Estudiantes 1 – Atlético de Madrid 0 (2013)

Luego de haber colgado los botines en junio de 2012, el regreso de Juan Sebastián Verón al fútbol profesional era el gran atractivo de este choque enmarcado bajo la disputa de la Copa EuroAmericana.

También había otra vuelta: Diego Simeone, entrenador campeón con el Pincha en el Apertura 2006, estaba al mando del conjunto visitante. Fue bien recibido por el público local, aunque lejos de la veneración que generó la Brujita.

En un colmado Estadio Ciudad de La Plata, Estudiantes jugó con Rulli; Jara, Schunke, Desábato (Goñi), Silva; Gil Romero, Verón (Jorge Luna), Román Martínez, Auzqui (Mariano González); Joaquín Correa (Piergiacomi) y Duván Zapata (Carrillo).

El Atlético de Madrid lo hizo con Courtois; Juanfrán, João Miranda, Demichelis, Felipe Luis (Emiliano Insúa), Mario Suárez (Tiago), Gabi, Koke (Aquino), Arda Turan (Leo Baptistao); Adrián (Raúl García) y Diego Costa.

El único gol del encuentro fue marcado por Duván Zapata a los 23 minutos del primer tiempo. Ese tanto sirvió para quedarse con el triunfo ante a un importante rival, lo que ilusionaba a los hinchas de cara a la temporada que se venía. ¿Y cómo le fue aquel año al equipo de Mauricio Pellegrino? Terminó en el 9º lugar en el Torneo Inicial 2013 y fue 3º en el Torneo Final 2014.

Mientras tanto, los del Cholo se quedarían con La Liga y arañarían la Champions League, al caer en la final frente al Real Madrid, en tiempo suplementario.

Voy Al Arco: Glen Johnson (2005)

El calendario no le daba respiro al Chelsea, que peleaba por el título en la Premier League, avanzaba en la Champions League y lo mismo hacía en la Copa de la Liga.

Con tantos partidos en el almanaque, el 20 de febrero de 2005 José Mourinho decidió darles un descanso a los jugadores que habían sumado más minutos. Se jugaban los octavos de final de la FA Cup, y el rival era el Newcastle United. Una decisión audaz

Al término del primer tiempo, los de Londres caían por 1 a 0, y al entrenador se le acabó la paciencia: mandó a la cancha a Frank Lampard, Damien Duff y Eidur Gudjohnse. Otro riesgo, que traería consecuencias.

Con los cambios agotados, sobre el final del partido el arquero Carlo Cudicini salió del área para evitar el segundo gol de Las Urracas. Cumplió con su cometido, aunque no como hubiese querido: cometió una infracción que le valió la expulsión.

Su lugar fue ocupado por el defensor Glen Johnson. El improvisado guardameta tuvo tiempo para sumar una buena atajada antes del final del encuentro, que se definió con aquel gol anotado en la primera etapa.

Aquella fue una de las pocas caídas del Chelsea en una temporada espectacular, que lo tuvo como campeón récord en la liga local y llegando a semifinales en Europa. Por eso, la derrota ante el Newcastle quedó rápidamente olvidada. Y la actuación de Johnson, también.

Mal Pase: Guti a River (2012)

Mirándolo desde afuera, la cosa parecía estar encaminada: un futbolista sin club que quería seguir jugando, al que se le ofrecía el mejor contrato posible y, además, estaba de novio con una mujer oriunda de este país. Si todo eso era cierto… ¿Por qué José María Gutiérrez nunca se puso la camiseta de River?

La propuesta, efectuada a mediados de 2012, fue acercada por el empresario Carlos Prunes, quien también oficiaba como representante de Manu Ginóbili. A pesar de que no disputaba un partido desde octubre del año anterior, vistiendo los colores del Besiktas de Turquía, los dirigentes del Millonario pensaban en que el español podía hacerse un lugar entre apellidos como Cirigliano, Ponzio, Aguirre, Acevedo y Ledesma.

Desde el punto de vista contractual, el ex Real Madrid recibiría la misma remuneración que David Trezeguet, el hombre mejor pago de aquel plantel. Nada mal para un equipo recién ascendido.

En cuanto a su vida personal, había una noticia que daba para ilusionarse: Guti se encontraba en pareja con la tucumana Romina Belluscio, que desde hacía unos años se encontraba radicada en España. En diciembre de 2011, habían celebrado la navidad en su provincia natal, y pasaron unos días de vacaciones en Buenos Aires. Ya conocía el terreno.

