Boca violeta (2013)

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Siguiendo la tendencia iniciada doce meses antes con aquel atuendo negro y blanco a bastones, en 2013 Boca Juniors aprovechó el torneo de verano para presentar en sociedad su nueva tercera camiseta en dos tonalidades del color violeta: más oscuro del lado izquierdo y más claro del costado derecho, con pequeñas líneas verticales invertidas, cuello y puños azules, y medias haciendo juego. Un adefesio, propuesto por Nike y aprobado por una dirigencia ávida de billetes frescos, que provocó un sinfín de cargadas con el dinosaurio Barney y el teletubbie Tinky Winky.

No era la primera vez que un equipo argentino se animaba a jugar al de violeta, claro. Antes ya lo habían hecho, entre otros, Ferro Carril Oeste, Banfield, Los Andes y River Plate, también el Bambino Veira y Cristian Aldana. Sin embargo, nada tenía que ver con la historia del Xeneize. Bueno, casi nada.

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Confeccionada con poliéster reciclado de botellas de plástico (?), la casaca se conseguía solamente en versión match (la que usan los jugadores, más ajustada al cuerpo) por la módica suma de 649 pesos, unos 130 dólares de aquella época, y fue un boom de ventas: en pocas semanas se agotaron las 14 mil unidades disponibles y la marca del swoosh facturó más de 9 millones de pesos.

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La pilcha salió por primera vez a la cancha el 13 de enero, en el debut de la Copa Centenario Liga Marplatense de Fútbol, ante Racing, en La Feliz. Esa noche, Carlos Bianchi, en el inicio de su tercer ciclo al frente del club de la Ribera, paró a Oscar Ustari; Emiliano Albín, Claudio Pérez, Dino Castagno y Fernando Evangelista; Guillermo Pol Fernández, Cristian Erbes y Nicolás Colazo; Cristian Pochi Chávez; Lucas Viatri y Nicolás Blandi. Luego ingresaron Damián Escudero y Sebastián Palacios.

Como era de esperarse ante semejante deformación, la Academia se impuso por 2 a 1, con tantos de Gabriel Hauche y Sebastián Saja, de penal. Lucas Viatri había marcado el empate transitorio.

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Trece días después, en el cierre del cuadrangular ante Independiente, la camiseta violeta volvió a aparecer, aunque para despedirse definitivamente. Esta vez con mayoría de titulares (Agustín Orion -Sebastián D’Angelo-; Franco Sosa, Lisandro Magallán, Matías Caruzzo y Clemente Rodríguez; Ribair Rodríguez –Pol Fernández-, Leandro Somoza y Walter Erviti; Leandro Paredes -Federico Bravo-; Juan Manuel Martínez -Lautaro Acosta- y Santiago Silva), Boca goleó al Rojo por 3 a 0, con doblete del Burrito y uno del Pelado.

Un puñado de meses más tarde, el Xeneize y Nike volverían a revolucionar el mercado, pero esa ya es otra historia.

Coudannes Lionel

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Lionel Coudannes (El Chino)

Producto genuino de las divisiones inferiores de River Plate, el hijo del recordado Jorge Pedro asomó su (ya no tan) blonda cabellera en la Primera de Argentinos Juniors a mediados de la década pasada, aunque, a diferencia de su padre, siempre se mantuvo alejado de las primeras planas.

Nacido en Buenos Aires el 4 de agosto de 1984, en las juveniles del Millonario este volante central había compartido tardes y viajes con tipos que después desarrollaron una carrera interesante, como Javier Mascherano, Juan Pablo Carrizo, Jesús Méndez, Maximiliano López, Rubens Sambueza o Federico Higuaín. También con otros que hicieron lo que pudieron, claro, como Martín Asencio, Matías Argüello, Gastón Spampinato y el japonés Masakatsu Sawa. Así y todo, al cumplir 21 años le dieron las gracias y lo dejaron libre.

Fue Argentinos Juniors el club que lo rescató y Gregorio Pérez el técnico que lo subió al plantel profesional y le dio la chance de ir al banco de suplentes en la última fecha del Apertura 2005, en Santa Fe, ante Colón. Tras el pésimo inicio del Bicho en el Clausura 2006, el uruguayo dio un paso al costado y Adrián Domenech, por aquel entonces al frente de la Reserva, se hizo cargo del primer equipo.

El debut oficial llegaría el 2 de abril de 2006, por la fecha 13, en la victoria por 2 a 0 ante Racing. Esa tarde, acompañó en el mediocampo a Facundo Pérez Castro, el Lobo Cristian Ledesma y Nicolás Gianni. La fórmula se repitió casi como un mantra hasta el final del campeonato, con suerte dispar: 3 victorias, 2 empates y 2 derrotas. La irregularidad siguió siendo una constante del cuadro de La Paternal durante el Apertura 2006, en el que cosechó 5 triunfos, 5 igualdades y 9 caídas. El Chino sumó otras 6 presencias a su currículum, generalmente desde el arranque, aunque sin mucho para destacar.

