Especiales: Marco Francescoli

El 1 de agosto de 1999, más de un año y medio después de su último partido oficial, Enzo Francescoli se despidió del fútbol con un amistoso a Monumental repleto entre River Plate y Peñarol, el club de sus amores en Uruguay.

A los 38 del complemento, con el encuentro 3 a 0 para el Millonario (uno de Marcelo Salas y dos del Enzo -ambos de penal-), llegaría la frutilla del postre: sus hijos Bruno y Marco, 12 y 10 años, respectivamente, irrumpieron en el campo de juego. La excusa fue un saludo, pero Bruno, fanático de La Banda, le dijo: “Papá, nos quedamos a jugar un ratito”. Enseguida, Marco casi le hace un gol al ex Lanús Claudio Flores y finalmente Bruno, en un mano a mano con el arquero uruguayo, definió a un palo, acariciando la pelota con el pie derecho. 4 a 0. “Quería que mi hermano me devolviera el pase, pero la metió él”, reconocería el hijo menor del Príncipe mucho tiempo más tarde. El gen baldosero ya empezaba a hacer estragos.

Tuvieron que pasar varios años para que Marco se interesara por el fútbol profesional. Fue en 2006, a los 17, cuando se sumó a prueba al Cagliari italiano, donde su viejo había brillado entre 1990 y 1993. “Le dije a mi papá que quería hacer esta experiencia y él me aconsejó que probara, pero sólo bajo la condición de entregarme en plenitud, pues sólo así llegan los resultados”, decía en su presentación el chico nacido en París en febrero de 1989, cuando Enzo jugaba en el Racing de esa ciudad.

“Anda bien, pero juega con esa mochila de la comparación. Le expliqué que llegar no sólo depende de la técnica sino de que esté bien físicamente, bien de la cabeza y de muchas otras cosas, como no tener al fenómeno de turno adelante. Quiere probar y me parece bárbaro. Ahora vive solo en Italia. Está en la tercera, el año que viene debería definirse la situación”, comentaba el Príncipe en 2008.

Luego de actuar durante algunas temporadas en el equipo Primavera, en 2009 Marco volvió a la Argentina para incorporarse a la cuarta división de Estudiantes de La Plata. “Era complicado llegar a la Primera en Italia y extrañaba un poco a mi familia”, admitía.

Mediapunta, más técnico que veloz, fanático de Zinedine Zidane, Juan Sebastián Verón y Alessandro Del Piero, Francescoli Junior tenía bien claro que las cosas no iban a ser nada fáciles: “Empecé grande y llego a una categoría que el año pasado fue campeona. Encima no trabajaba tanto en lo físico, pero la pretemporada me está haciendo muy bien”.

Consultado sobre el porqué de su decisión de no probar suerte en el Millonario fue tajante: “Yo no soy hincha de River. Me fui muy chico de Argentina (a Estados Unidos, donde su familia se mudó en 2002). Sigo un poco la campaña porque mi hermano Bruno sí es hincha y va a la cancha, pero no me enojo si pierde. Tampoco soy de Peñarol. No viví mucho en Uruguay. Un amigo me hizo seguirlo por un tiempo, pero ya no. Me interesa el Cagliari, porque jugué allí”.

¿Y por qué el Pincha? “Tengo tres amigos que estuvieron un mes en Estudiantes y me lo recomendaron. Me habían dicho que era un club ideal, y, además, por las referencias sobre el trabajo en inferiores que le dieron a mi padre Leonardo Astrada y Hernán Díaz (entrenador y ayudante de campo de Estudiantes en aquella época), remarcaba. Enseguida, tuvo sus quince minutos de fama cuando le convirtió un gol ¡a River! jugando en cuarta.

Tras apenas un puñado de partidos con la Reserva (en 2010 viajó a una gira por Inglaterra), a mediados de 2011 rescindió su contrato. Todo parecía indicar que se sumaría a Argentinos Juniors a pedido de Pedro Troglio. Sin embargo, el botija sorprendió a todos con su decisión: “Tomé la determinación de abandonar el fútbol para dedicarme de lleno al estudio. Me voy a estudiar Economía a la Universidad de La Florida, en Estados Unidos”, aludió antes de subirse al avión.

Desde entonces, no tan lejos de la número cinco y siempre con el termo bajo el brazo, vive en el país del norte, donde se dedica la venta de bienes raíces.

Especiales: Cualquiera puede cantar – Parte II

Segunda entrega de futbolistas que cambiaron, al menos por un rato, la pelota por un micrófono.

Tottenham Hotspur con Chas & Dave

Chas & Dave es un dúo medio en joda, medio en serio, que tuvo su momento de gloria a fines de la década del setenta, cuando llegó a telonear a Led Zeppelin. A comienzos de los ochenta, grabaron una serie de canciones dedicadas al Tottenham Hotspur (el equipo sensación de la época, bicampeón de la FA Cup en 1981 y 1982), entre las que se destacaba “Ossie’s dream (Spurs are on their way to Wembley)”, que incluye, obviamente, la participación del argentino Osvaldo Ardiles, que mostró una particular pronunciación del idioma.

Franz Beckenbauer

Bien podría tratarse de un sketch de Pachu Peña haciendo del alemán Jürgen, pero es Franz Beckenbauer cantando “Gute freunde kann niemand trennen” (algo así como “Los buenos amigos nunca serán separados”). La seriedad germana no se toma descanso.

