Alcaraz Walter

Walter Oscar Alcaraz (Guadaña / El Negro / Cuco)

¿Ponerse un locutorio? ¿Abrir una cancha de paddle? ¿Apostar al dólar? ¡Nada de eso! Si hubo un negocio de alto riesgo en la década de los noventa, ese fue el de jugador de fútbol profesional medianamente habilidoso. Más aún, si la falta de fortuna hacía enfrentar tu frágil humanidad contra ese temeroso escuadrón suicida llamado Club Atlético Vélez Sársfield.

Porque, recordemos, agarrabas la pelota en la mitad de la cancha y aparecían, cual zombies sedientos de carne, Carlos Compagnucci y El Negro Marcelo Gómez para hacerte la vida imposible con una caterva de recursos de los cuales el cachetazo era el más leve. Pasabas y se materilizaba Flavio Zandoná dispuesto a convertir a cualquier perejil, probablemente vos, en su nuevo Edmundo. Luego venía -tirando la plancha desde Piguë- Roberto Trotta con sus escupidas y su chamuyo. Chocabas contra las piernas y codos de Víctor Hugo Sotomayor y el tipo salía indemne con su angelado aire de “si yo simplemente soy un pobre científico que busca la cura contra el cáncer”. Y atrás de él, claro, aparecía sonriéndose diabólicamente El Pacha Cardozo, quien, básicamente, no tenía ningún pudor de bailar un malambo sobre tu tibia… ¡Y todavía faltaba enfrentar a José Luis Chilavert, viejo! Con esta mafia en la retaguardia ¿Cómo no iba a llegar a Campeón del Mundo aquel equipo de Carlos Bianchi? Así cualquiera, hermano…

A Dios gracias y por el bien del deporte, los nombres antes mencionados quedaron anclados en el manual de ritos, conjuros y sartilegios del Siglo pasado. Sin embargo, la gente del Fortín volvió a sentir aquel mix de emociones vividas gracias a la sinfónica de Compagnucci, Gómez, Zandoná, Trotta, Sotomayor, Cardozo y Chilavert –no la de volver a ganar torneos continentales, está claro- con sus dosis justas de violencia, lesa humanidad y mala leche, en las escuetas presentaciones de Walter Alcaraz por Primera División.

alcarazwalter01

A veces zaguero, a veces lateral, siempre “uno que está en el fondo”, Guadaña nació el 7 de abril de 1983 en Lomas de Zamora. Surgido de la cantera velezana, debutó (y como titular) en la jornada 17 del Apertura 2002, cuando el entrenador, Carlos Ischia, decidió dejar de lado su poco productiva línea de tres y probó con cuatro defensores, ubicando a Alcaraz en la posición de lateral izquierdo. ¿Cómo le salió? Re bien, perdieron 2 a 0 con Newell’s y Roberto Nanni se hizo un gol en contra. De regreso al líbero y stopper, El Pelado no quiso quemar al purrete y lo dejó como titular en las dos últimas fechas de aquel campeonato.

Pero claro, estamos hablando de uno de las tan mentados “ciclos de transición” por los que siempre, pero siempre, transita el club de Liniers. Por tal razón, en el Clausura ´03 Alcaraz tuvo su mejor producción en Primera (12 partidos como titular), alternando con Emiliano Dudar, Santiago Ladino, Fabricio Fuentes, El Ruso Uglessich, Maxi Pellegrino y Hernán Pellerano, sin ser ninguno de los mencionados titular indiscutido. Al menos, el bueno de Guadaña nos regaló un gran repertorio de murras, patadas y topetazos.

En la temporada 2003/04 el defensor apenas metió 10 encuentros, siendo lo más destacado un gol en contra en el empate 3 a 3 frente a Boca en La Bombonera (falsamente atribuido al baldosero Carlos Marinelli). Luego sucedió lo inevitable: el regreso de Alcaraz a la Reserva durante un año para ver si aprendía a diferenciar una número cinco de un peroné. El objetivo tardó en concretarse. Por tal razón, nuestro protagonista vio desde la platea al Fortín campeón del Clausura ’05.

Reintegrado al plantel principal, desde mediados de 2005 a finales de 2006 Walter Alcaraz disputó sus últimos 13 encuentros con La V Azulada. Pero, eso sí, repitió su momento de gloria: otro gol en contra en un empate 3 a 3; en esta ocasión frente a Tiro Federal de Rosario. No cualquiera, eh.

La primera fecha del Apertura ’06 marcó su despedida abrupta de Primera División. Esto sucedió cuando visitaron a Newell´s en Rosario y dos entonces ignotos debutantes delanteros paraguayos llamados Santiago Salcedo y Oscar Cardozo se hicieron un festín con la defensa velezana pero, por sobretodo, con un lentísimo y cuadradísimo Walter Alcaraz. Después de aquel 0-3, todos en Vélez le dijeron hasta nunca.