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Tras varios torneos relegado a la Reserva, aceptó la oferta de Independiente Rivadavia (2008/09) y se fue a buscar la heroica a la B Nacional. El conjunto mendocino tenía a Ariel Ortega y pintaba para ser una de las revelaciones de la temporada. Si bien Coudannes actuó con bastante regularidad (disputó 31 encuentros, con algún que otro incidente), el Burrito estuvo a años luz de su mejor versión y el 11° puesto conseguido marcó el ritmo del fracaso de los Vila Boys (?).

El Chino siguió su carrera en All Boys (28 partidos en la 2009/10), que venía de una campaña discreta y soñaba con pelear arriba. El cuarto lugar en la tabla general le aseguró un cupo en la Promoción ante Rosario Central y el batacazo en el Gigante de Arroyito selló el regreso del team de Floresta a la máxima categoría después de 30 años de espera.

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De vuelta en Argentinos Juniors (2010), el panorama era muy diferente. El Bicho, ya sin Claudio Borghi, pero con Pedro Troglio, se preparaba para buscar el bicampeonato. Parecía que Coudannes no iba a ser tenido en cuenta, sin embargo, Troglio sorprendió y lo llevó al banco de suplentes en las primeras fechas, ante Vélez Sarsfield y Arsenal de Sarandí, aunque no ingresó. Tampoco lo haría en la despedida, ante Tigre, en Victoria. Unos días más tarde, Peter lo incluyó en la lista de prescindibles junto con Carlos Recalde, Federico Domínguez, Guillermo Pereyra, Matías Laba, Julián Fernández y Jonathan Páez.

Sin más que hacer en Primera División, el rubio emprendió un derrotero con más pena que gloria por diversas categorías del under nacional. En el Argentino A, por ejemplo, defendió los colores de Deportivo Maipú de Mendoza (7 encuentros en 2011) y, a pedido del Profe Córdoba, de Central Córdoba de Santiago del Estero (12 partidos en 2012).

A mediados de 2012, parecía que tenía todo arreglado para sumarse a Guillermo Brown de Madryn, pero terminó en Deportivo Morón (2012/13), de la B Metropolitana, donde redondeó 29 presencias a lo largo de la temporada, pero no alcanzó para convencer al Gato Daniele de su permanencia.

Tras coquetear con Deportivo Merlo, Atlético Policial de Catamarca (2013/14) le dio asilo en el Argentino B y sería testigo de un hecho insólito: su primer gol oficial, ante Sarmiento de La Banda. Tampoco jugó mucho, eh. Fueron apenas 8 veces, antes de pegar el portazo.

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Las últimas fichas las gastó en la B Metro con Deportivo Armenio (2014), donde arrancó bien, pero terminó mal tras una tonta expulsión ante Villa San Carlos, y Camioneros (2015), en el Federal B, club al que arribó de la mano de Guillermo Calleri, el padre de Jonathan, que lo conocía de All Boys.

A mediados de 2016, se lo vio en una prueba masiva de futbolistas en Fénix, donde se encontró con otros jugadores con pasado en Primera como Cristian Tula, Cristian Álvarez y el colombiano José Ramírez Agudelo.

Actualmente, viste la camiseta de Córdoba en el torneo de fútbol interno de River Plate, que tiene como una de sus principales figuras al periodista y entrepreneur (?) Cecilio Flematti. Todo queda en una baldosa.

Mal Pase: Batistuta al Flamengo (1999)

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Cuando a fines de los noventa la empresa suiza International Sport and Leisure (ISL) desembarcó en Flamengo prometió billetes a mansalva y un súper plantel de estrellas que estuviera a la altura del que había puesto al rubronegro en la cima del mundo en 1981, con Zico a la cabeza.

Sonaban como posibles refuerzos, entre otros, el Fenómeno Ronaldo, Alex, Freddy Rincón, Clarence Seedorf, Carlos Gamarra y Gabriel Batistuta. De todos esos, los únicos que vistieron la camiseta del conjunto carioca fueron el paraguayo y Alex. En cambio, llegaron tipos sin demasiado cartel como Caté, Tuta, Lúcio Bala, Dejan Petković o el Camello Jorge Soto.

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Lo del Bati, que pocos meses después pasaría a la Roma, fue una venta de humo que hasta ilustró, Photoshop mediante, la tapa de Lance!, el Olé brasileño, que anunciaba en letras catástrofe “BATI NO FLA”. Catastrófica fue la sociedad entre ISL y Flamengo, que se terminó abruptamente en 2001, tras el anuncio de la quiebra de la compañía suiza, que salpicaba a la FIFA. É brincadeira.

