Real Madrid 3 – River 1 (1965)

Está muy bien que los homenajes se hagan en vida. De esta manera, el festejado puede disfrutar del agasajo y ser parte principal del mismo. Además, los espectadores pueden deleitarse de las proezas de la figura central en vivo, sin tener que apelar a imágenes previamente grabadas o a los esfuerzos de la memoria. Sin embargo, al Real Madrid se le fue la mano.

Es que dicha institución decidió darle una gran distinción a uno de los principales futbolistas de su historia… mientras se encontraba en plena actividad. De esta manera, Francisco Paco Gento recibió aplausos y regalos (incluido un corderito) la noche del 1º de septiembre de 1965. Ni siquiera estaba cerca del retiro: tenía 31 años y era una pieza fundamental del equipo.

River Plate fue el invitado a la fiesta del campeón español. Y, aunque se puso en ventaja gracias a un tanto de Luis Artime, terminó cayendo por los goles de Gento, Grosso y Pirri. Encima, el local contó con una incorporación de lujo: Alfredo Di Stéfano, que en la etapa final de su carrera jugaba para el Espanyol.

Gento, que seguiría convirtiendo goles y ganado campeonatos hasta su retiro en 1971, se llevó 3 millones de pesetas por la realización del partido. Así vale la pena ser homenajeado.

Mal Pase: Rafael Delgado a Independiente (2015)

En su primer (y único) mercado de pases en Independiente, Jorge Almirón tuvo la intención de hacer varios retoques en el equipo. Por ejemplo, en el lateral izquierdo. La partida de Sergio Escudero, además del inconformismo del entrenador sobre el nivel de Lucas Villalba y Alexis Zárate, exigía un nuevo nombre que ocupara ese sector de la cancha.

Zurdo, joven y con poder de reventa, Rafael Delgado cumplía con los requisitos necesarios para adueñarse del puesto. Además, después de rescindir su contrato con Rosario Central, llegaba con el pase en su poder, lo que facilitaría las negociaciones.

El convenio se acordó rápidamente: el Rojo compraría la mitad del pase y el jugador firmaría un contrato por tres temporadas. “Es un paso muy importante en mi carrera por todo lo que representa jugar en Independiente. Estoy muy contento y espero ponerme a entrenar lo antes posible”, comentaba el defensor en aquel verano de 2015.

Sólo quedaba un detalle: aprobar la revisión médica. Lo que suele ser una formalidad, en este caso se transformó en el impedimento de la llegada del lateral a Avellaneda. Una reciente operación de meniscos en su rodilla izquierda fue el detonante para que la transferencia no se concretara. Según los facultativos, todavía le quedaba más de un mes de recuperación.

Sin embargo, la historia tuvo final feliz (?). Por un lado, Almirón recibió una compensación por esta desagradable sorpresa: Emiliano Papa y Nicolás Tagliafico llegarían para jugar por ese costado. Mientras que Delgado, a pesar de sus problemas físicos, alcanzaría un acuerdo con Estudiantes.

Voy Al Arco: Dani Alves (2018)

Un equipo que deambulaba por el medio de la tabla de la Ligue 2, frente a otro que contaba con jugadores como Mbappé, Di María, Cavani, Thiago Silva, Verratti y Pastore. No iba a haber lugar para sorpresas, pero sí para confirmaciones. Una de ellas: en el fútbol francés, casi siempre el poderoso le gana al débil. Y la otra: Maradona tenía razón.

El 6 de febrero de 2018, por los octavos de final de la Copa de Francia, el Sochaux recibía al PSG. Resultó ser un partido más para las estrellas del cuadro parisino, que se impusieron por 4 a 1. Sin embargo, uno de ellos dio la nota, en un fallido intento por desmentir al Pelusa.

Dani Alves es un boludo. Está en un lugar de la cancha donde no se juega al fútbol”, había comentado el astro argentino un año antes. En su búsqueda por demostrar que era más que un lateral derecho, el brasileño se puso los guantes cuando el guardameta Kevin Trapp se fue expulsado y a su equipo no le quedaban más cambios.

Su actuación bajo los tres palos duró unos segundos: solo hubo tiempo para un tiro libre que dio en la barrera. Después de eso, llegaron los abrazos, las sonrisas, la satisfacción por el deber cumplido. Pobre Dani Alves: que alguien le avise lo que pensaba Diego sobre los arqueros.

Español “Juegos Olímpicos Madrid 2020” (2013)

Desde que arrancó el Siglo XXI, existe un color comodín en la indumentaria de los equipos del fútbol argentino que dice presente cada vez que se busca innovar, vender o simplemente suplir la falta de ideas en cuanto al diseño.

Ese color es el gris, utilizado por equipos grandes, medianos, chicos, de Buenos Aires o del interior. Pocos se han salvado, aún cuando no había ninguna necesidad.

Tal es el caso del Deportivo Español, que, pudiendo utilizar una alternativa amarilla, blanca, azul y hasta negra, también cayó en la volteada grisácea, de la mano de la marca Dana. La casaca, además, lucía en el frente la candidatura de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos de 2020.

