Cereseto Lucio

Lucio Darío Cereseto

Cuando a un equipo le va mal, suelen tomarse dos caminos: se cambia al DT o se renueva el plantel. Si la cosa viene más complicada, estas posibles soluciones se pueden combinar. Aparece un nuevo entrenador que pasa la escoba y trae sus jugadores fetiche. Lo hizo Falcioni con Erviti, Ramón Díaz con Menseguez, y hasta ha pasado en Selección, con los antojos de algunos técnicos, como el de Sabella con Federico Fernández o el de Bauza con Buffarini, por nombrar algunos casos. ¿Qué tiene que ver esto con el relato que viene a continuación? Paciencia, hacia allá vamos.

Lucio Cereseto hizo su presentación en Primera División en la cancha de Juan Agustín García y Boyacá. Igual que Maradona, claro. La diferencia fue que el delantero de Newell’s ganó ese partido (fue 2 a 1 vs. Argentinos Juniors, el 19 de septiembre de 2004) y su equipo terminaría coronándose campeón ese año. Sacá del medio, Dié (?).

Aquella fue su única participación durante ese Torneo Apertura, volviendo a aparecer como moneda de recambio en los próximos certámenes: convirtió su primer gol en mayo de 2005, frente a Almagro, aunque su momento de gloria (o algo parecido) fue en julio, en la última fecha del Clausura. Un infortunio de un compañero (Iván Borghello se lesionó en el calentamiento previo) le permitió jugar frente a Independiente, marcando el gol de la Lepra: el empate 1 a 1 en ese partido le permitió a los de Rosario jugar la Copa Sudamericana.

A pesar de la doble competencia en la temporada siguiente, Cereseto nunca se pudo consolidar y dejó la institución a mediados de 2006. Lo recibió Coronel Bolognesi, pasando unos meses de mucha intensidad: el equipo terminó segundo en el torneo local y fue eliminado en los octavos de final de la Copa Sudamericana. Todo un logro para una humilde institución del interior de Perú. Allí, estuvo en las manos de un técnico argentino, cuya carrera todavía estaba en ciernes. ¿Qué aporta esto? Más paciencia, ya llegamos.

A principios de 2007 volvió al país sin nada asegurado. Se probó unas semanas en Argentinos Juniors y terminó quedando en el club. ¿Por qué le vieron condiciones? No, porque a último momento se cayó el pase del uruguayo Walter Guglielmone, hermanastro de un tal Edinson Cavani. En todo un semestre en el Bicho, solo jugó 6… minutos.

Diciéndole adiós para siempre a la máxima categoría, comenzó su periplo por las canchas de ascenso: Ben Hur (2007/08), Independiente Rivadavia (2008) y San Martín de Tucumán (2009) fueron sus primeras paradas, en el Nacional B. Sólo con el equipo de Rafaela consiguió cierta continuidad, en una campaña que culminó con la pérdida de la categoría.

Conoció la B Metropolitana con Deportivo Morón (2010) y Ecuador, con el Olmedo (2010). Volvió al mencionado certamen para jugar en Estudiantes de Buenos Aires (2011), Colegiales (2011/12 y 2013/14) y Los Andes (2013). En el medio, anduvo en por el ascenso mexicano, en el Altamira FC (2012). A esta altura, ¿se acordaría de Cereseto aquel DT que lo dirigió en Perú? Tranquilidad, falta menos para saberlo.

Con el afán de seguir coleccionando camisetas, sumó a su repertorio las de Textil Mandiyú (2014), Aprendices Casildeses (2014/15), Sacachispas (2015), J.J. de Urquiza (2015/16) y Dock Sud (2017). Punto seguido. Por favor, releer el primer párrafo. Relacionarlo con el entrenador que le sacó lo mejor de sí cuando estuvo en Coronel Bolognesi. Ahora sí, llegamos.

Ese DT era Jorge Sampaoli. El nuevo mandamás de la Selección Argentina, un conjunto que pide recambio de nombres. Basta de delanteros que desaprovecharon sus oportunidades. Tampoco hay lugar para los traidores, ni para hacer experimentos. El equipo necesita gente en la que su cuerpo técnico pueda confiar, jugadores conocidos, que se adapten rápido a lo que se pide desde afuera. ¿Por qué no Lucio Cereseto para jugar en el ataque argentino? Total, hemos visto cosas peores.

Segurola y Habana: Sánchez Prette contra Fluminense (2011)

La última fecha del grupo 3 de la Copa Libertadores 2011 prometía emociones fuertes: con 9 puntos, América de México tenía medio pie en los octavos de final. Lo seguían de cerca Argentinos Juniors y Nacional de Uruguay, con 7 unidades (mejor diferencia de gol para el Bicho), y último, pero todavía con chances, aparecía Fluminense, con 5. Aquel miércoles 20 de abril, en Montevideo, el Bolso tenía que ganarle sí o sí a las Águilas para asegurarse el pase a la próxima ronda, mientras que, en Buenos Aires, el equipo de Pedro Troglio jugaba a no perder contra los brasileños, obligados a vencer con cierto margen y esperar a lo que pasara en la vecina orilla.