Un préstamo de un año y medio en Chacarita (2007/08) de la B Nacional, pareció ser la mejor opción para todos. Y allí sus violentos recursos y su aura peronista fueron en principio festejados; pero se le volvieron totalmente en contra luego de cometer un penal de lo más insólito, pelotudo e inexplicable en el último minuto de un encuentro frente a Platense. Lo bueno es que allí lo dirigió Pedro Damián Monzón y su suplente era El Chaco Insaurralde… ¡Agarrate las canillas! Con el pase en su poder, Alcaraz se sumó a otro equipo de Segunda: Aldosivi (2008), pero su horrible desempeño sumado a una velocidad digna de quien corre en chancletas por la arena de la playa Bristol obligaron a los dirigentes a rescindirle el contrato a los seis meses.

alcarazwlter02

En Los Andes (2009/10), Guadaña se dio el lujo de meter un descenso a Primera B Metropolitana y jugar una temporada completa en esa categoría. Luego, y como una especie de justicia poética, los hermanos Schiavi se sintieron identificados con él y lo llevaron al equipo de su pueblo: Rivadavia de Lincoln (2011), donde disputó el Torneo Argentino A.

Flandria (2011/12, B Metro), Almagro (2012/13, B Metro), Olmedo (2013) y Macará (2014) ambos de la Segunda de Ecuador, Huracán de San Rafael (2014, Argentino B) y un sospechoso y revelador paso testimonial por Platense (2015, B Metro) fueron los equipos donde el defensor continuó su faena. Hoy, por supuesto, nuestro homenajeado está retirado y no sabemos a qué se dedica. Lo que si sabemos, con seguridad, es que miles de jugadores habilidosos respiran aliviados y no huyen cobardemente hacía otro costado como cuando divisaban la robusta, desenfrenada y salvaje silueta del Negro Guadaña. Porque esa fue la inexorable consigna durante algún tiempo… Fuga de Alcaraz.

Giménez Damián

Damián Joel Giménez (El Cebolla)

Rústico lateral izquierdo y en ocasiones descarado volante por la misma franja, quien se convirtió en un emblema no sólo de Banfield -donde es recordado con una sonrisa- sino de todo el fútbol argentino, por el emocional hecho fundamental (?) de tratarse del último bastión del jugador con pelo largo y colita, tan en boga entre mediados de los ochenta y finales de los noventa. Ajeno a su época desde el vamos, en su corta estadía en Primera División El Cebolla Giménez se caracterizó por utilizar la violencia y la vehemencia que caracterizó a los defensores de antaño.

Nacido en Lomas de Zamora el 26 de febrero de 1982, el propio Taladro fue el lugar donde comenzó su carrera de inferiores. Promovido al primer equipo en 1999, jugó en cuentagotas en aquella estadía de Banfield por el Nacional B. Así y todo, Giménez alcanzó la gloria cuando fue titular en la Segunda Final por el ascenso de 2001 frente a Quilmes (4-2) y dio la vuelta olímpica junto a históricos como Christian Lucchetti, Julio Barraza, El Archu Sanguinetti, El Gatito Leeb, Garrafa Sánchez, El Loco González, El Pelado San Martín y El Yagui Forestello. Y también se confundió en un abrazo (?) con infaltables baldoseros como Pablo Del Río, Fabián Santa Cruz o Martín Mazzuco.

Ya en la máxima categoría, El Cebolla debutó como titular en la primera fecha del Apertura ´01 ¿Y cómo le fue? Fenómeno, perdieron 0-5 contra Newell´s como locales y Maxi Rodríguez, quien se movía por su andarivel, marcó tres tantos. El lateral se mantuvo como titular algunos encuentros más acumulando derrotas y derrotas, hasta que la salida del entrenador Mané Ponce, la llegada de Luis Garisto y la recuperación del colombiano Brahaman Sinisterra, lo devolvieron hasta el final de aquella temporada a la Reserva.

gimenezcebolla01

Entre mediados de 2002 y julio de 2005, Giménez metió 37 encuentros ingresando en el 80 % de las ocasiones entre los minutos 85 y 93. Fue en el Clausura ’05, ya con Pelusa Falcioni como director técnico, cuando El Cebolla tuvo su mejor rendimiento: ocho partidos como titular. Y fue precisamente por aquellos días cuando tuvo su jugada inolvidable. Esa que lo inmortaliza en el panteón de la baldoseridad.

Cuartos de Final de la Copa Libertadores 2005, partido de ida. River Plate visitó al Taladro en plena ebullición de la jodita Tuzzio – Ameli. El encuentro finalizó empatado 1 a 1, pero lo que el gran público recuerda, aparte de al Chipi Barijho tocándole las nalgas al Coco, es la violenta patada que El Cebolla Giménez le metió a Javier Mascherano y que ni siquiera fue merecedora de tarjeta amarilla… El Jefecito se revolcó, sufrió y lloró como si las cinco finales perdidas se le hubieran venido todas al pecho al mismo tiempo.

Sin nada más que hacer por el sur y con el pase en su poder, nuestro protagonista enfiló para Rosario y se sumó a Newell’s Old Boys (2005), como una joda del Presidente Eduardo López al entrenador chileno Juvenal Olmos, quien se cansó de pedir a sus compatriotas Gonzalo Fierro, Waldo Ponce y Rafael Olarra pero que se tuvo que conformar con El Cebolla como refuerzo.

