Especiales: fútbol y música, videoclips en canchas

No es ninguna novedad. El vínculo entre el fútbol y la música estuvo siempre presente. Desde Julio Elías Musimessi, el arquero cantor de Boca Juniors de mediados de los cincuenta, hasta el recientemente retirado Daniel Osvaldo, pasando por varios integrantes de la banda de rock chabón La 25, PJ Mauro Potenzoni, Sandro Guzmán, Héctor Bracamonte, Hugo Lopes Da Silva, Nicolás Trecco, Carlos Marques Semeao, el paraguayo Romerito, Germán Adrián Ramón Burgos, el rebautizado Diego Lencina o incluso el entrenador colombiano Pacho Maturana, que le puso su voz a un tema de los 107 Faunos. Si hasta figuras de la redonda como Carlos TevezSergio Agüero, el doctor Sócrates, Pelé y el mismísimo Diego Armando Maradona se animaron a cantar.

Se sabe, también, que muchos músicos son futbolistas frustrados (Luciano Pereyra, por ejemplo, estuvo a prueba en las inferiores de Boca y podría haber quedado, de no ser por una lesión en la rodilla que le jugó en contra). Generalmente, se trata de poner el ingenio en acción y rebuscárselas para unir esas dos pasiones, aunque sea por tres o cuatro minutos. Nada más. Y qué mejor manera que hacerlo grabando un video en una cancha de fóbal.

Aquí, en una selección netamente arbitraria, elegimos apenas diez ejemplos. Pase y revuelva.

ATB – Renegade

Andre Tanneberger, más conocido como ATB, es un DJ alemán que, dicen los que saben, llegó a estar entre los mejores hace algunos años. Lo que nadie puede explicar es cómo terminó grabando un videoclip… en la cancha de Huracán. La canción se llama “Renegade” y prácticamente se lo roba la presencia de la guitarrista bermudeña (?) Heather Nova, una Sheryl Crow falopa, que coquetea con el bueno de Andre mientras van pasando imágenes típicas de Buenos Aires como el Obelisco, la 9 de Julio, la Biblioteca Nacional y el estadio Tomás Adolfo Ducó. Ah, también hay una versión remixada bastante más mala que la original.

Daddy Yankee – Grito mundial

El jueves 29 de octubre de 2009 Boca le ganó 3 a 0 a Chacarita por la fecha 11 del Torneo Apertura. Sin embargo, lo más destacado del partido ocurrió en el entretiempo, cuando el reggaaetonero puertorriqueño Daddy Yankee irrumpió en el verde césped de La Bombonera para grabar algunas escenas de “Grito mundial” que, con imágenes registradas en Argentina y Brasil, pretendía ser el tema oficial del Mundial de Sudáfrica 2010. Se ve que Daddy no contaba con la astucia de Shakira y su “Waka Waka (esto es África)”. La cuestión es que toda la fantochada pasó ampliamente los 15 minutos reglamentarios y el público comenzó a impacientarse y dejar en evidencia su calentura con insultos y algún que otro proyectil que, por desgracia, no impactó en el cantante, que terminó la tarde en el paravalanchas con La 12.

Hijos del Oeste – Adicto

El estadio de General Lamadrid es el escenario ideal para “Adicto”, el tercer track de Estalla, el único disco de Hijos del Oeste, la banda de Cristian Toti Iglesias tras la breve separación de Jóvenes Pordioseros. No tiene nada que ver con nada, pero el video consta de un desfile de famosos como Pinino Más, Chiche Ferro, Alfredo Graciani, Pato Fillol, Bambino Veira, Juan Bava, Germán Paoloski, Walter Queijeiro, Emiliano Pinsón, Fernando Carlos, Fabián Vargas y Alejandro Fantino, entre otros, que lo hacen imperdible.

Intoxicados – Nunca quise

El tercer álbum de Intoxicados, Otro día en el planeta Tierra, editado en 2005, fue una catarata de hits. De ahí se desprendieron canciones que saturaron las radios como “Fuego” y “Señor kioskero”, entre tantas otras. Sin embargo, una de las mejores versiones del verdadero Cristian de Lugano, Pity Álvarez, se vio en “Nunca quise”, una declaración de amor que contó con imágenes registradas en el estadio Juan Pasquale de Defensores de Belgrano y que, en el videoclip, narra la relación homosexual de dos compañeros de equipo. Ya lo dijo Pity, “si lo sembrás, lo recogés”.

Los Calzones Rotos – Te sigo

Créase o no, de cuando en cuando, Los Calzones Rotos se alejan de Bariloche, donde animan todas las fiestas de egresados desde tiempos milenarios. O por lo menos se alejaron alguna vez, hace más de 20 años, para grabar el video de su canción más conocida: “Te sigo”. De traje y en cortos o disfrazados símil monjes tibetanos (?), el Pingüino y los suyos le rinden culto a la número 5, al compás del ska, en el Florencio Sola de Banfield.

Los Piojos – Maradó

No hay dudas de que el Palacio Tomás Adolfo Ducó es uno de los estadios más lindos de la Capital Federal, y por qué no de la Argentina. Quizás por eso Los Piojos lo eligieron para el videoclip de “Maradó”, el track 10 de Tercer arco, uno de los tantos homenajes musicales que recibió Diego Armando Maradona.

Mano Negra – Santa Maradona (Larchuma Football Club)

La devoción de Manu Chao por el Diez no es cosa nueva. Mucho tiempo antes de “La vida tómbola” (registrada en La Radiolina, de 2007), el francés y el resto de los Mano Negra se despacharon con “Santa Maradona (Larchuma Football Club)”, incluida en su último disco, Casa Babylon, de 1994. En el video, la banda se mueve por el Velodrome del Olympique de Marsella al mismo tiempo que se proyectan imágenes de Diego desde sus inicios.

Skank – É uma partida de futebol

“¿Quién no soñó ser jugador de fútbol?”, canta Samuel Rosa en “É uma partida de futebol”, tema que abre O samba poconé, el tercer álbum de estudio de los brasileños Skank, editado en 1996. Grabado en marzo de 1997 antes, durante y después de un clásico mineiro, el videoclip captura todo el color de un duelo entre Atlético y Cruzeiro en el Mineirão. También incluye imágenes del encuentro preliminar, disputado por integrantes del grupo junto a otros músicos (como Nando Reis -de Titãs, y coautor de la letra junto a Rosa-, el mítico Jorge Ben Jor, Evandro Mesquita -de Blitz-, Toni Garrido -de Cidade Negra- y el rapper Gabriel O Pensador), además de ex futbolistas, como Nelinho, Reinaldo, Joãozinho y Éder Aleixo, entre otros. El video ganó varios premios y “É uma partida de futebol” representó a Brasil en el disco oficial de la Copa del Mundo en Francia 1998.

