Sales Benítez Robert

Robert Sales Benítez

Ninguna política migratoria abrió tantas puertas como aquellos goles del paraguayo Derlis Soto que amargaron a River Plate en los tempranos 2000. Uno de los guaraníes que intentó aprovechar ese freepass fue Robert Sales Benítez, un mediocampista ofensivo categoría ’90 que aterrizó en Huracán proveniente de las divisiones inferiores de Cerro Porteño y que había iniciado el vuelo en Nacional de Asunción.

Tras un puñado de meses en Reserva, en noviembre de 2009, Héctor Jesús Martínez, DT interino del Globo, decidió que era el momento de mandarle un mensaje claro a la dirigencia y puso en el banco de suplentes del duelo ante Independiente, válido por la fecha 16 del torneo Apertura, a cuatro chicos de las juveniles: Gerardo Maidana, Rodrigo Lemos, Guillermo Roffés y nuestro homenajeado del día.

Con el 0-1 en contra y decidido a buscar el empate, cuando faltaban apenas 10 minutos para el final del partido, Martínez dispuso el ingreso de Sales Benítez en lugar del defensor Pablo Jerez, en lo que sería su debut y despedida en la máxima categoría. Para colmo, el paragua fue testigo privilegiado de cómo el Chipi Darío Gandín marcaba el 2 a 0 definitivo.

El oriundo de Coronel Oviedo, capital del departamento de Caaguazú, volvería a tomar por asalto las primeras planas de los diarios a mediados de 2010, cuando la siempre astuta dirigencia quemera se aseguró el fichaje del delantero venezolano Yonathan Del Valle sin darse cuenta de que superaba el límite de jugadores extranjeros (además del guaraní, ya contaba en su plantilla con el colombiano Harrison Otálvaro y los uruguayos Diego Rodríguez y Agustín Peña).

En un puñado de días, Sales Benítez pasó por todos los escenarios posibles: desde nacionalizarse argentino (dicen que no aceptó) hasta irse a préstamo a otro club y así liberar el cupo que tomaría Del Valle. ¿Quién lo vino a buscar? Olimpia. “Viene para hacer algunas pruebas, pero probablemente se quede”, repetía ante los medios el presidente del Decano, Eduardo Delmás. El paragua viajó a Asunción, pero no logró pasar el filtro y tuvo que regresar a Buenos Aires.

El que terminó pagando los platos rotos fue el pobre Del Valle, que debió rescindir contrato sin siquiera haber debutado oficialmente y volvió al Deportivo Táchira, no sin antes llevarse unos billetes a modo de resarcimiento. Tiempo después, el venezolano desarrolló una interesante carrera en ligas menores de Europa, que lo llevó a representar a la Vinotinto en la Copa América Centenario 2016.

¿Y el protagonista de esta historia? Lejos de Parque Patricios y de nuevo en su tierra natal, pasó con más pena que gloria por Independiente de Campo Grande (2011) durante su primera excursión por la A, y luego se dedicó a despuntar el vicio en la siempre competitiva Liga Caaguazú de Fútbol con los colores de Atlético Caaguazú y 19 de marzo.

Chaparro Lucas

Lucas Damián Chaparro

Qué montaña rusa de emociones fue la temporada 2011/12 para San Lorenzo de Almagro. Tres entrenadores (Omar Asad, Leonardo Carol Madelón y Ricardo Caruso Lombardi), algunos históricos bancando la parada, decenas de chicos de las divisiones inferiores incendiados a lo bonzo, y una salvación histórica en la Promoción ante Instituto de Córdoba gracias al Richard alcanzapelotas colorado.

Fue en medio de ese contexto de caos que el defensor central Lucas Chaparro asomó la cabecita. Antes, apenas había disputado unos minutos frente a Independiente en la pretemporada de verano 2011, de la mano de Ramón Díaz. Venía de romperla en Reserva y ante la escasez de laterales por izquierda, el Turco Asad lo subió al plantel profesional. Previamente, el DT había probado sin éxito con tipos algo más experimentados como José San Román, Jonathan Ferrari, Jonathan Bottinelli, Gonzalo Bazán y hasta un español, Gonzalo Bozzoni, del que nadie se acuerda.

