Voy Al Arco: Jonathan Rodríguez (2016)

Con el marcador favorable a las Chivas, y a falta de segundos para el final del encuentro frente al Santos Laguna, no era difícil adivinar cómo iba a terminar todo. Durante los 90 minutos, había sobrado el juego brusco, las caras de malos (?) y otras muestras de la mal entendida “hombría”.

Ya en tiempo de descuento, un contraataque para los de Guadalajara terminó con Agustín Marchesín en un mano a mano que era plata o mierda. Terminó siendo lo segundo para el argentino: expulsión y penal.

Con los cambios agotados, el uruguayo Jonathan Rodríguez se puso la camiseta y los guantes de arquero, para intentar detener el remate del mexicano Marco Bueno. Y, aunque la pelota fue para un lado y él para el otro, el balón se perdió por un costado de la portería.

Pocos segundos después, terminó el partido y estalló un conato de bronca (?), aunque con más agarrones y simulaciones que golpes verdaderos. Por cosas como estas, el fútbol mexicano nunca termina de despegar.

Mal Pase: Lacerda a Independiente (2015)

El paso de Jorge Almirón como DT de Independiente mostró varios altibajos en el campo de juego. ¿El equipo jugaba bien? A veces sí, a veces no. ¿Ganó los clásicos? Algunos sí, otros no. ¿Obtuvo más triunfos que derrotas? El balance numérico fue positivo (14 victorias, 11 empates y 10 caídas), pero no lo suficiente para un club con tanta exigencia.

Sin embargo, el apoyo de los hinchas sufrió un quiebre durante el único mercado de pases en el que estuvo al mando.

A fines de 2014, el técnico decidió pasar la escoba. Jugadores emblemáticos como Federico Insúa, Daniel Montenegro y Sebastián Penco dejaron la institución, ya que no iban a ser tenidos en cuenta. El entrenador buscaba sacarse de encima pesos pesados e incorporar futbolistas de su confianza. Por ejemplo, al defensor uruguayo Jonathan Lacerda.

Venía de vestir la casaca de Olimpia de Paraguay y había estado bajo las órdenes de Almirón (cuando trabajaba como ayudante de campo de Juan Carlos Chavez) en el Atlas de México, en 2011. “Estuvimos poco tiempo porque me fui a Puebla, pero uno se da cuenta cómo es la persona. Le gustaba apostar al ataque.” Con respecto a su llegada a Avellaneda, se ilusionaba: “Independiente está entre los mejores equipos de Argentina. A cualquier futbolista le gustaría jugar allí”.

Estas declaraciones parecieron alcanzar para que el vicepresidente Noray Nakis lo confirmara como refuerzo: “llega entre el lunes y el martes para hacerse la revisión médica”, avisaba el directivo, quien además agregaba que “en el libro de pases anterior fuimos a buscar a Sergio Escudero porque justamente no pudimos traer a Lacerda”.

La cuestión es que el zaguero nunca apareció de este lado del charco. Aunque hasta los medios de su país ya lo daban como jugador del Rojo, prefirió volver a México para disputar la Liga de Ascenso con Dorados. ¡La de chistes gordofóbicos que nos perdimos!

Calviño Lucas

Lucas Calviño

Protagonizar mediocres campañas, irse al descenso, ser víctimas de malos arbitrajes. Todas estas, y otras menos traumáticas, han sido costumbres a los que los hinchas de Huracán tuvieron que adaptarse en el Siglo XXI. Varios futbolistas fueron protagonistas de estas desagradables situaciones. Lucas Calviño no dejó una sola sin experimentar.

De profesión arquero, fue parte de los planteles de Gimnasia y Esgrima de Mendoza (2003-2005), San Miguel (2005) y Almagro (2006-2008) antes de sumarse a las filas del Globo. Inicialmente, se incorporó a la Reserva, esperando su oportunidad detrás de Alejandro Limia, Gastón Monzón y David González.

Recién el 12 de noviembre de 2010, unos días después de haber cumplido 26 años, hizo su presentación en la máxima categoría, jugando los últimos minutos en una derrota frente a Colón.

En los únicos torneos de Primera División en los que Calviño sumó partidos, Huracán realizó pésimas campanas: fue 18º en el Apertura 2010 y 20º en el Clausura 2011.

En total, el guardameta disputó 7 encuentros (sólo en uno no recibió goles), incluyendo un desempate ante Gimnasia y Esgrima que definía el último descenso directo de aquel año. El Lobo se quedó con la victoria y el Quemero se vio condenado a jugar el Nacional B más competitivo de la historia, aquel que quedó en manos de River Plate.