Tete – Una pasión

¿Quién o qué es Tete? Es algo que hoy, casi diez años después, nos seguimos preguntando. Él también, ojo. En 2007 publicó su segundo trabajo, La imagen es a modo ilustrativo, que abría con una canción llamada “Una pasión”, cuyo video, que misteriosamente tuvo bastante rotación en aquella época, fue grabado en la cancha de Vélez Sarsfield. Dura algo más de tres minutos y medio, pero parece interminable. Nunca más lo escuchamos nombrar.

Yerba Brava – La cumbia de los trapos

Sobran las palabras. Uno de los mejores videoclips de la historia. Juan Carlos Monito Ponce, nunca te olvidaremos.

Especiales: Apellidos en las camisetas

“El pibe ese que juega de 3”, “el 9 matungo”, “el petiso que la mueve”. Estas y otras denominaciones sirvieron durante décadas para referirnos a los jugadores que no conocíamos. Para los rivales, sobre todo, pero también para los nuevos valores que aparecían de un día para el otro defendiendo la camiseta de nuestro club. Y no es que ahora esas expresiones se hayan extinguido, para nada, pero la aparición de los apellidos en las espaldas de los futbolistas fueron aclarando un poco el panorama, aunque sea para la TV. ¿Cuándo fue que las camisetas empezaron a tener nombre?

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Fue Boca Juniors el primer equipo argentino en tener apellidos en su indumentaria. Y todo gracias a la innovación de Oscar Tubío, que en 1978 diseñó una casaca especial para que el Xeneize disputara la Copa Intercontinental ante el Borussia Monchengladbach. El modelo, que también contaba con números en las mangas y las famosas cuatro estrellas con la sigla CABJ, fue utilizado en el 2 a 2 que abrió la serie en La Bombonera, pero también en los tres enfrentamientos ante el América de México, por la Interamericana. Después de perder ese trofeo ante las Águilas, los dirigentes de Boca archivaron para siempre la camiseta y no fue usada en el partido de vuelta frente a los alemanes.

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En otras ligas había antecedentes. Como en la estadounidense, donde los apellidos se venían usando desde la década del 60, adoptando el estilo de la NFL. Es más, muchas de esas casacas tenían el número gigante en la parte de adelante. Cosas bien yanquis que de alguna manera marcarían el destino, porque fue justamente en USA ’94 donde aparecieron por primera vez los apellidos en los mundiales, cuarenta años después del debut de los números fijos.

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Antes de eso, las selecciones olímpicas lo habían experimentado en Barcelona ’92. Y mucho antes de eso, habíamos visto al Diego lucir el MARADONA en su espalda en un amistoso de la UNICEF, en 1986. Lo que no tenía nombre es lo que corrió ese día (?).

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Luego llegaría el turno de las grandes competiciones de clubes. La Champions League incorporó los apellidos en 1995 (recordemos a Kluivert mostrando su dorsal en la final). Al año siguiente, se acoplaría la Copa Intercontinental y ahí pudimos ver por primera vez a River con nombres. ¿Pero quién fue el pionero en nuestro fútbol?

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Fue Newell’s el que abrió el juego en un torneo local de Primera División, más precisamente en el Clausura 1995. Durante algunos partidos de ese torneo, el equipo rosarino identificó las camisetas de sus jugadores con letras bien grandes, como para que no quedaran dudas de que la 10 la usaba Ernest Mtawalli.

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Lo que sí dejó dudas es lo que sucedió con las camisetas leprosas de 1997. Mientras Fernando Crosa llevaba su apellido real, a su hermano Diego le encajaron un “Crossa” que tuvo que usar de todos modos. Y eso que para entonces se había implementado la numeración fija en el fútbol argentino, simplificando la tarea de los utileros que no tenían que estampar camisetas todos los fines de semana.

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Aquel buen equipo de Independiente al que Menotti dejó en banda en 1997, también nombró a sus futbolistas en el dorso de la recordada camiseta de los diablitos. Años más tarde, el apellido Burruchaga volvería a aparecer en la pilcha del Rojo, aunque en el frente y no con el mejor de los modelos (?).

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Por Parque Patricios también aprovecharon la ocasión. El Globo de 1998 no tenía ni publicidad en su camiseta, pero sí le agregaba detalles para hacerla única: Huracán es de Primera en el frente y los apellidos en la espalda.

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Hacia comienzos del nuevo siglo, esta modalidad se hizo cada vez más frecuente y fue Independiente, en el Apertura 2002, el primer equipo en consagrarse campeón local con los dorsales personalizados. En esa época, Montenegro había pasado a ser Rolfi.

Hoy en día, los apellidos no son obligatorios en el fútbol argentino, pero la mayoría de los clubes los luce debajo del número, dejándole el mejor lugar del dorso al anunciante de turno. Necesidad mata buen gusto.

Especiales: Pedro Wolff

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Pedro Wolff

No le dio la nafta. Al igual que su hermano Juan Cruz, el hijo menor del popular Quique también se quedó a mitad de camino, sin poder darse el gusto de robar con el apellido. Al menos dentro de la cancha, claro. Quizás le jugaba en contra la falta de una posición fija en el verde césped. Según su currículum, podía actuar como volante, carrilero o lateral por ambas bandas, algo completamente incomprobable.

Los antecedentes tampoco ayudaban demasiado, ojo. Apenas había estado una temporada en la séptima de River Plate y luego integró los planteles de cuarta y tercera de la categoría 1981 de Racing Club, donde fue dirigido por el Pampa Alberto Jorge y Carlos Bartolo Álvarez. Sin embargo, la Academia lo dejó libre a comienzos de 2001.

Por eso cuando en el verano de 2002 Pedro Wolff apareció con su bolsito en el entrenamiento de Huracán nadie esperaba nada. El equipo de Miguel Ángel Brindisi venía de terminar penúltimo en el Apertura y aceptaba a prueba a cualquier matungo que supiera atarse los cordones de manera correcta. Aunque, claro, Wolff Jr. llegaba con un ayudín extra. “Estaba de vacaciones en Pinamar y mi papá le preguntó a Brindisi si podía hacer la pretemporada con ellos. Miguel dijo que sí y acá estoy”, relataba el pibe, mientras la Argentina se prendía fuego al ritmo del corralito, la devaluación y los cacerolazos.

