Especiales: Estadios campeones

En esta oportunidad, vamos a hacer un raconto de los estadios argentinos donde se han dado las vueltas olímpicas del fútbol grande de AFA. Sí, esas moles de cemento donde los futbolistas quedan en calzoncillos con remeras de pésimo estampado dedicadas a familiares y en donde abundan vírgenes de Luján, que vaya uno a saber que tienen que ver con la pelota.

Vamos a tomar, como punto de partida, la implementación de los hoy añorados torneos cortos, allá por la Temporada 1991/92. Aquella vez que los queridos Julio Grondona y Fernando Miele salieron de un cónclave y dijeron “dos campeones por año para todos, papá”. ¿Les gusta la idea? Ah ¿no? Me importa cero, hoy vamos a hablar sobre esto.

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Estadio José Amalfitani

¿Querés salir campeón? ¡Andá a la cancha de Vélez, viejo! Es que allí no solo son felices las seguidoras de Luis Miguel, sino que, además, en ese estadio acontecieron nada más y nada menos que once vueltas olímpicas. El máximo número de nuestro listado.

El mayor beneficiado fue el propio dueño de casa, quien allí se consagró ganador del Clausura ’96 (0 a 0 con Independiente), del Clausura ’98 (1 a 0 a Huracán), del Clausura ’05 (3 a 0 sobre Estudiantes), del Clausura ’09 (1 a 0 a Huracán) y del Inicial ’12 (2 a 0 a Unión). Un total de cinco conquistas. Notable (?).

Al Fortín lo sigue River Plate con tres vueltas olímpicas en ese terreno: Clausura ’97 (2 a 0 a Vélez), Apertura ‘97 (sospechosísimo 1 a 1 con Argentinos) y Clausura ’00 (3 a 0 a Ferro).

Con tan solo una consagración se ubican Racing en el Apertura ’01 (1 a 1 con los locales, la tarde de gloria de Loeschbor y Chirumbolo), Estudiantes de La Plata en el Apertura ’06 (2 a 1 en la final sobre el Boca de Lavolpe) y San Lorenzo de Almagro en el Inicial ’13 (0 a 0 con Vélez).

Por lo folclórico de las definiciones, por lo bien que allí se ve el fútbol o por las ganas que le dan a uno de colgarse de esos alambrados; un gran lugar para dar la vuelta olímpica.

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Estadio Antonio Vespucio Liberti

El Monumental es el estadio escolta de nuestro listado. Allí sucedieron ocho definiciones de campeonato, con la particularidad que el dueño de casa nunca mordió el polvo, aunque hubo un ganador que no fue River Plate, claro.

Los Millonarios dieron la vuelta en su cancha en siete oportunidades: Apertura ’91 (derrota 1 a 0 con Argentinos, festejo antes del encuentro), Apertura ’93 (1-1 con El Bicho de La Paternal), Apertura ’96 (3 a 0 a Vélez), Clausura ’02 (5 a 1 a Argentinos), Clausura ’04 (1 a 1 con Atlético de Rafaela), Clausura ’08 (2 a 1 a Olimpo) y Final 2014 (5 a 0 a Quilmes).

El otro que salió campeón en El Gallinero fue Lanús, quien allí le ganó por 4 a 0 a San Lorenzo la Final del Torneo de Primera División 2016; en un histórico match que, además de un título, definía el prestigio de dos ignotos ex jugadores de Deportivo Español llamados Jorge Almirón y Pablo Guede.

Para uno, el ser considerado un joven entrenador de avanzada, para el otro ser tildado de chantapufi con métodos poco fiables ¿Y qué pasó? A Guede hace poco lo echaron del Colo Colo de Chile. Saquen sus propias conclusiones.

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Estadio Camilo Cichero / Alberto J. Armando

En La Bombonera se dieron siete vueltas olímpicas en estos últimos 27 años. Boca Juniors, como era de esperar, es el que más las dio con cinco consagraciones: Apertura ’92 (1 a 1 con San Martín de Tucumán), Apertura ’98 (0 a 0 con Independiente), Apertura ’00 (1 a 0 a Estudiantes), Apertura ’11 (3 a 0 a Banfield) y Primera División 2015 (1 a 0 a Tigre).

Los clásicos rivales del sur son los otros equipos que salieron campeones en La Ribera: Lanús ganó allí el Apertura ’07 (1 a 1 con Boca) y Banfield se consagró campeón del Apertura ’09 (derrota 1 a 0 con los Xeneizes).

También se podría sumar a la lista a los Back Street Boys y a Joaquín Sabina, quienes allí también se consagraron en la Argentina. Totalmente dados vuelta…

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Doble Visera / Libertadores de América

En la cancha del Rojo acontecieron cinco vueltas olímpicas. La primera la dio el propio Independiente de Avellaneda, quien allí ganó el Clausura ’94 venciendo por 4 a 0 al Huracán de Cúper en una matemática final que se dio por azar.

Vélez ganó allí el Apertura ’95 (3 a 0 sobre los locales) y en ese escenario Newell’s se adjudicó el Apertura ’04 (derrota 2 a 0 con Independiente). El máximo ganador es Boca Juniors, quien dio la vuelta en el Clausura ’99 (derrota 4 a 0 con El Rojo) y también en el Clausura ’06 (2 a 0 sobre los dueños de casa).

Vale aclarar que desde que tiene su nombre actual allí no se definió ningún campeonato. Se dio, eso si, algún que otro descenso. Pero eso es otra historia.

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Estadio Pedro Bidegain

Antes de comenzar, vamos a acabar con una leyenda urbana: este Estadio nunca se llamó Fernando Miele, sino que fue una especie de chanza del relator Marcelo Araujo, quien llamaba así a esta construcción en la previa a cada populosa transmisión noventosa. Durante un tiempo se instaló y se creyó, pero solo era una humorada de Lázaro. Ahora si, los campeones.

El River Plate de Aimar, Saviola y Ángel fue el primer equipo en dar una vuelta olímpica en este escenario en toda la historia, ya que allí se adjudicó el Apertura ’99 (2 a 2 con Los Cuervos). San Lorenzo es el máximo ganador con dos consagraciones: Clausura ’01 (2 a 1 a Unión) y Clausura ’07 (4 a 2 a Arsenal). En El Nuevo Gasómetro, el Independiente de Ducatenzeiler dio la vuelta olímpica del ya añejo Apertura ’02 (3 a 0 a los locales).

El Estadio Fernando Miele Pedro Bidegain es el único de estos escenarios que ve amenazada su existencia. O, mejor dicho, su razón de ser. Eso, por supuesto, si San Lorenzo finalmente vuelve a Boedo ¿O será que eso no va a pasar nunca?

