Chaparro Lucas

Lucas Damián Chaparro

Qué montaña rusa de emociones fue la temporada 2011/12 para San Lorenzo de Almagro. Tres entrenadores (Omar Asad, Leonardo Carol Madelón y Ricardo Caruso Lombardi), algunos históricos bancando la parada, decenas de chicos de las divisiones inferiores incendiados a lo bonzo, y una salvación histórica en la Promoción ante Instituto de Córdoba gracias al Richard alcanzapelotas colorado.

Fue en medio de ese contexto de caos que el defensor central Lucas Chaparro asomó la cabecita. Antes, apenas había disputado unos minutos frente a Independiente en la pretemporada de verano 2011, de la mano de Ramón Díaz. Venía de romperla en Reserva y ante la escasez de laterales por izquierda, el Turco Asad lo subió al plantel profesional. Previamente, el DT había probado sin éxito con tipos algo más experimentados como José San Román, Jonathan Ferrari, Jonathan Bottinelli, Gonzalo Bazán y hasta un español, Gonzalo Bozzoni, del que nadie se acuerda.

Nacido el 5 de marzo de 1992, Chaparro era el hermano menor de Leandro, otro juvenil del Ciclón que pintaba bien y que con tan solo un partido oficial en el lomo había sido vendido a un grupo empresario que lo ubicó en el Vasco da Gama y que terminó deambulando por el ascenso portugués, pero esa es otra historia.

Sin demasiados titubeos (ni muchas más opciones), el Turco lo mandó a la cancha en el José Amalfitani ante Vélez Sarsfield por la fecha 8 del Apertura 2011. Esa tarde, el mix del Cuervo combinó a Pablo Migliore; Fernando Meza, Cristian Tula, Jonathan Bottinelli y Chaparro; Julio Ramírez, Enzo Kalinski, Gonzalo Bazán, Gabriel Méndez y Leandro Romagnoli; Emmanuel Gigliotti. En el banco aguardaban su chance Nereo Champagne, Nicolás Bianchi Arce, Giancarlo Carmona, Jonathan Pacheco, Sebastián González, Juan Carlos Menseguez y Juan Manuel Salgueiro. ¿Qué podía salir mal?

Lo que podría haber sido el inicio de una carrera fructífera se convirtió enseguida en una pesadilla. A los 29 minutos del primer tiempo, el tobillo de Chaparro dijo basta: un esguince lo sacó de competencia y en su lugar ingresó el también pibe Pacheco. Al ratito, Augusto Fernández puso el 1 a 0 para el Fortín, pero así y todo, San Lorenzo lo dio vuelta. A los 5 del segundo tiempo Kalinski marcó el 1 a 1 y sobre la hora el uruguayo Salgueiro le dio la victoria al conjunto de Boedo.

Asad no pudo soportar una serie de malos resultados y renunció a fines de noviembre, en las vísperas de un duelo ante Villa Dálmine por los 32vos de la Copa Argentina. Aquella tarde/noche en Catamarca, la dupla técnica interina integrada por el Gallego González y el Pampa Biaggio les dio un voto de confianza a los juveniles y puso a Ezequiel Mastrolía; José San Román, Fernando Meza, Abel Luciatti y Chaparro; Giancarlo Carmona, Leandro Navarro, Salvador Reynoso y Gonzalo Ramírez; César Lamanna y Nahuel Benítez. El Ciclón arranco perdiendo por el gol de Julio Navarro, pero salvó la ropa gracias a Nahuel Benítez y Salvador Reynoso.

Ya con Madelón y Caruso Lombardi, y la soga cada vez más apretada en el cuello, Chaparro no tuvo oportunidades y debió conformarse con actuar en la Reserva de Fernando Kuyumchoglu. Como de costumbre, nada cambiaría con el arribo de Juan Antonio Pizzi en 2012.

Tras quedar libre, la carrera del menor de la dinastía Chaparro se transformó en una sucesión de baches y algunos experimentos sin demasiado éxito. En 2015, por ejemplo, tenía todo arreglado para jugar en Independiente de Chivilcoy, pero terminó siendo una de las revelaciones del SATSAID, sí, el Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos, que disputaba la Primera División de la Liga de Luján y que contaba en su plantel con veteranos de la talla de Cristian Tavio, Ariel Franco y Paolo Frangipane.

A mediados de 2018, luego de varios años de ausencia, y siempre de la mano de su hermano mayor, buscó dar el salto a Europa. Primero estuvo en el Juventude Sport Club de Évora y semanas después en el Oliveirense, ambos de Portugal, pero no sumó ni un minuto.

De nuevo en casa, y cuando ya habíamos perdido las esperanzas de verlo actuando en una cancha, fue anunciado como refuerzo de Racing de Castex para disputar la temporada 2019/20 del Torneo Provincial de Fútbol.

