Especiales: Sponsors campeones

Hace un poco más de tres décadas,  empezamos a naturalizar que los equipos del fútbol argentino tuvieran publicidad en sus camisetas. De ahí, a tenerle algo de cariño a una marca por haber estado en algún momento feliz de nuestra institución, hay un solo paso.

Con el reciente título de Racing en la Superliga, la cuenta llega a 60 equipos campeones que, al momento de sumar estrella por un título de Primera División, tuvieron su camiseta manchada. Así que acá están, estos son, los sponsors del campeón.

Borrachos de alegría

La cerveza y el fútbol, una rendidora combinación. Si se hace un ranking de marcas ganadoras, las de birra lideran con comodidad. El premio mayor se lo lleva Quilmes, con 10 vueltas olímpicas: entre 1996 y 2000 estuvo presente ininterrumpidamente en los festejos de Vélez, River y Boca. También fue protagonista de varios descensos del club de su ciudad de origen, pero eso es otra historia. No fue la única firma del rubro que se consagró: Budweiser sumó 3 títulos con el Millonario (2002, 2003 y 2004) y Bieckert lo hizo con Estudiantes (2006).

Campeones en dos ruedas

Otro segmento de mercado que ha tenido éxito en el balompié nacional es el de las motocicletas, aún con la desventaja de no apoyar a los equipos más poderosos. Además, supo celebrar en diferentes épocas: desde Zanella con Rosario Central en 1987, hasta Yamaha con Lanús en 2016. En el medio, se suma también Yamaha con Newell’s (1991 y 1992), Mondial con Vélez (2009 y 2011) y Motomel, con la Lepra en 2013 y Huracán en 2009.

Yo te banco

En los últimos años, las entidades financieras pisaron fuerte y sumaron varios títulos. BBVA lo hizo con Boca (2015, 2017 y 2018) y River (2014), Banco Ciudad con San Lorenzo (2013) y Banco Hipotecario con Racing (2014). Este último se destacó por una particularidad: el nombre de la compañía estaba en la espalda de la camiseta, y al frente se leía el eslogan “Dueños de una pasión”.

En las buenas y en las malas

Hay casos especiales, en donde una publicidad es recordada tanto por un momento de felicidad como por uno de tristeza. Son los casos de Petrobras, Liderar y Bingo Lomas. Estas marcas fueron campeonas y años más tarde descendieron con el mismo equipo: los artífices de semejantes logros fueron respectivamante River, Argentinos Juniors y Banfield. El Taladro tiene una curiosidad más: es la única institución que ganó un título con dos sponsors al frente de su camiseta. El otro era Megacrédito, que ya no estaba al momento de la caída al Nacional B.

Pesos al costado

El primer ganador de un torneo con una casaca con publicidad fue Argentinos Juniors, vencedor en el Metropolitano 1984 y en el Nacional 1985, con 7up. River lo siguió en 1986, consagrando también a Fate. El detalle es sus logos aparecían de manera reducida y no a la altura de la panza, sino que ocupaban el lugar del escudo. Esta tendencia se repitió con Lotería Santa Fe en la pilcha de Newell’s (1988), Peugeot y Credencial, ambas con River (1990 y 1991). A partir de ese momento, todos los sponsors que acompañaron al campeón estuvieron en el centro de las prendas, dejando de ser un actor de reparto en la indumentaria.

In Memoriam

Una empresa que ya no está entre nosotros y Racing. Dos cosas diferentes, aunque no parezca (?). La referencia es a Sky TV, el acompañante de la Academia en su inolvidable desahogo mientras el país se caía a pedazos en 2001. La jodita le iba a salir cara a esta operadora de televisión satelital: apenas unos meses más tarde cerró sus oficinas en Argentina, para nunca más volver. Algo que solo podía ser provocado por Racing campeón una profunda crisis económica.

¿Friendly sponsor? ¿Qué es eso?

Tantas veces protagonista de luchas por la permanencia, en 2012 La Nueva Seguros tuvo su momento de gloria. Fue gracias a Don Julio Arsenal, cuando festejó en aquel Torneo Clausura. Sin dudas, este es el caso de camiseta arruinada por una publicidad más notoria entre todos los campeones. El emblema amarillo y violeta sobre una prenda celeste y roja no dejan margen para discusiones.

