River Plate 1 – New York Red Bulls 2 (2009)

“Winter is coming” es, probablemente, la frase que va a pasar a la posteridad como la más representativa de la humanidad cuando se rememore a la segunda década del Siglo XXI. Y todo, gracias a ese populoso teleteatro llamado “Game of Thrones” o “El Juego de Tronos”, como se lo conoce en Hispanoamérica (?).

El reconocido lema de la Casa Stark – “Se acerca el invierno”– bien se le podría haber atribuido a River Plate sobre finales de la década previa: tras haber salido en el último lugar en el Apertura 2008, El Millonario arrancaba el siguiente año escaso de refuerzos y con Néstor Pipo Gorosito con el buzo de director técnico. El guion de aquella aventura finalizaría, un par de “seasons” después, con el equipo jugando en el ascenso… porque, claro, los caminantes muertos los tenía sobre el campo de juego…

Fue así que –flashback hacia febrero de 2009- promediando la primera temporada de la serie, llegaron los ansiados refuerzos: Mariano Barbosa, Christian Fabbiani y un hijo prodigo de la casa, Marcelo Gallardo, quien tendría un re-debut frente a un rival acorde al presupuesto que manejaban los productores por aquellos días: el New York Red Bulls de Estados Unidos. Ojo, que la locación elegida para la contienda también era de lo más seria y no generaba nada, pero nada de tristeza: el Country Mapuche de Pilar.

Aquel extraño capítulo para River Plate estuvo dirigido por la dupla Gustavo Zapata – Cacho Borrelli, quienes dispersaron sobre el campo de batalla a: El Indio Vega; Facundo Hernán Quiroga, Pezzela, Mateo Musacchio y Rodrigo Archubi; El Patito Galmarini (Nicolás Lossano), Nicolás Domingo, Rubens Sambueza y Marcelo Gallardo; Andrés Lorenzo Ríos y Gustavo El Tortuga Fernández (Mauro Díaz).

Los norteamericanos presentaron un ignoto equipo de actores de reparto durante el primer tiempo y otro distinto plagado de extras para disputar el segundo; nombres que nada le aportan a este texto (?). ¿El resultado? Victoria por 2 a 1 y autoría de los tres tantos para los Red Bulls, ya que tanto Dane Richards como Andrew Boyens marcaron a favor y Aklie Edwards se hizo un gol en contra. Acá abajo les dejamos un testimonio de calidad bastante falopa, acorde a los tiempos que vivía el viejo y querido River Plate.

Las crónicas de la época cuentan que el encuentro fue friccionando, caliente y que a varios jugadores visitantes se les fue un poco la patita, por lo cual todos terminaron a los empujones y a las piñas; sobre todo el rejuvenecido Muñeco Gallardo quien, de esta manera, le da un sentido a todos los mundos de fantasía. Porque, se sabe, cuando hay un neoyorquino abusivo y que golpea, el primero en copar la parada siempre es El Hombre Araña…

Blanes Jonathan

Jonathan Blanes Núñez

Mediocampista ofensivo -a veces delantero- uruguayo que, tras un muy buen rendimiento en Racing de Montevideo, donde actuó entre 2007 y 2009 al lado de Sebastián Balsas, despertó el interés de un gigante del paisito como Peñarol. Sin embargo, esa temporada se sumó a Atlético Tucumán, que venía de ascender a Primera de la mano del Chulo Héctor Judas el traidor Rivoira y tenía como objetivo mantener la categoría.

En el Apertura, pese a un inicio desastroso que derivó en la salida del entrenador, el Decano ganó los últimos cuatro en condición de local y terminó decimotercero con 22 puntos, incluso por encima de River Plate, Racing Club y el subcampeón del Clausura 2009, Huracán. Perjudicado por la presencia de los jugadores de la selección argentina Luis Miguel Rodríguez y Juan Pablo Pereyra, el paraguayo Fabio Escobar, Emmanuel Gigliotti y hasta Pablo Calandria, Blanes solamente disputó 3 encuentros durante su primer semestre.