De entrada, fue titular como volante por izquierda en la histórica serie perdida frente a Rosario Central por la Copa Sudamericana (relegando al Burrito Ortega, Fernando Belluschi y al Piojo Manso… ¡que ganas!) lo cual definió la suerte tanto de Giménez como del técnico trasandino. Tras diez encuentros plagados de derrotas y suplencias, el jugador abandonó la tierra de Lionel Messi.

Tras aquello, El Cebolla apareció en Italia para jugar en el Pescara (2006) de la Serie B, donde fue dirigido por un tal Maurizio Sarri, quien lo utilizó en apenas 12 ocasiones. Luego regresó en el país para disputar el Clausura ´07 en Nueva Chicago, despedirse de Primera División y meter un descenso junto al Mono, El Negro Martínez, El Turco Hanuch y Lucio Filomeno, entre otros.

Chornomorets Odessa de Ucrania (2007/09), Alki Larnaca de Chipre (2009/2010), Temperley (2010/11), Leandro N. Alem (2011/12), Atlético Chascomús (2012), Villa San Carlos (2012/14), Textil Mandiyú (2014) y Cerro Largo de la Segunda División de Uruguay (2015/17), fueron los lugares donde Damián Giménez pasó ese precioso rango de vida que va desde los 25 a los 35 años, oscilando por casi todas las categorías que puede conocer un ser humano.

cebollagimenez03

Ya sin su entrañable cabellera desalineada, claro, pero con la misma pierna fuerte de toda la vida. O todavía más. Es que, se sabe, la cebolla pelada siempre arranca el doble de lágrimas…

 

Laumann Roberto

Roberto Alejandro Laumann (Carucha)

Algún domingo remoto de mediados de 2002. Tarde, oscuridad, lluvia. Con poco ánimo y estima, me debatí entre las únicas tres opciones que me seducían desde el horizonte: pegarme un corchazo por la suerte –mala, poca, chota– que corrió la Selección Argentina en el recientemente fenecido Mundial de Japón / Corea; ahorcarme por tener que trabajar durante diez horas un feriado en un renombrado supermercado marplatense luego de habérmela puesto en la pera en un boliche o cortarme las venas por lo que habían hecho con ese fraternal amigo semanal de la juventud llamado El Gráfico, ahora devenido en olvidable publicación mensual.

Tras mucho analizarlo, decidí descartar la pistola, la soga y la navaja, y finalmente compré la revista, número en el cual aparecía en portada la reciente gran aparición de nuestro fútbol –Andrés D’Alessandro- y que, oh sorpresa, contenía de regalo una guía del Torneo Apertura 2002, próximo a comenzar. Vale aclarar que, en ese momento, me encontraba sumergido en una profunda depresión post Mundial, sensación en donde uno no sabe qué jugador sigue en su club, ni quien se fue al exterior, ni a qué equipo. Así que la guía venía como anillo al dedo.

Subí al colectivo con El Gráfico debajo del brazo y me dirigí hasta los asientos del fondo para desparramarme con mayor comodidad, no sin antes escuchar a dos jovencitas piropearme y verlas hacerme ojitos y tirarme sonrisitas… porque podría haber estado ojeroso y de resaca, pero siempre fui un diablillo (?).

Y ahí me dispuse a analizar, con detenimiento, a la guía y, por supuesto, también a las dos pibas: “de las dos, la morocha está mejor, lejos”. Último Top de Boca: Carlos Tévez; El que se viene: César González. “Como me enloquece cuando las minas se hacen rodete, puta madre”. Último Top de Colón: Hugo Ibarra; El que se viene: Marcelo Long. “Mirá como me mira y se sonríe. ¿Le digo algo ahora o espero a llegar al puerto?”. Último Top de Independiente: Gabriel Milito; El que se viene: Emanuel Rivas. “La rubia está también… No te digo que me pongo de novio, pero le acabo adentro y después me borro (?)”. Último Top de Newell’s: Maxi Rodríguez; El que se viene: Gustavo Rodas.

Lo que siguió fue oscuridad, completa, hasta que de golpe escucho: “¡Uh, sale con baba!” y como un acto reflejo me desperté y tragué mi saliva ante la cara de asco y condescendencia de las dos flacas, quienes ya se disponían a bajarse del colectivo.

Lamentándome por una impensada oportunidad perdida, me dispuse a continuar con lo único que podría sacarme la bronca e impedir que me duerma otra vez y termine bajándome en Miramar: La Guía del Apertura. Cuando agaché la mirada, vi, como un recordatorio eterno, una espesa y grumosa mancha de baba sobre un nombre: Roberto Laumann. Y a esa persona no la pude olvidar jamás. Pero, ¿dé quien se trataba?

laumann02

Lateral derecho o zaguero central nacido en 1979, Laumann debutó en la primera fecha del Apertura ’02, cuando Olimpo regresó a Primera División y fue derrotado por el debutante absoluto Arsenal con un gol del Tano Piersimone. Por algunas lesiones y la llegada de Dario Marra, nuestro protagonista no volvió a jugar ni a ir al banco durante el resto del torneo. Reapareció en el Clausura ’03, donde sólo jugó en una derrota por 0-3 frente a Nueva Chicago, en Bahía Blanca.

