[Baldosa Olímpica] El oro en casa

A minutos de la definición por el oro entre los seleccionados olímpicos de Brasil y Alemania, sabiendo el deseo generalizado del hincha argentino, surge la pregunta: ¿Cómo les fue a los locales a lo largo de la historia? Este breve repaso revelará el misterio.

Los comienzos

El fútbol es parte de los Juegos Olímpicos desde antes que existiera el campeonato oficial. En Juegos de la Segunda Olimpíada, los de París 1900, se disputaron dos encuentros de exhibición entre el Club Français de París y sus rivales: Upton Park y un combinado de estudiantes belgas. Lo mismo sucedió en los Juegos de St.Louis 1904, donde se presentó a disputar unos encuentros de exhibición el Galt Football Club de Canadá, que jugó contra el Christian Brothers College (7-0) y el St. Rose of St. Louis (4-0). Ambos triunfos tuvieron una gran repercusión, sobre todo en Canadá, y eso les valió una medalla de parte del Comité Olímpico a cada jugador. Opinólogos creen que el Galt fue campeón olímpico, pero muy lejos están, esos encuentros que tuvieron una duración de 30 minutos por tiempo, de ser encuentros oficiales regidos por la FIFA.

Fue en Londres 1908 donde debutaron los campeonatos Olímpicos de Fútbol, gracias a que el presidente de la FIFA, Daniel Burley Woolfall, fue el encargado de organizar la competencia junto al Comité Olímpico Internacional. No fue fácil armar el campeonato, ya que las dificultades de traslado de las delegaciones era caro y los gastos corrían por las federaciones, pero aquellas más cercanas a la isla, se hicieron presentes. Dos grandes potencias futbolísticas de Europa Central, Hungría y Bohemia, recibieron la negativa de viaje de parte del Imperio Austro-húngaro, dicen, por cierta envidia de éxito deportivo.

Los británicos, primeros locales de la historia, se quedaron con la medalla de oro y repitieron en Estocolmo 1912 con comodidad, por lo que la cuenta de locales da uno y uno. Suecia terminó perdiendo con Holanda por la medalla de bronce, tal como había sucedido en Londres. Parejo por ahora.

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Época de entreguerras

Amberes 1920 mostró un torneo cargado de novedades y le dejó, de manera muy polémica, la medalla dorada al local. Bélgica se cargó el primer Campeonato Mundial Amateur de Fútbol, en la última competencia donde los europeos hicieron capote. A partir de París 1924 aparecieron (aparecimos) los sudamericanos en la élite del fútbol mundial y comenzó una trapeada tal, que todavía les duele.

Uruguay se quedó con los oros de 1924 y 1928 (París y Amsterdam). La concurrencia a París fue realmente inesperada, ya que 23 seleccionados se hicieron parte del torneo, en el cual los campeones no tuvieron un rival digno hasta la semifinal, donde le ganaron por 2 a 1 a Holanda. En su recorrido le hicieron 7 a Yugoslavia en la Pre, 3 a Estados Unidos en octavos, 5 a Francia (y aca mancaron la campaña del local), luego Holanda y cerraron con un contundente 3 a 0 a Suiza.

En 1928 la cosa fue más o menos igual, pero con el agregado de Argentina, que estaba a la par y le disputó el oro hasta el último minuto del partido de desempate. Holanda, que hizo las veces de local y fue semifinalista de todas las ediciones anteriores, tuvo la suerte de debutar contra los celestes. 0-2 y a colgarse de un tulipán.

La ausencia de fútbol en 1932 hizo que el COI perdiera un billete importante y se tuvo que bajar un cachito las calzas ante la FIFA. Fue así que el deporte rey volvió con todo para los juegos hitlerianos de 1936, que consagraron campeones a Italia por primera vez. Hitler, que rajó a los peruanos porque eran negros e inferiores, se tuvo que conformar con la eliminación temprana de su seleccionado (Cuartos de Final), pero se la bancó porque los noruegos eran más arios que él.

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La guerra fría

Londres, más o menos recuperada de los bombardeos y la destrucción total, fue sede de los Juegos de las XIV Olimpíadas en 1948. El fútbol también volvió para la alegría infinita de los sobrevivientes de semejante masacre mundial, aunque la ausencia de Sudamérica hizo que fuera menos “mundial”. Sí fueron representantes de Asia (India, Afganistán, China, Corea unificada), de Norteamérica (Estados Unidos y México) y de Africa (Egipto). El oro fue para Suecia, que en ese entonces no conocía al profesionalismo en su fútbol y contaba con tres jugadores que marcarían historia tras aquella competencia: el trio GreNoLi, conformado por Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm. Tras ganar el oro en tierras británicas (a todo esto, Gran Bretaña perdió por el bronce contra Yugoslavia), los suecos brillaron más que sus preseas en el fútbol italiano.

1952

En 1952 los juegos se volvieron a disputar en una ciudad europea, Helsinki, y fueron donde comenzó a marcarse la tendencia del dominio de la Europa comunista en la competencia. La sutil diferencia entre amateurismo y profesionalismo, cosa que a pocos le resulta fácil comprender, se hacía presente en el olimpismo. Hungría se quedó con el oro, participando con una selección que era imbatible. Pero claro, como sus jugadores no eran profesionales, la restricción del COI se la pasaban por la hipocresía: ningún jugador cobraba dinero alguno por jugar al fútbol, pero todos recibían jugosos sueldos del estado, muchos con altos rangos en la milicia y la policía.

No hubo rival para los húngaros, que salvo un ajustado 2-1 ante Rumania, y el 2-0 en la final contra Yugoslavia, hicieron 16 goles en los otros tres partidos. Finlandia, como local, tuvo una digna derrota 3-4 contra Austria (estuvieron 3 a 2 arriba, pero los otros eran buenos) y se quedaron afuera en octavos de final.

Por primera vez los Juegos Olímpicos iban al hemisferio donde el agua del inodoro gira en la dirección opuesta al hemisferio norte. Melbourne 1956 iba a ser arrasado por los húngaros, no había duda casi. Podían encontrar oposición seria contra Yugoslavia o la Unión Soviética, pero la URSS invadió unos meses antes Budapest y a la mierda con la mejor selección del mundo. Con Lev Yashin como figura descollante, los soviéticos se quedaron con el oro derrotando a Yugoslavia. Australia hizo lo que pueden hacer 6 canguros, 3 koalas y 2 cocodrilos; les ganaron 2 a 0 a Japón y perdieron el de cuartos contra India.