Royston Drenthe

El holandés Royston Drenthe, uno de los peores fichajes del Real Madrid en la última década, colgó los botines a comienzos de 2017 para dedicarse de lleno a su otra pasión: el rap. Hace algunos años, ya había dado una muestra con la canción que grabó junto a su amigo U-Niq. A partir de ahora, intentará ganarse el pan como Roya2Faces.

Alexi Lalas

Pieza fundamental del nacimiento y la evolución de la Major League Soccer, Alexi Lalas es, sin dudas, uno de los íconos más importantes de la historia del fútbol de Estados Unidos. Fuera del verde césped, el colorado no perdió tiempo e hizo también su propio camino en el mundo de la música. Con un estilo rockero bien marcado, Lalas editó varios discos, como Far from Close (1996), Ginger (1998), Infinity Spaces (2014) y Shots (2016).

Ronaldinho Gaúcho

Hace ya un par de años que Ronaldinho Gaúcho está en cualquiera. Y bien ganada tiene esa impunidad para hacer lo que se le cante. En 2014, por ejemplo, escribió parte de la letra de “Vai na fé”, tema que grabó con el rapero Edcity. El año pasado, junto a Jhama y Pablo Luiz, compuso una canción para los atletas paralímpicos que compitieron en Río. Es para cortarle las cuerdas vocales.

Faustino Asprilla

En las vísperas del Mundial de Estados Unidos 1994, los colombianos tenían el ego por las nubes. Ya se sentían campeones. Y no era para menos. Los cafeteros se clasificaron con un 5 a 0 frente a Argentina, en pleno estadio Monumental. Uno de los que mejor aprovechó ese momento fue el Tino Faustino Asprilla, que se metió en el estudio para cumplir su sueño del pibe y cantar “Tino & Gol” con el mítico grupo de salsa Niche. ¿El estribillo? “Un gol, un gol, del ‘Tino’ Asprilla, un gol”. Un gol en contra.

Cristiano Ronaldo

Como cantante, Cristiano Ronaldo es un gran futbolista. En 2009, CR7 le puso su voz a un spot publicitario del Banco Espírito Santo. No lo salva ni todo el auto-tune que le tiraron encima. Todavía no entendemos cómo los portugueses no corrieron desesperados a sacar sus ahorros de ahí.

Jesé Rodríguez

En tan solo un par de temporadas, Jesé pasó de ser una de las principales promesas de las inferiores del Real Madrid a constante moneda de cambio del PSG, el actual dueño de su pase. Sin embargo, el lugar que aún no pudo ganarse en la cancha lo encontró en los boliches, primero bajo el seudónimo Big Flow y, desde 2016, como Jey M.

José Manuel Pinto y Daniel Alves

Luego de colgar los guantes, y rebautizado como Wahin, José Manuel Pinto decidió dedicarse a la música. Y como productor, no le fue para nada mal. En 2016, por ejemplo, ganó un Grammy Latino al Mejor Disco de Flamenco por su participación en el disco de la cantautora Niña Pastori. En 2015, Wahin, junto al brasileño Dani Alves y Mario Baro, grabó “Eres especial”. El dinero recaudado fue destinado a la Federación Española de Asociaciones de Lucha contra la Anorexia y la Bulimia nerviosa.

Sócrates

El Doctor Sócrates se dio todos los gustos. Después de romperla en el Botafogo de Ribeirão Preto, pasó al Corinthians, donde se convirtió en un emblema dentro y fuera de la cancha. En 1980, publicó Casa de Caboclo, un long play de música sertaneja: “Acepté hacerlo para quebrar los preconceptos contra la música sertaneja. Ni siquiera lo tengo en casa”, contaba por aquel entonces. Años más tarde, ya afianzado como una de las figuras de la selección brasileña, Magrão fue parte de las grabaciones de Aquarela, del mítico Toquinho.

Especiales: Las piernas de Maradona

Una medianoche, en el extinto Mar de Fondo, entrevistaron a Diego Maradona y posteriormente Alejandro Fantino confesó que no logró concentrarse durante el programa porque quedó hipnotizado con la pierna izquierda del Dié y no dejó de mirarla ni diez segundos.

Las Piernas de Maradona, al igual que las de María Concepción César (?), son patrimonio cultural argentino y en 1994 representaron el dolor de toda una nación cuando el hermano de Lalo inmortalizó la frase “Me cortaron las piernas” luego del positivo en el Mundial de Estados Unidos.

Quince años después en un bosque de Canals, provincia de Córdoba, unos flacos que estaban recreando “Secreto en la Montaña” de campamento encontraron Las Piernas de Maradona tiradas entre unos troncos y por asociación directa se las ofrecieron a Cristian Nasutti con la promesa de ponerlo en El Gran DT.

Este aviso tuvo dos futbolistas como protagonistas: Cristian Nasutti y Damián Giménez. Al ídolo de River (?) se lo puede ver claramente colgando del ángulo un tiro libre. Al otro encarnando el papel mas importante del comercial: Las Piernas de Maradona.

Damián Corto Giménez es un volante central que nació en 1984 y, al igual que el Diego de la gente, hizo las inferiores en Argentinos Juniors, club en el que se mantuvo hasta el año 2005, cuando pasó a Comunicaciones, que en esa época peleaba el descenso en la B Metropolitana.

