Liga Chaqueña 2 – Boca 3 (2015)

El polémico desempate contra Vélez para entrar a la Copa Libertadores, la llegada de Daniel Osvaldo, el regreso de Carlos Tévez, la noche del gas pimienta, la vuelta olímpica en el torneo doméstico, el robo a Rosario Central por Copa Argentina. Sin dudas, 2015 fue un año movido para Boca Juniors.

El broche futbolístico de la temporada fue el 27 de noviembre, en Resistencia, donde disputó un amistoso ante el combinado de la Liga Chaqueña. Uno de esos partidos ideales para ganar alguna moneda en las apuestas en fútbol.

Con la idea de darle rodaje a futbolistas que no habían tenido tantas chances, el Vasco Arruabarrena mandó a la cancha a Sara (Galván); Fuenzalida (Marín), Magallán (Tobio), Díaz (Rolín), Komar (Colazo); Meli, Bravo (Cubas), Pochettino (Cristaldo); Bentancur (Palacios); Pavón y Chávez.

Su rival estaba formado por jugadores de Sarmiento, Chaco For Ever, Deportivo Fontana y Comercio de Santa Sylvina.

En un atractivo encuentro, el Xeneize se impuso por 3 a 2. ¿La figura? El Comandante Chavez, a quien le cometieron un penal, convirtió un par de goles y casi mete otro desde lejos, pero el travesaño se lo negó. No como otras veces (?).

Marcelo Meli fue el autor del otro tanto del equipo ganador, mientras que para el local (que contó con el ingreso de Juan Manuel Torres) descontaron Daniel Liva y Hugo Brizuela.

Al volver a Buenos Aires, el plantel quedó licenciado hasta el comienzo de la pretemporada. Sin embargo, el agitado 2015 del Mundo Boca no se detenía: todavía faltaban las elecciones, en las que Daniel Angelici fue reelegido como presidente. Y ahí sí, el año bajó la persiana.

Voy Al Arco: Maziar Zare (2015)

El lector promedio de este sitio web no tiene la menor idea de quién se trata el protagonista de las siguientes líneas. Para ser sincero, quién está escribiendo tampoco escuchó nombrar alguna vez a este jugador iraní de respetable trayectoria. Sin embargo, como la imagen nos dice que estamos viendo algo fuera de lo común, vale la pena encomendarse a San Google.

Maziar Zare es un ex mediocampista defensivo que supo meter suela en las canchas de medio oriente, incluyendo la Selección de Irán. Entonces: ¿cómo puede ser que lo vemos con el número 9 en su pantalón y un buzo de arquero? Vamos por partes.

A pesar de ser un aguerrido volante central, durante la mayor parte de su vida futbolística lució el número que suele corresponderle a un delantero. Eso se debe a que al inicio de su carrera fue apodado El Nuevo Ghayeghran, en referencia a un compatriota que utilizaba el mismo dorsal en la década de 1980. Y ahí lo adoptó.

Lo otro, lo que nos compete, es el hecho ocurrido el 6 de febrero de 2015, cuando su equipo, el Malavan FC, enfrentaba al Persepolis FC, por la Copa del Golfo Pérsico. Con los suyos arriba por un gol, llegó la expulsión por último recurso del arquero Iman Sadeghi.

Sin cambios disponibles, y con un penal en contra, el protagonista de esta historia se puso los guantes y el buzo de su compañero. El brasileño Fernando Gabriel tenía una chance inmejorable para empatar el juego, pero pasaron cosas.

Zare, adelantándose descaradamente, adivinó la intención y detuvo el remate del sudamericano. Faltaban un par de minutos para el final, por lo que también tuvo tiempo para rechazar un remate lejano y salir mal en un centro. El resultado no se modificó, produciéndose así una jornada histórica para el fútbol iraní. Y nosotros ni enterados.

Tigre animal print (2014)

No se puede decir que fuera espantosa. Tampoco da para asegurar que se tratara de una belleza. El tercer modelo de la camiseta de Tigre en 2014 tenía esa característica GuidoKaczkiana del “está mal pero no tan mal”.