La década del 60 mostró un orden diferente en la competencia, se dejaba de lado el sistema de eliminación directa y sólo 16 equipos, divididos en cuatro grupos, iban a jugar la primera fase de la competencia. Roma 1960 le dio por fin el oro a Yugoslavia, que venía levantando plata de manera consecutiva desde Londres 48. En la semifinal, los yugoslavos dejaron afuera a los locales, que luego de un empate en 1, definieron el pase a la final con una moneda. Italia perdió el partido por el bronce ante Hungría, que volvía a ser protagonista de los campeonatos olímpicos.

Los húngaros tienen el récord de tricampeones olímpicos, tras ganar los torneos de Tokio 1964 (2-1 a Checoslovaquia) y de México DF 1968 (4-1 a Bulgaria). Su jugador estrella, Dezso Novak, pasó a ser el único jugador con 3 medallas en su cuenta, dos de ellas doradas. Las campañas locales fueron muy disímiles. Los japoneses se clasificaron después de empatar con Argentina y con Ghana (Italia renunció a último momento). En cuartos fueron apabullados por Checoslovaquia (4-0) y en el torneo por el quinto puesto se comieron 6 de parte de Yugoslavia. En cambio, México fue semifinalista en su competencia, cayendo allí ante Bulgaria. En el partido por el bronce se encontraron con una sorprendente selección japonesa, que en cuatro años aprendió algo y les fumó la presea a los locales.

Los setenta, los ochenta y los boicots

Munich, República Federal de Alemania. Occidente sigue organizando los Juegos Olímpicos pero Europa Oriental domina. Son los momentos más álgidos de la Guerra Fría, la amenaza del reparto de átomos está más latente que nunca. Los enfrentamientos entre musulmanes radicalizados e israelíes comienzan a extenderse de los límites de medio oriente. Un atentado terrible en los Juegos Olímpicos deja un saldo total de 17 muertos. Once de ellos, atletas israelíes.

polonia72

El COI era dirigido por uno de los hijos de puta más grandes de la historia del deporte, Avery Brundage, que en el discurso de conmemoración por las víctimas, remarcó que “los juegos deben continuar” y siguió con la competencia. El fútbol seguía siendo dominado por profesionales disfrazados de amateurs y Polonia, con Gadocha, Deyna y Lubanski, se quedó con el oro. La Alemania de occidente fue eliminada por la hermana oriental, en lo que sería un adelanto del Mundial 74.

Cuatro años más tarde, en Montreal, Alemania Democrática consiguió su mayor título a nivel futbolístico, superando a Polonia (que ya contaba con Lato, Deyna, Szarmach, Zmuda y Tomaszewski), por tres tantos contra uno. La débil Canadá, local de la competencia, sólo cosechó derrotas.

Si de un organizador se esperaba que consiguiera la medalla dorada, cosa que no se daba desde 1920, la Unión Soviética se llevaba todas las fichas. Pero los rusos chocaron contra Alemania Democrática en semifinales de Moscú 1980 y se tuvieron que conformar con el bronce. Los alemanes orientales, que parecían indestructibles, perdieron la final ante Checoslovaquia, que empezaba a mostrar nombres importantes como Frantisek Stambarch, Jindrich Svoboda y Werner Licka.

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Para devolver el boicot occidental a los Juegos de Moscú, el bloque oriental decidió no ir a Los Angeles 1984, aunque la hicieron un poquito mejor, anunciando su retiro un par de meses antes de la competencia. El más perjudicado en todo este asunto fue Mc Donald’s, que se tuvo que poner con bocha de hamburguesas tras un intento de promoción cuasi fraudulenta. Francia le ganó a Brasil 2 a 0 en la final y del local poco se esperaba, así que no defraudaron y se quedaron afuera en la Primera Ronda. Como también se quedó afuera Corea, de los Juegos de Seúl 1988, que les dieron el oro por segunda vez a la Unión Soviética y la segunda plata a Brasil.

La era sub 23

Lo que nadie pudo lograr en 72 años, lo hizo España de manera agónica en los Juegos de Barcelona 1992. Con toda la carne al asador (o el pulpo al disco) los locales convocaron juveniles de alto nivel.  A esta altura las modificaciones reglamentarias permitían un sub 23 puro y entre los españoles estaban Quico, Pep Guardiola, Ferrer y Luis Enrique.

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Cuatro años más tarde, en Atlanta, Nigeria le ganaba la final a la Argentina de Daniel Passarella y Estados Unidos, otra vez local, arafue de una. Allí se hicieron conocidos Amunike, Babangida, Jay Jay Okocha, Amokachi, Kanu y otros.

Sydney 2000, además de contar con la ausencia del Dream Team de Pekerman (Aimar, Riquelme, Saviola), que perdió la clasificación con Chile, hizo temblar a sudamericanos y europeos con otro triunfo africano. Esta vez Camerún, que contaba con Eto’o, Geremi, Mboma, Etame y Kameni, se quedó con la medalla dorada. Australia, el peor organizador, hizo cero punto.

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A las ya conocídisimas historias del bicampeonato dorado argentino de Atenas 2004 y Beijing 2008, y todos sus records, se sumó la de México, que de manera sorprendente se quedó con el oro en Londres 2012, con los brasileños otra vez sumergidos en la plata y los locales eliminados en cuartos por penales.

Rio de Janeiro tiene al local, que quiere esta medalla con muchas ganas, en la final. Nunca un local que llegó a la final se quedó con la medalla de plata. Tanto Gran Bretaña, como Bélgica y España, hicieron lo que tenían que hacer. Lo que tiene que hacer Brasil.

Eduardo Cantaro

[Baldosa Olímpica] Selecciones baldoseras

El torneo Olímpico de Fútbol le dio lugar a muchos seleccionados que, ni por asomo, se arrimaron a una Copa Mundial de FIFA. Algunas selecciones, baldoseras eternas, han logrado dignas representaciones; otras, por siempre goleadas, son las delicias de todos. Unas y otras son comunmente llamadas “Selecciones de mierda” y aquí el listado:

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Luxemburgo

“Si se juntan con Gimnasia, son 200 años sin salir campeón”. Luxemburgo existe desde siempre y nunca se clasificó a ningún lado. Pero el fútbol olímpico le dio la chance de meter seis (6) participaciones y allí conoció las mieles de los triunfos: 6-0 a Afganistán en Londres 1948 y 5-3 a Gran Bretaña en 1952. Fuera de joda, ganarles a los ingleses fue lo mejor que les pasó en la vida y fueron héroes. La peor derrota, un 0-9 contra Alemania en 1936, pero seguro fue porque Hitler compró a todos.