En el año 2007 bajó una categoría para defender los colores de General Lamadrid, donde los hinchas después de ver el aviso de El Gran DT flashearon al ver a Las Piernas de Maradona repartiendo mil murras en el mediocampo y esperaron en vano que Las Piernas de Giménez justificaran el nombre artístico.

El Corto se quedó hasta el 2010 en el Carcelero,  que en la temporada siguiente lograría el último ascenso de su historia a Primera B, confirmando la teoría de Humberto Grondona.

En La Matanza suena como el sucesor de Verónica Magario (?)

El doppelgänger maradoneano pasó a Ferrocarril Midland, club que defendió con entrega y violencia bien entendida hasta la temporada 2012/13. Luego se unió a Juventud Unida, que estaba en el último escalón de AFA.

En el Lobo Rojo fue capitán y figura fundamental del histórico ascenso a Primera C, categoría que parece ser su lugar en el mundo y donde Las Piernas de Giménez destacan por su juego áspero y rudo.

Desde 2015, es una de las figuras mas destacadas de Deportivo Laferrere y según sus propias palabras intentó corregir su pasión por los roces y el juego físico. Este año, el Villero hizo una temporada para el olvido y el Corto es de los pocos que se salva del incendio, frase que conociendo a la barra del equipo puede dejar el sentido figurado en cualquier momento.

Bonus Track:
No conforme con hacer de Maradona en el año 2009, tres años después hizo del Chelo Delgado (?) en este aviso de Nutregal donde le pone un centro de película a Martín Palermo, que define el partido sobre la hora.

Especiales: Lelo Sejean, un baldosero para el Guinness

Elie Charbel Lelo Sejean (El Canguro)

Un baldosero en esencia, de esos que no necesitan partidos en Primera División para integrar este sitio. Un baldosero de nacimiento, con un nombre sensacional y características únicas. Un baldosero inabarcable, de esos que tienen tantas historias que se vuelve imposible reunirlas todas en un post. Ese es Lelo Sejean.

Para empezar a desarrollar su camino, tenemos que tener en cuenta su Wikipedia. No es la fuente más fiable, por supuesto, pero sería un grueso error no dejarse llevar por esa tremenda ficha, curiosamente llena de detalles sobre su vida dentro y fuera de las canchas.

Elie Charbel Lelo Sejean nació en Australia, más específicamente en Geelong, el 5 de noviembre de 1990. ¿Cuántas referencias futboleras podría encontrar uno en ese lugar? Pocas. Pero aún así, Lelo se las arregló para empezar a mostrar su relación con ese deporte. ¿En algún torneo amateur? Claro que no, lo hizo en un cortometraje llamado Bright Lights, donde vistió la camiseta del Real Madrid.

Sí, no se los contamos de entrada para no impresionarlos (?), pero Lelo Sejean es, antes que nada, un artista. Y como tal, tiene un nombre artístico: Elijah Sejean. En 2004, con apenas 14 años, ganó el premio al Mejor actor en el Shootout Festival de Cine de Geelong. Chequeadísimo.

El corto, además, fue proyectado en varios lugares del mundo, destacándose su participación en el Festival Internacional de Cine de Gays y Lesbianas de Philadelphia. Extrañamente, ahí no ganó un choto.

¿Y el fútbol? Entró a su vida desde muy pequeño, pero en 2007 pudo dar sus primeros pasos en serio, cuando siendo un juvenil integró las filas del Nort Geelong (2007) y el Sunshine George Cross (2008). Parecía el sueño del pibe, pero no. Lelo sabía que había algo más allá de los límites de su país. Se había fanatizado con la Argentina gracias al Mundial ’98, especialmente con Batistuta, Zanetti y el Piojo López. Y entonces, tomó la decisión de probar suerte en Sudamérica.

En 2009, llegó a nuestras tierras. Después de haber averiguado tanto por ese país que lo deslumbraba, terminó en Constitución, en la casa de una familia paraguaya. De ahí, a patear para tratar de alcanzar su sueño: vestir la camiseta de Boca Juniors.

En el Xeneize lo evaluaron junto a otros Sub-19 pero no pasó el filtro. Unas semanas más tarde, lo intentó en Arsenal de Sarandí, pero tampoco dio la talla. Recién en 2010 pudo cumplir su objetivo: entrenar en un equipo argentino. ¿Cuál? Barracas Central. Pero no duraría mucho.

Siempre ceñidos a su historia oficial, encontramos que no volvió a jugar al fútbol hasta el año 2013, cuando fichó por el Sportivo Ameliano de Paraguay, donde fue dirigido por el baldosero Celso Guerrero y tuvo de compañero al ex Arsenal, Tyson Caballero. Así, se convirtió en el tercer australiano en participar del fútbol guaraní, dato poco significativo que aparece por todos lados cuando uno googlea a Sejean.

Las cosas, sin embargo, no fueron fáciles. Lelo volvió a Oceanía y desde allí daría rienda suelta a sus más insólitas pasiones. Por un lado, siguió jugando al fútbol con las casacas de Westgate FC (2014), University of Melbourne (2016) y Surf Coast (2016). Pero al mismo tiempo, se dedicó con entusiasmo al atletismo, puntualmente a los 100 metros llanos y al lanzamiento de jabalina, especialidades que le fueron incentivando el placer de superar marcas día a día. Y de ahí a la locura, hay un solo paso.

