D.C. United 0 – Boca Juniors 0 (2002)

Después de caer ante River Plate en el Orange Bowl de Miami y el New York/New Jersey MetroStars en el Giants Stadium de New Jersey, el 23 de junio de 2002 Boca Juniors viajó a Washington en busca de su primera victoria en suelo norteamericano. El rival ahora era el D.C. United, uno de los animadores en los inicios de la MLS (campeón en 1996, 1997 y 1999), pero que venía de capa caída.

Aquella tarde en el Robert F. Kennedy Memorial Stadium, el Maestro Tabárez mandó a la cancha a Roberto Abbondanzieri; José María Calvo (Rolando Schiavi), Nicolás Burdisso, Diego Crosa (César González) y Clemente Rodríguez; Gabriel Christovao (Gustavo Pinto), Javier Villarreal (Julio Marchant) y Christian Giménez; Carlos Tevez (Héctor Bracamonte); Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado (Ariel Carreño).

¿Los once del cuadro del capitolio? Nick Rimando; Milton Reyes, Ryan Nelsen; Brandon Prideaux, Petter Villegas; Richie Williams, Lazo Alavanja (Justin Mapp), Bobby Convey; el Diablo Marco Antonio Etcheverry; Roy Lassiter (Ali Curtis) y Jaime Moreno.

En un encuentro al que le faltaron grandes emociones, que además estuvo a punto de suspenderse en la previa por promesas incumplidas de los dirigentes xeneizes, lo más destacado fue la expulsión del mellizo Guillermo a diez minutos del final.

Etiquetas: Blackburn Rovers con McEwan’s (1991 a 1996)

Antes de que el Leicester City sorprendiera a todos en la temporada 2015/16, en 1995 otro equipo fuera del eje Manchester/Londres había dado el zarpazo quedándose con el título de la incipiente English Premier League, fundada en 1992 tras la emancipación de la English Football League, el Blackburn Rovers.

Con Alan Shearer en un nivel superlativo (34 goles en 42 partidos), y secundado por Chris Sutton (15 tantos en 40 presentaciones), los Rovers de Kenny Dalglish superaron por apenas un punto (89 a 88) al Manchester United de Alex Ferguson en un final para el infarto y se consagraron por tercera vez en su historia como los mejores de Inglaterra, algo que no pasaba desde 1914. Más que justificada la locura de los festejos en el vestuario, que incluyeron a un pibito rubio fondeando un botellón de champagne.

Todo eso con el parche de la cervecería McEwan’s en el pecho, que entre 1991 –cuando ascendió desde la Division Two– y 1996 supo patrocinar la siempre bonita casaca del cuadro inglés, y también, claro, algunos adefesios utilizados por los arqueros Tim Flowers -foto-, Bobby Mimms y un casi adolescente Shay Given.

Desde entonces, Blackburn Rovers disputó otras 15 temporadas en la máxima categoría, con un sexto puesto como mejor resultado. Desde 2012, cuando terminó 19° en la Premier, y hasta mediados de 2017, cuando finalizó en el 22° lugar, jugó en la English Football League Championship, la segunda división.

Actualmente, lo hace en la League One, la tercera a nivel nacional, al lado de equipos con pasado en Primera como Charlton, Wigan o Portsmouth.

Resaca: Tennent’s Sixes

Mucho antes de que el Showbol inundara las pantallas argentinas a mediados de la década pasada, gracias a la presencia de Diego Armando Maradona, esa modalidad ya era furor en países de escasa tradición futbolera, como Estados Unidos y Canadá, pero también en Brasil, Inglaterra, Escocia y buena parte de Europa.

En la tierra de las polleras, por ejemplo, cada enero entre 1984 y 1993, la cervecería Tennent Caledonian Breweries auspició el Tennent’s Sixes, un torneo de fútbol rápido integrado por clubes escoceses de primera y segunda categoría (y eventualmente algunos ingleses). El formato dependía de la cantidad de equipos participantes, aunque generalmente eran 10, divididos en 2 grupos de 5, donde los 2 primeros de cada uno avanzaban a las semifinales.

