Tigre con números rojos (2008)

Comenzaba el Apertura 2008 y Tigre estrenaba vestimenta. Después de varios años con Topper, el equipo del norte del GBA iba a ser vestido por una marca con poca tradición en el fútbol argentino: Diadora.

El modelo presentado no tenía nada de malo, salvo por un detalle que no se podía pasar por alto: los números rojos de la camiseta no contrastaban lo suficiente con el azul, y era muy difícil distinguirlos desde lejos.

Después de dos fechas en las que hinchas y periodistas trataban de adivinar quien era cada jugador, la numeración pasó a ser blanca. Algo lógico.

Lo que no tuvo tanta lógica fue la campaña del Matador en ese torneo: terminó primero junto a Boca y San Lorenzo, disputando un triangular que quedó en poder del Xeneize.

Especiales: baldoseando en Francia

Ante la llegada de Lionel Messi al PSG, los medios han aprovechado para llenar páginas evocando a otros argentinos que jugaron en la tierra del croissant y la baguette. Y En Una Baldosa, obviamente, no iba a ser la excepción. Aunque en este caso, no se encontrarán apellidos inolvidables como Bianchi, Heinze, Pastore o Lavezzi. Los que no tuvieron un paso trascendente por el fútbol francés, también merecen su mención.

Los que saben cuánto pesa

Haber vestido la camiseta de la Selección Argentina nunca aseguró el éxito en el viejo continente. Y hay varios campeones del mundo que pueden dar fe de esto. En total, fueron 8 los que pasaron por Francia antes o después de alcanzar la gloria con la albiceleste.

Algunos lograron establecerse varios años, como Alberto Tarantini (Bastia y Toulouse) y José Luis Cuciuffo (Nîmes Olympique). Otros, alcanzaron cierta continuidad, como el Tata Brown (Stade Brest), Julio Olarticoechea (Nantes) y el Chino Tapia (Stade Brest). Sin embargo, también existieron casos de pasos efímeros.

El Beto Alonso, por ejemplo, llegó con gran ilusión al Olympique de Marsella en 1976. No obstante, por culpa de las lesiones, jugó poco y decidió regresar para no perderse la oportunidad de formar parte del equipo que se quedaría con el Mundial 1978.

Uno de sus compañeros en el mediocampo de aquel conjunto de Menotti era Osvaldo Ardiles, que en 1982 fue prestado por el Tottenham al PSG. Con la Guerra de Malvinas recién finalizada, tuvo una breve estadía en el club parisino, donde mostró un flojo rendimiento. “Mentalmente estaba destruido”, reconoció el Pitón. “El país en donde había nacido estaba en guerra contra el que me había adoptado. Muy difícil estar en el medio”

Un párrafo aparte merece Jorge Burruchaga. Si bien fue el que más jugó (entre 1985 y 1993 lo hizo para Nantes y Valenciennes), su final fue abrupto, al ser acusado de “corrupción pasiva” (o sea, de ir para atrás). Burru recibió una sanción de dos años de inhabilitación, luego reducida a 18 meses. Peor la pasó el presidente de su club, que terminó preso.

¿Atajar? ¿Para qué?

Son arqueros que tienen varias similitudes. Íconos de la Selección, fueron subcampeones del mundo, nunca se pudieron afianzar en el arco de un club y ambos vivieron en suelo galo.

Sergio Goycochea lo hizo en el segundo semestre de 1991. Llegó para sustituir a Bernard Lama en el Stade Brest, pero solo pudo disputar 11 partidos, ya que la institución fue sancionada por sus deudas, decretándose su descenso administrativo. Y Goyco retornó a Sudamérica, para jugar en Cerro Porteño.

Así y todo, tuvo más participación que Sergio Romero, quien formó parte del Mónaco en 2013/14. Chiquito se puso los guantes en sólo 9 encuentros, siendo suplente la mayor parte de la temporada. Una constante en su carrera.

Exportación de baldoseros

¿Qué tienen en común Sergio Comba, Juan Manuel Barrientos y Gino Pádula? Todos ellos contaron con una breve experiencia en la Primera División del fútbol argentino, y apenas tuvieron oportunidades en Francia.

Entre los que engrosan las páginas de En Una Baldosa y su filial francesa (?), también se pueden sumar Andrés Grande (Bastia y FC Gueugnon), Pablo Calandria (Olympique de Marsella y Lens), Emiliano Romay (Niza) y Mariano Córsico (LB Châteauroux), entre otros. Si no se consolidaron acá… ¿por qué tendrían que haberlo hecho allá?

