Deportivo Mandiyú (1994/95)

Cuando la FIFA castigó a Luis Suárez por el mordisco a Chiellini en el Mundial 2014, lo hizo con todo el peso de la ley: no solo quedó imposibilitado de jugar durante varios meses, sino que además, en un principio, no pudo asistir a los estadios, ni entrenarse con sus compañeros, ni participar en campañas de marketing o eventos con sponsors futbolísticos, entre otras penalidades.

Si la sanción a Diego Maradona por su doping positivo en el Mundial 1994 hubiese abarcado, como la del uruguayo, su relación con el fútbol más allá de su labor adentro de la cancha, la historia podría haber sido diferente. Por lo menos para el Deportivo Mandiyú.

Es que aquella suspensión por 15 meses le impedía desempeñarse como jugador de fútbol, pero no como entrenador ni asistente. Fue así que ese mismo año llegó a un acuerdo con el club correntino para hacerse cargo de la dirección técnica junto a su por entonces amigo Carlos Fren.

maradonamandiyufren

Esta locura fue posible gracias al diputado menemista Roberto Cruz, hombre que por entonces manejaba los hilos de la institución. Cuenta la leyenda que el dirigente llamó a Maradona por teléfono el domingo previo al que sería su presentación y lo citó en su casa de Ramos Mejía, a las 9 de la mañana. Tras colgar, le dijo a su mujer: «Si llega puntual, le doy el equipo». Diego cayó a las 9 menos un minuto.

De esta manera, se hizo cargo de un plantel que necesitaba sumar una cantidad de puntos importantes para no sufrir con el promedio. Hasta ahí, el conjunto entrenado por Pedro Alexis González solo había sumado 2 unidades en las primeras 5 fechas.

El debut del Pelusa como DT no fue el más auspicioso. El 3 de octubre cayó frente a Rosario Central por 2 a 1, partido que debió dirigir desde la platea (acompañado de su hermano Lalo) por no tener la habilitación correspondiente. Desde allí, les transmitió tranquilidad (?) a sus dirigidos. «¿Les falta peso ofensivo?», le preguntaron tras el partido. «No, sino tendríamos que traer al Gordo Porcel», respondió Diegote. No fueron las únicas frases que el 10 dejó tras la derrota.

maradonaalvarenga

También sorprendió al decir que «desde que asumí la dirección técnica con Carlos, ya nunca más pensé en jugar», y demostró que no estaba muy preparado para el puesto cuando afirmó: «yo no tengo que encontrar las variantes para que Alvarenga se desprenda de la marca, las variantes las tiene que encontrar Alvarenga en la cancha, querido. Yo ya no juego”. Se te escapó la tortuga, Diego.

Luego de dos meses de trabajo y sucesivas peleas con la dirigencia, el 6 de diciembre llegó la inevitable renuncia de la dupla técnica, poniendo fin a una penosa campaña: de los 12 partidos dirigidos apenas cosechó un triunfo, seis empates (uno de ellos ante el River campeón invicto) y cinco derrotas. Maradona dejó Corrientes y se dedicó por un tiempo al fútbol rápido.

Mientras tanto, Mandiyú estaba cada vez más complicado con el tema del promedio. El Toscano Rendo asumió el mando durante las últimas dos fechas, para completar un torneo pésimo: anteúltimo lugar (no terminó en el fondo sólo porque se le descontaron dos puntos a Talleres), con una sola victoria, nueve igualdades y nueve caídas.

Para el Clausura 1995 llegó Chiche Sosa, pero la cosa no mejoró demasiado: el 18º puesto en el certamen lo condenó a jugar el Nacional B.

En la imagen, el equipo que cayó derrotado en ese torneo frente a Rosario Central. Arriba: Baena, Goycochea, Ángel Bernuncio, Umpierrez, Juarez, Marinilli. Abajo: Muller, Guendulain, Escobar, Rubén Bernuncio y Alvarenga. También tuvieron minutos en esa campaña Roberto Cabrera, Jorge Martínez, Marcelo Caviglia, Gabriel Medrano, Carlos Casartelli y Héctor Rodríguez Peña, entre otros.

Pero como siempre hay algo peor que el descenso, la cosa no terminó ahí: al fracaso deportivo se le sumó la crisis institucional y económica, que llevo a que el club fuera desafiliado por sus altas deudas, lo que desencadenaría en su desaparición.

