Burgos con jogging de entrenamiento

Se apagaba la dorada década del 90 y también perdía fuerza la dictadura de Daniel Passarella al mando de la selección argentina. Aquella regla no escrita de tener el pelo corto para poder vestir la camiseta albiceleste, ya había sido vencida por Gabriel Batistuta y Claudio Caniggia, dos próceres que tenían espaldas suficientes para desafiar al DT. Pero había más.

Otra imposición estética del Kaiser para los jugadores convocados tenía que ver con la indumentaria de los arqueros: no quería que vistieran pantalones largos. Y así fue como sucumbieron dos adeptos y referentes de esa prenda, como Chiquito Bossio y Nacho González. Ambos usaron cortos en la Selección.

Sin embargo, hubo uno que transgredió la norma. Y ese fue Germán Adrián Ramón Burgos. Y lo hizo poco antes del Mundial de Francia.

El 22 de abril de 1998, el equipo del Dániel salió a la cancha en Dublin, para jugar un amistoso ante Irlanda. ¿La formación? Burgos; Ayala; Vivas, Sensini; Simeone, Almeyda, Verón, Ortega, Berti; López y Batistuta.

Ganó Argentina 2 a 0, con goles de Bati y el Burrito, pero el dato llamativo estuvo en el arco, ya que el Mono se atrevió a utilizar pantalones largos con las botamangas adentro de las medias. Y claro, no eran los típicos achupinados y reforzados que solían (y suelen) utilizar de los arqueros, sino que se trataban de unos adidas de entrenamiento que incluso tenían el logo del sponsor: Coca Cola. Algo prohibido por la FIFA.

Burgos no fue titular el en el Mundial y el verano francés tampoco nos regaló a Roa usando esos lompas, pero habría un segundo capítulo, aunque ya sin Passarella.

Y si hablamos de joggins, ¿cómo no caer en Bielsa? Bajo la dirección técnica del Loco, otra vez Burgos usó pantalones largos de entrenamiento. Fue en el amistoso ante Italia, el 28 de febrero de 2001.

Esa noche, en el frio romano, la Selección formó con Burgos; Vivas, Ayala, Samuel; Zanetti, Simeone, Sorín; Verón, Aimar; Crespo y Cristian González.

Y pese a que el Mono recibió un gol de caño por parte de Stefano Fiore, Argentina terminaría ganando 2 a 1, gracias a los goles del Kily y Valdanito.

¿Los pantalones largos? Nuevamente con las botamangas adentro de las medias. Eran de algodón, de la marca Reebok y también tenían el logo de la gaseosa. Otro jogging de entrenamiento usado en un amistoso FIFA.

Por todo esto, Burgos también fue siempre un distinto.

Banfield genérica Nanque (2001)

La vuelta a Primera División no fue el único regreso que vivieron los hinchas de Banfield en 2001. Tras varios años vistiendo marcas extranjeras como Lotto, Reebok y Diadora, a partir del segundo semestre de aquel año el equipo se volvería a vestir con Nanque, la histórica empresa textil del sur del GBA.

A pesar de tratarse de una relación cercana (Miguel Portell estaba a cargo de la compañía y su hermano Carlos era el presidente del club), la camiseta que el Taladro utilizaría en el Torneo Apertura no estaba lista cuando se disputaron los amistosos de pretemporada.

De esta manera, el Lorito Jimenez y sus compañeros salieron a jugar frente a Lanús con un modelo genérico, sin escudo ni publicidades. Eso sí: el logo de Nanque aparecía en el pecho y repetidamente en las mangas. Como para que no quedaran dudas del responsable.

Francescoli con logos invertidos (1985)

Pocos saben que Enzo Francescoli estuvo cerca de jugar en Boca. Fue en 1982, cuando todavía era una promesa que asomaba en Montevideo Wanderers. A pesar del interés del uruguayo por sumarse al plantel (por lo menos eso fue lo que contó su compatriota Ariel Krasouski, que por entonces jugaba en el Xeneize), los dirigentes no estaban convencidos, por lo que el posible acuerdo fracasó.