Tailandia

Casi número puesto para la Copa Mundial de Rusia 2018, los tailandeses ya tienen cierta experiencia en esto de torneos internacionales. O al menos la tuvieron hasta hace 50 años con su generación de plomo. Cuatro partidos, cuatro goleadas. La más fuerte, un 0-9 contra Gran Bretaña. Pero además se fumaron un 0-8 con Checoslovaquia; un 0-7 de Bulgaria y golearon 1 a 4 a Guatemala.

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Qatar

Si Qatar no se clasifica a Rusia 2018 se va a convertir en la primera selección que juega un Mundial solamente porque es local. Aunque para ser un poco justos, siempre se quedaron ahí de clasificarse. Lo más cerca que estuvieron fue en el repechaje contra Trinidad y Tobago para Alemania 2006. En cuanto a la trayectoria olímpica no fue tan mala, ni fueron goleados (de hecho en Barcelona ’92 llegaron a cuartos de final), pero no deja de ser una de las selecciones pedorras mundiales. Y sí, Qatar con Q; al que no le guste, que le raspe el escroto a la RAE.

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Afganistán

El récord afgano es de un partido, una goleada en contra y una desparición por más de 50 años de cualquier competencia, amistoso o entrenamiento. Después de aquel 0-6 ante Luxemburgo en Londres 1948 (único partido que no se jugó en Londres), Afganistán decidió que el fútbol no era para ellos. Después del sueño americano de los 60, la invasión soviética de los 70, los talibanes en los 90 y la venganza final de USA en los 2000, volvieron en 2004 para mantenerse 12 años jugando. No es poco.

Sudán

Resulta que ahora también hay un Sudán del Sur. Pero en este caso hablamos del Sudán original, el unificado a la fuerza. Ese país donde vas caminando por las calles de arena, vienen unos bereberes a caballo y te cagan a escopetazos porque alguien quiere poner un oasis o algo así. Entre tanta arena, de tanto en tanto han sabido juntar once matungos para competir. En Munich 1972 no la pasaron taaaan tan mal: tres derrotas, y la peor, un 0-2 ante el equipo de abajo.

Birmania

Tranquilo lector necesitado de google, Birmania, o Burma, hoy es más conocida como Myanmar o bien, Burma o Birmania. Para no ahondar en la etimología histórico política, ideológica y religiosa de este estado del sudeste de Asia, recalamos en su única participación, que se produjo en la trágica Munich 72. Ya eliminados tras perder 1 a 0 contra la mítica URSS y el chichilocueteado México, se volvieron a su dictadura con un contundente 2-0 ante el equipo de arriba, salvándose así, de ser ejecutados. Cosa incomprobable porque nadie los amenazó ¿O sí? Andá a saber.

1972 Malasia Alemania

Malasia

Munich ’72 le dio la chance a muchos de figurar, aunque sea una vez, en los anales(?) del fútbol internacional. Los malayos se encontraron en un grupo jodido, donde fueron empernados sin piedad por los locales 0-3, y por Marruecos, que les mandaron 6 panchos sin mostaza. Para el júbilo malayo, en el grupo había un equipo aún peor que ellos: Estados Unidos. Aprovechando lo que parecía un conjunto conformado por gorditos comedores de pizzas de hamburguesas, y alentados por sexies Soccer Moms, los asiáticos se despacharon con un 3 a 0 que no le importó absolutamente a nadie.

Curaçao

Antes Curaçao, luego Antillas Holandesas y ahora Curaçao, es un paradisíaco estado enclavado en el Mar Caribe y que tiene un toquecito de fuerza futbolística extra, en comparación a sus vecinos isleños. Aun así, ni de casualidad se meten en una competencia grosa, salvo que sea con inscripción abierta y sin eliminatorias, como los juegos de Helsinki 1952, donde entraron directamente en los octavos de final. Allí los caribeños perdieron 1-2 ante Turquía, que ni por asomo tenía un equipo como el actual, que es malo. Las crónicas del partido aseguran que el arquero turco fue la figura, así que, derrota digna.

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Siria

Moscú 1980 tuvo muchas invitaciones para reemplazar a los equipos que se sumaron al boicot impuesto por el Demonio Imperial, los señores de Estados Unidos de América. Así entró Siria en lugar de Irán y se comió 3 goles de parte de Argelia y 5 de la Alemania zurda y envidiosa. La medalla de lata se la ganaron empatando 0 a 0 con España, que tenía un arquero que se llamaba Paco.

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Venezuela

¡Apa! No la tenías a la Cenicienta en una competencia grosa. Venezuela tuvo un cierre magnífico, ganándole a Zambia por 2 a 1. Antes de ese gran triunfo perdieron 0-4 con la URSS y 1-2 el clásico de la revolución con Cuba. ¿Dónde, cuándo y por qué? En Moscú 1980 y reemplazando a la Argentina, que pensaba ir con Diego Armando Maradona. Pero los milicos del orto se plegaron al boicot yankee y uno de los mejores seleccionados juveniles de la historia, se quedó sin su medalla.

Fiji

Los nuevitos en la competencia se acaban de volver con 23 goles en el fondo del ojillo. Queda a su favor el peludo que le dieron a México, antes de darse cuenta que eran fijianos.

Formosa

Aca sí te re cabió la googleada. La provincia participó en un Torneo Olímpico de Fútbol, jugó 3 partidos y perdió los 3. Encima les tocó Gran Bretaña, Brasil e Italia, por lo que los formoseños se volvieron con 12 goles en la canasta. Ojo, les hicieron uno a los tanos y dos a los ingleses.

India

Los indios se llevan un párrafo extra en la historia del fútbol olímpico, con la historia de sus jugadores descalzos que ya hemos recordado en esta sección.

Otros

Gabón, Guinea y Mali todavía no jugaron un mundial, pero en cualquier momento lo hacen. Como Ghana, que ganó la medalla de bronce en 1968 y recién apareció en la Copa Mundial de Alemania. Entre nosotros, es cosa de subsaharianos. El que mejor falsifica los DNI, se clasifica.

