Mal Pase: Del Piero a River (2012)

Eran los primeros días de junio de 2012. Las principales ligas del mundo habían terminado. Todavía faltaba para el comienzo de la Eurocopa. El mercado de pases aún no estaba en movimiento. De alguna manera, la prensa debía generar material. Y eso fue lo que hizo el diario italiano TuttoSport.

La posibilidad de que Alessandro Del Piero se sumara al Millonario no fue más que eso: una portada donde la estrella lucía, con la ayuda de algún programa de edición de fotos, la camiseta del conjunto dirigido por Matías Almeyda.

“El fútbol latino es mi tipo de juego. Boca y River son dos grandes clubes”, había comentado alguna vez el Pinturicchio. Esa declaración fue suficiente para que Néstor Sívori le pidiera desde la tapa del mencionado periódico: «Del Piero, vení acá, a River».

El hijo de Omar, quien también era representante de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, agregaba que la posibilidad dependía principalmente de la voluntad del jugador, aunque también había que tener en cuenta que en ese momento el equipo estaba en el Nacional B y todavía no tenía el ascenso asegurado. “Me encantaría verlo con la camiseta número 10, la que usaron mi padre y otras glorias”, agregaba.

Finalmente, y a pesar de que en el plantel estaba David Trezeguet (habían sido compañeros en la Juventus), la chance de que el italiano viniera a jugar a esta parte del planeta quedó en la nada: su destino fue el Sydney FC.

Varios años después, el ex futbolista se refirió a una cuenta pendiente en su carrera, relacionada con el fútbol argentino. “Me hubiese gustado jugar en La Bombonera. Es una cancha que tiene la gente muy encima, ¿no?”. La historia estaba marcada desde la Copa Intercontinental 1996: los hinchas de River nunca tendrán un buen recuerdo de Del Piero.

Estudiantes 0 – Fiorentina 1 (2014)

Aquel invento llamado Copa EuroAmericana, que había tenido su primera edición el año anterior, se repetía en un momento en el que las imágenes del gol de Mario Götze aún estaban frescas.

Habían pasado sólo 13 días desde la final del Mundial, cuando se disputó este amistoso entre un equipo argentino y otro italiano. Nada que ver con lo que había pasado en Brasil, algo ideal para despejar la mente.

Que el árbitro fuera Néstor Pitana, que venía de participar en la Copa del Mundo, era solo un detalle. No podía suceder otro hecho que vinculara un simple partido de pretemporada con el evento futbolístico más importante de todos.

La cuestión es que la tarde del 26 de julio de 2014, Estudiantes salió a jugar con Silva; Jara (Rosales), Ré, Desábato, Goñi; Aguirregaray (Prediger), Gil Romero (Graciani), Román Martinez, Joaquín Correa; Auzqui (Diego Vera) y Carrillo (Juan Manuel Olivera).

Por su lado, la Fiorentina lo hizo con Tatarusanu; Piccini, Roncaglia (Tomovic), Gonzalo Rodríguez, Marcos Alonso; Wolski (Vecino), Joshua Brillante, Borja Valero (Matías Fernández); Juan Manuel Vargas (Pasqual); Bernardeschi (Khouoma) y Mario Gómez.

El encuentro terminó 1 a 0 en favor de los europeos. Sí, se repitió el resultado del Maracaná. Y eso no fue todo: el único gol fue anotado por Mario Gómez, delantero de nacionalidad… alemana. Así, iba a ser difícil soltar.

Mal Pase: Caffa a Gimnasia (Jujuy) (2012)

“Mi objetivo es tratar de meterme rápido en el grupo, conocer a mis compañeros y cuerpo técnico, y trabajar duro día a día. Queremos llevar a Gimnasia donde debe estar.” Con esas palabras, Germán Caffa daba por sentada su incorporación al Lobo jujeño. Es que el ex arquero de Ferro, San Martín de Tucumán y Newell’s (entro otros) ya había practicado con sus nuevos compañeros y lucía la indumentaria de Gimnasia y Esgrima.

Sobre sus motivos para llegar al equipo que entrenaba Mario Gómez, reconocía que “es un club importante del interior con un entrenador capaz. Se trata de una institución seria. Y además, quería volver al país”.

