Mundial Baldosero: la despedida

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Llega la última función de Mundial Baldosero y te invitamos a presenciarla: este domingo 9/10, a las 19 hs, en Balcón de Blues (Lavalle 3610, CABA). ENTRADA GRATIS.

Cinco años pasaron desde aquel día que creamos #UnMundialParaEnUnaBaldosa, aquella campaña con la que soñabamos cubrir nuestra primera Copa del Mundo. En el medio, le sacamos plata a un montón de gente, fuimos al Mundial, relatamos todas las vivencias en un blog, perdimos a la pantera, la recuperamos, volvimos sin la copa, colgamos un año, terminamos de editar el documental, lo presentamos en Brasil, Uruguay y distintas ciudades de Argentina.

Ahora llega el turno de despedirnos en Buenos Aires, para todos aquellos que aún no vieron semejante obra maestra de la cinematografía (?). Habrá birra, por supuesto. Los esperamos, putos.

#MundialBaldosero – La Final

Un año después, mandamos a lavar a la pantera y adentro le encontraron este video inédito de la final. ¿Melancolía? ¿Tristeza? ¿Calentura? Banquen que todavía no salió el documental. Mientras, este adelanto de #MundialBaldosero.

Fuera de Stock: los laterales con el pie (1993)

No deben ser muchos los que tengan en la memoria el Mundial Sub 17 de Japón 1993. Primero, porque todo sucedía en la otra punta del planeta, simulatáneamente con nuestras madrugadas. Segundo, porque la selección argentina no tuvo un buen desempeño. Y tercero, porque ese torneo se disputó hace más de 20 años. Sin embargo, hay algo de aquella competencia que ningún futbolero debería olvidar jamás: los laterales con el pie. Aquí el recuerdo de aquella extraña regla.

Así como el Mundial de Italia 1990 nos marcó eternamente gracias a la valentía de aquel equipo argentino que llegó a la final sin que le sobrara absolutamente nada, también para la FIFA significó un antes y un después. La exageración del juego defensivo produjo la escasez de situaciones de peligro. Se empezó a ponderar el trabajo de los entrenadores por sobre los jugadores. El promedio de gol de esa copa fue pésimo, el más bajo de la historia: 2.21 por partido. Evidentemente, había que hacer algo para que el gran negocio del fútbol también resultara atractivo y entretenido, más allá del resultado.

Uno de los grandes flagelos a combatir era el de la pérdida de tiempo. Y no hablamos sólo de esconder pelotas, cagones (?). Los arqueros demoraban muchísimo, gracias a que por aquel entones era posible tomar la pelota con las manos después de un pase con el pie de un compañero. Se tenía que terminar con eso. Por eso es que en el Mundial Sub 17 de 1991, también en Italia, se probó aquel primer gran cambio, sobreviviente de muchas otras variantes que distintos jugadores, entrenadores, árbitros, dirigentes y periodistas especializados habían sugerido para que la International Board modificara el reglamento.

Luego del experimento, en el que los arqueritos se acostumbraron rápidamente a jugar con los pies ante un pase, la FIFA no tardó mucho en integrar esa regla al resto de sus competencias. Ya para 1992 y a pesar del instinto natural de cualquier portero, agarrarla con las manos en esa situación dejó de ser una costumbre. Bue, para todos no (?).

En el camino quedaron otras modificaciones, que también se implementaron aquel año, pero que nunca funcionaron: como la zona de la posición adelantada, que no arrancaba desde la mitad de la cancha, como estamos acostumbrados a ver, sino que partía desde el área grande, hasta el final de la cancha: 16,5 metros de largo. Para que quedase más claro cuál era la zona del offside, además, la línea frontal del área se extendía hacia los laterales. Nadie entendió nada, todos estaban atentos a no quedar en fuera de juego y los partidos fueron más horribles que lo habitual. Se descartó.

También en 1991, pero en el Mundial Sub 20 de Australia, nació “La muerte súbita”, que ya recordamos en este sitio. La regla no tardaría en morirse, paradójicamente.

Sin lugar a dudas, el cambio reglamentario que más llamó la atención en esa época tuvo que ver los los saques de banda, que desde 1882 tomamos Branca se habían hecho con las manos. ¿Por qué había que cambiarlos? Según la gente del CIHEFE, el que tiró la idea (o la bronca) fue el entrenador del Arsenal, Arsène Wenger, cansado de los vivos (?) como Rory Delap, un especialista en laterales-centros. Algo así como Alcami en Atlanta o el uruguayo Rosano en los equipos de Caruso Lombardi. La efectividad, discutible. Pero sacaban fuerte, eso sí.