Aunque años más tarde regresó a la actividad, es imposible no extrañar al viejo Mandiyú. Y al Diego, ni hablar.

Pumpido con buzo de Argentina (1979)

Varios años antes de afianzarse en el arco de la Selección Argentina, Nery Pumpido supo destacarse usando un buzo verde con el escudo de la AFA, similar al que en aquel momento lucía Ubaldo Matildo Fillol en el equipo campeón del mundo.

Fue en 1979, cuando Unión de Santa Fe realizó una gran campaña, estando a punto de quedarse con el Campeonato Nacional. El arquero, al momento de la foto grupal, aprovechaba para inflar el pecho entre Cárdenas y Telch.

Atrevido, el pibe. Aunque razones no le faltaban: un tiempo después se apropiaría del arco que defendía el Pato, pudiendo usar esa indumentaria con total justicia.

Voy Al Arco: Oceano da Cruz (1995)

Antiguamente, la Supercopa de Portugal enfrentaba al ganador de la Liga contra el campeón de la Copa en partidos de ida y vuelta que, en caso de no tener un ganador, se definían en un tercer partido en campo neutral. Así fue como se dieron las cosas en 1995, cuando el Sporting de Lisboa se quedó con el trofeo sin antes tener que sudar la gota gorda (?).

Tras igualar sin goles frente al Porto en dicha ciudad, los Leões tenían la oportunidad de coronarse en casa, pero eso no pasó, ni estuvo cerca de pasar: dos veces se vieron en desventaja en aquel partido, terminando colgados del travesaño, con un jugador menos y aliviados por el 2 a 2 final.

¿La yapa? Durante los últimos ocho minutos, el capitán Oceano da Cruz se paró debajo de los tres palos por la expulsión de Paulo Costinha, el arquero local. Solo tuvo que entrar en acción una vez, por un remate de larga distancia que le cayó en las manos.

Con todo igualado, el partido definitivo se jugó ¡8 meses después! en ¡¡Paris!! Con otros entrenadores, algunos jugadores que no habían estado en los encuentros anteriores y varios ausentes (como el propio Oceano), los de Lisboa ganaron por 3 a 0 y sumaron una nueva estrella.

Especiales: Boca en la Copinha (1993)

¿Boca jugando el campeonato más importante del fútbol juvenil de Brasil? Sí. Aunque hoy parezca extraño, la presencia de clubes extranjeros (o incluso selecciones) en la Copinha, como se conoce popularmente a la competición que abre la temporada del fútbol brasileño y que en los últimos años catapultó a jugadores como Endrick o Estêvão, era frecuente hasta hace algunos años.

Así fue como la Copa São Paulo de fútbol juvenil tuvo entre sus participantes a Vélez Sarsfield (1981 y 1982), Providencia de México (1980), Bayern Múnich (1985), Universidad de Guadalajara (1988), Peñarol (1993), Cerro Porteño (1994 y 1997), Nagoya Grampus (1994), Tokyo Verdy (1995), Al-Hilal (2010), Kashiwa Reysol (2014), además de las selecciones de Japón (1995) y China (1997). En 1993, fue el turno de Boca Juniors.

En el sorteo, la suerte fue esquiva y el Xeneize cayó en el grupo E, al lado de Vasco da Gama (campeón en 1992), de Río de Janeiro, Portuguesa (vencedor en 1991, con el tristemente malogrado Dener como figura) y el tradicional Juventus da Mooca, ambos de São Paulo.

El 6 de enero, el Pacaembu fue testigo del encuentro inaugural entre Boca y Vasco. Aquella noche, el equipo carioca se impuso por 2 a 0 con goles de un luego famosísimo Mario Jardel y Yan (que en 1995 llegó a jugar algunos minutos en la selección mayor). En un duelo de pierna fuerte y ánimos caldeados, el brasileño Hernande cayó en la trampa bostera y vio la roja. Antes de irse al vestuario, le metió una patada a Julio Arata, que estaba tirado en el piso, y desencadenó un empurra-empurra que casi obliga a suspender el partido.

Días más tarde, el cuadro argentino enfrentó al Portuguesa en el estadio Canindé y cayó por 1 a 0. Ya sin chances de clasificar, con un plantel repleto de suplentes, en la última fecha se midió con Juventus en la mítica Rua Javari. Fue derrota por 4 a 0.