Sin embargo, la transferencia se cayó rápidamente. El pretexto, reconocido por su representante, fue que no se llegó a un acuerdo económico con la dirigencia.

Finalmente, Caffa terminó arribando a Banfield para reemplazar al Beto Bologna, aunque la mayor parte de esa temporada fue suplente de Pablo Santillo.

Voy Al Arco: Bo Hansen (2001)

La principal decisión de un entrenador a la hora de formar un equipo es elegir a los once titulares. Sin embargo, hasta hace algunos años, no debía menospreciarse la conformación del banco de suplentes. Es que la cantidad de relevos era menor que la actual y, si el DT tomaba riesgos, podía pasar lo que sucedió el 13 de octubre de 2001.

Aquella noche, por la 7ª fecha de la Premier League, el Bolton Wanderers recibía al Newcastle United. El conjunto local presentaba una particularidad: su habitual arquero suplente, Steve Banks, estaba lesionado, por lo que el cuerpo técnico decidió no poner un sustituto que pudiera ocupar ese puesto. Y lo que podía salir mal, salió mal.

Con el marcador 1 a 0 a favor de la visita, Jussi Jääskeläinen, portero del Bolton, dejó el área con la intención de cortar un contrataque. Logró su objetivo, pero lo hizo tocando la pelota con la mano. ¿Consecuencias? Expulsión y revoleo de buzo para un compañero.

A falta de media hora para el final del juego, el danés Bo Hansen atajó la prenda y se dirigió al arco para intentar hacer lo mismo con el tiro libre que ejecutaría Laurent Robert. Spoiler: no pudo.

Uno rato después, llegarían los goles de Alan Shearer y de Craig Bellamy para poner cifras definitivas. Fue victoria 4 a 0 para Las Urracas, y una reivindicación para el valor de tener un arquero suplente.

Batista Nicolás

Nicolás Batista 

– ¿Qué hi­cis­te en­tre que de­jas­te Ar­gen­ti­nos (1991) y fuis­te a Chi­ca­go (1992)?
– Fue el peor mo­men­to de mi vi­da. Es­tu­ve un año sin ha­cer na­da.

Así respondía el Checho Batista a una de las 100 preguntas realizadas por Diego Borinsky en su sección de la revista El Gráfico. Por ese entonces, su hijo Nicolás, nacido el 27/01/1991, no podía entender que su padre estaba coqueteando con las drogas. Apenas era un bebé que, años después, copiaría a su progenitor. Lo copiaría en cuanto a la profesión elegida, claro.

El destino le enseñó que, si quería jugar al fútbol, su lugar era Argentinos Juniors. Aunque esta no fue su primera opción. “Estuve en Boca y me dejaron libre en infantiles, porque tardaba en crecer. Entonces fui a San Lorenzo, donde hice las inferiores. Alterné con la primera, pero tuve problemas con algunos de los coordinadores, apareció Argentinos y no lo dudé”.

Antes de eso, mientras defendía los colores del Ciclón, viajó a Sudáfrica como sparring de la Selección que disputó el Mundial 2010. Sin embargo, se volvió antes que el resto de la delegación, al sufrir una fractura en la mandíbula. Las lesiones graves iban a ser una constante en su carrera.

Finalmente, el 05/11/2011 llegó el debut en Primera División para Batista. Un lindo regalo para su papá, que unos meses antes había dejado su puesto de DT de la Selección Argentina. “No estaba nervioso”, comentó luego. “Estaba feliz por cumplir un sueño. Pipo Gorosito me sacó todas las presiones: ‘Jugá como sabés’, me dijo”. Esa noche, Racing derrotó al Bicho por 1 a 0.

Siguió en el club hasta 2015, viviendo todo tipo de sensaciones. Se fue al descenso. También ascendió. Tuvo un accidente automovilístico en el que se fracturó una vértebra. Se rompió los ligamentos de la pierna derecha. Y en total, sumó 25 partidos (21 en la máxima categoría, 2 en el Nacional B y 2 por Copa Argentina), con un gol convertido.

Una vez que finalizó su contrato, probó suerte en Brown de Adrogué y en Estudiantes de Buenos Aires. No la tuvo. Y, a los 27 años, colgó los botines.