“El año pasado me entrené con el equipo de libres de Carlos Barisio y ahora me quiero poner a punto físicamente porque voy a ir a probarme a España”, comentaba Pedro, que finalmente se pasó el año entero entrenando en Parque Patricios, y pese a la buena campaña en el Clausura jamás pudo vestir oficialmente la casaca del Quemero.

El último intento por pegarla en el fútbol lo tuvo en enero de 2004, cuando marchó al Viejo Continente con su padre para un test en Las Palmas de España, pero las cosas no salieron como estaban planeadas. “No le facilitaron la ropa para entrenarse, los botines los tuvimos que buscar por nuestra cuenta y da la impresión de que como Pedro no viene de la mano de gente con la que se puede sacar dinero, no interesa”, declaró un enojado Enrique Ernesto. Y agregó: “Vinimos porque nos llamaron, ya que en caso contrario nos hubiésemos quedado en Buenos Aires. Aquí no han tenido la gentileza de observar a Pedro y estoy decepcionado, porque creo que no nos merecíamos este trato”.

Al final, el menor de los Wolff colgó los botines y se puso a laburar… en la productora uVe Doble, al lado de sus hermanos Juan Cruz, Carolina y Valeria. En la actualidad es co-conductor de Simplemente Fútbol y forma parte del staff de comentaristas de la cadena ESPN, siempre bajo la atenta mirada del viejo Quique.

¡No hay nada más lindo que la familia unida!

[Baldosa Olímpica] El oro en casa

A minutos de la definición por el oro entre los seleccionados olímpicos de Brasil y Alemania, sabiendo el deseo generalizado del hincha argentino, surge la pregunta: ¿Cómo les fue a los locales a lo largo de la historia? Este breve repaso revelará el misterio.

Los comienzos

El fútbol es parte de los Juegos Olímpicos desde antes que existiera el campeonato oficial. En Juegos de la Segunda Olimpíada, los de París 1900, se disputaron dos encuentros de exhibición entre el Club Français de París y sus rivales: Upton Park y un combinado de estudiantes belgas. Lo mismo sucedió en los Juegos de St.Louis 1904, donde se presentó a disputar unos encuentros de exhibición el Galt Football Club de Canadá, que jugó contra el Christian Brothers College (7-0) y el St. Rose of St. Louis (4-0). Ambos triunfos tuvieron una gran repercusión, sobre todo en Canadá, y eso les valió una medalla de parte del Comité Olímpico a cada jugador. Opinólogos creen que el Galt fue campeón olímpico, pero muy lejos están, esos encuentros que tuvieron una duración de 30 minutos por tiempo, de ser encuentros oficiales regidos por la FIFA.

Fue en Londres 1908 donde debutaron los campeonatos Olímpicos de Fútbol, gracias a que el presidente de la FIFA, Daniel Burley Woolfall, fue el encargado de organizar la competencia junto al Comité Olímpico Internacional. No fue fácil armar el campeonato, ya que las dificultades de traslado de las delegaciones era caro y los gastos corrían por las federaciones, pero aquellas más cercanas a la isla, se hicieron presentes. Dos grandes potencias futbolísticas de Europa Central, Hungría y Bohemia, recibieron la negativa de viaje de parte del Imperio Austro-húngaro, dicen, por cierta envidia de éxito deportivo.

Los británicos, primeros locales de la historia, se quedaron con la medalla de oro y repitieron en Estocolmo 1912 con comodidad, por lo que la cuenta de locales da uno y uno. Suecia terminó perdiendo con Holanda por la medalla de bronce, tal como había sucedido en Londres. Parejo por ahora.

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Época de entreguerras

Amberes 1920 mostró un torneo cargado de novedades y le dejó, de manera muy polémica, la medalla dorada al local. Bélgica se cargó el primer Campeonato Mundial Amateur de Fútbol, en la última competencia donde los europeos hicieron capote. A partir de París 1924 aparecieron (aparecimos) los sudamericanos en la élite del fútbol mundial y comenzó una trapeada tal, que todavía les duele.

Uruguay se quedó con los oros de 1924 y 1928 (París y Amsterdam). La concurrencia a París fue realmente inesperada, ya que 23 seleccionados se hicieron parte del torneo, en el cual los campeones no tuvieron un rival digno hasta la semifinal, donde le ganaron por 2 a 1 a Holanda. En su recorrido le hicieron 7 a Yugoslavia en la Pre, 3 a Estados Unidos en octavos, 5 a Francia (y aca mancaron la campaña del local), luego Holanda y cerraron con un contundente 3 a 0 a Suiza.

En 1928 la cosa fue más o menos igual, pero con el agregado de Argentina, que estaba a la par y le disputó el oro hasta el último minuto del partido de desempate. Holanda, que hizo las veces de local y fue semifinalista de todas las ediciones anteriores, tuvo la suerte de debutar contra los celestes. 0-2 y a colgarse de un tulipán.

La ausencia de fútbol en 1932 hizo que el COI perdiera un billete importante y se tuvo que bajar un cachito las calzas ante la FIFA. Fue así que el deporte rey volvió con todo para los juegos hitlerianos de 1936, que consagraron campeones a Italia por primera vez. Hitler, que rajó a los peruanos porque eran negros e inferiores, se tuvo que conformar con la eliminación temprana de su seleccionado (Cuartos de Final), pero se la bancó porque los noruegos eran más arios que él.

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La guerra fría

Londres, más o menos recuperada de los bombardeos y la destrucción total, fue sede de los Juegos de las XIV Olimpíadas en 1948. El fútbol también volvió para la alegría infinita de los sobrevivientes de semejante masacre mundial, aunque la ausencia de Sudamérica hizo que fuera menos “mundial”. Sí fueron representantes de Asia (India, Afganistán, China, Corea unificada), de Norteamérica (Estados Unidos y México) y de Africa (Egipto). El oro fue para Suecia, que en ese entonces no conocía al profesionalismo en su fútbol y contaba con tres jugadores que marcarían historia tras aquella competencia: el trio GreNoLi, conformado por Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm. Tras ganar el oro en tierras británicas (a todo esto, Gran Bretaña perdió por el bronce contra Yugoslavia), los suecos brillaron más que sus preseas en el fútbol italiano.

1952

En 1952 los juegos se volvieron a disputar en una ciudad europea, Helsinki, y fueron donde comenzó a marcarse la tendencia del dominio de la Europa comunista en la competencia. La sutil diferencia entre amateurismo y profesionalismo, cosa que a pocos le resulta fácil comprender, se hacía presente en el olimpismo. Hungría se quedó con el oro, participando con una selección que era imbatible. Pero claro, como sus jugadores no eran profesionales, la restricción del COI se la pasaban por la hipocresía: ningún jugador cobraba dinero alguno por jugar al fútbol, pero todos recibían jugosos sueldos del estado, muchos con altos rangos en la milicia y la policía.