Debutó el 12 de septiembre, por la cuarta fecha, en la victoria por 2 a 0 ante Boca Juniors en el estadio Monumental José Fierro. Bah, debutó es un decir, porque entró sobre la hora por la Pulguita y apenas pudo tocar la pelota. Casi un mes después, por la octava jornada, reapareció frente a Banfield, en el Florencio Sola, cuando a ocho del final reemplazó a César Montiglio. Ya en la última fecha, Osvaldo Chiche Sosa lo puso de titular contra Gimnasia y Esgrima La Plata. Esa tarde (triunfo 1-0, con tanto del Puma Gigliotti) jugó 57 minutos hasta que el Capé Claudio Sarría tomó su lugar.

Todo lo bueno que había hecho el cuadro tucumano en sus primeros seis meses en la máxima categoría se fue por la borda en el Clausura 2010. Después de ocho sin ganar, Sosa fue despedido y Roberto Mario Carlos Gómez agarró el fierro caliente. Blanes tuvo minutos en 2 partidos: en la fecha 15, en la única victoria del campeonato, ante Chacarita por 2 a 1, cuando ingresó por el paraguayo Claudio Vargas y puso el 2 a 0 parcial, y en la 17, cuando actuó desde el arranque contra Colón en el Cementerio de los Elefantes. El Deca terminó último y descendió junto al Funebrero.

En la temporada 2010/11, se marchó a préstamo a Liverpool, que lo buscaba desde el verano pasado y que tenía de 9 a Nico Guevara. Con el equipo de la Cuchilla, disputó la primera fase de la Copa Libertadores 2011, donde fue eliminado por Grêmio de Porto Alegre. De nuevo en Atlético Tucumán (2011), Jorge Solari le comunicó que no lo tendría en cuenta al igual que a Enzo Maidana, el héroe baldosero Martín Granero, Omar Gallardo y Juan José Jambao Martínez, y ni lo incluyó en la lista de buena fe para la B Nacional. La suerte no cambió tras el arribo del Chocho Juan Manuel Llop y el yorugua tuvo que emigrar.

Entre 2012 y 2014, otra vez en el paisito, mostró su mejor versión en Juventud de Las Piedras. No solo con goles, sino también con los puños, como partícipe necesario de una hermosa gresca ante Montevideo Wanderers que terminó con tan solo (?) 16 expulsados. Larai larai.

Quizás por eso no sorprendió a nadie que, a mediados de 2014, River de Montevideo se interesara en su pase. Sin embargo, en un partido amistoso previo al inicio del campeonato sufrió una lesión en los ligamentos cruzados posteriores de la que nunca pudo recuperarse. Tres años y dos operaciones más tarde, con apenas 30 pirulos, colgó los botines.

 

Ospina Luciano

Luciano Alejandro Ospina Londoño

Defensor colombiano que siendo muy joven tuvo en sus pies la pesada responsabilidad de mantener a Huracán en Primera División. Si la empresa ya era difícil desde el vamos, imagínense la situación con el Globo auspiciado por La Nueva Seguros. Ya saben cómo terminó la historia.

Nacido en febrero de 1991 en Medellín, Ospina se formó en la cantera de Envigado FC, pero se hizo conocido en su país entre 2010 y 2011, cuando vistió la casaca de la selección juvenil de Colombia en el Esperanzas de Toulon, el Sudamericano y Mundial Sub 20. Para ese entonces, ya era jugador de Huracán.

En el conjunto de Parque Patricios debutó en la 17º fecha del Apertura 2010, siendo titular en la derrota 3 a 1 ante Tigre, en Victoria. Unas semanas más tarde, jugaría su segundo partido, cuando ingresó por Carlos Quintana en la victoria 1 a 0 ante Independiente con gol de Guillermo Roffes, otro baldosero.

En 2011, el central antioqueño tuvo más chances, aunque no en mejor contexto. El desbarranque del Globo era evidente en todos los planos y la verdadera quema era la de los pibes en la cancha. Casi todos los que se ponían la camiseta blanca terminaban incendiados. La cosa estaba fulera y la gente no tenía paciencia.

Fue así que Ospina sumó minutos en otros 7 partidos, algunos como titular, formando zaga con Facundo Quiroga. Y en la previa de uno de esos encuentros, mostró signos de inmadurez. ¿Cómo? Hablando de más ante los medios.