Sin puntos y sin goles a favor, el Xeneize se despidió para siempre de la Copinha.

El Baldosero de 2025

Jaime Chichi Peralta estuvo menos de dos meses en San Lorenzo, pidió la camiseta 99 y disputó apenas 96 minutos, dejando en el recuerdo grandes perlas de colombianismo explícito.

Por todo esto, es el Baldosero del año que se nos fue. En realidad, lo es porque así lo eligieron los seguidores de En Una Baldosa en nuestra cuenta de Instagram (los tiempos cambian, muchachos. Agradezcan que este texto no fue escrito por una inteligencia artificial).

En enero de 2025, con solo 19 años, llegó a CASLA arrastrando problemas de indisciplina. En Argentina, eso no se modificó. Ausencias a los entrenamientos y una escapada a la concentración de Brasil para encontrarse con los jugadores de la Canarinha fueron los detonantes para que, apenas a dos meses de haber llegado, el club le rescindiera el contrato. Gestión Moretti.

Antes de eso, llegó a jugar 5 partidos (siempre ingresando desde el banco de suplentes), siendo amonestado 4 veces. ¿Su momento de gloria? Un gol a Racing para ganar el clásico sobre la hora. Parecía nacer un amor narcótico, pero Chichi procuró baldosear más.

Así como hubo un ganador, también estuvieron los que no sumaron votos suficientes. A continuación, las menciones de honor (?):

Gonzalo Tapia (River): una apuesta que no funcionó. El delantero chileno jugó 7 partidos sin convertir y se fue a São Paulo, que increíblemente le compró el pase.

Richard Sánchez (Racing): volante paraguayo del que siempre se alabó su pegada. Sus apariciones fueron escasas y no se le recuerda un disparo al arco.

Matías Gallardo (Instituto): el hijo olvidado del Muñeco, aquel del famoso video donde su padre lo llama “Tomás”.

Tomás Lavezzi (Unión): el hijo del Pocho jugó un partido y lo mandaron a Barracas, donde solo actuó en Reserva. Todavía es joven, puede empeorar.

Rubén Bentancourt (Argentinos): El Falso Cavani pasó sin pena ni gloria por el Bicho. No marcó goles, pero se lesionó un par de veces. Bien ganado ese apodo.

Rodrigo Guth (Talleres): es un brasilero-alemán que cayó a Talleres después de haber jugado en Italia, Holanda y Alemania. Ya le enseñaron a hablar en cordobés.

Frank Castañeda (Banfield): colombiano que tiene una carrera rarísima. Pasó por Colombia, Eslovaquia, Moldavia, Polonia, Tailandia y en 2025 sumó una banderita a su CV.

Leonardo Suárez (Estudiantes): llegó vía México y sumó minutos en 2 partidos, pero le alcanzaron para agregar un par de títulos a su carrera. Ya se fue del país.

Salud a todos y feliz 2026.

La marca del campeón – Primera Nacional

Así como alguna vez ya lo hicimos con los torneos de Primera División, llega el turno de repasar las marcas que se han consagrado en la segunda categoría de nuestro fútbol. Año por año, desde 1987 a 2025, los campeones y sus camisetas.

Teniendo como punto de partida para este recuento la inauguración del Nacional B, en la temporada 1986/87, la marca que más veces ha aparecido en casacas de campeones es adidas, tal como sucede en la máxima categoría.

La explicación es un tanto obvia: la firma alemana predominaba en las canchas del ascenso en los años 80 y 90. Por eso es que lideró rápidamente con los títulos de Mandiyú, Huracán, Quilmes, Lanús, Huracán Corrientes y Argentinos Juniors, cuando la torta del sponsoreo técnico aún no estaba tan repartida.

Lo inesperado para muchos, sin dudas, sería el paso de River por la Primera B Nacional. Y el campeonato del Millonario en 2012 terminarían ratificando a las tres tiras por encima del resto. Tiene 7.

Desde mediados de los 2000, la empresa Kappa ha tenido a muchos equipos del ascenso. Y para su suerte, varios han alcanzado la gloria. San Martín de Tucumán fue el primero, en 2008. También lo hicieron Banfield, Tigre, y Aldosivi, en dos oportunidades. Son 5, en total.