Eduardo Cantaro.

Especiales: “♪♫♪ se va a la puta… que lo parióóóó ♪♫♪” (Parte 1)

En estos días álgidos que vive el país, donde renunciar parece ser la mejor respuesta a todo y el mensaje cabal que baja al populacho desde las más altas y representativas esferas rosarinas, vamos a rememorar algunos casos de jugadores que -por las más diversas razones- abandonaron el conjunto nacional hayan vuelto o no al equipo después de tan tajante determinación.

Por supuesto, renuncias a la selección argentina hubieron desde antes que se instale aquel viejo slogan en desuso que la describía como “la prioridad número uno”. Y después también, eh. Por que El Flaco Menotti y La Junta Militar no lograron evangelizar a los todos futbolistas durante aquel tan mentado “proceso”. Por citar algunos casos de los setentas u ochentas, El Lobo Carrascosa, El Loco Gatti, Jota Jota López, El Vasco Olarticoechea y Luis Islas, entre otros, se negaron a pararse en una cancha y entonar el One Hit Wonder de Blas Parera y Vicente López y Planes.

Pero, como no nos queremos ir tan atrás por que lo que pasó en blanco y negro a nadie le interesa lo que pasó en blanco y negro a nadie le interesa, vamos a arrancar desde la década de los noventa y desde allí hasta nuestros días. ¡Disfruten este vermouth de volátil indignación!

Abel Balbo (1993)

La Selección de Alfio Basile acababa de ganar la Copa América de Ecuador ’93 y estaba confiada en mantener una racha triunfadora que seguramente se iba a extender a lo largo de los años (?). Así y todo, El Coco debía descansar la esperanza goleadora sólo en Gabriel Batistuta; ya que ni El Beto Acosta ni El Mencho Medina Bello ni El Turco García quedaban jamás en posición de algo.

Por tal razón, el técnico convocó por primera vez en su ciclo a Abel Eduardo Balbo, un gran delantero que, pese a que había estado en el Mundial ’90, no tenía mucho feeling con la gente por haberse ido al Calcio de muy joven y también por no poseer carisma, sin (?). Eso si, era el segundo artillero del fútbol italiano.

Pero, hete aquí, Abel Balbo declinó la invitación y confirmó su renuncia; ya que recientemente había sido traspasado desde el Udinese hacía la Roma y quería hacer buena letra con sus nuevos empleadores. Lo peor de todo, claro, fue que El Coco terminó llamando para las Eliminatorias a USA ’94 -que se jugaban en poco más de un mes- a un Negro Julio Zamora que era más barriga que ser humano.

Tras la derrota 5 a 0 con Colombia y a sabiendas que el país le iba a declarar la guerra a cualquiera que aventurara a bajarse del barco, Balbo aceptó regresar a la Selección y hasta convirtió el gol en el partido por el Repechaje contra Australia en Sydney. Después, claro, jugó el Mundial de Estados Unidos, donde fue el recordado “delantero retrasado” mucho antes de la aparición en nuestras vidas de Cristian Fabbiani y Pablo Daniel Osvaldo…

Abel Balbo (1996)

El tiempo pasó y llegó Daniel Passarella al banco de la Selección; alguien a quien Abel Balbo ya conocía de River Plate y en quien también se reflejaba por sus actitudes, llamémosle, conservadoras… El delantero participó de la Copa América ’95 como titular acompañando a Gabriel Batistuta. Hasta ahí, todo jamón (?)…

El problema surgió en 1996, cuando a Claudio Caniggia por fin se le ocurrió recuperar el nivel y volver al seleccionado. Balbo aceptó a regañadientes estar un día arriba de un avión para ser suplente del Pájaro, claro. Pero, eso si, se puso del orto cuando -ya sin El Cani en el equipo- Passarella prefirió poner como titular a José Fabián Albornoz (si, jugó en la Selección) en el empate 1 a 1 con Chile en El Monumental.

Peor aún, cuando, tras el partido, El Kaiser manifestó aquello que “al equipo le faltó fibra” por haber jugado de manera tan insípida frente a los trasandinos. Tirándole algunos palos leves al entrenador en los medios, Balbo renunció a la Selección esa misma semana a través de un fax en el que manifestaba que no podía dar lo mejor de sí en un equipo donde era titular Albornoz con tan pocos días de trabajo. Por que primero la diplomacia…

Para sorpresa de todos, Daniel Passarella demostró no ser rencoroso (?) y Abel Balbo fue el famoso jugador número 22 de la lista del Mundial ‘98, por encima de Hernán Díaz, el propio Caniggia y Christian Gustavo Bassedas, a quien el integrante de CQC, Nacho Goano, le aseguró que iba a viajar a la Copa en la mesa de Mirtha Legrand… Seguí participando.

Una vez en Francia, lo más destacado que hizo Balbo fue decir, en una de esas soporíferas ruedas de prensa, que “yo vivo hace más de una década afuera y los argentinos dan una mala imagen en Europa con su desespero e irrespeto”. Andá a lavarte el Calcio…

Marcelo Delgado (2003)

El querido Chelo cerró el año 2001 comiéndose un gol increíble frente a Oliver Kahn y haciéndose expulsar como un gil contra el Bayern Munich. Pudo haber sido vejado en su hombría una vez llegado al país, pero pasó desapercibido ya que la gente estaba recontra copada con eso de buscar distintas notas musicales en las cacerolas (?)…

Como sea, durante el año 2002 e intentando salvar su pellejo de gente que se hace la tonta pero que no olvida, Marcelo Delgado tuvo el mejor año calendario que se le recuerde a algún jugador en mucho tiempo. Contrariamente a lo que sucedía por aquel tiempo, Boca Juniors no ganó ningún título en aquellos doce meses, pero El Chelo la rompió jugando detrás de Guillermo Barros Schelotto y de Héctor Bracamonte como le pidió El Maestro Tabárez. Realmente extraordinario. Orgásmico. Pocas veces visto. Crean o mueran…

Este nivel tampoco le pasó por alto al ratificado técnico argentino, Marcelo Bielsa, quien en su primera determinación tras el fracaso del Mundial 2002 armó una Selección Argentina con pibes y el treintañero Marcelo Delgado para enfrentar a Honduras, México y los Estados Unidos durante enero de 2003.