El siguiente torneo –Apertura ‘03- fue el más productivo para el defensor: 2 partidos. El encuentro completo frente a Lanús (2-2) y 18 minutos frente a Nueva Chicago (1-1). Se despidió con una derrota por la mínima contra Arsenal por el Clausura ’04 con gol, otra vez, del Tano Mauricio Piersimone. Carrera capicúa (?).

¿Y que siguió a todo eso para Carucha Laumann? Ascenso profundo y regional con las camisetas, por ejemplo, de Villa Mitre y Unión de Bahía Blanca o de Unión de Tornquist. Demasiado poco para quien fue sindicado como La promesa a seguir de Olimpo por la prestigiosa revista El Gráfico. Una promisoria carrera que se diluyó como una asquerosa mancha de saliva en una página…

Malbernat Rodrigo

Rodrigo Malbernat (Roro – El Gordo – El Facha)

Volante central o por izquierda con un vistoso y prolijo dominio del balón y además poseedor de un apellido ligado a la más profunda alcurnia pincharrata, nuestro protagonista de hoy es sobrino del histórico Oscar Cacho Malbernat, quien fuera capitán de Estudiantes de La Plata en aquellos sanguinarios y gloriosos días de la lejana década de los sesenta.

Rodrigo Malbernat (Avellaneda, 06/08/1985) también logró vestir la casaca de El León, aunque solo en Cuarta División y en Reserva, previo paso por las infantiles de Independiente y de River Plate. Es más, llegó a entrenar, esporádicamente, con el primer equipo en épocas de Jorge Burruchaga y de Mostaza Merlo. Y ahí, en una de sus primeras entrevistas, declaraba muy suelto de cuerpo: “Si bien me inicié en dos equipos con una filosofía distinta, más acorde con mi juego, ya me pude adaptar a la forma de ser de Estudiantes”. Porque, claro, jamás hay que renegar de las raíces…

Pero claro, un día llegó El Cholo Simeone, quien desconfía de los pibes líricos como todo hombre de bien (?) y le bajó el pulgar sin remordimientos. Sin nada más por hacer en la Ciudad de Las Diagonales, El Roro bajó hasta la Primera B Metro para jugar un partido en Deportivo Morón (2006/07) y siete encuentros en dos temporadas en Acasusso (2007/09). Todo eso, claro, aderezado por las lesiones. Ya que estamos hablando de un jugador bastante “golpeable”, como diríamos en la cárcel el barrio.

Con el pase en su poder y cuando todo hacía presuponer que jamás veríamos su estética figura en Primera División, un buen día de mediados de 2009 El Gordo se apareció en una prueba en el Huracán de Ángel Cappa, quien seguía profundamente dolido tras haber perdido pocos días atrás el Clausura 2009 frente al poderoso Brazenas Sársfield. Cuando lo vio jugar, El Bigotón se relamió: “Este pibe tiene sangre bilardista y juega al Tiki-Tiki… Si lo hago afianzarse en Primera, me anoto un poroto y consigo un converso que no logró ni el propio Torquemada…”. Peroooo…

Por supuesto y por más ganas de jugar al ras del piso que tuviesen, fue muy violento pasar de un mediocampo donde brillaban Bolatti, Toranzo, Pastore, El Maestrico González o Matías De Federico a otro donde hacían lo que podían Lucas Trecarichi, Alan Sánchez, Luciano De Bruno o el uruguayo Diego Rodríguez Da Luz. El Roro Malbernat no pudo ser menos que esto y fue manyado por uno de los peores Globos que se recuerde en mucho tiempo. Y eso es decir demasiado, eh.

Debutó en la sexta jornada de aquel Apertura 2009, ingresando por Nicolás Trecco para jugar los últimos siete minutos en la derrota 0-2 frente a Vélez. Luego metió minutos basura frente a Racing (3-1), Tigre (2-2), River (0-0) y Colón (0-3, con triplete del hasta hace poco quemero, Federico Nieto), para despedirse de Primera División nada más y nada menos que siendo titular en el clásico frente a San Lorenzo. Malbernat fue reemplazado en el entretiempo y no pudo ver desde dentro del campo de juego la histórica asistencia del nigeriano Félix Orode al Chaco Torres para el 2 a 0 definitivo de Los Cuervos. Eso fue demasiado…

Tras una lesión que lo mantuvo alejado de las canchas, a mediados de 2010 Rodrigo Malbernat rescindió con Huracán y se transformó en un enigmático paria que pasó por diversas instituciones y categorías, ostentando un promedio de apenas diez encuentros por año y firmando con algunos clubes sin nunca jamás debutar.

Juventud Unida de San Luis (2010/12), San Martín de Tucumán (2012/13) y Deportivo Maipú (2013/14) del Argentino A; luego Independiente Rivadavia (2014) y All Boys (2015) del Nacional B; y más adelante Talleres de Remedios de Escalada (2016/17) de la Primera B Metropolitana, figuran en su abundante curriculum.