Paralelamente a sus actividades en Australia y Paraguay, Sejean comenzó a hacer ejercicios en su casa para tratar de dejar su nombre en los Guinness World Records. Con una camarita como único testigo y sin más herramientas que las cosas que tenía guardadas en el garage, realizó miles de intentos para tratar de alcanzar marcas históricas.

Su mayor obsesión es en el rubro Flexiones de brazos con aplausos en 60 segundos. El récord es del británico Stephen Buttler, que tiene 90. Lelo hace más de 3 años que intenta batir la marca, pero sólo ha llegado a 34. Es una cuestión de tiempo (?).

¿Más? Sí, claro. También consiguió su propio récord personal, de 2714 jueguitos en 22 minutos. Y vestido con la camiseta de Paraguay, como en casi todas las disciplinas que lleva adelante.

Y allí, en su segunda patria, este año pudo volver a integrar un plante de fútbol, con los colores de Sol del Este, un equipo de Ciudad del Este que participa de la Primera División B Nacional.

Con 10 años de trayectoria y más allá de los videos y las fotos, nadie ha visto jugar a Lelo Sejean. Un récord difícil de superar.

 

Especiales: Cualquiera puede cantar – Parte I

Alguna vez el Chapulín Romário dijo que Pelé callado es un poeta”. Seguramente lo habrá escuchado cantar. A continuación, un compendio de futbolistas argentinos y extranjeros que cambiaron, al menos por un rato, la número 5 por un micrófono.

De acá…

Germán Adrián Ramón Burgos (Burgos Simpatía y The GARB)

“Traigan a la renga, que bailen los ratones, que llega el hijo del rock and roll”. La grandeza de Germán Adrián Ramón Burgos no distingue camisetas: al mismo tiempo que defendía el arco de River Plate a fines de los noventa, se hizo un tiempo para dedicarse a la música. Al frente de Burgos Simpatía, el Mono editó dos discos de clara estirpe rollinga: Jaque al rey y Fasolera de tribunas. Años más tarde, ya durante su paso por el fútbol español y rebautizado como The GARB, sacó Líneas calientes y Abismos, que lamentablemente no llegaron de este lado del mapa.

Carlos Tevez (Piola Vago)

Visto a la distancia, Los pibes del barrio, el disco debut de Piola Vago, es una gema. Arrancaba con una soberbia versión de “Pobre diabla”, del reggaetonero puertorriqueño Don Omar, y cerraba con “Déjala”, un magistral cruce dialéctico entre el Apache y el Zurdo por el amor de una mujer. Ay, Zurdo, déjala, déjala, déjala.

Sergio Agüero (Los Leales)

“¿De quién? ¿de quién? Kun Agüero, papá”. Antes de irse al Atlético Madrid, el Kun se animó al micrófono para ponerle voz al tema que le hicieron Los Leales. La concha de tu madre, Kun Agüero.

Diego Armando Maradona (cover de Carlos Vives)

El Diego cantándole una de Carlos Vives (“Voy a olvidarme de mí”) a la Claudia en La noche del Diez. Si no te genera nada, estás muerto por dentro, maestro.

Brian Sarmiento (Los Turros)

“¿Qué onda, Brian, que de repente están todos activos?”, pregunta July. “Y bueno, perro, la vagancia me sigue”, responde Brian Sarmiento, la revelación 2017 de las redes sociales (más de 400 mil followers en Instagram), que le pone letra y música a “Tamo activo!”, nuevo hit de la banda cumbiera Los Turros, aquellos de “que no prendan las luces, que no paren de vender alcohol, que yo quiero que esto siga hasta que salga el sol”. Poesía.

Y de allá…

Paul Gascoigne (Lindisfarne)

Casi veinte años después de su lanzamiento original, el grupo inglés Lindisfarne convocó al mediocampista Paul Gascoigne para grabar una nueva versión de “Fog on the tyne”. En plena Gazzamania tras su actuación en el Mundial de Italia 1990, la canción llegó al segundo puesto de los charts británicos.

Clint Dempsey (ft. Big Hawk y XO)

A los 11 no quería saber nada con el fútbol. Su ídolo, Diego Armando Maradona, se iba del Mundial 1994 por doping. “Nos enamoramos de Maradona, su estilo de juego, su actitud… De todo lo que hacía. Era nuestro héroe”, contó alguna vez Ryan, su hermano. Una década más tarde, Clint Dempsey debutó en la selección de Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los jugadores más importantes de la historia de ese país. En 2006, en la víspera de su primer Mundial, bajo el seudónimo Deuce, se unió a los raperos Big Hawk y XO para incentivar a los jóvenes a jugar al fútbol y homenajear a su hermana Jennifer, fallecida de un aneurisma a los 16 años.

Ronaldo Giovaneli (Ronaldo e os Impedidos)

En paralelo con su actuación bajo los tres palos del Corinthians brasileño, donde disputó más de 600 partidos entre 1988 y 1998, Ronaldo Giovaneli se las rebuscó para mantener activa su banda de rock ‘n roll, Os impedidos. Y mal no le fue, eh. “O nome dela”, lo más parecido a un hit que tuvieron, sonó bastante en las radios y llegó a vender 50 mil discos.

Andy Cole (cover de The Gap Band)

Cuando colgó los botines después de varios pasos en falso por equipos chicos de Inglaterra, Andy Cole, goleador del Manchester United de mediados de los noventa, buscó meterse de lleno en el mundo de la música con un cover de “Outstanding” de The Gap Band. ¿Lo logró? La respuesta no los sorprenderá.