El Gallego usó esta prenda en la temporada 2012/13 y terminó perdiendo la final por el ascenso a la Primera B, ante Fénix.

Arsenal 2 – Boca 2 (2011)

El 30 de julio de 2011 comenzó la 5ª edición de la Emirates Cup, un torneo amistoso disputado en el estadio londinense que también lleva el nombre de esa aerolínea.

Se trataba de un cuadrangular con algunas rarezas: su duración era de dos días consecutivos y cada equipo jugaba un par partidos, por lo que no era un todos contra todos tradicional. Además, hasta el año anterior, los goles convertidos también sumaban puntos.

La copa se puso en marcha con la victoria del New York Red Bull sobre el PSG. A continuación, salieron a la cancha el Arsenal y Boca Juniors. Ambos lo hicieron con sus camisetas suplentes. Mientras que el dueño de casa estrenaba su nuevo modelo, el equipo argentino utilizaba por última vez la alternativa 2010/11.

Los de Arsène Wenger arrancaron con Fabianski; Jenkinson, Koscielny, Djourou, Traore; Frimpong, Wilshere; Nasri, Gervinho, Arshavin y Robin van Persie. En el segundo tiempo ingresaron Mannone, Squillaci, Vela, Eboue y Chamakh.

Por su parte, los de Julio Cesar Falcioni lo hicieron con Orión; Franco Sosa, Schiavi, Insaurralde, Roncaglia; Rivero, Somoza, Erviti; Riquelme; Viatri y Cvitanich. Luego entraron Clemente Rodriguez, Mouche, Colazo, Erbes y Caruzzo.

Con tantos de Robin Van Persie y Aaron Ramsey, el local parecía adueñarse del triunfo. Sin embargo, Lucas Viatri y Pablo Mouche igualaron las acciones en el complemento.

La figura de la tarde fue Juan Román Riquelme, que en el segundo tiempo metió dos asistencias de su estilo para que el Xenieze empatara el encuentro. Hasta el mismísimo Van Persie supo reconocerlo tras los 90 minutos: “Él es mi jugador favorito. Disfrute de verlo jugar, todos vimos su clase hoy”, comentó luego de pedirle la camiseta.

Huracán (1997/98)

Tras una mediocre temporada, y en medio de una profunda crisis económica e institucional (no importa cuando leas esto), Huracán enfrentaba el inicio de un nuevo campeonato sabiendo que tenía que hacer las cosas muy bien para no sufrir con el promedio. Para cumplir con el objetivo, era necesario traer refuerzos de categoría, confiar en un estilo de juego y no presionar a los juveniles. Spoiler: no pasó nada de eso.

El conjunto entrenado por Carlos Babington tuvo un mal arranque en el Torneo Apertura 1997, con un par de derrotas en fila. Para colmo, el Inglés presentó la renuncia luego de la 2ª fecha. Una salida extraña, que se entendió esa misma semana, cuando fue presentado en Racing.

Al DT le faltaron códigos, como los que se pueden encontrar visitando sportium 2021, un lugar donde el entretenimiento está garantizado.

Con Carlos Ferrero en el banco, la situación no cambió demasiado. El equipo sumaría sólo 3 victorias en todo el certamen, aunque una tuvo un gustito especial. Fue la del 9 de noviembre, cuando se impuso por 2 a 0 ante La Academia. Sí, el equipo de Babington.

Después de otra mala racha, Pancho dejó el cargo y Osvaldo Crosta asumió como interino. El cierre del año debía ser ante San Lorenzo, pero el partido nunca se completó: graves incidentes entre las hinchadas impidieron que el juego continúe cuando se jugaba el primer tiempo y el marcador estaba 0 a 0. Ulises Fernández, hincha Quemero, fue asesinado. Y el encuentro se le dio por perdido a ambos equipos.

Para el Clausura 1998 llegó un nuevo entrenador, Omar Larrosa, que logró un milagro: mantenerse en su puesto por todo el semestre. ¿El rendimiento del equipo? Igual de flojo. Al menos se quedó con el clásico ante el Ciclón, gracias al esfuerzo de los jugadores de la imagen: Cristante, Chacoma, Orsi, Cotera, Graieb, Magnín y Biscay; Peralta, Padula, Montenegro y Barijho.

Una formación con varios pibes, a los que se le sumaban otros como Christian Ferreyra, Gastón Casas, Maximiliano Castano, Gabriel Lettieri y Emiliano Romay. También había gente de experiencia, claro. Pedro Barrios, Norberto Fernández, Alejandro Giuntini, Hugo Corbalán, Diego Germano, Roger Morales, Damián Maltagliatti, Hugo Guerra y Rubén Darío Piaggio eran algunos de los futbolistas con mayor recorrido.

Más allá de lo deportivo, el club no pasaba por un buen momento. A principios de 1998, el presidente Juan José Zanola había renunciado. “Esto es inmanejable”, fue una de las primeras frases de Norberto Renzi, su sucesor, que inmediatamente llamó a elecciones.