Bajo el concepto “piel de Tigre”, el diseño de Kappa emulaba el pelaje felino con los colores tradicionales del club. Aunque el azul y rojo estuvieran presentes, los tradicionalistas tenían un motivo para quejarse: en el frente de la prenda no estaba el escudo. En su lugar había un tigre, para alegría de Joe Exotic (?).

Sin embargo, para que ninguno de sus hinchas niegue a esa casaca como propia, la insignia oficial de la institución se encontraba en la espalda, arriba del número y la publicidad. ¡A hacerse cargo, Matadores!

Soñer Javier

Javier Walter Soñer

A pesar de haber nacido en Curuzú Cuatiá, ciudad chamamecera por excelencia, desde joven decidió dejar de lado el acordeón para dedicarse a la redonda.

Desde joven, la cosa pintaba bien. Con apenas 11 años cumplidos, se probó en All Boys, donde le levantaron el pulgar. De esta manera, comenzaba su vertiginosa vida por la gran ciudad.

Nobleza obliga, hay que reconocer que su llegada a este club fue por pura casualidad. Así lo admitió él mismo. “Vine a Buenos Aires en 2006 y le dije a mi papá de probarme en algún lado. Fuimos a Villa Crespo y pasamos por Atlanta. Conseguimos la prueba, al otro día fuimos en colectivo, pero nos pasamos. Encima me habían dicho que la prueba era a la mañana, pero se hacía a la tarde. Así que nunca me probé ahí. Al otro día, mi papá me propuso ir a conocer la cancha de All Boys. Me probé y me dijeron que había quedado. Recién cuando empecé a jugar en All Boys me enteré de que estaba todo mal con Atlanta”.

Un tiempo después, habiendo soplado 15 velitas, fue llamado a realizar la pretemporada con los grandes. A los 16, fue al banco de suplentes por primera vez. Y con 17 recién cumplidos, hizo su debut en Primera División, ingresando en una victoria frente a Unión. Esto fue por el Clausura 2012, en el que también tuvo minutos frente a San Lorenzo y Boca. 

Al terminar el torneo, emprendió una gira por Europa. En el viejo continente, se probó en el Sporting Lisboa y en el Manchester City. Además, ese mismo año había sido convocado a una preselección sub 18. Tanta expectativa había en él, que se ganó el apodo de La Joya.

La ilusión de afianzarse cada vez más continuó en 2013, cuando All Boys participó del Torneo de Viareggio, un tradicional campeonato de juveniles. Allí, tuvo como compañeros a Nehuén Paz, Leonel Di Placido y Jonathan Calleri, entre otros.

Ese fue un año de pura actividad en la Reserva. Entre los grandes, apenas actuó un par de minutos en un partido de Copa Argentina frente a Boca, en el que estuvo cerca de convertir.

Con la salida de Pepe Romero y la llegada de Julio Cesar Falcioni, sus chances de seguir mostrándose disminuyeron. Recién con Ricardo Rodríguez como entrenador pudo disputar sus últimos minutos con los de Floresta. Fue el 16/05/2014, en un empate frente a Belgrano.

Buscando despegar, se puso la camiseta de Olimpo. Aunque poco la usó para jugar: solo la lució en un partido de Copa Argentina frente a Atlanta. El Aurinegro cayó en la definición por penales. Para colmo, Soñer no pudo convertir: su remate fue atajado por Mauro Dobler.

Sin embargo, lo peor que le pasó en Bahía Blanca ocurrió unos meses después. En agosto de 2015 tuvo un confuso incidente de tránsito. Soñer indicaba que había sido agredido, mientras que la contraparte indicaba que el futbolista se había dado a la fuga tras un leve accidente.

Su último paso por el fútbol profesional lo dio en Colegiales (entre 2016 y 2018), donde apenas disputó algunos encuentros, en la Primera C. Posteriormente, jugó en el Club Atlético Libertad de Canals, de la liga de esa zona de Córdoba.

¿A qué se dedicó después? Según última reciente publicación en su Facebook, a la construcción en general. Realiza colocación de membranas, cerámicas, plomería, etc. Si desean contactarlo, allí están sus datos.

