Voy Al Arco: Villán (2010)

No es tarea fácil reconocer a los tres futbolistas de la imagen. Por el paso del tiempo, claro. Aunque también por el cambio en la fisonomía de los protagonistas.

El más sencillo es quien está en primer plano: se trata del Churry Cristaldo, protagonista absoluto de la fotografía. ¡Qué flaquito!

Los otros son más complicados de identificar. El hombre que está a la derecha de la pantalla es un irreconocible Carlos Quintana, sin pelo ni barba.

Y el otro es Leonardo Villán, un defensor que disputó 15 partidos en Primera División antes de deambular por el ascenso. En uno de esos encuentros, terminó jugando en una posición extraña para él.

Fue en la derrota de Huracán por 2 a 0 ante Vélez, el 8 de diciembre de 2010. Cuando se jugaban 36 minutos del segundo tiempo, este joven zaguero (tenía 18 años) ocupó el lugar de Gastón Monzón, expulsado por tocar la pelota fuera del área. El Globo caía por la mínima diferencia, hasta que se ejecutó ese tiro libre.

Víctor Zapata se hizo cargo del remate y Villán evitó el gol dando un rebote que fue capturado por Santiago Silva. El disparo del uruguayo dio en el travesaño, pero Cristaldo se encontró con ese balón y marcó el resultado definitivo. Unos segundos después, vino el click de los fotógrafos para hacer esta historia posible (?).

Espanyol 3 – Boca 1 (2011)

El Trofeo Ciudad de Barcelona, organizado por el R. C. D. Espanyol, se trataba de un enfrentamiento previo al comienzo de la temporada europea entre el cuadro local y un invitado, generalmente del mismo continente. Algo así como el hermano menor del Joan Gamper.

La edición del 27 de julio de 2011 tuvo como partenaire a un equipo sudamericano, algo que no sucedía desde 1993. Boca Juniors, que iniciaba una gira que lo llevaría a jugar frente al Arsenal y al PSG, era el otro participante de aquel encuentro.

Los Periquitos, entrenados por Mauricio Pochettino, salieron a la cancha con Cristian Álvarez; Galán, Héctor Moreno, Forlín, Dídac; Javi Márquez, Javi López; Luis García, Albín, Verdú y Osvaldo. Luego ingresaron Baena, Sergio García, Dátolo, Víctor Álvarez, Raúl Rodríguez, Thievy y Clerc.

Por su parte, la alineación inicial que propuso Julio Cesar Falcioni fue Orión; Roncaglia, Schiavi, Insaurralde, Clemente Rodríguez; Rivero, Somoza, Erviti; Riquelme; Cvitanich y Viatri. En el segundo tiempo, tuvieron minutos Franco Sosa, Colazo, Araujo y Chávez.

A pesar de que Cvitanich puso en ventaja al Xenieze, el Espanyol lo dio vuelta de la mano de Daniel Osvaldo, la figura de aquella jornada. El argentino inventó un penal y convirtió dos goles (el otro fue de Verdú). En una muestra de su amor por la azul y oro, no gritó sus tantos y hasta pidió perdón.

Años más tarde, vestiría esa camiseta con la que convirtió algunos goles, le rompieron la ilusión a su sobrino, se fue y volvió, hasta colgar los botines (provisoriamente) después de fumarse un cigarrillo en el vestuario. Y todo para que quede en el olvido la noche en la que fue el verdugo del club de su corazón.

Temperley de gris (2011)

Mala tirando para pésima fue la campaña de Temperley en la temporada 2010/11 de la Primera B Metropolitana. No convenció su rendimiento, tuvo flojos resultados y terminó 18° entre 22 equipos.

Su indumentaria estuvo a la altura de las circunstancias: arrancó el torneo sin publicidad pero pidiendo socios y terminó vistiendo de gris, como para estar al tono de lo que fue un año mediocre.

Por lo menos, la extraña camiseta tenía vivos y números celestes. Porque con los colores tradicionales no se jode (?).

Castagno Dino

Dino Miguel Castagno

El 13 de enero de 2013, Boca Juniors jugaba su primer partido del año. Se trataba de un amistoso ante Racing, en Mar del Plata. En ese momento, la trascendencia del partido era mayor a la de cualquier otro encuentro veraniego. Es que Carlos Bianchi regresaba al Xeneize, iniciando su tercer ciclo. Además, se aprovechaba el revuelo (?) para presentar una polémica camiseta violeta.

