Kletnicki con pechera (2016)

Jugadores vestidos de violeta, arquero con ropa azul. Colores diferentes, pero bastante similares. Por lo menos, así lo juzgó el árbitro Pedro Argañaraz antes del comienzo de Nueva Chicago – Villa Dálmine, por la 14ª jornada de la Primera B Nacional 2016.

Su víctima fue Carlos Kletnicki, el 1 del Viola, quien tuvo que cambiarse y lo único que consiguió fue una remera… violeta. ¿Y qué querés? Si es arquero.

Ante la inflexibilidad del juez, y a pesar de que el ex Gimnasia insistía con que en los últimos partidos había usado la camiseta azul con la que había entrado a la cancha, la única solución fue utilizar una pechera amarilla.

“Esto es una vergüenza, parece que estamos en un entrenamiento”, bramaba el 1 del visitante. Y eso que todavía faltaba que le dibujaran el número con una cinta adhesiva.

Finalmente, el partido se jugó en estas condiciones y los de Mataderos se quedaron con la victoria por 6 a 4. Sí, Kletnicki se comió media docena de goles. Todo por culpa de la pechera, obvio.

Huracán camuflada (2015)

El ascenso de Huracán a Primera División en 2014, sumado a la obtención de la Copa Argentina y su consecuente participación en la Copa Libertadores 2015, hizo reaccionar a los diseñadores de TBS, que se encontraron con la necesidad de estrenar nuevos modelos de camisetas.

Además de la tradicional camiseta titular blanca y la suplente roja, la empresa entregó una muy similar a la que utilizó Dinamarca en el Mundial 1986. Pero esto no era todo. Envalentonados por las buenas ventas de los modelos anteriores, la marca de indumentaria decidió presentar un par de alternativas con alto grado de experimentación.

Una de ellas era verde, en homenaje a los comienzos del club, que antes de tener la actual denominación se llamó Verde Esperanza y Nunca Pierde. Este color también había sido utilizado en la temporada 2013/14.

El otro diseño era más polémico. Se trataba de una camiseta negra y gris de estilo militar, más conocido como camuflaje. Los soldados de Apuzzo la utilizaron complementándola con pantalones y medias al tono, pero en un momento dejaron de lado la prolijidad y salieron a jugar combinando la nueva casaca con el conjunto titular.

Las críticas del pueblo Quemero por semejante destrato a la historia no le importaron demasiado a Manuel Petrakovsky, máxima autoridad de TBS. “Si los hinchas están conformes o no, es lo que menos nos preocupa”, arrancó, antes de apuntarle a la directiva. “Quien sabe de moda y tendencia es la marca, no un dirigente de fútbol. El dirigente me puede decir ‘me gustaría más esto o lo otro’, pero nada más. El color lo impone la marca”.

El polémico empresario tampoco se olvidó de la competencia: “Huracán viene de una marca como Meister, que es un fabricante de camisetas de tercera línea. Vienen de Kappa, de Joma, que es una marquita española que viste a dos equipitos en España. TBS los está prestigiando con los diseños, con la calidad y la cantidad de variedad de productos que hay en las tiendas deportivas”.

Por último, no dejó dudas de la influencia de su firma en los logros de la institución: “no se olviden que cuando comenzamos a vestirlos, estaban 10º de 11 equipos, sin ninguna expectativa, y con TBS ascendieron y tuvieron dos estrellas más. En seis meses ganaron lo que no habían ganado en 41 años“.

Olimpo naranja (2015)

Hubo un tiempo en el que Olimpo dejó de ser Olimpo. Esto fue en el Campeonato de Primera División 2015, aquel que disputaron 30 equipos.

Por un lado, abandonó la rutina de andar por los últimos puestos, al realizar una digna campaña (terminaría en el 18º puesto). Digna en un torneo superpoblado, claro. Y por el otro, le dio la espalda a sus habituales colores para darle lugar a algo más novedoso. Aunque no todo lo nuevo es lindo.

Ese año, el conjunto bahiense presentó 4 camisetas de la marca Kappa. ¿Tradicional? Ninguna, ya que la titular era negra con finos bastones amarillos, la suplente era gris, la tercera “de copas” (?) era aurinegra a mitades, y la cuarta…¿había una cuarta camiseta para un equipo que no jugaba otros torneos que no fueran los locales? Claro que sí.

Una semana antes del inicio de aquel particular campeonato que descajetaría por años el fútbol argentino, Olimpo organizó un cuadrangular amistoso en su estadio, el Roberto Carminatti, del que también formaron parte Godoy Cruz, Nueva Chicago y Sarmiento. El local terminaría levantando el trofeo Ciudad de Bahía Blanca, usando la casaca naranja, con short del mismo color y medias amarillas. Nacía una cábala.