El logo no se mancha

Aunque ni siquiera los más poderosos están a salvo de los caprichos de los que ponen el dinero. Por ejemplo, Boca fue campeón con una camiseta con rojo y blanco. Aunque un poco sacada de contexto, esta frase no deja de tener algo de cierta: el Xeneize celebró el Apertura 2011 llevando el distintivo de LG con sus colores originales.

Y los demás…

Para ir terminando con el repaso, la hacemos fácil: agarramos los casos aún no mencionados y los metemos a todos dentro de una misma bolsa. Ojo, se puede decir que tienen algo en común: son publicidades que no molestaban en la camiseta, y hasta la hacían más linda, o más reconocible. Por orden cronológico, ellos son: Mita con Independiente (1989), Parmalat con Boca (1992), Sanyo con River (1993 y 1994), Samsung con Vélez (1993 y 2012), Ades con Independiente (1994), CableVisión con San Lorenzo (1995 y 2001), Mazola con Vélez (1995), Taranto con Independiente (2002), Pepsi con Boca (2003), Transatlantica con Newell’s (2004), Pirelli con Vélez (2005), Megatone con Boca (2005, 2006 y 2008), Walmart con San Lorenzo (2007), Bingo Lanús con Lanús (2007) y RCA con Estudiantes (2010) y Racing (2019).

La tabla historica (1984-2019)


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River con dos camisetas distintas (2016)

Hay casacas que quedan tatuadas en el corazón del hincha: por una copa, por un campeonato, por un clásico, por un ascenso. No importa tanto el motivo en sí, sino más bien la relación sentimental que uno establece con ese pedazo de tela, asociándolo con una época que posiblemente ya no volverá. Es por eso que uno se aferra a las viejas camisetas y tiende a no soltarlas, pese a los continuos cambios del fútbol moderno. Pero una cosa, es el hincha. Y otra cosa son los jugadores…

El 29 de febrero de 2016, River Plate salió al Monumental para enfrentar a Independiente, por el Torneo Transición. Apenas 11 días antes, había estrenado el kit adidas que reemplazaba al exitoso modelo de la misma marca con el que había conseguido los primeros 4 títulos internacionales de la era Gallardo.

Nada hacía suponer que ese día pasaría algo fuera de lo normal, si hasta se impuso el local (?), pero la rareza estuvo por el lado de la indumentaria: River usó dos juegos de camisetas.

A los 18 minutos del primer tiempo, Leonardo Pisculichi salió lesionado e ingresó Camilo Mayada, también con la nueva indumentaria, como debía ser. Hasta ahí todo bien, pero aún faltaba…

En el segundo tiempo, algunos pocos hinchas notaron que algo no andaba bien en el uruguayo y no precisamente su juego (?): había cambiado su camiseta en el entretiempo, pero se había puesto el modelo 2014/15, que se diferenciaba claramente de la nueva por la disposición de las tiras sobre las mangas.

La mayoría se percató del cambio cuando Mayada abrazó a Alario en el único gol del partido, que recién llegó a los 83 minutos, pero en realidad había jugado todo el complemento con esa casaca.

 

Sara atajando con la 2 del Cata Díaz (2016)

Ver a un arquero atajando con una camiseta de jugador de campo es una moda que nació en los 90, con el mexicano Jorge Campos, y que se instaló en los 2000, sobre todo en el fútbol argentino, con referentes como Franco Costanzo en River o Cristian Lucchetti en Banfield.

Años más tarde, aquella tendencia retornó de manera accidental y con un agregado que transformó el caso en algo muy especial.

El 27 de enero de 2016, Boca y Estudiantes se enfrentaron en Mar del Plata en uno de los tantos amistosos de verano. El Xeneize salió a la cancha vestido de amarillo, mientras que el Pincha se puso camiseta y pantalones negros, con medias rojas. Hasta ahí todo bien, salvo por el detalle de que la indumentaria negra se confundía con la ropa de Guillermo Sara, el arquero boquense, que estaba de All Black (?). Y ahí hubo que improvisar.