Neymar (Michel Teló)

No hay forma de odiar a Neymar. Ni siquiera cuando canta “Ai se eu te pego” al lado de Michel Teló. Nossa!

Bonus track

Gaizka Mendieta (Los Planetas)

“He puesto la tele y había un partido y Mendieta ha marcado un gol realmente increíble”, canta Jota, de la banda española Los Planetas, en “Un buen día”, incluida en su disco Unidad de desplazamiento, editado en 2000. Cuál era el gol realmente increíble de Mendieta, por aquel entonces jugador del Valencia, es un misterio que los medios especializados tratan de descifrar hasta hoy.

En 2015, el rubio, ocasional DJ, se subió al escenario del Festival Internacional de Benicàssim para tocar con Los Planetas. Con buen tino, Jota cambió la línea de la canción por “He puesto la tele y había un concierto y Mendieta tocó la guitarra de forma increíble”.

Especiales: Ariel Lizardía

Ariel Emanuel Lizardía

Hace algunas semanas, cuando el Kun Sergio Agüero marcó para el Manchester City frente al Arsenal por la semifinal de la FA Cup, disputada en el estadio de Wembley, otro nombre tomó por sorpresa la memoria de los enfermos del fútbol. Entre el listado de jugadores argentinos que ya habían convertido goles en ese mítico lugar, como Mario Boyé, Mario Kempes, Daniel Passarella, Julio Ricardo Villa, Claudio García, Darío Franco, Gabriel Batistuta, Lionel Messi o el propio Agüero, se colaba alguien poco conocido, prácticamente un ignoto: Ariel Lizardía, un delantero rosarino nacido el 10 de febrero de 1984 que prometía bastante, pero que se esfumó demasiado rápido.

En julio de 1999, un combinado Sub 15 de la Argentina participó, junto a Francia e Inglaterra, del torneo Tres Naciones, una competición Sub 16 organizada por la Federación Inglesa como parte de su frustrada campaña para quedarse con la sede del Mundial 2006.

Si bien aquel campeonato contemplaba la inclusión de jugadores nacidos a partir del 1 de enero de 1983, Argentina presentó una nómina completamente integrada por pibes de la categoría 1984. Dirigidos por Hugo Tocalli, los que representaron a nuestro país en territorio pirata fueron los arqueros Lucas Molina (Independiente) y Fabio Garibaldi (Ferro); los defensores Lucas Moreta (Newell’s), Mauro Lugo (Racing), Diego Ludueña (Independiente), Raúl Osella, David Reano y Emanuel Acosta (los tres de Boca), los mediocampistas Cristian Vargas (Boca), Gabriel Juárez (San Lorenzo), Hugo Colace (Argentinos Juniors), Maximiliano Capobianco (River) y Paulo Rosales (Newell’s) y los delanteros Maximiliano López (River), Ernesto Sánchez (San Lorenzo), Carlos Tevez (Boca), Noel Ibáñez y Ariel Lizardía (ambos de Newell’s).

La albiceleste debutó frente a Francia el 3 de julio, en el estadio del Kingstonian FC, a 20 kilómetros de Londres, y formó con Molina; Osella, Moreta, Ludueña y Acosta; Vargas, Colace, Lizardía y Capobianco; Tevez y López. Luego ingresaron Lugo, Rosales, Juárez, Sánchez e Ibáñez. Ese día, Argentina ganó a 1 a 0 con un golazo del Apache Tevez, que ya pintaba para cosas grandes.

Veinticuatro horas después, en Wembley, los pibes debían definir el título ante los dueños de casa. Para ese cotejo, Tocalli seleccionó a Molina; Acosta, Moreta, Ludueña y Lugo; Osella, Vargas, Colace y Capobianco; Tevez y Sánchez. Durante la segunda mitad, entraron López, Lizardía, Rosales, Reano e Ibáñez.

Los ingleses se pusieron en ventaja, pero enseguida Argentina lo empató gracias a una buena combinación entre Rosales y Lizardía, que la mandó a guardar, convirtiéndose en el último jugador de la selección argentina en marcar en el viejo Wembley (el Bati lo hizo meses después, pero con la camiseta de la Fiorentina ante el Arsenal por la Champions League). Promediando el complemento, Inglaterra se volvió a adelantar por intermedio de Michael Chopra. El resultado no cambiaría y los nuestros, perjudicados por un pésimo arbitraje que obvió dos penales claros, se quedarían con el subcampeonato.

Con el tiempo, varios de esos futbolistas llegarían a actuar en la Primera División de sus respectivos clubes. Algunos con éxito (como Carlos Tevez), otros con más suerte que condiciones (como Maxi López), otros brevemente por diversos motivos (como Reano, Moreta, Ludueña o Colace) y algunos cuantos se quedaron en el camino (como Ibáñez, uno de los máximos goleadores de las juveniles de la Lepra, detrás de Lisandro Sacripanti).

¿Pero qué pasó con Ariel Lizardía, el 10 de aquel seleccionado? Surgido de las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys de Rosario (donde según registros del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol -CIHF- convirtió 19 goles en 78 encuentros entre novena y sexta), había arrancado como volante por izquierda: “Pero como era muy potente, en Sexta me pusieron de delantero”.

