Voy al Arco: César Delgado (2005)

Acostumbrado a ocupar el arco en los picados informales, César Delgado asumió tal responsabilidad jugando por los puntos en un partido válido por el Torneo Clausura 2005 de la Liga MX. La oportunidad se le presentó cuando Emmanuel Gonzalez, portero del Cruz Azul, fue expulsado sobre el final del encuentro.

El ex delantero de Rosario Central fue el hombre más destacado de los 90 minutos. No por haber demostrado una extraordinaria destreza bajo los tres palos, ya que no tuvo trabajo en el poco tiempo que ocupó ese lugar, sino por haber convertido el único gol con el que su equipo derrotó al Necaxa, anotándose su cuarta victoria en igual cantidad de presentaciones.

“Lo importante era colaborar con el grupo para obtener el triunfo, se presentó la posibilidad de estar en el marco, situación que había deseado desde hace tiempo, aunque en realidad no toqué el balón”, declaró el Chelito al finalizar el juego, aclarando además que lo que más le costó fue armar la barrera en un tiro libre que no le trajo peligro.

Los años pasaron y luego de estar una temporada inactivo a causa de un doping positivo, en 2017 Delgado se incorporó a Central Córdoba de Rosario para ser figura en la Primera C. Como jugador de campo, claro.

River 1 – Milan 1 (1979)

Con las piernas cansadas pero los bolsillos contentos (?), el Milan concluyó su participación en un cuadrangular llamado Copa de Campeones enfrentando a River Plate el 25 de mayo de 1979, coincidiendo con el 78° aniversario de la fundación del club argentino.

Habían pasado cinco días del debut de los italianos frente a Boca, y apenas dos de la visita a Talleres de Córdoba. Aquellos encuentros habían terminado empatados en un gol por bando. Y, para no ser la excepción, la despedida frente al Millonario iba a arrojar el mismo resultado.

Aquella noche patria, los de Ángel Labruna salieron al Estadio Monumental con Landaburu; Saporitti, Pavoni, Horacio Rodríguez, Comelles; Juan José López, Merlo, Alonso; Galletti Carrasco y Commisso. Ingresaría De los Santos y en el banco de suplentes quedaron Héctor Tocalli, Lonardi, Azzolini, Héctor López, Omar Labruna y Ramón Sosa.

Los goles del partido fueron marcados por Commisso y Fabio Capello, mientras Mostaza Merlo, Gianni Rivera y Alberto Minoia vieron la tarjeta roja.

Mal Pase: Vallés a Independiente Rivadavia (2015)

valles

Llevaba casi 11 meses sin jugar y cargaba con una rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Jorge Almirón, su entrenador en Independiente de Avellaneda, le había comunicado que no iba a ser tenido en cuenta. Fue así que quedó libre, razones suficientes para que Gabriel Vallés cambiara de aire a mediados de 2015.

La oferta más firme le llegó desde Independiente Rivadavia, equipo que transitaba la intrascendencia en el Nacional B.

Sin mucho que analizar, el ex lateral derecho del Rojo enfiló para Mendoza, su provincia natal. Sin importarle demasiado su anterior paso por Godoy Cruz, posó con la camiseta de la Lepra y el jueves 20 de agosto de 2015 firmó el contrato que lo uniría con el club durante un año. Al día siguiente, lo esperaban para su primer entrenamiento… pero no apareció. ¡Y le rescindieron el contrato!

La versión más fuerte de la caída del pase ponía en el centro de la escena a los dueños de los derechos del jugador, quienes no quisieron ceder el 20% de una futura venta. Así, el pobre Vallés se quedaría sin jugar hasta que en 2016 apareció en Juventud Unida de San Luis y unos meses más tarde fue rescatado por el Santa Cruz de Brasil.

Etiquetas: Wembley FC (2012)

Que una cerveza sea el principal auspiciante de un equipo no es ninguna novedad. Puede pasar en cualquier rincón del mundo. También en cualquier categoría, si hasta un club de la novena división inglesa lo consiguió. Más precisamente, el Wembley FC, un modesto equipo londinense que siempre navegó por campeonatos poco relevantes.

En 2012, la cervecería Budweiser se hizo cargo de la sponsorización de The Lions con un proyecto que, además de difusión, incluía la contratación de varios futbolistas de renombre. O mejor dicho, ex futbolistas.