No hubo rival para los húngaros, que salvo un ajustado 2-1 ante Rumania, y el 2-0 en la final contra Yugoslavia, hicieron 16 goles en los otros tres partidos. Finlandia, como local, tuvo una digna derrota 3-4 contra Austria (estuvieron 3 a 2 arriba, pero los otros eran buenos) y se quedaron afuera en octavos de final.

Por primera vez los Juegos Olímpicos iban al hemisferio donde el agua del inodoro gira en la dirección opuesta al hemisferio norte. Melbourne 1956 iba a ser arrasado por los húngaros, no había duda casi. Podían encontrar oposición seria contra Yugoslavia o la Unión Soviética, pero la URSS invadió unos meses antes Budapest y a la mierda con la mejor selección del mundo. Con Lev Yashin como figura descollante, los soviéticos se quedaron con el oro derrotando a Yugoslavia. Australia hizo lo que pueden hacer 6 canguros, 3 koalas y 2 cocodrilos; les ganaron 2 a 0 a Japón y perdieron el de cuartos contra India.

La década del 60 mostró un orden diferente en la competencia, se dejaba de lado el sistema de eliminación directa y sólo 16 equipos, divididos en cuatro grupos, iban a jugar la primera fase de la competencia. Roma 1960 le dio por fin el oro a Yugoslavia, que venía levantando plata de manera consecutiva desde Londres 48. En la semifinal, los yugoslavos dejaron afuera a los locales, que luego de un empate en 1, definieron el pase a la final con una moneda. Italia perdió el partido por el bronce ante Hungría, que volvía a ser protagonista de los campeonatos olímpicos.

Los húngaros tienen el récord de tricampeones olímpicos, tras ganar los torneos de Tokio 1964 (2-1 a Checoslovaquia) y de México DF 1968 (4-1 a Bulgaria). Su jugador estrella, Dezso Novak, pasó a ser el único jugador con 3 medallas en su cuenta, dos de ellas doradas. Las campañas locales fueron muy disímiles. Los japoneses se clasificaron después de empatar con Argentina y con Ghana (Italia renunció a último momento). En cuartos fueron apabullados por Checoslovaquia (4-0) y en el torneo por el quinto puesto se comieron 6 de parte de Yugoslavia. En cambio, México fue semifinalista en su competencia, cayendo allí ante Bulgaria. En el partido por el bronce se encontraron con una sorprendente selección japonesa, que en cuatro años aprendió algo y les fumó la presea a los locales.

Los setenta, los ochenta y los boicots

Munich, República Federal de Alemania. Occidente sigue organizando los Juegos Olímpicos pero Europa Oriental domina. Son los momentos más álgidos de la Guerra Fría, la amenaza del reparto de átomos está más latente que nunca. Los enfrentamientos entre musulmanes radicalizados e israelíes comienzan a extenderse de los límites de medio oriente. Un atentado terrible en los Juegos Olímpicos deja un saldo total de 17 muertos. Once de ellos, atletas israelíes.

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El COI era dirigido por uno de los hijos de puta más grandes de la historia del deporte, Avery Brundage, que en el discurso de conmemoración por las víctimas, remarcó que “los juegos deben continuar” y siguió con la competencia. El fútbol seguía siendo dominado por profesionales disfrazados de amateurs y Polonia, con Gadocha, Deyna y Lubanski, se quedó con el oro. La Alemania de occidente fue eliminada por la hermana oriental, en lo que sería un adelanto del Mundial 74.

Cuatro años más tarde, en Montreal, Alemania Democrática consiguió su mayor título a nivel futbolístico, superando a Polonia (que ya contaba con Lato, Deyna, Szarmach, Zmuda y Tomaszewski), por tres tantos contra uno. La débil Canadá, local de la competencia, sólo cosechó derrotas.

Si de un organizador se esperaba que consiguiera la medalla dorada, cosa que no se daba desde 1920, la Unión Soviética se llevaba todas las fichas. Pero los rusos chocaron contra Alemania Democrática en semifinales de Moscú 1980 y se tuvieron que conformar con el bronce. Los alemanes orientales, que parecían indestructibles, perdieron la final ante Checoslovaquia, que empezaba a mostrar nombres importantes como Frantisek Stambarch, Jindrich Svoboda y Werner Licka.

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Para devolver el boicot occidental a los Juegos de Moscú, el bloque oriental decidió no ir a Los Angeles 1984, aunque la hicieron un poquito mejor, anunciando su retiro un par de meses antes de la competencia. El más perjudicado en todo este asunto fue Mc Donald’s, que se tuvo que poner con bocha de hamburguesas tras un intento de promoción cuasi fraudulenta. Francia le ganó a Brasil 2 a 0 en la final y del local poco se esperaba, así que no defraudaron y se quedaron afuera en la Primera Ronda. Como también se quedó afuera Corea, de los Juegos de Seúl 1988, que les dieron el oro por segunda vez a la Unión Soviética y la segunda plata a Brasil.

La era sub 23

Lo que nadie pudo lograr en 72 años, lo hizo España de manera agónica en los Juegos de Barcelona 1992. Con toda la carne al asador (o el pulpo al disco) los locales convocaron juveniles de alto nivel.  A esta altura las modificaciones reglamentarias permitían un sub 23 puro y entre los españoles estaban Quico, Pep Guardiola, Ferrer y Luis Enrique.

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Cuatro años más tarde, en Atlanta, Nigeria le ganaba la final a la Argentina de Daniel Passarella y Estados Unidos, otra vez local, arafue de una. Allí se hicieron conocidos Amunike, Babangida, Jay Jay Okocha, Amokachi, Kanu y otros.

Sydney 2000, además de contar con la ausencia del Dream Team de Pekerman (Aimar, Riquelme, Saviola), que perdió la clasificación con Chile, hizo temblar a sudamericanos y europeos con otro triunfo africano. Esta vez Camerún, que contaba con Eto’o, Geremi, Mboma, Etame y Kameni, se quedó con la medalla dorada. Australia, el peor organizador, hizo cero punto.

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A las ya conocídisimas historias del bicampeonato dorado argentino de Atenas 2004 y Beijing 2008, y todos sus records, se sumó la de México, que de manera sorprendente se quedó con el oro en Londres 2012, con los brasileños otra vez sumergidos en la plata y los locales eliminados en cuartos por penales.