Martín Palermo estaba sumergido en su peor racha personal, con 869 minutos sin convertir. La situación era desesperante para un goleador de su talla, así que a un periodista de Olé se le ocurrió preguntarle al colombiano, que inocentemente se prestó al juego:

¿Es bueno que Palermo venga sin marcar?

-Nunca se sabe. Me preocupa mucho que Palermo nos haga un gol justamente a nosotros y corte el mal momento que arrastra. La idea es mantener el arco en cero. Ojalá que él siga con la malaria y no convierta este domingo.

Por supuesto que Marteeeeeeeen (?) se sacó la mufa haciendo el 3 a 0 ante el Globo, con asistencia de Mouche. ¿Ospina? Se quedó calladito hasta el final del torneo (sólo volvería a jugar en la derrota 3 a 0 con San Lorenzo), pero aún faltaba lo peor.

Tras caer 5 a 1 con Independiente y recibir una ayuda de Cellay, Huracán tuvo que jugar un desempate con Gimnasia y Esgrima La Plata. ¿El que ganaba? Jugaba la Promoción con San Martín de San Juan. ¿El que perdía? Se iba a la B. Y Ospina fue fundamental en la división de bienes.

A los 15 minutos del primer tiempo, el defensor cafetero intentó rechazar una pelota, pero terminó dándole un pase gol a Lucas Castro, que puso el 1 a 0 para el Lobo y derrumbó anímicamente a los de la Quema. Huracán perdió 2 a 0, descendió y lo peor de todo, hicieron llorar al Roly Zárate (?).

Si bien siguió perteneciendo al plantel en la B Nacional, Ospina ya no fue tenido en cuenta y a comienzos de 2012 fue cedido al América de Cali. En la misma condición pasó por Envigado FC (2013) y UTA Arad de Rumania (2013).

Una vez desvinculado de Huracán, pasó por equipos de su tierra: Deportivo Rionegro (2014), Boyacá Chicó (2015), Fortaleza (2015/16) y Alianza Petrolera (desde 2017).  Y a pesar de que no pudo remontar su carrera, aún se mantiene en Primera, quizás porque cambió de sponsor.

Aldosivi Piel de Tiburón (2015)

Recién llegado a Primera División y con la expectativa de hacer mucho ruido, al menos desde lo estético, allá por mayo de 2015 Aldosivi de Mar del Plata presentó su nueva indumentaria, compuesta por su tradicional casaca titular, una suplente blanca y amarilla, una tercera negra, y una cuarta denominada Piel de Tiburón por la gente de Kappa. ¿Qué pasó con esa casaca?

En un principio, muchos pensaron que ese inédito diseño que rendía homenaje al apodo del conjunto del Puerto sólo sería utilizado por el arquero. Es más, el 1 Pablo Campodónico fue el modelo en su presentación. Claro que no fue el único.

Unos meses más tarde, específicamente el 9 de noviembre de ese año, la pilcha gris salió a la cancha por primera y última vez en la grama bahiana de Misiones, ante el descendido Crucero del Norte. Con la Piel de Tiburón, los marplatenses ganaron 2 a 0 en la última fecha de aquel torneo de 30 equipos.

Etiquetas: Brighton & Hove Albion con Phoenix Brewery (1983 a 1986)

El segundo lugar en la temporada 2016/2017 de la English Football League Championship garantizó el regreso del Brighton & Hove Albion a la primera división del fútbol inglés, donde había jugado entre 1979 y 1983, generalmente ocupando puestos de mitad de tabla para abajo.

En 1983, al mismo tiempo que perdía la categoría, el cuadro de Sussex del Este llegó a disputar la final de la FA Cup nada menos que ante el poderoso Manchester United. Y estuvo bastante cerca de la hazaña. En el primer partido empataron 2 a 2, pero en la repetición, disputada apenas cinco días después, los Diablos Rojos vencieron por 4 a 0.

El descenso también marcó el final del contrato que, desde 1980, unía a las Gaviotas (eterno rival de las Águilas del Crystal Palace) con la aerolínea British Caledonian, que estampaba su marca en el pecho de la camiseta. Así, con ese espacio vacío, el club debía emprender la que esperaba que fuera su campaña de regreso al fútbol grande. A partir de octubre, con el campeonato ya empezado, y durante los siguientes tres años, Phoenix Brewery, una tradicional cervecería local, ocuparía ese lugar.