Nacido el 5 de marzo de 1992, Chaparro era el hermano menor de Leandro, otro juvenil del Ciclón que pintaba bien y que con tan solo un partido oficial en el lomo había sido vendido a un grupo empresario que lo ubicó en el Vasco da Gama y que terminó deambulando por el ascenso portugués, pero esa es otra historia.

Sin demasiados titubeos (ni muchas más opciones), el Turco lo mandó a la cancha en el José Amalfitani ante Vélez Sarsfield por la fecha 8 del Apertura 2011. Esa tarde, el mix del Cuervo combinó a Pablo Migliore; Fernando Meza, Cristian Tula, Jonathan Bottinelli y Chaparro; Julio Ramírez, Enzo Kalinski, Gonzalo Bazán, Gabriel Méndez y Leandro Romagnoli; Emmanuel Gigliotti. En el banco aguardaban su chance Nereo Champagne, Nicolás Bianchi Arce, Giancarlo Carmona, Jonathan Pacheco, Sebastián González, Juan Carlos Menseguez y Juan Manuel Salgueiro. ¿Qué podía salir mal?

Lo que podría haber sido el inicio de una carrera fructífera se convirtió enseguida en una pesadilla. A los 29 minutos del primer tiempo, el tobillo de Chaparro dijo basta: un esguince lo sacó de competencia y en su lugar ingresó el también pibe Pacheco. Al ratito, Augusto Fernández puso el 1 a 0 para el Fortín, pero así y todo, San Lorenzo lo dio vuelta. A los 5 del segundo tiempo Kalinski marcó el 1 a 1 y sobre la hora el uruguayo Salgueiro le dio la victoria al conjunto de Boedo.

Asad no pudo soportar una serie de malos resultados y renunció a fines de noviembre, en las vísperas de un duelo ante Villa Dálmine por los 32vos de la Copa Argentina. Aquella tarde/noche en Catamarca, la dupla técnica interina integrada por el Gallego González y el Pampa Biaggio les dio un voto de confianza a los juveniles y puso a Ezequiel Mastrolía; José San Román, Fernando Meza, Abel Luciatti y Chaparro; Giancarlo Carmona, Leandro Navarro, Salvador Reynoso y Gonzalo Ramírez; César Lamanna y Nahuel Benítez. El Ciclón arranco perdiendo por el gol de Julio Navarro, pero salvó la ropa gracias a Nahuel Benítez y Salvador Reynoso.

Ya con Madelón y Caruso Lombardi, y la soga cada vez más apretada en el cuello, Chaparro no tuvo oportunidades y debió conformarse con actuar en la Reserva de Fernando Kuyumchoglu. Como de costumbre, nada cambiaría con el arribo de Juan Antonio Pizzi en 2012.

Tras quedar libre, la carrera del menor de la dinastía Chaparro se transformó en una sucesión de baches y algunos experimentos sin demasiado éxito. En 2015, por ejemplo, tenía todo arreglado para jugar en Independiente de Chivilcoy, pero terminó siendo una de las revelaciones del SATSAID, sí, el Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos, que disputaba la Primera División de la Liga de Luján y que contaba en su plantel con veteranos de la talla de Cristian Tavio, Ariel Franco y Paolo Frangipane.

A mediados de 2018, luego de varios años de ausencia, y siempre de la mano de su hermano mayor, buscó dar el salto a Europa. Primero estuvo en el Juventude Sport Club de Évora y semanas después en el Oliveirense, ambos de Portugal, pero no sumó ni un minuto.

De nuevo en casa, y cuando ya habíamos perdido las esperanzas de verlo actuando en una cancha, fue anunciado como refuerzo de Racing de Castex para disputar la temporada 2019/20 del Torneo Provincial de Fútbol.

[A la inversa] Voy al Arco: Sidão (2008)

Figurita repetida por sus frecuentes errores bajo los tres palos, como hace algunos meses cuando falló feo en un partido entre su equipo actual, Vasco da Gama, y Santos, y fue elegido irónicamente en una votación vía internet como el Craque do jogo, el arquero brasileño Sidão también supo hacer de las suyas en el área rival.