Rio de Janeiro tiene al local, que quiere esta medalla con muchas ganas, en la final. Nunca un local que llegó a la final se quedó con la medalla de plata. Tanto Gran Bretaña, como Bélgica y España, hicieron lo que tenían que hacer. Lo que tiene que hacer Brasil.

Eduardo Cantaro

[Baldosa Olímpica] Selecciones baldoseras

El torneo Olímpico de Fútbol le dio lugar a muchos seleccionados que, ni por asomo, se arrimaron a una Copa Mundial de FIFA. Algunas selecciones, baldoseras eternas, han logrado dignas representaciones; otras, por siempre goleadas, son las delicias de todos. Unas y otras son comunmente llamadas “Selecciones de mierda” y aquí el listado:

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Luxemburgo

“Si se juntan con Gimnasia, son 200 años sin salir campeón”. Luxemburgo existe desde siempre y nunca se clasificó a ningún lado. Pero el fútbol olímpico le dio la chance de meter seis (6) participaciones y allí conoció las mieles de los triunfos: 6-0 a Afganistán en Londres 1948 y 5-3 a Gran Bretaña en 1952. Fuera de joda, ganarles a los ingleses fue lo mejor que les pasó en la vida y fueron héroes. La peor derrota, un 0-9 contra Alemania en 1936, pero seguro fue porque Hitler compró a todos.

Tailandia

Casi número puesto para la Copa Mundial de Rusia 2018, los tailandeses ya tienen cierta experiencia en esto de torneos internacionales. O al menos la tuvieron hasta hace 50 años con su generación de plomo. Cuatro partidos, cuatro goleadas. La más fuerte, un 0-9 contra Gran Bretaña. Pero además se fumaron un 0-8 con Checoslovaquia; un 0-7 de Bulgaria y golearon 1 a 4 a Guatemala.

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Qatar

Si Qatar no se clasifica a Rusia 2018 se va a convertir en la primera selección que juega un Mundial solamente porque es local. Aunque para ser un poco justos, siempre se quedaron ahí de clasificarse. Lo más cerca que estuvieron fue en el repechaje contra Trinidad y Tobago para Alemania 2006. En cuanto a la trayectoria olímpica no fue tan mala, ni fueron goleados (de hecho en Barcelona ’92 llegaron a cuartos de final), pero no deja de ser una de las selecciones pedorras mundiales. Y sí, Qatar con Q; al que no le guste, que le raspe el escroto a la RAE.

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Afganistán

El récord afgano es de un partido, una goleada en contra y una desparición por más de 50 años de cualquier competencia, amistoso o entrenamiento. Después de aquel 0-6 ante Luxemburgo en Londres 1948 (único partido que no se jugó en Londres), Afganistán decidió que el fútbol no era para ellos. Después del sueño americano de los 60, la invasión soviética de los 70, los talibanes en los 90 y la venganza final de USA en los 2000, volvieron en 2004 para mantenerse 12 años jugando. No es poco.

Sudán

Resulta que ahora también hay un Sudán del Sur. Pero en este caso hablamos del Sudán original, el unificado a la fuerza. Ese país donde vas caminando por las calles de arena, vienen unos bereberes a caballo y te cagan a escopetazos porque alguien quiere poner un oasis o algo así. Entre tanta arena, de tanto en tanto han sabido juntar once matungos para competir. En Munich 1972 no la pasaron taaaan tan mal: tres derrotas, y la peor, un 0-2 ante el equipo de abajo.

Birmania

Tranquilo lector necesitado de google, Birmania, o Burma, hoy es más conocida como Myanmar o bien, Burma o Birmania. Para no ahondar en la etimología histórico política, ideológica y religiosa de este estado del sudeste de Asia, recalamos en su única participación, que se produjo en la trágica Munich 72. Ya eliminados tras perder 1 a 0 contra la mítica URSS y el chichilocueteado México, se volvieron a su dictadura con un contundente 2-0 ante el equipo de arriba, salvándose así, de ser ejecutados. Cosa incomprobable porque nadie los amenazó ¿O sí? Andá a saber.

1972 Malasia Alemania

Malasia

Munich ’72 le dio la chance a muchos de figurar, aunque sea una vez, en los anales(?) del fútbol internacional. Los malayos se encontraron en un grupo jodido, donde fueron empernados sin piedad por los locales 0-3, y por Marruecos, que les mandaron 6 panchos sin mostaza. Para el júbilo malayo, en el grupo había un equipo aún peor que ellos: Estados Unidos. Aprovechando lo que parecía un conjunto conformado por gorditos comedores de pizzas de hamburguesas, y alentados por sexies Soccer Moms, los asiáticos se despacharon con un 3 a 0 que no le importó absolutamente a nadie.

Curaçao

Antes Curaçao, luego Antillas Holandesas y ahora Curaçao, es un paradisíaco estado enclavado en el Mar Caribe y que tiene un toquecito de fuerza futbolística extra, en comparación a sus vecinos isleños. Aun así, ni de casualidad se meten en una competencia grosa, salvo que sea con inscripción abierta y sin eliminatorias, como los juegos de Helsinki 1952, donde entraron directamente en los octavos de final. Allí los caribeños perdieron 1-2 ante Turquía, que ni por asomo tenía un equipo como el actual, que es malo. Las crónicas del partido aseguran que el arquero turco fue la figura, así que, derrota digna.

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Siria

Moscú 1980 tuvo muchas invitaciones para reemplazar a los equipos que se sumaron al boicot impuesto por el Demonio Imperial, los señores de Estados Unidos de América. Así entró Siria en lugar de Irán y se comió 3 goles de parte de Argelia y 5 de la Alemania zurda y envidiosa. La medalla de lata se la ganaron empatando 0 a 0 con España, que tenía un arquero que se llamaba Paco.

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Venezuela

¡Apa! No la tenías a la Cenicienta en una competencia grosa. Venezuela tuvo un cierre magnífico, ganándole a Zambia por 2 a 1. Antes de ese gran triunfo perdieron 0-4 con la URSS y 1-2 el clásico de la revolución con Cuba. ¿Dónde, cuándo y por qué? En Moscú 1980 y reemplazando a la Argentina, que pensaba ir con Diego Armando Maradona. Pero los milicos del orto se plegaron al boicot yankee y uno de los mejores seleccionados juveniles de la historia, se quedó sin su medalla.

Fiji

Los nuevitos en la competencia se acaban de volver con 23 goles en el fondo del ojillo. Queda a su favor el peludo que le dieron a México, antes de darse cuenta que eran fijianos.