Desde mediados de 2017, El Roro defiende la camiseta de El Porvenir de Primera C, junto al baldosero deluxe José Shaffer y al aspirante a Under Ladrón inglés -formado en la Academia Beckham- David Olaoye… así que, por supuesto, vamos a tener un ojo apuntando pa’ Gerli. Como siempre, viejo. Como hice yo mismo esta noche…

Trapasso: Las banderas de River para El Tolo

A todos los futboleros nos sucede, con seguridad, que hay ciertos ídolos, personajes, costumbres y/o instalaciones de nuestro club o selección, sobre los cuales no sentimos ningún afecto, cariño, empatía, reconocimiento o consideración ¿Y por qué razón? Lo primero que podríamos argumentar es que C´Est La Vie… Y, probablemente, esa sea la más valedera justificación.

También, puede haber ocurrido que nos hayan ofendido ciertas actitudes del protagonista en cuestión -tanto ínfimas como supremas o ambas- que logran ponernos histéricas, soporíferas e irritables, como hace una candente adolescente con el pibe que la desvirgó (?).

Ya expuesto el asunto, solo resta preguntarles a ustedes, hinchas de River Plate ¿Qué onda papi (?) con el Tolo Gallego?

trapassogallego01

Américo Rúben Gallego llegó a River Plate en 1981, procedente de Newell´s Old Boys y con la medalla de campeón del mundo colgando del cuello. Mediocampista central aguerrido, vivo y kapanga del vestuario; con su nivel futbolístico mandó al banco a un prócer e hijo pródigo de la casa como Reinaldo Carlos Merlo. Además, ganó dos títulos domésticos y fue el primer capitán Millonario en levantar las copas Libertadores, Intercontinental e Interamericana… méritos suficientes como para ser amado por el resto de sus días ¿no?

Pero la cosa no terminó ahí. Una vez retirado de la actividad en 1988 y tras un breve paso como entrenador por las divisiones inferiores de La Banda, fue el primera guitarra del cuerpo técnico de Daniel Passarella (el bajo lo tocaba Alejandro Sabella) en el exitoso primer ciclo del Kaiser al frente de River Plate (1989/94). El Tolo, puertas adentro, ejercía como un balanceante personaje de comedia, entre lo libertario de Pachorra y lo milico del otrora Gran Capitán.

La gloria como director técnico le llegó a Gallego luego de ganar en forma invicta el Apertura ’94; torneo en el que dirigió al equipo en solitario por que sus compañeros de formula ya habían agarrado el timón de la Selección Argentina. Tras renunciar a la institución para acompañar a Daniel Alberto en el combinado nacional, llegaron las primeras miradas de reojo por parte del pueblo Millonario. Bah, en realidad eso y haber avalado la llegada del Inglés Carlos Lord Voldemort Babington al frente del primer equipo. No era para menos.

trapassogallego02

Tras cuatro tumultuosos años coronados con el cabezazo de Ortega a Van der Sar y luego de un chaplinesco Mal Pase con el Betis de España, en febrero de 2000 Américo Gallego regresó al mando del primer equipo de River Plate de una manera sorpresiva y con demasiada baranda a opereta.

¿Por qué razones? Porque el entonces actual campeón Ramón Díaz fue “renunciado” 48 horas antes del arranque del Clausura; porque el exiliado en Colón de Santa Fe por el riojano, Hernán Díaz, ya había regresado a Capital luego de una sugerente tapa de la extinta revista Mística de Olé y porque el propio Tolo ya había realizado una entrevista con sesión de fotos para El Gráfico. Dolidos por un incondicional amor hacía El Pelado Díaz, ciertos hinchas de River tomaron nota de estas “sutilezas” y esperaron el momento oportuno para facturarlo. Tanto a la Comisión Directiva como al viejo nuevo entrenador.

La cosa, como era de esperar, se le pudrió al Tolo en mayo de 2000. Con buen paso e invicto en el torneo local y luego de ganarle por 2 a 1 a Boca Juniors el partido de ida de los Cuartos de Final de la Copa Libertadores, Gallego prosiguió hasta el hartazgo con un discurso soberbio, ególatra y narcisista, en principio destinado a generar el malestar en los rivales. Pero que se le volvió totalmente en contra cuando manifestó: “para estar en la bandera de Angelito y Ramón hay que satisfacer a los hinchas de otra manera”, dando a entender, quizás, que había que poner un diezmo (?) para que tu caripela sea inmortalizada con aerosol. ¿A vos te parece?

trapassogallego04

A eso, en desmedro del Tolo, le prosiguió a los pocos días la hiriente eliminación de la Copa Libertadores por 3 a 0 frente a Boca (con la frase “si ellos ponen a Palermo yo lo pongo a Enzo” y el posterior muletazo del Loco, incluidos) y 96 horas después la pérdida del invicto por el torneo local con un tremendo e inolvidable zapatazo del peruano Juan José Jayo de Unión de Santa Fe que enmudeció al Monumental.