Como la pretemporada recién se ponía en marcha, y faltaban pocos días para enfrentar a River, el Virrey mandó a la cancha a una mezcla de los habituales suplentes y algunos juveniles. Entre ellos, aparecía Dino Castagno. Seguramente, hubiese sido menos riesgoso dedicarse a las apuestas online que jugársela con un chico que no estaba en los planes de nadie, pero el DT tenía espalda para tomar estas decisiones.

Defensor oriundo de Pozo del Molle, Córdoba, a los 19 años hizo su estreno no oficial de esta manera, en la caída por 2 a 1 ante La Academia. Luego de disputar esos 90 minutos, el joven compartió su experiencia: “para mí es inesperado. Jugué cuatro partidos en Reserva, nada más”.

Tiago Casasola, Sebastián Palacios, Dino Castagno y Nahuel Zárate. Premteporada de Boca, enero de 2013.
Tiago Casasola, Sebastián Palacios, Castagno y Nahuel Zárate. Pretemporada de Boca, enero de 2013.

¿Por qué fue tan meteórico el ascenso de este chico al plantel de Primera División? ¿El entrenador lo conocía de antes? Bueno, es probable que tuviera referencias previas. Sobre todo, teniendo en cuenta que el representante del jugador era Mauro Bianchi, su hijo. Una pequeña ventaja sobre el resto.

Finalmente, su debut por los puntos se produjo el 26/05/2013, cuando ingresó en lugar de Lucas Viatri en una derrota por 4 a 0 frente a Newell’s.

Recién en el Torneo Final 2014 tuvo su segunda y última oportunidad, siendo parte de los once iniciales que enfrentaron a Gimnasia, en La Plata. Por la 19ª fecha de ese certamen, Boca salió a jugar con Grana, Chiqui Pérez, Bravo, Castagno, Emanuel Insúa y Trípodi (parados); Colazo, Riaño, Cubas, Luciano Acosta y Sanchez Miño (agachados). Insólitamente, el Xenieze ganó y se quedó con un inesperado subcampeonato.

Antes y después, este zaguero solo sumó presentaciones en la Reserva, donde incluso llegó a ser capitán. En 2015, sin lugar en el club, se marchó a Guillermo Brown de Puerto Madryn.

“Me fui con la ilusión de poder sumar la mayor cantidad de minutos y empezar a hacerme un nombre”, comentó Castagno. “Pero tuve la mala fortuna de lesionarme a los 3 meses, sufriendo fue una lesión bastante jodida. A partir de ese momento, estuve prácticamente 2 años sin poder estar presente en un partido oficial”.

En 2017, pasó al Deportivo Español. Allí trataría de, según sus propias palabras, “aprender a convivir con la lesión”. Tuvo continuidad, es cierto. Sin embargo, su estadía en el Gallego terminó con el descenso a la Primera C en 2019.

Tras esa temporada, sorprendentemente se incorporó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, que disputaba la Primera Nacional. ¿Cómo hizo para pegar el salto? Es que el DT del equipo era Marcelo Herrera, quien había sido ayudante de Carlos Bianchi en Boca. Contacto mata CV.

Tras su paso testimonial por el norte argentino, que por lo menos le sirvió para conocer la Quebrada de Humahuaca, maduró la idea del retiro. “Con el tema de que no había sumado minutos, sumado a que en ese nivel se me iba hacer muy difícil porque mi rodilla no me dejaba demostrar y a la pandemia, estuve a nada de colgar los botines. Y los colgué por un tiempito”.

Esto fue así hasta que apareció una propuesta de San Martín (Mendoza). “En aquel entonces, pensé por dentro: ‘bueno vamos a intentar’. Total, si no puedo me dirán ‘gracias por todo, pero no te queremos’ y quedará todo ahí. La verdad es que no sé si por el clima o porque era menor la exigencia, pero la rodilla funcionó bastante bien y pude jugar todo el campeonato”, admitió.

Las últimas noticias acerca de su paradero indican que en 2022 se sumó a FADEP (Fundación Amigos por el Deporte). Se trata de una institución presidida por Sebastián Torrico, que juega en la Liga Mendocina. Y que, aparentemente, no pone mucho ímpetu en las revisaciones médicas.