Formosa

Aca sí te re cabió la googleada. La provincia participó en un Torneo Olímpico de Fútbol, jugó 3 partidos y perdió los 3. Encima les tocó Gran Bretaña, Brasil e Italia, por lo que los formoseños se volvieron con 12 goles en la canasta. Ojo, les hicieron uno a los tanos y dos a los ingleses.

India

Los indios se llevan un párrafo extra en la historia del fútbol olímpico, con la historia de sus jugadores descalzos que ya hemos recordado en esta sección.

Otros

Gabón, Guinea y Mali todavía no jugaron un mundial, pero en cualquier momento lo hacen. Como Ghana, que ganó la medalla de bronce en 1968 y recién apareció en la Copa Mundial de Alemania. Entre nosotros, es cosa de subsaharianos. El que mejor falsifica los DNI, se clasifica.

Eduardo Cantaro.

Especiales: “♪♫♪ se va a la puta… que lo parióóóó ♪♫♪” (Parte 1)

En estos días álgidos que vive el país, donde renunciar parece ser la mejor respuesta a todo y el mensaje cabal que baja al populacho desde las más altas y representativas esferas rosarinas, vamos a rememorar algunos casos de jugadores que -por las más diversas razones- abandonaron el conjunto nacional hayan vuelto o no al equipo después de tan tajante determinación.

Por supuesto, renuncias a la selección argentina hubieron desde antes que se instale aquel viejo slogan en desuso que la describía como “la prioridad número uno”. Y después también, eh. Por que El Flaco Menotti y La Junta Militar no lograron evangelizar a los todos futbolistas durante aquel tan mentado “proceso”. Por citar algunos casos de los setentas u ochentas, El Lobo Carrascosa, El Loco Gatti, Jota Jota López, El Vasco Olarticoechea y Luis Islas, entre otros, se negaron a pararse en una cancha y entonar el One Hit Wonder de Blas Parera y Vicente López y Planes.

Pero, como no nos queremos ir tan atrás por que lo que pasó en blanco y negro a nadie le interesa lo que pasó en blanco y negro a nadie le interesa, vamos a arrancar desde la década de los noventa y desde allí hasta nuestros días. ¡Disfruten este vermouth de volátil indignación!

Abel Balbo (1993)

La Selección de Alfio Basile acababa de ganar la Copa América de Ecuador ’93 y estaba confiada en mantener una racha triunfadora que seguramente se iba a extender a lo largo de los años (?). Así y todo, El Coco debía descansar la esperanza goleadora sólo en Gabriel Batistuta; ya que ni El Beto Acosta ni El Mencho Medina Bello ni El Turco García quedaban jamás en posición de algo.

Por tal razón, el técnico convocó por primera vez en su ciclo a Abel Eduardo Balbo, un gran delantero que, pese a que había estado en el Mundial ’90, no tenía mucho feeling con la gente por haberse ido al Calcio de muy joven y también por no poseer carisma, sin (?). Eso si, era el segundo artillero del fútbol italiano.

Pero, hete aquí, Abel Balbo declinó la invitación y confirmó su renuncia; ya que recientemente había sido traspasado desde el Udinese hacía la Roma y quería hacer buena letra con sus nuevos empleadores. Lo peor de todo, claro, fue que El Coco terminó llamando para las Eliminatorias a USA ’94 -que se jugaban en poco más de un mes- a un Negro Julio Zamora que era más barriga que ser humano.

Tras la derrota 5 a 0 con Colombia y a sabiendas que el país le iba a declarar la guerra a cualquiera que aventurara a bajarse del barco, Balbo aceptó regresar a la Selección y hasta convirtió el gol en el partido por el Repechaje contra Australia en Sydney. Después, claro, jugó el Mundial de Estados Unidos, donde fue el recordado “delantero retrasado” mucho antes de la aparición en nuestras vidas de Cristian Fabbiani y Pablo Daniel Osvaldo…

Abel Balbo (1996)

El tiempo pasó y llegó Daniel Passarella al banco de la Selección; alguien a quien Abel Balbo ya conocía de River Plate y en quien también se reflejaba por sus actitudes, llamémosle, conservadoras… El delantero participó de la Copa América ’95 como titular acompañando a Gabriel Batistuta. Hasta ahí, todo jamón (?)…

El problema surgió en 1996, cuando a Claudio Caniggia por fin se le ocurrió recuperar el nivel y volver al seleccionado. Balbo aceptó a regañadientes estar un día arriba de un avión para ser suplente del Pájaro, claro. Pero, eso si, se puso del orto cuando -ya sin El Cani en el equipo- Passarella prefirió poner como titular a José Fabián Albornoz (si, jugó en la Selección) en el empate 1 a 1 con Chile en El Monumental.

Peor aún, cuando, tras el partido, El Kaiser manifestó aquello que “al equipo le faltó fibra” por haber jugado de manera tan insípida frente a los trasandinos. Tirándole algunos palos leves al entrenador en los medios, Balbo renunció a la Selección esa misma semana a través de un fax en el que manifestaba que no podía dar lo mejor de sí en un equipo donde era titular Albornoz con tan pocos días de trabajo. Por que primero la diplomacia…

Para sorpresa de todos, Daniel Passarella demostró no ser rencoroso (?) y Abel Balbo fue el famoso jugador número 22 de la lista del Mundial ‘98, por encima de Hernán Díaz, el propio Caniggia y Christian Gustavo Bassedas, a quien el integrante de CQC, Nacho Goano, le aseguró que iba a viajar a la Copa en la mesa de Mirtha Legrand… Seguí participando.

Una vez en Francia, lo más destacado que hizo Balbo fue decir, en una de esas soporíferas ruedas de prensa, que “yo vivo hace más de una década afuera y los argentinos dan una mala imagen en Europa con su desespero e irrespeto”. Andá a lavarte el Calcio…

Marcelo Delgado (2003)

El querido Chelo cerró el año 2001 comiéndose un gol increíble frente a Oliver Kahn y haciéndose expulsar como un gil contra el Bayern Munich. Pudo haber sido vejado en su hombría una vez llegado al país, pero pasó desapercibido ya que la gente estaba recontra copada con eso de buscar distintas notas musicales en las cacerolas (?)…

Como sea, durante el año 2002 e intentando salvar su pellejo de gente que se hace la tonta pero que no olvida, Marcelo Delgado tuvo el mejor año calendario que se le recuerde a algún jugador en mucho tiempo. Contrariamente a lo que sucedía por aquel tiempo, Boca Juniors no ganó ningún título en aquellos doce meses, pero El Chelo la rompió jugando detrás de Guillermo Barros Schelotto y de Héctor Bracamonte como le pidió El Maestro Tabárez. Realmente extraordinario. Orgásmico. Pocas veces visto. Crean o mueran…

Este nivel tampoco le pasó por alto al ratificado técnico argentino, Marcelo Bielsa, quien en su primera determinación tras el fracaso del Mundial 2002 armó una Selección Argentina con pibes y el treintañero Marcelo Delgado para enfrentar a Honduras, México y los Estados Unidos durante enero de 2003.