Además, la cantidad de socios escaseaba, ya que muchos habían dejado de pagar la cuota debido a las pobres campañas futbolísticas. La barra brava solía “visitar” a los jugadores. Y, para colmo, Claudio García, el último ídolo que quedaba en el plantel, sumaba más conflictos que goles.

El 19º lugar en el Apertura y el 17º puesto en el Clausura dejaron al Globo como el conjunto con menor cantidad de puntos en la temporada 1997/98, igualando la línea de Gimnasia y Tiro de Salta, aunque con mejor diferencia de gol. Al año siguiente, Huracán perdería la categoría. Sería un descenso tan anunciado como inevitable.

Porcari Matías

Matías Sebastián Porcari

Prometedor enganche que, a pesar de haber ilusionado con sus condiciones técnicas, no pudo soportar el peso de ser el generador de fútbol de Belgrano. Ni de otros conjuntos.

Corría la temporada 2003/04 del Nacional B cuándo, con solo 18 años, tuvo una rutilante aparición en el Pirata, le otorgaron la responsabilidad de ser la manija del equipo y el entrenador Marcelo Bonetto declaró que iban a ser “Porcari y 10 más”, como para que al pibe le quedara claro que la posibilidad del ascenso dependía pura y exclusivamente de él.

El joven oriundo de Oncativo no aguantó la presión y se fue desinflando hasta despedirse del club en 2007, dejando la sensación de que podría haber sido mucho más de lo que fue.

Antes de eso, se dio el lujo de anotar su único gol en Primera División, en un 3 a 0 sobre Vélez Sarsfield. Fue la misma tarde en la que el Gato Sessa le pidió a un alcanzapelotas que juntara cinco palos verdes para poder conversar con él.

Luego de un préstamo en la CAI (2007/08), cruzó el Río de la Plata para jugar en Fénix, donde tuvo dos etapas (2008/09 y desde 2010 hasta 2012), teniendo además un paso por Danubio (2009/10). Sus habituales cambios de colores recién estaban arrancando.

A principios de 2012 viajó hasta Hungría y se puso la camiseta del Budapest Honvéd, uno de los cuadros más populares de ese país. Sin embargo, casi todas sus apariciones fueron en el equipo filial.

En 2013 volvió a Montevideo, donde tuvo un breve paso por Progreso antes de tener una nueva chance en el este europeo. Esta vez, el destino fue Serbia. ¿Quién lo eligió? El FK Radnički 1923. En su nuevo club jugó apenas 4 partidos y fue dejado en libertad de acción antes de que terminara el semestre.

Tras una prueba no superada en el S.P.A.L. (Italia), Porcari regresó a Uruguay. Esta vez, se puso la camiseta de Juventud de Las Piedras (2014). Allí sufrió una luxación de clavícula que le hizo conocer las bondades de la medicina uruguaya (?).

Inesperadamente, en 2015 tuvo una nueva oportunidad en Primera División, al sumarse al plantel de Olimpo. Junto a Joel Amoroso, fue uno de los primeros refuerzos que tuvo el conjunto de Bahía Blanca. Alfredo Dagna, su presidente, los recibió declarando ante un medio partidario: “son dos jugadores que vienen a sumar. Ahora nos meteremos de lleno en los de más renombre.”

¿Y qué dijo el futbolista? “Cuando salió el fixture, lo primero que hice fue fijarme cuando enfrentábamos a Boca, River y Belgrano”. Porcari sumó 6 minutos contra el Xeneize, se quedó entre los suplentes en el encuentro frente al Millonario y no estuvo entre los convocados ante su ex equipo. En total, fue parte de 11 partidos con el Aurinegro. Un paso con más pena que gloria.

En 2016 vivió su última experiencia en el exterior, al usar los colores de los Potros de Barinas, en la Segunda División de Venezuela. Y así, a los 30 años, le puso fin a su carrera profesional. “El entorno del fútbol me cansó. Tomé la determinación de salir de ese ambiente”, comentó unos años después.

Sin embargo, al año siguiente el Pulga Ríos lo convenció para que siguiera despuntando el vicio en 9 de Julio (Río Tercero), jugando la liga local y el Regional Amateur.

En un ambiente más relajado, aprovechó para estudiar Marketing y reflexionar sobre su paso por Belgrano. “Ojalá hubiera tenido a los 20 años la cabeza que tengo hoy. En mi caso, parecía que ya estaba quemado, que ya me habían dado mil chances, que ya no podía mejorar. Cuando lo normal es que a esa edad un chico recién se esté afianzando en Primera”.

Además, destacó los beneficios de jugar sin dinero de por medio. “Eso hace que se disfrute de muchos rituales, como comer un asado”, indicó. “Un asado comprado, hecho con sacrificio. No es ir a un restorán y que te den todo servido. Acá te lo ganás”.

Buen provecho, Matías. Vos te lo ganaste