El Mundial Sub 17 de 1993 sirvió, entonces, para probar algo que parecía (y sigue pareciendo) increíble: los laterales con el pie. No se podía marcar un gol directo mediante un saque de banda, pero sí se podía enviar centros peligrosos al área, favorecidos además por la ausencia de posición adelantada. Para tal acontecimiento novedoso, mandamos a nuestros mejores hombres (?).

José Burtovoy, Fabricio Fuentes, Federico Domínguez, Milton Acosta, Rodrigo Vilariño, Norberto Orrego, Nicolás Diez, Andrés Grande (el hombre encargado de los laterales por la derecha), Leonardo Biagini, Mauro Cantoro, Kurt Lutman, José Ramírez, Ariel Ruggeri, José Manuel Moreiras, Emiliano Romay, Rubén Cantero, Pablo Rodríguez y Fernando Della Sala fueron los conejillos de Indias (?). Argentina fue eliminada en la fase de grupos, detrás de Nigeria y Australia.

Los resultados de la nueva regla, a nivel general, no tardaron en llegar. Por esa vía se marcaron 4 tantos en la competición, lo mismo que a través de los saques de esquina. Además, los equipos trataban de mantener la tenencia del balón para evitar un lateral en contra, que suponía una situación de riesgo. Sin embargo, no todo era color de rosa.

Cada pelota que se iba afuera por las bandas, terminaba en una pérdida de tiempo, porque cada equipo tenía uno o más especialistas, que se preparaban como si fuesen a ejecutar el tiro libre de sus vidas, pedían distancia y no hacían otra cosa que demorar el trámite del partido. Insoportable.

Como si fuera poco, ese capricho de los laterales con los pies casi deriva en algo que hubiese sido difícil de superar: Chile campeón del mundo (?). Por suerte, el sueño de los trasandinos sólo llegó hasta semifinales y los laterales volvieron a ser con las manos.

El mundo mantiene su equilibrio.

Volveremos, volveremos (?)

Y un día volvimos. Al país y a nuestro formato tradicional. Después de 34 días de recorrer las rutas brasileñas, regresamos con la satisfacción de haber visto, tal vez, el mejor mundial de nuestras vidas. Ya de por sí, el viaje salió perfecto, mucho mejor que lo que habíamos imaginado. Pero además, a eso se le sumó una copa bien jugada, atractiva y llena de lujos de Rojo emotividad.

Todo lo que vivimos en Brasil, desde la llegada a San Pablo hasta la final en Río de Janeiro, quedará registrado por la eternidad (?) en el sitio www.mundialbaldosero.com (todavía quedan un par de crónicas que publicaremos estos días) y en el documental que saldrá a la luz, esperemos, antes de que termine el año.

Por el momento, mientras terminamos de acomodarnos, lo único que le podemos ofrecer es el regreso de la vieja baldosa, para los que extrañaban. Con el correr de las próximas semanas, recuperaremos nuestro ritmo habitual.

Gracias a todos por el aguante. Son todos putos, sépanlo.

Llegó el Mundial

Informamos a todos nuestros lectores que, a partir de este momento, el sitio estará dedicado, con exclusividad, a todo lo que tenga que ver con el Mundial. Esto significa que, cada vez que ingresen a enunabaldosa.com, serán direccionados al blog que creamos especialmente para este acontecimiento: www.mundialbaldosero.com

El contenido, de todas formas, será acorde a nuestro estilo, con las secciones de siempre (sí, Área Chicas también, tranqui), pero adaptadas a las historias mundialistas de todos los tiempos. Más o menos lo que venimos haciendo desde hace unos meses, para ir entrando en clima.

Sabemos que a más de uno el mundial le chupa un huevo (?), porque en este espacio nos hemos abocado, desde siempre, al fútbol argentino. Pero también es cierto que estando en Brasil, cumpliendo el objetivo que nos planteamos en 2011, se nos iba a hacer imposible seguir manteniendo ambos espacios, por eso decidimos unificarlos.

Todo volverá a la normalidad después de la Copa del Mundo. Mientras tanto, pueden seguir comentando y participando como siempre en los posts mundialistas, que serán muchos y variados. Estuvimos imaginando mucho tiempo este momento, así que esperemos que nos acompañen. Y esta no es una #BanderaDeGodoyCruz (?).

Gracias, putos.