Estadio Presidente Perón

La cancha de La Academia se ubica en el sexto lugar con dos consagraciones para Boca Juniors y una para el propio dueño de casa. Los Xeneizes ganaron allí el Apertura ’03 (2 a 1 a Arsenal) y también el Apertura ’08 (derrota 0 a 1 con Tigre en el triangular que compartían con San Lorenzo).

El Racing de Milito, Bou y Cocca ganó allí el Transición 2014 y solo podemos decir una cosa: las hijas de Blanco, hermano…

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Estadio Tomás Adolfo Ducó

La cancha del Globo vio felices a Argentinos Juniors en el Clausura ’10 (2 a 1 a Huracán) y a Vélez en el Clausura ’11 (2 a 0 sobre los locales). Y también, claro, tiene el inédito mérito de ser el único estadio mundial en poseer un Premio Oscar de la Academia de Hollywood. Un gran orgullo para Huracán…

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Estadio Roberto Carminatti

Sorpresivamente, la cancha de Bahía Blanca se cuela en nuestro ranking con dos consagraciones: una para River Plate en el Clausura ’03 (2 a 0 a Olimpo) y otra para Boca Juniors en el Apertura ’05 (2 a 1 sobre los locales), dando las claras que una cancha de mierda también puede albergar un histórico momento inolvidable.

Con una sola vuelta olímpica en estos últimos 27 años, insistimos, se ubican:

  • el Estadio Ciudad de Vicente López con la consagración de Newell’s en el Clausura ’92 (1 a 1 con Platense).
  • El Jorge Luis Hirschi de Estudiantes, donde Vélez se coronó en el Clausura ‘93 (1 a 1 con El Pincha, gol de Chilavert incluido).
  • El Gigante de Arroyito de Rosario Central, donde San Lorenzo ganó el Clausura ’95 (1 a 0 al Canalla)
  • El Estadio Centenario de Quilmes vio a Estudiantes ganar el Apertura ’10 (2 a 1 sobre Arsenal)
  • El Julio Humberto Grondona de Sarandí fue testigo del único titulo en Primera de Arsenal, el Clausura ’12 (victoria 1 a 0 a Belgrano) y Nélida no lo pudo ver.

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Por televisión

Hay, además, algunos equipos que salieron campeones sin estar presentes en un estadio. Por supuesto, esto se dio por resultados ajenos que beneficiaron a dichos ganadores y nos privaron de la tensión y espontaneidad de una consagración en el campo de juego. Esto en Europa no pasa (?).

  • En este limbo se encuentran: River Plate en el Apertura ‘94 (que salió campeón a mitad de semana ya que su escolta, San Lorenzo, dejó puntos en un partido postergado).
  • Newell’s Old Boys, quien se coronó campeón del Final 2013 mirando TV en Resistencia (donde tenía que jugar contra Talleres por Copa Argentina, ya que su perseguidor, Lanús, cayó frente a Estudiantes de La Plata por 2 a 0).
  • Y finalmente el último campeón, Boca Juniors, quien se adjudicó el Torneo de Primera División 2016/17 en la concentración; ya que el único equipo que lo podía alcanzar, Banfield, cayó 1 a 0 con San Lorenzo, 24 horas antes a que jueguen los Xeneizes su partido.

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Misceláneas

  • Con 4 estadios diferentes, Boca Juniors y  River Plate son los equipos que dieron la vuelta en el mayor número de escenarios. Los Xeneizes lo hicieron en La Bombonera, en La Doble Visera, en el Presidente Perón y en Olimpo. Los Millonarios, por su parte, lo lograron en El Monumental, en Vélez, en El Nuevo Gasómetro y en Bahía Blanca. Además, una vez cada uno se consagró mirando el codificado.
  • El Fortín de Liniers también ostenta cuatro estadios diferentes (Estudiantes, Independiente, Vélez y Huracán). Le falta, eso si, el honor de salir campeón mirando la tele.
  • En cinco ocasiones los equipos campeones pechearon y perdieron sus encuentros consagratorios: River en el Apertura ’91; Boca en el Clausura ’99 y en el Apertura ’08; Newell´s en el Apertura ’04 y Banfield en el Apertura ’09.
  • En tres ocasiones los partenaires fueron sacados de sus estadios por los futuros campeones con meros fines recaudatorios: Argentinos Juniors por River Plate en el Apertura ’97; Ferrocarril Oeste por Los Millonarios en el Clausura ’00 y Arsenal de Sarandí por Boca Juniors en el Apertura ’03.
  • Hubo un triangular que se definió en Racing y lo ganó Boca (Apertura ’08) y dos finales: la del Apertura ’06 que ganó Estudiantes en Vélez y la del Torneo 2016 que ganó Lanús en el Monumental.
  • ¿Rivalidad moderna? En cuatro ocasiones el partido definitorio fue River – Argentinos, y en tres oportunidades se trató de un Vélez – Huracán y de un Boca Juniors – Independiente. En todos los casos, el campéon siempre fue el primero de los menciondos.
  • Huracán e Independiente son los equipos a los que le dieron más vueltas olímpicas “In Your Face” con cinco ocasiones. El Globo tienen en su haber tres de Vélez, una de Independiente y una de Argentinos Juniors. Por su parte, en el récord del Rojo hay tres de Boca Juniors, una de Vélez Sársfield y una de Newell’s. Argentinos Juniors se ubica un peldaño más abajo con 4 vueltas en contra (todas de River).
  • Andá  a la cancha, bobo…

Especiales: del Siglo pasado (parte 1)

Transcurridas casi dos décadas del corriente milenio y con el reciente anuncio del inminente retiro del Rolfi Montenegro, vamos a recordar a aquellos jugadores que participaron en Primera División durante el Siglo pasado y que se han convertido en venerables señores que aún corren detrás de una pelota en pantaloncitos cortos en relativo primer nivel.

Por tal razón, vamos a obviar a aquellos jugadores que despuntan el vicio en ligas regionales o del ascenso profundo. También a aquellos baldoseros que militan en equipos de Quinta, Sexta o Séptima División de algún país europeo. No habrá espacio ni consideración para quienes hace años se retiraron, pero que aún no se dieron cuenta. Habrá, por supuesto, algunos cuantos ladris. Pero de finísimo guante blanco…

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Pablo Horacio Guiñazú (39)

El más antiguo en debutar, ya que lo hizo el 3 de noviembre de 1996 en Newell´s Old Boys, jugando nada más y nada menos que un clásico rosarino como visitantes. Fue un empate 1 a 1 en uno de esos encuentros típicos entre estos dos equipos en el que ninguno quiere arriesgar. De esos que abundan en todas las décadas. ¿los goles? Mauro Gerk marcó para La Lepra e igualó El Tano Facciuto para El Canalla.