Los ancianos (?) que llegaron gracias al aporte de la compañía norteamericana fueron David Seaman (48 años, aunque solo actuó como entrenador de arqueros), Martin Keown (45), Graeme Le Saux (43), Brian McBride (40), Ray Parlour (39) y, por supuesto, Claudio Caniggia (45). Estos notables apellidos formarían parte del plantel del Wembley FC que disputaría la FA Cup. Torneo que, curiosamente, era auspiciado por la misma cerveza.

Para que no hubiera suspicacias, la marca aseguró que el hecho de convocar a esas antiguas figuras no tenía nada que ver con el arreglo con la Asociación, y que sólo querían ayudar a un equipo pequeño a tener un papel decente en la competencia. En este combo también entraba ESPN, que registraría el periplo del equipo en un documental llamado Dream on, aunque tranquilamente podrían haberle puesto Wembley FC, the other passion (?).

El manager de la institución, Ian Bates, defendió la idea: “hace un año jugábamos frente a una tribuna vacía y el club house se estaba cayendo. Ahora, esta inversión significa que los grandes momentos nos están esperando”. Si el directivo derrochaba optimismo, lo del asesor técnico Terry Venables (ex DT de Inglaterra, Australia, Barcelona) directamente estaba al borde de la locura: “Básicamente, la idea es conseguir que el equipo llegue al estadio de Wembley, que se puede ver desde aquí, a ganar la copa”.

¿Cómo le fue a Claudio Paul? No tan mal: jugó 3 partidos, hizo un gol y metió una asistencia. Cuando el equipo quedó afuera, el Hijo del Viento aclaró: “Mucha gente pensaba que volvía para jugar todo un campeonato, y no es así. Esto fue un proyecto, no es que yo volví a jugar al fútbol todo un torneo. No es algo a largo plazo, no me vine a vivir a Inglaterra. Inicialmente, esto era a un partido, mi contrato con Budweiser era por un par de eventos, que incluían un encuentro oficial”.

Más no se le podía pedir al Pájaro, que así realizó su último vuelo. Y todo esto, gracias a la birra.

Lázaro Ezequiel

Ezequiel Alejandro Lázaro

Esa construcción de carácter recreativo que consiste en una rampa que permite deslizarse hasta llegar al suelo o al agua bien podría definirse como tobogán. Aunque, en el ámbito futbolístico, también se podría utilizar el nombre y apellido de este mediocampista ofensivo como sinónimo. La típica promesa que quedó en la nada, una carrera que fue de mayor a menor. En definitiva, el Lázaro que no se pudo levantar y andar.

Más cordobés que la tonada de Chichilo Viale, su debut en Primera División fue con la camiseta de Talleres, en 2002. El destino no le había dado el mejor momento y lugar: por aquellos años, la T peleaba por permanecer en la máxima categoría, algo que perdería un tiempo después. Sin embargo, su actualidad no era tan traumática como la de su club, ya que era un habitué de las convocatorias para las selecciones juveniles. De esta manera, llegó a disputar los Juegos Panamericanos 2003, donde se colgó la medalla de oro junto a Jonathan Bottinelli,  Franco Cángele, Hugo Colace, Osmar Ferreyra, Maximiliano López y Jesús Méndez, entre otros. “Los brasileños estaban enfermos. Les dieron la medalla de plata y se la guardaron en el bolsillo”, recordó con picardía, a la vuelta del viaje.

Con el descenso al Nacional B consumado, continuó jugando con los colores albiazules hasta 2006, cuando, agobiado por las deudas, el club tuvo que desprenderse de una de sus máximas promesas. Su próximo destino fue Atlético Rafaela (2006/07). “La experiencia allí fue muy buena. Quedé marginado porque tuve diferencias con uno de los integrantes del plantel y también con el técnico (Juan Amador Sánchez).” Habilidoso pero díscolo, volvió a su provincia para jugar en el club de su corazón: Instituto (2008/10). Con un arranque que hizo ilusionar a los hinchas de la Gloria, la magia de su zurda se fue apagando con el correr de las fechas, hasta que dos expulsiones consecutivas sobre el final del campeonato lo pusieron en el centro de las críticas. El ansiado ascenso no se consiguió y hubo que remarla de vuelta.

En la siguiente temporada sus altibajos fueron más constantes. “Me lesioné antes de comenzar la pretemporada y eso me trajo graves consecuencias a la hora de empezar el torneo”, fue la excusa que empleó cuando las cosas no le salían bien. Con la llegada de Claudio Vivas al banco, su titularidad pasó a estar en duda. Y el jugador no lo pensó: armó el bolso y partió rumbo a Buenos Aires, para sumarse a Chacarita (2010), un club que tampoco le aseguraba estar desde el once inicial. Pero bueno, ya fue (?).