A pesar de que la transferencia parecía encaminada, el propio jugador decidió rechazarla. Así lo anunció a través de Twitter: “No voy a ir a jugar a River y la verdad es que no me apetece jugar en Argentina, aunque les doy las gracias por el interés”. En la misma red social, agregaba que su intención era jugar en Estados Unidos, Qatar o Dubai. El proyecto deportivo ante todo (?).

Un tiempo después, confirmó el motivo de su decisión. “Estuve en un 99% de ir a jugar a River, pero mi mujer y yo pensamos la situación y decidimos que no era lo más conveniente. Argentina está muy lejos y ella está embarazada y necesita estar cerca de su familia”, afirmó. Lo que parecía ser una ventaja, terminó siendo contraproducente.

Finalmente, Matías Almeyda debió conformarse con lo que tenía, aunque siempre aclaró que nunca había pedido por el mediocampista. Por su parte, Guti no arregló condiciones con ninguna institución, y unos meses más tarde anunciaría su retiro definitivo.

Cigno Luciano

Luciano Leonel Cigno (Lucho)

Del barrio de Liniers a playas paradisiacas. De compartir vestuario con Barovero, Cubero, Otamendi, y el Roly Zárate, a hacerlo con completos desconocidos. De viajar amontonado en el Sarmiento a despreocuparse si la puerta no se cerró con llave. La vida del futbolista es imposible de predecir. Y el caso de este mediocampista, sirve de ejemplo.

Surgido de las inferiores de Vélez Sarsfield, hizo su debut en la última jornada del Apertura 2008, en la derrota por 3 a 0 ante Huracán. Para su segundo y último partido en el Fortín tuvo que esperar casi un año y medio: fue en la victoria ante Tigre por el Clausura 2010.

Sin más oportunidades en el club que lo vio desarrollarse, fue prestado al AC Bellinzona de Suiza (2011), aunque no llegó a jugar por problemas con su visa. Esa fue su primera vez en un sitio poco habitual para un futbolista argentino, algo a lo que se acostumbraría en el futuro.

En 2012, fue cedido a Almagro por un semestre. Volvió a Vélez, no fue tenido en cuenta y retornó al Tricolor, donde se quedó durante todo 2013. No obstante, la vida se empeñaba en llevarlo a lugares donde le costara encontrar compatriotas. Fue así que viajó a Panamá.

A pesar de que realizó la pretemporada en el país centroamericano, algo falló: “No me cumplieron con lo que me habían prometido y volví a Argentina”, comentó. Tras este inconveniente, se incorporó a Dock Sud (2014/15).

La búsqueda de un nuevo lugar lejano para desarrollar su profesión se concretó en la siguiente temporada, cuando lo cobijó la Segunda División de Israel. ¿Su nuevo equipo? El Maccabi Ahi Nazareth. ¿Su día de gloria? El 30 de noviembre de 2015, cuando le convirtió al Hapoel Nazareth para ganar el clásico de la ciudad y sentirse más popular que Jesús (?).

Al año siguiente, cumpliría su sueño: jugar al lado su hermano Fernando, un volante central que la venía peleando en el ascenso pero que, a diferencia de Luciano, nunca pudo hacerlo en Primera División (fue parte del plantel de Nueva Chicago en 2006 pero solo jugó en Reserva).

Los Cigno lograron reunirse en Tarija, gracias al interés de Ciclón (2016/17). Allí aprovecharon para fotografiarse junto al Burrito Ortega, presente en un amistoso por el bicentenario de la ciudad.

A su experiencia por las canchas del ascenso boliviano le siguieron pasos por Sacachispas (207/18) y El Porvenir (2018/19), antes de emprender un nuevo viaje. Esta vez, con un rumbo mucho más original.

Antigua y Barbuda, una pequeña nación caribeña, le abrió las puertas para que los hermanos se reencontraran y se convirtieran en los primeros argentinos en jugar en ese país, un récord para nada despreciable (?). El Old Road FC (2019/20) tuvo el honor de recibirlos.

A pesar de que la vara de encontrar lugares insólitos para continuar sus carreras estaba altísima, Luciano y Fernando hallaron otra isla en donde pudieron seguir con lo suyo. Esta vez fue unos kilómetros más al sur, en Barbados. Allí usaron por unos meses la camiseta del Empire Club, hasta que la llegada del COVID-19 le puso fin a sus peripecias.