Real Madrid 3 – River 1 (1973)

El 28 de agosto de 1973, el Real Madrid presentó a su equipo de cara a la temporada venidera. Las miradas de todos estuvieron puestas en sus dos nuevas incorporaciones: el alemán Günter Netzer y el argentino Oscar Más. Como parte del pago por el pase de este último, River Plate viajó a la capital española para jugar un partido amistoso.

Ante un abarrotado Santiago Bernabéu, el local salió a la cancha con García Remón; Touriño (José Luís), Grosso, Benito (Zunzunegui); Velázquez (Andrés), Verdugo (Rubiñán), Pirri (Del Bosque), Gunther Netzer; Aguilar, Santillana y Oscar Mas (Marañón). El visitante lo hizo con Pérez; Jáuregui, Giustozzi, Dualte, Zuccarini; Avanzi (Coll), Solari, Alonso; Di Meola, Morete (Marchetti) y Ghiso (Carlos López).

Aunque Edgardo Di Mola abrió el marcador para el Millonario, el Merengue se llevó el triunfo gracias a los goles de Santillana, Pirri y Aguilar.

¿Y cómo les fue ese año a los refuerzos del equipo español? Aunque se quedaron con la Copa del Rey Generalísimo 1973/74, tuvieron actuaciones dispares.

Netzer es muy bien recordado en Madrid, en donde se quedó hasta 1976 ganando varios títulos más. En cambio, Pinino no convenció, y en 1975 regresó a River para ganar un par de campeonatos, convertirse en el segundo máximo goleador de su historia y terminar pidiéndole dinero a los padres de los chicos para probarlos en el club.

Voy Al Arco: José Enrique (2012)

Hasta hace un tiempo, era impensado ver porteros españoles en la Premier League. No obstante, en los últimos años una avalancha de solventes guardametas procedentes de la península ibérica han actuado en Inglaterra, generalmente sosteniendo buenos desempeños. Ejemplos de esto son David De Gea, Víctor Valdés, Adrián San Miguel, Kiko Casilla y Kepa Arrizabalaga, entre otros.

Sin embargo, nadie llegó al extremo de españolismo (?) alcanzado por Pepe Reina, quien le dejó su lugar a un compatriota en el marco de un partido de la Premier League entre el Liverpool y el Newcastle. El detalle no menor, es que el hombre que ocupó su sitio no era arquero. Cosas de gallegos (?).

El calvo goalkeeper fue expulsado por agredir a un rival (apenas lo acarició pero lo echaron igual) a falta de poco menos de 10 minutos para el final del partido.

Con los cambios agotados, José Enrique Sánchez se puso el buzo y los guantes, aguantando hasta la conclusión del juego sin recibir goles. A pesar de esto, no tuvo motivos para festejar: al momento del intercambio los Reds perdían 2 a 0, y ese resultado no se modificó hasta el pitazo final.

Pereira Daniel

Daniel Horacio Pereira Viana (El Boya)

No había que dejar ningún detalle al azar. Subestimar la situación había sido una mala estrategia en el pasado. Y, para no repetir los errores, era necesario atar todos los cabos sueltos. Por eso, River Plate afrontó la Primera B Nacional 2011/12 con toda la seriedad posible, poniendo lo que había que poner para satisfacer a propios y extraños.

Así lo reconoció Daniel Pereira, por entonces jugador de Patronato, luego de una victoria ante Rosario Central, rival directo del Millonario en la búsqueda del ascenso: “No tengo drama en decirlo, tuvimos incentivación de River. Es así, no hay que ocultarlo, no me da vergüenza ni creo que sea un delito, siempre y cuando sea para ir para adelante”.

Tan dispuesto a correr más de lo normal se mostró el uruguayo que, sabiendo el que River era el próximo rival, remató con un “capaz ahora tenemos incentivación por parte de Central”.

Ante el revuelo mediático que dispararon sus palabras, el jugador intentó aclarar el hecho responsabilizando a la prensa de tergiversar sus dichos. «Me malinterpretaron mal (sic). El incentivo estuvo, pero fue del Patronato para nosotros y dije que esperaba otro, pero de parte de nuestro club”. El tema terminó con el futbolista declarando ante el Tribunal de disciplina de la AFA, que lo suspendió por dos partidos.