El Cholo ingresó a los 57 minutos por El Piojo Manso y mirá si pasó el tiempo que sus compañeros Bruno Gimenéz y Walter Luján todavía no se llamaban Bruno Marioni y Walter Samuel, respectivamente. Y claro, al arquero rival, Roberto Abbondancieri, todavía no se le había cruzado por la cabeza cambiar la “C” de su apellido por una “Z” para conseguir un pasaporte europeo. Fueron de la partida, entre otros, Ricardo Rocha (55), Fabián Basualdo (54), Larry Saldaña (50) y El Polillita Da Silva (50).

En el año 2000, Guiñazú pasó al Perugia de Italia y luego hizo historia en Independiente (2001 a 2003), otra vez Newell´s (2003), FC Saturn de Rusia (2004), Libertad de Paraguay (2004 a 2007), Inter de Brasil (2007 a 2012), de nuevo Libertad (2013), Vasco da Gama (2013 a 2015) y Talleres de Córdoba, donde llegó en el año 2016 y convirtió el tanto que devolvió al Matador a Primera División.

Hoy, aunque es el principal depositario del mayor porcentaje de “viejo choto” recibidos en el fútbol grande de AFA, todos nos preguntamos porque juega cada vez mejor…

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Fabián Alberto Cubero (39)

El 17 de noviembre de 1996 se escribía la primera página de una historia importante en Vélez Sarsfield. Ese día, en una derrota 2 a 0 frente al Estudiantes del Profe Córdoba, El Poroto jugó el primero de sus más de 600 encuentros con La V Azulada (y contando).

En aquella jornada compartió cancha con algunos históricos, como Pablo Cavallero, Flavio Zandoná, Omar Asad y El Lobo Cordone. Y también con una constelación de baldoseros que incluía, entre otros, a: Leonardo Williams, Rubén Rivero, Mauro Cantoro, Ariel Ércoli y Diego Trotta. En una muestra invaluable de noventismo, Sergio Goycoechea ocupó el banco de suplentes del Fortín.

Con un intervalo de dos años en Tigres de México (2006 a 2008), Cubero hizo el resto de su carrera en Vélez, donde ya se lo considera parte del mobiliario (?). Cuando hizo su debut, por ejemplo, no habían nacido sus actuales compañeros: César Rigamonti, Brian Cufré, Lucas Robertone ni Agustín Delgadillo. Además, jugó con los tres Zárate, con Asad padre e hijo, con Compagnucci padre e hijo, y lo dirigieron casi todos, ya que por suerte para él zafó de Ricardo Lavolpe.

El 1 de enero de 2001, cuando comenzó el corriente Siglo, El Poroto ya contaba con 80 partidos para Vélez. Sus novias eran normalitas y aún no se había hecho la depilación definitiva.

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Cristian David Luchetti (39)

Un par de horas después del debut de Cubero, el juvenil arquero de Banfield hacía su presentación en la elite en un encuentro histórico que lo tuvo como protagonista ¿por lo que atajó? En parte sí, pero más que nada porque aquel fue el último partido de Carlos Fernando Navarro Montoya en el arco de Boca Juniors. Y Luchetti tuvo alguna injerencia.

Antes del match, el mítico guardameta Xeneize alentó y le dio ánimos al Laucha, de apenas 18 años, desobedeciendo aquella bien habida máxima (?) que reza “al contrario hay que pisarlo”. No conforme con eso, tras la victoria 3 a 1 de aquel condenado Taladro sobre el “Dream Team”, El Mono le obsequió su buzo Nike, el cual, junto al resto de la pilcha de Boca, Carlos Salvador Bilardo había tasado esa semana en 30.000 dólares. Ese fue el fin. Y fue también lo que hizo inolvidable el debut de Luchetti.

Histórico de Banfield, donde atajó en tres periodos y ganó el Apertura ’09, pasó por Santos Laguna de México (2003/04), Racing Club (2004/05) y le arruinó la despedida de La Bombonera a Martín Palermo (2010/11). Desde 2012 ataja en Atlético Tucumán, donde consiguió varios hitos. Hoy se encuentra lesionado. Por su edad, veremos si puede volver a ser titular o se retira. Ojalá el cuerpo le deje de dar Batalla (?).

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Daniel Gastón Montenegro (39)

El 6 de abril de 1997, en un mundo sin celulares, Wi-Fi ni Netflix, aparecía El Rolfi en Primera División, reemplazando a Emiliano Romay a los 15 minutos de la victoria 3 a 1 sobre Vélez y causando una grata impresión. Es más, tras un impresionante apilada quedó mano a mano con Chilavert, pero el paraguayo se le tiró encima y casi lo retira del fútbol ese mismo día.

Para tomar dimensión de lo antiguo que nos queda el asunto, aquel día jugaron junto a él: El Turco García sin rehab, un oficinista llamado Pedro Barrios y La Anguila Gutiérrez, quien esa semana había confirmado su ruptura sentimental con Graciela Borges.

El Rolfi comprobó que Europa no era lo suyo (Olympique Marsella, Zaragoza y Osasuna de España, Saturn de Rusia), estuvo en México y pasó por dos periodos en River Plate, cuatro en Independiente y tres en Huracán, donde afirma retirarse a mediados de 2018 ¿Será? ¿O llegado el momento dará marcha atrás con esta decisión?

Por lo pronto, desde acá pedimos un partido homenaje y que El Rolfi no sea antipibe e invite a ese hermano que le obsequió la vida llamado Juan Krupoviesa. Total, el recuerdo lo va a acompañar hasta el último de sus días. Quiera o no…

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Leandro Desábato (39)

Beneficiado por un Profe Córdoba gustoso de experimentar con los pibes de inferiores, El Chavo hizo su aparición el 13 de julio de 1997 en un vertiginoso empate 3 a 3 de su Estudiantes contra Unión en Santa Fe. El defensor entró por El Potro Fúriga para disputar los últimos nueve minutos y no vio mucha acción. Eso sí, compartió cancha con jugadores exóticos como La Araña Maciel, el ghanés Nii Lamptey, el esa semana travestido Martín Palermo, el quilomberísimo Nicolás Tagliani o Christian La Grottería.

Volvió a ver acción recién en el año 2000 y poco a poco cambió su imagen de jugador limitado o, como se dice en la jerga, de burro, hacía confiable patrón de estancia con inequívoca mentalidad ganadora. Bueno, cambiamos todos, hermano. Ya que muchos aplaudimos cuando Desábato le dijo “Macaco” y “Negro” al brasileño Grafite y hoy pedimos perdón hasta por decirles viejos a nuestros padres. Crecimos.

