Chapitas: Terry Dodd

Si la cerveza no se hubiera cruzado en su camino, tal vez Terry Dodd hubiese sido un gran goleador de la Premier League o al menos de la Championship. Pero no, Terry Dodd descubrió las virtudes de la birra desde muy joven y entonces, pese a sus buenas condiciones, solo le dio el cuero para ser un típico goleador gordo de las categorías más bajas del ascenso ingles. ¿Lo vamos a condenar por eso? Claro que no. ¡Si gracias a la birra lo conocimos!

Atención a su carrera. Surgió en el Worthing, pero se puso la camiseta de varios equipos vecinos, entre los que se destacan East Preston, Horsham YMCA, Bognor Regis Town, Lewes y Peacehaven, todos de la región de East Sussex, en el sureste de Inglaterra. Nunca se tomó más de un bondi para cambiar de club. Capo.

Su pico de fama, sin embargo, lo lograría con la camiseta de otro equipo de la zona, el Horsham FC: en abril de 2016, Dodd anotó 3 goles para la victoria ¡11 a 1! ante el Hallisham, por la última fecha de la Southern Combination League. Hasta ahí nada raro para un jugador acostumbrado a meter tripletes (hizo 30 goles en esa temporada). ¿Y entonces?

Ese mismo día, el goleador falló una posibilidad luego de dejar en el camino al arquero y quedar con el arco a su merced. Desde el vértice del área chica, Terry Dodd la tiró afuera y para ahogar sus penas, agarró el vaso de cerveza de un hincha y tomó un trago, para sorpresa de los niños presentes y Howie, la mascota del club.

Desde acá, nuestros respetos para semejante ejemplo.

 

Chapitas: Aloísio Chulapa

Aloísio José da Silva (Aloísio Chulapa)

Como futbolista, Aloísio José da Silva desarrolló un currículum más que interesante. Asomó en el Flamengo de mediados de los 90, en aquel plantel que tenía al ataque de los sueños con Romário, Edmundo y Sávio. Desde el banco de suplentes, fue partícipe de esa maravillosa tángana ante Vélez por la Supercopa 1995 y hasta surtió… a uno de sus compañeros. No obstante, en su puesto natural de delantero no tendría muchas chances en el Mengão y pasó a préstamo al Guaraní paulista. A comienzos de 1997 llegó al Goiás y la rompió. Fue tricampeón estatal y a mediados de 1999 lo vinieron a buscar de Europa.

En Francia, primero actuó en el Saint-Étienne y luego conoció a un tal Ronaldinho Gaúcho vistiendo los colores del Paris Saint-Germain. Más tarde jugó un tiempo en Rusia y regresó a Brasil para disputar la Copa Libertadores 2005 con la camiseta del Atlético Paranaense y ganar el Mundial de Clubes de ese mismo año, frente al Liverpool, con el São Paulo, donde estuvo hasta 2008. Desde entonces, se dedicó a deambular de acá para allá, a lo largo y a lo ancho de su país.

Sin embargo, el pico máximo de la popularidad de Aloísio Chulapa (apodo que heredó de Serginho Chulapa, goleador histórico del tricolor paulista) se dio ya en el punto extremo del betocarranceo de su carrera -colgó los botines a comienzos de 2017, a los 42 años- y gracias a la combinación de dos factores: su activa participación en las redes sociales y su fanatismo por la cerveza. O como le dice él, el Danone, nombre que surgió en un encuentro con uno de sus mejores amigos, el Emperador Adriano, a quien conoció cuando era apenas un juvenil de las inferiores del Fla.

Desde su fantástica cuenta de Instagram (@aloisiochulapa), Aloísio hace las delicias de sus más de 250 mil seguidores, siempre acompañado de una birra. Ya apareció en las situaciones más disímiles: con un botellón gigante, al lado de una heladera ploteada con su imagen, adentro de la heladera, soplando la vela de una torta con el logo de Skol, escabiando con el perro e incluso ¡¡¡disfrazado de El Zorro!!!