Más allá de esta linda anécdota (?), el Boya hizo una digna carrera como un duro volante central uruguayo, de esos que suman más tarjetas amarillas que partidos jugados. Una especie de Arévalo Ríos criado a base de chivitos y yerba Canarias. Bueno, igual que el original.

Nacido en Argentina pero criado del otro lado del río, sus primeras patadas dentro de una cancha las repartió en el ascenso yorugua, entre Villa Teresa, Uruguay Montevideo Football Club y Liverpool. Con este último logró subir a la máxima categoría en 2002, cuando su estilo todavía no había mutado del batallador mediocampista todoterreno al rústico centro-half con licencia para pegar.

Convertido en capitán y referente de los Negriazules, Peñarol (2004) se lo llevó para formar una de las líneas medias más ásperas de su historia junto a Nicolás Rotundo y Fabián Césaro. Tan fuerte metían estos muchachos que en un clásico frente a Nacional los tres fueron expulsados. Y el Carbonero, que ganaba 2 a 0, terminó perdiendo 3 a 2.

Con las valijas hechas, pasó por Chacarita (2006/07), O’Higgins (2007), Deportes Concepción (2008) y Universidad de Concepción (2008/09), previo regreso al Funebrero donde jugó por un año en Primera División. Fue en la temporada 2009/10, cerrando su planilla personal con 22 partidos, 1 gol, 11 tarjetas amarillas, 1 expulsión y la inevitable pérdida de la categoría.

Lo más destacado de Pereira en aquella campaña fue lo que hizo en un partido contra San Lorenzo. Claro que no tuvo nada que ver con sus habilidades dentro del campo de juego: junto a Facundo Parra se peleó con algunos hinchas que se la agarraron con la esposa de Nicolás Tauber luego de varios errores groseros del arquero. La garra charrúa mal entendida.

Siguió acumulando amonestaciones en San Martín de Tucumán (2010/11), Patronato (2011/12), otra vez Chacarita (2012/13) y San Telmo (2013/14), hasta volver adonde había comenzado todo: en Villa Teresa (2014-16) fue parte del equipo que accedió por primera vez en su historia a Primera División, para luego descender inmediatamente.

Poco tiempo después, el Boya decidió colgar los botines. Al día de hoy, sigue esperando que River le brinde el homenaje que se merece. ¿O creen que ascendieron gracias a los goles de Trezeguet?

Mal Pase: Del Piero a River (2012)

Eran los primeros días de junio de 2012. Las principales ligas del mundo habían terminado. Todavía faltaba para el comienzo de la Eurocopa. El mercado de pases aún no estaba en movimiento. De alguna manera, la prensa debía generar material. Y eso fue lo que hizo el diario italiano TuttoSport.

La posibilidad de que Alessandro Del Piero se sumara al Millonario no fue más que eso: una portada donde la estrella lucía, con la ayuda de algún programa de edición de fotos, la camiseta del conjunto dirigido por Matías Almeyda.

“El fútbol latino es mi tipo de juego. Boca y River son dos grandes clubes”, había comentado alguna vez el Pinturicchio. Esa declaración fue suficiente para que Néstor Sívori le pidiera desde la tapa del mencionado periódico: «Del Piero, vení acá, a River».

El hijo de Omar, quien también era representante de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, agregaba que la posibilidad dependía principalmente de la voluntad del jugador, aunque también había que tener en cuenta que en ese momento el equipo estaba en el Nacional B y todavía no tenía el ascenso asegurado. “Me encantaría verlo con la camiseta número 10, la que usaron mi padre y otras glorias”, agregaba.

Finalmente, y a pesar de que en el plantel estaba David Trezeguet (habían sido compañeros en la Juventus), la chance de que el italiano viniera a jugar a esta parte del planeta quedó en la nada: su destino fue el Sydney FC.

Varios años después, el ex futbolista se refirió a una cuenta pendiente en su carrera, relacionada con el fútbol argentino. “Me hubiese gustado jugar en La Bombonera. Es una cancha que tiene la gente muy encima, ¿no?”. La historia estaba marcada desde la Copa Intercontinental 1996: los hinchas de River nunca tendrán un buen recuerdo de Del Piero.