Desde entonces, comenzó a trabajar del otro lado de la línea de cal. Ejerció como director técnico, y también como ayudante de campo de su padre. El Checho le debía un favor. Es que Nicolás fue uno de los responsables de sacarlo de su período más oscuro. Así lo contó en la entrevista citada al comienzo:

– ¿En qué mo­men­to uno ha­ce el click?
– Ca­da uno tie­ne su click. De­pen­de. El mío fue­ron mis hi­jos.

Liga Chaqueña 2 – Boca 3 (2015)

El polémico desempate contra Vélez para entrar a la Copa Libertadores, la llegada de Daniel Osvaldo, el regreso de Carlos Tévez, la noche del gas pimienta, la vuelta olímpica en el torneo doméstico, el robo a Rosario Central por Copa Argentina. Sin dudas, 2015 fue un año movido para Boca Juniors.

El broche futbolístico de la temporada fue el 27 de noviembre, en Resistencia, donde disputó un amistoso ante el combinado de la Liga Chaqueña. Uno de esos partidos ideales para ganar alguna moneda en las apuestas en fútbol

Con la idea de darle rodaje a futbolistas que no habían tenido tantas chances, el Vasco Arruabarrena mandó a la cancha a Sara (Galván); Fuenzalida (Marín), Magallán (Tobio), Díaz (Rolín), Komar (Colazo); Meli, Bravo (Cubas), Pochettino (Cristaldo); Bentancur (Palacios); Pavón y Chávez.

Su rival estaba formado por jugadores de Sarmiento, Chaco For Ever, Deportivo Fontana y Comercio de Santa Sylvina.

En un atractivo encuentro, el Xeneize se impuso por 3 a 2. ¿La figura? El Comandante Chavez, a quien le cometieron un penal, convirtió un par de goles y casi mete otro desde lejos, pero el travesaño se lo negó. No como otras veces (?).

Marcelo Meli fue el autor del otro tanto del equipo ganador, mientras que para el local (que contó con el ingreso de Juan Manuel Torres) descontaron Daniel Liva y Hugo Brizuela.

Al volver a Buenos Aires, el plantel quedó licenciado hasta el comienzo de la pretemporada. Sin embargo, el agitado 2015 del Mundo Boca no se detenía: todavía faltaban las elecciones, en las que Daniel Angelici fue reelegido como presidente. Y ahí sí, el año bajó la persiana.

Voy Al Arco: Maziar Zare (2015)

El lector promedio de este sitio web no tiene la menor idea de quién se trata el protagonista de las siguientes líneas. Para ser sincero, quién está escribiendo tampoco escuchó nombrar alguna vez a este jugador iraní de respetable trayectoria. Sin embargo, como la imagen nos dice que estamos viendo algo fuera de lo común, vale la pena encomendarse a San Google.

Maziar Zare es un ex mediocampista defensivo que supo meter suela en las canchas de medio oriente, incluyendo la Selección de Irán. Entonces: ¿cómo puede ser que lo vemos con el número 9 en su pantalón y un buzo de arquero? Vamos por partes.

A pesar de ser un aguerrido volante central, durante la mayor parte de su vida futbolística lució el número que suele corresponderle a un delantero. Eso se debe a que al inicio de su carrera fue apodado El Nuevo Ghayeghran, en referencia a un compatriota que utilizaba el mismo dorsal en la década de 1980. Y ahí lo adoptó.

Lo otro, lo que nos compete, es el hecho ocurrido el 6 de febrero de 2015, cuando su equipo, el Malavan FC, enfrentaba al Persepolis FC, por la Copa del Golfo Pérsico. Con los suyos arriba por un gol, llegó la expulsión por último recurso del arquero Iman Sadeghi.

Sin cambios disponibles, y con un penal en contra, el protagonista de esta historia se puso los guantes y el buzo de su compañero. El brasileño Fernando Gabriel tenía una chance inmejorable para empatar el juego, pero pasaron cosas.

Zare, adelantándose descaradamente, adivinó la intención y detuvo el remate del sudamericano. Faltaban un par de minutos para el final, por lo que también tuvo tiempo para rechazar un remate lejano y salir mal en un centro. El resultado no se modificó, produciéndose así una jornada histórica para el fútbol iraní. Y nosotros ni enterados.