Más allá de aquellos resultados deportivos, el espectador neutral, si es que existe, sintió que algo se quebró para siempre entre Américo Rubén Gallego y la gente de River Plate. Los Millonarios, o gran parte de su gente, argumentaron que el entrenador no respetó la lírica historia futbolística de la entidad y que por eso el rival de toda la vida había llegado a Tokio. Por su parte, el entrenador no dudaba en echar las culpas de todo malestar a jugadores del plantel que no habían superado los 22 años, lo cual irritaba aún más a los hinchas de La Banda. ¿Qué es primero? ¿El descenso huevo o La Gallina? Es más, ganaron el Clausura 2000 con el trinomio Aimar/Ángel/Saviola y, al parecer, nadie, pero nadie, lo celebró.

trapassogallego05

¿Y qué le siguió a todo eso? El histórico River Plate de Los Cuatro Fantásticos que perdió, insólitamente y como local, el torneo vernáculo frente a Boca por culpa del paraguayo Derlis Soto de Huracán. Un casi paro cardíaco que sufrió el entrenador en el Torneo de Verano de Mar del Plata 2001, cuando tanto hinchas de San Lorenzo como de River cantaron “se desmaya / El Tolo se desmaya” al ritmo de “It´s a Heartchade” de Bonnie Tyler. Y dos dolorosas orteadas por 3 a 0: la que los eliminó de la Copa Libertadores de 2001 frente al Cruz Azul de México y la que sufrieron frente a Boca en La Bombonera por el Clausura 2001, la tarde que nació El Topo Giggio.

Todo eso, amén de haber perdido dicho torneo con el paraguayo Derlis Soto de Huracán otra vez como verdugo y de haber soportado Gallego la humillación de que le saquen a medio cuerpo técnico y que las órdenes las diera el recién llegado Patricio Hernández mientras al Tolo lo exhibían, medio gagá, como a Juan Pablo II en su última etapa.

En medio de todo eso, muchas banderas en el estadio (además de la que ilustra este post) y tapas de periódicos que despotricaban contra el entrenador desde la misma interna del club. Una idolatría que debería ser incuestionable y que, sin embargo, Américo Rubén Gallego perdió por haberse ido de boca ¿De boca? No, muchachos, de Boca era Passarella y le contaba a la abuela como iba a matar a esas gallinas de mierda…

 

Resaca: Duff, la cerveza amarilla

Si cualquiera de nosotros -ya sea perteneciente a la Generación X o Millenial- pensó en cerveza seguro que automáticamente pidió Duff. Y si, viejo, cerveza Duff, Duff Beer. Porque, mal que le pese alguno y aunque no lo hayan pensado, esta birra ficticia es probablemente la más reconocida de todo el planeta.

Y es que esta bebida alcohólica surgió y es la favorita de los personajes de la serie estadounidense The Simpsons; tira animada nacida en 1989, la cual durante años se destacó por su ácido e hilarante sentido del humor, su reflejo sobre la sociedad occidental, sus sátiras, sus parodias y sus personajes invitados, pero que desde hace un par de lustros a esta parte es apenas un mero vehículo para predicciones…

¿Cuál es tu profe (?) favorita de Los Simpsons? Escribinos, te leemos (?)

Bautizada así en honor al bajista de Guns N´ Roses, Duff The King of Beers McKagan (como lo presentaba Axl Rose sobre el escenario), se caracteriza por los diferentes estilos que se comercializan, como sí también por las sonantes borracheras que padecieron Homero y Barney, pero, sobre todo, por haber auspiciado y traído hasta nuestros hogares el partido más famoso de la historia de la humanidad.

¿Argentina – Inglaterra en México ´86? ¿Alemania – Francia en España ´82? ¿Brasil – Alemania en el Mundial 2014? Nada de eso. Acomódense en sus asientos y disfruten, que este match no necesita presentación. Y, por supuesto, dígale si a la violencia bien entendida (?).

Mucho más serios e intelectuales, cuando a los futboleros nos dicen “Duff”, no pensamos automáticamente en cerveza, curdas ni resacas, sino que se nos viene a la cabeza la figura colorada del mediocampista y atacante irlandés Damien Duff, quien jugó en Blackburn Rovers (1996/2003), Chelsea (2003/06), Newcastle (2006/09), Fulham (2009/14), Melbourne City de Australia (2014/15) y se retiró en el Shamrock Rovers de su país (2015).

duffbeer01

Por supuesto, el viejo y querido Damien Duff jugó durante 15 años en las diferentes selecciones de Eire, quedando en la historia por haber marcado el primer Gol de Oro o de Muerte Súbita en una Copa del Mundo (a Marruecos por los Octavos de Final del Mundial Sub-20 de Malasia ’97, donde fueron eliminados por Argentina en Semifinales) y por haber sido uno de los grandes protagonistas del Mundial de Japón-Corea 2002.

Sin embargo, también es recordado –junto a sus compatriotas Robbie Keane y Shay Given- por haber sido uno de los más enajenados protestantes en la Repesca hacía el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando el francés Thierry Henry acomodó una pelota con la mano de manera grosera para luego habilitar a William Gallas y de esta manera meter a los galos en la Copa del Mundo, en desmedro de los perjudicados irlandeses.

duffbeer 02

Con la sangre en el ojo y un asco imposible de balsamizar, Demian Duff esperó pacientemente que aquella mediocre Selección del gallito se terminara de autodestruir, y luego que fuera eliminada en primera tonda por la escuadra local, salió por las calles de Dublin –junto a su compañero y amigo Robbie Keane- a agarrase un pedo de novela, festejar e invitar cervezas a cualquier compatriota que quisiese brindar por la mala suerte de sus taimados verdugos franceses.