Uno de los hits de Chula, que impuso frases como mim acher, descubra, chama o SAMU (el equivalente brasileño al SAME) o “acaba não, mundão”, fue cuando enseñó a tomar “Danone doble”. ¿Qué es eso? Dos vasos de cerveza en una misma mano: uno lleno que derrama el contenido en el segundo (a medio llenar) y de ahí directamente a la barriga (o los riñones) de nuestro héroe.

¡Salud!

Chapitas: Nicki Bille Nielsen, un trago de Carlsberg

Si en algún momento tuvieron la inexplicable necesidad de tipear “bebida alcohólica danesa y fútbol” en el buscador de este sitio, es probable que hayan terminado en cualquier lado. No es el caso. Esta vez, hacemos referencia a la popular Carlsberg, cerveza tradicional tanto en Escandinavia como en el Reino Unido, que tiene su acta de nacimiento sellada en Copenhague en el año 1847.

Autodenominada como “la mejor cerveza del mundo”, la empresa no tardó en expandir su imperio a través del fútbol. Y así, además de inundar con publicidades transmisiones televisivas y estadios, le puso su logotipo a infinidad de camisetas de su país natal, como así también de Finlandia, Holanda y Noruega. Sin embargo, el futbolero promedio la va a recordar, automática y empáticamente, como el chivo del Liverpool inglés, en cuya indumentaria reposó durante felices 18 años.

Conocida por las bondades que brindó al espíritu de los Hooligans y también al de los hinchas de pubs, esta birra nunca hizo pata ancha ni se popularizó en la Argentina, pese a que se consigue en algunas cervecerías, vinerías y locales afines. Pese a esa dificultad, la empresa si se acordó de nosotros y en un spot futbolero incluyó a un gordito de rulos con una camiseta celesta y blanca barriendo el piso. Y todo para congraciarse con los ingleses. Por que siempre algo huele mal en Dinamarca.

Donde sí se consigue libremente esta cerveza, por supuesto, es en todos los estadios daneses. Demasiada tentación para el delantero ex promesa y reconocido chico malo Nicki Bille Nielsen, quien en el año 2015 le robó y le bebió un vaso de Carlsberg a un hincha, luego de convertir, en el último minuto, el empate 2 a 2 definitivo de su equipo Esbjerg contra el Hobro. ¡Y encima le metió zarpado fondo blanco!

“Estaba tan eufórico por el gol y es tan rica la Carlsberg que no lo pensé y me la tomé. No veo nada malo en lo que hice”, manifestó el rebelde Nicki Bille. Iniciado como el jugador a seguir de las Selecciones menores de Dinamarca, Nielsen pasó, sin afianzarse y decepcionando, por Reggina, Martina y Lúchese de Italia, Villarreal, Elche y Rayo Vallecano de España, Evian de Francia, Rosenborg de Noruega, Nordjaelland y Esbjerg de Dinamarca; y Lech Poznan de Polonia, donde se encuentra hoy con 29 años.

Afín a mostrarse en redes sociales con diversas señoritas, a exhibir sus tatuajes y a fotografiarse con armas, en el 2013 Nicki Bille fue arrestado luego de destrozar dos pubs en una noche inspirada por el exceso de malta y lúpulo. Algunos meses antes, su padre dejó un recuerdo en el living familiar luego que su vástago metiese su único gol con la Selección mayor de Dinamarca. Por que a papá Nielsen también le encanta la cerveza.

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Pero eso no es todo. En el año 2014, Nielsen afrontó una condena de 8 años de prisión luego de morder –si, morder- a un policía en estado total de ebriedad. Finalmente, el bueno de Nicki Bille arregló todo con una multa y con 80 horas de trabajo comunitario. Sus últimas declaraciones fueron: “no puedo culpar a la cerveza Carlsberg de mi fracaso deportivo… también existen muchas otras cervezas”. Aplausos.