tan sordo no estaba”, dejó entrever Raúl Cascini.

La cuestión es que veinte días después se disputaron los 45 minutos restantes, a puertas cerradas y con el local, sin chances de clasificarse, presentando sólo tres suplentes. Aquella jornada, Bernardo Leyenda hizo su debut… como jugador de campo.

El único equipo argentino que no pasó por ninguna situación extraordinaria fue San Lorenzo, que volvió a ser el mejor de los nuestros, cayendo otra vez en semifinales. En esa misma instancia, Peñarol y Flamengo se dieron de lo lindo en el Estadio Centenario. Los brasileños, que levantarían la copa, ganaron en la cancha. Los uruguayos, en el ring.

2000

Por primera vez, se produjeron un par de modificaciones sobre la lista original de invitados: Rosario Central y Atlético Mineiro remplazaron a Racing y a Gremio. Lo que no cambiaría sería la costumbre de que el trofeo viajase a Brasil. Esta vez, nadie pudo con el Vasco da Gama liderado por Romario. O Baixinho, goleador y campeón con el Mengão el año anterior, volvería a consagrarse por partida doble.

Nuevamente, los cuadros de esta parte del mundo le darían la espalda al torneo: sólo se destacó River, eliminado en semifinales. Aunque el partido más recordado del Millonario fue ante Vélez, en el Monumental, por la fase de grupos.

Resulta que después del usual (?) gol de Chilavert, Roberto Bonano vio su oportunidad de tomarse revancha. Disponiendo de un penal a favor, le pidió la pelota a Juan Pablo Ángel y, a pesar de un remate algo imperfecto, el balón ingresó sin oposición.

El duelo siguió en los micrófonos: “¿Por qué no fue a patear contra los brasileños? En este partido prácticamente no había gente, no había responsabilidad. Aparte tiene que aprender mucho de mí. Le pega con un periódico”, atacó Chila. Tito no se quedó callado: “Hoy el diario tenía el suplemento del domingo, estaba bastante gordito y entró”. Como siempre, la última palabra la tuvo el paraguayo: “Yo he ganado todo. No creo que Bonano tenga los títulos a nivel internacional que tiene Chilavert”.

Mientras tanto, Boca cumpliría con su mejor campaña, al llegar a los cuartos de final. Entre sus victorias se destacó la del 2 de agosto, cuando con una camiseta gris con franja azul venció a Olimpia, que vistió sus colores tradicionales. Vestimentas muy difíciles de distinguir, y más si se juega entre una intensa niebla. Al día siguiente, Olé tituló: “Me parece que ganó Boca”.

2001

En cuanto a los clasificados invitados, otra vez hubo dos cambios: se sumó Talleres y regresó Gremio, mientras que Rosario Central y Atlético Mineiro quedaron afuera.

Esta vez, el papelón fue de Olimpia, que fue inhabilitado por la FIFA al presentar una demanda ante la justicia ordinaria para dirimir un conflicto deportivo. Al equipo de Asunción se le dio por perdido su juego ante el Flamengo y, aunque luego se levantó la suspensión, solo cosechó derrotas.

A esta altura, el desinterés que causaba la competencia traspasaba nuestras fronteras. Para que no se vieran tribunas despobladas, algunos equipos decidieron mudar su localía. Cruzeiro, Vasco da Gama y Flamengo se mudaron a Ipatinga, Brasilia y Taguatinga, mientras que Cerro Porteño jugó un partido en Ciudad del Este.

En cuanto al calendario, varios partidos se disputaban cuando se podía. Por ejemplo, Corinthians enfrentó a Independiente el 29 de julio, que era domingo, al mediodía. Es que esa tarde se jugaba la final de la Copa América, y la TV no quería que se superpusieran ambos eventos.