Ni bien enterado de la lista y pese a que Bianchi le pidió que viajase, El Chelo le hizo saber a todo el mundo que él no pensaba volver a ponerse ninguna Celeste y Blanca bajo ningún concepto ni punto de vista. Y además, lo hizo con una frase que resultó lapidaria: “Me llaman a mi para estos partidos falopa y los importantes los termina jugando El Piojo López… Yo me quedo a hacer la pretemporada en Boca para ganar la Copa Libertadores”… Y si, no vaya a ser cosa que los Xeneizes recordasen las cagadas contra el Bayern Munich.

Javier Saviola (2007)

Mediados de 2001. El Conejo Saviola acababa de ganar el Mundial Sub-20 en nuestro país convertido en el máximo anotador de ese certamen en una misma edición. Además, lo esperaba el Barcelona de España, que había gastado más de 20 millones rúcula por su ficha. En retrospectiva, muchos sentíamos que gran parte de las cosas que le sucedieron a Lionel Messi en esta vida le iban a ocurrir a aquel pibe, que por aquel entonces  contaba con apenas diecinueve años.

Finales de 2007. Tras aparecer en la Selección con intermitencias, olvidos y postergaciones, un Javier Pedro Saviola de tan solo 26 años anunció su retiro del combinado nacional y, podemos afirmar, también su adiós del fútbol al más alto nivel. Ya que desde ahí tuvo pasos de lo más raros por Real Madrid, Benfica de Portugal, Málaga, Olympiakos de Grecia y Verona. ¡Ni que hablar de su última etapa en River Plate!

El motivo, claro está, era de lo más noble: darle prioridad a su vida familiar. Aunque, eso sí, esto resulta un poco extraño, ya que todos tienen vínculos humanos que no les impide desarrollarse en sus trabajos. Los tienen el resto de los jugadores y también los tenemos nosotros. Aunque, por supuesto, a ninguno de nosotros nos espera en casa una ni siquiera veinteañera Romanella Amato.

¿Fútbol? Andá a jugarlo vos, patasucia…

(Continuará…)

[Go home] Especiales: del Soccer al Football

toni meola

No fueron pocas las veces que el deporte más popular del planeta se cruzó en el camino de su colega (?) norteamericano. Por ejemplo, los estadios (y los campos de juego) compartidos fueron habituales en Estados Unidos hasta los primeros años del siglo XXI, pero la mezcla no empezó ni terminó ahí.

Antes y después de la popularización del balompié en el país del norte, muchos futbolistas de los nuestros fueron transformados en futbolistas de los de ellos (?). He aquí un breve resumen en orden cronológico de los casos más importantes:

Pete Gogolak

De todos los traidores a la Nº 5 (?) fue el que menos trascendió con la redonda, pero el que más influencia tuvo con la ovalada. Nacido en Hungría, escapó siendo un adolescente junto a su familia de la Revolución Húngara para radicarse en los Estados Unidos.

Paradojas de la vida: la revolución en el fútbol americano lo tendría como protagonista. Fue en los 60’s, cuando se destacó no solo por su efectividad, sino por introducir el “soccer style”, lo que cambió la manera de ejecutar las patadas. Hasta hoy en día, se mantiene como el máximo anotador de los New York Giants.

Toni Fritsch

Tras el éxito de Gogolak como pateador, en 1971 los Dallas Cowboys buscaron causar un impacto similar, y pusieron el ojo en este asutríaco, que al momento de su llegada a los EE.UU. acumulaba más de 100 partidos en el Rapid Viena y hasta había disputado varios juegos con su selección.

Después de someterlo a una prueba (que pasó con suficiencia) y de ofrecerle una pila de dólares, los Vaqueros se aseguraron al primer jugador en saltar del fútbol profesional al ídem (?). Este ex delantero festejaría el Super Bowl VI y jugaría en cuatro franquicias más hasta su retiro definitivo del deporte en 1985.seemannn

El noruego Seemann y sus dos facetas

Finn Seemann

Houston Oilers, otro equipo de Texas, se sumó a la moda de traer un europeo para el puesto de pateador. En este caso, se trataba de un noruego que jugaba en el FC Utrecht de Holanda. Sin embargo, ya había estado en Norteamérica: en 1967 jugó algunos partidos en Dallas Tornado, por el campeonato de la Asociación de Fútbol de Estados Unidos, el torneo antecesor de la NASL.

En 1973 fue invitado, gracias a su potencia para ejecutar las pelotas paradas, a realizar un entrenamiento con los engrasadores (?): de 10 intentos de goles de campo, anotó 9. “Me resulta fácil”, dijo Seemann tras la práctica. “Es sí: lo que me cuesta es mantener el casco en mi cabeza.” No obstante, vio poca acción en los partidos oficiales, ya que el equipo contaba con otro pateador, y al poco tiempo regresó a su continente.Derek Smethurst

El “two-sport man” sudafricano

Derek Smethurst

Después de varios años en el fútbol inglés (ganó la FA Cup con Chelsea en 1971) este delantero sudafricano fue uno de los tantos extranjeros que llegaron para jugar en la NASL. La rompió en Tampa Bay Rowdies (fue campeón, goleador, formó parte del Juego de las Estrellas) y en 1977 firmó un contrato para jugar en simultaneo con los Buccaneers, el equipo de NFL de la ciudad. “Me he estado preguntando durante mucho tiempo si puedo hacerlo”, comentó al momento de su presentación. Apenas pudo: solo disputó algunos partidos de pretemporada antes de volver al soccer.

Neil O’Donoghue

Antes de cumplir 20 años, este irlandés llegó a los Estados Unidos, becado para jugar en el fútbol que no causa conmoción cerebral (?). En su país, era la gran promesa del Shamrock Rovers F.C. En su nueva casa poco pudo demostrar: el programa de becas fue cancelado al poco tiempo, aunque supo aprovechar la fuerza de sus piernas: se convirtió en el kicker de Buffalo Bills, Tampa Bay Buccaneers y St. Louis Cardinals, entre 1977 y 1985

tony meola

El 1

Tony Meola

Tras el Mundial 1994, y en su punto más alto de popularidad, el capitán de la Selección de Estados Unidos decidió probar suerte con los New York Jets. Con la esperanza de que su experiencia como futbolista le ayudara para ser el pateador del equipo, el arquero realizó la pretemporada con la franquicia neoyorquina hasta que el coach lo cortó por no alcanzar el rendimiento esperado.