[A la inversa] Voy al Arco: Sidão (2008)

Figurita repetida por sus frecuentes errores bajo los tres palos, como hace algunos meses cuando falló feo en un partido entre su equipo actual, Vasco da Gama, y Santos, y fue elegido irónicamente en una votación vía internet como el Craque do jogo, el arquero brasileño Sidão también supo hacer de las suyas en el área rival.

Por la primera fecha de la Série A3 del campeonato paulista de 2008, el Força Esporte Clube recibía al União Mogi, que no pasaba por su mejor momento económico. Con apenas 13 jugadores en el plantel, dos de ellos arqueros, y un lesionado, el entrenador de la Serpiente del Tietê, como se conoce al conjunto de la localidad de Mogi das Cruzes, no tuvo otra opción que poner a Sidão entre los titulares.

“Fui de delantero para no perjudicar tanto en la marca. Hubo una jugada en la que Nandinho entró en diagonal, vi que el arquero salía, y le pedí la pelota, pero me quedó para la zurda. La tiré por arriba”, recordó años después. Las imágenes registradas en video dejan poco para la imaginación.

El goleiro devenido en atacante jugó los 90 minutos y poco pudo hacer para evitar la derrota de su equipo por 1 a 0. Más o menos como en su puesto natural.

Asad Jorge

Jorge Asad

De familia típicamente futbolera (es hermano de Julio, Ernesto y Eduardo, y primo de Omar), Jorge Asad no tuvo ni la más remota chance de escaparle al destino. Nacido el 26 de agosto de 1972, conoció los primeros flashes de la fama en 1989 cuando Carlos Pachamé lo convocó a la selección argentina sub 16 que disputaría el Mundial de la categoría en Escocia.

Si bien no actuó ni un minuto, compartió plantel con jugadores posteriormente reconocidos como Roberto Abbondanzieri, Leonardo Díaz, Luis Medero, Claudio París, Pablo Lavallén o Diego Castagno Suárez y también, claro, con íconos baldoseros como Walter Paz, Fernando López, Néstor Holweger, Gabriel Flores, José María Castro, Leonardo Selenzo y Gabriel D’Ascanio, entre otros. Tras una dubitativa primera ronda (empates 0-0 contra China y Nigeria, y una victoria por 4 a 1 ante Canadá), el conjunto nacional quedó eliminado en octavos de final luego de caer por 2 a 1 frente al Portugal de un tal Luis Figo.

Superada la frustración de la experiencia mundialista, Asad continuaría batallando en el sector derecho del mediocampo en las divisiones inferiores de San Lorenzo, club con el que debutó oficialmente en Primera el 30 de septiembre de 1991, en un 0 a 0 ante Quilmes, por la fecha 5 del torneo Apertura. Esa tarde, el cuadro azulgrana formó con Rubén Ruiz Díaz; Daniel Riquelme, Alejandro Simionato, Gustavo Carrasco y Alejandro Montenegro; Jorge Asad (Marcelo Zampini), Fabián Carrizo, José Daniel Ponce y Jorge Rinaldi (Diego Monarriz); Rubén Rossi y Daniel Leani. En el banco se quedaron esperando su oportunidad César Labarre, Gabriel Rodríguez y el Pirata Adrián Czornomaz.

Una semana más tarde, volvió a ser titular en la derrota por 1 a 0 ante Unión de Santa Fe, compartiendo la mitad de la cancha con Fabián Carrizo, el Bocha Ponce y Roberto García, y reapareció la fecha siguiente en la victoria por 1 a 0 frente a Rosario Central, al lado de Ponce, García y Monarriz.

En 1992, mientras los titulares ponían todos sus esfuerzos en la Copa Libertadores, donde el Ciclón quedó eliminado en cuartos de final contra Newell’s, un combinado de suplentes y juveniles salió a ponerle el pecho al torneo Clausura sin demasiado éxito (terminó penúltimo, apenas por encima del descendido Quilmes). En ese contexto, Asad fue suplente en la caída por 3 a 2 ante Vélez Sarsfield y titular en la derrota por 1 a 0 frente a Ferro Carril Oeste. Esa tarde, dirigido por Juan Carlos Carotti, y en compañía de Juan José Cardinal, Gustavo Matosas y Gabriel Rodríguez en el mediocampo, el menor de la dinastía le dijo adiós para siempre a la máxima categoría.

Lejos de los primeros planos, continuó su carrera en el ascenso, pasando por Estudiantes de Buenos Aires (1993/94) y Colegiales (1994/95), donde fue dirigido por su hermano mayor Julio. Nunca más volvimos a escuchar su nombre.