El árbitro advirtió la similitud en las prendas y ordenó al ex Rafaela a cambiarse el buzo, pero los utileros solo le habían preparado otra casaca amarilla con el 1, igual que la del resto de sus compañeros. Seguían en la misma.

Fue entonces cuando tuvieron una idea brillante (?): ponerle a Sara una camiseta titular. ¡Buenísimo! Pero, ¿y el dorsal? No había casaca azul y oro con el 1 en la espalda, así que le dieron ¡la 2 del Cata Díaz! Aunque taparon con cinta el nombre. ¿Fibronazo, sos vos?

Con Sara en el arco, pero usando la camiseta de un compañero que ni siquiera estaba entre los convocados, Boca perdió 2 a 0 y sumó un lindo capítulo a la historia de su indumentaria.

Independiente amarilla (2014)

El paso por la B Nacional en la temporada 2013/14, no le impidió a Independiente desarrollar algunas estrategias marketineras, como el lanzamiento de nuevas camisetas, incluyendo una de color amarillo con vivos azules que remitía al pasado.

El cuadro de Avellaneda había vestido esos colores por primera vez en una gira por Asia en 1975, pero lugo siguió usándola en el torneo local, amistosos e incluso en una de las finales de la Libertadores de ese año, ante la Unión Española de Chile.

La remake de aquel modelo, salió a la luz en el verano de 2014, cuando el Rojo enfrentó a equipos de Primera División. El debut de esa casaca (acompañada con pantalones y medias azules) fue en Mar del Plata, con un empate 0 a 0 ante Newell’s.

Unos días más tarde, el equipo de Omar De Felippe volvió a recurrir a ese atuendo y cayó 2 a 0 ante Belgrano, en Córdoba. Suficiente para despedir el conjunto de la marca Puma y volver al tradicional rojo.

Passarella sin logo Olimpia (1981)

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A principios de los 80’s, la marca Olimpia se hizo cargo de la vestimenta de River Plate, entregando una indumentaria sobria, clásica, sin demasiadas variaciones con los modelos anteriores, de la firma Topper. De hecho, a lo largo de 1981, cuando su logo comenzó a aparecer constantemente en las prendas, no puede corroborarse un diseño uniforme, existiendo camisetas con el cuello con solapa o redondo, además de diferencias en el grueso de la banda roja, incluso en el diseño mismo del logotipo.

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Lo que sí fue una constante, tanto en el Torneo Metropolitano como en el Nacional, fue la ausencia de la marca en el pecho de Daniel Passarella. ¿Capricho del defensor? ¿Exclusividad con Adidas? Lo cierto es que El Gran Capitán siempre buscó ser distinto. Aunque sea, por un detalle en la vestimenta.

El Bulldog de Nacho González (1996)

Todos asociamos el bulldog amarillo con el buzo negro de Chilavert, pero hubo otras versiones que le pusieron color al fútbol argentino. Hoy nos ocupamos del caso Nacho González.

Se terminaba 1996 y el diseñador Oscar Tubío, el dueño del mítico El Jardín de Oscar, había terminado su relación con el 1 paraguayo. Al mismo tiempo, buscaba encontrar una imagen nueva para despegar al bulldog de Chila. Fue entonces cuando se reunió con el arquero de Racing, Ignacio González, para darle una vuelta a la figura que ya habían lucido, entre otros, Carlos Monzón y Leopoldo Jacinto Luque.

En aquel entonces, Nacho estaba en ascenso. Venía pateando (y convirtiendo) los penales en La Academia y se lo mencionaba para ocupar el arco de la Selección, cosa que terminaría ocurriendo. Fue así como a finales de ese año, se puso en marcha el acuerdo, que incluyó una renovación del histórico perro, que no abandonó su cara de malo, pero sí abrió la boca (?).

El estreno se produjo en la 15º fecha del Apertura ’96, cuando el cuadro de Avellaneda se impuso 4 a 2 ante Boca, en el Cilindro. Tres días más tarde, volvió a salir a la cancha en el recordado triunfo 4 a 3 de River ante Racing, cuando el Burrito Ortega desobedeció el cambio ordenado por Ramón Díaz. En ambos encuentros, Nacho convirtió de penal, pero la cosa duraría poco.