En la temporada 1983/84, Brighton obtuvo un digno noveno puesto, aunque quedó a 28 puntos del Chelsea (sí, antes de los millones de los rusos el Chelsea era un equipo de mierda jugaba en segunda) y 20 del Newcastle, el último que ascendió. Las cosas mejoraron en la 1984/85. Brighton tampoco subió, pero terminó sexto, a apenas 2 unidades del Manchester City, el tercero, y a 12 del campeón, Oxford United.

Ya consolidado en la categoría, para la temporada 1985/86 puso toda la carne al asador. Entre otros, se aseguró al delantero del Notts County Justin Fashanu, de 24 años, que en 1981 había pasado del Norwich City al Nottingham Forest en un millón de libras, convirtiéndose en el jugador negro más caro de la historia.

Pero las cosas no salieron como estaban planeadas. Fashanu, constantemente afectado por las lesiones, nunca pudo explotar y Brighton amargó un undécimo lugar, muy lejos del campeón, Norwich City, y a 20 puntos del último puesto de ascenso, conquistado por el Wimbledon. El cierre de la 1985/86 decretó el final del acuerdo con Phoenix Brewery, que pasó sin pena ni gloria.

A partir de entonces, los destinos del Brighton & Hove Albion y Justin Fashanu, distanciados desde 1987, tomaron caminos similares. Ambos tuvieron su pico de popularidad a comienzos de los noventa: las Gaviotas porque se quedaron en las puertas de la promoción a Primera, y el futbolista porque reconoció públicamente su homosexualidad (fue el primero en salir del clóset) en una entrevista con el diario The Sun.

También se mimetizaron a la hora de pasar malos momentos, claro. Brighton fue penúltimo en las temporadas 1996/97 y 1997/98 de la Third Division (la cuarta en nivel de importancia) y tuvo que vender su estadio, Goldstone Ground. Por su parte, Fashanu, después de haber deambulado de acá para allá, terminó sus días envuelto en un escándalo por supuesto abuso sexual (nunca comprobado) a un menor en Estados Unidos, donde cerró su trayectoria. Convencido de que lo iban a declarar culpable, en abril de 1998 regresó a Inglaterra, donde apenas un mes más tarde se ahorcó. Tenía 37 años.

Villagra Gustavo

Gustavo Rubén Villagra

Con el título de la temporada 1990/91 en el bolsillo y la mente puesta en la Libertadores 1992, Newell’s Old Boys de Rosario afrontó el Apertura 1991 en medio de una nebulosa. Con apenas 3 triunfos, 9 empates y 7 derrotas, y sumando 15 puntos, la Lepra terminó antepenúltima.

Durante ese torneo, Marcelo Alberto Bielsa aprovechó para darles minutos a varios juveniles que venían reclamando oportunidades: Luis Romero, Miguel Ángel D’Agostino, Miguel Ángel Fullana, Gustavo Raggio, Rubén Bihurriet, Cristian Roldán, Aldo Soria, Fernando Calcaterra, Roberto Cerino, Iván Gabrich, Cristian Ruffini y siguen las firmas.

Otro que tuvo su chance en aquel campeonato fue el mediocampista jujeño de la categoría ‘70 Gustavo Villagra. Luego de ir al banco de suplentes en el estreno ante Unión de Santa Fe, debutó en la fecha 8, contra Ferro Carril Oeste, en el Parque Independencia. Esa tarde, se paró en la mitad de la cancha al lado del Tata Gerardo Martino, el Larry Julio César Saldaña y el ya mencionado Roldán.

Enseguida, Villagra se convirtió en una especie de rueda de auxilio para el Loco, que generalmente lo hacía ingresar sobre el final de los segundos tiempos para ganar recuperar algo de aire. En total, fueron 8 partidos.

Al año siguiente, Bielsa lo incluyó en la lista de buena fe de la Copa Libertadores y, con la Lepra clasificada para los octavos de final, hasta lo hizo jugar de titular frente a Colo Colo en Chile. Desde el banco, también fue testigo de una tarde inolvidable, en la que Newell’s, con suplentes y juveniles, le ganó el clásico a Rosario Central, con gol del Pájaro Domizi.