Segurola y Habana: Raúl Ulloa contra Saúl Laverni (2008)

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“No me trate de boliviano, señor Laverni. “Bolivianos” a mis jugadores, les dijo. ¡Viva Jujuy!”, desencajado como nunca en su vida, Raúl Ulloa, presidente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy gritaba ante los micrófonos de la televisión. Unos minutos antes en la Tacita de Plata, aquel sábado 20 de septiembre de 2008, el Lobo y Argentinos Juniors habían empatado 1 a 1 (goles de Juan Arraya para los locales y Juan Fernández para la visita), con un flojísimo arbitraje de Saúl Laverni, pésimamente asesorado por el juez de línea Ernesto Soto, que había pifiado feo anulando otro tanto legítimo de Arraya y uno de Mariano Martínez para el Bicho. Además, se habían ido expulsados el DT del conjunto norteño, Omar Labruna, y su ayudante de campo, Nelson Pumpido. Completito.

Según el mandamás jujeño, ante el tumulto generado por sus jugadores al final del encuentro, el referí se los habría sacado de encima diciéndoles “dejen de molestar, bolivianos”, algo que fue desmentido en ese momento y, hasta el día de hoy, por integrantes del plantel. Al parecer, la bronca de Ulloa con Laverni era personal y venía de antaño. En octubre de 2007, Gimnasia cayó por 3 a 0 ante Independiente en el Cilindro (sí, en cancha de Racing), en un partido que venía parejo hasta la expulsión de Daniel Ramasco, a 20 minutos del final. “En Independiente también les dijo “bolivianos”, cuando nos dirigió y no lo expulsó al que le pegó una piña a Ramasco”, repetía un enajenado Ulloa, que un rato después, en conferencia de prensa, presentaría su renuncia indeclinable a la presidencia del Lobo: “Renuncio al fútbol argentino, renuncio a mi cargo de presidente de Gimnasia de Jujuy y denuncio al árbitro Laverni por discriminación. Quiero denunciar a este señor por haber tratado de bolivianos a los jugadores de mi club”. Y continuó con el show: “Si la AFA tiene que echarlo, Gimnasia va a poner la plata para indemnizarlo aunque tenga que vender una tribuna completa. No puede estar más”.

Ulloa además trinaba porque siempre que le tocaba pitar a su cuadro, Laverni se alojaba en Salta, empíricamente demostrando su desprecio a los jujeños (?), a lo que Guillermo Marconi, capo del SADRA, salió a responder: “Los árbitros se hospedan en Salta cuando tienen que dirigir en Jujuy porque así lo ordena la AFA. Y si alguno de nuestros árbitros cometió xenofobia con los bolivianos, voy a pedir que se investigue porque no tenemos nada que ocultar”.

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El escándalo no tardó en cruzar la frontera y llegar a Bolivia que, a través de su cónsul en la Argentina y de su vicecanciller, pidió explicaciones a la AFA sobre los dichos de Ulloa, a los que consideró un acto xenófobo. “Pedimos una reunión con Julio Grondona y planteamos el reclamo y la queja. Es una manifestación inequívoca de un racismo, de una xenofobia, de un desprecio hacia el boliviano”, expresaba el cónsul José Alberto González.

La que tampoco se perdió la oportunidad de figurar un rato fue la siempre sorprendente María José Lubertino, por aquel entonces titular del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), que citó a declarar al árbitro y al presidente: “Laverni manifestó que no había tenido ninguna actitud discriminatoria en el partido de Gimnasia y Argentinos, mientras que Ulloa reconoció que, en ese partido, Laverni no tuvo ningún acto de discriminación, pero insistió en que durante un partido anterior contra Independiente sí hubo un hecho discriminatorio, por lo cual en relación a los hechos no tuvimos un acuerdo pleno”, aclaraba Majo.

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¿Cómo terminó todo? Ante la atenta mirada de Julio Humberto Grondona, el dirigente y el referí hicieron las paces. Ulloa siguió al frente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy hasta 2011, cuando luego de 23 años anunció que no se presentaría como candidato en las elecciones. Por su parte, Saúl Laverni continuó impartiendo injusticia, con su nombre constantemente en el ojo de la tormenta, hasta su retiro en diciembre de 2016.

Rivas Esteban

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Esteban Hernán Rivas (El Tanque)

La mala campaña de Independiente en el Torneo Apertura 2004 hizo que para las últimas fechas Pedro Damián Monzón, que había agarrado interinamente el fierro caliente tras la salida de Daniel Bertoni (que a su vez había asumido luego del inesperado y envidiable fallecimiento de José Omar Pastoriza), les diera rienda suelta a algunos juveniles que buscaban minutos en la Primera del Rojo. Así, de prepo, fueron metiéndose en el inconsciente popular los nombres de, por ejemplo, Carlos Matheu, David Abraham, Fernando Lorefice, Sergio Agüero y Esteban Rivas, entre otros.