Ni bien enterado de la lista y pese a que Bianchi le pidió que viajase, El Chelo le hizo saber a todo el mundo que él no pensaba volver a ponerse ninguna Celeste y Blanca bajo ningún concepto ni punto de vista. Y además, lo hizo con una frase que resultó lapidaria: “Me llaman a mi para estos partidos falopa y los importantes los termina jugando El Piojo López… Yo me quedo a hacer la pretemporada en Boca para ganar la Copa Libertadores”… Y si, no vaya a ser cosa que los Xeneizes recordasen las cagadas contra el Bayern Munich.

Javier Saviola (2007)

Mediados de 2001. El Conejo Saviola acababa de ganar el Mundial Sub-20 en nuestro país convertido en el máximo anotador de ese certamen en una misma edición. Además, lo esperaba el Barcelona de España, que había gastado más de 20 millones rúcula por su ficha. En retrospectiva, muchos sentíamos que gran parte de las cosas que le sucedieron a Lionel Messi en esta vida le iban a ocurrir a aquel pibe, que por aquel entonces  contaba con apenas diecinueve años.

Finales de 2007. Tras aparecer en la Selección con intermitencias, olvidos y postergaciones, un Javier Pedro Saviola de tan solo 26 años anunció su retiro del combinado nacional y, podemos afirmar, también su adiós del fútbol al más alto nivel. Ya que desde ahí tuvo pasos de lo más raros por Real Madrid, Benfica de Portugal, Málaga, Olympiakos de Grecia y Verona. ¡Ni que hablar de su última etapa en River Plate!

El motivo, claro está, era de lo más noble: darle prioridad a su vida familiar. Aunque, eso sí, esto resulta un poco extraño, ya que todos tienen vínculos humanos que no les impide desarrollarse en sus trabajos. Los tienen el resto de los jugadores y también los tenemos nosotros. Aunque, por supuesto, a ninguno de nosotros nos espera en casa una ni siquiera veinteañera Romanella Amato.

¿Fútbol? Andá a jugarlo vos, patasucia…

(Continuará…)

[Go home] Especiales: del Soccer al Football

toni meola

No fueron pocas las veces que el deporte más popular del planeta se cruzó en el camino de su colega (?) norteamericano. Por ejemplo, los estadios (y los campos de juego) compartidos fueron habituales en Estados Unidos hasta los primeros años del siglo XXI, pero la mezcla no empezó ni terminó ahí.

Antes y después de la popularización del balompié en el país del norte, muchos futbolistas de los nuestros fueron transformados en futbolistas de los de ellos (?). He aquí un breve resumen en orden cronológico de los casos más importantes:

Pete Gogolak

De todos los traidores a la Nº 5 (?) fue el que menos trascendió con la redonda, pero el que más influencia tuvo con la ovalada. Nacido en Hungría, escapó siendo un adolescente junto a su familia de la Revolución Húngara para radicarse en los Estados Unidos.

Paradojas de la vida: la revolución en el fútbol americano lo tendría como protagonista. Fue en los 60’s, cuando se destacó no solo por su efectividad, sino por introducir el “soccer style”, lo que cambió la manera de ejecutar las patadas. Hasta hoy en día, se mantiene como el máximo anotador de los New York Giants.

Toni Fritsch

Tras el éxito de Gogolak como pateador, en 1971 los Dallas Cowboys buscaron causar un impacto similar, y pusieron el ojo en este asutríaco, que al momento de su llegada a los EE.UU. acumulaba más de 100 partidos en el Rapid Viena y hasta había disputado varios juegos con su selección.

Después de someterlo a una prueba (que pasó con suficiencia) y de ofrecerle una pila de dólares, los Vaqueros se aseguraron al primer jugador en saltar del fútbol profesional al ídem (?). Este ex delantero festejaría el Super Bowl VI y jugaría en cuatro franquicias más hasta su retiro definitivo del deporte en 1985.seemannn

El noruego Seemann y sus dos facetas

Finn Seemann

Houston Oilers, otro equipo de Texas, se sumó a la moda de traer un europeo para el puesto de pateador. En este caso, se trataba de un noruego que jugaba en el FC Utrecht de Holanda. Sin embargo, ya había estado en Norteamérica: en 1967 jugó algunos partidos en Dallas Tornado, por el campeonato de la Asociación de Fútbol de Estados Unidos, el torneo antecesor de la NASL.

En 1973 fue invitado, gracias a su potencia para ejecutar las pelotas paradas, a realizar un entrenamiento con los engrasadores (?): de 10 intentos de goles de campo, anotó 9. “Me resulta fácil”, dijo Seemann tras la práctica. “Es sí: lo que me cuesta es mantener el casco en mi cabeza.” No obstante, vio poca acción en los partidos oficiales, ya que el equipo contaba con otro pateador, y al poco tiempo regresó a su continente.Derek Smethurst

El “two-sport man” sudafricano

Derek Smethurst

Después de varios años en el fútbol inglés (ganó la FA Cup con Chelsea en 1971) este delantero sudafricano fue uno de los tantos extranjeros que llegaron para jugar en la NASL. La rompió en Tampa Bay Rowdies (fue campeón, goleador, formó parte del Juego de las Estrellas) y en 1977 firmó un contrato para jugar en simultaneo con los Buccaneers, el equipo de NFL de la ciudad. “Me he estado preguntando durante mucho tiempo si puedo hacerlo”, comentó al momento de su presentación. Apenas pudo: solo disputó algunos partidos de pretemporada antes de volver al soccer.

Neil O’Donoghue

Antes de cumplir 20 años, este irlandés llegó a los Estados Unidos, becado para jugar en el fútbol que no causa conmoción cerebral (?). En su país, era la gran promesa del Shamrock Rovers F.C. En su nueva casa poco pudo demostrar: el programa de becas fue cancelado al poco tiempo, aunque supo aprovechar la fuerza de sus piernas: se convirtió en el kicker de Buffalo Bills, Tampa Bay Buccaneers y St. Louis Cardinals, entre 1977 y 1985

tony meola

El 1

Tony Meola

Tras el Mundial 1994, y en su punto más alto de popularidad, el capitán de la Selección de Estados Unidos decidió probar suerte con los New York Jets. Con la esperanza de que su experiencia como futbolista le ayudara para ser el pateador del equipo, el arquero realizó la pretemporada con la franquicia neoyorquina hasta que el coach lo cortó por no alcanzar el rendimiento esperado.