Pasó el tiempo, el Enzo tuvo su oportunidad en el fútbol argentino, y no la desaprovechó. A esta altura, se ha transformado en un símbolo de River Plate, y no se puede negar que lleva a la institución en su corazón. Y esto ya lo demostraba en 1985, al lucir una camiseta algo diferente a la de sus compañeros: solamente la suya tenía el histórico logo del león diseñado por Caloi del lado izquierdo, mientras que el de adidas aparecía en el otro costado. Además, la publicidad de Fate brillaba por su ausencia.

Hasta en este detalle en la vestimenta quedaba claro que el Príncipe era un distinto. Lo supieron todos, menos los dirigentes de Boca.

Boca negra y oro (2016)

Durante mucho el tiempo, el negro fue un color casi prohibido para las camisetas de fútbol. Y eso tenía una lógica: estaba muy relacionado a la vestimenta del árbitro, que rara vez cambiaba el tono de su indumentaria. Con el paso de los años y el crecimiento del marketing, las tradiciones fueron dejadas de lado y es así como la mayoría de los equipos de nuestro país (y del resto del mundo) se animaron a experimentar y a tener una casaca negra.

El último grande en llegar a tener ese color fue Boca Juniors, que en 2016 usó, por primera y última vez, un modelo similar al de la camiseta titular, pero que reemplazaba el azul francia por el negro y el amarillo por el dorado.

La presentación oficial fue en la fecha 10 del Torneo Transición, cuando el equipo dirigido por Barros Schelotto visitó a Tigre con varios jugadores suplentes, ya que estaba disputando la Copa Libertadores de América.

Ni bien los jugadores xeneizes se sacaron las camperas negras con vivos dorados, se pudo observar la ropa que tenía la misma combinación. ¡Si hasta los números eran color oro!

En aquella jornada, Boca perdió 2 a 0 con un inolvidable gol en contra de Jhonatan Silva. Y sí, evidentemente fue una noche negra.

Boca de rosa (2013/2014)

Después de rendirle un homenaje al pasado con la camiseta negra y blanca a bastones utilizada en el verano de 2012 y de meter un sold out con aquel experimento violeta doce meses más tarde, a mediados de 2013 Nike redobló la apuesta y presentó el nuevo uniforme alternativo de Boca Juniors: íntegramente rosa. Un supuesto guiño a la historia, que aparentemente no era tal.

Si bien con el tiempo se convertiría en uno de los outfits favoritos de las chicas que frecuentan las tribunas de Brandsen 805, aquel atuendo generó el repudio y la indignación de los hinchas más pasionales, que lo consideraban una traición a la historia xeneize.

“Dirigente$: si usamos la rosa, el partido no se juega. Boca es azul y oro”. Así amaneció una de las paredes cercanas a La Bombonera en la previa de la fecha 11 del torneo Inicial contra Rosario Central, que suponía el estreno de la nueva pilcha. Finalmente, por razones que nunca quedaron del todo claras, y en detrimento del reglamento, desde la AFA le comunicaron a Boca que debía jugar con la vestimenta tradicional y el Canalla haría lo propio con la suplente. Todo porque la rosa iba a estar acompañada por pantalones azules, iguales a los que habitualmente utiliza el cuadro rosarino.

Finalmente, tras las idas y vueltas, la casaca rosa salió a la cancha por primera vez en la despedida del Inicial 2013, ante Gimnasia y Esgrima La Plata en La Bombonera, acompañada de shorts y medias azules. El encuentro, apenas para marcar tarjeta, terminó 1 a 1 con goles de Franco Mussis y Emmanuel Gigliotti.

La polémica indumentaria volvió a aparecer, ya para despedirse, en el primer partido del verano 2014, curiosamente ante otro rival platense, Estudiantes. Esta vez, un conjunto minado de juveniles (Joel Rodríguez, Gonzalo Escalante, Francesco Celeste, Franco Fragapane, Joel Acosta, Guido Vadalá y Mauro González, entre otros) cayó por 1 a 0, con un tanto de Gastón Gil Romero.

Apenas un puñado de días después, la marca de la pipa presentaría la tercera camiseta de aquella temporada, que volvería a generar comentarios negativos entre los hinchas, historia que desarrollaremos en otra ocasión.