En mayo de 2020 quedaron “atrapados” por el cierre de las fronteras aéreas mundiales, y fueron devueltos a su país gracias a la intervención de la Embajada Argentina. “Se logró hacer una gestión con una empresa de cruceros que tenía tripulantes argentinos que iban a ser repatriados, y pudimos volver en ese vuelo”, comentó Lucho una vez que la aventura había terminado.

Por culpa de la pandemia, los hermanos estuvieron varios meses inactivos hasta que en agosto de 2021 se sumaron al Union Sportive et Culturelle de Bananier, de Guadalupe, otra isla del Caribe. ¿Terminará acá esta historia? Difícil: al Cigno Team aún le quedan muchos países exóticos por visitar.

Racing 0 – Sion 0 (1992)

Era una época en la que los medios no titubeaban en llamar “campeón” a un equipo que ganaba un torneo amistoso. Además, si se trataba de un club necesitado de títulos, los hinchas no tenían pudor en celebrarlo de manera eufórica, y los jugadores no se cuidaban pensando en la competencia oficial.

Este combo funcionó a la perfección cuando Racing se quedó con la Copa Libertad 1992, un cuadrangular disputado en Necochea del que también participaron Independiente, Huracán y un invitado internacional: el Sion de Suiza.

La noche del 30 de enero, los dirigidos por Chiche Sosa empataron sin goles ante el conjunto europeo: suficiente para asegurarse la cima de la tabla de posiciones. Los que levantaron el trofeo fueron Bartero; Zaccanti, Borelli, Fabbri, Reinoso; Guendulain, Basualdo, Rubén Paz, Akselman (Andrada); Claudio García y Torres.

Su rival, entrenado por Enzo Trossero y con Néstor Clausen, Juan Barbas y Gabriel Calderón en el plantel, terminó la competencia sin ganar un solo partido. De todas maneras, ese año se quedarían con su primera liga suiza. El sacrificio necochense valió la pena.

Tigre con números rojos (2008)

Comenzaba el Apertura 2008 y Tigre estrenaba vestimenta. Después de varios años con Topper, el equipo del norte del GBA iba a ser vestido por una marca con poca tradición en el fútbol argentino: Diadora.

El modelo presentado no tenía nada de malo, salvo por un detalle que no se podía pasar por alto: los números rojos de la camiseta no contrastaban lo suficiente con el azul, y era muy difícil distinguirlos desde lejos.

Después de dos fechas en las que hinchas y periodistas trataban de adivinar quien era cada jugador, la numeración pasó a ser blanca. Algo lógico.

Lo que no tuvo tanta lógica fue la campaña del Matador en ese torneo: terminó primero junto a Boca y San Lorenzo, disputando un triangular que quedó en poder del Xeneize.

Especiales: baldoseando en Francia

Ante la llegada de Lionel Messi al PSG, los medios han aprovechado para llenar páginas evocando a otros argentinos que jugaron en la tierra del croissant y la baguette. Y En Una Baldosa, obviamente, no iba a ser la excepción. Aunque en este caso, no se encontrarán apellidos inolvidables como Bianchi, Heinze, Pastore o Lavezzi. Los que no tuvieron un paso trascendente por el fútbol francés, también merecen su mención.

Los que saben cuánto pesa

Haber vestido la camiseta de la Selección Argentina nunca aseguró el éxito en el viejo continente. Y hay varios campeones del mundo que pueden dar fe de esto. En total, fueron 8 los que pasaron por Francia antes o después de alcanzar la gloria con la albiceleste.

Algunos lograron establecerse varios años, como Alberto Tarantini (Bastia y Toulouse) y José Luis Cuciuffo (Nîmes Olympique). Otros, alcanzaron cierta continuidad, como el Tata Brown (Stade Brest), Julio Olarticoechea (Nantes) y el Chino Tapia (Stade Brest). Sin embargo, también existieron casos de pasos efímeros.

El Beto Alonso, por ejemplo, llegó con gran ilusión al Olympique de Marsella en 1976. No obstante, por culpa de las lesiones, jugó poco y decidió regresar para no perderse la oportunidad de formar parte del equipo que se quedaría con el Mundial 1978.