Para la primera fecha del Torneo de Primera División, en La Bombonera, el cuadro bahiense fue a lo seguro: la naranjita para seguir en la racha triunfadora. ¿Resultado? Cayó 3 a 1. Moría una cábala.

Lo que no cambió fue el hábito de lucir más publicidades que un auto de TC. Al frente, en las mangas, sobre la espalda; cualquier hueco fue aprovechado para meter un auspiciante. Y no hubo exclusividades, si hasta los logos de Chevrolet, Renault y Volvo supieron coexistir. Es entendible: todos quisieron ser parte de la Holanda del Sur.

Burgos con jogging de entrenamiento

Se apagaba la dorada década del 90 y también perdía fuerza la dictadura de Daniel Passarella al mando de la selección argentina. Aquella regla no escrita de tener el pelo corto para poder vestir la camiseta albiceleste, ya había sido vencida por Gabriel Batistuta y Claudio Caniggia, dos próceres que tenían espaldas suficientes para desafiar al DT. Pero había más.

Otra imposición estética del Kaiser para los jugadores convocados tenía que ver con la indumentaria de los arqueros: no quería que vistieran pantalones largos. Y así fue como sucumbieron dos adeptos y referentes de esa prenda, como Chiquito Bossio y Nacho González. Ambos usaron cortos en la Selección.

Sin embargo, hubo uno que transgredió la norma. Y ese fue Germán Adrián Ramón Burgos. Y lo hizo poco antes del Mundial de Francia.

El 22 de abril de 1998, el equipo del Dániel salió a la cancha en Dublin, para jugar un amistoso ante Irlanda. ¿La formación? Burgos; Ayala; Vivas, Sensini; Simeone, Almeyda, Verón, Ortega, Berti; López y Batistuta.

Ganó Argentina 2 a 0, con goles de Bati y el Burrito, pero el dato llamativo estuvo en el arco, ya que el Mono se atrevió a utilizar pantalones largos con las botamangas adentro de las medias. Y claro, no eran los típicos achupinados y reforzados que solían (y suelen) utilizar de los arqueros, sino que se trataban de unos adidas de entrenamiento que incluso tenían el logo del sponsor: Coca Cola. Algo prohibido por la FIFA.

Burgos no fue titular el en el Mundial y el verano francés tampoco nos regaló a Roa usando esos lompas, pero habría un segundo capítulo, aunque ya sin Passarella.

Y si hablamos de joggins, ¿cómo no caer en Bielsa? Bajo la dirección técnica del Loco, otra vez Burgos usó pantalones largos de entrenamiento. Fue en el amistoso ante Italia, el 28 de febrero de 2001.

Esa noche, en el frio romano, la Selección formó con Burgos; Vivas, Ayala, Samuel; Zanetti, Simeone, Sorín; Verón, Aimar; Crespo y Cristian González.

Y pese a que el Mono recibió un gol de caño por parte de Stefano Fiore, Argentina terminaría ganando 2 a 1, gracias a los goles del Kily y Valdanito.

¿Los pantalones largos? Nuevamente con las botamangas adentro de las medias. Eran de algodón, de la marca Reebok y también tenían el logo de la gaseosa. Otro jogging de entrenamiento usado en un amistoso FIFA.

Por todo esto, Burgos también fue siempre un distinto.

Banfield genérica Nanque (2001)

La vuelta a Primera División no fue el único regreso que vivieron los hinchas de Banfield en 2001. Tras varios años vistiendo marcas extranjeras como Lotto, Reebok y Diadora, a partir del segundo semestre de aquel año el equipo se volvería a vestir con Nanque, la histórica empresa textil del sur del GBA.

A pesar de tratarse de una relación cercana (Miguel Portell estaba a cargo de la compañía y su hermano Carlos era el presidente del club), la camiseta que el Taladro utilizaría en el Torneo Apertura no estaba lista cuando se disputaron los amistosos de pretemporada.

De esta manera, el Lorito Jimenez y sus compañeros salieron a jugar frente a Lanús con un modelo genérico, sin escudo ni publicidades. Eso sí: el logo de Nanque aparecía en el pecho y repetidamente en las mangas. Como para que no quedaran dudas del responsable.