Tras un largo derrotero, por supuesto, El Chavo sigue en la defensa del Pincha y no sabemos cuando dará las hurras. Como tampoco sabemos que se pensó popularmente cuando hizo mención a la adicción de Ariel Ortega ni si Daniel Osvaldo finalmente lo juna o no…

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Rodrigo Braña (39)

Si bien debutó en 1997 jugando el Nacional B para Quilmes y recién apareció en Primera en el año 2001 con la camiseta de Unión de Santa Fe, nadie puede negar que El Chapu es un tipo que lleva 21 temporadas ininterrumpidas al máximo nivel. Al menos, a nivel vernáculo.

Un paso por el Mallorca B (1998/99), uno por El Tatengue (2001), cuatro por El Cervecero y dos por Estudiantes de La Plata signan la vida de este incansable del mediocampo, quien además jugó el Sudamericano Sub-20 de 2001 y estuvo en las selecciones dirigidas por Maradona y Sabella. Un gran producto de consumo nacional que nos hará sentir más viejo el día que de las hurras.

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Adrián Jesús Bastía (39)

Hubo un tiempo, les juro, en que El Polaco fue un sex simbol que enloquecía a las doncellas. Esto ocurrió ni bien el por entonces rubio carilindo hizo su presentación en la elite, allá por el 11 de abril de 1998, en una victoria de Racing Club por 2 a 0 sobre Ferro durante el Clausura.

Bastía hizo historia de la grande al ser el volante central titular del Racing campeón después de 35 años. Al mismo tiempo que iba dejando jirones de sex appeal, continuó su carrera por Espanyol de Barcelona (2003), Saturn de Rusia (2004, al igual que los longevos Guiñazú y Montenegro, por lo cual suponemos que allá algo les dieron) Estudiantes de La Plata (2004 a 2006), otra vez Racing (2005 a 2008), Asteras Tripolis de Grecia (2008 a 2011) y luego regresó al país para meter una segunda adolescencia en Colón de Santa Fe (2011 a 2013), Atlético de Rafaela (2013 a 2015) y de nuevo El Sabalero (2016 / actualidad).

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Esta última etapa de El Polaco está signada por haber atajado un penal y por ser partícipe necesario en el agigantamiento de una de las mejores leyendas urbanas que haya oído nuestra generación. Y que ahora nos hace ver como cavernícolas, bien del siglo pasado…

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Javier Marcelo Gandolfi (37)

El actual defensor de Talleres de Córdoba debutó para River Plate en el Apertura ’98, con tan solo 17 años. Y no fue en cualquier encuentro, sino en uno de los más controversiales del Millonario en aquella década ¿Por qué razón? Porque fue en una derrota por 3 a 2 frente a Gimnasia, en El Bosque, en la cual Los Borrachos del Tablón deseaban la derrota de su equipo y festejaron cada penal o gol a favor del Lobo. Si, así como lo leen.

La posibilidad de un campeonato ganado por Boca Juniors era demasiado para la menemista institución de Núñez; por tal razón, el entrenador, Ramón Díaz, optó por darle franco a varios de sus jugadores y decidió poner suplentes e inexpertos para enfrentar a Gimnasia.

Con el encuentro igualado en 2 y pese a la buena labor de su equipo, El Riojano decidió sacar a Carlos Javier Netto a los 32 del segundo tiempo e incluir al joven Gandolfi para que jugase de volante por derecha. O por lo menos para que lo intente.

No conforme con eso, al minuto sacó a Juan Pablo Ángel e hizo ingresar al baldosero sin homenaje propio Luciano Beutler. A los 38 del segundo tiempo, Mariano Messera marcó el 3 a 2 final gracias a un sospechoso obsequio de Roberto Bonano y de esa manera salvó de un debut vergonzoso a Franco Costanzo, Gabriel Pereyra y Carlos Diego Escudero, quienes aguardaron en el banco de suplentes.

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Gandolfi recién jugó algunos partidos más para River Plate una vez llegado el Siglo XXI. Luego pasó por Talleres de Córdoba y tuvo dos períodos en Arsenal de Sarandí. En medio de eso tuvo un poco recordado retorno al Millonario, donde jugó apenas un puñado de encuentros. La madurez de su carrera la alcanzó en México, donde defendió los colores de Jaguares y Tijuana.

Hoy, en Talleres de Córdoba, sigue demostrando que ningún jovencito va a poder sacarle el lugar ni desplazarlo de su bien merecido apelativo de “Cobija”; el cual se lo puso El Cabo Sarabia ¿Por qué? Ya saben, boludos. Por el tamaño de su pija, sin (?).

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Leandro Atilio Romagnoli (37)

Última jornada del Apertura ’98. Todos mirando al Boca de Bianchi campeón y nadie se percató que en el estadio de Racing Club estaba debutando el máximo ídolo histórico de San Lorenzo de Almagro (victoria de La Academia por 3 a 2).

Habilidoso, talentoso, cerebral. Hay muchos sinónimos para definir al Pipi. Y si vamos a las frías estadísticas, debemos decir que es el jugador más ganador de la historia de Los Cuervos. Es más, ganó tres torneos internacionales con la institución. Algo, hasta su debut, inédito para San Lorenzo.

Hoy por hoy, dicen que sigue jugando. Y seguramente nadie, jamás, va a poder empardar su más logrado hito: en 2016 escribió el prólogo de El Método Bauza, la biografía del señor ese que, acompañado por Lionel Messi, le va a llevar la Copa del Mundo al Papa Francisco después de Rusia 2018. Ahí nos vemos…

Especiales: Campeones fantasmas

¿Cuántos jugadores son referentes de una institución sin haber haber ganado un título? Muchos. Y ahí los vemos todos los fines de semana, con la cabeza bien arriba, levantando los brazos ante el aplauso de su gente que les reconoce alguna victoria en un clásico, algún gol salvador o simplemente el hecho de haber acumulado varias batallas con la misma camiseta.

En la vereda de enfrente de esos persistentes hombres sin fortuna, están aquellos tocados por una luz divina; esos que llegan a un club y en un abrir y cerrar de ojos se cuelan en el póster de campeón. Aunque no hayan hecho mucho. Aunque su participación haya sido escasa e imperceptible. Repasemos, entonces, algunos de los ñoquis con medalla que nos ha dado el fútbol argentino en las últimas décadas.

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Charles

El antecedente de haber amargado a River en una final de Supercopa lo trajo por estos lados. Todos querían ver más goles de Charles al Millonario, pero ni quiera llegó a enfrentarlo.