Después de que lo vieran en el Tres Naciones, estuvo cerca de quedarse en Europa: “Acepté una oferta de mi representante para ir a jugar a Italia, al Venezia. Estuve entrenándome una pretemporada con el equipo de Reserva, pero todo salió mal. Lo manejó mal el representante, me llevaron sin tener la ciudadanía y tuve problemas con los papeles. Lo que pasa es que ni mi viejo ni yo sabíamos de todos esos temas extrafutbolísticos”, contó muchos años después, ya alejado de la actividad, en una entrevista al diario Clarín.

“Después estuve cerca de firmar con The Strongest, pero tampoco tuve suerte. Tuve un bajón anímico y al final, volví a mi pueblo, Santo Tomé, y seguí jugando en los clubes de acá. Y ahora hago trabajos sanitarios y de gas con mi viejo, que es constructor. El fútbol quedó atrás ya hace años. Sigo en actividad ayudando a un amigo que tiene un club y estoy entrenando a los más chicos. Pero ahora sólo es un entretenimiento”.

Organicémonon

Que los campeonatos de AFA son un verdadero entuerto, no es novedad. Medios campeonatos, torneos con zonas, competencias con 30 o más equipos con una revancha, desempates por penales,rondas de perdedores y un campeón de liga de un solo partido, han hecho de un fútbol argentino un divertido pandemónium organizativo.

No es novedad que los campeonatos argentinos tengan una organización caótica. Los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino han demostrado su originalidad con toda variedad de competencias. Aunque en los últimos se desplegó la variedad histórica, lo cierto es que los torneos de AFA han brillado por su “randomismo” a lo largo de toda su existencia.

Desde que los angloparlantes porteños decidieron refundar la liga en 1893 y junto a ella, lo que hoy es la AFA, los torneos fueron los regulares y tradicionales “todos contra todos, ida y vuelta” (TCTIYV). Sin anomalía alguna, los equipos disputaron sus encuentros ligueros entre los meses de mayo y septiembre, ya que el calendario estaba basado en las costumbres inglesas de jugar en invierno.

Con un máximo de 7 participantes en los primeros 15 años, hubo que entonar algo nuevo para el campeonato de 1906; el calendario apretaba fuerte y ahora había 11 equipos en Primera. La AFA (para ese entonces era la Argentine Football Association), puso en práctica un nuevo formato de competencia, dividiendo a los once equipos en dos grupos (uno de 6, otro de 5), con una final para determinar el campeón.

La solución inmediata para el problema del calendario fue extenderlo hasta noviembre y así se volvió al formato regular, que se sotuvo hasta la escisión de 1912. La Asociación Argentina, acotada por falta de tiempo, puso en marcha el primer campeonato anual sin revanchas. Fue el de 1913, primero de la seguidilla que ganó Racing. También lo utilizaron en 1914, 1915 (a partir de este torneo, con las dos ligas unificadas), 1916, 17, 18 y 1919 inclusive. Racing Club se hizo heptacampeón sin dar revanchas.

Un punto importante de la historia de los campeonatos argentinos está en 1919, en la competencia de la Asociación Argentina. Ese año, con el campeonato en avanzado estado de putrefacción, se produjo la segunda escisión del fútbol argentino. River, San Lorenzo, Independiente y Racing (los clubes más convocantes), junto con otros 10 equipos, crearon la Asociación Amateur de Football (disidente). En la Asociación Argentina quedaron Boca y Huracán (?) como los poderosos, que mantenían la representación de FIFA y CONMEBOL, por ende a la Selección.

 Aún siendo la liga oficial, fue donde más caos se produjo en la historia del fútbol argentino.

boca-1919

El campeonato del 19 no terminó y se consagró campeón a Boca (con justificativo); el de 1923 fue terminado abruptamente en abril de 1924, definiéndose con una final entre Boca y Huracán, que estaban primeros en el momento del corte; el de 1925 tuvo la participación de Boca en tan solo 7 fechas y se definió con un desempate entre el Globo y Chicago. Irónicamente empataron en el desempate, pero como Chicago se negó a jugar tiempo suplementario, le dieron el título a Huracán.

En el de 1926, previo a la unificación, seis equipos abandonaron la Asociación y se pasaron a la Amateurs, Asociación que con buen orden, todos los partidos de todos los campeonatos disputados y con espectáculo en sus tribunas, era la que más poder acumulaba. En el Congreso de la FIFA de Roma, se hizo una revisión reglamentaria, donde ahora permitía rever si la Asociación representativa era merecedora de la afiliación.

Para la unificación de 1926, la Asociación Amateur hizo “TAC” sobre la mesa y dio toda una demostración de poder con la nueva resolución de FIFA: una sola conducción denominada Asociación Argentina Amateurs de Football, incorporó a su primera división a sólo siete equipos de la Asociación Argentina (el resto fue a segunda división), y sentenció que sus equipos solo iban a descender, si ocupaban los últimos lugares por dos años consecutivos. Esa norma, pese a haber unificación, no corría para los ex equipos de la Asociación.