Ya lejos de su ciudad adoptiva, y tras un supuesto paso por Coquimbo de Chile, a mediados de 1995 llegó a México para sumarse al Inter de Tijuana, de la segunda división, que desaparecería poco tiempo después.

Su lugar en el mundo lo encontraría en Estados Unidos, donde arribó a comienzos de 1996, contratado por el Rochester Raging Rhinos, de la A-League (la segunda en importancia del país del norte, detrás de la recién nacida MLS), que enseguida lo prestó al Montreal Impact (1996) canadiense, de la misma categoría, donde apenas jugó un partido. Sin embargo, Villagra regresó al equipo neoyorquino para los playoffs, en los que Rochester enfrentó y eliminó en las semifinales… a Montreal. Luego, cayó en la final ante Seattle Sounders.

Después de haber sido cortado en 1998, se incorporó al Staten Island Vipers (1999), que alcanzó las semifinales de la conferencia este y dejó de existir al final de esa temporada. Ya en el ocaso de su carrera, quemó sus últimos cartuchos en 2000 con la camiseta de los intrascendentes Connecticut Wolves.

Desde 2001, trabaja junto al ex jugador Mickey Kydes en el desarrollo del fútbol infantil en Estados Unidos.

Resaca: Michael Duberry, una birra al buche

De todos los roles a los que puede aspirar un ser humano en esta vida perra, hay uno que me fascina sobremanera. Y ese es el rol del “buchón. Si, el buchón, el buche, el alcahuete, el topo, el soplón o como quieran llamarle. ¿Y por qué tanto deslumbramiento por éste espécimen? Básicamente, porque él, tras hacer su gracia característica, logra llevarnos a todos –si, a todos- hacía los recónditos confines de la doble moral.

Por un lado, si somos omniscientes de algún hecho delictivo o de alguna contravención mayor aplaudimos la valentía del delator por haber sacado la verdad a la luz; a favor de la justicia y en desmedro de amistades, conveniencias o hasta dinero.

Por otro lado, si somos nosotros mismos quienes estamos en falta -sea leve o grave- consideramos como la peor de las traiciones que alguien de nuestro círculo íntimo abra la boca, para así dejar en evidencia nuestro delito o algún hecho que nos avergüenza. En el medio de todo, claro, la desconcertada humanidad del “buchón”, quien nunca logrará deducir si se transformó en el más cruel de los villanos o en el más temerario de los superhéroes…

Michael Duberry nació el 14 de octubre de 1975 en Enfield, Inglaterra, y desde sus primeros pasos como futbolista se le auguró un enorme futuro. Zaguero central negro, fuerte, grandote y con un excelente cabezazo, estaba llamado a ser el complemento ideal de Rio Ferdinand en su Selección por, al menos, diez años. Tal es así que los dirigentes británicos lo persuadieron de no aceptar la convocatoria de la poderosa nación de Monserrat –tierra de sus ancestros- para poder defender la camiseta “Pross”, libre de culpa y pecado (?).

Iniciado en el Chelsea en 1993, donde tuvo escasa continuidad, en 1999 Duberry pasó al Leeds United -por entonces gran animador tanto de la Premier League como de la Champions League- para ser el eventual reemplazante del antes mencionado Ferdinand, quien venía amagando con irse a un club poderoso a cambio de una millonada prácticamente desde la madrugada que sus padres lo concibieron (?).

La cosa arrancó para nuestro protagonista de manera timorata, pero sin desentonar. Claro que la sensación de “proyecto en espera” que dejaron sus escuetos partidos en Primera cambiaría una fría noche de enero de 2000. Y, por supuesto, para mal…

Junto a sus compañeros de equipo Jonathan Woodgate y Lee Bowyer, y a dos ignotos amigos llamados Paul Clifford y Neale Caveney, el bueno de Michael Duberry concurrió a un pub para pasar un agradable momento y para tomar cerveza hasta perder la conciencia, la noción del tiempo y hasta los recuerdos a corto plazo, como hace cualquier hijo de vecino ¿no?

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Enorme fue la sorpresa para el zaguero cuando al día siguiente el estudiante de intercambio indio, Sarfraz Najeib, denunció a los cuatro alcoholizados acompañantes de Duberry por haberles dado al asiático una etílica paliza de novela que, instantáneamente, se convirtió en escándalo nacional y que acaparó la portada de todos los diarios.