Francescoli con logos invertidos (1985)

Pocos saben que Enzo Francescoli estuvo cerca de jugar en Boca. Fue en 1982, cuando todavía era una promesa que asomaba en Montevideo Wanderers. A pesar del interés del uruguayo por sumarse al plantel (por lo menos eso fue lo que contó su compatriota Ariel Krasouski, que por entonces jugaba en el Xeneize), los dirigentes no estaban convencidos, por lo que el posible acuerdo fracasó.

Pasó el tiempo, el Enzo tuvo su oportunidad en el fútbol argentino, y no la desaprovechó. A esta altura, se ha transformado en un símbolo de River Plate, y no se puede negar que lleva a la institución en su corazón. Y esto ya lo demostraba en 1985, al lucir una camiseta algo diferente a la de sus compañeros: solamente la suya tenía el histórico logo del león diseñado por Caloi del lado izquierdo, mientras que el de adidas aparecía en el otro costado. Además, la publicidad de Fate brillaba por su ausencia.

Hasta en este detalle en la vestimenta quedaba claro que el Príncipe era un distinto. Lo supieron todos, menos los dirigentes de Boca.

Boca negra y oro (2016)

Durante mucho el tiempo, el negro fue un color casi prohibido para las camisetas de fútbol. Y eso tenía una lógica: estaba muy relacionado a la vestimenta del árbitro, que rara vez cambiaba el tono de su indumentaria. Con el paso de los años y el crecimiento del marketing, las tradiciones fueron dejadas de lado y es así como la mayoría de los equipos de nuestro país (y del resto del mundo) se animaron a experimentar y a tener una casaca negra.

El último grande en llegar a tener ese color fue Boca Juniors, que en 2016 usó, por primera y última vez, un modelo similar al de la camiseta titular, pero que reemplazaba el azul francia por el negro y el amarillo por el dorado.

La presentación oficial fue en la fecha 10 del Torneo Transición, cuando el equipo dirigido por Barros Schelotto visitó a Tigre con varios jugadores suplentes, ya que estaba disputando la Copa Libertadores de América.

Ni bien los jugadores xeneizes se sacaron las camperas negras con vivos dorados, se pudo observar la ropa que tenía la misma combinación. ¡Si hasta los números eran color oro!

En aquella jornada, Boca perdió 2 a 0 con un inolvidable gol en contra de Jhonatan Silva. Y sí, evidentemente fue una noche negra.

Boca de rosa (2013/2014)

Después de rendirle un homenaje al pasado con la camiseta negra y blanca a bastones utilizada en el verano de 2012 y de meter un sold out con aquel experimento violeta doce meses más tarde, a mediados de 2013 Nike redobló la apuesta y presentó el nuevo uniforme alternativo de Boca Juniors: íntegramente rosa. Un supuesto guiño a la historia, que aparentemente no era tal.

Si bien con el tiempo se convertiría en uno de los outfits favoritos de las chicas que frecuentan las tribunas de Brandsen 805, aquel atuendo generó el repudio y la indignación de los hinchas más pasionales, que lo consideraban una traición a la historia xeneize.

“Dirigente$: si usamos la rosa, el partido no se juega. Boca es azul y oro”. Así amaneció una de las paredes cercanas a La Bombonera en la previa de la fecha 11 del torneo Inicial contra Rosario Central, que suponía el estreno de la nueva pilcha. Finalmente, por razones que nunca quedaron del todo claras, y en detrimento del reglamento, desde la AFA le comunicaron a Boca que debía jugar con la vestimenta tradicional y el Canalla haría lo propio con la suplente. Todo porque la rosa iba a estar acompañada por pantalones azules, iguales a los que habitualmente utiliza el cuadro rosarino.

Finalmente, tras las idas y vueltas, la casaca rosa salió a la cancha por primera vez en la despedida del Inicial 2013, ante Gimnasia y Esgrima La Plata en La Bombonera, acompañada de shorts y medias azules. El encuentro, apenas para marcar tarjeta, terminó 1 a 1 con goles de Franco Mussis y Emmanuel Gigliotti.

La polémica indumentaria volvió a aparecer, ya para despedirse, en el primer partido del verano 2014, curiosamente ante otro rival platense, Estudiantes. Esta vez, un conjunto minado de juveniles (Joel Rodríguez, Gonzalo Escalante, Francesco Celeste, Franco Fragapane, Joel Acosta, Guido Vadalá y Mauro González, entre otros) cayó por 1 a 0, con un tanto de Gastón Gil Romero.

Apenas un puñado de días después, la marca de la pipa presentaría la tercera camiseta de aquella temporada, que volvería a generar comentarios negativos entre los hinchas, historia que desarrollaremos en otra ocasión.