El caso emblemático de los problemas de agenda fue el partido de vuelta de la final, programada originalmente para el 19 de diciembre. Aquella noche, San Lorenzo debía recibir al Flamengo, lo que resultó imposible. La crisis argentina que desató una serie de hechos catastróficos, como Racing a punto de ser campeón (?), obligaron a que el enfrentamiento se pospusiera para el 24 de enero de 2002.

Los de Manuel Pellegrini por fin pudieron desvirgarse internacionalmente, luego de una definición por penales que culminó con cientos de personas al borde del campo de juego invadiendo el terreno, apenas Diego Capria concretó el tanto definitivo. Un cierre perfecto para la competencia, que prometía espectáculo y glamour, y terminó pareciendo un torneo relámpago del conurbano bonaerense.

Pellerano a Juventus (2006) y Torino (2010)

¿La Juventus siguiendo los pasos de un jugador Nueva Chicago? Hoy en día parece broma, pero realmente sucedió. Claro que eran otros tiempos, y valga una breve contextualización… sobre todo para nuestros lectores centennials (?).

Finalizaba el año 2006, el dólar rondaba los $3, Chicago jugaba en Primera, Pellerano la descosía en El Torito y Área chicas era una sección que no generaba controversia Juventus era un equipo del ascenso italiano que tenía -además de un escudo tradicional– el objetivo de regresar rápidamente a la Serie A y comenzar a dejar atrás los fantasmas del Calciopoli.

Todos estos variopintos planetas se alinearon el 26 de noviembre de 2006, cuando un conocido ojeador de la Vecchia Signora se hizo presente en Mataderos para observar de cerca a Cristian Pellerano, en lo que fue un vibrante empate entre Chicago y Vélez.

En menos de dos años, Pellerano había pasado de descender a la B Metropolitana con Defensores de Belgrano a ser posible refuerzo de la mismísima Juventus. Al ser consultado sobre esta posibilidad, el 5 de Chicago prefirió tomárselo con humor:

Al parecer hizo bien en no encandilarse con esos rumores, ya que el traspaso a la Juve no fue más allá de ese episodio en Mataderos, esfumándose de manera muy rápida la idea de verlo en una cancha junto a nenes de la talla de Buffon, Del Piero, Nedved y Trezeguet. No obstante, el malpase le sirvió para hacer un poco de ruido en el mercado, elevar su cotización (?) y despertar el interés de otros equipos (entre ellos el Murcia de España).

Recién un mes después, en enero de 2007, Pellerano cruzaría el charco… del Riachuelo. Su destino se encontraba finalmente en Avellaneda y más precisamente en Racing, quien durante el mercado de pases le ganó la pulseada a su clásico rival: “Racing quería que se haga lo antes posible e Independiente quería esperar, porque no estaban decididos. Mi decisión fue firmar para el que más me quería en su equipo”, expresó el jugador luego de que Blanquiceleste S.A. pusiera los 1.200.000 dólares del pase.

El amor a la guita Las vueltas de la vida hizo que -tres años después- Pelle pase a defender los colores del club argentino al que le tiene mas cariño, con el cuál levantó su primera Copa Sudamericana. Esa ráfaga triunfal en Independiente pareció abrirle nuevamente las puertas al Viejo Continente. Y vaya capricho del destino… ¡otra vez lo buscaron desde Turín! Aunque esta vez no se trataba del Día de la Marmota de Juventus sino del otro equipo de la ciudad: el Torino.

Al igual que con el bianconero, el traspaso al Torino nunca prosperó, pese a la buena voluntad de ambas partes y de las buenas vibras de los hinchas del rojo.

Fue así que el mayor de Los Pelleranos nunca llegó a jugar en Europa. Su lugar en el mundo sería la Patria Grande (?), cosechando títulos en México y su segunda Copa Sudamericana, esta vez como capitán y cerebro del cuco de los argentinos de Independiente del Valle.

Sin más que agregar a todo ésto… Pellerín Pellerano (?), este doble-malpase a Turín se ha terminado.