Las cosas habían arrancado bastante bien para los de La Paternal, que en el debut en el estadio Olímpico de Río de Janeiro les habían sacado un buen empate 2 a 2 a los cariocas. Enseguida, lograron una sólida victoria como local ante el América por 3 a 1, y un valiosísimo triunfo en Uruguay por 1 a 0 contra el Tricolor, que los acomodó en la parte alta de la tabla. Sin embargo, se pincharon a la hora de jugar las revanchas. En el Diego Armando Maradona, Nacional se vengó con un 1 a 0 y, en el DF, los mexicanos hicieron lo propio por 2 a 1.

Mientras al otro lado del río el Bolso y los Cremas no lograban sacarse ventajas, en Buenos Aires, los de Troglio y el Fluzão se sacaban chispas en un partido ultra caliente. La visita se adelantó en el marcador a los 18 minutos por intermedio de Júlio César. Enseguida, el paraguayo Santiago Salcedo, de penal, se encargó de dejar todo igual. A los 40’, Fred volvió a poner en ventaja a los brasileños con un bombazo de lejos, pero Gustavo Oberman, quince más tarde y con algo de fortuna, lo igualó para Argentinos Juniors. A los 68′, el blondo Rafael Moura marcó el 3 a 2 parcial.

Con el 0 a 0 inamovible en Montevideo, América llegaba a las 10 unidades y se aseguraba el primer puesto. Segundo quedaba Nacional, con 8 puntos, al igual que Fluminense, pero con mejor diferencia de gol (0 contra -1), y último el Bicho, con 7. Los cariocas necesitaban un tanto más para que, ante igualdad de saldo, la clasificación pasara a regirse por cantidad de anotaciones, donde arrasaban a los uruguayos (8 a 3, hasta entonces).

A tres del final, Edinho hizo una pared con Araújo y llegando al borde del área chica simuló ser embestido por Nicolás Navarro. El árbitro colombiano Wilmar Roldán compró y señaló el punto penal. Fred la colocó bien arriba a la izquierda, lejos del alcance del arquero, y convirtió el 4 a 2 definitivo.

Lo que siguió al pitazo de Roldán fue un espectáculo digno de un programa de Rolando Graña. Piñas, patadas, arqueros suplentes que aparecen de la nada y la especialidad brasileña, el hit & run (en criollo, pegar y salir corriendo). Las grandes estrellas de ese tercer tiempo improvisado fueron Sergio Escudero (¿cuándo no metido en problemas?) y Cristian Sánchez Prette, que había entrado un ratito antes del final en lugar del defensor Santiago Gentiletti, al que en un momento se lo vio repartiendo a diestra y siniestra contra, por lo menos, cinco rivales cerca del alambrado.

Iba caminando por la cancha muy confiado y de repente me comí un arrebato (?)

El ex Huracán, Estudiantes LP y Newell’s Old Boys, entre otros, se transformó de la noche a la mañana en un héroe nacional, aunque estuvo lejos de demostrar sus condiciones futbolísticas dentro de la cancha. Desde que regresó al Globo en el segundo semestre de 2011, deambuló por diversos clubes del exterior y el ascenso, como Berazategui, en la Primera C.

Bravo Alejandro

Alejandro Bravo

Alejandro Bravo irrumpió en la Primera de Newell’s Old Boys de Rosario en 2002 como uno de los baluartes de la categoría 1981, aquella que compartió con Maximiliano Rodríguez, Guillermo Marino, Mauro Rosales, Luciano Vella y Juan Domingo Sánchez, entre otros. Sus antecedentes invitaban a soñar en grande: con 68 tantos, era uno de los máximos goleadores de las divisiones inferiores del Leproso, apenas por debajo de Lisandro Sacripanti, y seguido de cerca por Maxi Rodríguez (ya afianzado en Primera) e Iván Borghello (que ya había debutado en 2001, pero que estaba estancado en la Reserva).

Debutó oficialmente con Julio Zamora como DT (que había reemplazado al Chocho Juan Manuel Llop tras la derrota frente a Banfield en el estreno), en la cuarta jornada del Clausura 2002, ante Racing en el Parque de la Independencia, cuando le tocó reemplazar a Rosales a veinte del final. Esa fue la táctica que el Negro utilizó en los otros 6 encuentros que el juvenil disputó en ese campeonato (contra Belgrano, Gimnasia LP, Chacarita, Talleres, Huracán y Unión), generalmente ingresando sobre la hora por Rubén Darío Gigena, Elvio Martínez, Cristian Grabinski o Raúl Damiani. ¿Goles? Cero.

Algunos hinchas aún recuerdan con cierto recelo su presencia frente a La T, el día que más jugó (34 minutos), cuando desperdició varias chances claras para marcar. Ojo, no todas fueron pálidas: en el medio, convirtió el tanto del triunfo en el clásico de Reserva ante Rosario Central.