En 1927, con 34 equipos en la Primera División, la liga argentina tenía una gran similitud con la que está en disputa en la actualidad. La excesiva cantidad de participantes comenzó a mostrar aquel viejo problema de 1906, con el calendario corto, nada más que a esta altura se pasaba la línea de los 31 de diciembre y no había más fines de semana para inventar.

gimnasia1929

Aún así, todos los campeonatos finalizaron con normalidad y para el de 1929 se volvió a utilizar el formato con dos zonas y una final, donde Gimnasia y Esgrima La Plata ganó su único título de liga. Para 1930, con las fechas acomodadas, se volvió al torneo de 36 equipos, todos contra todos, sin revanchas. Con el mismo formato se jugó la primera fecha del Campeonato de 1931, pero una vez finalizada esta, los futbolistas entraron en huelga pidiendo por la libertad de sus pases (googlear cláusula candado) y los dirigentes aprovecharon el rio revuelto para crear el tan mentado profesionalismo.

Los pases se liberaron, los clubes más convocantes se quedaron con los mejores jugadores, crearon la disidente Liga Argentina de Football, con sólo 18 de los 36 equipos que había en primera y le dejaron a la Asociación Amateur la afiliación a FIFA, el manejo de la selección y un puñado de clubes con jugadores promedio (?), poquísima convocatoria y algo de pobreza honrada.

Los campeonatos de la Liga se jugaban todos contra todos, ida y vuelta, pero en 1934, con el afán de recaudar más dinero con mayores disputas entre los equipos poderosos, la AFA dio a la luz el más horroroso campeonato de la historia del fútbol argentino. Antes que eso, creó una Segunda División con las reservas de los equipos de Primera, a los que se debían sumar Quilmes y Tigre, porque fueron los que menos recaudaron entre 1931 y 1933. La segunda medida fue mejor aún, ya que obligó a que se fusionaran los equipos de Atlanta y Argentinos (al cual denominaron Unión Atlanta Argentinos) y a Lanús con Talleres de Escalada, denominada Unión Lanús Talleres.

Con 14 participantes se pudo llegar al objetivo de jugar tres (3) ruedas para definir al campeón. Fue una idea moralmente insostenible, que tuvo que ser desactivada de inmediato, porque además volvía a haber una sola Asociación (por segunda vez la disidente absorbió a la oficial), agregándose la mayoría de los equipos de la Amateur a la nueva Segunda División del fútbol argentino. Muchos otros teams murieron cuando se vieron sin chances de nada.

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Igualmente, en 1936 se modificó nuevamente el formato de la competencia, para darle más a emoción a la cosa. Se crearon dos campeonatos iguales (Copa de Honor y Copa Campeonato), pero con un solo fixture. Por primera vez iba a haber dos (2) campeones de liga en un mismo año. Había nacido el formato que medio siglo más tarde, iba a permanecer por décadas en nuestro fútbol.

A partir de 1937 se empezó a jugar el TCTIYV, perdurando en el tiempo hasta 1967, año en el que comenzaron a disputarse los Nacionales A. ¡Y ahí sí que se inventaron cosas! Se reutilizó el sistema de las ligas de 1906 y 1929, con dos zonas y hasta hubo campeonatos de 4 zonas. Y no sólo eso, los primeros de las zonas iban a jugar semifinales o zona campeonato (otra liga después de la liga), los del medio jugaban un promocional para clasificarse al Nacional (que no era para todos los equipos) y los últimos, la permanencia, donde tenían que hacer valer su lugar en primera con equipos de la B.

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Los Nacionales llegaron a jugarse desde formato de liga sin revanchas, hasta un calco del Mundial ’82, pero con 8 zonas de 4 equipos. El Nacional del ’83 tuvo una primera fase donde fueron eliminados solamente los últimos de cada zona, y luego una segunda fase con 3 equipos, donde también se eliminaba uno por zona. A partir de ahí comenzaban las llaves.

Es extraño que a un campeonato con formato de Copa y llamado Copa Nacional en su fundación, haya sido considerado como segundo título de liga en el fútbol argentino. Pero eso se terminó con el Nacional del ’85 (que tuvo cero eliminado en la primera fase porque había RONDA DE PERDEDORES).

A partir de ese momento se volvía a la regularidad de los campeonatos de liga de TCTIYV (que se intercalaban entre Metropolitanos de formatos con dos zonas), pero ya sin el Nacional (con los del interior ocupando la Segunda División), se adoptaba el calendario europeo para favorecer la venta de jugadores al viejo continente.

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Cuando la FIFA, por intermedio de Marco van Basten, sugirió hace unas semanas que podrían acabarse los partidos con empates, no estaba siendo original. El Campeonato 1988/89 de Argentina no tuvo empates ya que los equipos que igualaban en los 90 minutos, definían un punto extra por penales. Por primera vez se le daban 3 puntos al ganador de un encuentro y si había empate se dividía 2/1, para el vencedor de los tiros de los doce pasos.

El rotundo fracaso de ese sistema llevó a que una nueva modificación se produjera en 1991, con la incorporación de los Apertura/Clausura, palabras que se escuchaban desde principios de 1989. Un primer experimento, el 90/91, tuvo a un solo campeón, Newell’s, porque el reglamento establecía que los ganadores de ambos torneos (no campeones), tenían que disputar una final.

Desde el Apertura 91 todo marchó sobre ruedas con campeonatos sin revanchas, muy similares a los de la década de 1910 y 1920, iguales al de 1936. Dos campeones por año fue la naturalidad del fútbol argentino hasta 2014 (con cambios de denominaciones en los últimos años), con una mancha enorme en 2013: se consagraron campeones Vélez y Newell’s, pero por el negocio incluyeron una final, que le dio otro título de liga a Vélez, pero de un solo partido.