Durante esa temporada 2011/12, encontró la continuidad que necesitaba, aunque esto no se vio reflejado en grandes actuaciones. Si bien hubo momentos en los que fue el más destacado del equipo, también colaboró para que el Globo pierda puntos de maneras insólitas, como cuando se le escapó una pelota que tenía en sus manos en un encuentro frente Almirante Brown.

Un par de meses después, disputaría sus últimos minutos con la camiseta que más tiempo defendió: fue en una derrota frente a Rosario Central, en la que, tras anotar un gol en contra, se fue expulsado por increpar al árbitro Diego Abal. Recibió 6 fechas de suspensión: la misma cantidad de partidos que quedaban para finalizar el campeonato.

El último semestre de 2012 lo encontraría en Chile, formando parte del Santiago Morning. ¿Lo más interesante que le pasó del otro lado de la cordillera? Ser compañero de un ruso llamado Maxim Molokoedov, que había estado en la cárcel por narcotráfico.

En 2013 volvió al país para sumarse a Defensores de Belgrano (2013). La buena: le sacó el puesto al histórico Carlos Bangert. La mala: de los 13 encuentros que disputó, solo ganó uno, y el Dragón terminó esa temporada de la B Metropolitana en el anteúltimo lugar.

A pesar de sus números negativos, un equipo del Nacional B se animó a contratarlo. Atlético Tucumán (2013/14), en la búsqueda de un suplente confiable para Cristian Lucchetti, cometió ese error. Todo marchaba más o menos bien mientras el Laucha jugara, pero cuando no lo hacía aparecían los problemas.

El mejor ejemplo de esto sucedió el 14 de diciembre de 2014, cuando el Decano enfrentó a Huracán en el desempate por el ascenso. Otra vez, un partido a todo o nada para el Globo. Y otra vez, Calviño como titular por ausencia del habitual arquero. Pero en esta ocasión, en el arco de enfrente.

¿Cómo terminó la historia? Con los de Néstor Apuzzo festejando la vuelta a Primera División gracias a los errores del guardameta rival, que tuvo flojas respuestas en los goles y hasta fue expulsado cuando los cambios estaban agotados. El Pulga Rodríguez terminó ocupando su lugar.

Su siguiente destino, en la misma categoría, fue Central Córdoba (Santiago del Estero). El objetivo del Ferroviario estaba muy claro: no descender. Esta meta se cumplió en 2015 y 2016, pero no en 2017. Otra frustración para el arquero.

Sus últimas atajadas fueron defendiendo las camisetas del Deportivo Español (2017) y Almagro (2018-2019), donde se retiró debido a una lesión crónica en el codo.

Una vez colgados los guantes, comenzó su carrera como entrenador de arqueros. Desde este nuevo puesto, buscará que sus éxitos sean mayores que los que consiguió como futbolista. La vara está bajísima.

Estudiantes 1 – Atlético de Madrid 0 (2013)

Luego de haber colgado los botines en junio de 2012, el regreso de Juan Sebastián Verón al fútbol profesional era el gran atractivo de este choque enmarcado bajo la disputa de la Copa EuroAmericana.

También había otra vuelta: Diego Simeone, entrenador campeón con el Pincha en el Apertura 2006, estaba al mando del conjunto visitante. Fue bien recibido por el público local, aunque lejos de la veneración que generó la Brujita.

En un colmado Estadio Ciudad de La Plata, Estudiantes jugó con Rulli; Jara, Schunke, Desábato (Goñi), Silva; Gil Romero, Verón (Jorge Luna), Román Martínez, Auzqui (Mariano González); Joaquín Correa (Piergiacomi) y Duván Zapata (Carrillo).

El Atlético de Madrid lo hizo con Courtois; Juanfrán, João Miranda, Demichelis, Felipe Luis (Emiliano Insúa), Mario Suárez (Tiago), Gabi, Koke (Aquino), Arda Turan (Leo Baptistao); Adrián (Raúl García) y Diego Costa.

El único gol del encuentro fue marcado por Duván Zapata a los 23 minutos del primer tiempo. Ese tanto sirvió para quedarse con el triunfo ante a un importante rival, lo que ilusionaba a los hinchas de cara a la temporada que se venía. ¿Y cómo le fue aquel año al equipo de Mauricio Pellegrino? Terminó en el 9º lugar en el Torneo Inicial 2013 y fue 3º en el Torneo Final 2014.

Mientras tanto, los del Cholo se quedarían con La Liga y arañarían la Champions League, al caer en la final frente al Real Madrid, en tiempo suplementario.