Uno de sus compañeros en el mediocampo de aquel conjunto de Menotti era Osvaldo Ardiles, que en 1982 fue prestado por el Tottenham al PSG. Con la Guerra de Malvinas recién finalizada, tuvo una breve estadía en el club parisino, donde mostró un flojo rendimiento. “Mentalmente estaba destruido”, reconoció el Pitón. “El país en donde había nacido estaba en guerra contra el que me había adoptado. Muy difícil estar en el medio”

Un párrafo aparte merece Jorge Burruchaga. Si bien fue el que más jugó (entre 1985 y 1993 lo hizo para Nantes y Valenciennes), su final fue abrupto, al ser acusado de “corrupción pasiva” (o sea, de ir para atrás). Burru recibió una sanción de dos años de inhabilitación, luego reducida a 18 meses. Peor la pasó el presidente de su club, que terminó preso.

¿Atajar? ¿Para qué?

Son arqueros que tienen varias similitudes. Íconos de la Selección, fueron subcampeones del mundo, nunca se pudieron afianzar en el arco de un club y ambos vivieron en suelo galo.

Sergio Goycochea lo hizo en el segundo semestre de 1991. Llegó para sustituir a Bernard Lama en el Stade Brest, pero solo pudo disputar 11 partidos, ya que la institución fue sancionada por sus deudas, decretándose su descenso administrativo. Y Goyco retornó a Sudamérica, para jugar en Cerro Porteño.

Así y todo, tuvo más participación que Sergio Romero, quien formó parte del Mónaco en 2013/14. Chiquito se puso los guantes en sólo 9 encuentros, siendo suplente la mayor parte de la temporada. Una constante en su carrera.

Exportación de baldoseros

¿Qué tienen en común Sergio Comba, Juan Manuel Barrientos y Gino Pádula? Todos ellos contaron con una breve experiencia en la Primera División del fútbol argentino, y apenas tuvieron oportunidades en Francia.

Entre los que engrosan las páginas de En Una Baldosa y su filial francesa (?), también se pueden sumar Andrés Grande (Bastia y FC Gueugnon), Pablo Calandria (Olympique de Marsella y Lens), Emiliano Romay (Niza) y Mariano Córsico (LB Châteauroux), entre otros. Si no se consolidaron acá… ¿por qué tendrían que haberlo hecho allá?

Andá a chequearlo…

Aunque se afianzaron en nuestras canchas, a duras penas alcanzaron a jugar algún que otro partido en los estadios franceses. Para nosotros, y para ellos, también existieron pasos totalmente incomprobables por la Ligue 1.

Este es el caso de Daniel Montenegro. En 1999, el Olympique de Marsella lo adquirió por 6.000.000 de dólares. Una cifra enorme para lo poco que jugó: apenas 9 encuentros. “Cuando llegué fue todo bien. Jugué un par de partidos y hasta convertí un gol. Pero después de las vacaciones echaron al técnico y al que vino parece que no lo convencí porque a veces ni siquiera concentraba”, relató el ex mediocampista.

Y si se menciona al Rolfi, también hay que hablar de Juan Krupoviesa, su némesis (?). Curiosamente, el tucumano también tuvo un paso discreto por el mismo club: en 2008 vivió durante un semestre su única experiencia en el exterior, aunque solo disputó 8 cotejos. “Al principio era titular, pero después llegó un africano y se decidieron más por él porque era jugador del club. Igual a mí me sirvió, sobre todo por lo económico”, contó sin ponerse colorado.

Entre fines del Siglo XX y principios del XXI, se siguieron sumando compatriotas al país de Brigitte Bardot. Entre los que no alcanzaron a jugar una decena de partidos se encuentran Darío Cabrol (Toulouse, 2000), Mariano Herrón (Montpellier, 2000), Sebastián Chirola Romero (Toulouse, 2001), Hernán Medina (Lorient, 2001/02), Gabriel Loeschbor (Rennes, 2002/03), Juan Esnaider (Ajaccio, 2003) y Nacho Piatti (Saint Ettiene, 2006).

En tiempos más cercanos, nuevos nombres se sumaron a la costumbre de pasar fugazmente por aquel suelo, como Hugo Colace (Auxerre, 2012) o Nicolás Gaitán (Lille, 2020).

Pero lo más destacado fue lo del Metz, que tras haber contratado a dos delanteros argentinos que se fueron del club sin anotar un solo gol (Federico Andrada en 2014/15 y Juan Cruz Kaprof en 2015/16), insistió con Brian Fernández (2017). El ex jugador de Racing disputó 7 encuentros, siempre entrando en el segundo tiempo (todas fueron derrotas). Tampoco convirtió, pero al menos se dio el mismo lujo que Di María, Paredes e Icardi: compartir el campo de juego con Neymar.