En el Apertura ’92, ese que cortó la racha de 11 años sin títulos xeneizes, el brasilero tuvo una influencia escasa. Debutó como titular en la primera fecha, haciendo dupla con Roberto Cabañas, en un 0 a 0 ante Mandiyú.  Luego metió minutos ante Belgrano, Talleres, Vélez y Huracán.  Ya para la séptima fecha, Charles nunca más fue tenido en cuenta, pero al menos se anotó en la lista de campeones del fútbol argentino.

Fuera de los números oficiales, el ex Cruzeiro jugó aquellos dos amistosos ante el Sevilla y nos dejó el recuerdo de su presentación en Ritmo de la Noche, donde jugó con el Diego (dueño de su pase) y cumplió el sueño bostero: meterle goles a River.

Mário Jardel

Fue un implacable número 9 brasilero que deslumbró al Mundo en la Copa Libertadores de 1995, donde fue campeón y goleador con el Gremio de Felipão. Ya para 2004, había dejado el fútbol portugués y había tenido un primer paso en falso en el Bolton inglés, donde se lo vio gordo y errático. Adelanto de lo que vendría.

El Newell’s de Gallego lo incorporó para el Apertura 2004, con la ilusión de que hiciera una gran sociedad con Ariel Ortega. Pero las cosas no salieron bien desde la primera fecha, cuando el Burrito no fue habilitado y entonces el lungo atacante tuvo que hacer dupla con el Piojo Manso.

En su debut (derrota 1 a 0 con Vélez), hizo todo mal. Incluso le pidió aliento a los hinchas y eso terminó por condenarlo. «Estoy en la búsqueda de mi acondicionamiento. Estoy tranquilo, sólo pido tiempo, paciencia. Me encuentro en un 70 por ciento de mis posibilidades, y creo que en dos semanas voy a estar cerca de mi mejor forma», tiró.

Ya para la segunda fecha, había perdido el puesto con Scocco. Fue al banco, pero no entró en el clásico ante Central (victoria 1 a 0 con gol de Maidana). Se tuvo que conformar con minutos como suplente en otros dos partidos: ante Huracán de Tres Arroyos y Banfield.

A pesar de que solo disputó 3 partidos, el nombre de Mario Jardel integra aquella lista del Newell’s campeón de 2004.

Luis Salmerón

Personaje querible el Pupi. Jugó en varios equipos, pero es imposible no identificarlo con Ferro, el club donde debutó y en el que tuvo 6 (sí, seis) etapas. Su momento de gloria, sin embargo, lo vivió con otra camiseta verde y blanca.

En 2009, descendió al Argentino A con Talleres de Córdoba y se fue a Chile para firmar con la Católica, pero tuvo algunos problemitas y volvió a la Argentina, para terminar arreglando con Banfield, que le ofrecía una chance en Primera División.

En aquel Apertura 2009, el Taladro se consagró de la mano de sus delanteros: Santiago Silva y Papelito Fernández. ¿Salmerón? Relegado. Apenas disputó un puñado de minutos en 4 encuentros, pero se dio el lujo de sacarse la foto de la consagración en La Bombonera. Al año siguiente pudo disputar otros 11 partidos, pero nunca la metió.

Wason Rentería

Poco se sabía de él a su arribo al fútbol argentino. Apenas que era delantero y que había hecho varios goles en Millonarios de Colombia.  Así que hubo que sentarse a esperar su debut. Y bastante.

A comienzos de 2014, firmó con Racing, declaró que quería ser campeón y se puso a disposición de técnico, Mostaza Merlo, pero a último momento blanqueó que tomaba un medicamento con corticoides y se tuvo que bajar del estreno ante Colón para que no le saltara en el doping.

Al toque, regresó a su país para arreglar unas cosas y muchos especularon que no volvería a la Argentina. Pero sí, volvió. Y en un entrenamiento previo a la segunda fecha se rompió los ligamentos al chocar con Francisco Cerro. Todo en apenas una semana.

Un semestre más tarde, Wason finalmente entró a la cancha en la victoria 1 a 0 ante Arsenal de Sarandí, por la cuarta fecha del Torneo de Transición 2014. Ese mismo día debutó Gustavo Bou en La Academia, por lo que las chances del colombiano se terminarían reduciendo al máximo. Solo volvió a tener minutos en el empate 1 a 1 ante Olimpo, en Bahía Blanca.

Para cuando el Racing de Milito y Cocca se alzó con el título, Rentería ya era un fantasma: ni apareció en los festejos.

Bruno Uribarri

Caso raro el de este jugador surgido en Boca (2006 a 2007) que se convirtió en un amuleto de River. ¡Y casi nadie reconoce su cara!

Llegó a Núñez, proveniente de Colón, a comienzos de 2014. Pese a estar en el plantel, solo jugó en Reserva y no pudo disputar ni un minuto en Torneo Final 2014 que ganó Ramón Díaz. Pero el destino le tendría preparado algo mejor.

Ese mismo año, Uribarri fue titular en uno de los choques ante Godoy Cruz por la Copa Sudamericana. De yapa, el DT lo llevó al banco en el 0 a 0 ante Boca, en La Bombonera, que a la postre serviría para eliminar al rival de toda la vida y luego conquistar ese trofeo continental.

¿Más? Claro que sí, porque el defensor entrerriano además jugó media hora en la caída 2 a 0 ante el San José de Oruro, por la Copa Libertadores 2015. Fue un mal comienzo, sí, pero el Millonario terminaría consagrándose meses más tarde. ¿Y todo gracias a quién? ¿A Alario? ¿A Gallardo? ¿A D’Onofrio? No, señor. Gracias a Uribarri.

Especiales: El Falso Cavani

En Uruguay si nacés en el departamento de Salto y te dedicás al fútbol profesional, inevitablemente te van a comparar con Suárez y Cavani. Si a todo eso le sumás una promisoria carrera en inferiores y un parecido físico increíble con el Edinson, todo lo que no logres de los 20 años en adelante se verá como un fracaso.

No debe ser para cualquiera cargar con esa cruz y si no que le pregunten a Ruben Daniel Bentancourt Morales, delantero nacido en 1993 en la misma ciudad que El Pistolero y el amigo de Jesú, que a los 20 años ya jugaba en el PSV Eindhoven y apuntaba a consolidarse en la elite europea.

No le fue bien en Holanda al socías de Cavani, que también empezó en las inferiores de Danubio como el original y sin debutar en Primera División armó las valijas en el invierno de 2011 para acoplarse a la reserva del PSV. En Eindhoven jugó el torneo sub21 de la temporada 2012/13, culminando con 4 goles en 44 partidos.

A pesar de la magra cosecha, en 2013 fue citado para defender a la celeste en el Sudamericano sub 20 disputado en Argentina, donde anotó un gol y luego integró el plantel que perdió la final contra Francia en el mundial de Turquía. En tierras otomanas anotó 1 gol en los 23 minutos que ingresó contra Uzbekistán.