Voy Al Arco: Glen Johnson (2005)

El calendario no le daba respiro al Chelsea, que peleaba por el título en la Premier League, avanzaba en la Champions League y lo mismo hacía en la Copa de la Liga.

Con tantos partidos en el almanaque, el 20 de febrero de 2005 José Mourinho decidió darles un descanso a los jugadores que habían sumado más minutos. Se jugaban los octavos de final de la FA Cup, y el rival era el Newcastle United. Una decisión audaz

Al término del primer tiempo, los de Londres caían por 1 a 0, y al entrenador se le acabó la paciencia: mandó a la cancha a Frank Lampard, Damien Duff y Eidur Gudjohnse. Otro riesgo, que traería consecuencias.

Con los cambios agotados, sobre el final del partido el arquero Carlo Cudicini salió del área para evitar el segundo gol de Las Urracas. Cumplió con su cometido, aunque no como hubiese querido: cometió una infracción que le valió la expulsión.

Su lugar fue ocupado por el defensor Glen Johnson. El improvisado guardameta tuvo tiempo para sumar una buena atajada antes del final del encuentro, que se definió con aquel gol anotado en la primera etapa.

Aquella fue una de las pocas caídas del Chelsea en una temporada espectacular, que lo tuvo como campeón récord en la liga local y llegando a semifinales en Europa. Por eso, la derrota ante el Newcastle quedó rápidamente olvidada. Y la actuación de Johnson, también.

Mal Pase: Guti a River (2012)

Mirándolo desde afuera, la cosa parecía estar encaminada: un futbolista sin club que quería seguir jugando, al que se le ofrecía el mejor contrato posible y, además, estaba de novio con una mujer oriunda de este país. Si todo eso era cierto… ¿Por qué José María Gutiérrez nunca se puso la camiseta de River?

La propuesta, efectuada a mediados de 2012, fue acercada por el empresario Carlos Prunes, quien también oficiaba como representante de Manu Ginóbili. A pesar de que no disputaba un partido desde octubre del año anterior, vistiendo los colores del Besiktas de Turquía, los dirigentes del Millonario pensaban en que el español podía hacerse un lugar entre apellidos como Cirigliano, Ponzio, Aguirre, Acevedo y Ledesma.

Desde el punto de vista contractual, el ex Real Madrid recibiría la misma remuneración que David Trezeguet, el hombre mejor pago de aquel plantel. Nada mal para un equipo recién ascendido.

En cuanto a su vida personal, había una noticia que daba para ilusionarse: Guti se encontraba en pareja con la tucumana Romina Belluscio, que desde hacía unos años se encontraba radicada en España. En diciembre de 2011, habían celebrado la navidad en su provincia natal, y pasaron unos días de vacaciones en Buenos Aires. Ya conocía el terreno.

A pesar de que la transferencia parecía encaminada, el propio jugador decidió rechazarla. Así lo anunció a través de Twitter: “No voy a ir a jugar a River y la verdad es que no me apetece jugar en Argentina, aunque les doy las gracias por el interés”. En la misma red social, agregaba que su intención era jugar en Estados Unidos, Qatar o Dubai. El proyecto deportivo ante todo (?).

Un tiempo después, confirmó el motivo de su decisión. “Estuve en un 99% de ir a jugar a River, pero mi mujer y yo pensamos la situación y decidimos que no era lo más conveniente. Argentina está muy lejos y ella está embarazada y necesita estar cerca de su familia”, afirmó. Lo que parecía ser una ventaja, terminó siendo contraproducente.

Finalmente, Matías Almeyda debió conformarse con lo que tenía, aunque siempre aclaró que nunca había pedido por el mediocampista. Por su parte, Guti no arregló condiciones con ninguna institución, y unos meses más tarde anunciaría su retiro definitivo.

Cigno Luciano

Luciano Leonel Cigno (Lucho)

Del barrio de Liniers a playas paradisiacas. De compartir vestuario con Barovero, Cubero, Otamendi, y el Roly Zárate, a hacerlo con completos desconocidos. De viajar amontonado en el Sarmiento a despreocuparse si la puerta no se cerró con llave. La vida del futbolista es imposible de predecir. Y el caso de este mediocampista, sirve de ejemplo.

Surgido de las inferiores de Vélez Sarsfield, hizo su debut en la última jornada del Apertura 2008, en la derrota por 3 a 0 ante Huracán. Para su segundo y último partido en el Fortín tuvo que esperar casi un año y medio: fue en la victoria ante Tigre por el Clausura 2010.