Una actitud resentidamente sana, noble y de persona de bien, que ninguna serie norteamericana necesita profetizar…

River Plate 1 – New York Red Bulls 2 (2009)

“Winter is coming” es, probablemente, la frase que va a pasar a la posteridad como la más representativa de la humanidad cuando se rememore a la segunda década del Siglo XXI. Y todo, gracias a ese populoso teleteatro llamado “Game of Thrones” o “El Juego de Tronos”, como se lo conoce en Hispanoamérica (?).

El reconocido lema de la Casa Stark – “Se acerca el invierno”– bien se le podría haber atribuido a River Plate sobre finales de la década previa: tras haber salido en el último lugar en el Apertura 2008, El Millonario arrancaba el siguiente año escaso de refuerzos y con Néstor Pipo Gorosito con el buzo de director técnico. El guion de aquella aventura finalizaría, un par de “seasons” después, con el equipo jugando en el ascenso… porque, claro, los caminantes muertos los tenía sobre el campo de juego…

Fue así que –flashback hacia febrero de 2009- promediando la primera temporada de la serie, llegaron los ansiados refuerzos: Mariano Barbosa, Christian Fabbiani y un hijo prodigo de la casa, Marcelo Gallardo, quien tendría un re-debut frente a un rival acorde al presupuesto que manejaban los productores por aquellos días: el New York Red Bulls de Estados Unidos. Ojo, que la locación elegida para la contienda también era de lo más seria y no generaba nada, pero nada de tristeza: el Country Mapuche de Pilar.

Aquel extraño capítulo para River Plate estuvo dirigido por la dupla Gustavo Zapata – Cacho Borrelli, quienes dispersaron sobre el campo de batalla a: El Indio Vega; Facundo Hernán Quiroga, Pezzela, Mateo Musacchio y Rodrigo Archubi; El Patito Galmarini (Nicolás Lossano), Nicolás Domingo, Rubens Sambueza y Marcelo Gallardo; Andrés Lorenzo Ríos y Gustavo El Tortuga Fernández (Mauro Díaz).

Los norteamericanos presentaron un ignoto equipo de actores de reparto durante el primer tiempo y otro distinto plagado de extras para disputar el segundo; nombres que nada le aportan a este texto (?). ¿El resultado? Victoria por 2 a 1 y autoría de los tres tantos para los Red Bulls, ya que tanto Dane Richards como Andrew Boyens marcaron a favor y Aklie Edwards se hizo un gol en contra. Acá abajo les dejamos un testimonio de calidad bastante falopa, acorde a los tiempos que vivía el viejo y querido River Plate.

Las crónicas de la época cuentan que el encuentro fue friccionando, caliente y que a varios jugadores visitantes se les fue un poco la patita, por lo cual todos terminaron a los empujones y a las piñas; sobre todo el rejuvenecido Muñeco Gallardo quien, de esta manera, le da un sentido a todos los mundos de fantasía. Porque, se sabe, cuando hay un neoyorquino abusivo y que golpea, el primero en copar la parada siempre es El Hombre Araña…

Resaca: Michael Duberry, una birra al buche

De todos los roles a los que puede aspirar un ser humano en esta vida perra, hay uno que me fascina sobremanera. Y ese es el rol del “buchón. Si, el buchón, el buche, el alcahuete, el topo, el soplón o como quieran llamarle. ¿Y por qué tanto deslumbramiento por éste espécimen? Básicamente, porque él, tras hacer su gracia característica, logra llevarnos a todos –si, a todos- hacía los recónditos confines de la doble moral.

Por un lado, si somos omniscientes de algún hecho delictivo o de alguna contravención mayor aplaudimos la valentía del delator por haber sacado la verdad a la luz; a favor de la justicia y en desmedro de amistades, conveniencias o hasta dinero.

Por otro lado, si somos nosotros mismos quienes estamos en falta -sea leve o grave- consideramos como la peor de las traiciones que alguien de nuestro círculo íntimo abra la boca, para así dejar en evidencia nuestro delito o algún hecho que nos avergüenza. En el medio de todo, claro, la desconcertada humanidad del “buchón”, quien nunca logrará deducir si se transformó en el más cruel de los villanos o en el más temerario de los superhéroes…

Michael Duberry nació el 14 de octubre de 1975 en Enfield, Inglaterra, y desde sus primeros pasos como futbolista se le auguró un enorme futuro. Zaguero central negro, fuerte, grandote y con un excelente cabezazo, estaba llamado a ser el complemento ideal de Rio Ferdinand en su Selección por, al menos, diez años. Tal es así que los dirigentes británicos lo persuadieron de no aceptar la convocatoria de la poderosa nación de Monserrat –tierra de sus ancestros- para poder defender la camiseta “Pross”, libre de culpa y pecado (?).

Iniciado en el Chelsea en 1993, donde tuvo escasa continuidad, en 1999 Duberry pasó al Leeds United -por entonces gran animador tanto de la Premier League como de la Champions League- para ser el eventual reemplazante del antes mencionado Ferdinand, quien venía amagando con irse a un club poderoso a cambio de una millonada prácticamente desde la madrugada que sus padres lo concibieron (?).