Tras un semestre de escasa participación en el Funebrero, intentó retornar a Instituto, aunque sus aires de divo no lo ayudaron: “Yo no tengo que pedirle perdón a nadie y tampoco voy a pedir una oportunidad. Me voy a presentar a entrenar, porque soy jugador del club.” Con el pulgar para abajo por parte del ex ayudante de Bielsa, no le quedó otra que emigrar.

La primera parte de 2011 lo encontró en Chile, donde jugó para el Ñublense. No le fue bien y así lo reconoció cuando dejó el club a los pocos meses: “La gente se esperaba mucho más de mí, y yo los entiendo porque siempre a un argentino, a un extranjero, le piden mucho más. Lamentablemente no les pude brindar lo que yo sé, todo el fútbol que puedo darle a un equipo, así que me voy con esa deuda pendiente. Le digo a la gente que me disculpe, que me hubiera gustado darle un poco más”. Aunque lo peor lo vivió afuera de las canchas, con la presencia del máximo enemigo de ese país: los terremotos. “Estaba viajando con el equipo y hubo un temblor de como 7 grados. Mi señora estaba en casa. Los teléfonos se bloquearon y no podía hablar. ¡Una desesperación! ¡No sabés como se movía el hotel! No dormí del cagazo, es una cosa de locos. Hay gente que está acostumbrada. Todos cargaban nafta y se iban a los cerros. Pero para uno es tremendo”.

Un viejo conocido, Jorge Ghiso, se lo llevó a Independiente Rivadavia (2011). Jugó poco y solo se destacó por su participación fundamental ante Aldosivi, por la Copa Argentina: erró un penal en la definición desde los 11 metros y su equipo quedó eliminado.

A todo esto, su pase seguía perteneciendo a Instituto, adonde retornaba en el inicio de cada pretemporada aunque no pudiera formar parte del plantel. “Intenté hablar con Franco y no me contestó. Su hermano Hernán tampoco. Dijeron que no me iba a tener en cuenta”, dijo a principios de 2012. Así, tuvo que aceptar la oferta de Alumni de Villa María, que participaba del Torneo Argentino A. Solo un semestre le tomó bajar otra categoría: los últimos meses del año los pasó en General Paz Juniors, jugando el Torneo Argentino B y con Rodolfo Graieb como entrenador.

Sin chances reales de volver a la Gloria, quedó libre y, tras no quedar en una prueba en el Racing cordobés (el DT Luis Islas), se fue a Santiago del Estero para jugar en Atlético Mitre (2013-14). Reapareció en 2016: luego de meter un mal pase a Central Norte, se incorporó a Sportivo 9 de Julio de Río Tercero para jugar el Federal C. A pesar de quedar eliminado en su zona (el equipo jugó 4 partidos sin ganar ninguno, terminando último en su zona) siguió despuntando el vicio en la Liga Regional Riotercerense, con mejor suerte: fue campeón del Torneo Apertura. Y de esta manera, su deslizamiento por el tobogán del fútbol llegó, en teoría, a su fin.

Voy al Arco: Giresse (1982)

Que un jugador de campo tome el puesto del arquero ante una emergencia es algo que se ha visto muchas veces, y se seguirá viendo. Ahora, que un jugador de campo tome el puesto del arquero sin que medie contingencia alguna, y que lo haga desde el principio del partido, es algo tan absurdo como irreal. Y más si le sumamos que ese improvisado guardameta es la figura del equipo… que apenas llega al 1.63 metros de estatura. Sin embargo, esto pasó.

El año es 1982, el lugar es Francia, el motivo es la última fecha de la liga de ese país. Nantes recibe al Burdeos, sin nada en juego más que definir las posiciones finales que ocuparán en la temporada. Para este partido, el equipo visitante no podría contar con su habitual Nº 1, Dragan Pantelic. El yugoslavo había tenido la brillante idea de agredir a un juez de línea y, unos días antes del encuentro, recibió el duro castigo: un año de suspensión. Este fue uno de los puntos de partida para que Alain Giresse termine saliendo a la cancha con buzo y guantes.