Chacarita con rayas horizontales (2009/2010)

Caramba, ingeniero, se nos ha venido con la camiseta de Chacarita”, escribió alguna vez el Negro Fontanarrosa, aludiendo a la principal característica de la clásica casaca del Funebrero: no podría ser confundida jamás con una remera o con una camisa de vestir.

Los bastones negros y rojos separados por delgadas líneas blancas son la identidad de Chacarita. La ves a una cuadra de distancia y no tenés dudas: esa que viene allá es una camiseta de Chaca. Salvo que a alguien se le ocurra darla vuelta…

A fines de 2009, la empresa TBS jugó con el diseño, poniendo los bastones de forma horizontal, al mejor estilo equipo de rugby. Algo que a la distancia puede parecer simple, pero que significaba una arriesgada movida en cuanto a lo visual para el equipo que meses antes había vuelto a Primera División.

Eso sí, para cuidarse el culo (?), también hicieron una tradicional, cosa de tener la horizontal solo como una de las alternativas. De hecho, el curioso modelo se vio muy poco durante la temporada (ante Vélez en el Apertura 2009 y ante Rosario Central en el Clausura 2010).

Después de aquella experimentación, el conjunto de San Martín tuvo otros modelos extravagantes y abarrotados de sponsors, pero nunca más con las rayas acostadas.

Temperley de lila (2015)

Hay clubes que no tienen una tradicional camiseta alternativa, por lo que puede entenderse que en una temporada se vistan con un determinado tono, en la siguiente con otro, y así (?). Real Madrid, por ejemplo, ha pasado por toda la paleta de colores conocida y por conocer; y nadie hizo un escándalo por eso. Lo opuesto sucede con las instituciones que tienen una o más tonalidades habituales, como el caso de Temperley, que, cuando no usa la casaca celeste, se podría vestir de blanco, negro o azul. Sin embargo, más de una vez sorprendieron con otro matiz por fuera de los que debería tener permitido usar.

El Gasolero ha jugado a lo largo de su historia con camisetas aurinegras, rojas, grises, albiazules, amarillas. Así que no debería extrañar que en un partido frente a Patronato por la Copa Argentina 2015 se haya vestido de lila, aunque para muchos sea violeta.

Aguirre, Boggino, Bojanich, Grbec, Di Lorenzo, Oroná, Terzaghi, Aprile, Esparza, Chimino y Dinenno, entre otros, celebran la clasificación a 16avos de final luciendo la extraña prenda que tuvo debut y despedida la tarde del 19 de marzo, en la cancha de Arsenal.

Cosas del marketing, que a esta altura ya no sorprenden. ¿Está bien? ¿Está mal? Cada uno tendrá su criterio. Peor es meter al Real Madrid y a Temperley en el mismo párrafo y quedar totalmente impune.

Sand con Islas Malvinas “al revés” (2015)

En 1569 se produjo un hecho al que hoy no le damos importancia, ya que lo vemos como algo habitual, pero que a partir de ese momento estableció una manera de pensar en todo el planeta. Se trató de la elaboración de un mapa por parte del geógrafo y cartógrafo Gerardus Mercator, que fijaba el norte como la parte superior.

¿Por qué así y no al revés, o de cualquier otra forma? Aunque hasta el día de hoy los astrónomos sostienen que no existe un “arriba” o “abajo” en el espacio, parece imposible cambiar esta percepción cada vez que miramos un mapa.

Teniendo esa referencia, tal vez lo que hizo Kappa en la camiseta de José Sand haya sido un acto de justicia y no un error en el estampado. En abril de 2015, al cumplirse un nuevo aniversario del desembarco argentino en las Islas Malvinas, el homenaje en la casaca del delantero de Aldosivi le llevaba la contra a lo establecido por Mercator cuatro siglos y medio antes.

El correntino jugó un par de partidos con las islas “al revés”, e incluso convirtió un gol. En el equipo marplatense terminó redondeando un rendimiento mejor al esperado, tras flojos pasos por Racing, Tigre, Argentinos y Boca Unidos. Eso, sí: una vez desvinculado del club, lo inhibió por un dinero que le había quedado por cobrar. Típico del buen Pepe.