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Para aumentar la recaudación llegaron los treinta equipos a Primera División y junto a ello, la misma insostenibilidad que hubo a principios de los años 30, los que provocará que los equipos más débiles vayan a competir prontamente en la Segunda División.

Los ciclos en AFA se repiten con todos los aciertos y la mayoría de los errores. El único objetivo es sumar en las arcas y la próxima Súper Liga (de la cual no se sabe que formato utilizará, de todo el abanico creador de AFA) será una nueva mutación de piel de este hermoso, cruel, injusto y apasionante juego denominado fútbol.

Eduardo Cantaro

Especiales: los cameruneses de River

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Alexandre Many Essomba y Jules Ismael Djoudjou Kamga

Oriundos de Camerún, Alexandre Many Essomba y Jules Ismael Djoudjou Kamga, delantero y arquero respectivamente, llegaron a nuestro país a fines de la segunda mitad de la década pasada con la ilusión de ganarse un lugar en las divisiones inferiores de River Plate. No iba a ser fácil, claro.

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Alexandre Many Essomba

En 2008, el excéntrico Many Essomba, de apenas 17 años, se convirtió en el primer camerunés en firmar contrato con el Millonario. Atrás quedaban los inicios en su tierra natal con los colores del Black Panthers y Canon Yaoundé.

Carismático, fanático del asado y de Pasión de sábado, el morocho no tardó mucho en pegar buena onda dentro del plantel de la quinta categoría de River Plate, aquella que compartía con los mellizos Rogelio y Ramiro Funes Mori y el Chino Diego Ortega, entre otros. Cuenta la leyenda que en su primer partido amistoso en Argentina, ante Estudiantes de La Plata, jugó tan bien que hasta los rivales fueron a felicitarlo: “En Camerún, fútbol ser rápido. Acá mucha técnica”, repetía Many.

Sin embargo, el camerunés no pasó de un puñadito de actuaciones en inferiores y Reserva y, a mediados de 2011, con el descenso ya consumado, debió marcharse en busca de nuevas oportunidades. Pareció encontrarlas en el Mérida FC de la segunda división mexicana, donde arribó de la mano de Ricardo Valiño, que lo había dirigido en River. “Vengo a meter goles, a ganarme el puesto. Y quiero que olviden a Biyik”, decía en referencia a François Omam-Biyik, aquel del gol a Argentina en Italia 1990, que había pasado por México a fines de los noventa.

Pero Essomba no pudo afianzarse y se marchó antes del final del campeonato, tras apenas siete presentaciones: “Las cosas no se dieron acá en México, ha sido una lástima, pero por ahora no quiero jugar más futbol. He jugado por espacio de dos años y por ahora tengo pensado irme a Francia con mi familia y allí seguir con mis estudios. Lo que voy a hacer con el futbol todavía no lo tengo decidido”.

De a poco, más cerca de los suyos, el delantero se reencontró con la número 5, aunque ya bien lejos de los primeros planos. De los segundos y terceros también, eh. En su tierra natal lo hizo en el Dragon Club de Yaoundé (2012/13), mientras que entre 2013 y 2015 defendió la camiseta del Avenir Foot Lozère y desde ese año, con un look bastante cambiado, hace lo propio en el Olympique d’Alès en Cévennes, ambos de la quinta división francesa.

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Jules Ismael Djoudjou Kamga

Casi dos metros de altura, 93 kilos y calzado número 47. La carta de presentación del arquero Jules Ismael Djoudjou Kamga, a priori, imponía respeto. Nacido en Duala en diciembre de 1990, había llegado a prueba en 2009, pero terminó fichando un año después y las oportunidades no tardaron en aparecer. En abril de 2010 debutó como titular en Cuarta (relegando a Rodrigo Rey y Rodrigo Cardozo) ante Almirante Brown y si bien el partido terminó empatado 1 a 1, el morocho no tuvo responsabilidad en el gol.

Fan de Thomas N’Kono, Djoudjou Kamga era, según el entrenador César Laraignée, uno de los proyectos más interesantes de la cantera millonaria. Por eso probablemente no llamó la atención que pocos meses más tarde tuviera su primera chance en Reserva, en pleno estadio Monumental, ante Olimpo. Aquella tarde, el camerunés dejó atrás a Gonzalo Marinelli y Leandro Chichizola, los arqueros que alternaban el puesto en Tercera, que ni siquiera fueron al banco de suplentes.

El moreno quedó en el ojo de la tormenta porque tuvo responsabilidad en los dos goles del conjunto de Bahía Blanca (el encuentro terminó 2 a 2) y principalmente porque en el Mundo River había quienes aseguraban que sumaba cada vez más minutos porque estaba vinculado al representante Alejo Esmoris, yerno de Ubaldo Fillol, que se desempeñaba como coordinador de goleros y ayudante de campo de Juan José López, el DT de la Primera. El que estalló de bronca fue Chichizola, que pegó el portazo, dejó de ir a los entrenamientos y hasta amenazó con irse del club con el pase libre.

Ya lejos de Núñez, Djoudjou Kamga siguió su camino en el fútbol de ascenso belga, donde defendió los tres palos del Royal Excel Mouscron, Royal Géants Athois y Royal Francs-Borains, donde se desempeña actualmente.