El otro nombre importante de esta historia es Claude Bez, presidente de club. El mandamás del Football Club des Girondins de Bordeaux había quedado muy disconforme con la sanción a Pantelic, por lo que impuso un inusual modo de protesta: obligó al entrenador de su propio equipo, Aimé Jacquet, a no incluir un portero entre los 11 jugadores que iniciaran el juego frente al Nantes. Y no solo eso: le exigió a hábil mediocampista que fuera el encargado de reemplazar al hombre suspendido. “Usted es el capitán”, fue el único motivo que el soltó el dictatorial jefe.

La insólita medida adoptada se completó con la verdadera posición de Giresse en ese partido: se paró como arquero-volante, corriendo la cancha como si no fuera el último hombre. Las crónicas de la época cuentan que jugó en su posición habitual y solo se colocaba bajo los tres palos cuando había que defender una pelota parada. De esta manera, Burdeos tenía un jugador “de campo” más que su rival. Una arriesgada estrategia que, lógicamente, tuvo un mal resultado: a los 4 minutos el equipo visitante ya había recibido dos goles. El bueno de Alain siguió en la suya hasta que, faltando media hora y con un resultado de 5 a 0, le dejó su lugar a Marius Trésor, un defensor de 1.82 metros. El zaguero recibió un tanto más y así se cerró el partido.

7 mai 1982, stade de la Beaujoire, Nantes (Loire- Atlantique) Nantes-Bordeaux (6-0). Pas vraiment aidé par son mètre 63 et son rôle de gardien volant, Alain Giresse ira chercher le ballon cinq fois au fond des filets. A l’heure de jeu, épuisé par d’incessants aller-retour, il cède sa place à son dernier défenseur ; un certain Marius Trésor. (Photo L'Équipe)

Habiendo pasado más de tres décadas aquel extravagante encuentro, Giresse recordó el episodio con una buena dosis de humor: “Recuerdo que toqué la pelota con mis manos por primera vez a los 14 minutos, y rápidamente lo bajé al suelo para jugarlo con el pie. Supongo que si ese mismo caso se produjera hoy, tomaría proporciones increíbles. En ese momento, la cobertura mediática del fútbol no tenía nada que ver con la actual”, dijo en una oportunidad. Y remató con una simpática comparación: “El mismo día, Saint-Etienne derrotó 9 a 2 al Metz, que tenía un arquero real. Así que tan mal no estuve”.

Voy al Arco: Arbeloa (2013)

Luego de llegar a la cima del mundo en la Copa del Mundo 2010, España volvió a Sudáfrica tres años después, para disputar un amistoso contra el conjunto local. Un típico partido jugado a media máquina (por lo menos, por los campeones mundiales), que solo serviría para sumar unos porotos en el controversial ranking FIFA. O ni siquiera para eso…

Sin embargo, desde el punto de vista estadístico, no fue un juego más para la selección europea: el hecho de utilizar 4 arqueros diferentes en el desarrollo del encuentro marcó un hito, superando a los 3 que había alineado en un duelo contra Andorra en 2004, cuando jugaron Iker Casillas, Santiago Cañizares y Dani Aranzubia.

El único que repitió esta vez fue el histórico “1” del Real Madrid. Al iniciar el segundo tiempo ingresó Víctor Valdés, quién recibió el gol de Bernard Parker, el único del partido. Faltando 15 minutos, el portero del Barcelona se lesionó y no pudo continuar. Como los españoles habían realizado los 6 cambios permitidos, no quedaba otra: uno de los jugadores de campo se tuvo que poner el buzo y los guantes del hombre que dejaba la portería. Fue Álvaro Arbeloa el que se dio el gusto (?).

Pero ahí no terminó la cosa: aunque el defensor se mostraba confiado en su nueva posición, el cuerpo técnico no le tenía mucha fe. Apelando al fair play, el banco español solicitó el ingreso de Pepe Reina. “Ellos me preguntaron a mí, y yo les dije que debían preguntarle al árbitro”, aseguró el DT sudafricano Gordon Igesund, quien suponía que el permiso era imposible de otorgar. No obstante, el delegado FIFA accedió al pedido de los europeos. Porque las reglas se hicieron para romperse (?).

Finalmente, el resultado no se modificó, y la victoria fue para el equipo local. ¿Todo resuelto? No: como la FIFA no entiende de sentido común, anuló el partido, sin que el triunfo de los Bafana Bafana ni siquiera contase para el ranking que elabora la Federación.