Para colmo, la frustrada aventura de Meola en la NFL le costó para siempre el puesto como portero titular de la selección, perdiéndose así la oportunidad de disputar la Copa América 1995 y el Mundial 1998, aunque formó parte del conjunto que disputó el Mundial 2002.

Martín Gramática

El argentino logró algo que no pudieron otros sudamericanos que practicaron con la ovalada, como el brasileño Adhemar y el paraguayo José Luis Chilavert. No solo jugó en la NFL (defendió los colores de Tampa Bay Buccaneers, Indianapolis Colts, New England Patriots, Dallas Cowboys y New Orleans Saints), sino que además disputó un Juego de las Estrellas y ganó el Super Bowl XXXVII. La vida de este hincha de Boca cambió cuando se mudó con su familia a EE.UU. “No entendía nada de fútbol americano cuando llegamos, ni siquiera había visto un partido”. Con la redonda, no pasó de las fuerzas básicas del Necaxa y de los picaditos en los campos de La Belle, Florida. Justamente allí, un entrenador vio como le pegaba a la pelota y lo invitó a una prueba. El resto, historia conocida.

Barclay

Amagó con la 13, explotó con la 23

Devin Barclay

Juventud, talento, habilidad: esta promesa de la MLS tenía todo para ser el nuevo Freddy Adu (?). Firmó su primer contrato a los 17 años, y formó parte de tres equipos juveniles diferentes (Sub 18, Sub 20 y Sub 23). Sin embargo, las lesiones fueron minando poco a poco su carrera y, después de pasar por 4 equipos diferentes, largó todo a los 22 años.

No todo, en realidad: a pesar de sus habituales visitas a los doctores, el Bardaro yanqui (?) no perdió potencia en sus remates, por lo que se convirtió en pateador de Ohio State, equipo con el que vivió su día de gloria. Fue el 14 de noviembre de 2009, cuando ingresó para clavar este gol de campo que mandó a su equipo al Rose Bowl, que vendría a ser algo así como el Super Bowl en versión universitaria. “No hay nada que se pueda comparar con esto”, dijo Barclay al término del partido. Así dejó en claro que el soccer siempre da revancha. Y el football, también.

[Go home] Tu nombre en clave es Jay Goppingen

Dura la vida del futbolista recién retirado. Se apagan las luces, se terminan las ovaciones, escasean los reconocimientos, los autógrafos le van dejando cada vez más espacio al dolor de ya no ser y otros lugares comunes sobre los que se ha escrito mil veces, aunque no dejan de ser ciertos.

Para contrarrestar ese vacío y continuar con esa vida de viajes, prácticas y concentraciones, muchos se convierten en entrenadores o cumplen roles secundarios dentro de un cuerpo técnico. Otros, en cambio, no soportan la desolación de estar del otro lado de la línea de cal y vuelven al ruedo con los cortos después de un buen tiempo, sin medir los costos de poner en juego el apellido y regalar prestigio.

Aunque claro, pocos tuvieron en cuenta la gran Klinsmann: seguir jugando con otro nombre.

JŸrgen Klinsmann ABSCHIEDSSPIEL Foto Baumann

No hace falta ahondar demasiado en la carrera de Jürgen Klinsmann. Implacable goleador del Sttutgart alemán, revalidó sus condiciones en equipos del extranjero y también con su Selección. Anotó 11 goles en los Mundiales, repartidos entre Italia ’90, USA ’94 y Francia ’98. Levantó una Copa del Mundo y una Eurocopa, aunque sólo pudo conseguir una liga de clubes, con el Bayern Múnich en 1997, cuando ya divisaba su retiro.

Después de disputar su último partido oficial con el Tottenham, en 1998 jugó su último Mundial con Alemania y entonces sí, al año siguiente lo despidieron con papelitos en el estadio del Sttutgart, entonces denominado Gottlieb-Daimler y antiguamente llamado Adolf-Hitler-Kampfbahn. Pero lo historia no se cerró ahí…

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Con los botines ya colgados, Jürgen tomó una decisión de vida: alejarse del ambiente del fútbol. Quería ser un anónimo, poder caminar por la calle y que nadie lo reconociera. Eso era imposible en su país y en cualquier otro lugar con una fuerte cultura futbolera. Por eso eligió irse a vivir a los Estados Unidos, los pagos de su esposa Debbie.

Ya instalado en la pacífica Huntington Beach (California), Klinsmann logró lo que buscaba: tranquilidad y armonía familiar en un contexto donde no existía el fútbol ni la exposición pública. Parecía una situación ideal, pero después de unos años comenzaría a aburrirse…

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En 2003, el ex atacante del Inter comenzó a dar señales cuando entrenó con Los Angeles Galaxy de la MLS, aunque sólo de manera recreativa. Decía que sólo quería estar en forma, aunque negaba la posibilidad de volver a entrar a una cancha de manera oficial.

Unos meses después, sin embargo, unos amigos con los que jugaba de vez en cuando le propusieron que vistiera la camiseta del Orange County Blue Star de Irvine, un equipo californiano que participaba de la Premier Development League, la cuarta división de los Estados Unidos. Jürgen, con 39 años, aceptó el desafío y puso una condición: no utilizar su verdadero nombre.

Antes de que el goleador se arrepintiera, sus compañeros lo anotaron bajo la identidad de Jay Goppingen, en homenaje a la inicial de su nombre y al pueblito alemán donde nació. Jay, agradecido, devolvió favores con lo que mejor había hecho en su vida pasada.

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Con 5 goles en 8 partidos, colaboró para el equipo se metiera en los playoff por el ascenso. Se divertía y encima nadie lo reconocía. Todo era tan perfecto, que alguien tuvo que arruinarlo: en un partido ante el Southern California Seahorses, un rival se percató de que a ese rubio lo tenía visto de algún lado. Fue entonces que le avisó a un periodista amigo, que investigando googleando llegó a la conclusión: el famosísimo Klinsmann estaba jugando con otra identidad. Suficiente para que el 9 no volviera a aparecer.

Al día de hoy, los pocos simpatizantes del Orange County Blue Star se preguntan: ¿qué habrá sido de la vida de Jay Goppingen?

[Go home] The Age of Escobillón (?)