Tapado por la presencia del ascendente Sacripanti, Gigena, Rosales, Mauro Conocchiari y Nicolás Saucedo, Newell’s lo dejó libre a mediados de 2002. Fue así que, junto a otro ex leproso como Diego Bono, se fue al União Desportiva de Leiria de Portugal. Sin embargo, no quedó y terminó en el Tampico Madero (2002/03) del ascenso mexicano. Desde entonces, costó seguirle el rastro.

Casi una década después, lo encontramos en la Liga Interprovincial de Fútbol Dr. Ramón F. Pereyra, defendiendo los colores de Arteaga y Club Atlético Centenario de San José de la Esquina, su pueblo natal. Actualmente, tras haber colgado los botines, es el director técnico de Arteaga.

Voy al Arco: Radebe (1996)

Las cosas eran muy diferentes en la Premier League de los 90’s. Por ejemplo, equipos como Chelsea o Manchester City no tenían el protagonismo que adquirieron luego de llegada de jeques y magnates. Además, conjuntos tradicionales como Nottingham Forest, Blackburn Rovers y Wimbledon solían estar presentes en cada temporada, a pesar que sus mejores años habían quedado atrás. Entre estos últimos también se puede incluir al Leeds United, ganador de la última liga previa a la creación del torneo que hizo conocido los cantitos del Bambino Pons (?).

Esta introducción no aporta nada, pero queda linda para darle contexto a una casi hazaña del zaguero Lucas Radebe, en la visita del mencionado Leeds al Manchester United, el 17 de abril de 1996. Aquella vez, el sudafricano fue al banco de suplentes y nunca imaginaría que iba a ingresar a los 18 minutos del juego. Mucho menos, que lo iba a tener que hacer con buzo y guantes, ante la expulsión del arquero Mark Beeney y la ausencia de un sustituto natural entre los relevos. Como el defensor había ocupado ese puesto antes de comenzar su carrera profesional, ingresó por el mediocampista Mark Ford. Y encaró para la portería.

De esta manera, el conjunto visitante se preparó para ser goleado: en Old Trafford, con un jugador menos y ante un rival más poderoso que iba rumbo al título, no había otra alternativa. Sin embargo, la realidad mostró otra cosa. Por un lado, los delanteros del Leeds tuvieron un par de chances claras para convertir. Y por el otro, Radebe aguantó estoico los intentos de Andy Cole, Eric Cantona, David Beckham y Ryan Giggs.

Sin embargo, a los 72 minutos el hasta ahí seguro guardameta no pudo detener un derechazo de Roy Keane, que decretó el 1 a 0 final. Y su proeza quedó en la nada.

Mal Pase: Donald Trump a San Lorenzo (2015)

Una de las ventas de humo más interesantes de los últimos años tuvo como protagonista al actual presidente de los Estados Unidos de América, el siempre polémico Donald Trump.

En su edición del viernes 28 de agosto de 2015, el New York Post, uno de los diarios más importantes de ese país, publicó una nota, firmada por el periodista Brian Lewis, que hablaba del supuesto interés del multimillonario empresario por comprar al equipo del Papa Francisco, San Lorenzo de Almagro, en un intento por quedarse con el voto católico de cara a su candidatura a presidente por el Partido Republicano en las elecciones de 2016.

Según el tabloide, algunas semanas antes Trump y su socio, el italiano Alessandro Proto, habrían ofertado 100 millones de dólares por el Atlético Nacional de Colombia, pero la propuesta había sido rechazada por los dirigentes, que pidieron 50 palos verdes más.

“Nacional quiere 150 millones para vender el club. Para nosotros esa propuesta es inaceptable. Quizás se piensan que somos estúpidos”, habría dicho el hombre de cabello naranja en un comunicado. “Ofrecimos 100 millones. Era una oferta importante. No vamos a ofrecer más. Para nosotros es un caso cerrado. Ahora vamos a evaluar otros clubes de Colombia”.

Ese plan presuntamente no funcionó y tuvieron que ir a buscar algo más al sur del continente. El primero en desmentir todo fue Matías Lammens, mandamás del Ciclón, que le respondió directamente al autor de la nota: “Estimado Brian, deberías cambiar tus fuentes”. Otro que se prendió fue el vice, Marcelo Tinelli, que tuiteó “Pobre Donald. Me quedo con el Pato, que es más serio”.

La respuesta de Trump no tardó en llegar: “Esa historia de que estoy interesado en comprar un equipo de fútbol en Argentina es falsa. Nunca escuché hablar de ese club. ¡No me interesa!”, escribió desde su cuenta oficial en la red social del pajarito.

 

#13Baldoseros

Cumplimos 13 años. Sí, trece, putos. Hoy queremos que nos cuenten qué carajo es EUB para ustedes. Entre los comentarios, sortearemos un kit de remera y gorra baldosera.