Son muchas las marcas que ocupan el tercer lugar de las más campeonas de la segunda división. Nanque dio la vuelta con Chaco For Ever (1989) y Banfield (1993), aunque luego se estancó y fue igualada por varias, como Olan (Estudiantes y Talleres) y Diadora (Instituto y Banfield). En la misma línea, aunque más nuevas, están Athix (antes, llamada Athletic) y Balonpie. Todas, con 2.

Con solo 1 título, hay 17 marcas. La primera, sin embargo, fue una empresa grande como Puma, que vistió al Deportivo Armenio campeón, en 1987. Luego, otras firmas también se consagraron por única vez, entre las que se destacan algunas muy conocidas como Topper y Umbro, aunque también algunas de paso fugaz como Kalong y Envión.

Para destacar, también, que después de muchos años de llevar su nombre en el pecho de muchas camisetas históricas del ascenso, finalmente Mitre pudo conseguir su primera estrella con Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

La tabla histórica (1987 a 2025)

adidas 7
Kappa 5
Nanque 2
Olan 2
Diadora 2
Athix 2
Balonpie 2
Puma 1
Uhlsport 1
Envión 1
Kalong 1
Brisa 1
Dribbling 1
Topper 1
Reusch 1
Olympikus 1
Umbro 1
Penalty 1
Macron 1
Lyon 1
Coach 1
Errea 1
Il Osso Sports 1
Mitre 1

Los campeones (1987 a 2025)

Nacional B

1986/87 Deportivo Armenio (Puma)
1987/88 Mandiyú (adidas)
1988/89 Chaco For Ever (Nanque)
1989/90 Huracán (adidas)
1990/91 Quilmes (adidas)
1991/92 Lanús (adidas)
1992/93 Banfield (Nanque)
1993/94 Gimnasia de Jujuy (Uhlsport)
1994/95 Estudiantes LP (Olan)
1995/96 Huracán Corrientes (adidas)

Primera B Nacional

1996/97 Argentinos Juniors (adidas)
1997/98 Talleres de Córdoba (Olan)
1998/99 Instituto (Diadora)
1999/2000 Huracán (Envión)
2000/01 Banfield (Diadora)

2001/02 Olimpo (Kalong)
2002/03 Atlético de Rafaela (Brisa)
2003/04 Instituto (Dribbling)
2004/05 Tiro Federal (Athix)
2005/06 Godoy Cruz (Athix)
2006/07 Olimpo (Balonpie)

2007/08 San Martín de Tucumán (Kappa)
2008/09 Atlético Tucumán (Topper)
2009/10 Olimpo (Balonpie)
2010/11 Atlético de Rafaela (Reusch)
2011/12 River Plate (adidas)
2012/13 Rosario Central (Olympikus)
2013/14 Banfield (Kappa)
2015 Atlético Tucumán (Umbro)
2016 Talleres de Córdoba (Penalty)
2016/17 Argentinos Juniors (Macron)
2017/18 Aldosivi (Kappa)
2018/19 Arsenal (Lyon)

Primera Nacional

2020 Sarmiento (Coach)
2021 Tigre (Kappa)
2022 Belgrano (Errea)
2023 Independiente Rivadavia (Il Osso Sports)
2024 Aldosivi (Kappa)
2025 Gimnasia de Mendoza (Mitre)

Almirante Brown con diferentes juegos de camisetas (1982)

El 27 de febrero de 1982, Almirante Brown jugaba uno de los partidos más importantes de su historia. En un colmado estadio de Vélez Sarsfield (sí: esa cancha se puede llenar), enfrentaba al candidato del torneo de Primera B de ese año: San Lorenzo.

El equipo de isidro Casanova, dirigido por la dupla López – Caballero, aguantó hasta donde pudo y se fue derrotado por 1 a 0, dejando una imagen pobre. Desde lo futbolístico y desde lo estético.

Es que las camisetas que presentó el Mirasol aquella tarde tenían pequeños detalles que las diferenciaban entre sí. Algunas tenían el logo de Sporlandia, otras no. Algunas tenían el bastón del medio en amarillo, otras en negro y varias directamente no tenían una línea central, formando una prenda asimétrica. Por lo menos, todas tenían el cuello redondo. Desprolijos, pero no tanto.