Roffés Guillermo

Guillermo Ezequiel Roffés

Después de perder el torneo Clausura 2009 a manos de Gabriel Brazenas Vélez Sarsfield, el Huracán de Ángel Cappa se desmanteló. Vio partir a sus principales figuras, con Javier Pastore y Matías Defederico a la cabeza, y contrató a Federico Laurito, Nicolás Trecco, Rodrigo Malbernat, Juan Carlos Carrizo, Lucas Trecarichi y al uruguayo Diego Rodríguez Da Luz. ¿Qué podía salir mal?

Con apenas 10 puntos en 15 partidos del Apertura, y tras haber caído por 2 a 0 en el clásico ante San Lorenzo, don Ángel presentó la renuncia no sin antes pasar vergüenza una vez más: ¡lo hizo a través de su blog!

El que tuvo que salir a hacerse cargo del fierro caliente fue Héctor Jesús Martínez, que hasta entonces dirigía en las divisiones inferiores. El 27 de noviembre, en su estreno ante Independiente (derrota por 2 a 0), el Negro mandó a la cancha a Gastón Monzón, Pablo Jerez, Ezequiel Filipetto, Gastón Esmerado, Kevin Cura, Patricio Toranzo, Leandro Díaz, Mario Bolatti, Gonzalo García, Alan Sánchez y Federico Laurito. En el banco quedaron el arquero Lucas Calviño, los defensores Gerardo Maidana y Rodrigo Lemos, los mediocampistas Robert Sales (entró por Jerez sobre la hora) y Cristian Ortiz, y los delanteros Luciano Nieto (que reemplazó a Dardito García) y nuestro homenajeado del día, Guillermo Roffés, que ingresó por Laurito cuando quedaban algo más de 20 minutos.

“Llevé al banco a cuatro chicos (Maidana, Lemos, Sales y Roffés) que no habían debutado para darle un mensaje al club. Los suplentes deben ser de las Inferiores, y Huracán debe incorporar titulares. Tenemos buen material, pero sin rodaje no va a salir nunca”, esgrimía Martínez, que aprovechó para tirarle más tierra al chantapufi de Cappa: “No es mi intención hablar mal de los que estaban antes, pero hay que resaltar que en el segundo tiempo el equipo se cayó físicamente. Habíamos hecho un buen primer tiempo, pero en la segunda parte no encontramos respuesta física. Por más intenciones que tengamos, si no te da el cuerpo, es imposible”.

Nacido en Córdoba el 5 de marzo de 1991, Roffés empezaba a dar sus primeros pasos en el cuadro de Parque Patricios, aunque, claro, eso implicaba darse algunos porrazos. Una semana después del debut, jugó los 90 minutos en la caída ante Banfield por 1 a 0 y hasta entró un ratito contra Boca en la penúltima fecha, en un heroico 0-0 en el Ducó.

Ya con Héctor Rivoira como entrenador, en el verano de 2010 viajó a Brasil junto a un grupo de suplentes y juveniles para participar del amistoso contra Corinthians por la venta de Defederico. Poco pudo hacer para evitar la goleada del Timão por 3 a 0, con tantos de Souza, Morais y Dentinho.

Sin espacio en la consideración del Chulo, reapareció en la segunda mitad del año, bajo las órdenes de Miguel Ángel Brindisi. En el último tramo del Apertura, fue titular ante Tigre (derrota por 3 a 1) e Independiente (triunfo por 1 a 0), partido en el que compartiría el ataque junto al hoy tristemente célebre Nahuel Oviedo y en el que marcó su único gol en Primera. Se despidió en el Clausura 2011, con Roberto Tito Pompei como DT, cuando actuó unos minutos frente a Boca Juniors (ingresó por el Roly Zárate) y Olimpo de Bahía Blanca (reemplazó a Claudio Guerra).

Una lesión en los meniscos de su pierna derecha lo dejó fuera de competencia en el segundo semestre de 2011. Ya recuperado, a fines de ese año Diego Cocca lo incluyó en una lista de jugadores prescindibles que contenía a baldoseros de la talla de Kevin Cura, Luciano Ospina, Nicolás Vélez, Federico Ortiz López, Leonardo Villán, Ezequiel Filippetto, Nicolás Aguirre, Nicolás Dertinopulos, Ezequiel Llesona, Fernando Pagés, Julián Bottaro, Emiliano Lencina, Julio Aguilar, Matías Quiroga y Muriel Orlando.

Su último momento de fama pasajera lo tuvo a comienzos de 2012, cuando lo esperaban para entrenar con el selectivo del Globo, pero se borró sin avisar y apareció varias semanas más tarde. Un puñado de meses después rescindió su contrato.

De nuevo en Córdoba, tras un brevísimo paso por General Paz Juniors (2014/15) en el Federal B, nunca más tuvimos noticias suyas.