“Si Mauricio quiere vender a Guillermo Barros Schelotto que lo haga… total, yo en la reserva tengo a otro Guillermo que es todavía mejor que El Mellizo…”. Aquellas memorables palabras que en medio del Apertura ’98 vociferó Carlos Bianchi, manifestaban la ilusión y el encantamiento que una joven figura Xeneize desataba jugando los preliminares ¿Su nombre? Sergio Adrián Guillermo.

Sin embargo y pese a mantener muchas vinculaciones con el hermano de Gustavo (su padre Juan Rogelio, ex jugador, era conocido como El Mellizo Guillermo ya que nació con esa condición), desde el inició se emparentó al emergente delantero con el atacante estadounidense Cobi Jones por el gusto que ambos jugadores sentían hacía los cortes de pelo aerodinámicos, a la vista de Marcelo Araujo, rabino bautismal del “Escobillón”.

Hoy, haremos un malicioso cuadro comparatorio con la carrera de uno y otro jugador, en pos de hallar similitudes y diferencias en la vida y obra de dos hijos directos de las relaciones carnales: Adrián Guillermo y Cobi Jones. Cobi Jones y El Escobillón…

Carrera en clubes de Cobi Jones

Cobi N´gai Jones nació el 16 de junio de 1970 en Detroit, Michigan. Puntero derecho veloz, habilidoso y carismático, es uno de los mejores y más recordados jugadores de su país en toda la historia. Inducido al Salón de la Fama del Fútbol Estadounidense en 2011, se inició en la Universidad de California y luego pasó por el Coventry de Inglaterra (1994/95), el Vasco da Gama de Brasil  (1995/96) y Los Ángeles Galaxy (1996/2007). Dejó un grato recuerdo en todos los equipos por los que pasó, teniendo las puertas abiertas de todos y cada uno de ellos.

Carrera en clubes del Escobillón

Sergio Adrián Guillermo nació el 15 de marzo de 1980 en Moreno. Proyecto trunco de puntero derecho veloz, habilidoso y carismático, es uno de los mayores fiascos y decepciones de la década de los noventa, de la historia de Boca Juniors y hasta del fútbol argentino. Fue inducido a En Una Baldosa en 2004 y es uno de sus miembros insignes.

Debutó en 1998 y luego pasó con pena por Badajoz de España, Estudiantes de La Plata, Jorge Wilstermann de Bolivia, Estudiantes de Caseros, San Telmo, El Porvenir, Colima de México, Deportivo Morón, Argentino de Merlo, Justo José de Urquiza, Sportivo Luqueño de Paraguay, Rosamonte de Apóstoles y miles de clubes más del inframundo, algunos de ellos conseguidos gracias al poder del Facebook. Entre los hinchas de los clubes por donde pasó, la sola mención de su apellido genera tristeza y hasta vergüenza ajena pero jamás bronca.

Carrera internacional de Cobi Jones

El número que signó su trayectoria a nivel de selecciones es “Tres”, ya que esa es la cantidad de Mundiales que disputó: USA ’94, Francia ’98 y Japón/Corea 2002, en los cuales brilló como una fresca rueda de auxilio que ingresaba cuando los defensores rivales se estaban quedando sin piernas.

También, el norteamericano disputó cinco ediciones de La Copa de Oro de la CONCACAF, los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, la Copa Rey Fahd ’92 y las Copas América de Ecuador ’93 y Uruguay ’95, donde salió en Cuarta Ubicación y le pegó un baile de novela a Marcelo Espina en el encuentro frente a la Argentina de Primera Ronda.

Carrera Internacional del Escobillón

El número que signó su trayectoria internacional es “Tres”, ya que esa es la cantidad de prestigiosos entrenadores que estuvieron a punto de boxearse por sus correrías. En el verano de 1999 y después que Adrián Guillermo disputase el Sudamericano Sub-20 de Mar del Plata, tanto Carlos Bianchi como José Pekerman y Hugo Tocalli iniciaron una feroz polémica a raíz de las versiones encontradas sobre la grave lesión con la que el delantero regresó a las prácticas de Boca Juniors.

Tras varios cónclaves subidos de tono entre los directores técnicos con sus cuerpos médicos incluídos, se llegó a una inexorable conclusión: el pibe les mintió a todos y se había lesionado jugando en el barrio en los días que tuvo de descanso tras la competición ¿Y entonces? Y entonces el trinomio Bianchi-Pekerman-Tocalli le hizo la cruz al Escobillón

Misceláneas de Cobi Jones

Se casó con la espléndida Kim Reese y constituyó una de las familias más simpáticas de Hollywood. Además, fue modelo de varias marcas de alta gama y participó del prestigioso calendario de trajes de baño de la revista Sports illustrated posando con modelos de lo más apetecibles. Una vida abundante en todos los sentidos.

Misceláneas del Escobillón

Durante sus días de gloria presentó en sociedad a su novia Marina y no hubieron muchas más novedades a nivel botineril (?). No consiguió nunca el tan mentado contrato profesional con Boca Juniors por seguir los consejos de Settimio Aloisio y volverse un rebelde. Tal vez, la peor de todas sus decisiones. El decadente empresario italiano desapareció de los primeros planos por aquella época y de su mano se hundió Adrián Guillermo.

Presente de Cobi Jones

Juega fútbol senior con diferentes equipos de estrellas y trabaja en los medios de comunicación siendo una figura respetada y entrañable. Es un habitué de las fiestas, reuniones y estrenos de Hollywood y pasa sus días rodeado de leyendas, como el ex Boca Luis Arturo Hernández, con quien suele pasear en automóvil.

Presente del Escobillón

Se supo que participó de algunos partidos de los veteranos de Boca Juniors pero no suele asistir con frecuencia. Algunos de sus legendarios ex compañeros aceptaron sacarse alguna que otra foto con él pero, eso sí, de invitarlo a pasear en auto mejor ni hablar…

[Go home] “Victory”, un doble homicidio de tímpanos

Por cosas como éstas debe ser que, futbolísticamente, a los yankees los queremos como a pocos. Sin tradición futbolera alguna, con ligas que oscilaban entre el invento y la oportunidad económica más una irrisoria desorganización a nivel de Selecciones, en 1989 la desamparada escuadra de universitarios estadounidenses veía casi como una utopía su presencia en el Mundial de Italia.