Nacido en San Jorge, provincia de Buenos Aires, el 28 de julio de 1984, Rivas, delantero de profesión, dio sus primeros pasos en el fútbol con la camiseta de Cadetes de Mar del Plata. A Avellaneda llegó de grande, ya con 19 años, tras probar suerte en Nueva Chicago y Chacarita. “En ese momento estaba Oscar Ruggeri de entrenador en la Primera del Rojo. Fue él quien me probó con un Selectivo que había en ese momento y tuve la suerte de quedar”, comentaba tiempo después.

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Lucas Pusineri, el malogrado Lucas Molina y Rivas, la noche de su debut.

Generalmente confundido con otro Rivas con pasado en Independiente (Emanuel, de larga trayectoria en el Calcio italiano), Esteban sumó sus primeros minutos oficiales ante Estudiantes de La Plata, en la antepenúltima fecha de aquel Apertura, cuando le tocó reemplazar al Pocho Insúa. Una semana más tarde, simplemente para marcar tarjeta contra Arsenal de Sarandí, el Moncho lo mandó a la cancha desde el inicio, acompañando al Kun Agüero en el ataque.

La llegada de César Luis Menotti y un puñado de actuaciones pálidas en el verano de 2005 terminaron de sellar su salida prematura del Rojo. Antes de marcharse, disputó otros míseros 5 minutos en la tercera fecha del Clausura, cuando ingresó en lugar del Turu Flores en la derrota por 1 a 0 ante Lanús.

Un semestre en el Querétaro mexicano (2005), al lado de César Carranza y Mauro Gerk, fue el paso previo al Conurba Experience con la casaca de El Porvenir (2006), que venía jugadísimo con el promedio del descenso: “Mi representante, Cristian Bragarnik, y sus socios estaban gerenciando al Porve y me propusieron ir”. ¿Cómo terminó la excursión? Con El Porve en la B Metropolitana, claro que sí. Ojo, lo peor todavía estaba, justamente, por venir.

A la vuelta, Independiente lo dejó libre junto a un “best of” de baldoseros como Roberto Carboni, Maximiliano Ayala, Tomás Charles, Martín Morello, Mauro Fanari y Pablo Torres. Tras un semestre de inactividad, el 2007 lo recibió otra vez en la tierra de los hermanos Weinbaum (?), aunque ahora con los colores de Peñarol, donde se entrenó antes de salir a buscar suerte en el fútbol italiano. ¿La encontró? Por supuesto que no. Y entonces terminó el año defendiendo la camiseta de Alvarado de Mar del Plata (2007/2008), equipo en el que tuvo una destacada actuación y con el que logró el ascenso al Argentino A.

A mediados de 2008, una oferta del Olmedo lo hizo armar las valijas y tomarse el palo a Ecuador. En la tierra de Delfín, mostró destellos de su mejor versión hasta que en 2011 una lesión en los ligamentos lo obligó a pegar la vuelta. De nuevo en casa, pasó por Alumni de Villa María en el Argentino A (2011) y en 2012 regresó a Alvarado de Mar del Plata, una categoría más abajo, aunque no pudo repetir el desempeño de su paso anterior.

Ese mismo año, Ricardo Dabrowski se lo llevó a Paraguay para jugar en Sol de América (2012/13). Si bien Rivas marcó tres tantos en su primer semestre, los resultados no acompañaron: en el Clausura, con el argentino entre los once titulares, el cuadro solense ganó apenas 2 partidos, empató 7 y perdió otros 7. Poco iba a cambiar la mano en la primera mitad de 2013, en la que tuvo menos acción y no convirtió: 2 triunfos, 2 igualdades y 2 derrotas. Todo terminó con Dabrowski eyectado de su cargo y Rivas, lastimosamente, relegado a la Reserva.

Una vez más en el fútbol vernáculo de los sábados, el Tanque se convirtió en uno de los bastiones de América de General Pirán (2013 a 2016), del Torneo Federal B, donde compartió plantel con otros baldoseros deluxe como Leonardo Tambussi, Carlos Junior IschiaGabriel Christovao y el nigeriano Fatai Olushola.

Decidido a incursionar en nuevas experiencias, hace algunas semanas Rivas se transformó en una de las principales esperanzas del Santa Clara (2017), pensando en lo que será la próxima temporada del Federal C, que arranca en febrero.

Desde acá, prometemos acompañarlo en todas y cada una de sus aventuras. Esperamos que no se quede sin nafta.