Las reglas del juego, en cuanto a dimensiones de la cancha y número de jugadores en campo, se asemejaban bastante a las del indoor soccer estadounidense: 61 metros de largo por 26 metros de ancho y 6 players de cada lado, con cambios ilimitados y en cualquier momento.

Los partidos eran disputados en dos tiempos de 7 minutos y medio durante la primera ronda, y 10 minutos en las semis y finales. Si el encuentro terminaba empatado, había penales, pero la victoria en esa instancia otorgaba 2 puntos, en lugar de los 3 que se obtenían al ganar en tiempo reglamentario. Además, un jugador del equipo (2 a partir de 1991) debía permanecer siempre en el campo contrario para evitar ser multados con un penal.

A lo largo de las 10 ediciones, ningún club conquistó este prestigioso (?) torneo más de 2 veces: Rangers lo hizo en 1984 y 1989, Hearts en 1985 y 1991, Aberdeen en 1986 y 1987, Dundee F.C. en 1988, Hibernian en 1990, Celtic en 1992 y Partick Thistle (foto) se quedó con la última en 1993, cuando Tennent’s decidió no sponsorearlo más, dejando un vacío irremplazable entre los nostálgicos hinchas escoceses.

Selección argentina sub 25 (2011)

¿Puede ser baldosero un jugador que pasó por la Selección?, nos preguntamos varias veces. Es raro, pero puede pasar, sobre todo en los últimos tiempos. ¿Puede una Selección entera transformarse en una verdadera Deformación?, es la segunda pregunta que nos tenemos que hacer. Y acá encontramos la respuesta.

La categoría que reunía a los futbolistas de la albiceleste ya era una fantasmeada: ¡Sub 25! ¿Qué? Sí, un tope de edad insólito, para jugadores que ya no eran pibes, pero que tampoco tenían demasiado rodaje en el plano internacional. ¿El rival? Nigeria, pero con todos sus titulares, en plena disputa de las Eliminatorias para la Copa Africana de Naciones. Pintaba para ser parejo, pero no lo fue.

Aquel 1º de junio (sí, el día del baldosero) de 2011, en el estadio Nacional de Abuja, el Checho Batista paró en la cancha a Adrián Gabbarini; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fazio y Emiliano Insúa; Fernando Belluschi, Mario Bolatti, Alberto Tino Costa; Nicolás Gaitán, Mauro Boselli y Diego Perotti.  Muchas apuestas que terminarían saliendo mal.

A los 9 minutos, Ikechukwu Uche (con ayuda de un rebote) puso el sorpresivo 1 a 0 para los locales, pero todo empezó a desbarrancar casi 20 minutos más tarde, cuando el árbitro Ibrahim Chaibou, oriundo de Níger, cobró un penal inexistente para Nigeria. Poco le importó a Nsofor Obinna, que puso el 2 a 0.

Si eso ya era un golpe, ni hablar cuando Uche puso el 3 a 0 antes del cierre de la primera etapa. Los argentinos estaba siendo goleados por los africanos y aún faltaba mucho.

En la segunda mitad, Batista metió a Alejandro Cabral, Nicolás Bertolo, Mateo Musacchio y Franco Jara. ¿En el banco? Quedaron Damián Martínez, Mauro Formica, Marco Ruben, Pablo Piatti y Jonathan Cristaldo.

A los 6 minutos del complemento, Emineke colocó el escandaloso 4 a 0, que se maquillaría con un gol argentino que fue un verdadero aborto. Con el partido liquidado y sin motivaciones por parte de ambos equipos, el árbitro Chaibou extendió sospechosamente el desarrollo, hasta llegar al minuto 98 (sí, ocho minutos de más), cuando aprovechó una aproximación de los nuestros para sancionar una inexistente mano nigeriana y darle un penal a Argentina. Boselli la mandó a guardar y se terminó el match: 4 a 1.

Esa misma semana, se conoció que durante ese amistoso, en varias casas de apuestas habían recibido innumerables jugadas a favor de un quinto gol. El tanto llegó. Las sospechas, también.