Poco tiempo después, varios de los gordos de traje de Zurich terminaron presos, aunque por otros motivos. Porque la justicia tarda, pero llega.

Cereseto Lucio

Lucio Darío Cereseto

Cuando a un equipo le va mal, suelen tomarse dos caminos: se cambia al DT o se renueva el plantel. Si la cosa viene más complicada, estas posibles soluciones se pueden combinar. Aparece un nuevo entrenador que pasa la escoba y trae sus jugadores fetiche. Lo hizo Falcioni con Erviti, Ramón Díaz con Menseguez, y hasta ha pasado en Selección, con los antojos de algunos técnicos, como el de Sabella con Federico Fernández o el de Bauza con Buffarini, por nombrar algunos casos. ¿Qué tiene que ver esto con el relato que viene a continuación? Paciencia, hacia allá vamos.

Lucio Cereseto hizo su presentación en Primera División en la cancha de Juan Agustín García y Boyacá. Igual que Maradona, claro. La diferencia fue que el delantero de Newell’s ganó ese partido (fue 2 a 1 vs. Argentinos Juniors, el 19 de septiembre de 2004) y su equipo terminaría coronándose campeón ese año. Sacá del medio, Dié (?).

Aquella fue su única participación durante ese Torneo Apertura, volviendo a aparecer como moneda de recambio en los próximos certámenes: convirtió su primer gol en mayo de 2005, frente a Almagro, aunque su momento de gloria (o algo parecido) fue en julio, en la última fecha del Clausura. Un infortunio de un compañero (Iván Borghello se lesionó en el calentamiento previo) le permitió jugar frente a Independiente, marcando el gol de la Lepra: el empate 1 a 1 en ese partido le permitió a los de Rosario jugar la Copa Sudamericana.

A pesar de la doble competencia en la temporada siguiente, Cereseto nunca se pudo consolidar y dejó la institución a mediados de 2006. Lo recibió Coronel Bolognesi, pasando unos meses de mucha intensidad: el equipo terminó segundo en el torneo local y fue eliminado en los octavos de final de la Copa Sudamericana. Todo un logro para una humilde institución del interior de Perú. Allí, estuvo en las manos de un técnico argentino, cuya carrera todavía estaba en ciernes. ¿Qué aporta esto? Más paciencia, ya llegamos.

A principios de 2007 volvió al país sin nada asegurado. Se probó unas semanas en Argentinos Juniors y terminó quedando en el club. ¿Por qué le vieron condiciones? No, porque a último momento se cayó el pase del uruguayo Walter Guglielmone, hermanastro de un tal Edinson Cavani. En todo un semestre en el Bicho, solo jugó 6… minutos.

Diciéndole adiós para siempre a la máxima categoría, comenzó su periplo por las canchas de ascenso: Ben Hur (2007/08), Independiente Rivadavia (2008) y San Martín de Tucumán (2009) fueron sus primeras paradas, en el Nacional B. Sólo con el equipo de Rafaela consiguió cierta continuidad, en una campaña que culminó con la pérdida de la categoría.

Conoció la B Metropolitana con Deportivo Morón (2010) y Ecuador, con el Olmedo (2010). Volvió al mencionado certamen para jugar en Estudiantes de Buenos Aires (2011), Colegiales (2011/12 y 2013/14) y Los Andes (2013). En el medio, anduvo en por el ascenso mexicano, en el Altamira FC (2012). A esta altura, ¿se acordaría de Cereseto aquel DT que lo dirigió en Perú? Tranquilidad, falta menos para saberlo.

Con el afán de seguir coleccionando camisetas, sumó a su repertorio las de Textil Mandiyú (2014), Aprendices Casildeses (2014/15), Sacachispas (2015), J.J. de Urquiza (2015/16) y Dock Sud (2017). Punto seguido. Por favor, releer el primer párrafo. Relacionarlo con el entrenador que le sacó lo mejor de sí cuando estuvo en Coronel Bolognesi. Ahora sí, llegamos.

Ese DT era Jorge Sampaoli. El nuevo mandamás de la Selección Argentina, un conjunto que pide recambio de nombres. Basta de delanteros que desaprovecharon sus oportunidades. Tampoco hay lugar para los traidores, ni para hacer experimentos. El equipo necesita gente en la que su cuerpo técnico pueda confiar, jugadores conocidos, que se adapten rápido a lo que se pide desde afuera. ¿Por qué no Lucio Cereseto para jugar en el ataque argentino? Total, hemos visto cosas peores.