¿Qué pasó después? González volvió a sus habituales buzos de la firma Uhlsport y el bulldog, ya en su formato original, se mudó al pecho del Mono Germán Burgos, pero eso será historia de otro post.

Argentina con números distintos (1978 y 1986)

¿Qué es lo más necesario para ser campeón del mundo? ¿Tener a los mejores jugadores? ¿Una buena táctica? ¿Rivales más accesibles que otros? Una combinación de estos factores sería ideal, aunque nunca hay que descuidar aspectos externos que sin duda aportan lo suyo: los viajes, la alimentación, el peso en la FIFA (?) y, por supuesto, las cábalas. O, como prefieren decirles algunos, las costumbres.

A más de 30 años de la última vuelta olímpica argentina en un Mundial, la búsqueda de rituales que ayuden a conseguir el gran objetivo se repite sin llegar al resultado deseado. Hinchas, jugadores, técnicos, dirigentes: todos tienen algún método que creen infalible, y que parece funcionar, hasta que se cruza Alemania (?).

Una de estas tradiciones que suponemos que ayudará para traernos la Copa tiene que ver con la vestimenta. Así, se trata de repetir lo hecho en las últimas conquistas. Por ejemplo, la empresa que viste a la Selección imitó el diseño de la camiseta usada en 1986 para el Mundial de 2010, y todo estaba en orden hasta que nos comimos el chamuyo de los alemanes. Sin embargo, hay un detalle que parece haber pasado desapercibido en esto de camuflarse con la mística del 78 y del 86: cambiar el diseño de los números en pleno desarrollo de la Copa del Mundo. Una situación que por diferentes motivos se dio en los últimos planteles campeones, y jamás se repitió.

En 1978, durante los primeros tres partidos correspondientes a la primera fase, la camiseta argentina mostró los distintivos números que lucían los equipos vestidos por Adidas. Estos dígitos estaban formados por tres líneas separadas, en clara alusión a la marca. El resultado era prolijo en prendas como las de Brasil, Francia o Perú, pero no tanto en la de Argentina: al ser una vestimenta que no tenía un color liso sino que mezclaba el celeste y el blanco, era complicado distinguir el número desde lejos. ¡Menos mal que no relataba Vilouta!

Haya sido por un pedido del periodismo o para cambiar una mala racha (casualmente, ese diseño se dejó de utilizar luego de la derrota ante Italia), a partir de la segunda fase se utilizaron números “con relleno“: un color sólido tapó las líneas sin que la casaca pierda identidad.

La tesis (?) de apuntar a estos pormenores como método infalible para ser campeones viene con bonus track en el capítulo referido a este certamen. Se trata del detalle en el pantalón del Pato Fillol: si se agudiza la vista, puede apreciarse que el 5 no tiene el mismo formato que el del resto de sus compañeros. Durante toda la Copa, el arquero usó esta prenda, cuya cifra parece estar hecha con una cinta, resultando bastante diferente a la de sus compañeros, que mantuvieron durante los siete partidos el dígito formado por las tres líneas en sus cortísimos shorts. Atención Caballero, Armani y Guzmán: esto es responsabilidad de ustedes.

Ocho años después, el cambio fue más drástico: en el encuentro frente a Inglaterra se usaron un par de juegos de camisetas (una para cada tiempo) compradas de apuro en México. Eran de marca Le Coq Sportif, pero no tenían escudos ni números, por lo que empleadas del América, donde concentraba la Selección, debieron implantarles estos elementos de apuro. Si hay texto, hay video (?):

El cambio en los números con respecto al partido frente a Uruguay, cuando se usó la prenda oficial, fue drástico: color, tamaño, diseño y hasta deporte, ya que según los testigos eran de un juego de camisetas de fútbol americano. A pesar de este contratiempo (¿o, tal vez, gracias a este contratiempo?) Argentina siguió su camino hasta levantar la Copa.

En fin, Sampaoli y compañía ya están avisados. A la mierda con Agüero o Higuaín, que la chupe (?) el 2-3-3-2: lo más importante es encontrar el momento justo para meter un volantazo y que la espalda de los jugadores luzca diferente al partido anterior. Ahí esta es la clave para que Messi se consagre.