Mal Pase: Cángele al Deportivo Cali (2017)

Colombia siempre será un mal recuerdo para el bueno de Franco. En 2003, esa Selección lo privó del tercer puesto en el Mundial Sub-20. En 2004, por la final de la Copa Libertadores, erró el último penal en la serie definitiva ante el Once Caldas, en Manizales. Años después, estuvo a punto de jugar en aquel país. Pero no lo pudo hacer.

Después de un 2016 que lo había tenido como una pieza importante en Boca Unidos (mechado con un paso fugaz por Argentinos Juniors, en donde no llegó a jugar), el delantero tuvo la chance de ponerse la camiseta del Deportivo Cali.

Para esto, puso fin a su vínculo con el club correntino y viajó hasta la ciudad de Pereira, donde el equipo estaba realizando la pretemporada. Así, quedó bajo las órdenes del entrenador Mario Yepes.

Sin embargo, un par de días más tarde se le comunicó que no había superado las pruebas médicas, por lo tanto no iba a continuar con ellos.

“El presidente lo único que dijo es que el médico tiene mucha trayectoria”, se sorprendió Cángele. “Me informó que mi rodilla no está apta para jugar en el Deportivo Cali y que no podía contratarme. Es raro todo esto, porque dejé un club como Boca Unidos, con el que jugué 34 partidos y tenía tres años más de contrato. Había pagado la rescisión de mi bolsillo, y ahora me dicen ‘chau’, es un poco chocante”.

Franco Cángele no cumplió con estándares exigidos por departamento médico del club. Por tal motivo no hará parte de nómina 2017. Con este escueto comunicado, la institución colombiana dio por culminado el paso del argentino por sus filas.  

El futbolista, en desacuerdo con la decisión, sostenía que esto no lo iba a afectar. “Mentalmente me encuentro bien, no soy un chico de 18 años. No creo que me perjudique, aunque me sorprende, porque nunca me había pasado”. Y eligió volver a Boca Unidos… donde tampoco tuvo lugar: una importante crisis económica (le debían varios sueldos a los jugadores) le cerró las puertas.

Siguió entrenando por su cuenta pero, al no haber una propuesta que lo convenciera, decidió retirarse. En 2022, a los 37 años, volvió a jugar de manera amateur, en el Deportivo Mac Allister. Lejos del Mundo Boca. Lejos de sus años de gloria. Y muy lejos de Colombia.

Updateando: La generación perdida

En los últimos meses, alcanzó gran popularidad el grupo empresarial Generación Zoe. Además de ser sponsor de Chacarita e invertir en Caruso Lombardi Deportivo Español, apostaron fuerte por el fútbol en Villa María, creando su propia escuadra: el Zoe Atletic Club.

Obviamente, la cosa terminó mal. En esa institución trabajaron Rodolfo y Diego Graieb, aunque el principal estafado fue Néstor Apuzzo, quien planea sumarse a las demandas contra la empresa.

“Cositorto me debe plata”, declaró el ex DT de Huracán, que había sido tentado para entrenar al equipo. “Sólo nos pagaron el hotel y algunos gastos cuando fuimos por primera vez en diciembre, pero nada más. Después no cobramos ni una sola moneda, ni la nafta de la camioneta ni los viáticos”. Además, agregó que “a varios chicos que son de Buenos Aires hasta los llevé en mi auto y les pagué la comida, que es lo mínimo que podía hacer por ellos. Después el club no me devolvió absolutamente nada”.

– Entre las noticias lindas (?), cabe destacar que hay futbolistas a los que no los detiene la edad. Y siguen pateando una pelota por pura pasión. A los mencionados en el último reporte, se suman Matías Gigli (45 años, en Unión de Arroyo Seco), Javier Villarreal (43 años, en Deportivo Norte de Alta Gracia), Hilario Navarro (41 años, Defensores de Vilelas) y Rubén Tito Ramírez (39 años, en Porteña Asociación).

– Un caso especial es el de Adrián Bastía, que además de raspar en el mediocampo de Belgrano de Serodino, también es el presidente del club. El Polaco, a los 43 años, mantiene las ganas… y la cabellera.