Andá a chequearlo…

Aunque se afianzaron en nuestras canchas, a duras penas alcanzaron a jugar algún que otro partido en los estadios franceses. Para nosotros, y para ellos, también existieron pasos totalmente incomprobables por la Ligue 1.

Este es el caso de Daniel Montenegro. En 1999, el Olympique de Marsella lo adquirió por 6.000.000 de dólares. Una cifra enorme para lo poco que jugó: apenas 9 encuentros. “Cuando llegué fue todo bien. Jugué un par de partidos y hasta convertí un gol. Pero después de las vacaciones echaron al técnico y al que vino parece que no lo convencí porque a veces ni siquiera concentraba”, relató el ex mediocampista.

Y si se menciona al Rolfi, también hay que hablar de Juan Krupoviesa, su némesis (?). Curiosamente, el tucumano también tuvo un paso discreto por el mismo club: en 2008 vivió durante un semestre su única experiencia en el exterior, aunque solo disputó 8 cotejos. “Al principio era titular, pero después llegó un africano y se decidieron más por él porque era jugador del club. Igual a mí me sirvió, sobre todo por lo económico”, contó sin ponerse colorado.

Entre fines del Siglo XX y principios del XXI, se siguieron sumando compatriotas al país de Brigitte Bardot. Entre los que no alcanzaron a jugar una decena de partidos se encuentran Darío Cabrol (Toulouse, 2000), Mariano Herrón (Montpellier, 2000), Sebastián Chirola Romero (Toulouse, 2001), Hernán Medina (Lorient, 2001/02), Gabriel Loeschbor (Rennes, 2002/03), Juan Esnaider (Ajaccio, 2003) y Nacho Piatti (Saint Ettiene, 2006).

En tiempos más cercanos, nuevos nombres se sumaron a la costumbre de pasar fugazmente por aquel suelo, como Hugo Colace (Auxerre, 2012) o Nicolás Gaitán (Lille, 2020).

Pero lo más destacado fue lo del Metz, que tras haber contratado a dos delanteros argentinos que se fueron del club sin anotar un solo gol (Federico Andrada en 2014/15 y Juan Cruz Kaprof en 2015/16), insistió con Brian Fernández (2017). El ex jugador de Racing disputó 7 encuentros, siempre entrando en el segundo tiempo (todas fueron derrotas). Tampoco convirtió, pero al menos se dio el mismo lujo que Di María, Paredes e Icardi: compartir el campo de juego con Neymar.

Real Madrid 3 – River 1 (1965)

Está muy bien que los homenajes se hagan en vida. De esta manera, el festejado puede disfrutar del agasajo y ser parte principal del mismo. Además, los espectadores pueden deleitarse de las proezas de la figura central en vivo, sin tener que apelar a imágenes previamente grabadas o a los esfuerzos de la memoria. Sin embargo, al Real Madrid se le fue la mano.

Es que dicha institución decidió darle una gran distinción a uno de los principales futbolistas de su historia… mientras se encontraba en plena actividad. De esta manera, Francisco Paco Gento recibió aplausos y regalos (incluido un corderito) la noche del 1º de septiembre de 1965. Ni siquiera estaba cerca del retiro: tenía 31 años y era una pieza fundamental del equipo.

River Plate fue el invitado a la fiesta del campeón español. Y, aunque se puso en ventaja gracias a un tanto de Luis Artime, terminó cayendo por los goles de Gento, Grosso y Pirri. Encima, el local contó con una incorporación de lujo: Alfredo Di Stéfano, que en la etapa final de su carrera jugaba para el Espanyol.

Gento, que seguiría convirtiendo goles y ganado campeonatos hasta su retiro en 1971, se llevó 3 millones de pesetas por la realización del partido. Así vale la pena ser homenajeado.

Mal Pase: Rafael Delgado a Independiente (2015)

En su primer (y único) mercado de pases en Independiente, Jorge Almirón tuvo la intención de hacer varios retoques en el equipo. Por ejemplo, en el lateral izquierdo. La partida de Sergio Escudero, además del inconformismo del entrenador sobre el nivel de Lucas Villalba y Alexis Zárate, exigía un nuevo nombre que ocupara ese sector de la cancha.

Zurdo, joven y con poder de reventa, Rafael Delgado cumplía con los requisitos necesarios para adueñarse del puesto. Además, después de rescindir su contrato con Rosario Central, llegaba con el pase en su poder, lo que facilitaría las negociaciones.