La cosa arrancó para nuestro protagonista de manera timorata, pero sin desentonar. Claro que la sensación de “proyecto en espera” que dejaron sus escuetos partidos en Primera cambiaría una fría noche de enero de 2000. Y, por supuesto, para mal…

Junto a sus compañeros de equipo Jonathan Woodgate y Lee Bowyer, y a dos ignotos amigos llamados Paul Clifford y Neale Caveney, el bueno de Michael Duberry concurrió a un pub para pasar un agradable momento y para tomar cerveza hasta perder la conciencia, la noción del tiempo y hasta los recuerdos a corto plazo, como hace cualquier hijo de vecino ¿no?

duberry01

Enorme fue la sorpresa para el zaguero cuando al día siguiente el estudiante de intercambio indio, Sarfraz Najeib, denunció a los cuatro alcoholizados acompañantes de Duberry por haberles dado al asiático una etílica paliza de novela que, instantáneamente, se convirtió en escándalo nacional y que acaparó la portada de todos los diarios.

Tras la anulación de un mediático primer juicio –que llevó cerca de 15 meses en los cuales los futbolistas apenas si participaron en su equipo- el Juez David Poole decidió iniciar un nuevo litigio y dejar sin efecto la absolución en primera instancia que habían recibido los 5 implicados sobre “ponerse de acuerdo en el relato para cubrirse de culpas”. Además, manifestó tener pruebas sobre un móvil racial en el asalto, lo cual se castiga con penas aún más duras en Inglaterra. ¿¡Para qué!?

duberry00

Rápido de reflejos, Michael Duberry recuperó la memoria en la primera audiencia del nuevo juicio y manifestó bajo juramento: “habíamos consumido cerveza durante toda la tarde y toda la noche. En un momento mis amigos salieron del pub y al rato Woody (Woodgate) se me acercó y me dijo que junto a Neale y Paul le habían dado una paliza a un don nadie que los fue a agredir. No puedo decir nada de Lee, y yo en ningún momento me aparté de mi butaca en el pub”.

Tras la contundente declaración de Duberry, el Juez no se anduvo con vueltas y a los pocos días absolvió a Lee Bowyer (aunque lo llamó “cobarde y mentiroso” en La Corte); y declaró culpables a los otros tres ¿Las penas? Una ganga, papá: cien horas de trabajo comunitario para Woodgate y seis años de cárcel para el otro par de cuatros de copas, sin (?). Y bueno, viejo, que se jodan por no saber jugar a la pelota…

Pero claro, además del estudiante indio en toda esta historieta hubo otra víctima: el propio Michael Duberry, quien vio pulverizado su sueño de ser jugador internacional al instante y se mantuvo en el Leeds, casi sin jugar, hasta medidos de 2005. Luego anduvo en Segunda con la camiseta del Stoke City, regresó a la Premier para descender con el Reading y después deambuló por el Wycombe Wanderers de la League One, el St. Johnstone de Escocia y el Oxford United de la League Two, donde finalmente se retiró.

Pero por supuesto, la cosa no termina ahí. Durante todos esos años tanto los seguidores de los equipos rivales como así también los de las instituciones que integró lo hostigaron con cánticos donde se mencionaba su condición de “negro soplón”, “negro delator” y “traidor de sus amigos”. Además, debió cambiar varias veces de domicilio ya que diversos grupos concurrían a su hogar a hostigarlo con pancartas, amenazarlo y hasta a defecar en el jardín. Divinos (?).

duberryriver

Con el tiempo y alimentado por los fanáticos ingleses, la fama de Michael Duberry mutó desde “estómago resfriado” hacia un apelativo tal vez peor: el de “Mufa”. ¿Por qué razón? En principio, porque con el zaguero en el plantel el Leeds United pasó de semifinalista de la Champions League a ser un animador del ascenso. De hecho, anduvo por Tercera División por primera vez en su historia y nunca volvió a jugar en la Premier League.

También se acusó al defensor por la mala fortuna de Lee Bowyer, quien era una fija en el plantel de Inglaterra que acudiría al Mundial 2002 y no solo quedó afuera de la lista, sino que nunca jamás volvió a ser convocado. Luego fue relleno de varios planteles sin poder recuperar el brillo de sus primeros años.

Qué decir de Jonathan Woodgate, quien después de su affaire con Duberry quedó afuera de la Euro 2000 y del Mundial 2002; y quien en sus años de profesional sufrió más de diez operaciones de distinta índole. De hecho, por esta endeblez física está considerado como “el peor fichaje de la historia del Real Madrid”, donde debutó con un gol en contra más expulsión y en donde compartió sanatorio con Fernando Gago…

duberry03

Todo este martirio a cuestas carga la humanidad del pobre Michael Duberry -proyecto trunco de ícono defensivo global- quien, para ponerle un poco de onda a la vida, en una de sus últimas apariciones se fotografió con una cerveza en la mano y caracterizado como la Princesa Leia Organa, interpretada originalmente por la actriz Carrie Fischer, quien al poco tiempo se convirtió en la primera del trío original de protagonistas de Star Wars en pasar a mejor vida ¿Duberry mufa? Naaahh manzana cervecita…