Para colmo, la frustrada aventura de Meola en la NFL le costó para siempre el puesto como portero titular de la selección, perdiéndose así la oportunidad de disputar la Copa América 1995 y el Mundial 1998, aunque formó parte del conjunto que disputó el Mundial 2002.

Martín Gramática

El argentino logró algo que no pudieron otros sudamericanos que practicaron con la ovalada, como el brasileño Adhemar y el paraguayo José Luis Chilavert. No solo jugó en la NFL (defendió los colores de Tampa Bay Buccaneers, Indianapolis Colts, New England Patriots, Dallas Cowboys y New Orleans Saints), sino que además disputó un Juego de las Estrellas y ganó el Super Bowl XXXVII. La vida de este hincha de Boca cambió cuando se mudó con su familia a EE.UU. “No entendía nada de fútbol americano cuando llegamos, ni siquiera había visto un partido”. Con la redonda, no pasó de las fuerzas básicas del Necaxa y de los picaditos en los campos de La Belle, Florida. Justamente allí, un entrenador vio como le pegaba a la pelota y lo invitó a una prueba. El resto, historia conocida.

Barclay

Amagó con la 13, explotó con la 23

Devin Barclay

Juventud, talento, habilidad: esta promesa de la MLS tenía todo para ser el nuevo Freddy Adu (?). Firmó su primer contrato a los 17 años, y formó parte de tres equipos juveniles diferentes (Sub 18, Sub 20 y Sub 23). Sin embargo, las lesiones fueron minando poco a poco su carrera y, después de pasar por 4 equipos diferentes, largó todo a los 22 años.

No todo, en realidad: a pesar de sus habituales visitas a los doctores, el Bardaro yanqui (?) no perdió potencia en sus remates, por lo que se convirtió en pateador de Ohio State, equipo con el que vivió su día de gloria. Fue el 14 de noviembre de 2009, cuando ingresó para clavar este gol de campo que mandó a su equipo al Rose Bowl, que vendría a ser algo así como el Super Bowl en versión universitaria. “No hay nada que se pueda comparar con esto”, dijo Barclay al término del partido. Así dejó en claro que el soccer siempre da revancha. Y el football, también.

[Go home] Tu nombre en clave es Jay Goppingen

Dura la vida del futbolista recién retirado. Se apagan las luces, se terminan las ovaciones, escasean los reconocimientos, los autógrafos le van dejando cada vez más espacio al dolor de ya no ser y otros lugares comunes sobre los que se ha escrito mil veces, aunque no dejan de ser ciertos.

Para contrarrestar ese vacío y continuar con esa vida de viajes, prácticas y concentraciones, muchos se convierten en entrenadores o cumplen roles secundarios dentro de un cuerpo técnico. Otros, en cambio, no soportan la desolación de estar del otro lado de la línea de cal y vuelven al ruedo con los cortos después de un buen tiempo, sin medir los costos de poner en juego el apellido y regalar prestigio.

Aunque claro, pocos tuvieron en cuenta la gran Klinsmann: seguir jugando con otro nombre.

JŸrgen Klinsmann ABSCHIEDSSPIEL Foto Baumann

No hace falta ahondar demasiado en la carrera de Jürgen Klinsmann. Implacable goleador del Sttutgart alemán, revalidó sus condiciones en equipos del extranjero y también con su Selección. Anotó 11 goles en los Mundiales, repartidos entre Italia ’90, USA ’94 y Francia ’98. Levantó una Copa del Mundo y una Eurocopa, aunque sólo pudo conseguir una liga de clubes, con el Bayern Múnich en 1997, cuando ya divisaba su retiro.

Después de disputar su último partido oficial con el Tottenham, en 1998 jugó su último Mundial con Alemania y entonces sí, al año siguiente lo despidieron con papelitos en el estadio del Sttutgart, entonces denominado Gottlieb-Daimler y antiguamente llamado Adolf-Hitler-Kampfbahn. Pero lo historia no se cerró ahí…

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Con los botines ya colgados, Jürgen tomó una decisión de vida: alejarse del ambiente del fútbol. Quería ser un anónimo, poder caminar por la calle y que nadie lo reconociera. Eso era imposible en su país y en cualquier otro lugar con una fuerte cultura futbolera. Por eso eligió irse a vivir a los Estados Unidos, los pagos de su esposa Debbie.

Ya instalado en la pacífica Huntington Beach (California), Klinsmann logró lo que buscaba: tranquilidad y armonía familiar en un contexto donde no existía el fútbol ni la exposición pública. Parecía una situación ideal, pero después de unos años comenzaría a aburrirse…

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En 2003, el ex atacante del Inter comenzó a dar señales cuando entrenó con Los Angeles Galaxy de la MLS, aunque sólo de manera recreativa. Decía que sólo quería estar en forma, aunque negaba la posibilidad de volver a entrar a una cancha de manera oficial.

Unos meses después, sin embargo, unos amigos con los que jugaba de vez en cuando le propusieron que vistiera la camiseta del Orange County Blue Star de Irvine, un equipo californiano que participaba de la Premier Development League, la cuarta división de los Estados Unidos. Jürgen, con 39 años, aceptó el desafío y puso una condición: no utilizar su verdadero nombre.

Antes de que el goleador se arrepintiera, sus compañeros lo anotaron bajo la identidad de Jay Goppingen, en homenaje a la inicial de su nombre y al pueblito alemán donde nació. Jay, agradecido, devolvió favores con lo que mejor había hecho en su vida pasada.

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Con 5 goles en 8 partidos, colaboró para el equipo se metiera en los playoff por el ascenso. Se divertía y encima nadie lo reconocía. Todo era tan perfecto, que alguien tuvo que arruinarlo: en un partido ante el Southern California Seahorses, un rival se percató de que a ese rubio lo tenía visto de algún lado. Fue entonces que le avisó a un periodista amigo, que investigando googleando llegó a la conclusión: el famosísimo Klinsmann estaba jugando con otra identidad. Suficiente para que el 9 no volviera a aparecer.

Al día de hoy, los pocos simpatizantes del Orange County Blue Star se preguntan: ¿qué habrá sido de la vida de Jay Goppingen?