Luego de la experiencia mundialista, siguió por 6 meses mas en el Jong PSV Eindhoven donde la metió apenas una vez en los 19 partidos que disputó en la Segunda División de la Jupiler League. A mitad de temporada, cambió de aires y fichó por el Atalanta que pagó 1.5 millones de euros para tener al «Clon de Cavani», porque además de su parecido físico también tenían los mismos movimientos, la misma melena y la misma puntería las mismas ilusiones. En el primer semestre de 2014 solo vio el verde césped en 3 oportunidades (todas saliendo desde la banca) antes de ser enviado a préstamo al Bologna que en la temporada 2014/2015 deambulaba en la Serie B.

En la ciudad universitaria no le fue mucho mejor, ya que jugó un puñado de minutos entre liga y Coppa Italia por lo que al finalizar la temporada emprendió el regreso al paisito, buscando continuidad y goles, esos que no convertía en sus clubes desde mediados de 2013. Defensor Sporting fue el equipo que lo acogió a mediados de 2015 y en los 8 partidos que disputó en el Torneo Apertura pudo recuperar el ritmo futbolístico pero no los goles; así que finalizada la campaña con los Tuertos volvió a Bérgamo a negociar otro préstamo con los dirigentes de Atalanta.

El equipo elegido para empezar el 2016 fue el Arezzo de la Serie C (Lega Pro como se llamaba en esa época) y ahí, casi 3 años después de su último grito de gol, se volvió a encontrar con el arco. En el equipo de Toscana jugó 31 partidos entre liga y copa, anotando 4 goles todos por el torneo de ascenso; un número de mierda a simple vista pero si lo comparamos con los 11 goles que hizo el 5to goleador del torneo y los 33 que anotó su equipo en 34 fechas, no está tan mal.

Terminado su contrato con Atalanta y sin clubes europeos interesados por su ficha, Bentancourt armó las valijas a mediados de 2016, compró un pasaje para Argentina y se incorporó a Defensa y Justicia que tenía a Besacheque Beccacece como entrenador. La noticia fue furor en los medios chilenos que estaban en pleno efecto Jara, pero no fue furor en Florencio Varela ya que no logró jugar ni un minuto con el Halcón.

En diciembre del mismo año, rescindió el contrato y armó las valijas para mudarse a la ciudad de Paraná en Brasil. En el Paraná Clube jugó muy pocos partidos, así que en el invierno de 2017 regresó a su patria para vestir la camiseta del equipo gerenciado por Vicente Celio (sí, el mismo): el casi descendido Sud América.

Durante el Clausura 2017 se reencontró con la titularidad y con el arco ya que la metió 5 veces en 9 partidos, duplicando la cantidad de goles convertidos por Lucas Viatri en Peñarol. El club, popularmente conocido como LA IASA, es su octava estación futbolística en 24 años de vida; así que podemos deducir que al no igualar la carrera del Cavani original, su objetivo será comerle el récord al Loco Abreu.

Bonus track:

Especiales: Marco Francescoli

El 1 de agosto de 1999, más de un año y medio después de su último partido oficial, Enzo Francescoli se despidió del fútbol con un amistoso a Monumental repleto entre River Plate y Peñarol, el club de sus amores en Uruguay.

A los 38 del complemento, con el encuentro 3 a 0 para el Millonario (uno de Marcelo Salas y dos del Enzo -ambos de penal-), llegaría la frutilla del postre: sus hijos Bruno y Marco, 12 y 10 años, respectivamente, irrumpieron en el campo de juego. La excusa fue un saludo, pero Bruno, fanático de La Banda, le dijo: «Papá, nos quedamos a jugar un ratito». Enseguida, Marco casi le hace un gol al ex Lanús Claudio Flores y finalmente Bruno, en un mano a mano con el arquero uruguayo, definió a un palo, acariciando la pelota con el pie derecho. 4 a 0. «Quería que mi hermano me devolviera el pase, pero la metió él», reconocería el hijo menor del Príncipe mucho tiempo más tarde. El gen baldosero ya empezaba a hacer estragos.

Tuvieron que pasar varios años para que Marco se interesara por el fútbol profesional. Fue en 2006, a los 17, cuando se sumó a prueba al Cagliari italiano, donde su viejo había brillado entre 1990 y 1993. «Le dije a mi papá que quería hacer esta experiencia y él me aconsejó que probara, pero sólo bajo la condición de entregarme en plenitud, pues sólo así llegan los resultados», decía en su presentación el chico nacido en París en febrero de 1989, cuando Enzo jugaba en el Racing de esa ciudad.

“Anda bien, pero juega con esa mochila de la comparación. Le expliqué que llegar no sólo depende de la técnica sino de que esté bien físicamente, bien de la cabeza y de muchas otras cosas, como no tener al fenómeno de turno adelante. Quiere probar y me parece bárbaro. Ahora vive solo en Italia. Está en la tercera, el año que viene debería definirse la situación”, comentaba el Príncipe en 2008.

Luego de actuar durante algunas temporadas en el equipo Primavera, en 2009 Marco volvió a la Argentina para incorporarse a la cuarta división de Estudiantes de La Plata. “Era complicado llegar a la Primera en Italia y extrañaba un poco a mi familia”, admitía.

Mediapunta, más técnico que veloz, fanático de Zinedine Zidane, Juan Sebastián Verón y Alessandro Del Piero, Francescoli Junior tenía bien claro que las cosas no iban a ser nada fáciles: “Empecé grande y llego a una categoría que el año pasado fue campeona. Encima no trabajaba tanto en lo físico, pero la pretemporada me está haciendo muy bien”.

Consultado sobre el porqué de su decisión de no probar suerte en el Millonario fue tajante: “Yo no soy hincha de River. Me fui muy chico de Argentina (a Estados Unidos, donde su familia se mudó en 2002). Sigo un poco la campaña porque mi hermano Bruno sí es hincha y va a la cancha, pero no me enojo si pierde. Tampoco soy de Peñarol. No viví mucho en Uruguay. Un amigo me hizo seguirlo por un tiempo, pero ya no. Me interesa el Cagliari, porque jugué allí”.

¿Y por qué el Pincha? “Tengo tres amigos que estuvieron un mes en Estudiantes y me lo recomendaron. Me habían dicho que era un club ideal, y, además, por las referencias sobre el trabajo en inferiores que le dieron a mi padre Leonardo Astrada y Hernán Díaz (entrenador y ayudante de campo de Estudiantes en aquella época), remarcaba. Enseguida, tuvo sus quince minutos de fama cuando le convirtió un gol ¡a River! jugando en cuarta.