Sin más oportunidades en el club que lo vio desarrollarse, fue prestado al AC Bellinzona de Suiza (2011), aunque no llegó a jugar por problemas con su visa. Esa fue su primera vez en un sitio poco habitual para un futbolista argentino, algo a lo que se acostumbraría en el futuro.

En 2012, fue cedido a Almagro por un semestre. Volvió a Vélez, no fue tenido en cuenta y retornó al Tricolor, donde se quedó durante todo 2013. No obstante, la vida se empeñaba en llevarlo a lugares donde le costara encontrar compatriotas. Fue así que viajó a Panamá.

A pesar de que realizó la pretemporada en el país centroamericano, algo falló: “No me cumplieron con lo que me habían prometido y volví a Argentina”, comentó. Tras este inconveniente, se incorporó a Dock Sud (2014/15).

La búsqueda de un nuevo lugar lejano para desarrollar su profesión se concretó en la siguiente temporada, cuando lo cobijó la Segunda División de Israel. ¿Su nuevo equipo? El Maccabi Ahi Nazareth. ¿Su día de gloria? El 30 de noviembre de 2015, cuando le convirtió al Hapoel Nazareth para ganar el clásico de la ciudad y sentirse más popular que Jesús (?).

Al año siguiente, cumpliría su sueño: jugar al lado su hermano Fernando, un volante central que la venía peleando en el ascenso pero que, a diferencia de Luciano, nunca pudo hacerlo en Primera División (fue parte del plantel de Nueva Chicago en 2006 pero solo jugó en Reserva).

Los Cigno lograron reunirse en Tarija, gracias al interés de Ciclón (2016/17). Allí aprovecharon para fotografiarse junto al Burrito Ortega, presente en un amistoso por el bicentenario de la ciudad.

A su experiencia por las canchas del ascenso boliviano le siguieron pasos por Sacachispas (207/18) y El Porvenir (2018/19), antes de emprender un nuevo viaje. Esta vez, con un rumbo mucho más original.

Antigua y Barbuda, una pequeña nación caribeña, le abrió las puertas para que los hermanos se reencontraran y se convirtieran en los primeros argentinos en jugar en ese país, un récord para nada despreciable (?). El Old Road FC (2019/20) tuvo el honor de recibirlos.

A pesar de que la vara de encontrar lugares insólitos para continuar sus carreras estaba altísima, Luciano y Fernando hallaron otra isla en donde pudieron seguir con lo suyo. Esta vez fue unos kilómetros más al sur, en Barbados. Allí usaron por unos meses la camiseta del Empire Club, hasta que la llegada del COVID-19 le puso fin a sus peripecias.

En mayo de 2020 quedaron “atrapados” por el cierre de las fronteras aéreas mundiales, y fueron devueltos a su país gracias a la intervención de la Embajada Argentina. “Se logró hacer una gestión con una empresa de cruceros que tenía tripulantes argentinos que iban a ser repatriados, y pudimos volver en ese vuelo”, comentó Lucho una vez que la aventura había terminado.

Por culpa de la pandemia, los hermanos estuvieron varios meses inactivos hasta que en agosto de 2021 se sumaron al Union Sportive et Culturelle de Bananier, de Guadalupe, otra isla del Caribe. ¿Terminará acá esta historia? Difícil: al Cigno Team aún le quedan muchos países exóticos por visitar.

Racing 0 – Sion 0 (1992)

Era una época en la que los medios no titubeaban en llamar “campeón” a un equipo que ganaba un torneo amistoso. Además, si se trataba de un club necesitado de títulos, los hinchas no tenían pudor en celebrarlo de manera eufórica, y los jugadores no se cuidaban pensando en la competencia oficial.

Este combo funcionó a la perfección cuando Racing se quedó con la Copa Libertad 1992, un cuadrangular disputado en Necochea del que también participaron Independiente, Huracán y un invitado internacional: el Sion de Suiza.

La noche del 30 de enero, los dirigidos por Chiche Sosa empataron sin goles ante el conjunto europeo: suficiente para asegurarse la cima de la tabla de posiciones. Los que levantaron el trofeo fueron Bartero; Zaccanti, Borelli, Fabbri, Reinoso; Guendulain, Basualdo, Rubén Paz, Akselman (Andrada); Claudio García y Torres.

Su rival, entrenado por Enzo Trossero y con Néstor Clausen, Juan Barbas y Gabriel Calderón en el plantel, terminó la competencia sin ganar un solo partido. De todas maneras, ese año se quedarían con su primera liga suiza. El sacrificio necochense valió la pena.