Con México afuera de carrera a raíz de Los Cachirules, con el aporte providencial de héroes inesperados y gracias a que su oponente final –Trinidad y Tobago- había arrancado igual de torcido que ellos, la conocida desde entonces como USMNT llegó a la jornada definitoria igualada en puntos pero con un gol menos que el combinado de Dwight Yorke. Los americanos (?) debían ganar o ganar. Vale aclarar, por supuesto, que el otro cupo ya lo había obtenido la Costa Rica de Luís Gabelo Conejo con cuatro meses de antelación.

Y así, el 19 de noviembre de 1989, comiéndose un baile de novela como visitantes en La Bombonera de Puerto España (?), Paul Caligiuri se disfrazó del Chango Cárdenas y desde 30 metros sacó el célebre “Disparo Que Se Escuchó En Todo El Mundo” con el que los Yankees se metieron milagrosamente en una Copa del Mundo tras 40 años de frustraciones. Los 30.000 trinitenses se fueron apesadumbrados al no haber podido batir ni a Tony Meola ni al árbitro argentino Juan Carlos Pichi Losteau, de pésima labor…

Fue tanta la algarabía que se desató por esta heroica clasificación que la Federación llegó a la conclusión que para despertar los aletargados ánimos de la población y también para brillar en el Mundial, el equipo de Estados Unidos necesitaba algo fundamental: una canción representativa, sin (?).

Por tal razón, le encargaron la composición de la misma al rapero Def Jef y al DJ Eric Vaughn, le propusieron a los jugadores agregar los coros y contrataron para la realización del video al director Marty Callner, quien había trabajado con Aerosmith, Cher y Poison, entre otros. Además, lograron que la cinta se estrene en Heavy Rotation de la MTV en un segmento conducido por el volante John Harkes y por la siempre follable (?) Daisy Fuentes…

Pero eso no es todo, también consiguieron la participación estelar del queridísimo Orenthal James Simpson – ¡Si, OJ!- quien sería el único capaz de meter otro disparo que se escuche en todo el mundo un poco de gracia y carisma en medio de la notable timidez de los futbolistas… ¡El Juice se robó el show!

“Ésta no la tenías, Lavecchia…”

Pese a aquellos artísticos esfuerzos, ni la canción ni el soccer prendieron entre los norteamericanos. Menos aún, cuando Estados Unidos terminó en la anteúltima colocación de Italia ’90 producto de tres derrotas en igual cantidad de encuentros. Una repudiable actuación condenatoria de la que no los salvan ni varios prestigiosos bufetes de abogados…

[Go home] Andrew Shue, el cuñado de los ochenta (?)

Una vez decididos el lugar, la fecha y la hora del arranque de la Major League Soccer, los dueños de cada una de las franquicias se vieron con un dilema superior: debían conformar desde cero planteles con norteamericanos que al menos supiesen parar la pelota y, además de eso que no es poco, tendrían que sumar un par de apellidos que sean atractivos para un público que aún no existía.

Por ejemplo, el hombre fuerte de la Federación, Alan Rothemberg, ayudó a Los Angeles Galaxy a hacerse con el fichaje de los internacionales yankees Cobi Jones y Ante Razov, del salvadoreño Mauricio Cienfuegos, del ecuatoriano Eduardo Hurtado y también del inolvidable arquero mexicano Jorge Campos. Pero además, el dirigente recordó a un joven buen mozo (?) a quien conoció en un exclusivo ágape en Hollywood y que, al parecer, tenia un pasado con la número cinco ¿Su nombre? Andrew Eppley Shue.

El susodicho tenía una trayectoria cuanto menos discutible: Bulawayo Highlanders de Zimbabwe (1991), Los Angeles United (1993) y Anaheim Splash (1994). Pero lo que tenía de superlativa su atractiva figura, es que era una de las figuras de la por entonces aclamada mundialmente serie televisiva Melrose Place. ¡Imagínense a Gastón Pauls jugado en la Primera de Boca! Instantáneamente, claro, Andrew Shue fue invitado a sumarse a la plantilla del Galaxy en el rol de delantero.

Pero la cosa no sólo quedó ahí: con Andrew Shue como estandarte fue como se promocionó el nacimiento de ésta nueva competencia. Y así el actor fue la figura central de entrevistas, actos, spots televisivos, programas alegóricos y tertulias donde su fluida oratoria y su dentadura perfecta opacaban las presencias de Carlos Valderrama, El Diablo Etcheverry, Roberto Donadoni o Walter Zenga, entre tantos otros “jugadores franquicia”.

Hay que entender que el californiano en general y el angelino en particular tienen muy aceptada y arraigada la cultura de las celebrities. Por tal razón a nadie le extrañó cuando Andrew Shue fue el encargado de realizar el sorteo en el Partido Inaugural de la Mayor League Soccer, entre San José Clash y DC United. Así como leen. Desde el minuto cero la Liga estuvo bendecida con la participación vital de un baldosero. Y de los buenos…

A los bifes y aunque la primitiva Mayor League Soccer era un torneo entre improvisado y bizarro, al querido Andrew Shue solo le alcanzó para disputar, como suplente, escasos 86 minutos diseminados en cinco encuentros. Es más, cada uno de sus ingresos fue como para que el público no se fuera sin ver correr un rato al ídolo juvenil que hacía las delicias de adolescentes y veteranas. Al final de la temporada y con el pretexto de una lesión, el actor se retiró y regresó a Melrose Place.

Tras la cancelación de la aclamada serie en 1999, Andrew Shue baldoseó a morir en producciones Clase B y hasta Clase C. Estuvo en la pedorrísima “Goal 3” y participó en la película “Gracie”, historia que está basada en los días como jugadora de fútbol juvenil de su bellísima, famosísima y talentosísima hermana.

¿Y quien es ésta agraciada familiar? Nada más y nada menos que la reconocida Elizabeth Shue o, como le dicen los cinéfilos, “La Novia de Los Ochenta”, quien enamoró a todo el planeta siendo la chica linda de “Volver al Futuro 2”, “Karate Kid”, “Coctail” y, más acá en el tiempo, “Adios a Las Vegas” y “El Santo”, entre tantas otras. La amo. La amo posta. Con toda mi alma, eh. No aguanto más… La tengo que ver… Chau…

“Aruba, Jamaica… Bermuda, Bahama…”

Hoy por hoy, Andrew Shue sigue fantaseando con un hipotético retorno de Melrose Place, quizás, lo único que lo puede devolver a las primeras planas… ¿Quién sabe? Si volvieron Axl Rose, Slash y Duff, todo es posible…