Por la primera fecha de la Série A3 del campeonato paulista de 2008, el Força Esporte Clube recibía al União Mogi, que no pasaba por su mejor momento económico. Con apenas 13 jugadores en el plantel, dos de ellos arqueros, y un lesionado, el entrenador de la Serpiente del Tietê, como se conoce al conjunto de la localidad de Mogi das Cruzes, no tuvo otra opción que poner a Sidão entre los titulares.

“Fui de delantero para no perjudicar tanto en la marca. Hubo una jugada en la que Nandinho entró en diagonal, vi que el arquero salía, y le pedí la pelota, pero me quedó para la zurda. La tiré por arriba”, recordó años después. Las imágenes registradas en video dejan poco para la imaginación.

El goleiro devenido en atacante jugó los 90 minutos y poco pudo hacer para evitar la derrota de su equipo por 1 a 0. Más o menos como en su puesto natural.

Asad Jorge

Jorge Asad

De familia típicamente futbolera (es hermano de Julio, Ernesto y Eduardo, y primo de Omar), Jorge Asad no tuvo ni la más remota chance de escaparle al destino. Nacido el 26 de agosto de 1972, conoció los primeros flashes de la fama en 1989 cuando Carlos Pachamé lo convocó a la selección argentina sub 16 que disputaría el Mundial de la categoría en Escocia.

Si bien no actuó ni un minuto, compartió plantel con jugadores posteriormente reconocidos como Roberto Abbondanzieri, Leonardo Díaz, Luis Medero, Claudio París, Pablo Lavallén o Diego Castagno Suárez y también, claro, con íconos baldoseros como Walter Paz, Fernando López, Néstor Holweger, Gabriel Flores, José María Castro, Leonardo Selenzo y Gabriel D’Ascanio, entre otros. Tras una dubitativa primera ronda (empates 0-0 contra China y Nigeria, y una victoria por 4 a 1 ante Canadá), el conjunto nacional quedó eliminado en octavos de final luego de caer por 2 a 1 frente al Portugal de un tal Luis Figo.

Superada la frustración de la experiencia mundialista, Asad continuaría batallando en el sector derecho del mediocampo en las divisiones inferiores de San Lorenzo, club con el que debutó oficialmente en Primera el 30 de septiembre de 1991, en un 0 a 0 ante Quilmes, por la fecha 5 del torneo Apertura. Esa tarde, el cuadro azulgrana formó con Rubén Ruiz Díaz; Daniel Riquelme, Alejandro Simionato, Gustavo Carrasco y Alejandro Montenegro; Jorge Asad (Marcelo Zampini), Fabián Carrizo, José Daniel Ponce y Jorge Rinaldi (Diego Monarriz); Rubén Rossi y Daniel Leani. En el banco se quedaron esperando su oportunidad César Labarre, Gabriel Rodríguez y el Pirata Adrián Czornomaz.

Una semana más tarde, volvió a ser titular en la derrota por 1 a 0 ante Unión de Santa Fe, compartiendo la mitad de la cancha con Fabián Carrizo, el Bocha Ponce y Roberto García, y reapareció la fecha siguiente en la victoria por 1 a 0 frente a Rosario Central, al lado de Ponce, García y Monarriz.

En 1992, mientras los titulares ponían todos sus esfuerzos en la Copa Libertadores, donde el Ciclón quedó eliminado en cuartos de final contra Newell’s, un combinado de suplentes y juveniles salió a ponerle el pecho al torneo Clausura sin demasiado éxito (terminó penúltimo, apenas por encima del descendido Quilmes). En ese contexto, Asad fue suplente en la caída por 3 a 2 ante Vélez Sarsfield y titular en la derrota por 1 a 0 frente a Ferro Carril Oeste. Esa tarde, dirigido por Juan Carlos Carotti, y en compañía de Juan José Cardinal, Gustavo Matosas y Gabriel Rodríguez en el mediocampo, el menor de la dinastía le dijo adiós para siempre a la máxima categoría.

Lejos de los primeros planos, continuó su carrera en el ascenso, pasando por Estudiantes de Buenos Aires (1993/94) y Colegiales (1994/95), donde fue dirigido por su hermano mayor Julio. Nunca más volvimos a escuchar su nombre.