– Otro que sigue jugando es Germán Ré. Aunque, además de ponerse cada fin de semana la camiseta de Unión de Totoras, también mantiene una actividad paralela: reparto y venta de huevos. «Tengo siete mil gallinas. No es difícil el trabajo, me distraigo. Me ayudó mucho en la pandemia y para afrontar el retiro del fútbol. Estoy en el campo y me entretengo porque siempre hay algo para hacer», comentó el Colo, que ya sopló 40 velitas.

– La misma edad acusa Cesar Pereyra, que ilusiona a los hinchas de Douglas Haig. El equipo entrenado por Gabriel Nasta tuvo un gran arranque en el Torneo Federal A. El Picante ya contribuye con goles. Y con su clásico festejo.

– Por último, un reconocimiento para alguien que se alejó del fútbol y parece haber encontrado su vocación: Sergio Hipperdinger. El ex delantero de Quilmes se dedica desde hace un tiempo al poker profesional. En su último torneo cumplió una buena performance, luciendo la camiseta del club de sus amores. Por suerte para él, en esa competencia no había descensos.

Trapasso: «El General Güemes nació en Jujuy»

La imagen corresponde a la popular visitante en un partido entre Argentinos Juniors y Gimnasia y Esgrima en 2006, aunque esa no fue la única vez en la que esta denuncia (?) salió a la luz. “El General Güemes nació en Jujuy”, afirmaban los hinchas del Lobo jujeño, golpeando a sus vecinos salteños en donde más les duele: el dudoso lugar de nacimiento del prócer más famoso del noroeste argentino.

Es que la rivalidad entre los pobladores de ambas provincias va mucho más allá de una cuestión deportiva. Desde épocas inmemoriales (?) son enemigos naturales, como ingleses y escoceses, o galeses y escoceses, o japoneses y escoceses, o escoceses y otros escoceses.

El punto de partida de este enfrentamiento puede fijarse en 1834, cuando Jujuy declaró su autonomía. Desde entonces, cada tanto, surgen disputas que van desde lo cultural hasta lo geográfico. Esto incluye antinomias como Los Tekis vs. Los Nocheros, o la discusión sobre que atractivo turístico es más importante: la Quebrada de Humahuaca o el Tren a las Nubes.

Los debates no se limitan a cuestiones actuales: mientras unos se enorgullecen de formar parte de la historia del país a través del Éxodo Jujeño, otros sienten lo mismo al compartir origen con Martín Miguel de Güemes, que como todos sabemos, nació en Salta. ¿O no?

Según investigaciones recientes, la familia del General estaba viajando a esta ciudad desde San Salvador, cuando su madre comenzó el trabajo de parto. Antes de llegar a destino, dio a luz a su hijo en una zona de quintas, ubicadas actualmente en la provincia de Jujuy.

¿Será esta la verdad? ¿Se tratará solo de un mito? Sea como sea, la parcialidad de Gimnasia aprovechó el auge por el revisionismo histórico para anotarse un puntito. Bien por ellos.

Voy Al Arco: González Pirez (2015)

Tigre le ganaba tranquilo a Vélez. Faltaban unos minutos para que terminara el partido y la ventaja de dos goles parecía suficiente. Hasta que a los 42 minutos del segundo tiempo llegó el descuento de Milton Caraglio. Y algo peor: la lesión de Javier García.

El arquero del Matador relató así el momento: «Yo intento achicar el disparo y me quedo trabada la parte de abajo. Hice un movimiento descoordinado y encima me agarra saliendo. La pierna izquierda se me quedó trabada en el piso».

Con los tres cambios hechos, el equipo de Gustavo Alfaro no tuvo más alternativa que inventar a un jugador de campo como arquero. ¿Quién fue el elegido? Leandro González Pirez.

El defensor, que cada vez que se daba la oportunidad en un entrenamiento no le esquivaba al puesto, pudo aguantar el triunfo hasta el minuto 100 (!), cuando nuevamente Caraglio, esta vez de penal, convirtió para los locales. Fue empate y un sabor amargo para el improvisado guardameta.