El convenio se acordó rápidamente: el Rojo compraría la mitad del pase y el jugador firmaría un contrato por tres temporadas. “Es un paso muy importante en mi carrera por todo lo que representa jugar en Independiente. Estoy muy contento y espero ponerme a entrenar lo antes posible”, comentaba el defensor en aquel verano de 2015.

Sólo quedaba un detalle: aprobar la revisión médica. Lo que suele ser una formalidad, en este caso se transformó en el impedimento de la llegada del lateral a Avellaneda. Una reciente operación de meniscos en su rodilla izquierda fue el detonante para que la transferencia no se concretara. Según los facultativos, todavía le quedaba más de un mes de recuperación.

Sin embargo, la historia tuvo final feliz (?). Por un lado, Almirón recibió una compensación por esta desagradable sorpresa: Emiliano Papa y Nicolás Tagliafico llegarían para jugar por ese costado. Mientras que Delgado, a pesar de sus problemas físicos, alcanzaría un acuerdo con Estudiantes.

Voy Al Arco: Dani Alves (2018)

Un equipo que deambulaba por el medio de la tabla de la Ligue 2, frente a otro que contaba con jugadores como Mbappé, Di María, Cavani, Thiago Silva, Verratti y Pastore. No iba a haber lugar para sorpresas, pero sí para confirmaciones. Una de ellas: en el fútbol francés, casi siempre el poderoso le gana al débil. Y la otra: Maradona tenía razón.

El 6 de febrero de 2018, por los octavos de final de la Copa de Francia, el Sochaux recibía al PSG. Resultó ser un partido más para las estrellas del cuadro parisino, que se impusieron por 4 a 1. Sin embargo, uno de ellos dio la nota, en un fallido intento por desmentir al Pelusa.

Dani Alves es un boludo. Está en un lugar de la cancha donde no se juega al fútbol”, había comentado el astro argentino un año antes. En su búsqueda por demostrar que era más que un lateral derecho, el brasileño se puso los guantes cuando el guardameta Kevin Trapp se fue expulsado y a su equipo no le quedaban más cambios.

Su actuación bajo los tres palos duró unos segundos: solo hubo tiempo para un tiro libre que dio en la barrera. Después de eso, llegaron los abrazos, las sonrisas, la satisfacción por el deber cumplido. Pobre Dani Alves: que alguien le avise lo que pensaba Diego sobre los arqueros.

Español “Juegos Olímpicos Madrid 2020” (2013)

Desde que arrancó el Siglo XXI, existe un color comodín en la indumentaria de los equipos del fútbol argentino que dice presente cada vez que se busca innovar, vender o simplemente suplir la falta de ideas en cuanto al diseño.

Ese color es el gris, utilizado por equipos grandes, medianos, chicos, de Buenos Aires o del interior. Pocos se han salvado, aún cuando no había ninguna necesidad.

Tal es el caso del Deportivo Español, que, pudiendo utilizar una alternativa amarilla, blanca, azul y hasta negra, también cayó en la volteada grisácea, de la mano de la marca Dana. La casaca, además, lucía en el frente la candidatura de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos de 2020.

El Gallego usó esta prenda en la temporada 2012/13 y terminó perdiendo la final por el ascenso a la Primera B, ante Fénix.

Arsenal 2 – Boca 2 (2011)

El 30 de julio de 2011 comenzó la 5ª edición de la Emirates Cup, un torneo amistoso disputado en el estadio londinense que también lleva el nombre de esa aerolínea.

Se trataba de un cuadrangular con algunas rarezas: su duración era de dos días consecutivos y cada equipo jugaba un par partidos, por lo que no era un todos contra todos tradicional. Además, hasta el año anterior, los goles convertidos también sumaban puntos.

La copa se puso en marcha con la victoria del New York Red Bull sobre el PSG. A continuación, salieron a la cancha el Arsenal y Boca Juniors. Ambos lo hicieron con sus camisetas suplentes. Mientras que el dueño de casa estrenaba su nuevo modelo, el equipo argentino utilizaba por última vez la alternativa 2010/11.

Los de Arsène Wenger arrancaron con Fabianski; Jenkinson, Koscielny, Djourou, Traore; Frimpong, Wilshere; Nasri, Gervinho, Arshavin y Robin van Persie. En el segundo tiempo ingresaron Mannone, Squillaci, Vela, Eboue y Chamakh.