Tras apenas un puñado de partidos con la Reserva (en 2010 viajó a una gira por Inglaterra), a mediados de 2011 rescindió su contrato. Todo parecía indicar que se sumaría a Argentinos Juniors a pedido de Pedro Troglio. Sin embargo, el botija sorprendió a todos con su decisión: “Tomé la determinación de abandonar el fútbol para dedicarme de lleno al estudio. Me voy a estudiar Economía a la Universidad de La Florida, en Estados Unidos”, aludió antes de subirse al avión.

Desde entonces, no tan lejos de la número cinco y siempre con el termo bajo el brazo, vive en el país del norte, donde se dedica la venta de bienes raíces.

Especiales: Cualquiera puede cantar – Parte II

Segunda entrega de futbolistas que cambiaron, al menos por un rato, la pelota por un micrófono.

Tottenham Hotspur con Chas & Dave

Chas & Dave es un dúo medio en joda, medio en serio, que tuvo su momento de gloria a fines de la década del setenta, cuando llegó a telonear a Led Zeppelin. A comienzos de los ochenta, grabaron una serie de canciones dedicadas al Tottenham Hotspur (el equipo sensación de la época, bicampeón de la FA Cup en 1981 y 1982), entre las que se destacaba «Ossie’s dream (Spurs are on their way to Wembley)», que incluye, obviamente, la participación del argentino Osvaldo Ardiles, que mostró una particular pronunciación del idioma.

Franz Beckenbauer

Bien podría tratarse de un sketch de Pachu Peña haciendo del alemán Jürgen, pero es Franz Beckenbauer cantando “Gute freunde kann niemand trennen” (algo así como “Los buenos amigos nunca serán separados”). La seriedad germana no se toma descanso.

Royston Drenthe

El holandés Royston Drenthe, uno de los peores fichajes del Real Madrid en la última década, colgó los botines a comienzos de 2017 para dedicarse de lleno a su otra pasión: el rap. Hace algunos años, ya había dado una muestra con la canción que grabó junto a su amigo U-Niq. A partir de ahora, intentará ganarse el pan como Roya2Faces.

Alexi Lalas

Pieza fundamental del nacimiento y la evolución de la Major League Soccer, Alexi Lalas es, sin dudas, uno de los íconos más importantes de la historia del fútbol de Estados Unidos. Fuera del verde césped, el colorado no perdió tiempo e hizo también su propio camino en el mundo de la música. Con un estilo rockero bien marcado, Lalas editó varios discos, como Far from Close (1996), Ginger (1998), Infinity Spaces (2014) y Shots (2016).

Ronaldinho Gaúcho

Hace ya un par de años que Ronaldinho Gaúcho está en cualquiera. Y bien ganada tiene esa impunidad para hacer lo que se le cante. En 2014, por ejemplo, escribió parte de la letra de “Vai na fé”, tema que grabó con el rapero Edcity. El año pasado, junto a Jhama y Pablo Luiz, compuso una canción para los atletas paralímpicos que compitieron en Río. Es para cortarle las cuerdas vocales.

Faustino Asprilla

En las vísperas del Mundial de Estados Unidos 1994, los colombianos tenían el ego por las nubes. Ya se sentían campeones. Y no era para menos. Los cafeteros se clasificaron con un 5 a 0 frente a Argentina, en pleno estadio Monumental. Uno de los que mejor aprovechó ese momento fue el Tino Faustino Asprilla, que se metió en el estudio para cumplir su sueño del pibe y cantar “Tino & Gol” con el mítico grupo de salsa Niche. ¿El estribillo? “Un gol, un gol, del ‘Tino’ Asprilla, un gol”. Un gol en contra.

Cristiano Ronaldo

Como cantante, Cristiano Ronaldo es un gran futbolista. En 2009, CR7 le puso su voz a un spot publicitario del Banco Espírito Santo. No lo salva ni todo el auto-tune que le tiraron encima. Todavía no entendemos cómo los portugueses no corrieron desesperados a sacar sus ahorros de ahí.

Jesé Rodríguez

En tan solo un par de temporadas, Jesé pasó de ser una de las principales promesas de las inferiores del Real Madrid a constante moneda de cambio del PSG, el actual dueño de su pase. Sin embargo, el lugar que aún no pudo ganarse en la cancha lo encontró en los boliches, primero bajo el seudónimo Big Flow y, desde 2016, como Jey M.

José Manuel Pinto y Daniel Alves

Luego de colgar los guantes, y rebautizado como Wahin, José Manuel Pinto decidió dedicarse a la música. Y como productor, no le fue para nada mal. En 2016, por ejemplo, ganó un Grammy Latino al Mejor Disco de Flamenco por su participación en el disco de la cantautora Niña Pastori. En 2015, Wahin, junto al brasileño Dani Alves y Mario Baro, grabó “Eres especial”. El dinero recaudado fue destinado a la Federación Española de Asociaciones de Lucha contra la Anorexia y la Bulimia nerviosa.

Sócrates

El Doctor Sócrates se dio todos los gustos. Después de romperla en el Botafogo de Ribeirão Preto, pasó al Corinthians, donde se convirtió en un emblema dentro y fuera de la cancha. En 1980, publicó Casa de Caboclo, un long play de música sertaneja: «Acepté hacerlo para quebrar los preconceptos contra la música sertaneja. Ni siquiera lo tengo en casa», contaba por aquel entonces. Años más tarde, ya afianzado como una de las figuras de la selección brasileña, Magrão fue parte de las grabaciones de Aquarela, del mítico Toquinho.

Especiales: Las piernas de Maradona

Una medianoche, en el extinto Mar de Fondo, entrevistaron a Diego Maradona y posteriormente Alejandro Fantino confesó que no logró concentrarse durante el programa porque quedó hipnotizado con la pierna izquierda del Dié y no dejó de mirarla ni diez segundos.

Las Piernas de Maradona, al igual que las de María Concepción César (?), son patrimonio cultural argentino y en 1994 representaron el dolor de toda una nación cuando el hermano de Lalo inmortalizó la frase «Me cortaron las piernas» luego del positivo en el Mundial de Estados Unidos.

Quince años después en un bosque de Canals, provincia de Córdoba, unos flacos que estaban recreando «Secreto en la Montaña» de campamento encontraron Las Piernas de Maradona tiradas entre unos troncos y por asociación directa se las ofrecieron a Cristian Nasutti con la promesa de ponerlo en El Gran DT.

Este aviso tuvo dos futbolistas como protagonistas: Cristian Nasutti y Damián Giménez. Al ídolo de River (?) se lo puede ver claramente colgando del ángulo un tiro libre. Al otro encarnando el papel mas importante del comercial: Las Piernas de Maradona.