Tras la anulación de un mediático primer juicio –que llevó cerca de 15 meses en los cuales los futbolistas apenas si participaron en su equipo- el Juez David Poole decidió iniciar un nuevo litigio y dejar sin efecto la absolución en primera instancia que habían recibido los 5 implicados sobre “ponerse de acuerdo en el relato para cubrirse de culpas”. Además, manifestó tener pruebas sobre un móvil racial en el asalto, lo cual se castiga con penas aún más duras en Inglaterra. ¿¡Para qué!?

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Rápido de reflejos, Michael Duberry recuperó la memoria en la primera audiencia del nuevo juicio y manifestó bajo juramento: “habíamos consumido cerveza durante toda la tarde y toda la noche. En un momento mis amigos salieron del pub y al rato Woody (Woodgate) se me acercó y me dijo que junto a Neale y Paul le habían dado una paliza a un don nadie que los fue a agredir. No puedo decir nada de Lee, y yo en ningún momento me aparté de mi butaca en el pub”.

Tras la contundente declaración de Duberry, el Juez no se anduvo con vueltas y a los pocos días absolvió a Lee Bowyer (aunque lo llamó “cobarde y mentiroso” en La Corte); y declaró culpables a los otros tres ¿Las penas? Una ganga, papá: cien horas de trabajo comunitario para Woodgate y seis años de cárcel para el otro par de cuatros de copas, sin (?). Y bueno, viejo, que se jodan por no saber jugar a la pelota…

Pero claro, además del estudiante indio en toda esta historieta hubo otra víctima: el propio Michael Duberry, quien vio pulverizado su sueño de ser jugador internacional al instante y se mantuvo en el Leeds, casi sin jugar, hasta medidos de 2005. Luego anduvo en Segunda con la camiseta del Stoke City, regresó a la Premier para descender con el Reading y después deambuló por el Wycombe Wanderers de la League One, el St. Johnstone de Escocia y el Oxford United de la League Two, donde finalmente se retiró.

Pero por supuesto, la cosa no termina ahí. Durante todos esos años tanto los seguidores de los equipos rivales como así también los de las instituciones que integró lo hostigaron con cánticos donde se mencionaba su condición de “negro soplón”, “negro delator” y “traidor de sus amigos”. Además, debió cambiar varias veces de domicilio ya que diversos grupos concurrían a su hogar a hostigarlo con pancartas, amenazarlo y hasta a defecar en el jardín. Divinos (?).

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Con el tiempo y alimentado por los fanáticos ingleses, la fama de Michael Duberry mutó desde “estómago resfriado” hacia un apelativo tal vez peor: el de “Mufa”. ¿Por qué razón? En principio, porque con el zaguero en el plantel el Leeds United pasó de semifinalista de la Champions League a ser un animador del ascenso. De hecho, anduvo por Tercera División por primera vez en su historia y nunca volvió a jugar en la Premier League.

También se acusó al defensor por la mala fortuna de Lee Bowyer, quien era una fija en el plantel de Inglaterra que acudiría al Mundial 2002 y no solo quedó afuera de la lista, sino que nunca jamás volvió a ser convocado. Luego fue relleno de varios planteles sin poder recuperar el brillo de sus primeros años.

Qué decir de Jonathan Woodgate, quien después de su affaire con Duberry quedó afuera de la Euro 2000 y del Mundial 2002; y quien en sus años de profesional sufrió más de diez operaciones de distinta índole. De hecho, por esta endeblez física está considerado como “el peor fichaje de la historia del Real Madrid”, donde debutó con un gol en contra más expulsión y en donde compartió sanatorio con Fernando Gago…

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Todo este martirio a cuestas carga la humanidad del pobre Michael Duberry -proyecto trunco de ícono defensivo global- quien, para ponerle un poco de onda a la vida, en una de sus últimas apariciones se fotografió con una cerveza en la mano y caracterizado como la Princesa Leia Organa, interpretada originalmente por la actriz Carrie Fischer, quien al poco tiempo se convirtió en la primera del trío original de protagonistas de Star Wars en pasar a mejor vida ¿Duberry mufa? Naaahh manzana cervecita…