Por su parte, los de Julio Cesar Falcioni lo hicieron con Orión; Franco Sosa, Schiavi, Insaurralde, Roncaglia; Rivero, Somoza, Erviti; Riquelme; Viatri y Cvitanich. Luego entraron Clemente Rodriguez, Mouche, Colazo, Erbes y Caruzzo.

Con tantos de Robin Van Persie y Aaron Ramsey, el local parecía adueñarse del triunfo. Sin embargo, Lucas Viatri y Pablo Mouche igualaron las acciones en el complemento.

La figura de la tarde fue Juan Román Riquelme, que en el segundo tiempo metió dos asistencias de su estilo para que el Xenieze empatara el encuentro. Hasta el mismísimo Van Persie supo reconocerlo tras los 90 minutos: “Él es mi jugador favorito. Disfrute de verlo jugar, todos vimos su clase hoy”, comentó luego de pedirle la camiseta.

Huracán (1997/98)

Tras una mediocre temporada, y en medio de una profunda crisis económica e institucional (no importa cuando leas esto), Huracán enfrentaba el inicio de un nuevo campeonato sabiendo que tenía que hacer las cosas muy bien para no sufrir con el promedio. Para cumplir con el objetivo, era necesario traer refuerzos de categoría, confiar en un estilo de juego y no presionar a los juveniles. Spoiler: no pasó nada de eso.

El conjunto entrenado por Carlos Babington tuvo un mal arranque en el Torneo Apertura 1997, con un par de derrotas en fila. Para colmo, el Inglés presentó la renuncia luego de la 2ª fecha. Una salida extraña, que se entendió esa misma semana, cuando fue presentado en Racing.

Al DT le faltaron códigos, como los que se pueden encontrar visitando sportium 2021, un lugar donde el entretenimiento está garantizado.

Con Carlos Ferrero en el banco, la situación no cambió demasiado. El equipo sumaría sólo 3 victorias en todo el certamen, aunque una tuvo un gustito especial. Fue la del 9 de noviembre, cuando se impuso por 2 a 0 ante La Academia. Sí, el equipo de Babington.

Después de otra mala racha, Pancho dejó el cargo y Osvaldo Crosta asumió como interino. El cierre del año debía ser ante San Lorenzo, pero el partido nunca se completó: graves incidentes entre las hinchadas impidieron que el juego continúe cuando se jugaba el primer tiempo y el marcador estaba 0 a 0. Ulises Fernández, hincha Quemero, fue asesinado. Y el encuentro se le dio por perdido a ambos equipos.

Para el Clausura 1998 llegó un nuevo entrenador, Omar Larrosa, que logró un milagro: mantenerse en su puesto por todo el semestre. ¿El rendimiento del equipo? Igual de flojo. Al menos se quedó con el clásico ante el Ciclón, gracias al esfuerzo de los jugadores de la imagen: Cristante, Chacoma, Orsi, Cotera, Graieb, Magnín y Biscay; Peralta, Padula, Montenegro y Barijho.

Una formación con varios pibes, a los que se le sumaban otros como Christian Ferreyra, Gastón Casas, Maximiliano Castano, Gabriel Lettieri y Emiliano Romay. También había gente de experiencia, claro. Pedro Barrios, Norberto Fernández, Alejandro Giuntini, Hugo Corbalán, Diego Germano, Roger Morales, Damián Maltagliatti, Hugo Guerra y Rubén Darío Piaggio eran algunos de los futbolistas con mayor recorrido.

Más allá de lo deportivo, el club no pasaba por un buen momento. A principios de 1998, el presidente Juan José Zanola había renunciado. “Esto es inmanejable”, fue una de las primeras frases de Norberto Renzi, su sucesor, que inmediatamente llamó a elecciones.

Además, la cantidad de socios escaseaba, ya que muchos habían dejado de pagar la cuota debido a las pobres campañas futbolísticas. La barra brava solía “visitar” a los jugadores. Y, para colmo, Claudio García, el último ídolo que quedaba en el plantel, sumaba más conflictos que goles.

El 19º lugar en el Apertura y el 17º puesto en el Clausura dejaron al Globo como el conjunto con menor cantidad de puntos en la temporada 1997/98, igualando la línea de Gimnasia y Tiro de Salta, aunque con mejor diferencia de gol. Al año siguiente, Huracán perdería la categoría. Sería un descenso tan anunciado como inevitable.