Damián Corto Giménez es un volante central que nació en 1984 y, al igual que el Diego de la gente, hizo las inferiores en Argentinos Juniors, club en el que se mantuvo hasta el año 2005, cuando pasó a Comunicaciones, que en esa época peleaba el descenso en la B Metropolitana.

En el año 2007 bajó una categoría para defender los colores de General Lamadrid, donde los hinchas después de ver el aviso de El Gran DT flashearon al ver a Las Piernas de Maradona repartiendo mil murras en el mediocampo y esperaron en vano que Las Piernas de Giménez justificaran el nombre artístico.

El Corto se quedó hasta el 2010 en el Carcelero,  que en la temporada siguiente lograría el último ascenso de su historia a Primera B, confirmando la teoría de Humberto Grondona.

En La Matanza suena como el sucesor de Verónica Magario (?)

El doppelgänger maradoneano pasó a Ferrocarril Midland, club que defendió con entrega y violencia bien entendida hasta la temporada 2012/13. Luego se unió a Juventud Unida, que estaba en el último escalón de AFA.

En el Lobo Rojo fue capitán y figura fundamental del histórico ascenso a Primera C, categoría que parece ser su lugar en el mundo y donde Las Piernas de Giménez destacan por su juego áspero y rudo.

Desde 2015, es una de las figuras mas destacadas de Deportivo Laferrere y según sus propias palabras intentó corregir su pasión por los roces y el juego físico. Este año, el Villero hizo una temporada para el olvido y el Corto es de los pocos que se salva del incendio, frase que conociendo a la barra del equipo puede dejar el sentido figurado en cualquier momento.

Bonus Track:
No conforme con hacer de Maradona en el año 2009, tres años después hizo del Chelo Delgado (?) en este aviso de Nutregal donde le pone un centro de película a Martín Palermo, que define el partido sobre la hora.

Especiales: Lelo Sejean, un baldosero para el Guinness

Elie Charbel Lelo Sejean (El Canguro)

Un baldosero en esencia, de esos que no necesitan partidos en Primera División para integrar este sitio. Un baldosero de nacimiento, con un nombre sensacional y características únicas. Un baldosero inabarcable, de esos que tienen tantas historias que se vuelve imposible reunirlas todas en un post. Ese es Lelo Sejean.

Para empezar a desarrollar su camino, tenemos que tener en cuenta su Wikipedia. No es la fuente más fiable, por supuesto, pero sería un grueso error no dejarse llevar por esa tremenda ficha, curiosamente llena de detalles sobre su vida dentro y fuera de las canchas.

Elie Charbel Lelo Sejean nació en Australia, más específicamente en Geelong, el 5 de noviembre de 1990. ¿Cuántas referencias futboleras podría encontrar uno en ese lugar? Pocas. Pero aún así, Lelo se las arregló para empezar a mostrar su relación con ese deporte. ¿En algún torneo amateur? Claro que no, lo hizo en un cortometraje llamado Bright Lights, donde vistió la camiseta del Real Madrid.

Sí, no se los contamos de entrada para no impresionarlos (?), pero Lelo Sejean es, antes que nada, un artista. Y como tal, tiene un nombre artístico: Elijah Sejean. En 2004, con apenas 14 años, ganó el premio al Mejor actor en el Shootout Festival de Cine de Geelong. Chequeadísimo.

El corto, además, fue proyectado en varios lugares del mundo, destacándose su participación en el Festival Internacional de Cine de Gays y Lesbianas de Philadelphia. Extrañamente, ahí no ganó un choto.

¿Y el fútbol? Entró a su vida desde muy pequeño, pero en 2007 pudo dar sus primeros pasos en serio, cuando siendo un juvenil integró las filas del Nort Geelong (2007) y el Sunshine George Cross (2008). Parecía el sueño del pibe, pero no. Lelo sabía que había algo más allá de los límites de su país. Se había fanatizado con la Argentina gracias al Mundial ’98, especialmente con Batistuta, Zanetti y el Piojo López. Y entonces, tomó la decisión de probar suerte en Sudamérica.

En 2009, llegó a nuestras tierras. Después de haber averiguado tanto por ese país que lo deslumbraba, terminó en Constitución, en la casa de una familia paraguaya. De ahí, a patear para tratar de alcanzar su sueño: vestir la camiseta de Boca Juniors.

En el Xeneize lo evaluaron junto a otros Sub-19 pero no pasó el filtro. Unas semanas más tarde, lo intentó en Arsenal de Sarandí, pero tampoco dio la talla. Recién en 2010 pudo cumplir su objetivo: entrenar en un equipo argentino. ¿Cuál? Barracas Central. Pero no duraría mucho.

Siempre ceñidos a su historia oficial, encontramos que no volvió a jugar al fútbol hasta el año 2013, cuando fichó por el Sportivo Ameliano de Paraguay, donde fue dirigido por el baldosero Celso Guerrero y tuvo de compañero al ex Arsenal, Tyson Caballero. Así, se convirtió en el tercer australiano en participar del fútbol guaraní, dato poco significativo que aparece por todos lados cuando uno googlea a Sejean.

Las cosas, sin embargo, no fueron fáciles. Lelo volvió a Oceanía y desde allí daría rienda suelta a sus más insólitas pasiones. Por un lado, siguió jugando al fútbol con las casacas de Westgate FC (2014), University of Melbourne (2016) y Surf Coast (2016). Pero al mismo tiempo, se dedicó con entusiasmo al atletismo, puntualmente a los 100 metros llanos y al lanzamiento de jabalina, especialidades que le fueron incentivando el placer de superar marcas día a día. Y de ahí a la locura, hay un solo paso.

Paralelamente a sus actividades en Australia y Paraguay, Sejean comenzó a hacer ejercicios en su casa para tratar de dejar su nombre en los Guinness World Records. Con una camarita como único testigo y sin más herramientas que las cosas que tenía guardadas en el garage, realizó miles de intentos para tratar de alcanzar marcas históricas.

Su mayor obsesión es en el rubro Flexiones de brazos con aplausos en 60 segundos. El récord es del británico Stephen Buttler, que tiene 90. Lelo hace más de 3 años que intenta batir la marca, pero sólo ha llegado a 34. Es una cuestión de tiempo (?).

¿Más? Sí, claro. También consiguió su propio récord personal, de 2714 jueguitos en 22 minutos. Y vestido con la camiseta de Paraguay, como en casi todas las disciplinas que lleva adelante.

Y allí, en su segunda patria, este año pudo volver a integrar un plante de fútbol, con los colores de Sol del Este, un equipo de Ciudad del Este que participa de la Primera División B Nacional.

Con 10 años de trayectoria y más allá de los videos y las fotos, nadie ha visto jugar a Lelo Sejean. Un récord difícil de superar.