El juez, que ya tenía algunos antecedentes oscuros en otros encuentros internacionales, estuvo en el ojo de la tormenta, al punto que la FIFA tuvo que salir a anunciar que lo ubicarían y lo investigarían. Fue todo un acting, porque nunca lo encontraron.

En diciembre de ese 2011, Chaibou anunció su retiro. Mejor suerte que el Checho Batista, que no llegaría a fin de año.

Atlético de Rafaela con cuello gigante (2013/14)

Tal vez, el peor cuello que hayamos visto alguna vez en una camiseta de fútbol. Es que ni siquiera parecía un cuello, sino más bien simulaba ser un babero o un pañuelo blanco, que de alguna manera rompía una simple camiseta alternativa de Atlético de Rafaela.

¿Antecedentes? Pocos. Aquella casaca de Gales (2006/07) que usaron Giggs y Bale tenía un cuello desproporcionado, pero la de La Crema fue superadora.

La indumentaria, presentada por Reusch en junio de 2013, fue utilizada en varios partidos de la temporada 2013/14, por jugadores como el Polaco Bastía, Juan Eluchans, Viruta Vera y Lucas Albertengo. La figura que inmortalizó esa camiseta, sin embargo, fue otra.

Aquel plantel rafaelino tuvo que afrontar un partido desempate ante Colón de Santa Fe, para definir cual de los dos se iba al descenso. Ese día, en la cancha de Central, Depetris le dio la salvación a los azules y el que terminó en andas fue el Chino Garcé, que se despedía del fútbol y no pudo aguantar las lágrimas. A llorar a la iglesia.

Olimpia de Honduras 2 – Boca 1 (2006)

Fue un simple amistoso, pero con ribetes libertadorescos. Nadie hubiera apostado que aquel encuentro entre Olimpia de Honduras y Boca Juniors terminaría tan caliente. Y mucho menos, con una derrota de los Xeneizes.

Corría mayo de 2006. El exitoso equipo de Alfio Basile, bicampeón en Argentina y ganador de la Copa Sudamericana, se encontraba de gira por Centroamérica, pero también por por Israel. ¡¿Cómo?! Sí, el plantel tuvo que dividirse para poder cumplir con todos los compromisos. Mientras el equipo con mayoría de figuras y comandado por Ribolzi jugaba en Israel, los suplentes dirigidos por el Coco visitaban al también bicampeón hondureño, en el Metropolitano de San Pedro Sula.

Aquella noche, el Xeneize formó con Ezequiel Medrán; Pablo Ledesma, Matías Silvestre, Daniel Díaz  y Juan Krupoviesa; Sebastián Battaglia, Fernando Gago, Neri Cardozo y Federico Insúa (Sebastián Rusculleda); Daniel Bilos (Oscar Trejo) y Andrés Franzoia (Mariano Tripodi).

¿Los hondureños? Alinearon un 11 alternativo porque los titulares se estaban guardando para el partido que les daría el tricampeonato en su país.

A los 30 minutos, Bilos abrió el marcador y todo parecía encaminarse a un triunfo tranquilo, pero en el segundo tiempo la cosa se desmadró.

El técnico del León de Tegucigalpa reaccionó como lo haría cualquiera, metiendo 7 cambios (?). Hasta ahí todo bien, porque era lo que habían acordardo. El tema es que los hondureños quisieron meter un octavo relevo, nada más y nada menos que Danilo Tosello, entonces todo se fue al carajo.

 

 

El Panadero Díaz tuvo que saltar a impedir la falta al reglamento, que ya de por sí era bastante laxo. Tosello no pudo entrar y entonces el match se puso calentito.  A los 84′, Figueroa empardó las cosas con un zurdazo desde afuera del área. Y cinco minutos más tarde, Gago se fue expulsado por bajar al autor del golazo hondureño.

Pero si a esa altura ya era inesperado el resultado, ni hablar cuando Diego Armando Barahona clavó otro zapatazo, dándole credito a su apodo de El Pistolero (?). Hablando de eso, fierros no hicieron falta porque Basile, un señor en la materia, terminó declarando que le habían ganado bien. Después de todo, era solo un amistoso.